Síndrome de inestabilidad y caídas
El síndrome de inestabilidad es el conjunto de signos y síntomas, a través del cual se explican un importante porcentaje de caídas, estableciendo un indicador de fragilidad en la vejez.
Los cambios morfológicos, psicológicos, funcionales y bioquímicos durante el envejecimiento, sumados a patologías asociadas en el adulto mayor, serían una causa generadora de inestabilidad. Como consecuencia de ella, sobreviene la caída, constituyendo un fenómeno muy frecuente entre los adultos mayores y es una de las principales causas de lesiones, incapacidad e incluso son predictoras de mortalidad.
El control de la postura se obtiene cuando el individuo es capaz de mantener su centro de gravedad dentro de la base de sustentación, habitualmente entre sus pies. Este control esta dado por la aferencia sensorial (función visual, vestibular y propioceptiva), adecuado procesamiento de la información y eficaz respuesta efectora (músculos, articulaciones y reflejos). Una alteración a cualquier nivel aumentará la probabilidad de la caída.
La caída es definida como un evento no intencional, caracterizado por la pérdida de estabilidad postural con desplazamiento del centro de gravedad hacia un nivel inferior, generalmente el suelo, con o sin previa pérdida del conocimiento o tono postural.
Las caídas pueden ser la primera manifestación, o una manifestación atípica de enfermedad aguda. Así, las infecciones respiratorias, urinarias, o la insuficiencia cardiaca, respiratoria o anemia pueden debutar de esta forma, fenómeno que se conoce como caída premonitoria.
La caída no es una enfermedad en si misma, y en general es la expresión de múltiples factores; tanto las caídas como la fractura de cadera, comparten los mismos factores de riesgo a los que se clasifica en intrínsecos y extrínsecos.
Factores intrínsecos:
• Sexo: Si bien las caídas se producen en ambos sexos, las estadísticas demuestran un predominio femenino.
• Raza: Las mujeres de raza blanca parecen ser las más afectadas.19
• Inestabilidad: La misma se incrementa con el paso de los años, debido a alteraciones en las vías sensoriales eferentes y a la inadecuada respuesta motora asociada al enlentecimiento de los procesos coordinadores centrales.
• Alteraciones en órganos y sistemas: La postura y el equilibrio dependen de la visión, sistema vestibular, propioceptivo y a la sensibilidad cutánea de los pies.
• Alteraciones cognitivas: La alteración en la atención, estado de alerta, memoria, presencia de depresión, compromiso en la percepción, alteraciones mentales y psicológicas, facilitan las caídas.
• Conmorbilidad: La presencia de múltiples patologías con sus respectivos tratamientos que caracterizan a la población anciana, aumenta en forma significativa la aparición de alteraciones en la marcha y postura. La pérdida de la función se correlaciona de forma directa con la presencia de enfermedades
Factores extrínsecos:
• Factores derivados de la actividad: La mayoría de las caídas ocurridas en el adulto mayor son durante la realización de sus actividades cotidianas o al desempeñar alguna tarea de mayor riesgo.
• Factores derivados del entorno o ambiente: El riesgo de caer va a estar correlacionado con el nivel de funcionalidad individual; cuando se hace referencia al ambiente, los lugares más frecuentes para que se precipite una caída son: domicilio (con mayor frecuencia baño, cocina, habitación y escaleras), vestuario, prescripción o uso incorrecto de asistencias y barreras arquitectónicas de la vía pública.
• Factores derivados de fármacos: La polifarmacia, las dosis empleadas, el elevado cociente riesgo/beneficio y la automedicación, representa serios inconvenientes en el adulto mayor. Dentro de las drogas más prescriptas en éste grupo, se encuentran las benzodiazepina, por ejemplo, se ha estimado que en la ciudad de New Jersey (EEUU), los pacientes de edad avanzada consumen el 50% de las prescripciones de benzodiazepinas, siendo una población menor al 13% de la total.
Para las personas mayores de 65 años de edad que viven en la comunidad, el riesgo de caerse varía del 25% al 40% al año, mientras que en aquellos institucionalizados este porcentaje puede ser mayor al 70%. La incidencia de caída aumenta con la edad y es mayor en mujeres y en quienes presentan antecedentes de caídas.
Por lo menos el 5% de la comunidad mayor de 65 años, sufrirá una fractura relacionada a una caída. Las fracturas de cadera especialmente, resultan en una admisión hospitalaria con una mortalidad dentro del año siguiente del 20% a 30%. El mismo porcentaje de personas mayores es admitido en una institución geriátrica por la invalidez remanente, de allí la importancia de conocer las causas de las caídas, para ser prevenidas.
Gracias y saludos!
El síndrome de inestabilidad es el conjunto de signos y síntomas, a través del cual se explican un importante porcentaje de caídas, estableciendo un indicador de fragilidad en la vejez.
Los cambios morfológicos, psicológicos, funcionales y bioquímicos durante el envejecimiento, sumados a patologías asociadas en el adulto mayor, serían una causa generadora de inestabilidad. Como consecuencia de ella, sobreviene la caída, constituyendo un fenómeno muy frecuente entre los adultos mayores y es una de las principales causas de lesiones, incapacidad e incluso son predictoras de mortalidad.
El control de la postura se obtiene cuando el individuo es capaz de mantener su centro de gravedad dentro de la base de sustentación, habitualmente entre sus pies. Este control esta dado por la aferencia sensorial (función visual, vestibular y propioceptiva), adecuado procesamiento de la información y eficaz respuesta efectora (músculos, articulaciones y reflejos). Una alteración a cualquier nivel aumentará la probabilidad de la caída.
La caída es definida como un evento no intencional, caracterizado por la pérdida de estabilidad postural con desplazamiento del centro de gravedad hacia un nivel inferior, generalmente el suelo, con o sin previa pérdida del conocimiento o tono postural.
Las caídas pueden ser la primera manifestación, o una manifestación atípica de enfermedad aguda. Así, las infecciones respiratorias, urinarias, o la insuficiencia cardiaca, respiratoria o anemia pueden debutar de esta forma, fenómeno que se conoce como caída premonitoria.
La caída no es una enfermedad en si misma, y en general es la expresión de múltiples factores; tanto las caídas como la fractura de cadera, comparten los mismos factores de riesgo a los que se clasifica en intrínsecos y extrínsecos.
Factores intrínsecos:
• Sexo: Si bien las caídas se producen en ambos sexos, las estadísticas demuestran un predominio femenino.
• Raza: Las mujeres de raza blanca parecen ser las más afectadas.19
• Inestabilidad: La misma se incrementa con el paso de los años, debido a alteraciones en las vías sensoriales eferentes y a la inadecuada respuesta motora asociada al enlentecimiento de los procesos coordinadores centrales.
• Alteraciones en órganos y sistemas: La postura y el equilibrio dependen de la visión, sistema vestibular, propioceptivo y a la sensibilidad cutánea de los pies.
• Alteraciones cognitivas: La alteración en la atención, estado de alerta, memoria, presencia de depresión, compromiso en la percepción, alteraciones mentales y psicológicas, facilitan las caídas.
• Conmorbilidad: La presencia de múltiples patologías con sus respectivos tratamientos que caracterizan a la población anciana, aumenta en forma significativa la aparición de alteraciones en la marcha y postura. La pérdida de la función se correlaciona de forma directa con la presencia de enfermedades
Factores extrínsecos:
• Factores derivados de la actividad: La mayoría de las caídas ocurridas en el adulto mayor son durante la realización de sus actividades cotidianas o al desempeñar alguna tarea de mayor riesgo.
• Factores derivados del entorno o ambiente: El riesgo de caer va a estar correlacionado con el nivel de funcionalidad individual; cuando se hace referencia al ambiente, los lugares más frecuentes para que se precipite una caída son: domicilio (con mayor frecuencia baño, cocina, habitación y escaleras), vestuario, prescripción o uso incorrecto de asistencias y barreras arquitectónicas de la vía pública.
• Factores derivados de fármacos: La polifarmacia, las dosis empleadas, el elevado cociente riesgo/beneficio y la automedicación, representa serios inconvenientes en el adulto mayor. Dentro de las drogas más prescriptas en éste grupo, se encuentran las benzodiazepina, por ejemplo, se ha estimado que en la ciudad de New Jersey (EEUU), los pacientes de edad avanzada consumen el 50% de las prescripciones de benzodiazepinas, siendo una población menor al 13% de la total.
Para las personas mayores de 65 años de edad que viven en la comunidad, el riesgo de caerse varía del 25% al 40% al año, mientras que en aquellos institucionalizados este porcentaje puede ser mayor al 70%. La incidencia de caída aumenta con la edad y es mayor en mujeres y en quienes presentan antecedentes de caídas.
Por lo menos el 5% de la comunidad mayor de 65 años, sufrirá una fractura relacionada a una caída. Las fracturas de cadera especialmente, resultan en una admisión hospitalaria con una mortalidad dentro del año siguiente del 20% a 30%. El mismo porcentaje de personas mayores es admitido en una institución geriátrica por la invalidez remanente, de allí la importancia de conocer las causas de las caídas, para ser prevenidas.
Gracias y saludos!