La fidelidad es algo que tienen los buenos equipos de audio. Punto.
Por supuesto que cuando oímos la palabra infidelidad todos sabemos de lo que hablamos.
La palabra misma infidelidad ya contiene una orientación moral porque decir fiel supone algo firme, constante, conforme a la verdad, noble, etc.
Si partimos de esa idea de fiel y nos preguntan si la infidelidad está bien o está mal, la pregunta ya contiene la respuesta, porque nunca diríamos que está bien algo desconfiable, impuro, falso, inconstante.
Por ese motivo, me atrevo a decir que la infidelidad no existe en el mundo humano. Existen en el humano conductas monógamas y conductas polígamas.
No me propongo decir si la infidelidad está bien o está mal, solo digo que no existe, al menos no existe como se la plantea.
No soy quien para decir si está bien o está mal, porque no soy ni un sacerdote ni un teólogo, ni tengo los cimientos para construir una moral.
Digo que la infidelidad no existe porque el humano puede tener conductas polígamas o monógamas que nada tienen que ver con ser confiables o puros o falsos o impuros. Son conductas y punto, la moral podrá juzgarla a su gusto, pero yo no me propongo moralizar nada.
¿Que es un hombre y una mujer? ¿Que nos diferencia? ¿Que uno tiene pene y otro vagina? ¿Que uno es más fiel que el otro? Nada de eso, la diferencia está en las células que traemos para tener hijos, esas células se llaman gametas, esas gametas son el óvulo y el espermatozoide. Es ahí donde está nuestra diferencia, los machos portan espermatozoides, las hembras portan óvulos.
La orquesta no se completa con esas gametas, tienen de coro a un montón de hormonas, testosterona, estrógenos, oxitocina, adrenalina y muchas más.
Si la diferencia está en las gametas, hay que ver en que se diferencian.
El óvulo es grande, celularmente grande, tiene poca movilidad, reserva de nutrientes y un número limitado en la vida de una mujer.
El espermatozoide es pequeño, con mucha movilidad, sin reserva de nutrientes y virtualmente ilimitado.
En esos motivos están nuestras diferencias. Por eso se explica que los machos busquen tantas compañeras como puedan, porque tienen gametas ilimitadas. Por eso se explica que las hembras tengan que ser más selectivas, ser más cuidadosas de sus gametas limitadas y elegir al mejor macho posible y hacer todo para retenerlo.
Recién ahí podríamos ver la mayor tendencia a la poligamia en los machos.
Eso no quiere decir que la poligamia esté bien o mal, es una conducta y punto, conducta con bases biológicas y neurológicas.
Por eso vuelvo a molestar, la infidelidad no existe, solo existen conductas polígamas o monógamas.
¿Está bien o está mal? No lo se, no hago moral, solo soy un psicólogo que ve conductas a diario y veo como se sufre por la infidelidad, por ser victima o por sentirse culpable, especialmente en esta era de los celulares, los hackers y esas yerbas.
Veo la gente sufrir y trato de amortiguar el sufrimiento. Trato de que la gente no sufra por algo que no existe, porque, ya los harté de decirlo, la infidelidad no existe.
Por supuesto que cuando oímos la palabra infidelidad todos sabemos de lo que hablamos.
La palabra misma infidelidad ya contiene una orientación moral porque decir fiel supone algo firme, constante, conforme a la verdad, noble, etc.
Si partimos de esa idea de fiel y nos preguntan si la infidelidad está bien o está mal, la pregunta ya contiene la respuesta, porque nunca diríamos que está bien algo desconfiable, impuro, falso, inconstante.
Por ese motivo, me atrevo a decir que la infidelidad no existe en el mundo humano. Existen en el humano conductas monógamas y conductas polígamas.
No me propongo decir si la infidelidad está bien o está mal, solo digo que no existe, al menos no existe como se la plantea.
No soy quien para decir si está bien o está mal, porque no soy ni un sacerdote ni un teólogo, ni tengo los cimientos para construir una moral.
Digo que la infidelidad no existe porque el humano puede tener conductas polígamas o monógamas que nada tienen que ver con ser confiables o puros o falsos o impuros. Son conductas y punto, la moral podrá juzgarla a su gusto, pero yo no me propongo moralizar nada.
¿Que es un hombre y una mujer? ¿Que nos diferencia? ¿Que uno tiene pene y otro vagina? ¿Que uno es más fiel que el otro? Nada de eso, la diferencia está en las células que traemos para tener hijos, esas células se llaman gametas, esas gametas son el óvulo y el espermatozoide. Es ahí donde está nuestra diferencia, los machos portan espermatozoides, las hembras portan óvulos.
La orquesta no se completa con esas gametas, tienen de coro a un montón de hormonas, testosterona, estrógenos, oxitocina, adrenalina y muchas más.
Si la diferencia está en las gametas, hay que ver en que se diferencian.
El óvulo es grande, celularmente grande, tiene poca movilidad, reserva de nutrientes y un número limitado en la vida de una mujer.
El espermatozoide es pequeño, con mucha movilidad, sin reserva de nutrientes y virtualmente ilimitado.
En esos motivos están nuestras diferencias. Por eso se explica que los machos busquen tantas compañeras como puedan, porque tienen gametas ilimitadas. Por eso se explica que las hembras tengan que ser más selectivas, ser más cuidadosas de sus gametas limitadas y elegir al mejor macho posible y hacer todo para retenerlo.
Recién ahí podríamos ver la mayor tendencia a la poligamia en los machos.
Eso no quiere decir que la poligamia esté bien o mal, es una conducta y punto, conducta con bases biológicas y neurológicas.
Por eso vuelvo a molestar, la infidelidad no existe, solo existen conductas polígamas o monógamas.
¿Está bien o está mal? No lo se, no hago moral, solo soy un psicólogo que ve conductas a diario y veo como se sufre por la infidelidad, por ser victima o por sentirse culpable, especialmente en esta era de los celulares, los hackers y esas yerbas.
Veo la gente sufrir y trato de amortiguar el sufrimiento. Trato de que la gente no sufra por algo que no existe, porque, ya los harté de decirlo, la infidelidad no existe.