Cansado de escribir estos días de Rajoy, te voy a contar una experiencia. Cuando viajas se aprende un montón de cosas, pero muchas. Por ejemplo, yo hace unas semana fui a Barcelona y tú sabes esas líneas blancas que hay en las carreteras, a ambos lados todas continuas y en el medio la mayoría discontinuas… pues yo pensaba que solamente las había en Galicia, que eran algo típico de aquí, y que eran blancas para que no desentonaran con el paisaje.
Pues no, salí de Galicia y esas líneas blancas las hay en muchos sitios, pero en muchos; las seguí y me llevaron hasta Barcelona. Como te lo digo ¡¡¡ hasta Barcelona !!!, ¡¡¡ que hay más de 1.000 kilómetros !!!, no te creas que es ahí al lado… por eso el regreso a La Coruña fui muy fácil, solamente tenía que seguirlas… os lo digo por si os perdéis un día, pero bueno.
Lo que es curioso, pero muy curioso, es que casi todas tienen la misma longitud, aunque al ir por Huesca creí que eran más grandes, pero pronto me di cuenta que no es que fueran más grandes, sino que por esa zona hay más curvas, yo iba más despacio y tardaba más en recorrerlas y lo sé porque hice el típico cálculo con eso que estudiamos de velocidad / espacio / tiempo y os aseguro que son iguales; bueno igual alguna no, pero la mayoría sí, palabra.
Pues como digo había hasta a Barcelona. Mi familia vio la Sagrada Familia, el acuario, las Ramblas, la plaza de Colón, la de Cataluña, varios edificios de Gaudí… y yo también, pero de reojo no les quitaba la vista y cuando nos dijeron que en Tarragona había un coliseo romano a punto estuve por preguntar si había líneas blancas, pero no lo hice, estaba seguro de que sí. Y en efecto, también las había… es que estaba tan seguro… y acerté; pero no dije nada me fumé un cigarrillo y tan feliz, sí hombre, me iban a engañar… bo.
A mi realmente lo que me preocupaba ya a estas alturas del viaje era de dónde salían tanta líneas; y de casualidad, viendo un mapa de España, me quedé petrificado cuando cerca de una localidad que se llama San Roque, hay otra que es La Línea de la Concepción. Más claro, agua, porque concepción es concebir, origen, nacimiento, creación, inicio, génesis y estoy seguro que es allí donde las fabrican. Supongo que en ese sitio no debe de haber paro, porque mira que hay líneas…. yo no sé, pero más de 5 millones hasta Barcelona puede haberlas. Ay sí, ay sí que las hay, porque en los cruces, lo hacía despacio y por allí también las había.
Con esto de las líneas he de reconocer que los tres primeros días de vacaciones en Cataluña estaba bastante obsesionado y cuando ya me encontraba como un poco más tranquilo, más a mi aire… ¡¡¡ ostras !!!, descubrí leyendo un folleto que Barcelona, además de llamarle la Ciudad Condal, antiguamente, como en Madrid, le llamaban la Ciudad Lineal, y me entró otra vez un desasosiego, una angustia, una inquietud…
Por suerte llegué a la aldea a Mortoares, en Oza dos Ríos (La Coruña) y allí como no hay líneas… joé, pues estaba ya como más sereno, más calmado. Y así me encontraba cuando me puse a escribir este artículo. Estaba de un tranquilo que no te lo puedes imaginar. Pero de repente se acerca mi hija Victoria y me dice: «Papá ¿qué haces?», «pues un artículo», contesté. Entonces ella se quedó a mi lado mirando la pantalla y de repente dijo: «Pues mira que has escrito líneas ». ¡¡¡ Líneas líneas líneas !!! Y os lo juro que no puedo más soy incapaz de acabar este escrito; a mí que me persiguen