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Y Si Hacemos TOP a Este Campeón de la Vida?

Salud Bienestar7/21/2015
Bueno gente quiero contarles una historia verídica sobre una persona muy especial que tuve la dicha de conocer en mi practica diaria. La historia esta publicada en el Facebook oficial de la Fundación Favaloro y me gustaría compartirla con uds. La misma esta escrita por el Jefe de Pediatria del mecionado Hospital. Tomense el tiempo de leerla, es IMPRESIONANTE. Lo conocí hace muchísimo tiempo, en la primavera de 1987. Tenía 2 años. Había viajado desde su ciudad natal hasta Buenos Aires en busca de la cura para una enfermedad que no lo dejaba respirar. Hacía pocos meses que habíamos inaugurado el nuevo Hospital y combinábamos dosis inexactas de entusiasmo y sabiduría para administrar un recurso alucinante que a poco de estrenado se declaraba escaso para lo que la expectativa de su apertura despertaba en la población. De su provincia a Buenos Aires, por una insuficiencia respiratoria, para habitar en el lugar donde no se quiere estar, en lo que se convertiría en su primera vez, lejos de casa, al inicio de un camino que nadie, por aquellos años, adjetivaría con algo más optimista que incierto. Ese había sido su viaje. Para ser honestos con nuestras propias convicciones, despojándonos del intento de un juicio anacrónico de aquellas circunstancias, no cejábamos en las discusiones sobre la adecuación de los tratamientos en pacientes con expectativas acotadas de futuro, pero, cuando debimos tenerlo casi 2 meses ventilado, nuestras reflexiones sobre los límites de la asistencia colisionaban con la fortaleza de su madre, con la tenacidad de nuestro paciente y sobre todo con nuestra desmedida ignorancia acerca del porvenir. Una vez que por fin arribamos a un diagnóstico, M se había mejorado de sus peores días y fuimos testigos de su emocionada partida de regreso a casa. En nosotros, quedaban un montón de lecciones que nos esforzaríamos por olvidar, como pasa siempre con aquello que duele y unas cuantas anécdotas que apuntalarían nuestra vocación para poder seguir lidiando con una profesión que multiplica sus preguntas cada vez que nos ofrece una respuesta. Mi vida transitó por aquel hospital durante un lustro más, hasta que la necesidad de conocer otros desafíos me llevó a explorar un destino diferente. Una tarde de agosto, once años después de aquellos días, bajo los mismos techos donde hoy trabajo, volví a encontrarlo. No lo hubiera reconocido, era un adolescente precoz, sumamente inteligente bajo su máscara de dejadez, que nos venía a visitar para evaluar su condición para trasplante pulmonar. Había crecido bastante, pese a los límites que su enfermedad le pone a los deseos del cuerpo, pero allí estaba otra vez su madre, incondicional y sorprendida, no más que yo, al encontrarse con un testigo de los días en que se decidió su futuro al ponerle título a su dolencia. Desde aquel entonces su historia es más conocida por todos: 47 internaciones, 664 días entre todas ellas, un año internado esperando sus pulmones, la mitad de ese tiempo con ventilación no invasiva, su trasplante en condición desesperante, su estenosis bronquial, el llanto de emoción al descubrir que ya no necesitaba ayuda para respirar, el de él y el de nosotros. Su pelo verde en el viaje de egresados, su abuela, su tío, su hermana y su madre, siempre, en los momentos más complejos. La visita inoportuna de una infección pulmonar grave que se llevó dos lóbulos de su pulmón derecho, su insuficiencia renal, las diálisis, su padre donándole un riñón, la recuperación y lentamente, 12 años después de su trasplante pulmonar y a 4 años de su trasplante renal, otra vez la insuficiencia respiratoria, otra vez caminar poco para agitarse mucho y otra vez, su fortaleza para decidir volver a una lista de espera para retrasplantarse. Sí, leyeron bien: retrasplantar sus pulmones. Ese chico que tanto conocemos llamó hace unos días para contarme que hacía una hora le habían dado su título de médico. Mientras tiene en sus planes mudarse en enero a Buenos Aires, con su novia, para preparar el examen de Residencia en Imágenes, tiene ya su lugar en la lista de espera de pulmón en el Incucai. Él espera de esa lista encontrar la forma para volver a respirar bien. Sólo eso. Mientras tanto, lo que realmente lo preocupa es poder entrar en la Residencia de Imágenes. A todo lo demás, sabe que lo puede vencer. Ya lo hizo antes. https://www.facebook.com/notes/fundaci%C3%B3n-favaloro/m-una-historia-real-por-el-dr-julio-trentadue-jefe-de-la-unidad-de-internaci%C3%B3n-y/447091338684625 La historia sigue, el logro entrar a la especialidad y actualmente la esta haciendo, con dificultades pero sigue adelante llegando mucho mas lejos que muchos nosotros en nuestras virgocuevas jaja. La idea de este post es darle animos con comentarios, puntos, likes! En un tiempo voy a mostrarte a esta persona todo el apoyo que la gente de Taringa le da! y subire una foto con el certificandola! Mas que nunca si te gusto seguime Si te sobran puntitos dejalos Saludos!
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