
La ciencia se acordó de nosotros y hasta dan ganas de calzarse el jogging para ir al súper como una flecha.
¿Nos volvimos todos locos? No, no. Es en serio, lo dice una reciente investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Granada, que aconseja alternar un vaso de esta dorada bebida y otro de agua para quedar como nuevos. Habrá que probar nomás. Pero ojo, eh, que primero hay que correr...

Algunos deportistas ya lo ponen en práctica, como el alemán Andreas Raelert. Luego de ganar el triatlón Challenge-Roth e imponer una nueva marca mundial en distancia Ironman, en julio de 2014, bebió cerveza no sólo para refrescarse sino también para hidratarse.
Según las conclusiones del estudio, la cerveza después de entrenar es igual de saludable que beber agua, siempre y cuando el consumo sea moderado (330 ml para la mujer y hasta 660 ml para el hombre)
El profesor Manuel Castillo Garzón, experto en fisiología del deporte, señala que una bebida ideal para la rehidratación posterior al ejercicio debe tener alrededor de un 6% de hidratos de carbono, bajo contenido de sodio y potasio. ¡Y la composición de la cerveza concuerda con todo!

Además, es una bebida recomendada para los deportistas por ser rica en vitaminas del grupo B, necesarias para obtener energía de los hidratos, las proteínas y las grasas; y antioxidantes, útiles para contrarrestar el estrés oxidativo derivado de la práctica del deporte.

La cerveza contiene también una variedad de electrolitos y minerales, algunos de ellos en cantidades más altas que las bebidas deportivas tradicionales, como calcio, magnesio, fosfato, potasio, sodio, selenio y flúor; todos esenciales para la salud ósea y la funcionalidad muscular, y para hacer ejercicio sin riesgo de lesiones.
