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Hace mucho son ampliamente conocidos los daños que ocasiona al organismo el excesivo consumo de alcohol, pero pocas veces tenemos una idea de qué efectos específicos tiene la bebida en las diferentes partes del cuerpo.
1 - Cerebro
Los altos niveles de alcohol alteran los neurotransmisores, que controlan el estado de ánimo, la percepción y el comportamiento, y contrario a la creencia popular, la bebida en realidad no mata a las células del cerebro
Los estudios más recientes explican además las conductas más típicas de las personas ebrias.
Por ejemplo, investigadores de la Universidad de Michigan determinaron que la amígdala, un área del cerebro que controla el miedo y la ira, mostró menos capacidad de reacción a rostros amenazantes después de un solo trago, lo que podría explicar por qué las personas ebrias son más propensas a una riña cuando han consumido altos niveles de alcohol.
Y el estereotipo del borracho zigzagueante obedece a una realidad: así se comportan las personas ebrias a causa de la reacción del cerebelo ante el alcohol. Esa parte del cerebro controla el equilibrio y la coordinación, y el consumo de alcohol altera su funcionamiento.
2 - La piel
No, nunca hemos visto a un alcohólico con la piel suave y tersa. Eso se debe a que el alcohol dilata los vasos sanguíneos en la cara, haciéndolos más propensos a la rotura, y no sólo en las mejillas, sino también en las pupilas. De ahí los ojos inyectados en sangre que hemos visto tantas veces.
Para compensar esa dilatación de los vasos, el corazón bombea más fluido en los tejidos circundantes para equilibrar esas arterias y venas dilatadas, provocando la consabida hinchazón de la cara.
Una condición llamada rosácea –que consiste en el enrojecimiento de la piel del rostro- empeora también con el consumo de alcohol.
3 - Corazón
En los países del Mediterráneo el consumo de alcohol está muy incorporado a la dieta diaria, en particular en forma de vino. Los científicos que estudian la dieta mediterránea han determinado que un consumo moderado tiene efectos beneficiosos debido a los polifenoles, los relajantes de los vasos sanguíneos que contiene el alcohol. También eleva los niveles de HDL, el llamado colesterol bueno
Al mismo tiempo, para las personas con problemas cardiacos consumir dos bebidas alcohólicas diarias puede aumentar el riesgo de fibrilación auricular en un 17 por ciento. Este tipo de latido irregular del corazón casi cuadruplica el riesgo de tener un derrame cerebral y triplica el de insuficiencia cardíaca.
4 - Estómago
Cinco tragos o más durante un período de dos horas aumentan la permeabilidad intestinal.
Esto quiere decir que las toxinas y bacterias salen del sistema digestivo y penetran en el torrente sanguíneo, lo que provoca una respuesta peligrosa del sistema inmune que puede conducir a enfermedades hepáticas y otros problemas de salud.
Un efecto más conocido del alcohol en pequeñas dosis es que relaja el músculo al final del esófago, causando acidez.
5 - El pene
Esos mismos cinco tragos que mencionamos arriba, pero en el transcurso de una semana, disminuyen el conteo de espermatozoides y el porcentaje los sanos, y científicos daneses sospechan que también afectan los niveles de hormonas sexuales como la testosterona.
El alcohol tampoco ayuda a un mejor desempeño en la alcoba. Casi tres cuartas partes de los hombres dependientes del alcohol tienen al menos un problema de salud sexual, ya sea escasa libido, disfunción eréctil o eyaculación precoz.
6 - Los músculos
El alcohol distorsiona las respuestas hormonales e inflamatorias ante el ejercicio, por lo que es más difícil que el cuerpo repare las proteínas dañadas en presencia de él.
Esto se agrava si consumes alcohol después del ejercicio y antes de otros alimentos
Simplemente, cuando consumas alcohol recuerda que sólo un sorbo de whisky, cerveza o vino permanece en tu organismo –y actúa sobre él- durante un período de alrededor de dos horas.
Fin del crap