Es entendible que con el pico de popularidad que han alcanzado las drogas inteligentes muchos otros nutrientes hayan quedado más relegados o directamente ignorados. No es una situación demasiado justa teniendo en cuenta la enorme eficacia que tienen varias vitaminas y minerales para mejorar el funcionamiento de nuestro cerebro.
En los últimos años se ha ido acumulando una incipiente cantidad de estudios científicos que demuestran la efectividad de ciertas vitaminas para mejorar la performance mental. Uno de estos estudios pioneros fue desarrollado por el Dr. Dieter Bonke de la reconocida empresa Merck Pharmaceutical en el año 1986. En este estudio el Dr. Bonke investigó la incidencia de un conjunto de vitaminas del complejo B sobre el rendimiento de un conjunto de deportistas. Para llevar adelante su estudio el Dr. Bonke administró de manera simultánea dosis diarias de vitaminas B1, B6 y B12 en cantidades de hasta 30 y 60 veces más altas que las dosis recomendadas (RDA). Para evaluar la efectividad de estas vitaminas se monitoreó el rendimiento de un conjunto de tiradores profesionales que practicaban “tiro al blanco”, una actividad que requiere altos niveles de concentración/coordinación y cuyos resultados son fácilmente medibles. Al finalizar el estudio el Dr. Bonke encontró que los grupos a los que se les administró las vitaminas habían logrado mejoras consistentes y significativas en sus puntajes de tiro. Incluso las caídas en performance que se observaban durante las competencias (debido al mayor estrés) eran menores en estos grupos en comparación con el grupo de control. Este estudio fue uno de los primeros en demostrar científicamente las mejoras que se pueden obtener en el funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso central mediante el consumo de vitaminas del complejo B (B1, B6 y B12 en este caso) en dosis más altas que las consideradas “normales”.
Hoy ya contamos con evidencia concluyente de que las vitaminas del complejo B junto con minerales como el magnesio resultan esenciales en la producción y correcta transmisión de neurotransmisores en el cerebro. Por ejemplo, la tiamina (B1) y la riboflavina (B2) son necesarias para la conversión de alimentos en energía a nivel celular, la vitamina B6 actúa como un co-factor en más de 300 reacciones enzimáticas, y la vitamina B12 (cobalamina) mantiene la salud de nuestras neuronas y la correcta transmisión de los impulsos nerviosos en el cerebro. En la práctica clínica la importancia de la vitamina B12 es ampliamente conocida por su rol en la producción de glóbulos rojos y por su implicancia en cuadros de anemia perniciosa. Sin embargo, esta vitamina también tiene una importancia central para nuestra salud mental y para evitar trastornos psiquiátricos como la depresión, ansiedad, fatiga crónica y psicosis. Muchos signos de la enfermedad de Alzheimer y de pacientes que sufren demencia son similares al de aquellos con deficiencia de Vitamina B12 (que afecta aproximadamente al 40% de la población adulta). Como vamos a ver a continuación suplementar con estas vitaminas es muy importante, y hasta imprescindible pasada cierta edad.
El rol de las vitaminas B en la función mental y en la performance cognitiva
Continuar leyendo en www.alfaser.org
En los últimos años se ha ido acumulando una incipiente cantidad de estudios científicos que demuestran la efectividad de ciertas vitaminas para mejorar la performance mental. Uno de estos estudios pioneros fue desarrollado por el Dr. Dieter Bonke de la reconocida empresa Merck Pharmaceutical en el año 1986. En este estudio el Dr. Bonke investigó la incidencia de un conjunto de vitaminas del complejo B sobre el rendimiento de un conjunto de deportistas. Para llevar adelante su estudio el Dr. Bonke administró de manera simultánea dosis diarias de vitaminas B1, B6 y B12 en cantidades de hasta 30 y 60 veces más altas que las dosis recomendadas (RDA). Para evaluar la efectividad de estas vitaminas se monitoreó el rendimiento de un conjunto de tiradores profesionales que practicaban “tiro al blanco”, una actividad que requiere altos niveles de concentración/coordinación y cuyos resultados son fácilmente medibles. Al finalizar el estudio el Dr. Bonke encontró que los grupos a los que se les administró las vitaminas habían logrado mejoras consistentes y significativas en sus puntajes de tiro. Incluso las caídas en performance que se observaban durante las competencias (debido al mayor estrés) eran menores en estos grupos en comparación con el grupo de control. Este estudio fue uno de los primeros en demostrar científicamente las mejoras que se pueden obtener en el funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso central mediante el consumo de vitaminas del complejo B (B1, B6 y B12 en este caso) en dosis más altas que las consideradas “normales”.
Hoy ya contamos con evidencia concluyente de que las vitaminas del complejo B junto con minerales como el magnesio resultan esenciales en la producción y correcta transmisión de neurotransmisores en el cerebro. Por ejemplo, la tiamina (B1) y la riboflavina (B2) son necesarias para la conversión de alimentos en energía a nivel celular, la vitamina B6 actúa como un co-factor en más de 300 reacciones enzimáticas, y la vitamina B12 (cobalamina) mantiene la salud de nuestras neuronas y la correcta transmisión de los impulsos nerviosos en el cerebro. En la práctica clínica la importancia de la vitamina B12 es ampliamente conocida por su rol en la producción de glóbulos rojos y por su implicancia en cuadros de anemia perniciosa. Sin embargo, esta vitamina también tiene una importancia central para nuestra salud mental y para evitar trastornos psiquiátricos como la depresión, ansiedad, fatiga crónica y psicosis. Muchos signos de la enfermedad de Alzheimer y de pacientes que sufren demencia son similares al de aquellos con deficiencia de Vitamina B12 (que afecta aproximadamente al 40% de la población adulta). Como vamos a ver a continuación suplementar con estas vitaminas es muy importante, y hasta imprescindible pasada cierta edad.
El rol de las vitaminas B en la función mental y en la performance cognitiva
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