La realidad es que los seres humanos somos muy malos a la hora de predecir lo que nos hace felices. Todos queremos más bienestar, más emociones positivas y menos negativas, sin embargo elegimos mal muy a menudo.
Por ejemplo, muchas personas piensan que serían muy felices si les tocara la lotería, o que serían muy desgraciados si tuvieran un accidente y no pudieran volver a andar.
Pero abundan historias como la de Billie Harrell, un humilde mecánico que ganó la lotería en 1997. El premio fue de $ 31 millones. Harrell era profundamente religioso y había luchado toda su vida para mantener a su esposa y a sus tres hijos. Gracias al premio pudo mandar a sus hijos a la Universidad. Compró casas para los miembros de su familia. Donó dinero a su iglesia. Y dos años después, en mayo de 1999, se encerró en su dormitorio, puso una escopeta contra su pecho, y apretó el gatillo. Un confidente dijo que Harrell afirmó: "ganar la lotería es lo peor que me ha pasado en la vida”.
En el otro extremo tenemos Christopher Reeve, el flamante actor de Superman. Era guapo, joven y rico, cuando tuvo un accidente montando a caballo y se quedó parapléjico de por vida. Pasó un tiempo deprimido tras el accidente, pero luego Reeve se convirtió en un defensor de los discapacitados y pasó el resto de sus días dedicado a la recaudación de fondos para la investigación de la médula espinal. Más tarde afirmó que su accidente le ayudó a "apreciar más la vida." No era una broma. Señaló que no sabría decir si habría sido más feliz si pudiera andar y, si pudiera elegir, volvería a tener el accidente.
¿Cómo explicamos esto? Según el psicólogo Daniel Kahneman, los humanos sobreestiman constantemente el valor o placer de lo que no tienen, y subestiman el dolor o pérdida de perder algo que tienen. Así que no sólo experimentamos un dolor mucho mayor al estrellar nuestro coche favorito que la alegría de comprarlo, sino que también estimamos que la compra de un coche nuevo será mucho más agradable que el dolor de estrellarlo. También nos equivocamos sobre el impacto que factores externos como el dinero, las posesiones materiales y otros tipos de placeres tienen en nuestra felicidad.
Parece ser que factores como la autonomía o libertad de decisión, el propósito, la destreza en aquello que hacemos, las relaciones sociales o el contacto físico influyen mucho más de lo que pensamos en la felicidad.
Si te interesa el tema te recomiendo que descargues este libro completamente gratis, te dará una visión muy a fondo sobre por qué sentimos las emociones que sentimos y podrás tomar mucho mejores decisiones en tu vida cotidiana:
http://www.amazon.com/dp/B01C7X0H50?ref_=pe_2427780_160035660
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