Como lo dice el titulo los mejores 10 tríos del cine....
10. Mentiras y gordas (2008, Alfonso Albacete y David Menkes).
Una nueva demostración de la afición de nuestro cine a los tríos sexuales. Además, que la película fuera un bombazo de taquilla prueba a las claras que el público recibe con los brazos abiertos la idea del trío sexual. En el filme, además de probar todo tipo de drogas y visitar todo tipo de ambientes erótico-festivos, Mario Casas, Yon González y Elena de Frutos se lo pasaban genial juntos y revueltos en la cama.
9. Shortbus (2006, John Cameron Mitchell).
Después de aproximarse el universo de la transexualidad en la muy rockera Hedwig y the Angry Inch, Cameron Mitchell decidió explorar el mundo de los intercambios sexuales en los clubes de Nueva York. En uno de esos locales, hay sitio para todas las prácticas, incluido, como no, el trío sexual. Una lúdica y emotiva celebración de la libertad personal a través de la libertad sexual.
8. Las edades de Lulú (1990, Bigas Luna).
La obra cumbre de uno de nuestros grandes erotómanos: Bigas Luna. La historia extraoficial cuenta que ante lo explícito de los intercambios sexuales del filme, Ángela Molina decidió abandonar este proyecto. En su lugar, fue la italiana Francesca Neri la que se lo montó a tres bandas (y unas cuantas más) con varios jóvenes talentos del cine español. Entre ellos, el hoy aclamado Javier Bardem, que también descargó testosterona a raudales en Jamón, jamón y Huevos de Oro, otros de las monumentos eróticos de Luna
7. Y tu mamá también (2001, Alfonso Cuarón).
Con sólo 17 años, la rebeldía a flor de piel y las hormonas disparadas, los mexicanos Gael García Bernal y Diego Luna (unos desconocidos por entonces) se cruzan en su camino con una joven española (la siempre deslumbrante Maribel Verdú), que esconde un terrible secreto. Los tres transitan por el mundo desconcertados, ansiosos por recibir cariño y amor. ¿Y qué mejor manera que mediante un estimulante trío sexual? Aunque claro, los deportes sexuales/sentimentales de riesgo siempre dejan heridas difíciles de cicatrizar.
6. Dieta mediterránea (2009, Joaquín Oristrell).
Otra aproximación, en clave de comedia, a los líos sexuales y las múltiples combinaciones sexuales. En esta ocasión, entre el calor de los fogones, a Olivia Molina, Alfonso Bassave y Paco León les sube tanto la temperatura, que los pobres no tienen más remedio que quitarse la ropa y montárselo juntos a lo grande.
5. Zoolander: Un descerebrado de moda (Ben Stiller, 2001).
Es, probablemente, la mejor comedia de la primera década del siglo XXI y contiene, seguramente, el trío sexual más desternillante de la historia del cine. Llega la noche y, en el refugio secreto de Hansel (Owen Wilson), Matilda (Christine Taylor) se dispone a revelar sus problemas más íntimos (relacionados con la comida y el sexo). Hansel y Dereck (Ben Stiller) no entienden un pepino de lo que les cuenta Matilda, pero tiene la solución idónea a todos sus conflictos: una buena sesión de sexo en grupo en la que a los tres protagonistas se les sumarán indígenas mahorís, enanos fineses y un sherpa. Sublime
4. Vicky Cristina Barcelona (2008, Woody Allen).
He aquí la fantasía sexual materializada en toda su plenitud. El trío sexual llevado a su máxima expresión gracias a tres super-estrellas cinematográficas: Scarlett Johansson, Javier Bardem y Penélope Cruz (con el añadido del romance en la vida real entre los dos últimos... ¿se puede pedir más morbo?). Puede que a Woody Allen se le fuera un poco la mano en su explotación de los tópicos ibéricos, pero debemos agradecerle el modo en que supo sacar partido del cliché de “la pasión latina".
3. Tres formas de amar (1994, Andrew Fleming).
El título original de esta película, Threesome (trío sexual, en inglés) dejaba las cosas bien claras. Por un error informático, una chica (Lara Flynn Boyle) acaba compartiendo la habitación del campus universitario con dos chicos (Stephen Baldwin y Josh Charles). Al final, claro, pasa lo que tiene pasar, aunque el jugueteo inicial termina teniendo sus consecuencias sentimentales. Gracias al poder de la psique post-adolescente, la película se convirtió en un emblema del cine juvenil de los 90.
2. Los soñadores (2003, Bernardo Bertolucci).
Entramos de lleno en el territorio por excelencia de los tríos sexuales fílmicos: la juventud (incluso la adolescencia tardía). Los tríos en el cine han servido, en muchas ocasiones, para retratar ese periodo vital en el que los jóvenes están sedientos de nuevas experiencias. El sexo como ritual de aprendizaje, como ensayo de acceso a la edad adulta. En Los soñadores, la voluptuosa Eva Green y el atrevido Louis Garrel (su hermano en la ficción) se lo pasan en grande durante las vacaciones de sus padres. La compañía de un joven estudiante norteamericano (Michael Pitt) dará pie a un apoteósico festival de entrecruzamientos sexuales.
1. Juegos salvajes (1998, John McNaughton).
Aunque el gran clímax sexual de esta película (emblema universal del cine morboso) se produce en una piscina y tiene como protagonistas a Neve Campbell y Denise Richards (en la que es probablemente la mejor escena lésbica de todos los tiempos), no podemos olvidar que en otra de las tórridas secuencias del filme, este mágico y manipulador dueto de femme fatales es acompañado por un muy competente Matt Dillon. Sólo por este momento, Dillon merece un lugar en el Olimpo de los héroes sexuales (junto al Mickey Rourke de Nueve semanas y media, el Marlon Brando de El último tango en París o el Michael Douglas de Instinto básico)
Fuente:
10. Mentiras y gordas (2008, Alfonso Albacete y David Menkes).
Una nueva demostración de la afición de nuestro cine a los tríos sexuales. Además, que la película fuera un bombazo de taquilla prueba a las claras que el público recibe con los brazos abiertos la idea del trío sexual. En el filme, además de probar todo tipo de drogas y visitar todo tipo de ambientes erótico-festivos, Mario Casas, Yon González y Elena de Frutos se lo pasaban genial juntos y revueltos en la cama.
9. Shortbus (2006, John Cameron Mitchell).
Después de aproximarse el universo de la transexualidad en la muy rockera Hedwig y the Angry Inch, Cameron Mitchell decidió explorar el mundo de los intercambios sexuales en los clubes de Nueva York. En uno de esos locales, hay sitio para todas las prácticas, incluido, como no, el trío sexual. Una lúdica y emotiva celebración de la libertad personal a través de la libertad sexual.
8. Las edades de Lulú (1990, Bigas Luna).
La obra cumbre de uno de nuestros grandes erotómanos: Bigas Luna. La historia extraoficial cuenta que ante lo explícito de los intercambios sexuales del filme, Ángela Molina decidió abandonar este proyecto. En su lugar, fue la italiana Francesca Neri la que se lo montó a tres bandas (y unas cuantas más) con varios jóvenes talentos del cine español. Entre ellos, el hoy aclamado Javier Bardem, que también descargó testosterona a raudales en Jamón, jamón y Huevos de Oro, otros de las monumentos eróticos de Luna
7. Y tu mamá también (2001, Alfonso Cuarón).
Con sólo 17 años, la rebeldía a flor de piel y las hormonas disparadas, los mexicanos Gael García Bernal y Diego Luna (unos desconocidos por entonces) se cruzan en su camino con una joven española (la siempre deslumbrante Maribel Verdú), que esconde un terrible secreto. Los tres transitan por el mundo desconcertados, ansiosos por recibir cariño y amor. ¿Y qué mejor manera que mediante un estimulante trío sexual? Aunque claro, los deportes sexuales/sentimentales de riesgo siempre dejan heridas difíciles de cicatrizar.
6. Dieta mediterránea (2009, Joaquín Oristrell).
Otra aproximación, en clave de comedia, a los líos sexuales y las múltiples combinaciones sexuales. En esta ocasión, entre el calor de los fogones, a Olivia Molina, Alfonso Bassave y Paco León les sube tanto la temperatura, que los pobres no tienen más remedio que quitarse la ropa y montárselo juntos a lo grande.
5. Zoolander: Un descerebrado de moda (Ben Stiller, 2001).
Es, probablemente, la mejor comedia de la primera década del siglo XXI y contiene, seguramente, el trío sexual más desternillante de la historia del cine. Llega la noche y, en el refugio secreto de Hansel (Owen Wilson), Matilda (Christine Taylor) se dispone a revelar sus problemas más íntimos (relacionados con la comida y el sexo). Hansel y Dereck (Ben Stiller) no entienden un pepino de lo que les cuenta Matilda, pero tiene la solución idónea a todos sus conflictos: una buena sesión de sexo en grupo en la que a los tres protagonistas se les sumarán indígenas mahorís, enanos fineses y un sherpa. Sublime
4. Vicky Cristina Barcelona (2008, Woody Allen).
He aquí la fantasía sexual materializada en toda su plenitud. El trío sexual llevado a su máxima expresión gracias a tres super-estrellas cinematográficas: Scarlett Johansson, Javier Bardem y Penélope Cruz (con el añadido del romance en la vida real entre los dos últimos... ¿se puede pedir más morbo?). Puede que a Woody Allen se le fuera un poco la mano en su explotación de los tópicos ibéricos, pero debemos agradecerle el modo en que supo sacar partido del cliché de “la pasión latina".
3. Tres formas de amar (1994, Andrew Fleming).
El título original de esta película, Threesome (trío sexual, en inglés) dejaba las cosas bien claras. Por un error informático, una chica (Lara Flynn Boyle) acaba compartiendo la habitación del campus universitario con dos chicos (Stephen Baldwin y Josh Charles). Al final, claro, pasa lo que tiene pasar, aunque el jugueteo inicial termina teniendo sus consecuencias sentimentales. Gracias al poder de la psique post-adolescente, la película se convirtió en un emblema del cine juvenil de los 90.
2. Los soñadores (2003, Bernardo Bertolucci).
Entramos de lleno en el territorio por excelencia de los tríos sexuales fílmicos: la juventud (incluso la adolescencia tardía). Los tríos en el cine han servido, en muchas ocasiones, para retratar ese periodo vital en el que los jóvenes están sedientos de nuevas experiencias. El sexo como ritual de aprendizaje, como ensayo de acceso a la edad adulta. En Los soñadores, la voluptuosa Eva Green y el atrevido Louis Garrel (su hermano en la ficción) se lo pasan en grande durante las vacaciones de sus padres. La compañía de un joven estudiante norteamericano (Michael Pitt) dará pie a un apoteósico festival de entrecruzamientos sexuales.
1. Juegos salvajes (1998, John McNaughton).
Aunque el gran clímax sexual de esta película (emblema universal del cine morboso) se produce en una piscina y tiene como protagonistas a Neve Campbell y Denise Richards (en la que es probablemente la mejor escena lésbica de todos los tiempos), no podemos olvidar que en otra de las tórridas secuencias del filme, este mágico y manipulador dueto de femme fatales es acompañado por un muy competente Matt Dillon. Sólo por este momento, Dillon merece un lugar en el Olimpo de los héroes sexuales (junto al Mickey Rourke de Nueve semanas y media, el Marlon Brando de El último tango en París o el Michael Douglas de Instinto básico)
Fuente: