Ser Revolucionario
Revolución, una palabra que tiene el poder de despertar los más diversos sentimientos (rechazo, atracción, temor, odio...), lo cierto es que a lo largo de la historia de las sociedades se puede ver que una revolución marca un antes y un después.
Algo que no podemos dejar de considerar es que los grandes revolucionarios de la historia siempre fueron jóvenes impregnados de pasión por sus ideales y dispuestos a luchar por lo que creían justo, inspirados en esto, Jóvenes Revolucionarios se convirtió no sólo en un lema sino en un gran desafío para cada uno de nosotros.
Significa ser jóvenes íntegros, fieles, honestos, seguros en nuestros ideales, dispuestos a ir “contra la corriente de este sistema” que pretende que la juventud realice sus mandatos sin evaluar sus consecuencias e implicancias. Nuestro objetivo es comprometernos con la causa de Cristo y compartirla con cada joven de nuestra sociedad.
Ahora bien, no se puede ser un revolucionario sin pretender instaurar una revolución (un cambio de raíz en la sociedad). Ésta es nuestra principal aspiración: dar a conocer a cada joven y adolescente que es posible vivir de una mejor manera. Existe una solución diferente para afrontar cada problema (no sólo drogas, violencia, suicidio, etc.), que sólo hay alguien que puede llenar el vacío y la sensación de incertidumbre que muchos jóvenes poseen, Jesucristo.
Impregnar a cada uno de nuestros pares con los valores y principios según la Biblia y revertir la situación en la que se halla toda la sociedad es nuestro mayor deseo. Parece un sueño un tanto grande, sin embargo, de la mano de Dios sobretodo y con pasión por cada vida lograremos dar vuelta el rumbo que este mundo lleva.
Unión de Jóvenes Revolucionarios (UJR). Organización estudiantil creada el 7 de octubre de 1987 como fachada legal para agrupar a la juventud del clandestino Partido Bandera Roja en Venezuela. Tuvo fuerte participación en la vida estudiantil en sus inicios llegando a tener representación en la Universidad Central de Venezuela (UCV), el Instituto Pedagógico de Caracas y la Universidad Nacional Experimental "Luis Caballero Mejias" así como liceos de Educación Media como el Liceo Fermín Toro y el Liceo Andrés Bello de Caracas donde lideraron las protestas contra el Presidente Carlos Andrés Pérez en la década de los noventa.
La UJR tuvo el control sobre el grupo estudiantil para Educación Media denominado Movimiento Juvenil Ezequiel Zamora (MJEZ), el cual se perdió durante la segunda división del Partido Bandera Roja en enero de 1992, poco antes del golpe de estado Hugo Chávez del 4 de febrero de ese año.
Luego de esta fecha, la UJR sufrió una fuerte deserción de sus filas. La mayoría de sus miembros cansados de un liderazgo demasiado estático e inflexible incapaz de impulsar luchas y reivindicaciones sociales así como de captar nuevos elementos para el movimiento. Posteriormente a 1994, la UJR se ha reducido a menos de un centenar de militantes a nivel nacional.
Hacia finales de los noventa este movimiento había casi desaparecido, sin embargo hasta el año 2008 existían focos sin que tuvieran ninguna significancia política. Para enero de 2009, la organización había desaparecido por completo.
Revolución, una palabra que tiene el poder de despertar los más diversos sentimientos (rechazo, atracción, temor, odio...), lo cierto es que a lo largo de la historia de las sociedades se puede ver que una revolución marca un antes y un después.
Algo que no podemos dejar de considerar es que los grandes revolucionarios de la historia siempre fueron jóvenes impregnados de pasión por sus ideales y dispuestos a luchar por lo que creían justo, inspirados en esto, Jóvenes Revolucionarios se convirtió no sólo en un lema sino en un gran desafío para cada uno de nosotros.
Significa ser jóvenes íntegros, fieles, honestos, seguros en nuestros ideales, dispuestos a ir “contra la corriente de este sistema” que pretende que la juventud realice sus mandatos sin evaluar sus consecuencias e implicancias. Nuestro objetivo es comprometernos con la causa de Cristo y compartirla con cada joven de nuestra sociedad.
Ahora bien, no se puede ser un revolucionario sin pretender instaurar una revolución (un cambio de raíz en la sociedad). Ésta es nuestra principal aspiración: dar a conocer a cada joven y adolescente que es posible vivir de una mejor manera. Existe una solución diferente para afrontar cada problema (no sólo drogas, violencia, suicidio, etc.), que sólo hay alguien que puede llenar el vacío y la sensación de incertidumbre que muchos jóvenes poseen, Jesucristo.
Impregnar a cada uno de nuestros pares con los valores y principios según la Biblia y revertir la situación en la que se halla toda la sociedad es nuestro mayor deseo. Parece un sueño un tanto grande, sin embargo, de la mano de Dios sobretodo y con pasión por cada vida lograremos dar vuelta el rumbo que este mundo lleva.
Unión de Jóvenes Revolucionarios (UJR). Organización estudiantil creada el 7 de octubre de 1987 como fachada legal para agrupar a la juventud del clandestino Partido Bandera Roja en Venezuela. Tuvo fuerte participación en la vida estudiantil en sus inicios llegando a tener representación en la Universidad Central de Venezuela (UCV), el Instituto Pedagógico de Caracas y la Universidad Nacional Experimental "Luis Caballero Mejias" así como liceos de Educación Media como el Liceo Fermín Toro y el Liceo Andrés Bello de Caracas donde lideraron las protestas contra el Presidente Carlos Andrés Pérez en la década de los noventa.
La UJR tuvo el control sobre el grupo estudiantil para Educación Media denominado Movimiento Juvenil Ezequiel Zamora (MJEZ), el cual se perdió durante la segunda división del Partido Bandera Roja en enero de 1992, poco antes del golpe de estado Hugo Chávez del 4 de febrero de ese año.
Luego de esta fecha, la UJR sufrió una fuerte deserción de sus filas. La mayoría de sus miembros cansados de un liderazgo demasiado estático e inflexible incapaz de impulsar luchas y reivindicaciones sociales así como de captar nuevos elementos para el movimiento. Posteriormente a 1994, la UJR se ha reducido a menos de un centenar de militantes a nivel nacional.
Hacia finales de los noventa este movimiento había casi desaparecido, sin embargo hasta el año 2008 existían focos sin que tuvieran ninguna significancia política. Para enero de 2009, la organización había desaparecido por completo.