Se acaba, se acaba...
Los pobres son feos.
Son feos no sólo porque no tienen medios.
Uno puede comer bien y cuidarse aún con muy poca plata.
Son feos principalmente porque hacen todo mal respecto a su salud, su alimentación, sus hábitos, los sitios donde viven.
Claro, tampoco tuvieron un hogar rubio y constituido con madres sonrientes que echan flit a los mosquitos gigantes como nos muestra la tevé.
En el barro de las villas no se suelen aprender hábitos saludables.
Y una de las cosas que los hacen feos son sus dientes.
Difícil encontrar uno mayor de veinte con la dentadura completa.
Y pedir blanco marfil es como pedir que mañana llueva cabernet sauvignon.
Entonces, el gobierno populista, además de darles guita para que morfen y compren, les mandó los camiones dentales.
Como para arreglarles un poco el desastre bucal.
El objetivo era que los pobres fueran en general un poco más lindos, menos brutos y más felices.
Un poco, aunque más no fuese.
En fin, cosas de peronachos.
Bueno, no es correcto.
El pobre debe parecer pobre y tener los dientes podridos.
Si así no fuese hasta podríamos confundirnos y no saber a quién puso dios en cada lugar.
Los pobres son feos.
Son feos no sólo porque no tienen medios.
Uno puede comer bien y cuidarse aún con muy poca plata.
Son feos principalmente porque hacen todo mal respecto a su salud, su alimentación, sus hábitos, los sitios donde viven.
Claro, tampoco tuvieron un hogar rubio y constituido con madres sonrientes que echan flit a los mosquitos gigantes como nos muestra la tevé.
En el barro de las villas no se suelen aprender hábitos saludables.
Y una de las cosas que los hacen feos son sus dientes.
Difícil encontrar uno mayor de veinte con la dentadura completa.
Y pedir blanco marfil es como pedir que mañana llueva cabernet sauvignon.
Entonces, el gobierno populista, además de darles guita para que morfen y compren, les mandó los camiones dentales.
Como para arreglarles un poco el desastre bucal.
El objetivo era que los pobres fueran en general un poco más lindos, menos brutos y más felices.
Un poco, aunque más no fuese.
En fin, cosas de peronachos.
Bueno, no es correcto.
El pobre debe parecer pobre y tener los dientes podridos.
Si así no fuese hasta podríamos confundirnos y no saber a quién puso dios en cada lugar.