El fenómeno de la contaminación atmosférica produce un estrechamiento de los vasos sanguíneos, lo cual aumenta el riesgo para las personas que sufren enfermedades cardiovasculares, concluye un estudio de la Universidad de Michigan.
Los científicos probaron que inspirar aire contaminado de partículas y ozono causa, en personas sanas, un cierre del 2 al 4 por ciento de la cavidad de los vasos sanguíneos. Este estrechamiento significa, según los investigadores, un incremento en el riesgo para los pacientes que, por cualquier razón, ya tienen mermada su capacidad de flujo sanguíneo al corazón. "Existe un montón de información que apunta a que la polución del aire está asociada con episodios cardiovasculares y respiratorios adversos", declaró Robert Brook, profesor de Medicina interna en la división de Hipertensión de la Universidad de Michigan.
De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental, la contaminación del aire tiene que ver con la muerte de más de 60.00 muertes cada año relacionadas con problemas vasculares, que es la primera causa de mortalidad en países desarrollados. Hasta esta investigación, las causas que producen este estrechamiento eran ambiguas. Las pruebas se han realizado con 25 voluntarios y se confirmó el estrechamiento de los vasos sanguíneos como consecuencia de la contaminación.
Las pequeñas partículas (menos de 2,5 micrómetros) son capaces de llegar hasta los alvéolos y de ahí, llegar hacia la sangre, a diferencia de las partículas grandes de contaminación que son detectadas e interceptadas en su recorrido hacia los pulmones Los investigadores afirmaron que el sistema inmunológico responde a las partículas liberando sustancias inflamatorias conocidas como citoquinas; estas son las que producen, además, la contracción de los vasos sanguíneos. A través de ultrasonidos, los investigadores lograron medir el diámetro interior de las arterias de los pacientes voluntarios, antes y después del experimento.
Los pacientes que respiraron aire puro durante dos horas no experimentaron cierre alguno en el diámetro de sus arterias, en cambio, los que inspiraron partículas que reproducían la contaminación ambiental si la sufrieron. En estos voluntarios, los conductos sanguíneos se contrajeron entre un dos y un cuatro por ciento respecto a como estaban antes de las pruebas.
Los científicos probaron que inspirar aire contaminado de partículas y ozono causa, en personas sanas, un cierre del 2 al 4 por ciento de la cavidad de los vasos sanguíneos. Este estrechamiento significa, según los investigadores, un incremento en el riesgo para los pacientes que, por cualquier razón, ya tienen mermada su capacidad de flujo sanguíneo al corazón. "Existe un montón de información que apunta a que la polución del aire está asociada con episodios cardiovasculares y respiratorios adversos", declaró Robert Brook, profesor de Medicina interna en la división de Hipertensión de la Universidad de Michigan.
De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental, la contaminación del aire tiene que ver con la muerte de más de 60.00 muertes cada año relacionadas con problemas vasculares, que es la primera causa de mortalidad en países desarrollados. Hasta esta investigación, las causas que producen este estrechamiento eran ambiguas. Las pruebas se han realizado con 25 voluntarios y se confirmó el estrechamiento de los vasos sanguíneos como consecuencia de la contaminación.
Las pequeñas partículas (menos de 2,5 micrómetros) son capaces de llegar hasta los alvéolos y de ahí, llegar hacia la sangre, a diferencia de las partículas grandes de contaminación que son detectadas e interceptadas en su recorrido hacia los pulmones Los investigadores afirmaron que el sistema inmunológico responde a las partículas liberando sustancias inflamatorias conocidas como citoquinas; estas son las que producen, además, la contracción de los vasos sanguíneos. A través de ultrasonidos, los investigadores lograron medir el diámetro interior de las arterias de los pacientes voluntarios, antes y después del experimento.
Los pacientes que respiraron aire puro durante dos horas no experimentaron cierre alguno en el diámetro de sus arterias, en cambio, los que inspiraron partículas que reproducían la contaminación ambiental si la sufrieron. En estos voluntarios, los conductos sanguíneos se contrajeron entre un dos y un cuatro por ciento respecto a como estaban antes de las pruebas.