La 2ª Guerra Mundial ha sido el conflicto armado más sangriento, el que más bajas ha causado en toda la historia de la humanidad. Más de 60 millones de personas perecieron, la mayoría civiles. El 2% de los habitantes de la Tierra murieron. Pero entre tanta barbarie, hubo quienes fueron capaces de sobreponerse al horror y sacaron lo mejor de sí mismos para salvar la vida de muchos inocentes: Uno de estos héroes es Nicholas Winton.
Nicholas Winton nació en Londres el 19 de mayo de 1909.trabajar como agente de bolsa en su ciudad natal hasta que en diciembre de 1938 todo cambió para él, cuando fue invitado a trabajar temporalmente en los campos de refugiados de la zona, donde miles de seres humanos, muchos de los cuales eran niños de origen hebreo, malvivían en condiciones infrahumanas.
Es ahí cuando comenzó a elaborar un plan para sacar del país a tantos chiquillos judíos como fuera posible para llevarlos a otros estados donde pudieran vivir en paz y tranquilidad, lejos de las garras nazis.
En pocos días centenares de familias habían acudido a solicitarle ayuda para salvar a sus hijos y Winton se encontraba ahora desbordado. ¿Cómo conseguiría sacar del país a tantas criaturas? ¿A dónde las llevaría?
Entonces creó una organización a la que bautizó con el nombre de "El Comité Británico para los Refugiados de Checoslovaquia, Sección para Niños", que en un principio sólo contaba como miembros con él mismo, su madre, su secretaria y unos cuantos voluntarios.
Una vez creado el Comité, Winton tuvo que hacer frente a un gran problema, el mayor que tenía por delante para llevar a cabo su proyecto: conseguir la financiación necesaria para pagar los costos del viaje en tren de los niños desde Checoslovaquia hasta el país de acogida y encontrar a personas que aceptaran hacerse cargo de estos chicos y pagar las 50 libras que reclamaba el gobierno.
Winton comenzó a publicar anuncios en los diarios británicos, en las iglesias y en las sinagogas solicitando ayuda. La respuesta de los londinenses fue entusiasta. En unas semanas, centenares de familias aceptaron acoger a los niños y aportaron el dinero necesario como para iniciar los transportes desde Checoslovaquia hasta la capital inglesa.
El primero de ellos se efectuó el 14 de marzo de 1939 en avión. En los siguientes meses se organizaron otros 7 transportes, todos por tren. El último tuvo lugar el 2 de agosto de ese mismo año. Los ferrocarriles tenían como destino la estación de Liverpool Street, en Londres, donde esperaban las familias de acogida que, una a una, se iban haciendo cargo de todos los chicos que llegaban.
El octavo tren tenía que salir de Praga el 1 de septiembre de 1939 y en él iban a viajar otros 250 niños, pero ese mismo día Alemania invadió Polonia y cerró sus fronteras. El transporte, literalmente, desapareció. Ninguno de los menores volvió a ser visto nunca más. Fueron 250 víctimas que se sumaron a los más de 15.000 niños que perecieron asesinados en Checoslovaquia durante la 2ª Guerra Mundial.
En total Winton rescató a 669 niños judíos. Una hazaña que hubiera merecido múltiples condecoraciones y actos de homenaje pero que quedó en el olvido durante 50 largos años ya que nuestro protagonista prefirió mantener en secreto lo sucedido.
No fue hasta 1988 cuando Greta, su mujer, encontró un viejo maletín de cuero escondido en el desván de su casa y, rebuscando entre los papeles que contenía, se topó con las fotos de 669 niños, una lista con el nombre de todos ellos y algunas cartas de sus padres. Tal descubrimiento provocó que Winton no tuviera más remedio que explicarle a su esposa lo que había acontecido décadas atrás.
A sus 98 años de edad, Nicholas Winton reside en Maidenhead, una pequeña localidad situada en el sur de Gran Bretaña. Siempre lleva consigo un anillo que le regalaron algunos de los niños a los que salvó con la siguiente inscripción: "Salva una vida, salva el Mundo".
Saludos a casi Todos.

Nicholas Winton nació en Londres el 19 de mayo de 1909.trabajar como agente de bolsa en su ciudad natal hasta que en diciembre de 1938 todo cambió para él, cuando fue invitado a trabajar temporalmente en los campos de refugiados de la zona, donde miles de seres humanos, muchos de los cuales eran niños de origen hebreo, malvivían en condiciones infrahumanas.
Es ahí cuando comenzó a elaborar un plan para sacar del país a tantos chiquillos judíos como fuera posible para llevarlos a otros estados donde pudieran vivir en paz y tranquilidad, lejos de las garras nazis.
En pocos días centenares de familias habían acudido a solicitarle ayuda para salvar a sus hijos y Winton se encontraba ahora desbordado. ¿Cómo conseguiría sacar del país a tantas criaturas? ¿A dónde las llevaría?

Entonces creó una organización a la que bautizó con el nombre de "El Comité Británico para los Refugiados de Checoslovaquia, Sección para Niños", que en un principio sólo contaba como miembros con él mismo, su madre, su secretaria y unos cuantos voluntarios.
Una vez creado el Comité, Winton tuvo que hacer frente a un gran problema, el mayor que tenía por delante para llevar a cabo su proyecto: conseguir la financiación necesaria para pagar los costos del viaje en tren de los niños desde Checoslovaquia hasta el país de acogida y encontrar a personas que aceptaran hacerse cargo de estos chicos y pagar las 50 libras que reclamaba el gobierno.
Winton comenzó a publicar anuncios en los diarios británicos, en las iglesias y en las sinagogas solicitando ayuda. La respuesta de los londinenses fue entusiasta. En unas semanas, centenares de familias aceptaron acoger a los niños y aportaron el dinero necesario como para iniciar los transportes desde Checoslovaquia hasta la capital inglesa.
El primero de ellos se efectuó el 14 de marzo de 1939 en avión. En los siguientes meses se organizaron otros 7 transportes, todos por tren. El último tuvo lugar el 2 de agosto de ese mismo año. Los ferrocarriles tenían como destino la estación de Liverpool Street, en Londres, donde esperaban las familias de acogida que, una a una, se iban haciendo cargo de todos los chicos que llegaban.
El octavo tren tenía que salir de Praga el 1 de septiembre de 1939 y en él iban a viajar otros 250 niños, pero ese mismo día Alemania invadió Polonia y cerró sus fronteras. El transporte, literalmente, desapareció. Ninguno de los menores volvió a ser visto nunca más. Fueron 250 víctimas que se sumaron a los más de 15.000 niños que perecieron asesinados en Checoslovaquia durante la 2ª Guerra Mundial.

En total Winton rescató a 669 niños judíos. Una hazaña que hubiera merecido múltiples condecoraciones y actos de homenaje pero que quedó en el olvido durante 50 largos años ya que nuestro protagonista prefirió mantener en secreto lo sucedido.



No fue hasta 1988 cuando Greta, su mujer, encontró un viejo maletín de cuero escondido en el desván de su casa y, rebuscando entre los papeles que contenía, se topó con las fotos de 669 niños, una lista con el nombre de todos ellos y algunas cartas de sus padres. Tal descubrimiento provocó que Winton no tuviera más remedio que explicarle a su esposa lo que había acontecido décadas atrás.
A sus 98 años de edad, Nicholas Winton reside en Maidenhead, una pequeña localidad situada en el sur de Gran Bretaña. Siempre lleva consigo un anillo que le regalaron algunos de los niños a los que salvó con la siguiente inscripción: "Salva una vida, salva el Mundo".
Saludos a casi Todos.