Lluvioso día catorce de alguna semana de Septiembre del año dos mil cuatro, en el partido de Liniers, nacía yo, un soñador o lo que quedo de el. Fue una situación complicada. Gritos no esperados, llanto y mucho nerviosismo. No se que ocurrió pero quería salir, me asfixiaba. Hoy en día me arrepiento de ello, mi egoísmo causo dolor, no deje que mi compañera de toda la vida madure lo necesario. Fui un susto por un mes, estaba rodeado de cables y maquinas que emitían sonidos que alteraban la mirada de Ellos. Ellos que siempre venían los días Miércoles y Viernes, pero solo por tres horas. La primera vez que sentí la piel de alguien más sobre la mía me altere, me altere mucho. Me altere mucho más cuando sentí un río por mi cara, no duro mucho mi susto. Ella me puso en su pecho y me sentí realmente a salvo, todo era color violeta. Se que en ese momento pude ver el color de la felicidad y oler el amor de Ella.
Pasaron Cuatro años y ellos, los que venían a verme los días Miércoles y Viernes, me internaron con otros chicos más chicos, donde usábamos un delantal azul con cuadros rojos, unas señoras más grandes también llevaban uno, nos cuidaban. Por lo único que me preocupaba mientras estaba en ese lugar era saber si mi compañera de toda la vida se encontraba bien en su habitación. Ellos siempre volvían por nosotros. A ella la notaba rara, se le caía el pelo y una vez por mes, durante una semana, la buscaban unos señores de bata verde agua. El color que más angustia me dio en la vida. Me la robaban, pero la traían, no se que hacían pero me daba mucho miedo... siempre venia con la cara chupada y de color blanco. No dormía esas noches. Malditas noches.
Pasaron Cuatro años y ellos, los que venían a verme los días Miércoles y Viernes, me internaron con otros chicos más chicos, donde usábamos un delantal azul con cuadros rojos, unas señoras más grandes también llevaban uno, nos cuidaban. Por lo único que me preocupaba mientras estaba en ese lugar era saber si mi compañera de toda la vida se encontraba bien en su habitación. Ellos siempre volvían por nosotros. A ella la notaba rara, se le caía el pelo y una vez por mes, durante una semana, la buscaban unos señores de bata verde agua. El color que más angustia me dio en la vida. Me la robaban, pero la traían, no se que hacían pero me daba mucho miedo... siempre venia con la cara chupada y de color blanco. No dormía esas noches. Malditas noches.
Pasaron muchas cosas, muchas lagrimas y mucho miedo. A ella le volvió a crecer el pelo, lloro cuando lo tenia largo, yo lloraba a escondidas porque no le podía dar el mio.
Seis meses pasaron desde la ultima vez que la vi sonreír. Extraño su risa, era una caricia al alma. No sonríe desde que El conoció a Miller. La conoció cuando a ella la llevaban los de bata verde. Siempre la besa. Odio cuando la besa, nos golpea.
Seis meses pasaron desde la ultima vez que la vi sonreír. Extraño su risa, era una caricia al alma. No sonríe desde que El conoció a Miller. La conoció cuando a ella la llevaban los de bata verde. Siempre la besa. Odio cuando la besa, nos golpea.
Este es el primer cuento que comparto con ustedes. Disfrútenlo así como yo disfrute escribiendo.