“Feral Children” es un proyecto de fotografía de Londres, de la fotógrafa de origen alemán llamada Julia Fullerton-Batten. A pesar de que los datos y las imágenes parecen llenas de mistisismo y ficción, las historias de estos niños son reales. Cada uno de estos niños tuvo una suerte dificil, al haber tenido que crecer en lo más salvaje de la naturaleza. Algunos de ellos fueron criados por los animales en su hábitat natural, para otros, fueron sus padres quienes les dieron un entorno salvaje, unos padres con obvios problemas de salud mental.
Oxana Malaya, Ucrania, 1991
En 1991 Oksana fue encontrada en una perrera, donde de sus ocho años, seis los pasó viviendo con perros. Sus padres eran alcohólicos, y una noche simplemente la echaron de la casa. Con el fin de mantener el calor, la niña de tres años se coló en la perrera, donde se acurrucó entre los perros callejeros mestizos. Tal vez esto le salvó la vida. Ella se comportaba más como un perro, que como un niño humano. Ella corría a cuatro patas, jadeaba con la lengua fuera, mostraba los dientes y ladraba. Debido a la falta de contacto con la gente, ella sólo sabía las palabras “sí” y “no”.
Una terapia intensiva ayudó a Oksana a aprender habilidades sociales y verbales básicas, pero su mente se mantuvo al nivel de un niño de 5 años. Hoy en día, a sus 30 años, vive en una clínica en Odessa y trabaja con animales de granja bajo la supervisión del hospital.
Marina Chapman, Colombia, 1959
Marina fue secuestrado en 1954 de un remoto pueblo de Sudáfrica y dejaba por sus captores en la selva. Ella vivió con una familia de pequeños monos capuchinos durante cinco años antes de ser descubierta por unos cazadores. Ella comía bayas, raíces y plátanos caídos junto a los monos. Marina dormía en los huecos de los árboles y caminaba a cuatro patas. Un día ella recibió una intoxicación alimentaria grave. Un mono anciano la llevó a un charco de agua, y la obligó a beber, la niña vomitó y se fue en vías de recuperación. Marina se hizo amiga de los monos jóvenes, aprendió a trepar a los árboles y aprendió qué es seguro para comer. Se sentaba en los árboles y jugaba con ellos
Para el momento en que fue rescatada por los cazadores, Marina finalmente había olvidado el lenguaje de la gente. Fue vendida a un burdel por los cazadores, de los cuales escapó y vivió en la calle. Entonces ella fue presa de una familia de la mafia, pero afortunadamente ka salvó su vecino, que la envió a vivir a Bogotá, junto con su hijo nativo y su hija. Se llevaron a Marina, junto con sus cinco hijos. Cuando Marina había llegado a la adolescencia, se le ofreció un trabajo como ama de llaves y niñera para los miembros de la familia más jóvenes. La familia con Marina se trasladó a Bradford, Yorkshire, Reino Unido, en 1977, donde aún vive. Ella se casó y tuvo hijos. Marina y su hija menor, Vanessa James co-escribieron un libro sobre su experiencia en la naturaleza, al que llamaron “La chica sin nombre”.
Madina, Rusia, 2013
edina vivió con perros desde su nacimiento hasta que ella tenía 3 años de edad, compartía la comida con ellos, jugaba y dormía con ellos en las noches frías de invierno. En 2013, los trabajadores sociales la encontraron desnuda a cuatro patas y gruñendo como un perro.
El padre de Medina la abandonó poco después de su nacimiento. Su madre de 23 años de edad, era alcohólica. A menudo, ella estaba tan borracha que no podía cuidar a la niña, y por la misma razón pasaba un largo tiempo fuera de casa. A menudo invitaba a sus amigos alcohólicos a quedarse en su casa. Su madre alcohólica se sentaba a la mesa para comer, mientras que su hija roía los huesos en el suelo con los perros. Una vez Madina corrió hacia el patio de recreo, cuando su madre se enojó mucho con ella, pero los otros niños no jugaron con ella porque casi no podía hablar, y se puso a pelear con todo el mundo. Así que los perros se convirtieron en sus mejores y únicos amigos.
Los médicos dijeron que Madina está mental y físicamente sana, a pesar de las pruebas por las que tuvo que pasar. Hay una fuerte posibilidad de que ella pueda tener una vida normal tan pronto aprenda a hablar de acuerdo a su edad.
John Ssebunya, niño mono, Uganda, 1991
John escapó de su casa en 1988, cuando tenía tres años al ver como su padre mataba a su madre. Se metió en la selva, donde empezó a vivir con monos. Fue capturado en 1991 a la edad de 6 años y puesto en un orfanato. Después de ser lavado, los trabajadores del refugio vieron que todo su cuerpo estaba cubierto de pelo. Su dieta consistía principalmente de raíces, frutos secos, batata y yuca. Sufría de un grave caso de gusanos intestinales, se encontró a uno cuya longitud alcanzaba el medio metro. Tenía callos en las rodillas debido a que se movía como un mono. John aprendido a hablar en el lenguaje humano, y como se vio después, él tenía una buena voz para cantar. Se hizo famoso por su canto e incluso se fue de gira por el Reino Unido con un coro de niños de África
Oxana Malaya, Ucrania, 1991
En 1991 Oksana fue encontrada en una perrera, donde de sus ocho años, seis los pasó viviendo con perros. Sus padres eran alcohólicos, y una noche simplemente la echaron de la casa. Con el fin de mantener el calor, la niña de tres años se coló en la perrera, donde se acurrucó entre los perros callejeros mestizos. Tal vez esto le salvó la vida. Ella se comportaba más como un perro, que como un niño humano. Ella corría a cuatro patas, jadeaba con la lengua fuera, mostraba los dientes y ladraba. Debido a la falta de contacto con la gente, ella sólo sabía las palabras “sí” y “no”.
Una terapia intensiva ayudó a Oksana a aprender habilidades sociales y verbales básicas, pero su mente se mantuvo al nivel de un niño de 5 años. Hoy en día, a sus 30 años, vive en una clínica en Odessa y trabaja con animales de granja bajo la supervisión del hospital.
Marina Chapman, Colombia, 1959
Marina fue secuestrado en 1954 de un remoto pueblo de Sudáfrica y dejaba por sus captores en la selva. Ella vivió con una familia de pequeños monos capuchinos durante cinco años antes de ser descubierta por unos cazadores. Ella comía bayas, raíces y plátanos caídos junto a los monos. Marina dormía en los huecos de los árboles y caminaba a cuatro patas. Un día ella recibió una intoxicación alimentaria grave. Un mono anciano la llevó a un charco de agua, y la obligó a beber, la niña vomitó y se fue en vías de recuperación. Marina se hizo amiga de los monos jóvenes, aprendió a trepar a los árboles y aprendió qué es seguro para comer. Se sentaba en los árboles y jugaba con ellos
Para el momento en que fue rescatada por los cazadores, Marina finalmente había olvidado el lenguaje de la gente. Fue vendida a un burdel por los cazadores, de los cuales escapó y vivió en la calle. Entonces ella fue presa de una familia de la mafia, pero afortunadamente ka salvó su vecino, que la envió a vivir a Bogotá, junto con su hijo nativo y su hija. Se llevaron a Marina, junto con sus cinco hijos. Cuando Marina había llegado a la adolescencia, se le ofreció un trabajo como ama de llaves y niñera para los miembros de la familia más jóvenes. La familia con Marina se trasladó a Bradford, Yorkshire, Reino Unido, en 1977, donde aún vive. Ella se casó y tuvo hijos. Marina y su hija menor, Vanessa James co-escribieron un libro sobre su experiencia en la naturaleza, al que llamaron “La chica sin nombre”.
Madina, Rusia, 2013
edina vivió con perros desde su nacimiento hasta que ella tenía 3 años de edad, compartía la comida con ellos, jugaba y dormía con ellos en las noches frías de invierno. En 2013, los trabajadores sociales la encontraron desnuda a cuatro patas y gruñendo como un perro.
El padre de Medina la abandonó poco después de su nacimiento. Su madre de 23 años de edad, era alcohólica. A menudo, ella estaba tan borracha que no podía cuidar a la niña, y por la misma razón pasaba un largo tiempo fuera de casa. A menudo invitaba a sus amigos alcohólicos a quedarse en su casa. Su madre alcohólica se sentaba a la mesa para comer, mientras que su hija roía los huesos en el suelo con los perros. Una vez Madina corrió hacia el patio de recreo, cuando su madre se enojó mucho con ella, pero los otros niños no jugaron con ella porque casi no podía hablar, y se puso a pelear con todo el mundo. Así que los perros se convirtieron en sus mejores y únicos amigos.
Los médicos dijeron que Madina está mental y físicamente sana, a pesar de las pruebas por las que tuvo que pasar. Hay una fuerte posibilidad de que ella pueda tener una vida normal tan pronto aprenda a hablar de acuerdo a su edad.
John Ssebunya, niño mono, Uganda, 1991
John escapó de su casa en 1988, cuando tenía tres años al ver como su padre mataba a su madre. Se metió en la selva, donde empezó a vivir con monos. Fue capturado en 1991 a la edad de 6 años y puesto en un orfanato. Después de ser lavado, los trabajadores del refugio vieron que todo su cuerpo estaba cubierto de pelo. Su dieta consistía principalmente de raíces, frutos secos, batata y yuca. Sufría de un grave caso de gusanos intestinales, se encontró a uno cuya longitud alcanzaba el medio metro. Tenía callos en las rodillas debido a que se movía como un mono. John aprendido a hablar en el lenguaje humano, y como se vio después, él tenía una buena voz para cantar. Se hizo famoso por su canto e incluso se fue de gira por el Reino Unido con un coro de niños de África