PIYULIN
Usuario (Argentina)

Se acaba, se acaba... Los pobres son feos. Son feos no sólo porque no tienen medios. Uno puede comer bien y cuidarse aún con muy poca plata. Son feos principalmente porque hacen todo mal respecto a su salud, su alimentación, sus hábitos, los sitios donde viven. Claro, tampoco tuvieron un hogar rubio y constituido con madres sonrientes que echan flit a los mosquitos gigantes como nos muestra la tevé. En el barro de las villas no se suelen aprender hábitos saludables. Y una de las cosas que los hacen feos son sus dientes. Difícil encontrar uno mayor de veinte con la dentadura completa. Y pedir blanco marfil es como pedir que mañana llueva cabernet sauvignon. Entonces, el gobierno populista, además de darles guita para que morfen y compren, les mandó los camiones dentales. Como para arreglarles un poco el desastre bucal. El objetivo era que los pobres fueran en general un poco más lindos, menos brutos y más felices. Un poco, aunque más no fuese. En fin, cosas de peronachos. Bueno, no es correcto. El pobre debe parecer pobre y tener los dientes podridos. Si así no fuese hasta podríamos confundirnos y no saber a quién puso dios en cada lugar.