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Cuatro Leyendas argentinas Lince!!! (Poco conocidas)

Paranormal8/5/2016
Sacháyoj (mitología)

El Sacháyoj (del quichua: sacha (bosque) + -yuq (el que tiene) → sachayuq, 'el dueño del bosque') es un ser mítico del folclore argentino, el área de difusión de su leyenda es el Chaco Austral, en especial la provincia de Santiago del Estero. Sachayuq se traduce como "Señor del bosque", siendo el numen tutelar o protector de la vegetación natural y, en especial, de los árboles.
Pese a su nombre de etimología quichua, "El Sacháyoj" es un ser mítico de la cultura gauchesca de la citada provincia de Santiago del Estero y sus antecedentes se encontrarían en etnias chaquenses como la toconoté. La leyenda de El Sacháyoj ha sido particularmente acentuada en las selvas saladinas ( es decir cercanas al Río Salado del Norte) en las localidades de La mesada, Lilo Viejo, Matará, Toro, Pozo y, en general, en las proximidades de la casi legendaria ciudad de Guañagasta y, así, en todo el monte (área de selvas y bosques) santiagueño.
Desde el punto de vista de la llamada cultura "occidental" El Sacháyoj presenta aspectos antagónicos: benéficos y maléficos, por los segundos aspectos se le ha asimilado algunas veces al Supay ( o Zupay) el cual sería el espíritu demoníaco, en tales casos se habla de El Sacháyoj Zupay.
Lo concreto es que este ser mítico es una reificación ( aquí reificación con el significado de darle carácter de ser concreto a algo imaginario que, por su parte, representa relaciones concretas existentes en la naturaleza), una representación prácticamente alegórica de la naturaleza ( en especial de sus aspectos ecológicos) del Gran Chaco: quien lo respeta obtiene beneficios, quien no le respeta luego sufre negativas consecuencias.
Al Sacháyoj es un ser que se le imagina con diversos aspectos: como un hombre barbudo y de cabellos largos cubierto o camuflado con la hierba llamada sayasta o barba de monte, o como un gaucho montando una mula negra la cual lleva ricos arreos adornados con metales y piedras preciosas, otras veces "se le ha visto" como un anciano cubierto de hierbas, o como un ser cuya cabeza y tronco es el de un anciano y cuyas extremidades son las de un animal ( puma, yaguar, guazuncho, zorro ), en otras ocasiones se considera que puede aparecer como un animal gigantesco ( conejo, guazuncho, vizcacha ); casi protéico en cuanto representa diversos aspectos de las forestas chaquenses, también se le supone como un arbusto con rostro humano.

Se dice que El Sacháyoj suele llevar un morral o una yisca o bolsa con miel de abejas lechiguanas, hidromiel o mulitas con los cuales obsequia al ser humano valiente que se le aproxima y le acepta respetándole. Las descripciones de este numen consideran que emite sonidos semejantes al golpe de un hacha atrayendo con esto a los hacheros y meleros hacia las selvas en donde los hace extraviar. Se nutre con frutos y animales silvestres y suele deambular veloz y fácilmente aún entre las más densas forestas y espesuras haciendo desaparecer a los perros que le intentan perseguir.


Pitayovai

Llamado también Talonyovai, son genios malignos que tienen el aspecto de indiecitos y habitan en las selvas del Alto Paraná, en el litoral argentino, también en el Chaco paraguayo y se dice que son antropófagos.

Tienen los pies sin dedos y los talones para adelante (su nombre en guaraní significaitayovai atacando... talón frente a frente), de esa manera desconcierta a todo aquél que intenta huir de él.

Poseen como arma hachas de doble filo, y subiendo en los árboles, esperan a que alguien pase para tirarse encima y matarlo. Ahorcan, muerden, destrozan y devoran a la gente que atrapan.
El Pitayovai, un genio maligno que habita en la selva.

El dibujo que encontrarás en varios lugares del pitayovai es aterrador: un hombre de cabello corto y ensortijado, estatura media, emitiendo un grito y abrazado a otro hombre, con una hacha en su mano. Con esta imagen es posible que nadie desee encontrárselo en ninguna parte. Esta es una de las leyendas argentinas más populares. ¿Quieres saber qué significa su nombre? Si lo descomponemos resulta que pitá, en guaraní, significa talón de pie, y yovaí, enfrente. Esta es una de leyenda vigente sobre todo en el litoral argentino, hacia las selvas del alto Paraná.
¿Quién es el pitayovai? Cuenta la leyenda del pitayovai que se trata de un indio que habita en los montes y le agrada subirse a los árboles. No intentes seguirlo, es difícil atraparlo. Se dice que es prácticamente imposible seguirle el rastro porque tiene dos talones en cada pie.
La leyenda dice que este genio maligno lleva consigo dos hachas de doble filo, y que una vez está en los árboles se arroja sobre las personas para matarlas y devorarlas. Por esto se menciona que son antropófagos. Pero sus prácticas se extienden un poco más, porque también destrozan, muerden, y pueden ahorcar a las personas. Así que cruzarse con este indiecito no es nada aconsejable, sobre todo en lugares donde nadie nos puede socorrer.
Estuvo presente en la guerra de Paraguay con Bolivia.
La leyenda del pitayovai dice que este indiecito, en el año de 1932, durante la guerra de Paraguay con Bolivia, mató a gran cantidad de soldados que habitaban los montes. El pitayovai es parte de las leyendas argentinas, y se dice de él que solo habita en la selva, tal vez un dato bastante tranquilizador para muchos que habitan las ciudades, pues allí, según los que conocen a fondo la historia, es muy improbable que aparezca.

El Yasiretere

Tal el nombre de un pajarito que vive en las selvas del nordeste argentino, cuyo silbido monótono se oye al amanecer y anochecer.
En noches de luna, en Enero, se oye un silbido: yateré...yateré... cada vez más cercano, cada vez más fuerte; entonces, las madres cuidan de no dejar solos ni un sólo momento a sus hijos pequeños.
Es un criatura de entre 2 y 6 años, de cara bonita, rubio, ojos azules o amarillos, sin orejas. Tiene un olor muy fuerte y desagradable.
Rapta niños que encuentra solos al mediodía o a la siesta. Sólo se lleva a los varones,Yasiyatere borrando el bautismo a las mujercitas, por lo general las deja pues tienen el pelo tan largo como él. Lame sus frentes para quitarles el bautismo. Al rato de jugar un rato con ellos, los abandona envueltos en lianas y enredaderas, y los niños quedan mudos, atontados presa del su encantamiento.
Todos los años, para el aniversario del rapto, los chicos sufren ataques de epilepsia, para curarlos hay que bautizarlos de vuelta, cosa que no siempre funciona.
El Yasíyateré usa un gorro o boina roja. Su ropa es amarilla. Alrededor de su cuello tiene muchas llaves de oro y cinco anillos en los dedos. Lleva una varillita mágica, un bastoncito de oro muy brillante en el cual reside todo su poder; si alguien logra quitárselo comienza a llorar, pidiéndolo. Sin su bastón se debilita.
Cuando camina queda solo la huella del pie izquierdo, el derecho no se ve. Vive en lo profundo de la selva y come solamente huevos, miel y fruta. Es dueño de muchísimas alhajas y de tesoros.

El yastay

Es el hijo de la Pachamama y por encargo de ella debe cuidar los animales silvestres. Se lo representa como un hombre viejito de barba larga y cuernos como los de un carnero. Los que desean cazar deben dejarle ofrendas, de esta manera aparecerán las aves y la actividad será propicia; dice Coluccio que antes de salir a cazar se hace una junta de gentes o kachakuna, en el cual se invoca la protección del Llastay (parecida a la corpachada de la Pachamama). El Llastay acepta los pactos y los respeta si uno no los da a conocer.
Antonio Paleari en su Diccionario mágico jujeño, representa un texto de Juan B. Ambrosetti: "Malos también son los númenes propicios cuando se los irrita. La Pachamama y el Llastay, entidad única en su origen y duplicada más tarde por la necesidad de antropomorfosear a los dioses, innata en el género humano, brindan al hombre los frutos de la tierra, pero éste ha de usarlos con mesura y según las legítimas necesidades, de lo contrario estas divinidades hacen pagar bien caro el despilfarro".
Según el profesor Félix Coluccio en su imperdible Diccionario Folklórico Argentino, el Llastay tiene casi la misma importancia que la Pachamama en las zonas vallistas, en donde también recibe los nombres de Duende, Delgadín, etc. En el mismo Diccionario, Coluccio parafrasea al folklorólogo Adán Quiroga, diciendo que Llastay y la Pachamama parecen gemelos de la tradición religiosa de los calchaquíes.
Lo invocan los cazadoresLa invocan para todo menester
Son innumerables los casos narrados por baqueanos y cazadores de las altas cumbres en los cuales se les apareció el ser protector cuando estaban abusando de sus posibilidad de cazar, en algunos casos los animales fueron liberados por el Llastay, en otros los depredadores fueron fuertemente castigados; también son muchos los casos en que los cazadores ofrendaron correctamente a la deidad y aún en zonas donde no era abundante la caza, luego de la ceremonia aparecieron los animales: perdices, guanacos, pavas, chanchos, etc.
Coluccio narra que en Tinogasta un criollo había conseguido bolear tres guanacos. Los estaba manenado cuando se presentó el Llastay, increpándole por cazar sin su autorización. Con el fin de salvarse y evitar que pusiera en libertad a los guanacos prometió regalarle una bolsa de harina de chaclión. Llastay accedió al regalo y lo compensó con el permiso para proseguir la caza.

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