Las
leyendas infantiles
cumplen la función de explicar una cultura y de reforzar valores morales o espirituales. Estas historias se presentan como verdaderas sin serlo y siempre narran las proezas de un personaje, o los sucesos extraordinarios de un lugar, o cualidades maravillosas de un objeto.
Te ofrecemos estas leyendas para que conozcas un poco del folclore tradicional de los diferentes pueblos.
LA LEYENDA DEL JINETE SIN CABEZA.
Cuenta la leyenda que en un pueblo muy aislado de la ciudad existía la historia de un Jinete que solía recorrer los campos por la noche en un hermoso caballo, la gente muy curiosa y sorprendida por este Jinete se preguntaban ¿Porqué este jinete hace eso? No era muy común que alguien salga todas las noches a montar su caballo solo.
Una noche muy oscura y con grandes relámpagos el Jinete desapareció sin dar señal alguna de su misteriosa desaparición. Pasaron largos años y la gente ya se había olvidado de aquel Jinete que solía recorrer los campos por la noche. Una noche igual a la que desapareció campesinos pudieron volver a escuchar nuevamente la cabalgata de su caballo.
Muchas personas se acercaron curiosas a ver que era lo que estaba sucediendo y vieron a un Jinete cabalgando por los campos, cuando un enorme relámpago cayó e ilumino al jinete, los campesinos no podían creer lo que estaban viendo frente a sus ojos, muchos corrieron a esconderse y otros permanecieron ahí sin poder moverse y blancos del miedo ya que se encontraban frente a un Jinete sin Cabeza, luego de esto nada volvió a ser igual en el pueblo. Cuenta La leyenda del Jinete sin Cabeza, que este encuentra buscando vengarse de aquel le corto la cabeza.
La caja de Pandora
Este mito de la caja de pandora comienza con los personajes de Prometeo y Epimeteo. Ellos eran hermanos, y los dioses del Olimpo les encargaron la creación de los animales y del hombre, además debían dotar a sus criaturas con los recursos necesarios para la supervivencia. A Epimeteo le correspondió crear a los animales y a Prometeo, a los hombres. Prometeo realizó su trabajo con gran esmero y amor, construyendo a los hombres semejantes a los dioses, con una mezcla de agua y tierra.
El reparto de las cualidades lo hizo Epimeteo, otorgando una porción equitativa de dones a cada uno. A quienes tocaba fuerza, no correspondía rapidez, a los débiles les daba armas, a los pequeños alas y así sucesivamente. Cuando repartió todos los dones, los dotó de pelos y una piel gruesa, para protegerlos de las temperaturas extremas. Hizo que su alimentación fuese variada, unos comían hierbas, mientras que otros devoraban a otros animales. Así, hasta que completó el reparto, pero no se dio cuenta de que había dejado a la especie humana sin facultades.
Cuando llegó Prometeo a inspeccionar el trabajo de Epimeteo, vio que todos los animales estaban justamente equipados, menos el hombre. Como Prometeo amaba a los hombres y estos deberían vivir en la tierra sin contar con los recursos necesarios para su supervivencia, les concedió el fuego, para que pudieran sobrevivir y les enseñó a respetar a los dioses. Además, como los hombres fueron hechos a semejanza de los dioses, pudieron hablar, construyeron viviendas para refugiarse, vestidos para abrigarse y obtuvieron el alimento de la tierra.
Durante una festividad, Prometeo sacrificó un gran toro para honrar a los dioses, pero procuró que al hacer el reparto de la carne, los hombres, que eran sus favoritos, se llevaran la mejor parte. Entonces dividió la carne en dos partes, en una puso la carne bajo una capa de huesos y tendones, en la otra, puso los huesos cubiertos de rica grasa. Para no levantar sospechas, dejó que Zeus eligiera la parte que deseaba. El dios eligió la parte de los huesos con grasa, dejando para los hombres la parte que Prometeo deseaba darles. Zeus se ofendió por la falta de respeto y en venganza, quitó el fuego a los hombres. Prometeo se sintió apenado por los hombres y por tanto subió al monte Olimpo y robó la sabiduría de las artes de Palas Atenea y el fuego de la forja de Hefesto, para compensarlos por su pérdida.
Zeus castigó a Prometeo por la segunda ofensa, ordenó a Hefesto que creara a la primera mujer, a la que llamó Pandora. Zeus le concedió la vida y Pandora impresionó a todos los dioses con su belleza, por lo cual, cada uno le otorgó un don, Atenea le dio sabiduría, Apolo dotes para la música y Hermes le dio la elocuencia. Zeus le entregó una caja donde supuestamente había tesoros, y ordenó a Pandora que no la abriese por ningún motivo.
Zeus entregó a Pandora y su caja a Prometeo, quien no confiaba en el dios y por tanto, entregó el regalo a su hermano Epimeteo, ordenándole que guardara bien la llave de la caja, para que nadie pudiera abrirla. Epimeteo se enamoró perdidamente de Pandora y se casó con ella y guardó la llave de la caja.
Un día, Pandora no pudo resistir más su curiosidad y quitó la llave a Epimeteo y abrió la caja, de la que salieron todas las calamidades. Cuando Pandora comprendió su error, cerró la caja, pero sólo pudo retener dentro a la esperanza, la que desde entonces, ayuda a los hombres a soportar los sufrimientos.
A Prometeo le tocó en suerte un castigo espantoso por sus ofensas, Zeus ordenó a Hefesto que lo encadenara a una roca del monte Cáucaso y cada día, enviaba una harpía a que comiera su hígado. Por ser inmortal, el hígado de Prometeo crecía cada noche nuevamente, pero cada día la harpía volvía a comérselo. Este castigo debía durar toda la eternidad, pero cuando habían transcurrido unos treinta años, pasó por el lugar Heracles, que iba rumbo al jardín de las Hespérides, cuando vio a la harpía haciendo su faena, la mató de un flechazo. Entonces Zeus perdonó a Prometeo, pero lo condenó a llevar las cadenas y la roca a que lo ataran, durante toda la eternidad.
La leyenda del rey Arturo
En lo que actualmente se conoce como la Gran Bretaña, según la leyenda, vivía el rey Uther Pendragon, quien llevaba un largo conflicto con el duque de Tintagel. Un día decidió firmar la paz, para lo que invitó al duque y la duquesa al castillo. Al ver a la duquesa Ingrayne, Uther se enamoró perdidamente de ella.
Uther enfermó de amor y solicitó ayuda al mago de la corte, Merlín, quien realizó un hechizo con el cual hizo creer a Ingrayne que Uther era su esposo. De esta unión nació Arturo, quien fue tomado por Merlín y entregado a Sir Héctor para que lo criara como propio.
Ingrayne y Gorlias tenían ya tres hijas Morgause, Elaine y Morgana, las hermanas mayores de Arturo. Morgana fue enviada a la isla de Ávalon con Merlín y la Dama del Lago, donde se convirtió en sacerdotisa y sucesora de la Dama del Lago. Las otras dos hermanas se casaron.
Cuando Arturo tuvo 16 años, su padrastro lo llevó junto con su propio hijo, Sir Kay, a Londres, donde caballeros de toda la Bretaña, intentaban liberar una espada de su prisión de piedra. Según la leyenda, quien liberara la espada sería el rey de toda la Bretaña. Nadie tuvo éxito, excepto Arturo, quien logró sin esfuerzo, sacar la espada y fue proclamado rey.
Arturo fue un rey justo y noble, se rodeó de los caballeros más valientes y honestos entre los que destacaban: Lancelot, Perceval y Gawain. Los caballeros se reunían en torno a una mesa redonda, donde debatían los problemas del reino, durante doce años, el reino estuvo en paz. Hasta que los caballeros marchan a la búsqueda del Santo Grial, que es hallado por Perceval, Galahad y Bors.
Arturo se casó con Ginebra, hija del rey de Cameliard, que tuvo un romance secreto con Lancelot.
Durante los años que los caballeros estuvieron en batalla, Arturo fue ayudado por Merlín, quien luego desapareció junto a su amada Nimue (Dama del Lago).
Morgana utilizó su magia para acostarse con su hermanastro Arturo, de cuya unión nació Mordred, quien denuncia los amores de Lancelot y Ginebra. Ante la acusación, Arturo debe condenar a su esposa a la hoguera, como lo disponía la ley. Lancelot salva a Ginebra y huye con ella a Francia. Arturo sale entonces a perseguir a la pareja, dejando el reino en manos de su hijo natural Mordred.
Cuando Arturo regresa a Camelot, debe luchar para recuperar el trono de manos de Morded. Padre e hijo se enfrentan en la batalla de Camlann, donde Arturo mata a Morded, pero este alcanza a herirlo fatalmente.
La leyenda dice que Morgana llevó el cuerpo de Arturo en una barca hasta orillas de Ávalon, junto con otras dos reinas misteriosas.
Cuando más tarde muere Ginebra, Lancelot lleva su cuerpo para sepultarlo junto a la tumba del rey Arturo.
Te ofrecemos estas leyendas para que conozcas un poco del folclore tradicional de los diferentes pueblos.
LA LEYENDA DEL JINETE SIN CABEZA.
Cuenta la leyenda que en un pueblo muy aislado de la ciudad existía la historia de un Jinete que solía recorrer los campos por la noche en un hermoso caballo, la gente muy curiosa y sorprendida por este Jinete se preguntaban ¿Porqué este jinete hace eso? No era muy común que alguien salga todas las noches a montar su caballo solo.
Una noche muy oscura y con grandes relámpagos el Jinete desapareció sin dar señal alguna de su misteriosa desaparición. Pasaron largos años y la gente ya se había olvidado de aquel Jinete que solía recorrer los campos por la noche. Una noche igual a la que desapareció campesinos pudieron volver a escuchar nuevamente la cabalgata de su caballo.
Muchas personas se acercaron curiosas a ver que era lo que estaba sucediendo y vieron a un Jinete cabalgando por los campos, cuando un enorme relámpago cayó e ilumino al jinete, los campesinos no podían creer lo que estaban viendo frente a sus ojos, muchos corrieron a esconderse y otros permanecieron ahí sin poder moverse y blancos del miedo ya que se encontraban frente a un Jinete sin Cabeza, luego de esto nada volvió a ser igual en el pueblo. Cuenta La leyenda del Jinete sin Cabeza, que este encuentra buscando vengarse de aquel le corto la cabeza.
La caja de Pandora
Este mito de la caja de pandora comienza con los personajes de Prometeo y Epimeteo. Ellos eran hermanos, y los dioses del Olimpo les encargaron la creación de los animales y del hombre, además debían dotar a sus criaturas con los recursos necesarios para la supervivencia. A Epimeteo le correspondió crear a los animales y a Prometeo, a los hombres. Prometeo realizó su trabajo con gran esmero y amor, construyendo a los hombres semejantes a los dioses, con una mezcla de agua y tierra.
El reparto de las cualidades lo hizo Epimeteo, otorgando una porción equitativa de dones a cada uno. A quienes tocaba fuerza, no correspondía rapidez, a los débiles les daba armas, a los pequeños alas y así sucesivamente. Cuando repartió todos los dones, los dotó de pelos y una piel gruesa, para protegerlos de las temperaturas extremas. Hizo que su alimentación fuese variada, unos comían hierbas, mientras que otros devoraban a otros animales. Así, hasta que completó el reparto, pero no se dio cuenta de que había dejado a la especie humana sin facultades.
Cuando llegó Prometeo a inspeccionar el trabajo de Epimeteo, vio que todos los animales estaban justamente equipados, menos el hombre. Como Prometeo amaba a los hombres y estos deberían vivir en la tierra sin contar con los recursos necesarios para su supervivencia, les concedió el fuego, para que pudieran sobrevivir y les enseñó a respetar a los dioses. Además, como los hombres fueron hechos a semejanza de los dioses, pudieron hablar, construyeron viviendas para refugiarse, vestidos para abrigarse y obtuvieron el alimento de la tierra.
Durante una festividad, Prometeo sacrificó un gran toro para honrar a los dioses, pero procuró que al hacer el reparto de la carne, los hombres, que eran sus favoritos, se llevaran la mejor parte. Entonces dividió la carne en dos partes, en una puso la carne bajo una capa de huesos y tendones, en la otra, puso los huesos cubiertos de rica grasa. Para no levantar sospechas, dejó que Zeus eligiera la parte que deseaba. El dios eligió la parte de los huesos con grasa, dejando para los hombres la parte que Prometeo deseaba darles. Zeus se ofendió por la falta de respeto y en venganza, quitó el fuego a los hombres. Prometeo se sintió apenado por los hombres y por tanto subió al monte Olimpo y robó la sabiduría de las artes de Palas Atenea y el fuego de la forja de Hefesto, para compensarlos por su pérdida.
Zeus castigó a Prometeo por la segunda ofensa, ordenó a Hefesto que creara a la primera mujer, a la que llamó Pandora. Zeus le concedió la vida y Pandora impresionó a todos los dioses con su belleza, por lo cual, cada uno le otorgó un don, Atenea le dio sabiduría, Apolo dotes para la música y Hermes le dio la elocuencia. Zeus le entregó una caja donde supuestamente había tesoros, y ordenó a Pandora que no la abriese por ningún motivo.
Zeus entregó a Pandora y su caja a Prometeo, quien no confiaba en el dios y por tanto, entregó el regalo a su hermano Epimeteo, ordenándole que guardara bien la llave de la caja, para que nadie pudiera abrirla. Epimeteo se enamoró perdidamente de Pandora y se casó con ella y guardó la llave de la caja.
Un día, Pandora no pudo resistir más su curiosidad y quitó la llave a Epimeteo y abrió la caja, de la que salieron todas las calamidades. Cuando Pandora comprendió su error, cerró la caja, pero sólo pudo retener dentro a la esperanza, la que desde entonces, ayuda a los hombres a soportar los sufrimientos.
A Prometeo le tocó en suerte un castigo espantoso por sus ofensas, Zeus ordenó a Hefesto que lo encadenara a una roca del monte Cáucaso y cada día, enviaba una harpía a que comiera su hígado. Por ser inmortal, el hígado de Prometeo crecía cada noche nuevamente, pero cada día la harpía volvía a comérselo. Este castigo debía durar toda la eternidad, pero cuando habían transcurrido unos treinta años, pasó por el lugar Heracles, que iba rumbo al jardín de las Hespérides, cuando vio a la harpía haciendo su faena, la mató de un flechazo. Entonces Zeus perdonó a Prometeo, pero lo condenó a llevar las cadenas y la roca a que lo ataran, durante toda la eternidad.
La leyenda del rey Arturo
En lo que actualmente se conoce como la Gran Bretaña, según la leyenda, vivía el rey Uther Pendragon, quien llevaba un largo conflicto con el duque de Tintagel. Un día decidió firmar la paz, para lo que invitó al duque y la duquesa al castillo. Al ver a la duquesa Ingrayne, Uther se enamoró perdidamente de ella.
Uther enfermó de amor y solicitó ayuda al mago de la corte, Merlín, quien realizó un hechizo con el cual hizo creer a Ingrayne que Uther era su esposo. De esta unión nació Arturo, quien fue tomado por Merlín y entregado a Sir Héctor para que lo criara como propio.
Ingrayne y Gorlias tenían ya tres hijas Morgause, Elaine y Morgana, las hermanas mayores de Arturo. Morgana fue enviada a la isla de Ávalon con Merlín y la Dama del Lago, donde se convirtió en sacerdotisa y sucesora de la Dama del Lago. Las otras dos hermanas se casaron.
Cuando Arturo tuvo 16 años, su padrastro lo llevó junto con su propio hijo, Sir Kay, a Londres, donde caballeros de toda la Bretaña, intentaban liberar una espada de su prisión de piedra. Según la leyenda, quien liberara la espada sería el rey de toda la Bretaña. Nadie tuvo éxito, excepto Arturo, quien logró sin esfuerzo, sacar la espada y fue proclamado rey.
Arturo fue un rey justo y noble, se rodeó de los caballeros más valientes y honestos entre los que destacaban: Lancelot, Perceval y Gawain. Los caballeros se reunían en torno a una mesa redonda, donde debatían los problemas del reino, durante doce años, el reino estuvo en paz. Hasta que los caballeros marchan a la búsqueda del Santo Grial, que es hallado por Perceval, Galahad y Bors.
Arturo se casó con Ginebra, hija del rey de Cameliard, que tuvo un romance secreto con Lancelot.
Durante los años que los caballeros estuvieron en batalla, Arturo fue ayudado por Merlín, quien luego desapareció junto a su amada Nimue (Dama del Lago).
Morgana utilizó su magia para acostarse con su hermanastro Arturo, de cuya unión nació Mordred, quien denuncia los amores de Lancelot y Ginebra. Ante la acusación, Arturo debe condenar a su esposa a la hoguera, como lo disponía la ley. Lancelot salva a Ginebra y huye con ella a Francia. Arturo sale entonces a perseguir a la pareja, dejando el reino en manos de su hijo natural Mordred.
Cuando Arturo regresa a Camelot, debe luchar para recuperar el trono de manos de Morded. Padre e hijo se enfrentan en la batalla de Camlann, donde Arturo mata a Morded, pero este alcanza a herirlo fatalmente.
La leyenda dice que Morgana llevó el cuerpo de Arturo en una barca hasta orillas de Ávalon, junto con otras dos reinas misteriosas.
Cuando más tarde muere Ginebra, Lancelot lleva su cuerpo para sepultarlo junto a la tumba del rey Arturo.