Luego de haber leído posts en Taringa como y , comencé a deprimirme también con ustedes y se me vino a la memoria una carta que leí hace mucho tiempo en alguna parte en Internet y con la que me sentí identificada. La encontré en uno de aquellos foros de libre acceso en los que las personas solitarias comparten anónimamente con el resto del mundo sus penas y decidí compartirla:
Luego de leer esta carta me puse a reflexionar sobre la verdadera naturaleza de la soledad. Más allá de tener más de veinte años y ser virgen y ni siquiera haber besado (situación que comparto con muchos de ustedes taringueros) está la incapacidad para socializar, para hacer amigos y encontrar nuestro lugar en el mundo.
Es más el miedo a asumir responsabilidades (ir a estudiar y a trabajar) tiene muchas veces que ver con el miedo a enfrentarnos con el mundo, a relacionarnos con las demás personas, porque tememos ser juzgados, no ser aceptados o ser incomprendidos o simplemente tenemos la autoestima tan baja que nos sentimos inferiores y que no servimos para nada, entonces... ¿para qué intentarlo? Esto nos lleva al aislamiento debido a la falta de habilidades sociales y creamos nuestro propio mundo en nuestra “virgocueva” donde nos sentimos a salvo.
Es una cuestión más trascendental que solo ser “un perdedor”. En mi caso ya estoy superando esa etapa, ahora salgo a estudiar y tengo unos pocos amigos a los que aprecio mucho, pero la inseguridad continua ahí.
Creo que también es cuestión de cobardía. Sí, uno es más cobarde que vago. Más profundo todavía está la tristeza que nos produce no encontrar sentido a nuestra existencia y ahí aparece la falta de motivación… pero la verdad es que las relaciones humanas son una gran manera de lidiar con la monotonía de las responsabilidades de la vida cotidiana.
En el caso de este hombre, que se nota que es un buen tipo inteligente y sensible, no menciona nada acerca de que si tiene actividades, pero deduzco que sí. Debe ser un trabajador asalariado cualquiera. Siendo una persona productiva y que cumple con su rol en la sociedad aparentemente debería estar satisfecho consigo mismo y sin embargo que complicado es vivir sin la compañía física, pero sobre todo espiritual de otro ser humano.
En esta vida moderna donde abundan los medios de comunicación y las redes sociales, creo que nunca en la historia el ser humano se ha sentido tan solo como ahora. Qué paradoja: todos somos unos completos extraños en la multitud.
Llevo semanas con esta carta escondida en el PC esperando una validación que no llega asi que espero no molestar a nadie si la pongo aqui, es algo que me quema y que nunca he compartido con nadie, y cuando digo nadie es nadie, es algo que solo llevo yo y espero estar compartiendolo en el foro apropiado. Gracias por vuestro tiempo.
Tengo 34 años y todavía no me han besado, y, evidentemente yo tampoco he besado a nadie... pensareis que soy el típico tío feo, introvertido, que no le gusta estar con gente, no, no, no, todo lo contrario...
La verdad no se como empezó todo ni por que pero debió ser sobre los 17 cuando todo empezó a torcerse; los cuatro amigos, de esos con los que compartes todo se marchan y ahí te quedas tu, escribiendo cartas de 10 folios por aquello de que no se pierda la amistad, pero la amistad al final se pierde, porque, es algo que he aprendido a golpes, la amistad es una enfermedad de contacto y, sin contacto no hay contagio.
La verdad que este hecho ha marcado mi vida de una manera que, viéndolo con perspectiva, ha sido decisiva en todo lo que me ha ocurrido desde entonces, y es que, siendo realista, me pasó en el peor momento que le puede pasar a un chaval de esa edad y más teniendo en cuenta que cuanto más solo y más años pasan menos aguantas las manías de los demás y los demás menos aguantan las tuyas.
El que me lea pensará que me gusta estar encerrado, que tengo una aversión por el contacto exterior y que por eso me cuesta hacer nuevas amistades o formar una relación; hace años habría dicho que se equivoca, tajantemente, pero hoy ya no soy tan radical y creo que algo, no de miedo, sino de desgana, si que tengo a relacionarme; pero no una desgana motivado por la falta de emoción de poder compartir con los demás sino por todo lo contrario, por llegar a poder hacerlo y quedarme en el camino debido al desinterés de los demás en mi persona.
Un sentimiento a este respecto que me gustaría compartir es el siguiente, no sé si alguien lo comparte conmigo pero yo lo dejo a modo de testamento.
Entre las cosas que suelo hacer esta escuchar programas de radio, hay uno en concreto, hecho por gente joven, un grupo muy animado y divertido, de esos que cuando los oyes sabes que son amigos de verdad, de esos que se conocen de toda la vida y, si hay alguien en el grupo que no lo es no se nota porque son más las cosas que les unen y tienen en común que las que los separan... pues bien, cuando los escucho, a veces me invade un sentimiento de envidia, esa envidia sana que no desea el mal a quien posee algo de lo que tú careces sino solo que desea tener algo parecido sin causar perjuicio al otro, envidia por no poder tener esa complicidad con nadie, por no haberla tenido creo que nunca (y tal y como van las cosas no creo llegar a tenerla).
Si no os gusta la radio, ni la televisión el sentimiento es similar a cuando, de higos a brevas, vas al cine, y ves todos esos grupos de amigos que, con sus más y sus menos, están juntos, ríen y se divierten mientras tú estas ahí, solo. Es un sentimiento que cuando niño nunca creí que viviría y ojalá no hubiese tenido que sentir ni seguir sintiéndolo.
Esta es una de las razones por las que cada vez me gusta menos salir a la calle, el tener que ver como todos llevan una vida normal mientras yo lo único que veo es pasar el tiempo y como poco a poco se me pasa la juventud y me muero por dentro cada día un poco mas.
Hace tiempo que ya ni tan siquiera lloro por todo esto, recuerdo épocas en mi vida que me pasaba las noches y cualquier momento que estaba solo en casa llorando, llorando por cualquier tontería como las que os acabo de contar, al oír algo en la radio, al ver una película, mientras leía un libro, cada vez que veía como mi vida no debería ser como era; pero me quedaba algo, me quedaba la esperanza de que algún día esto cambiaría... lo único que ha pasado en todos estos años es el tiempo y yo sigo igual pero más viejo.
Es fácil decir que se cambie, que se salga, que se busquen nuevos amigos... no sé si son los demás o es que yo soy demasiado raro para ellos pero todos los contactos que he tenido con la gente han sido superficiales y allá donde haya estado, en cuanto no he tenido el contacto diario, la gente se ha olvidado de mí como el que olvida qué comió hace tres días; ¿Triste?, ya no sé ni como definirlo y, ciertamente, me da igual, solo sé que he vivido solo media vida y lo que me queda no pinta mejor que lo vivido.
¿Algo que hecho de menos de todo este tiempo sin una vida normal? ¡Sí!, nunca me han besado.
Sé que puede parecer una estupidez pero es algo que para mí tiene un valor incluso superior al del propio sexo. En ello nadie obliga a nadie a hacerlo, no conlleva mayores problemas, y la otra persona lo hace porque siente un cariño especial hacia ti, ¿te quiere? yo no diría tanto pero si que te aprecia por lo que eres... .Nunca sentí eso, y lo que es peor, creo que nunca lo sentiré.
Hay momentos que pasan y no vuelven y ese primer beso adolescente, esa inocencia compartida entre dos personas que comienzan, no lo sentiré, soy viejo para eso, demasiado viejo.
Es algo que lamentaré toda mi vida, lo sé, y creo que será en lo que piense cuando muera. Nunca hice que nadie se sintiese atraído por mi, nunca nadie me amo, nunca pude compartir mi yo más profundo y sensible con nadie, y es algo realmente penoso, sobre todo porque hace que me sienta como una mierda y, todavía si lo fuera, lo tomaría como un castigo, pero es que de verdad, si me conocierais sabríais que soy un tipo cojonudo, pero nunca nadie me dio la oportunidad de mostrarlo.
PD.- no pretendo nada con esto, ni siquiera que alguien conteste, de poco sirve, lo sé; tan solo es una forma de poner en orden mis pensamientos para poder seguir aunque sea teniendo fe en el futuro (algo harto difícil a estas alturas). Aunque reconozco que escribo para que alguien me lea y poder sentir esa conexión humana que todos necesitamos y algunos ansiamos. Si has leído hasta aquí gracias por compartir algo de mi historia".

Luego de leer esta carta me puse a reflexionar sobre la verdadera naturaleza de la soledad. Más allá de tener más de veinte años y ser virgen y ni siquiera haber besado (situación que comparto con muchos de ustedes taringueros) está la incapacidad para socializar, para hacer amigos y encontrar nuestro lugar en el mundo.
Es más el miedo a asumir responsabilidades (ir a estudiar y a trabajar) tiene muchas veces que ver con el miedo a enfrentarnos con el mundo, a relacionarnos con las demás personas, porque tememos ser juzgados, no ser aceptados o ser incomprendidos o simplemente tenemos la autoestima tan baja que nos sentimos inferiores y que no servimos para nada, entonces... ¿para qué intentarlo? Esto nos lleva al aislamiento debido a la falta de habilidades sociales y creamos nuestro propio mundo en nuestra “virgocueva” donde nos sentimos a salvo.
Es una cuestión más trascendental que solo ser “un perdedor”. En mi caso ya estoy superando esa etapa, ahora salgo a estudiar y tengo unos pocos amigos a los que aprecio mucho, pero la inseguridad continua ahí.
Creo que también es cuestión de cobardía. Sí, uno es más cobarde que vago. Más profundo todavía está la tristeza que nos produce no encontrar sentido a nuestra existencia y ahí aparece la falta de motivación… pero la verdad es que las relaciones humanas son una gran manera de lidiar con la monotonía de las responsabilidades de la vida cotidiana.
En el caso de este hombre, que se nota que es un buen tipo inteligente y sensible, no menciona nada acerca de que si tiene actividades, pero deduzco que sí. Debe ser un trabajador asalariado cualquiera. Siendo una persona productiva y que cumple con su rol en la sociedad aparentemente debería estar satisfecho consigo mismo y sin embargo que complicado es vivir sin la compañía física, pero sobre todo espiritual de otro ser humano.
En esta vida moderna donde abundan los medios de comunicación y las redes sociales, creo que nunca en la historia el ser humano se ha sentido tan solo como ahora. Qué paradoja: todos somos unos completos extraños en la multitud.



