La física, psicología y biología de 'Star Wars'
Que la ciencia te acompañe...

Es grande La Fuerza en ustedes, padawans del siglo XXI y ya no tan jóvenes jedis propietarios de figuras de acción (¡no muñecos!) en sus empaques originales de Lili Ledy.
Deben de saber que un verdadero fanático de la saga sabe llevar su pasión por Star Wars a su campo de trabajo. Existen casos en donde los personajes de esta película han pasado a la posteridad a través de la ciencia.
Por ello la revista Quo, en su edición de septiembre 2011, se dio a la tarea de buscar cómo ha influido la saga de George Lucas en la ciencia.
A continuación, un recorrido por los descubrimientos científicos que han sido nombrados bajo inspiración de La Fuerza.
Anakin y Luke comparten más que simples características genéticas. En un artículo de 2007, un grupo de psicólogos identificó las circunstancias externas que pudieron influir para que Anakin se convirtiera en el villano más temible de la galaxia.
Entre estos motivos se encontraron: su impulsividad, la pérdida de sus padres a una edad temprana, la desconfianza en sus mentores jedis, el vínculo romántico durante un periodo biológicamente vulnerable —lo que condujo al descuido de sus responsabilidades como aprendiz de jedi— y la influencia negativa del Senador Palpatine.
En 2010, psiquiatras diagnosticaron a Darth Vader con transtorno de personalidad limítrofe, algunos de cuyos síntomas son estados de humor inestables, problemas con las relaciones interpersonales y comportamientos anormales.
En cambio, el joven Luke estuvo protegido de este tipo de situaciones.

Si Saturno le pareció un planeta con ojeras a Galileo, ¿qué de raro hay en que biólogos de la Generación Star Wars, como John Markham y Christopher Boyko, hayan visto en la forma de las orejas de Yoda un crustáceo?.
En 2003, los dos investigadores estadounidenses descubrieron un nuevo crustáceo parásito que se caracterizaba por tener dos largas orejas sobre la cabeza.
Por eso, los especialistas no dudaron en bautizarlo como Albunione yoda, en homenaje al pequeño personaje verde de Star Wars.

Wockia no sólo es el género de la peluda especie Chewbacca de Star Wars, también es una de las especies de insectos que está dentro del orden Lepidóptera, donde se incluye a mariposas y polillas que habitan en Jalisco, México.
En 2009, esta larva fue bautizada como Wockia Chewbacca por un equipo de biólogos entre cuyos miembros estaba Karina Boege, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El lado místico de La Fuerza, conformado por midiclorianos, unas criaturas microscópicas que se encuentran en todos los seres vivientes, también tiene su versión en el mundo real.
Las mitocondrias que generan energía dentro de las células nucleadas fueron originalmente bacterias de vida libre y cumplen la misma función que los midiclorianos.
El creador de Star Wars, George Lucas, asegura que las mitocondrias le sirvieron de inspiración al crear a sus midiclorianos.
No sólo con bloques de plástico se pueden construir naves de Star Wars.
En 2005, químicos de las universidades Estatal de Wichita, Estados Unidos, y de Tohoku, Japón, sintetizaron un compuesto tridimensional en forma de Tie Fighter —el famoso caza del Imperio Galáctico— construido a partir de un fulereno, es decir, una molécula formada por decenas de átomos de carbono y de estructura parecida a la de un balón de futbol.
El fulereno fue nombrado de esta manera en honor del arquitecto Buckminster Fuller y sus cúpulas geodésicas y constituye lo que, en el Tie Fighter, sería la cabina del piloto.

Distinguir a la Princesa Leia de Darth Vader se complica si eres un anestesiado macaco forzado a ver El Imperio Contraataca.
Como parte de un experimento, el neurólogo Marcelo Montemurro hizo pruebas en una neurona de una mona para ver si era capaz de reconocer a los personajes de Star Wars o si requería de otra señal cerebral conocida como campo de potencial local (CPL).
Al parecer, el CPL proporciona información que ayuda a una neurona a distinguir entre, por ejemplo, Leia y Vader; se ignora si esta información puede ser obtenida por la neurona con ayuda de otras células neuronales.
Que la ciencia te acompañe...

La cinta de George Lucas ha inspirado descubrimientos de la ciencia
Es grande La Fuerza en ustedes, padawans del siglo XXI y ya no tan jóvenes jedis propietarios de figuras de acción (¡no muñecos!) en sus empaques originales de Lili Ledy.
Deben de saber que un verdadero fanático de la saga sabe llevar su pasión por Star Wars a su campo de trabajo. Existen casos en donde los personajes de esta película han pasado a la posteridad a través de la ciencia.
Por ello la revista Quo, en su edición de septiembre 2011, se dio a la tarea de buscar cómo ha influido la saga de George Lucas en la ciencia.
A continuación, un recorrido por los descubrimientos científicos que han sido nombrados bajo inspiración de La Fuerza.
La psicología de los 'jedis'
Psicólogos en 2007 analizaron la conducta que llevo a Anakin a convertirse en villano
Anakin y Luke comparten más que simples características genéticas. En un artículo de 2007, un grupo de psicólogos identificó las circunstancias externas que pudieron influir para que Anakin se convirtiera en el villano más temible de la galaxia.
Entre estos motivos se encontraron: su impulsividad, la pérdida de sus padres a una edad temprana, la desconfianza en sus mentores jedis, el vínculo romántico durante un periodo biológicamente vulnerable —lo que condujo al descuido de sus responsabilidades como aprendiz de jedi— y la influencia negativa del Senador Palpatine.
En 2010, psiquiatras diagnosticaron a Darth Vader con transtorno de personalidad limítrofe, algunos de cuyos síntomas son estados de humor inestables, problemas con las relaciones interpersonales y comportamientos anormales.
En cambio, el joven Luke estuvo protegido de este tipo de situaciones.
Crustáceo al estilo Yoda

Existe un crustáceo parásito llamado Albunione yoda, en homenaje a Yoda de Star Wars
Si Saturno le pareció un planeta con ojeras a Galileo, ¿qué de raro hay en que biólogos de la Generación Star Wars, como John Markham y Christopher Boyko, hayan visto en la forma de las orejas de Yoda un crustáceo?.
En 2003, los dos investigadores estadounidenses descubrieron un nuevo crustáceo parásito que se caracterizaba por tener dos largas orejas sobre la cabeza.
Por eso, los especialistas no dudaron en bautizarlo como Albunione yoda, en homenaje al pequeño personaje verde de Star Wars.
Un peludo insecto

Existe una larva de Jalisco, México que recibió el nombre de Wockia Chewbacca
Wockia no sólo es el género de la peluda especie Chewbacca de Star Wars, también es una de las especies de insectos que está dentro del orden Lepidóptera, donde se incluye a mariposas y polillas que habitan en Jalisco, México.
En 2009, esta larva fue bautizada como Wockia Chewbacca por un equipo de biólogos entre cuyos miembros estaba Karina Boege, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En las celulas está 'La fuerza'

George Lucas se inspiro de las mitocondrias para crear a sus microscópicos midiclorianos
El lado místico de La Fuerza, conformado por midiclorianos, unas criaturas microscópicas que se encuentran en todos los seres vivientes, también tiene su versión en el mundo real.
Las mitocondrias que generan energía dentro de las células nucleadas fueron originalmente bacterias de vida libre y cumplen la misma función que los midiclorianos.
El creador de Star Wars, George Lucas, asegura que las mitocondrias le sirvieron de inspiración al crear a sus midiclorianos.
Furelenos y naves espaciales
Investigadores de Wichita recrearon la nave 'Tie Fighter' con el compuesto de un furuleno
No sólo con bloques de plástico se pueden construir naves de Star Wars.
En 2005, químicos de las universidades Estatal de Wichita, Estados Unidos, y de Tohoku, Japón, sintetizaron un compuesto tridimensional en forma de Tie Fighter —el famoso caza del Imperio Galáctico— construido a partir de un fulereno, es decir, una molécula formada por decenas de átomos de carbono y de estructura parecida a la de un balón de futbol.
El fulereno fue nombrado de esta manera en honor del arquitecto Buckminster Fuller y sus cúpulas geodésicas y constituye lo que, en el Tie Fighter, sería la cabina del piloto.
Personajes para conejilos de indias

El neurólogo Marcelo Montemurro experimentó con una mona el reconocimiento de personajes
Distinguir a la Princesa Leia de Darth Vader se complica si eres un anestesiado macaco forzado a ver El Imperio Contraataca.
Como parte de un experimento, el neurólogo Marcelo Montemurro hizo pruebas en una neurona de una mona para ver si era capaz de reconocer a los personajes de Star Wars o si requería de otra señal cerebral conocida como campo de potencial local (CPL).
Al parecer, el CPL proporciona información que ayuda a una neurona a distinguir entre, por ejemplo, Leia y Vader; se ignora si esta información puede ser obtenida por la neurona con ayuda de otras células neuronales.