Eso de perder el tiempo es muy peligroso; pero mucho más de lo que te imaginas, y mira que tú eres descerebrado, pero cuando te pones a pasmar… todo es posible y más.
Hace unos días estaba esperando a alguien y no me digas cómo me puse a mirar el escaparate de un supermercado y me quedé alelado viendo un bote de ColaCao… Mira que hay que estar aburrido para quedarse mirando y remirando el bote de Colacao, pues aquí lo tienes, ese soy yo, ya ves.
Pues me pasé como 10 minutos viéndolo, y no te creas… llegué a la conclusión (esto sí que es triste, lo reconozco) que los botes de ColaCao no son cualquier cosa… no. Supongo que eso es lo que tiene el hacer tiempo mientras esperas a alguien, que tu mente vuela y no sabes dónde puede acabar y cuando lo hace… a saber; pues la mía terminó allí, viendo a las dos negritas con sus lazos en la cabeza y supongo que lo que tenían entre las manos sería cacao y hasta notaba un calor…
No me digas cómo pero yo estaba en África, rodeado de vegetación, de palmeritas, de cacao por todas partes y me encontré con otros que les había pasado lo mismo, que se les había ido el cerebelo y habían acabado allí. Había gente de Suiza, de Alemania, de Portugal, de Finlandia, Israel… un ambientazo… una interrelación cultural… un «que yo me quedo aquí y no vuelvo… ».
De verdad que estaba feliz. Nos juntamos varios, cogimos unas canoas y navegamos por un río inmenso; vimos leones, tigres, panteras, elefantes… buah, tela tela la aventura hasta que llegamos al lago Lacoste, donde había mogollón de cocodrilos con la boca abierta…
La verdad que hubo un momento en el que pasamos miedo; es cierto, como cuando entramos en un poblado y los nativos nos amenazaron con unas lanzas; pero no sé que dijo el tipo de Israel que estaba con nosotros, que nada, unos minutos de tensión y luego… una fiesta saltando todos por encima de una inmensa hoguera, bebiendo un mejunje rojo, comiendo carne de unos bichos más raros. ¿Pero qué tiene que ver Rubalcaba y Rajoy con esto de África y los bichos?, joé, estás politizado pero que mucho.
Total que estaba tan feliz cuando oigo: «¡¡¡¡Guisande !!!!!»; y ostrás, empecé a notar un frío que no veas, ¡¡¡ qué África ni historias !!!, ¡¡¡ estaba en Lugo !!!; sí, en Lugo, cerca de la estación del tren, a casi -2 grados centígrados y nada de guapas negritas…. ¡¡¡ que va !!!, unas tías enfundadas en unos abrigos que no se les veía ni la nariz y menos mal que reaccioné y que me pilla con esta edad, que es en otra y no sabría si estaba viendo ColaCao o estaba colocao, que todo sería posible.