#161: The Holder of Loss
Español: El Holder de la Pérdida
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Cuando alcances el escritorio principal, pon tu mejor cada de desesperación y angustia, aférrate en el borde de la recepción y murmura las palabras: “¡Me he perdido! ¿Puede él ayudarme a encontrarme?” a la criada del mostrador. Si ella se muestra con un semblante de amor maternal y trata de consolarte, ellos te han encontrado, y sus palabras de compasión serán las últimas palabras de bondad que escucharás antes de tu macabra muerte.
Si ella pone una cara de asco y suelta una cruel y fuera de personaje réplica: “¡No soy tu madre, ve a buscar a alguien a quién le importe!” has tenido éxito en esta parte de tu búsqueda. Mantén tu mirada y responde: “¡Bien! ¡Iré a donde me quieran!” entonces inmediatamente date la vuelta y camina hacia la puerta. Si hay alguna variación de esta conversación exacta, será mejor que termines con tu vida en el momento, porque ningún vehículo te llevará lo suficientemente lejos como para huir de las oscuras bestias que el Holder ha soltado para ti.
Cierra tus ojos y aprieta el mango de la puerta. Piensa en tus recuerdos más cálidos con tus seres queridos, y abre la puerta y ve delante. Una vez pases por la entrada, mantén tus ojos cerrados fuertemente por once segundos, ni más ni menos, entonces ábrelos. Estarás en el lugar donde dio lugar a tu recuerdo, y te verás allí, en tercera persona. Rápidamente busca cobertura, no querrás que tu yo del pasado te vea. Sabrás si lo hiciste bien si luego de permanecer escondido durante treinta segundos, fuiste visto; si así fue, el tejido de la realidad se hará pedazos, y tanto tú como tu ser del pasado serán arrancados de sus vidas y absorbidos por el vacío, siendo borrados de los corazones y memoria de todos aquellos que los recuerden.
Una vez te hayas escondido, deberás esperar en silencio. Eventualmente tu recuerdo variará de lo real, y en este punto deberás gritarte a ti mismo desde donde estás: “¡Tú eres una ilusión! ¡Toma tu verdadera forma!” Luego, tus alrededores se desvanecerán en oscuridad y todo lo que quedará serán tú y tu ser del pasado, sus ojos ahora ardiendo de odio ya que has echado a perder su diversión. Lo mejor es que hayas traído un arma, o que conozcas algún tipo de arte marcial, pues serás atacado por tu ser del pasado con una fuerza improbable, que sabes que no tenías en ese tiempo.
No deberás sucumbir ante este asalto. Espera a que esté a más o menos un metro de distancia, entonces arremete y golpea al demonio en la garganta. Si fallas, serás descuartizado, extremidad a extremidad, por tus propias manos del pasado. Si tienes éxito, la criatura colapsará contra el suelo, inconsciente, a pesar de si tu golpe era capaz o no de provocar tales daños. Deberás acercarte a tu ser del pasado y susurrar esto y sólo esto: ¿Cuál es la pérdida que uno debe sufrir para tener éxito?
Si susurras cualquier otra cosa, la aparición recuperará la conciencia y te tomará de los tobillos, derribándote y procediendo a destriparte con sus propios dientes. Sin embargo, si preguntaste correctamente, la ilusión de ti mismo se desvanecerá para tomar la forma real del Holder: un hombre pálido sin cara. El hombre se levantará, y deberás mirarlo a donde se supone que debería tener los ojos. Si tu mirada se tambalea, tu castigo por tu falta de respeto es indescriptible para la lengua humana.
Una vez el hombre se levante, comenzará a hablar, y oirás su ronca voz desde cada ángulo, tentándote a buscar la fuente del sonido, pero debes resistir. Él te contará de cómo los hombres fallaron durante el comienzo de la era de los Objetos, olvidándose a sí mismos en su búsqueda de poder. Te contará de cada hombre que perdió su alma por su codicia, y qué llegó a ser. Este conocimiento no será traumático, pero te perseguirá por el resto de tus días, trayendo depresión incuestionable a cada minuto de tu existencia.
Luego que termine, deberás responder con: “No llevaré codicia, perderé todo antes que perderme a mí mismo”. Ante esto, cada hueso el hombre se quebrará y él se plegará en un montón, cuya carne reformará el suelo donde estás. Luego de ver esto, sin importar tu fuerza mental, vomitarás, todo se apagará, y colapsarás dentro del retorcido charco de carne y sangre.
Cuando despiertes, estarás fuera de la casa de tu ser más querido, y en tu bolsillo habrá una billetera hecha de la carne del hombre pálido. Ábrela, y encontrarás una identificación sin nombre, en cuya foto aparecerás tú con el hombre sin rostro.
Esta identificación es el Objeto 161 de 538. Con ella de tu lado, nunca te olvidarás de ti mismo.
#162: The Holder of Sickness
Español: El Holder de la Enfermedad
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a una institución mental u hospital, dirígete al escritorio principal y pregunta por visitar a The Holder of Sickness. El trabajador se estremecerá y comenzará a sudar profusamente, tendrá arcadas y arañará su piel. Él te llevará por un largo pasillo blanco y te sentirás tan enfermo que tu dolor se duplicará. Te sentirás afiebrado, tu nariz sangrará y tus ojos se nublarán con infecciones. Vomitarás y te ensuciarás de forma abundante y lo único que querrás será caer con tus ahora sucias ropas, pero no debes sucumbir ante las náuseas o perderás el camino y estarás condenado a recorrer ese pasillo blanco, sufriendo la enfermedad por toda la eternidad.
El asistente, ahora cubierto en pústulas y quistes, colapsará y serás tomado por enfermeras sin rostro, siendo llevado ante una puerta de metal, manchada con sangre fresca. La puerta llevará a otro pasillo blanco, con luces fluorescentes zumbando y pintura desescamada. Será tan largo que no podrás ver el final. No pienses en el asistente, pues él esta ya más allá de toda ayuda ahora.
A medida que vas por el pasillo, verás puertas aparecer a cada lado conteniendo variados quirófanos. Médicos con rostros pálidos, contorsionados y sin ojos, mutilando quirúrgicamente a pacientes que una vez fueron humanos, pero ya ha sido reensamblados en otra cosa. Los pacientes, gritando, en pedazos, con elaborados vendajes y decayendo sobre las mesas de operaciones serán tan espantosos que será difícil apartar la mirada. Sin importar esto, no debes permitir que tus ojos entren en contacto visual con los pacientes, o te convertirás en uno de ellos, todos Buscadores que fracasaron, tu sufrimiento será eterno y más agudo que la muerte de un millar de pacientes con cáncer.
Si te sientes absorbido por una fuente invisible hacia una de las habitaciones, toda esperanza se habrá perdido. Resígnate a estar en una de las mesas de operaciones, extendido, inmortal, completamente consciente y experimentando el infierno que es una cirugía estando despierto todo el tiempo. Si ocurre esto, tus únicos rezos serán para que esto termine alguna vez.
Si te las arreglas para llegar al fin del pasillo sin volverte loco o volverte uno de los pacientes, alcanzarás otra puerta de metal, con incrustaciones de sangre café coagulada y vísceras.
Se abrirá. Ábrase camino a través de la corteza alrededor de la estructura y camina a través de la puerta. En el interior estará una habitación pequeña, impecable y brillante que apesta a anestesia, desinfectante y sangre vieja. El único sonido que escucharás además de tu corazón latiendo serán las zumbantes luces fluorescentes, que, en combinación con la terrible sensación que otorga ese lugar, será suficiente como para conducirte a la locura.
En medio de la sala, prominentemente fijada, estará una camilla de alta tecnología, rodeado por todo tipo de equipos. En la camilla, estará atado fuertemente un niño pálido, con sus ojos de color azul brillante mirando hacia la luz, aterrorizado. Él llora amargamente, y ruega para que le ayudes a escapar. Debes resistir las ganas de ayudarlo, pues de otro modo, él se convertirá en el doctor y tú en su paciente. Sólo debes preguntarle: ¿Qué yace adentro? El niño convulsionará en miseria y comenzará a llorar más lastimeramente que antes.
Deberás buscar el Objeto. Toma un escalpelo y corta donde quieras, lo que buscas yace en alguna parte dentro del niño. Él estará completamente consciente, y sus gritos de dolor harán eco a través de la sala tan fuerte que pronto la sordera y la locura comenzarán a afectarte. Trabaja rápidamente.
Corta a través de los huesos, quita los órganos y levanta capas de mucosa y vísceras para encontrar este Objeto. Comenzará a cambiar de forma a medida que operas en él. Se convertirá en un viejo amigo, tu hijo, tus padres, tu esposa o incluso en ti mismo, pidiéndote que pares. No debes parar, ni siquiera por un segundo, porque sus órganos y carne se regenerarán y si logra hacerlo completamente, prestará atención a su atormentador.
Busca en cada milímetro. Husmea cada contorno de sus intestinos, corta en su cerebro y busca en cada grieta, haz tu camino en cada capa de músculo y arranca cada órgano dentro hasta que encuentres algo con forma de huevo del tamaño de un ojo.
Cuidadosamente, quita la membrana para revelar un pequeño tumor negro, cubierto de pus blanco y amarillo que olerá horrible, pulsará y chorreará todo tipo de líquido pútrido. Quema la membrana y asegúrate de dejar el tumor en algún lugar donde nunca sea tocado con las manos desnudas o su hedor sea inhalado.
Este tumor es el Objeto 162 de 538. Mantenlo en cuarentena o se esparcirá.
#163: The Holder of Decay
Español: El Holder de la Putrefacción
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental, hospital o centro de reinserción social a donde puedas llegar, camina hacia el escritorio y pregunta por visitar a quien se hace llamar The Holder of Decay. El asistente te mirará con una expresión de angustia y comenzará a estirar su piel creando grandes y supurantes agujeros, mientras un fluido verde se filtra de su nariz y su boca. Te llevará por una puerta corroída y limosa en la profundo de la institución y se irá rápidamente, rascando su piel y maldiciendo hasta desaparecer por el pasillo dejando un rastro de mucosas.
Entra por la puerta para ser asaltado por un enfermizo miasma de podredumbre. Da un paso adelante y mira alrededor. Un salón de paredes pegajosas que destilan una sustancia asquerosa no identificable, y cada pared estará llena de cuerpos podridos y otra materia orgánica en descomposición, retorciéndose con insectos y parásitos. Con tantos insectos, el sonido será ensordecedor, el sonido húmedo y fétido de mandíbulas, patas y el del consumo de la decadencia.
Camina un poco más cerca del centro del salón hasta que veas el cadáver desnudo y con manchas verdes de una mujer colgada, iluminado por una fuente invisible de luz. Tan pronto como la mires, miles de insectos rastreros se moverán por los muros, por el cordel hasta llegar a la mujer. Miles de gusanos, ciempiés, milpiés, tijeretas, lepismas e incontables criaturas no identificables la cubrirán, levantarán su purulenta cabeza y abrirán sus ojos, revelando gusanos parásitos retorciéndose dentro de sus membranas.
Otros insectos te cubrirán y no deberás reaccionar de ninguna forma. Ella levantará su brazo, con miles de zarcillos, y tu rostro será alcanzado por un centenar de tentáculos, patas y antenas. Si muestras aunque sea la más leve señal de incomodidad o asco, serás condenado a pudrirte allí por toda la eternidad, siendo devorado por los insectos, completamente consciente. Sólo deberás preguntar: ¿Por cuánto tiempo te pudrirás? y ella abrirá su boca tanto como su propia cabeza, revelando en el interior una gran cantidad de ciempiés rojos. Deberás mantener tus ojos abiertos desde acá. Si los cierras lo suficiente como para parpadear, tu sufrimiento hará que ella se vea agradable en comparación. Ella introducirá tu cabeza en sus grandes y oscuras fauces y dentro oirás un agonizante cuento sobre la decadencia, mientras los ciempiés pican tu carne, se meten en tu boca, nariz y orejas, y sientes sus patas afiladas raspar tus globos oculares.
Cuando termine, ella te soltará y te permitirá buscar entre la podredumbre y los insectos por el Objeto. Los insectos comenzarán a reproducirse a una tasa muy alta, y si llegaban a tus tobillos, ahora llegarán a tus rodillas y más arriba. Comenzarán a devorarte por dentro y se enterrarán entre tu piel, amenazando con consumirte completamente. Deberás usar tu sentido del tacto para hallar el Objeto rápidamente. Ten cuidado de no caerte sobre la corrupción a tus pies; si lo haces, no habrá ninguna esperanza de que puedas escapar de ese lugar.
Si tienes la suficiente suerte como para encontrar lo que buscas antes de ser devorado y sofocado por la creciente legión de bichos, deberás consumirlo inmediatamente. Cualquier duda te hará fracasar.
En una pequeña caja de vidrio estará un largo intestino podrido lleno de insectos y parásitos rezumantes, con vómito incluido. Consúmelo completamente, y te encontrarás en la calle, seguro de todo daño, pero vomitando profusamente. Si sobrevives luego de esto, el Objeto ya es tuyo.
Éste es el Objeto 163 de 538 y lentamente irá pudriendo tu interior por el resto de tu vida.
#164: The Holder of Devotion
Español: El Holder de la Devoción
Encuentra el burdel más antiguo de tu ciudad. No será una tarea fácil o agradable, pero sólo funcionará si vas al lugar más antiguo. Una vez estés allí, dile a la primera persona que veas que tienes una cita con The Holder of Devotion. Si lo hiciste bien, la persona te mirará sin comprenderte, como si pasara por un lapsus, y entonces caminará dentro del burdel sin decir nada. Deberás seguirlo por un largo pasillo envuelto en oscuridad.
Mientras caminas, oirás murmullos seductores en tu oído sobre placeres jamás contados, y mientras te adentras, sus manos intentarán llevarte a alguna de los dormitorios en ambos lados del pasillo. Bajo ninguna circunstancia te dejes ser conducido a ninguna de esas habitaciones, pues las voces que escuchas, aunque son femeninas, no son humanas, y el placer que prometieron no será dado sin cargos; un precio que ningún hombre está preparado para pagar.
Finalmente, llegarás al final del pasillo ante una fina cortina, y la persona la que seguías no estará en ninguna parte. Cuando estés listo, atraviesa la cortina, hacia una habitación espaciosa, cuyos muros estarán cubiertos de cortinajes y el piso lleno de cojines. A medida que tus ojos se acostumbran a la tenue luz de las velas y tus sentidos quedan entumecidos por el espesor del incienso en la habitación, serás capaz de distinguir a una mujer perezosamente apoyada sobre cojines en el otro extremo de la sala, con el rostro totalmente cubierto por un velo. Te hará una seña para que te acerques con un sensual movimiento de su dedo y deberás aproximarte a ella sin dudas en tu mente. Cuando estés frente a ella, podrás sentir cómo te examina desde detrás de su velo. Espera a que te considere digno, por que si no, ella levantará su velo revelando su rostro y tu mente será destruida en el acto.
Si eres considerado digno, te señalará que te quedes a su lado. Hazlo, y en segundos ella estará sobre ti. Sentirás como si miles de manos acariciaran desesperadamente tu cuerpo, trayéndote deleites bizarros fuera de este mundo, pero justo antes de volverte loco, debes preguntarle: ¿Nos necesitan como nosotros a ellos?
Si lo hiciste correctamente, mientras te apareas con ella, tu mente presentará visiones inefables perdidas hace largo tiempo, de adoración corrupta y sectas prohibidas, mientras que un placer profano tiembla a través de su cuerpo. Logra mantener tu cordura hasta el final, y un poderoso orgasmo te liberará del trance y tu mente recuperará la claridad. Debes aprovechar este momento para arrancar del lugar tan rápido como puedas, ni siquiera te detengas para tomar tus ropas. Tienes pocos segundos antes de perder la conciencia, y debes asegurarte de estar lejos, muy lejos, cuando esto ocurra.
A la mañana siguiente despertarás en tu cama, preguntándote si todo fue acaso un mal sueño. Algún día te darás cuenta que has quedado completamente estéril…
…Y algún día, exactamente 9 meses luego de tu aventura, despertarás en medio de la noche, alguien estará golpeando la puerta. Cuando la abras, encontrarás una cuna pequeña con una recién nacida bañada en sangre.
Levanta a tu “hija” cariñosamente, pues ella es el Objeto 164 de 538. Nunca articulará palabra o sonido alguno, pero sus grandes y adorables ojos te mirarán, siguiendo tus movimientos. Mientras la tengas a tu lado, nunca te sentirás solo o deprimido y nunca tendrás tiempo para otro tipo de amor o compañía. Sin embargo, por el bien del mundo y el de tu miserable vida, bajo ninguna circunstancia le permitas vivir para ver su cumpleaños número 14. Buena suerte matando con tus propias manos a quién se ha vuelto tu propia personificación del amor.
#165: The Holder of Research
Español: El Holder de la Investigación
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier laboratorio o lugar de aprendizaje a donde puedas llegar. Ve al escritorio principal y pregunta a la secretaria si puedes asistir a la siguiente clase que dictará quien se hace llamar The Holder of Research. En caso de que deje de hacer todo lo que estaba llevando a cabo y te mire como si fueras un extranjero, has ido al lugar correcto.
Gesticulará al científico más cercano para que se acerque. Reza por que sea un hombre, pues una mujer te someterá a experimentos considerados desde hace mucho … innecesarios. Si es un hombre, te pedirá que vayas al ascensor. Hazlo, y presiona el botón para ir al piso más bajo del complejo. Cuando llegues a ese piso, no bajes del elevador, o caerás en un pozo sin fondo. En vez de eso, espera a que las luces de los botones se tornen rojas, y desciendas seis pisos más. Cuando se detenga esta vez, espera que el científico salga primero.
Te guiará por un pasillo esterilizado lleno de paneles de vidrio en cada lado. A través de esos paneles verás gente haciendo experimentos, nada inusual para un laboratorio. Lo que será inusual es que a medida que avanzas, los experimentos se volverán progresivamente más primitivos. Verás gente intentando probar la existencia de agujeros negros, y otros tratando de probar que la tierra gira alrededor del sol. Desde personas produciendo una fisión nuclear, hasta aquellos que estudiaron las estrellas para construir las pirámides. Y, como es típico en estas aventuras, no te sorprendas si ves un demonio o dos caminando por el pasillo. Si ves alguno, salúdalo asintiendo con la cabeza; los habitantes de este lugar no disfrutan siendo ignorados. Además siempre exigen nuevos sujetos.
Sabrás que has llegado al final cuando puedas ver en los paneles a gente vistiendo pieles de animales, destripándose unos a otros para estudiar la anatomía humana. Más allá, encontrarás una puerta de metal, y tu guía la abrirá para ti. Este lugar será del futuro. Imposiblemente blanco y limpio, dentro verás monstruos repugnantes preservados en tanques en los muros, y aunque este lugar debería estar en el subsuelo, a través de las ventanas verás que estás a varios metros de altura.
Sentado en un escritorio en el centro de la habitación habrá un hombre pequeño, con gafas y una bata de laboratorio, escribiendo nombres, fechas, números y resultados de sus experimentos en su diario a una velocidad cegadora. Espera a que este hombre te note antes de decir nada. Él te preguntará: “¿Conoces a mi colega, el Holder de la Ciencia?” Esto es una trampa. Hayas visto o no a tal Holder, responder a este hombre sólo provocará que seas lanzado a uno de los tanques en los muros, donde serás convertido en un monstruo. En lugar de ello, muestra un Objeto. Cualquiera servirá.
A la vista del Objeto, uno de los tanques se romperá, revelando un enorme monstruo. Debería ser humanoide en su forma, pero con cuernos, cuatro brazos (tres pequeños, uno extremadamente grande), y una corpulencia que ningún humano podría poseer. Tendrá cinco ojos, esparcidos de maneras retorcidas, y curvos y filosos dientes. Una de sus piernas será delgada y larga pero aún así musculosa, la otra estará cubierta por un montón de carne. Si este es el especimen que ves, estarás seguro. Si es cualquier otro, prepárate para tomar su lugar en el tanque.
El humanoide golpeará al hombre con su brazo más largo, y luego lanzará su cadáver por la ventana. Deberás hacerle una, y sólo una pregunta: ¿Cómo puede la ciencia detenerlos?
Él entonces te contará de cada error que ha ocurrido, con el avance de la ciencia como justificación. Justo cuando acabe de responder tu pregunta, escucharás que golpean la puerta: Ellos ya te han encontrado. El humanoide te preguntará si necesitas ayuda; acepta, pues él puede manejar la situación por su cuenta. Te dará el diario del hombre, y te lanzará por la ventana justo en el momento en que ellos irrumpan en el lugar.
Despertarás en el césped en el laboratorio. A tu lado estará el diario, abierto en la segunda página. Ésta dirá:
Querido Buscador,
Lo siento, yo no fui capaz de ayudarte.
Mucha suerte...
Y luego un nombre que no es de este mundo. El Diario es el Objeto 165 de 538. Su última página contiene la única forma en que la ciencia puede detenerlos.
Español: El Holder de la Pérdida
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Cuando alcances el escritorio principal, pon tu mejor cada de desesperación y angustia, aférrate en el borde de la recepción y murmura las palabras: “¡Me he perdido! ¿Puede él ayudarme a encontrarme?” a la criada del mostrador. Si ella se muestra con un semblante de amor maternal y trata de consolarte, ellos te han encontrado, y sus palabras de compasión serán las últimas palabras de bondad que escucharás antes de tu macabra muerte.
Si ella pone una cara de asco y suelta una cruel y fuera de personaje réplica: “¡No soy tu madre, ve a buscar a alguien a quién le importe!” has tenido éxito en esta parte de tu búsqueda. Mantén tu mirada y responde: “¡Bien! ¡Iré a donde me quieran!” entonces inmediatamente date la vuelta y camina hacia la puerta. Si hay alguna variación de esta conversación exacta, será mejor que termines con tu vida en el momento, porque ningún vehículo te llevará lo suficientemente lejos como para huir de las oscuras bestias que el Holder ha soltado para ti.
Cierra tus ojos y aprieta el mango de la puerta. Piensa en tus recuerdos más cálidos con tus seres queridos, y abre la puerta y ve delante. Una vez pases por la entrada, mantén tus ojos cerrados fuertemente por once segundos, ni más ni menos, entonces ábrelos. Estarás en el lugar donde dio lugar a tu recuerdo, y te verás allí, en tercera persona. Rápidamente busca cobertura, no querrás que tu yo del pasado te vea. Sabrás si lo hiciste bien si luego de permanecer escondido durante treinta segundos, fuiste visto; si así fue, el tejido de la realidad se hará pedazos, y tanto tú como tu ser del pasado serán arrancados de sus vidas y absorbidos por el vacío, siendo borrados de los corazones y memoria de todos aquellos que los recuerden.
Una vez te hayas escondido, deberás esperar en silencio. Eventualmente tu recuerdo variará de lo real, y en este punto deberás gritarte a ti mismo desde donde estás: “¡Tú eres una ilusión! ¡Toma tu verdadera forma!” Luego, tus alrededores se desvanecerán en oscuridad y todo lo que quedará serán tú y tu ser del pasado, sus ojos ahora ardiendo de odio ya que has echado a perder su diversión. Lo mejor es que hayas traído un arma, o que conozcas algún tipo de arte marcial, pues serás atacado por tu ser del pasado con una fuerza improbable, que sabes que no tenías en ese tiempo.
No deberás sucumbir ante este asalto. Espera a que esté a más o menos un metro de distancia, entonces arremete y golpea al demonio en la garganta. Si fallas, serás descuartizado, extremidad a extremidad, por tus propias manos del pasado. Si tienes éxito, la criatura colapsará contra el suelo, inconsciente, a pesar de si tu golpe era capaz o no de provocar tales daños. Deberás acercarte a tu ser del pasado y susurrar esto y sólo esto: ¿Cuál es la pérdida que uno debe sufrir para tener éxito?
Si susurras cualquier otra cosa, la aparición recuperará la conciencia y te tomará de los tobillos, derribándote y procediendo a destriparte con sus propios dientes. Sin embargo, si preguntaste correctamente, la ilusión de ti mismo se desvanecerá para tomar la forma real del Holder: un hombre pálido sin cara. El hombre se levantará, y deberás mirarlo a donde se supone que debería tener los ojos. Si tu mirada se tambalea, tu castigo por tu falta de respeto es indescriptible para la lengua humana.
Una vez el hombre se levante, comenzará a hablar, y oirás su ronca voz desde cada ángulo, tentándote a buscar la fuente del sonido, pero debes resistir. Él te contará de cómo los hombres fallaron durante el comienzo de la era de los Objetos, olvidándose a sí mismos en su búsqueda de poder. Te contará de cada hombre que perdió su alma por su codicia, y qué llegó a ser. Este conocimiento no será traumático, pero te perseguirá por el resto de tus días, trayendo depresión incuestionable a cada minuto de tu existencia.
Luego que termine, deberás responder con: “No llevaré codicia, perderé todo antes que perderme a mí mismo”. Ante esto, cada hueso el hombre se quebrará y él se plegará en un montón, cuya carne reformará el suelo donde estás. Luego de ver esto, sin importar tu fuerza mental, vomitarás, todo se apagará, y colapsarás dentro del retorcido charco de carne y sangre.
Cuando despiertes, estarás fuera de la casa de tu ser más querido, y en tu bolsillo habrá una billetera hecha de la carne del hombre pálido. Ábrela, y encontrarás una identificación sin nombre, en cuya foto aparecerás tú con el hombre sin rostro.
Esta identificación es el Objeto 161 de 538. Con ella de tu lado, nunca te olvidarás de ti mismo.
#162: The Holder of Sickness
Español: El Holder de la Enfermedad
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a una institución mental u hospital, dirígete al escritorio principal y pregunta por visitar a The Holder of Sickness. El trabajador se estremecerá y comenzará a sudar profusamente, tendrá arcadas y arañará su piel. Él te llevará por un largo pasillo blanco y te sentirás tan enfermo que tu dolor se duplicará. Te sentirás afiebrado, tu nariz sangrará y tus ojos se nublarán con infecciones. Vomitarás y te ensuciarás de forma abundante y lo único que querrás será caer con tus ahora sucias ropas, pero no debes sucumbir ante las náuseas o perderás el camino y estarás condenado a recorrer ese pasillo blanco, sufriendo la enfermedad por toda la eternidad.
El asistente, ahora cubierto en pústulas y quistes, colapsará y serás tomado por enfermeras sin rostro, siendo llevado ante una puerta de metal, manchada con sangre fresca. La puerta llevará a otro pasillo blanco, con luces fluorescentes zumbando y pintura desescamada. Será tan largo que no podrás ver el final. No pienses en el asistente, pues él esta ya más allá de toda ayuda ahora.
A medida que vas por el pasillo, verás puertas aparecer a cada lado conteniendo variados quirófanos. Médicos con rostros pálidos, contorsionados y sin ojos, mutilando quirúrgicamente a pacientes que una vez fueron humanos, pero ya ha sido reensamblados en otra cosa. Los pacientes, gritando, en pedazos, con elaborados vendajes y decayendo sobre las mesas de operaciones serán tan espantosos que será difícil apartar la mirada. Sin importar esto, no debes permitir que tus ojos entren en contacto visual con los pacientes, o te convertirás en uno de ellos, todos Buscadores que fracasaron, tu sufrimiento será eterno y más agudo que la muerte de un millar de pacientes con cáncer.
Si te sientes absorbido por una fuente invisible hacia una de las habitaciones, toda esperanza se habrá perdido. Resígnate a estar en una de las mesas de operaciones, extendido, inmortal, completamente consciente y experimentando el infierno que es una cirugía estando despierto todo el tiempo. Si ocurre esto, tus únicos rezos serán para que esto termine alguna vez.
Si te las arreglas para llegar al fin del pasillo sin volverte loco o volverte uno de los pacientes, alcanzarás otra puerta de metal, con incrustaciones de sangre café coagulada y vísceras.
Se abrirá. Ábrase camino a través de la corteza alrededor de la estructura y camina a través de la puerta. En el interior estará una habitación pequeña, impecable y brillante que apesta a anestesia, desinfectante y sangre vieja. El único sonido que escucharás además de tu corazón latiendo serán las zumbantes luces fluorescentes, que, en combinación con la terrible sensación que otorga ese lugar, será suficiente como para conducirte a la locura.
En medio de la sala, prominentemente fijada, estará una camilla de alta tecnología, rodeado por todo tipo de equipos. En la camilla, estará atado fuertemente un niño pálido, con sus ojos de color azul brillante mirando hacia la luz, aterrorizado. Él llora amargamente, y ruega para que le ayudes a escapar. Debes resistir las ganas de ayudarlo, pues de otro modo, él se convertirá en el doctor y tú en su paciente. Sólo debes preguntarle: ¿Qué yace adentro? El niño convulsionará en miseria y comenzará a llorar más lastimeramente que antes.
Deberás buscar el Objeto. Toma un escalpelo y corta donde quieras, lo que buscas yace en alguna parte dentro del niño. Él estará completamente consciente, y sus gritos de dolor harán eco a través de la sala tan fuerte que pronto la sordera y la locura comenzarán a afectarte. Trabaja rápidamente.
Corta a través de los huesos, quita los órganos y levanta capas de mucosa y vísceras para encontrar este Objeto. Comenzará a cambiar de forma a medida que operas en él. Se convertirá en un viejo amigo, tu hijo, tus padres, tu esposa o incluso en ti mismo, pidiéndote que pares. No debes parar, ni siquiera por un segundo, porque sus órganos y carne se regenerarán y si logra hacerlo completamente, prestará atención a su atormentador.
Busca en cada milímetro. Husmea cada contorno de sus intestinos, corta en su cerebro y busca en cada grieta, haz tu camino en cada capa de músculo y arranca cada órgano dentro hasta que encuentres algo con forma de huevo del tamaño de un ojo.
Cuidadosamente, quita la membrana para revelar un pequeño tumor negro, cubierto de pus blanco y amarillo que olerá horrible, pulsará y chorreará todo tipo de líquido pútrido. Quema la membrana y asegúrate de dejar el tumor en algún lugar donde nunca sea tocado con las manos desnudas o su hedor sea inhalado.
Este tumor es el Objeto 162 de 538. Mantenlo en cuarentena o se esparcirá.
#163: The Holder of Decay
Español: El Holder de la Putrefacción
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental, hospital o centro de reinserción social a donde puedas llegar, camina hacia el escritorio y pregunta por visitar a quien se hace llamar The Holder of Decay. El asistente te mirará con una expresión de angustia y comenzará a estirar su piel creando grandes y supurantes agujeros, mientras un fluido verde se filtra de su nariz y su boca. Te llevará por una puerta corroída y limosa en la profundo de la institución y se irá rápidamente, rascando su piel y maldiciendo hasta desaparecer por el pasillo dejando un rastro de mucosas.
Entra por la puerta para ser asaltado por un enfermizo miasma de podredumbre. Da un paso adelante y mira alrededor. Un salón de paredes pegajosas que destilan una sustancia asquerosa no identificable, y cada pared estará llena de cuerpos podridos y otra materia orgánica en descomposición, retorciéndose con insectos y parásitos. Con tantos insectos, el sonido será ensordecedor, el sonido húmedo y fétido de mandíbulas, patas y el del consumo de la decadencia.
Camina un poco más cerca del centro del salón hasta que veas el cadáver desnudo y con manchas verdes de una mujer colgada, iluminado por una fuente invisible de luz. Tan pronto como la mires, miles de insectos rastreros se moverán por los muros, por el cordel hasta llegar a la mujer. Miles de gusanos, ciempiés, milpiés, tijeretas, lepismas e incontables criaturas no identificables la cubrirán, levantarán su purulenta cabeza y abrirán sus ojos, revelando gusanos parásitos retorciéndose dentro de sus membranas.
Otros insectos te cubrirán y no deberás reaccionar de ninguna forma. Ella levantará su brazo, con miles de zarcillos, y tu rostro será alcanzado por un centenar de tentáculos, patas y antenas. Si muestras aunque sea la más leve señal de incomodidad o asco, serás condenado a pudrirte allí por toda la eternidad, siendo devorado por los insectos, completamente consciente. Sólo deberás preguntar: ¿Por cuánto tiempo te pudrirás? y ella abrirá su boca tanto como su propia cabeza, revelando en el interior una gran cantidad de ciempiés rojos. Deberás mantener tus ojos abiertos desde acá. Si los cierras lo suficiente como para parpadear, tu sufrimiento hará que ella se vea agradable en comparación. Ella introducirá tu cabeza en sus grandes y oscuras fauces y dentro oirás un agonizante cuento sobre la decadencia, mientras los ciempiés pican tu carne, se meten en tu boca, nariz y orejas, y sientes sus patas afiladas raspar tus globos oculares.
Cuando termine, ella te soltará y te permitirá buscar entre la podredumbre y los insectos por el Objeto. Los insectos comenzarán a reproducirse a una tasa muy alta, y si llegaban a tus tobillos, ahora llegarán a tus rodillas y más arriba. Comenzarán a devorarte por dentro y se enterrarán entre tu piel, amenazando con consumirte completamente. Deberás usar tu sentido del tacto para hallar el Objeto rápidamente. Ten cuidado de no caerte sobre la corrupción a tus pies; si lo haces, no habrá ninguna esperanza de que puedas escapar de ese lugar.
Si tienes la suficiente suerte como para encontrar lo que buscas antes de ser devorado y sofocado por la creciente legión de bichos, deberás consumirlo inmediatamente. Cualquier duda te hará fracasar.
En una pequeña caja de vidrio estará un largo intestino podrido lleno de insectos y parásitos rezumantes, con vómito incluido. Consúmelo completamente, y te encontrarás en la calle, seguro de todo daño, pero vomitando profusamente. Si sobrevives luego de esto, el Objeto ya es tuyo.
Éste es el Objeto 163 de 538 y lentamente irá pudriendo tu interior por el resto de tu vida.
#164: The Holder of Devotion
Español: El Holder de la Devoción
Encuentra el burdel más antiguo de tu ciudad. No será una tarea fácil o agradable, pero sólo funcionará si vas al lugar más antiguo. Una vez estés allí, dile a la primera persona que veas que tienes una cita con The Holder of Devotion. Si lo hiciste bien, la persona te mirará sin comprenderte, como si pasara por un lapsus, y entonces caminará dentro del burdel sin decir nada. Deberás seguirlo por un largo pasillo envuelto en oscuridad.
Mientras caminas, oirás murmullos seductores en tu oído sobre placeres jamás contados, y mientras te adentras, sus manos intentarán llevarte a alguna de los dormitorios en ambos lados del pasillo. Bajo ninguna circunstancia te dejes ser conducido a ninguna de esas habitaciones, pues las voces que escuchas, aunque son femeninas, no son humanas, y el placer que prometieron no será dado sin cargos; un precio que ningún hombre está preparado para pagar.
Finalmente, llegarás al final del pasillo ante una fina cortina, y la persona la que seguías no estará en ninguna parte. Cuando estés listo, atraviesa la cortina, hacia una habitación espaciosa, cuyos muros estarán cubiertos de cortinajes y el piso lleno de cojines. A medida que tus ojos se acostumbran a la tenue luz de las velas y tus sentidos quedan entumecidos por el espesor del incienso en la habitación, serás capaz de distinguir a una mujer perezosamente apoyada sobre cojines en el otro extremo de la sala, con el rostro totalmente cubierto por un velo. Te hará una seña para que te acerques con un sensual movimiento de su dedo y deberás aproximarte a ella sin dudas en tu mente. Cuando estés frente a ella, podrás sentir cómo te examina desde detrás de su velo. Espera a que te considere digno, por que si no, ella levantará su velo revelando su rostro y tu mente será destruida en el acto.
Si eres considerado digno, te señalará que te quedes a su lado. Hazlo, y en segundos ella estará sobre ti. Sentirás como si miles de manos acariciaran desesperadamente tu cuerpo, trayéndote deleites bizarros fuera de este mundo, pero justo antes de volverte loco, debes preguntarle: ¿Nos necesitan como nosotros a ellos?
Si lo hiciste correctamente, mientras te apareas con ella, tu mente presentará visiones inefables perdidas hace largo tiempo, de adoración corrupta y sectas prohibidas, mientras que un placer profano tiembla a través de su cuerpo. Logra mantener tu cordura hasta el final, y un poderoso orgasmo te liberará del trance y tu mente recuperará la claridad. Debes aprovechar este momento para arrancar del lugar tan rápido como puedas, ni siquiera te detengas para tomar tus ropas. Tienes pocos segundos antes de perder la conciencia, y debes asegurarte de estar lejos, muy lejos, cuando esto ocurra.
A la mañana siguiente despertarás en tu cama, preguntándote si todo fue acaso un mal sueño. Algún día te darás cuenta que has quedado completamente estéril…
…Y algún día, exactamente 9 meses luego de tu aventura, despertarás en medio de la noche, alguien estará golpeando la puerta. Cuando la abras, encontrarás una cuna pequeña con una recién nacida bañada en sangre.
Levanta a tu “hija” cariñosamente, pues ella es el Objeto 164 de 538. Nunca articulará palabra o sonido alguno, pero sus grandes y adorables ojos te mirarán, siguiendo tus movimientos. Mientras la tengas a tu lado, nunca te sentirás solo o deprimido y nunca tendrás tiempo para otro tipo de amor o compañía. Sin embargo, por el bien del mundo y el de tu miserable vida, bajo ninguna circunstancia le permitas vivir para ver su cumpleaños número 14. Buena suerte matando con tus propias manos a quién se ha vuelto tu propia personificación del amor.
#165: The Holder of Research
Español: El Holder de la Investigación
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier laboratorio o lugar de aprendizaje a donde puedas llegar. Ve al escritorio principal y pregunta a la secretaria si puedes asistir a la siguiente clase que dictará quien se hace llamar The Holder of Research. En caso de que deje de hacer todo lo que estaba llevando a cabo y te mire como si fueras un extranjero, has ido al lugar correcto.
Gesticulará al científico más cercano para que se acerque. Reza por que sea un hombre, pues una mujer te someterá a experimentos considerados desde hace mucho … innecesarios. Si es un hombre, te pedirá que vayas al ascensor. Hazlo, y presiona el botón para ir al piso más bajo del complejo. Cuando llegues a ese piso, no bajes del elevador, o caerás en un pozo sin fondo. En vez de eso, espera a que las luces de los botones se tornen rojas, y desciendas seis pisos más. Cuando se detenga esta vez, espera que el científico salga primero.
Te guiará por un pasillo esterilizado lleno de paneles de vidrio en cada lado. A través de esos paneles verás gente haciendo experimentos, nada inusual para un laboratorio. Lo que será inusual es que a medida que avanzas, los experimentos se volverán progresivamente más primitivos. Verás gente intentando probar la existencia de agujeros negros, y otros tratando de probar que la tierra gira alrededor del sol. Desde personas produciendo una fisión nuclear, hasta aquellos que estudiaron las estrellas para construir las pirámides. Y, como es típico en estas aventuras, no te sorprendas si ves un demonio o dos caminando por el pasillo. Si ves alguno, salúdalo asintiendo con la cabeza; los habitantes de este lugar no disfrutan siendo ignorados. Además siempre exigen nuevos sujetos.
Sabrás que has llegado al final cuando puedas ver en los paneles a gente vistiendo pieles de animales, destripándose unos a otros para estudiar la anatomía humana. Más allá, encontrarás una puerta de metal, y tu guía la abrirá para ti. Este lugar será del futuro. Imposiblemente blanco y limpio, dentro verás monstruos repugnantes preservados en tanques en los muros, y aunque este lugar debería estar en el subsuelo, a través de las ventanas verás que estás a varios metros de altura.
Sentado en un escritorio en el centro de la habitación habrá un hombre pequeño, con gafas y una bata de laboratorio, escribiendo nombres, fechas, números y resultados de sus experimentos en su diario a una velocidad cegadora. Espera a que este hombre te note antes de decir nada. Él te preguntará: “¿Conoces a mi colega, el Holder de la Ciencia?” Esto es una trampa. Hayas visto o no a tal Holder, responder a este hombre sólo provocará que seas lanzado a uno de los tanques en los muros, donde serás convertido en un monstruo. En lugar de ello, muestra un Objeto. Cualquiera servirá.
A la vista del Objeto, uno de los tanques se romperá, revelando un enorme monstruo. Debería ser humanoide en su forma, pero con cuernos, cuatro brazos (tres pequeños, uno extremadamente grande), y una corpulencia que ningún humano podría poseer. Tendrá cinco ojos, esparcidos de maneras retorcidas, y curvos y filosos dientes. Una de sus piernas será delgada y larga pero aún así musculosa, la otra estará cubierta por un montón de carne. Si este es el especimen que ves, estarás seguro. Si es cualquier otro, prepárate para tomar su lugar en el tanque.
El humanoide golpeará al hombre con su brazo más largo, y luego lanzará su cadáver por la ventana. Deberás hacerle una, y sólo una pregunta: ¿Cómo puede la ciencia detenerlos?
Él entonces te contará de cada error que ha ocurrido, con el avance de la ciencia como justificación. Justo cuando acabe de responder tu pregunta, escucharás que golpean la puerta: Ellos ya te han encontrado. El humanoide te preguntará si necesitas ayuda; acepta, pues él puede manejar la situación por su cuenta. Te dará el diario del hombre, y te lanzará por la ventana justo en el momento en que ellos irrumpan en el lugar.
Despertarás en el césped en el laboratorio. A tu lado estará el diario, abierto en la segunda página. Ésta dirá:
Querido Buscador,
Lo siento, yo no fui capaz de ayudarte.
Mucha suerte...
Y luego un nombre que no es de este mundo. El Diario es el Objeto 165 de 538. Su última página contiene la única forma en que la ciencia puede detenerlos.