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¿Mestizaje lingüístico?

Info7/17/2011
Domingo Martínez de Irala, en 1541, da cuenta de la amistad de los indios con los españoles y que "éstos sirven a los cristianos con sus personas como con sus mujeres en todas las cosas".

Bartomeu Melià s.j | Investigador
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El castellano tuvo varias puertas de entrada en el guaraní y fue una de ellas la de aquellos españoles que se unieron con mujeres guaraníes y cuyos hijos mestizos se supone "nacían" bilingües. "Así este hijo de dos razas aprendió dos lenguas desde su cuna", será dicho.
El mestizaje hispano-guaraní se ha tornado frecuentemente como la más sugestiva metáfora de la historia social del Paraguay , y de su bilingüismo.
No hay duda de que del mestizaje se ha hecho un amplio uso ideológico, ya desde los orígenes. Se imponen, sin embargo, algunas consideraciones críticas.
Domingo Martínez de Irala, en 1541, da cuenta de la amistad de los indios con los españoles y de que "éstos sirven a los cristianos con sus personas como con sus mujeres en todas las cosas... y han dado para el servicio de los cristianos setecientas mujeres para que les sirvan en sus casas y rozas". (DHG II: 299.)

Indulgente realismo

Mirado con indulgente realismo o con escandalizado moralismo, el acusado fenómeno del mestizaje fue comentado repetidamente en cartas y crónicas contemporáneas. Una antología de estas citas es de lo más sugestivo. Valga como muestra lo que decía el padre Francisco González Paniagua, en carta de 1545: "El cristiano que está contento con dos (mujeres) es porque no puede haber cuatro, y el que con cuatro, porque no puede haber ocho...; si no es algún pobre, no hay quien baje de cinco o de seis, la mayor parte de quince, y de veinte, de treinta y cuarenta". (Cit. por Bruno I: 188. Otras citas del mismo tenor en esas páginas. Ver también Zavala 1977: 128-147, quien trata con bastante detalle el tema de "las indias del Paraguay ".)
Hay que notar que el mestizaje del Paraguay se presenta indefectiblemente en un contexto de poligamia. Y esto, a su vez, determinaría sus características sociolingüísticas.
"Llamáronse luego los indios y españoles de cuñados —escribía el padre Marciel de Lorenzana, en 1621—; y como cada español tenía muchas mancebas, toda la parentela acudía a servir a su cuñado... Viéndose los españoles abundosos en comidas de la tierra y con tantas mancebas, no aspiraban a más...; y como estaban en el paraíso de Mahoma, se gobernaban a su modo." (MCA I: 163; también Bruno I: 187.)
Que la población del Paraguay era casi enteramente mestiza, era la opinión más general para quien tratara del asunto, diéranse las cifras que se dieran, en una época en que la estadística demográfica era más bien una ciencia de "opiniones". (Zavala 1977: 138.) No se trata de trazar aquí un cuadro de la evolución demográfica del Paraguay , diseñado —aunque no siempre convincentemente— por autores como José Luis Mora Mérida (1973), Silvio Zavala (1977: 128-149), Juan Carlos Garavaglia (1983), y de modo especial por Rafael E. Velázquez (1972; 1981) y por Ernesto J.A. Maeder, refiriéndose este último sobre todo a las misiones jesuíticas.

Españoles en Asunción

Se suele considerar que el contingente poblador del Río de la Plata estuvo entre 1.000 y 1.200 españoles. En Asunción, durante el siglo XVI, los vecinos españoles oscilaron entre 400 y 500. "Un pueblo de más de quinientos hombres y más de quinientas mil turbaciones", decía fray Juan de Salazar, en 1545 (cit. en Bruno I: 185), no sin sorna. Lo importante de las indicaciones demográficas es que nos dan una proporción entre "mancebos de la tierra" y españoles europeos de 6 a 1. (Velázquez 1981: 44.) Y un predominio absoluto de mujeres...

Si avanzamos otro siglo, tenemos la siguiente composición poblacional del Paraguay , tal como aparece en el censo del obispo Faustino de Casas. Los 38.666 habitantes de la provincia se repartían así:

7.209 españoles 18,6%
2.517 indios yanaconas 6,5%
27.806 indios en pueblos 71,6%
1.134 pardos 2,9%
(Velázquez 1981: 49.)

Como se ve, la población que socialmente se consideraba "española" (incluyendo europeos, criollos y mestizos) estaba apenas en la proporción de 1 a 4. (Ibid: 50.) El Paraguay seguía siendo fundamentalmente indígena en cuanto a población, aunque la ideología de asimilación al español se hacía sentir cada vez con más fuerza, sobre todo en la ciudad de Asunción y pueblos de españoles, que eran muy pocos.

"Para fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX el proceso de mestizaje había avanzado mucho, y entre el 55 y el 60% de la población tenía status de española... había logrado asimilarse a esa condición." (Velázquez 1981: 57.)
En cuanto a la transformación de la población entre 1682 y 1848, se puede aceptar el cuadro que ofrece Juan C. Garavaglia (1983: 201):
1682 1761 1799 1846
población tenida por indígena 30.323 52.647 32.018 1.200
población no indígena 8.943 32.531 76.052 237.662
población total 39.266 85.178 108.070 238.862

Una vez más hay que repetir que no se trata de un problema de cifras, sino de ver cómo una población se define poco a poco como no-indígena, prescindiendo de sus componentes raciales. (Garavaglia 1983: 204-211.)
Uno de los factores decisivos para que esto haya podido suceder es que ni el color de la piel ni el hecho de hablar la lengua guaraní definirían socialmente al indígena. Pasaba al estatus de español quien tenía deseo de hacerlo, sin que pudiera impedirlo una élite de origen europeo, incapaz de imponer comportamientos culturales exclusivos, como podría ser un vestido o una lengua.

La misma población indígena dejó poco a poco su condición de servidumbre —los "yanaconas" y "originarios" nunca fueron muchos— y podía pasar por española en el vestido y en su comportamiento social. Para ello no tenía necesidad de abandonar su lengua guaraní, porque ésta nunca dejó de ser la lengua de la sociedad colonial, aun definida políticamente por la condición de "español". Ser mestizo nuevo, y por tanto español, no era tan difícil en ese Paraguay . Para mantener sus privilegios y espacios sociales exclusivos, los "españoles" apelarían a otros recursos. La sociedad colonial paraguaya no necesita crear "indios" para mantener distinciones y posesiones; verá aparecer, eso sí, "pobres" y "plebeyos" sometidos a los "nobles" y "pudientes". (Garavaglia 1983: 210.) Se forma así un campesinado, políticamente español, lingüísticamente guaraní.

"La mayor parte del crecimiento de esta población considerada española, durante el siglo XVII, es un resultado de un cambio de status y de posición social en el mundo de las relaciones sociales de producción de un gran número de indígenas." (Garavaglia 1983: 211.)
Con esto se consolidaba, no una de las pocas sociedades verdaderamente bilingües, como dice Garavaglia, sino una sociedad colonial española preferentemente monolingüe en una lengua indígena: el guaraní. Esto es lo que constituiría su singularidad en la América española y en los modernos Estados americanos.
Lo que en Paraguay se atribuye a mestizaje no depende de una relación biológica o racial, sino de la creación del estatus de español. A ello se llega principalmente por procesos sociales, culturales y económicos. La reducción del "español" a la categoría de pobre sin indios, sin séquito y sin honores, y la asimilación del indio a un estatus de trabajador libre, con vestido "adecuado" y con un apellido hispano, tienen lugar sobre todo en el marco de una nueva realidad socioeconómica que se define sobre todo en la época del Dr. Francia: el campesinado. (Garavaglia 1983: 354-359.) Y el campesino es un hablante guaraní. Por paradoja se puede decir que el guaraní es la lengua española del Paraguay .

(x) Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal), 13 de noviembre de 2004 (Asunción, Paraguay )


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