Nombran "Adolfo Bioy Casares" a calle del barrio Recoleta
Una de las calles de Buenos Aires que fue testigo de la vida de Adolfo Bioy Casares tomó este jueves el nombre del escritor argentino gracias a una ley que rinde tributo al autor de "La invención de Morel".
La calle que desde este jueves lleva el nombre del escritor (1914-1999) está ubicada en el barrio de Recoleta, en la zona norte de la ciudad, a una cuadra del apartamento en el que Bioy Casares vivió buena parte de su vida.
"En esa vivienda el autor desarrolló la mayor parte de su actividad y vivió allí hasta su muerte. Por esas calles solía andar, cerca de allí está el bar al que iba. Era su zona de influencia", explicó a Efe el legislador socialista Raúl Puy, autor de la ley que estableció la nueva denominación de la calle.
La normativa fue aprobada en abril pasado, luego de que obtuviera el visto bueno en una audiencia pública de la que participaron varios vecinos del barrio en el que residió Bioy, ganador en 1990 del Premio Cervantes.
"El cambio de denominación se fundamenta en la importancia de homenajear a uno de los grandes maestros de la literatura argentina", añadió Puy.
Bioy Casares, que hizo de la literatura un ejercicio de imaginación y fantasía, falleció en su Buenos Aires natal el 8 de marzo de 1999, a los 84 años, y sus restos descansan en el cementerio de Recoleta, el barrio que fue testigo de sus pasos.
Yo le rindo mi homenaje compartiendo con ustedes un cuento corto digno de su genialidad.
La salvación
Ésta es una historia de tiempos y de reinos pretéritos. El escultor paseaba con el tirano por los jardines del palacio. Más allá del laberinto para los extranjeros ilustres, en el extremo de la alameda de los filósofos decapitados, el escultor presentó su última obra: una náyade que era una fuente.
Mientras abundaba en explicaciones técnicas y disfrutaba de la embriaguez del triunfo, el artista advirtió en el hermoso rostro de su protector una sombra amenazadora. Comprendió la causa.
"¿Cómo un ser tan ínfimo" -sin duda estaba pensando el tirano- "es capaz de lo que yo, pastor de pueblos, soy incapaz?"
Entonces un pájaro, que bebía en la fuente, huyó alborozado por el aire y el escultor discurrió la idea que lo salvaría.
"Por humildes que sean" -dijo indicando al pájaro- "hay que reconocer que vuelan mejor que nosotros".
FIN
Gracias por leer.