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¿Qué le critica Macri al kirchnerismo? Entrevista

Offtopic12/12/2015
En su libro "Cerrar la Grieta - Ideas urgentes para el reencuentro de los argentinos", Edi Zunino y Carlos Russo entrevistaron, entre muchas personalidades, a Mauricio Macri, capítulo que ellos titularon con una frase del flamante Presidente de la Nación (quien por entonces era candidato): “El kirchnerismo se apropió del enojo de la frustración y del rencor”.  Aunque sea discutible su postura hacia el kirchnerismo, es interesante conocer su pensamiento ahora que es presidente:


por EDI ZUNINO y CARLOS RUSSO
 
Egresó como ingeniero civil de la Universidad Católica Argentina y completó su formación con distintos estudios de Economía y Finanzas en nuestro país y en el exterior. En 1991 estuvo secuestrado durante doce días. Su actividad pública comenzó en 1995 al ser electo presidente del Club Atlético Boca Juniors, al que condujo hasta 2007. En el año 2001 creó la Fundación Creer y Crecer, y al poco tiempo fundó el partido político Compromiso para el Cambio. En agosto de 2003 se presentó como candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ganó en primera vuelta pero fue derrotado en el balotaje con el 46, 5 por ciento de los votos por Aníbal Ibarra. En julio de 2005 se alió con el partido Recrear Argentina, nació el PRO y en octubre ganó una banca de diputado nacional por la Ciudad. El 3 de junio de 2007 en primera vuelta electoral el PRO logró el 45,6 por ciento del electorado porteño. En la segunda vuelta, el 24 de junio de 2007, se impuso sobre Daniel Filmus, el candidato apoyado por el Gobierno Nacional, con el voto del 61 por ciento del electorado. El viernes 9 de diciembre de 2011 juró como jefe de Gobierno porteño por un segundo período. Macri se convirtió en la contracara del modelo kirchnerista. 
 
-Esta división generada en la Argentina e todos estos años, ¿hasta dónde llega, es una cuestión de élites políticas, intelectuales y mediáticas o es algo que fracturó al país en serio?
 
-Mi análisis es que la grieta existe, que es seria, porque justamente no teníamos una tradición en ese nivel de confrontación. Al menos mi generación no vivió  -y quizás somos mayoría en el país actual- el principio del peronismo y anti peronismo que puede haber sido la cosa más parecida. Entonces para nosotros fue algo novedoso y se fue profundizando en estos años, claramente forma exponencial. Y doy fe de que no contribuye.
 
-¿Por qué resultó, por qué se impuso?
 
-Se fue desarrollando por una suma de fracaso del gobierno, que lo obligaron a extremar sus posiciones, dentro de un contexto donde hubo enorme abundancia para el gobierno kirchnerista y tuvo capacidad de dar en todo un sector que estaba muy postergado. Y eso fidelizó. Y por supuesto también agitó banderas del resentimiento que lamentablemente pueden convocar en una Argentina que después de tener un crecimiento brutal entre el final del siglo XIX y los principios del XX, lleva ya ochenta años de serruchos que han ido castigando sistemáticamente a la clase media, pauperizando a algunos y enriqueciendo a otros en forma meteórica. En estos “no sistemas” se han generado esas oscilaciones. Entonces creo que ahí radica el núcleo de los que aceptaron levantar banderas que hasta se basan en irracionalidades, como la que íbamos a sustituir importaciones. O sea, fue una irracionalidad y un absurdo tras otro.
 
-Esa decadencia que planteás, esos ochenta años, coincide más o menos con el golpe contra Hipólito Yrigoyen.
 
-Sí, a partir del '30, pero más que con el golpe a Yrigoyen coincide con la crisis económica internacional.
 
-O sea, no lo vinculás con el golpe sino con la crisis económica internacional.
 
-La suma, porque además de ahí vienen las inestabilidades institucionales que no permiten un sistema que se reemplace en forma democrática, con lo cual permite que se reciclen los mismos después de cada golpe militar. Entonces va trabando el sistema.
 
-¿Cuánto tiene que ver el arranque de este proceso, que es 2001, 2002 y esa crisis?
 
-Mucho, porque 2001 de vuelta provocó una fractura y una pérdida de estatus, un caerse del sistema de una parte importantísima de la clase media. Y el kirchnerismo se apropió del enojo, de la frustración y del rencor. Y lo canalizó. Creo que nunca hubiese pasado eso sin 2001. Nunca. Así como nunca habrían tenido explicaciones o justificativos o banderas de éxito si no se hubiesen comparado con 2001, que fue un pozo de niveles casi sin precedentes. Porque en realidad los números, cuando vos miras, respecto del '98, en casi ningún lugar estamos mejor. Entonces, avala la fractura. ¿Cuál es el comportamiento del ser humano? El ser humano vive las cosas con la subjetividad de la vivencia, de la comparación.


-¿Cómo es eso?
 
-Y claro, vos no le podés pedir a alguien que se fracturó un dedo que no haga tanto lío porque hay gente a la que le falta la mano. El ser humano compara con lo que le pasó a él. Se fracturó el dedo y para él es un drama. Para ellos, para aquel que siente que 2001 se lo llevó puesto, todo lo que gana lo compara con 2001. Ya no lo compara más con lo que tenía antes de 2001. Entonces yo creo que eso ayudó a fortalecer el relato.
 
-Yo te pongo en el arranque, y para sintetizarlo. La salida 2001-2002. La más institucional, la más consensuada institucionalmente, fue la de Duhalde, en un esquema de aparente pacificación y juntándolos a todos en una mesa, a la Iglesia, a los sectores productivos, a lo que quedaban de los partidos políticos. Se corta ese proceso por un hecho violeto en el puente  Pueyrredón que te deja una imagen de mucho desgaste dela política y una mano durísima en el ejercicio del poder. Y después vienen los Kirchner, con muy poco consenso electoral y gobiernan durante mucho tiempo con lo suficiente como para incluir a algunos y sin represión. ¿Cuánto hizo Duhalde por la salida de 2001 y cuánto hicieron los Kirchner por la salida de 2001?
 
-La historia va a rescatar mucho más a Duhalde que a los KirchnerDuhalde, esa transición, con su espíritu social demócrata, pro coaliciones, fue muy importante. Después a mi entender, se asustó con lo de Kosteki y Santillán, y equivocadamente interrumpió ese proceso que se estaba consolidando y que le iba a permitir terminar el mandato y seguramente alumbrar a una alternativa menos improvisada que los Kirchner. Porque fue una improvisación absoluta producto de su enfrentamiento con Menem, y los rechazos que en el camino tuvo de otros candidatos, que si les daban un año más, muchos de ellos iban a estar más convencidos de tomar la posta. Creo que él ahí se equivocó.
 
-Pero, por ejemplo, el kirchnerismo hizo continuar a Lavagna, no fue tonto desde ese punto de vista.
 
-Bueno, por supuesto. Ellos fueron oportunistas por la fragilidad que todavía sobrevolaba el inconsciente de todos, de toda la sociedad. Pero no desde la convicción. Cuando se sintieron más firmes lo rajaron. Siempre fue una molestia Lavagna para el matrimonio.
 
-Entonces vos explicás esta grieta por el rencor que nació en 2001.
 
-El resentimiento es un elemento central. Ellos vivían buscando un enemigo, alguien con quien confrontar.
 
-¿Te referís a que ese resentimiento lo tiene la gente o determinada cantidad de gente y ellos se montaron sobre eso?
 
-Bueno, hay mucha gente a la que esta inestabilidad en las reglas de juego la ha sacado del sistema y ellos no han tenido la culpa. Acá hay mucha gente que se fundió, que perdió el trabajo y que se destruyó su familia, y ellos o habían hecho nada mal. Ellos no tienen la culpa de una hiperinflación, de un quiebre en el sistema financiero, de un quiebre en el sistema legal. La verdad es que esa crisis se llevó mucha gente puesta.
 
-Te preguntaba eso porque pesaba que si es así, si la grieta se basó en el resentimiento de unas personas, de una cantidad importante de la población, puede continuar aun después del Kirchnerismo.
 
-Es un desafío. Creo que hay mucha gente que aún hoy estando con ellos, frente a un llamado a sumarse, se van a sumar. Otros no. Pero hay una mayoría de argentinos que yo confío en que se volverán a unir detrás de una idea de cómo desarrollar el país.
 
-¿Quién hizo más por esta división, Néstor o Cristina?
-Los dos. Fue de menor a mayor, los dos.
 
-¿Qué diferencias notaste vos en uno y en otro, en sus circunstancias y en sus personalidades?
 
-Ellos fueron siempre un matrimonio que trabajó en conjunto. El tipo de relaciones que se planteaban entre ellos eran las que planteaban hacia afuera. Relaciones de poder, de destrato, pero la grieta se profundizó más con Cristina porque claramente cada vez hubo menos para repartir, y cada vez nos fuimos alejando más de 2001, al estilo de 2001.
 
-¿Cuánto tuvo que ver el trayecto que fue del conflicto con el campo a la instalación de la Ley de Medios?
 
-Y, el campo fue una bisagra porque dejó de manifiesto la poca vocación de debate. Ni siquiera incapacidad. El no interés en dialogar, la prepotencia, la agresividad, el intento de demonización del chacarero,  del trabajador. Creo que ahí quedaron muy en evidencia. La aprueba está que ella para ganar en 2011 retrocedió en toda esas formas. Todo ese período pos viudez, Heidi era un poroto. Nunca tuvo una diatriba agresiva, ni un comentario despectivo. Fue un año de comportamiento impecable. Las cosas que hacían las hacían sin mostrar las manos. Y después del discurso de asunción del 10 de diciembre de 2011, lamentablemente empezó de vuelta. Ese discurso fue de los peores que escuché e mi vida. Así como el de 2007 creo que fue uno de los mejores, cuando habló ininterrumpidamente sin leer un papel, estuvo impecable. Yo decía que parecía que se habían hecho del PRO. Todo lo que habló sobre la educación pública de calidad, y del enfrentamiento con corporaciones muy perniciosas, pero me acuerdo perfecto que el de 2011 fue un verdadero desastre: un decálogo de los conflictos que iba a venir.
 
-¿Hubieran perdido en 2011 si Néstor no se moría?
 
-Absolutamente. En las Investigaciones, nosotros ganábamos las elecciones. Todas las investigaciones que teníamos un mes antes de la muerte de Néstor. Claramente, ahí hubo un quiebre. Un quiebre emocional de la sociedad, una solidaridad hacia la pérdida, un perdonar de gran parte de la sociedad. Y  fue acompañado por un rebote de la economía, salíamos de la recesión de 2009. Se consolidó una aceleración de la economía, y  también la fractura de Unión PRO. La fractura que provocó De Narváez generó un espacio. Porque él quiso ser candidato a Presidente. Y consideró que podía reformar la Constitución y el acuerdo era que yo lo apoyaba a gobernador y yo era su candidato a Presidentecomo él lo dijo el día que ganamos. Después cambió.
 
-De algún modo te beneficiaste con la grieta. Porque en este juego de izquierdas y derechas, ubicándote e la derecha, eso te dio una visibilidad que también te permitió ser el otro polo de reconstrucción de un posible bipartidismo.
 
-El PRO es un emergente de la crisis de 2001. El kirchnerismo es un reciclado inteligente que aprovecha la crisis de 2001 para presentarse como una nueva identidad. Pero ellos existían en el sistema y eran parte del feudalismo santacruceño y de todos los males que el “que se vayan todos” pedía que se acabaran. Lo nuestro es algo auténtico. Nosotros nacimos como una respuesta a 2001 y a la crisis política que trajo la crisis económica. Y creo que desde el momento cero nosotros fuimos poniendo en evidencia que lo de ellos no era genuino, que iba mucho más allá de izquierda y derecha. Ellos le dan un tinte de izquierda y derecha por su antigüedad. Pero en nuestra modernidad, eso se confunde. Porque la agenda de la Ciudad fue lo más progresista que tuvo la República Argentina. Vos vas a ver al alcalde saliente de San Pablo, o de la Ciudad de México y tenía una agenda menos progresista que la nuestra. Y tal vez es más progresista también la agenda de Bloomberg en Nueva York, y Bloomberg no es de izquierda. Creo que hay cosas que tienen  que ver con la modernidad, con la calidad de vida, con la relación poder-ciudadano, y nosotros justamente representamos esa modernidad, que tiene que ver con ejercer el poder de cuentas, con otra forma de convivir con la diversidad. Y ellos representaban el esquema autoritario, prepotente, donde había una única verdad y yo te la digo por Cadena Nacional todas las semanas. Entonces creo que por eso nos puso como contraatacar. Con grieta o sin grieta la contraatacar estaba dado en los estilos que implicaba valores distintos.
 
-¿La reincorporación de la juventud a la política y cierta renovación, por lo menos generacional, de las dirigencias políticas es un rasgo positivo de esta época?
-Sí, ahí hay una coincidencia positiva de la época. Que el kirchnerismo puro y el PRO le han dado mucho más lugar a los jóvenes para tener responsabilidades importantes. Nosotros tenemos los bloques más jóvenes. El kirchnerismo también, pero obviamente con el atenuante de que ellos gobernaban y han tenido siempre otra pata de conveniencia con el feudalismo bonaerense y de otros lugares del país.
 
-Ustedes también gobernaban, pero en una escala menor.
 
-Está bien, pero cuando uno ve el comportamiento de ellos y las banderas que defienden un día, y que al día siguiente las cambiaba, uno ve una enorme cuota de oportunismo. Hay que desendeudarse, y después se endeudaban. No había que cerrar y después van y cierran con el Club de París.Expropiamos, confiscamos, y no pagamos nada, y después vamos y pagamos más caro.
 
-Bueno, pero de lo mismo te acusaron a vos, de cambiar radicalmente tu discurso.
 
-Sí, pero lo mío fue más claro en términos de que yo no digo cosas distintas. Con YPF por ejemplo, no hay duda cuál fue mi posición, que fue en contra de la confiscación, el único cambio fue con Aerolíneas, y frente al hecho consumado. Hoy Aerolíneas es un empresa del Estado y hay que hacerla funciona, porque lo que yo quise plantear ahí, es qué calidad de bienes y servicios tiene tu gente. Si después lo hace el privado o lo hace el Estado, es secundario. Lo importante es que la gente tenga buenos bienes sociales básicos, viajar, educarse, salud, seguridad. Después uno buscará cuál es la mejor solución. Yo creo que en el siglo XXI ya no da para esconder el tema de fondo, que es que las cosas funcionan. Te das cuenta cuando hay que aguantársela porque en un caso es privado, o en otro caso es estatal. No, ni una cosa ni la otra. Tienen que funcionar bien, no podés privatizar y aceptar que funcione mal, no podés estatizar y aceptar funcione mal: la gente tiene derecho  que le den soluciones concretas. Ese fue mi planteo de fondo esa noche en la que me acusaron de cambiar mi posición.
 
-¿Cuáles son las cosas que vos ves como balance positivo de esta década?
 
-Pocas cosas. La confirmación de la apuesta a la ciencia y a la tecnología. Porque las economías nos van a llevar a poder terminar o casi terminar con la pobreza, pero el salto del futuro es la sociedad de conocimiento: No hay otra alternativa. Mi hija Antonia va a tener siete empleos a lo  largo de su vida –que será de cien años, porque esa va a ser la longevidad futura- de los cuales cinco todavía o existen. Entonces hay que ser parte de los que le generen.
 
-Que la explosión de la tecnología va a generar.
 
-Claro, porque los robots destruyen empleo tradicional, y te corren al universo de los despegar.com por ejemplo que da 3.800 puestos de trabajo. Esto va a ir generando este tipo de situaciones. Entonces creo que en eso estuvieron bien, en apoyar esa situación. Estuvieron bien en haber tomado una idea de la oposición como la Asignación Universal, estuvieron bien en la intención de apoyar el desarrollo de la industria local, pero a la vez que las apoyaban le destruían la competitividad con la peor logística de América Latinacon el peor sistema impositivo de América Latina, con altísimos niveles de gestoría y corrupción. Entonces, finalmente, lo que daban con una mano te lo quitaban con la otra. Claramente este sistema en cascada nacional abusivo, provincial abusivo y municipal abusivo ha sido parte de la destrucción de la competitividad de nuestras empresas. Acá hay que tener un sistema impositivo que atraiga más inversiones, que son las generaran trabajo, tenemos que hacer un esfuerzo de ir simplificando. Hoy las pymes necesitan un escuadrón de contadores para liquidar los impuestos. Estos son costos. Tenemos que ir apuntando a impuestos no distorsivos.
 
-¿El kircherismo va a seguir siendo importante en el futuro?
 
-No sé. Tengo mis dudas.
 
-Hay que verlos sin plata.
-Exactamente. Nosotros tenemos construida  militancia en base a la afinidad por la ética, a la afinidad por los sueños, ellos han construido todo desde la capacidad de dar. Y aparte, más allá de que le han dado cabida a los jóvenes, no veo liderazgos potentes detrás de ella.
 
-O generaron relevos de esa potencia.
 
-Vos podés nombrar diez dirigentes del PRO de envergadura, y no podes nombrar diez del Kirchnerismo. Ni cinco.
 
-¿Pensas que de alguna forma les va a suceder lo que le sucedió al alfonsismo, que tendió a desaparecer luego de dejar el gobierno?
 
-No, el alfonsismo duró mucho más. Lo que le pasó es que la forma en que perdió el poder y la impronta favorable que generó Menem hacia su gobierno, lo dejó afuera mucho tiempo. Peor el alfonsismo duró. Pensé que fue él quien le dio la reforma constitucional a Menem cinco años después de dejar el poder. Y  tenía el poder de convocar a su partido y muchos dirigentes que le respondían. Él lo logró, y tiene doble mérito porque él se fue en su  fracaso económico. Una crisis terminal, que tuvo que dejar del poder ates de tiempo y retuvo igual el liderazgo. Cristina se fue sin una crisis incomparable y tengo la duda sobre su vigencia futura.
 
-¿Tiene talento Cristina como conductora política?
 
-Talento tiene. Por empezar, para explicar lo inexplicableEse es un talento que él no tenía. Y te diría que también en la conducción de ella había una parte que se explica por la enorme debilidad del peronismo. Porque ella nunca se ha preocupado por dialoga ni siquiera dentro su propio partido, de convencer a nadie. Ellos han impuesto y bajado líneas. El peronismo es un partido de poder y el que maneja la caja es el que maneja el partido.
 
-¿Cómo viviste la grieta desde el punto de vista personal?
 
-Siendo yo una de las víctimas principales por la decisión de ellos, fue una experiencia muy dura para mí. Pero por su suerte el amor familiar, la contención de los afectos que me rodean, me permitió superarle, sobre todo en los años 2008, 2009, 2010, que fueron tremendos con el invento de la causa judicial, con las interferencias de la gestión permanente a nuestro gobierno. Fue una etapa muy difícil.
 
-¿Te desequilibró eso, te puso en guardia, necesitaste asistencia, necesitaste  recuperar el eje?
 
-No, miedo no. Siempre  tuve mucha convicción de que la gente me iba a seguir acompañando, cosa que sucedió, aún en los peores momentos. Recordamos que yo fui reelegido en 2011 con el 64 por ciento de los votos. La gran transformación se terminó de cristalizar recién en 2013. Y a pesar de eso la gente sintió que nos habíamos esforzado y que éramos injustamente atacados y se solidarizó con nosotros. Pero fue durísimo. No tenía por qué pensar que iba a ser así mi convivencia con el Presidente, porque nunca había sido así, con Alfonsín, Menem, Duhalde o con De la Rúa, nunca hubiese sido así. Esto fue inédito para todos, así como fue para los periodistas, la convivencia nuca había sido de esa manera.
 
-¿Te inquieta o te tranquiliza que se pueda gobernar con cien o mil tapas de Clarín en contra? Eso lo  descubrieron los Kirchner.
 
-Sí, lo descubrieron ellos y nunca se dieron cuenta del logro, por igual siguieron con la obsesión. Yo ya lo había aprendido en el fútbol, para mí fue una gran escuela. Tuve dos años y medio terribles en Boca cuando Ramón Díaz ganó cinco campeonatos seguidos. Y yo trabajaba, trabajaba y trabajaba, y la gente bancaba. Y vos veías el diario y Boca era una catástrofe. Cabaret, caos, se cae, tapas y tapas de semanarios deportivos, de diarios deportivos. La prensa institucional interna. Y la verdad es que yo me di cuenta de que el periodismo tiene un rol, la gente lee, pero saca después sus propias conclusiones. Y  uno tiene que convivir con ese tema. Hay cosas que son difamatorias o mentiras y a uno lo enojan, pero al final la ciudadanía se da cuenta.


-¿Solo diálogo, es un cambio de modales lo que hace falta?
 
-Es un cambio en la forma de ejercer el poder. Que significa entender que uno no es el dueño del Estado. Ese es el tema central. Que vos venís acá, a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad, y administras este edificio por los términos en que la gente  te eligió, pero no podes hacer de este edificio por los términos en que la gente te eligió, pero no podes hacer de este edificio tu casa. Debés rendir cuentas, tener en cuenta la opinión de los demás, entender que hay independencia de poderes, que hay libertad de expresión, y después tenés que entender  que la palabra vale. Porque si prometiste algo, lo tenés que cumplirNo te podés cagar en toda la gente que te apoyó, y hacer lo que a vos te viene bien y en beneficio personal. Creo que ese es el cambio de fondo. Llevamos años donde la política ha siendo un gran medio de mejora para los políticos y no para el conjunto de la sociedad. Y si no hay mejor política no hay mejor sociedad. Con lo cual hay que mejorar la política, no hay otra alternativa. No se puede prescindir de la política.  Los anarquistas, los asisistentes finalmente trabajan para los que están en el poder, porque con su escepticismo logran que no haya fuerza que proponga el cambio. Ves Tucumán , Formosa y en  lugar de lograr que esas provincias vayan hacia una institucionalidad  mejor, como la que tenía la Nación hace unos años, lo que pasó es que la institucionalidad de la Nación se fue pareciendo a la de esas provincias. Fue un proceso inverso.
 
-Se provincializó la Nación.
 
-Y se feudalizó. ¿Cuál es la ley marco, el instrumento más importante, que tiene una nación? El Presupuesto. Y la Argentina aceptó hace una década no tenr Presupuesto Nacional. Hace más de una década no tenemos Presupuesto Nacional. Hace más una década que muchos que gobiernan gastan mal y más tarde te enteras por la Auditoria en qué gastaron. Más retroceso que eso, imposible.
 
-¿Y desarmar todo ese aparato va a ser sencillo?
 
-No, pero cuánto más tarde empecemos, más difícil va a ser.
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