Títulos:
El Beso
La Caricia
La Virginidad
Sexo Seguro
Sexo sin amor
Sexo sin temor
Punto G masculino & femenino
Masturbación masculina & femenina
Orgasmo masculino & femenino
Sexo anal
Sexo oral
Drogas y sexo
Alcohol y sexo
Fantasías sexuales
Juegos sexuales
El beso es el primer contacto con nuestra nueva pareja. Y ese primer contacto puede llegar a ser tan importante como para decidir basándonos en él si tendrá lugar una segunda cita o no. Quizás sean las mujeres las que más importancia le den a ese primer beso.
El primer beso puede ser bastante preocupante para personas muy tímidas, que temen en extremo ser rechazadas. Para ellos un consejillo:Si quieres estar seguro que tu beso será correspondido, coge una mano de tu nueva pareja y colócala entre las tuyas. Si la retira, espera a una mejor ocasión. Pero si el/ella permite este contacto durante unos minutos e incluso coloca su otra mano libre sobre las tuyas, lánzate a por ese beso.Muchas personas, sobre los más jóvenes (y pasionales), confunden la acción de besar con la de pegar sellos: puro ejercicio lingüístico. Nada más lejos de la realidad.
El beso es todo sentimiento, y besamos de forma totalmente intuitiva, ya que no es asignatura en el instituto. Pero dentro de esa intuición, hay ciertas pautas lógicas que debemos tener en cuenta, por ejemplo:
Si estáis en un lugar público, evita emitir sonidos. No es muy agradable ir al cine y escuchar los sorbetones de la pareja de al lado.
Cuida tu aliento. Sobre todo si uno de los dos fuma el beso puede resultar como pegarle un lametón a un cenicero.
Si los dos usáis gafas, quítatelas antes de besar a tu pareja.
Y siempre, siempre, traga saliva antes de besar "con lengua". Los besos húmedos están muy bien, pero chorreando no le gusta a nadie.
Y ahora pasemos a los diferentes tipos de besos. Dejaremos, por supuesto, a un lado los besitos esos que damos por compromiso a la familia y conocidos, y que hacen más ruido que otra cosa. Esos no cuentan.
Los besos "sin lengua"
Son los más sensuales. Pero no debéis limitaros al "muac" labios contra labios. Jugad con ellos. Atrapa uno de los dos tu pareja con los tuyos. Besa sus comisuras. Extiéndete por toda su cara, sus mejillas, su frente, sus párpados... Roza sus labios con la punta de tu lengua (sin llegar a introducirla en su boca) entre beso y beso.
Los besos "con lengua"
Comportan una mayor carga sexual. Si están bien dados, claro. En caso contrario, casi revuelven el estómago y ya sabemos con quién no volver a salir en la vida. Porque no consisten en "meter la lengua hasta la garganta", como muchos creen. También deberás tener en cuenta que tal vez a tu pareja le guste respirar de vez en cuando, así que no debemos agobiar con besos demasiado largos y profundos.
Cuando beses "con lengua" comienza introduciendo la punta de tu lengua suavemente en su boca para acariciar con ella la lengua de tu pareja. Juguetea dentro de su boca. Acaricia sus dientes, su paladar, explora su boca. Pero permitiendo que tu pareja también juegue en la tuya.
Lo mejor es alternar los dos tipos de besos para que resulte sensual y sexual al mismo tiempo.
Los besos pueden ser considerados una señal de amor, así que no olvides besar a tu compañero/a con la mayor frecuencia posible.
Todo un Secreto... El Labio Superior de la Mujer
Para muchas mujeres el beso dulce y tierno es uno de los excitantes más eficaces. Pero es importante considerar las distintas fases. Empiece con los labios juntos, tiernos y calientes. Después de cierto grado de excitación siga con besos más intensos y húmedos. Pasado este estado pruebe con la lengua, introduciendo la punta en la boca de su pareja y viendo la reacción de ésta; si al retirar su lengua ella le sigue con la suya, aventúrese a más.
Recuerde que los músculos de la cara y la boca deben estar distendidos, así se podrá establecer un contacto más intenso y gozar de una mayor sensibilidad.
Los tratados eróticos establecen que el labio superior de la mujer es una de las zonas más erógenas de su cuerpo, incluso se hace referencia al canal nervioso que une directamente el labio superior con el clítoris.
El Kama-Sutra al igual que otros textos indica que si el hombre estimula el labio superior de su compañera mordiéndolo y succionándolo suavemente, mientras ella juega en el inferior de él, es muy posible que se provoquen olas de placer para ambos.
La técnica japonesa (Shiatsu) hace referencia también a que el masaje del labio superior en la mujer libera energía sexual y estimula el deseo.
Tipos de Besos:
El beso expresa una amplia gama de emociones, desde la gentileza y la ternura, la consideración hasta las sensaciones profundas de erotismo y de pasión.
EL BESO NOMINAL. Es el simple beso de contacto entre los labios de la pareja.
EL BESO DE SUCCIÓN. La mujer toma entre sus labios el labio inferior de su pareja y lo introduce en su boca mientras el hombre ejerce una movimiento de succión.
EL BESO DE LENGUA. La mujer toca con su lengua los labios del hombre y cerrando los ojos coge al hombre por la sien e introduce la lengua dentro de la boca de su pareja y viceversa.
Otras variantes:
EL BESO DIRECTO. Los dos labios buscan contacto con los de su pareja.
EL BESO INCLINADO. Los dos amantes se besan los labios con la cabeza colgando hacia detrás.
EL BESO VUELTO. Cada uno de los miembros de la pareja gira su cabeza en sentidos opuestos para besarse mutuamente e incluso se pueden coger o acariciar el mentón al mismo tiempo.
EL BESO DE PRESIÓN. En el que uno de los amantes aprieta fuertemente sus labios contra el labio inferior del otro.
EL BESO DE GRAN PRESIÓN. Uno de los amantes, toca con el dedo el labio del otro y además le besa con la lengua.
EL BESO DEL LABIO SUPERIOR DE LA MUJER. El hombre besa el labio superior de la mujer mientras que ella besa el inferior del hombre.
EL BESO GRAPA. Uno de los amantes toma entre sus labios los labios del otro.
EL COMBATE DE LENGUAS. Los amantes introducen sus lenguas en la boca del contrario y tocan también con ellas los dientes al paladar.
EL BESO DE SEGUIMIENTO. Se espera que uno de los amantes inicie la acción de besar y el otro le siga alcanzando un ritmo frenético.
EL BESO DE LOS DOS AMANTES. Entre amantes se juega a quien ser el primero que atrapar con sus labios el labio inferior del otro.
EL BESO DE TENTACIÓN. La mujer besa al hombre de todas las formas posibles y el hombre permanece individual sin corresponder hasta que no puede más.
No olvide los besos de después. Al finalizar la relación sexual es muy importante que bese tiernamente a su pareja en los labios, nariz, el cuello... Así demostrará a su pareja su felicidad por tener al lado una mujer que ha sabido provocarle tanto placer. No olvide que los besos posteriores al acto sexual son tan importantes como los preliminares.
"Cada cosa que uno de los amantes hace por su pareja debe ser devuelta por el otro. Beso por beso, caricia por caricia, golpe por golpe".
Acariciar es un arte.
Es muy importante aprender a acariciarse y a dejarse acariciar. No se debe concentrar únicamente en las zonas erógenas comunes, ya que su piel está compuesta de una infinidad de puntos sensibles que deber descubrir día tras día.
Acariciarse suavemente con sus labios y su lengua los lóbulos de las orejas, continuando por el cuello, alrededor de su boca, la nariz y sus mejillas. Continúe por su pecho, siguiendo lentamente sus curvas. Párese en los pezones, chupándolos y lamiéndolos con dulzura. Siga deslizando sus labios por la espalda, los costados, el vientre, la zona anal, la zona interna, los muslos, la parte trasera de las rodillas, el ombligo, los pies, etc...
También es importante morder de vez en cuando todas las zonas descritas anteriormente pero siempre con mucha delicadeza y observando la reacción de su pareja. Muchas personas disfrutan de estos mordiscos incluso durante el acto sexual.
La estimulación por pellizcos es muy gratificante y se debe realizar a través de gestos breves y simples, por todo el cuerpo de la pareja. Normalmente se utilizan los dedos pulgar e índice de la mano, aunque también es posible realizarlos con los labios. En ambos casos hay que ser extremadamente delicado en su ejecución para así obtener el efecto de excitación deseado.
Tipos de Caricias:
Cabellos El estímulo del cuero cabelludo produce un relax muy placentero al comienzo de la relación.
Orejas El lóbulo de la oreja, la cavidad del pabellón auricular y la zona de detrás de la oreja aumentan su sensibilidad durante la excitación sexual, pero también como prólogo resultan muy sensibles a la estimulación oral.
Ojos Los nervios parasimpáticos de los párpados pueden ser estimulados con algunos besos suaves sobre los ojos cerrados, produciendo una relajación que hace más sensible la relación.
Boca y lengua La sensibilidad de los labios aumenta con la excitación haciéndolos muy sensibles al roce y la caricia de otros labios. La lengua permite un juego activo con las diferentes zonas del cuerpo.
Nuca, cuello y hombros Con las manos o la boca se pueden estimular estas zonas de especial sensibilidad produciendo los placenteros escalofríos.
Zona axilar y cara interna del antebrazo La estimulación manual suave resulta placentera en esta zona, pero siempre que se evite producir cosquillas. Como extensión de la línea mamaria requiere una estimulación muy suave.
Dedos Su receptividad nerviosa es utilizada continuamente para sentir las texturas,formas y rugosidades de las cosas. Esta sensibilidad los convierte en un medio muy adecuado para sentir el cuerpo de la pareja.
Parte interna del codo De carácter secundario y muy lento tiene utilidad en combinación con otras zonas, pero no de forma independiente.
Cintura y cadera Acariciando suavemente toda la superficie de estas partes se produce una estimulación suave que puede combinarse con otras de mayor intensidad.
Espalda A los lados de la columna vertebral se localizan una serie de nervios que pueden estimularse de forma muy efectiva por medio oral o manual, siempre en sentido ascendente o descendente. Frente al hueso sacro existe una zona más sensible que el resto.
Perineo La zona comprendida entre los órganos genitales y el ano resulta sensible a la estimulación manual.
Ano De gran sensibilidad tanto en el hombre como en la mujer, su estimulación sensibiliza toda la plataforma orgásmica.
Un tema común entre los jóvenes es el relacionado con la virginidad. Tanto los hombres, como las mujeres a menudo quieren saber qué hacer y cuánto esperar para tener por primera vez relaciones sexuales (es decir, penetración pene-vagina), más adelante aclararemos que los jóvenes actualmente tienen relaciones sexuales y no las consideran como tal.
Para poder dar una respuesta a esto es necesario aclarar que el evento de tener relaciones sexuales por primera vez, sobre todo para el caso de las mujeres, tiene un dignificado social, además del significado propio de las emociones, sensaciones y sentimientos que existen para que una joven decida tener relaciones sexuales.
Este evento en la vida de una persona, esta en medio de los valores familiares, religiosos, sociales, etc., que en muchos de los casos son como frenos que impiden el libre ejercicio del placer de la sexualidad.
Se considera virgen aquellas mujeres quienes no han sido penetradas sexualmente y por lo tanto cuentan con su himen, a pesar de que existen diversos puntos de vista tanto médicos, religiosos y sociales.
Desde la perspectiva social, es virgen aquella mujer que llega al matrimonio sin haber tenido ninguna relación sexual, sin embargo el contexto fisiológico supone que es virgen la mujer que conserva intacto su himen.
A pesar de que las dos tendencias anteriores no son completamente exactas, la existencia del himen se refiere a una delgada membrana elástica que obstruye el paso hacia la vagina y que protege los órganos internos del aparto reproductor femenino. Existen diferentes clases de himen, los cuales pueden ser tan elásticos que incluso se llegan a romper en el momento del alumbramiento. Los hay en forma de rejas, y también muy duros que se quiebran en la adolescencia o infancia al practicar ejercicio o con alguna caída.
Hay mujeres que congénitamente carecen de himen. El himen puede sangrar cuando se desgarra, lo que ocurre durante la penetración en los primeros contactos sexuales o por lesión accidental. Si se ha tomado plena conciencia de perder la virginidad, hay que tomar en cuenta diversos factores que determinarán que la primera vez sea placentera o dificultosa, según las convicciones de quien la experimente.
El experimentar una relación sexual es cuestión de elección personal, para quienes la quieran poner en práctica es importante tener previo conocimiento a lo que se va a enfrentar y a los miedos lógicos de la primera vez. Para muchas mujeres el primer contacto sexual difiere mucho del momento más placentero de su vida o la noche de sus sueños, ya que la penetración se dificulta de sobre manera causando un gran dolor para algunas y sangrado para otras.
Para ello, nada mejor que contar con una pareja de confianza que ayude a ser más placentero el momento. Previo al coito, se pueden poner en práctica juegos que estimulen la relajación de la mente y cuerpo, logrando así una atmósfera idóneo para la penetración.
No sólo la entrada del pene a la vagina es el sexo, esto va más allá de ello, por lo tanto las caricias, los besos y las palabras juegan un papel preponderante en la excitación de ambas partes, que se verá reflejado en el grado de lubricación y así facilitar la penetración, que no siempre tiene por que ser dolorosa.
Desde el punto de vista de algunas religiones, la virginidad es considerada como un tesoro irrefutable que determina la pureza de una mujer, sin embargo los tiempos cambian y actualmente la mujer comienza a conocer más su cuerpo y a descubrir que sus órganos sexuales no sólo fueron hechos para la reproducción, sino también para disfrutar plenamente su sexualidad, ya sea con una pareja o con ella misma.
Y no olvidemos que muchos hombres son también vírgenes en sus años de adolescencia y aún cuando son jóvenes adultos. Los hombres homosexuales, hombres que tienen sexo con hombres u hombres que tienen experiencias de penetración anal con su pareja femenina, pueden también tener una primera experiencia dolorosa, sobre todo si su pareja no es cuidadosa.
Asegurarse de tener suficiente lubricación y darle tiempo al cuerpo para que se estire es lo más importante. Otra vez, los ejercicios de Kegel pueden ayudar a aliviar parte de la incomodidad.
El erotismo debe ser considerado como parte fundamental en la vida del ser humano para un desarrollo sano de la mente y cuerpo, y no como una cuestión pecaminosa y de vergüenza. Si bien es cierto que la virginidad está estrechamente relacionado a un concepto meramente tradicional y religioso, las mujeres no tienen que ser valoradas ni estigmatizadas por el hecho de tener himen o no, pues antes que eso, el valor de un ser humano va más allá de las condiciones sexuales con las que vive.
La virginidad no garantiza el no haber tenido relaciones sexuales, es tiempo de desechar tabúes y miedos que sólo reprimen la sexualidad en los seres humanos y hacen menos satisfactoria la relación entre parejas. Aunque muchos mitos suponen que la virginidad es un sello de garantía de la mujer para el hombre, esto es absolutamente falso, puesto que la mujer no es un artículo que se pueda comprar y después de usado, desecharlo a la basura.
Otra de las creencias populares es que si una mujer sigue siendo virgen es una persona amargada y frustrada, también es absolutamente falso; la decisión de tener relaciones sexuales es una cuestión meramente personal que se hace por convicción.
Sexo seguro
Entendemos por sexo seguro la toma de precauciones, que disminuyen el riesgo de transmisión y adquisición de enfermedades de transmisión sexual (ETS), al tener relaciones sexuales.
La abstinencia es una respuesta absoluta para prevenir ETS pero no es práctica ni, en la mayoría de los casos, deseable.
Una relación monógama con una persona de la que se sabe que no ha contraído ninguna ETS es, probablemente, la medida preventiva más aceptable que se puede tomar en la sociedad actual. Conocer a su pareja. Antes de tener una relación sexual con una pareja nueva es prudente resguardarse de la presencia de ETS, especialmente VIH y hepatitis B.
El uso de preservativos por ambos sexos disminuye notablemente la probabilidad de contraer una ETS, pero los preservativos deben usarse adecuadamente. El preservativo debe estar en su lugar desde el principio hasta el final de la actividad sexual y debe usarse cada vez que un individuo se compromete en una actividad sexual con una pareja no monógama u otra pareja sospechosa.
Los preservativos son baratos considerando las consecuencias que se derivan de contraer una ETS.
Otras medidas
Conozca a su pareja
Esto suena obvio, pero mucha gente se compromete en una actividad sexual sin establecer antes una relación comprometida que permita una confianza y comunicación abierta. Usted debería discutir con su pareja historias sexuales pasadas y cualquier ETS o uso de drogas intravenosas, así como también su estado actual de salud. Debe sentirse libre para iniciar o terminar una relación, sin sentirse forzado a tener contacto sexual.
Use barreras para evitar el contacto con el semen, fluidos vaginales o sangre.
Es imprescindible el uso uniforme y correcto del preservativo. El uso adicional de lubricantes puede disminuir el efecto barrera. Se recomienda el uso de preservativos de látex tanto para relaciones vaginales como orales. La gente que elige participar en actividades sexuales que involucran contacto anal debe buscar información adicional para poder reducir los riesgos, consultando a sus propios consejeros o a especialistas en salud pública disponibles en la mayoría de clínicas o centros especializados en VIH.
Permanecer sobrio
El uso de alcohol o drogas puede disminuir la capacidad de comunicación y la coordinación requerida para utilizar barreras o lubricantes. El alcohol y las drogas pueden menoscabar la capacidad para hacer elecciones apropiadas sobre el sexo.
Sea considerado con su pareja
Las personas con infección por VIH o SIDA, desde un punto de vista moral, ético y legal, dichas personas deben advertir a cualquier presunta pareja sexual de su situación. No deben intercambiar fluidos corporales durante la actividad sexual y deben usar cualquier medida preventiva (tal como un preservativo de látex) que aporte más protección a la pareja.
Si está embarazada, tome precauciones
Las mujeres con una ETS deben ser aconsejadas antes de llegar a quedarse embarazadas, ya que su hijo corre riesgo. La mujer embarazada debe pedir atención médica para prevenir la infección en el feto. Las mujeres VIH positivas no deben dar de mamar a su bebé.
¿Es necesario estar enamorada y que él lo esté para vivir una pasión sin límites?
No siempre amamos a quien deseamos, ni deseamos a quien amamos. Y esto a veces crea un cierto mal de conciencia. Pero, ¿acaso no se puede disfrutar de la sexualidad sin que haya un compromiso de por medio? Las opiniones son muchas, y tan diferentes... Pero la opción ha de ser tuya.
La problemática del sexo, como fuerza irrefrenable, ha pasado del más severo de los controles a la más bella de las satisfacciones. Muchas veces el camino hacia el sexo es lo más parecido a una carrera de obstáculos, pero esta vez, morales. Y es que a veces parece que el amor da al sexo una especie de cubierta ética que hace que la vida sexual pueda vivirse sin culpas. Esa moralidad está constituida por un conjunto de normas que nos dicta lo que está bien hacer y lo que está mal.
"Definitivamente está mal tomar al otro como objeto sexual", nos dictan las convenciones culturales y sociales. Pero llegado el momento de la intimidad ¿quién podría afirmar si es sujeto u objeto de deseo? ¿No se es, acaso, las dos cosas al mismo tiempo? El deseo por lo que está por venir Dejarse seducir es un pasaporte a la aventura. Como todo viaje a lo desconocido, implica riesgos y limitaciones a las que una se expone.
Abandonar el miedo y dejarse conducir por los territorios inexplorados del erotismo, propio y ajeno, es posible tanto entre un matrimonio como entre un hombre y una mujer que se acaban de conocer. El deseo aparece cuando no se conoce lo que está por venir. Descubrir el secreto que se esconde debajo de los atuendos cotidianos es una invitación al placer. Es tomarse vacaciones de la realidad, y dar lugar a las fantasías.
Cuando se produce un encuentro con un desconocido lo previsible queda absolutamente de lado, nada sabemos de ese otro: sólo que nos resulta atractivo y nos provoca ese "extraño cosquilleo".
¿Quién pude negar la jovialidad que imprime en nuestro ánimo sentirse deseado por la persona que nos gusta? Se necesita un poco de suspenso, aceptar el desconocimiento de esa "verdad" que será revelada en unos momentos. Esperar con ansias el instante de la revelación, de la experiencia mística de lo extraño
¿DISFRUTAN ELLAS EL SEXO SIN AMOR?
“El sexo sin amor de por medio, te sirve y es de suma utilidad en algunos momentos en que no quería saber de compromisos o líos extraños. Yo después de terminar una relación de seis años, tuve dos encuentros diferentes de sexo sin amor y te digo que los disfrute bastante porque al ser sólo placer como que se intensifica la cosa. Yo lo recomendaría en esas situaciones, te sube hasta el autoestima”, revela Gloria de 26 años, soltera, quien acaba de salir de una relación sentimental estable. En su caso el sentimiento de vacío no existía porque tenía claras las cosas desde el comienzo: “solo placer”.
¿Por qué unas disfrutan y otras no?
La respuesta a las distintas posturas debe tener tantas respuestas como mujeres existen, sin embargo, la reflexión de la diputada socialista española, ex ministra de Cultura y escritora Carmen Alborch, da una luz al respecto. Para ello cita las declaraciones de Carlos Castilla del Pino a El País, en las cuales afirma que en la cultura masculina "el sexo tiene un carácter más compulsivo, quizás porque tenemos erección. Al menos es más visible. La cultura masculina es de exterioridad, la presunción juega un papel importante, mientras que la femenina es de intimidad". Asimismo, pone énfasis en las confesiones de la antropóloga norteamericana Leanna Wolfe "Mi cabeza no podría admitir sexo sin amor, y si de alguna manera se aproximaba lo rechazaba".
Pero ojo, Alborch, autora del libro “Solas” asegura que no todas ven las cosas como Wolfe. “Hay mujeres que pueden separar el sexo del amor, piensan en satisfacer sus propios deseos y creen que combinar sexo con amor es una mera construcción cultural y no una práctica universal. Igualmente, hay mujeres que tienen miedo a las emociones y eluden las situaciones o las relaciones que pueden hacerla sentir víctimas de la necesidad de poseer o ser poseídas. Me contaba recientemente una amiga que, cuando hacía el amor y funcionaba bien, se sentía poseída y se venían abajo todos sus planteamientos, porque notaba el poder masculino y ello la convertía en una mujer dependiente, incluso sumisa. Perdía autonomía.
Por el contrario, algunas mujeres declaran que necesitan afecto y conexión emocional, y consideran el sexo ocasional peligroso y no demasiado divertido. Entonces, ¿por qué hacerlo? De una u otra manera llegan a la sublimación por medio del trabajo, el compromiso político o la vida intelectual, descargan energías a través del ejercicio físico”, explica en una teoría bastante lógica.
Lo claro es que las mujeres tampoco piensan igual todo el tiempo. Pasan por etapas en que su autoestima es más o menos buena y de acuerdo a ello actúan, sienten y quieren. Pero, el sexo sin amor –casual- ya es parte de la experiencia femenina, el cómo se sientan frente a él guarda directa relación con la etapa de la vida en la que se encuentran.
El romance, el amor y el sexo son una parte muy importante en la vida, y deben provocarte gran placer y felicidad, nunca malestar
Desde que eres pequeña desarrollas una curiosidad en torno al sexo; recordarás que jugar “al doctor” y “a la casita” con mucha cercanía física se vuelven un poco eróticos, y entonces la educación familiar interviene para determinar lo que es bueno y lo que es malo.
Pero también de niña te enseñaron a alejarte de las personas que quisieran tocar tu cuerpo, a decir no para protegerte de alguien que no tuviera buenas intenciones. Pero hoy que eres adulta, ¿realmente sabes decir no fuerte y claramente?
¿Te sientes presionada?
Si tienes novio, está junto a ti el chico que tanto te gusta o eres casada, debes saber que en cualquier relación sentimental se deben respetar los deseos sexuales de la pareja.
Si tu voz interior te dice que no debes hacer algo, es porque no estás convencida. Entonces di no fuerte y claramente, y ese no incluye desde un beso, hasta una caricia o una relación sexual. Sigue tus sentimientos y no tengas pena de no querer acceder a las presiones de nadie.
Incluso besar a un chico sin estar completamente convencida de querer hacerlo, crea una situación de estrés entre él y tú, y te hace sentir tan incómoda que se puede ocasionar una fractura en la relación.
Cuidado con los pasos en falso
No experimentes cosas nuevas sólo porque los demás lo hacen, tú vive tu propio momento cuando sientas que estás preparada para disfrutarlo y sin sentirte culpable. Piensa que el sexo debe ejercerse libremente, cuando tú te sientas bien y a gusto con la persona con la que estás.
Sé siempre coherente con lo que piensas y actúa de acuerdo con lo que sabes que no te ocasionará sentimientos de culpa o arrepentimiento.
Si tú sientes que alguien te está presionando sexualmente, con un beso, con cercanía física corporal, con la mirada, etc., aléjate de esa persona y si lo crees necesario habla con alguien de tu confianza sobre lo que está ocurriendo y pide ayuda.
Lo mejor es que no te precipites para aceptar tener sexo, porque corres el riesgo de herirte a ti misma. Toma tus propias decisiones, no para darle gusto a nadie más, ni para ser aceptada en algún grupo, sino para sentirte bien contigo y con tu pareja.
Descúbrete
Descubre los misteriosos rincones de tu cuerpo. Como quiza ya sepas, el punto G femenino forma parte de tu anatomía y es un tejido que se encuentra en la pared frontal de la vagina, a aproximadamente cinco centímetros de su entrada.
Es sumamente sensible porque está rodeado de terminaciones nerviosas y la mejor manera de estimularlo es explorarlo y tocarlo, o tener una penetración por detrás durante el acto sexual.
Este enigmático y pequeño espacio de la anatomía femenina, se considera el foco de la máxima excitación en la mujer. Es una masa compuesta por nervios, situada a dos o tres pulgadas de la entrada de la vagina, y de forma parecida a un fríjol. Su tamaño es, aproximadamente, el de una moneda mediana, aunque su localización y dimensión, pueden variar entre una mujer y otra.
Descubrir el Punto G, sin embargo, no es una tarea fácil, por lo que algunas mujeres llegan a creer que no lo poseen. Aquellas que sí lo han encontrado, dicen disfrutar mucho la posición de “perrito” durante el acto sexual, ya que le permite al pene del hombre, un mejor acceso a la pared del frente de la vagina, donde se encuentre dicho punto. Una presión firme, un ritmo rápido y mucha fricción, facilitarán el logro del orgasmo del Punto G. Es curioso cómo muchas mujeres, sienten una sensación parecida al deseo de orinar, cuando se comienza a estimular el punto, por lo que te recomendamos ir al baño antes de comenzar a hacer el amor. Es posible, además, que eyacules una pequeña cantidad de un líquido blanco o transparente, cuando llegues al clímax. Tal vez, a tu pareja y a ti, les cueste un poco de trabajo encontrar el “mágico Punto G” pero sin embargo, vale la pena, pues podrán adicionar placer, experiencia y nuevas sensaciones a la relación sexual. Así que, ¡inténtalo! ¡No pierdas la oportunidad de experimentar un nuevo tipo de orgasmo!
Sin embargo, en años recientes se ha descubierto que el hombre también cuenta con un ‘sitio estratégico’ de sensibilidad extrema que si se sabe explorar, puede ser estimulado para desencadenar orgasmos de dimensiones no experimentadas.
Muchos hombres no quieren descubrir este punto por considerarlo antihigiénico o por miedo a perder algo de su masculinidad, pero la realidad es que quienes lo han probado no dudan en repetir esta experiencia extremadamente satisfactoria.
Se le ha llamado el punto G masculino, aunque en realidad se trata de la próstata, una glándula que genera el líquido seminal que transporta a los espermatozoides.
Atrévete a estimularlo
Si recibe un adecuado masaje, la próstata incita al hombre al orgasmo. Sin embargo, él no puede estimularse a sí mismo tan fácilmente, ya que su punto G está dentro del recto, por lo tanto será necesaria tu colaboración. ¿Quieres tratar? ¡Lo volverás loco!
* Podrás sentir la forma de nuez que tiene la próstata si introduces con toda suavidad y delicadeza un dedo por el conducto anal y lo guías a través de su pared frontal.
* Aproximadamente a cinco centímetros presionas hacia adelante, es decir, hacia su pene hasta notar el pequeño abultamiento a esa altura.
* La posición que facilitará esta actividad es estando él acostado boca arriba con las rodillas contra el pecho, que para él será más excitante si tú lo pones en esa postura e inicias la exploración.
* Dale un suave y pausado masaje hasta que lo hagas llegar al orgasmo, que será mucho más intenso que uno normal.
Es importante insistir en que es sumamente delicado emplear el tacto en la zona anal, pues es un tejido muy susceptible de lastimarse si lo no lo haces con sutileza o si no empleas un lubricante.
¿Quieres que él goce el doble? Prodúcele un mayor placer estimulando su punto G al mismo tiempo que le practicas sexo oral o cuando él te esté penetrando.
Sugerencias importantes
Atrévete a darle a tu amor el enorme regalo de experimentar un nuevo placer desmedido. Pero es muy importante que antes tengas en cuenta los siguientes consejos:
* Evita molestias o heridas teniendo las uñas bien recortadas.
* Usa guantes de látex o un preservativo para una mayor protección.
* Aplica en el dedo un lubricante a base de agua que encontrarás en cualquier farmacia.
* Antes de introducirlo, toca suavemente la parte externa del ano, haciendo círculos.
* Introduce la punta del dedo un centímetro dentro del conducto anal y gíralo pausadamente haciendo círculos en su interior.
* Pregúntale a cada instante qué sensaciones que le produce cada movimiento.
Aumenta el Placer
Descubre nuevas formas de placer. El goce que produce la contemplación del cuerpo de la pareja se puede multiplicar infinitamente si se agregan caricias, besos y abrazos en el momento de la relación sexual. ¡Basta ya de sentirte reprimida! Es hora de dialogar con tu pareja sobre dónde y cómo te gustaría que te tocara para que ambos puedan disfrutar a plenitud y sin obstáculos del sexo.
Uno de los métodos para llegar al orgasmo es la estimulación erógena, y los expertos en sexología han comprobado que las áreas que provocan más excitación en la mujer son la boca, a través de los besos, ya sean suaves o apasionados; desde el nacimiento del cabello hasta la frente; las sienes, las cejas, los párpados y las mejillas. Una bomba atómica son el lóbulo de la oreja, el cuello, los senos y el área alrededor del ombligo. Y para culminar, el punto máximo femenino es el clítoris, donde la sensibilidad y el placer se unen.
Para el hombre, las caricias en los genitales son estímulos que provocan una excitación inmediata. Los hombros, las palmas de la mano, la espalda, el pecho y los pezones son sus otros puntos débiles en la intimidad. Con estos datos en cuenta, desde hoy comienza una nueva etapa en tu relación, y pídele a tu pareja que te ayude a localizar los rincones de sus cuerpos donde se esconde el placer. Comiencen la exploración erógena con besos en las manos y los dedos en un ambiente relajado, y extiéndanlos por todo el cuerpo. Mientras más se prolongue y se esmeren en el juego previo, mejor será el resultado final. Apresurarse y perder el tiempo quitándose la ropa inmediatamente, restará placer y beneplácito.
El punto G
Nuestra mitología erótica incluye miles de narraciones en las cuales da cuenta de la existencia de un punto secreto dentro del órgano sexual femenino sobre el que se centra la excitación sexual. Hoy esa creencia está científicamente probada. El punto G o G-Spot en Inglés es embriológicamente un equivalente de la próstata en el hombre, descubierta por el médico alemán Ernst Grafenberg quién escribió la obra acerca de “Una Zona Erótica Femenina”, ubicada en la pared anterior de la vagina a lo largo de la uretra, la cual se hincha mediante la estimulación sexual. Todas las mujeres lo tienen pero ello no significa que todas se estimulen positivamente y es más: a algunas mujeres les desagrada.
El punto G implica que ciertas células del embrión humano se desarrollan de una u otra forma dependiendo de si corresponde a un varón o a una hembra. Así en las niñas, en la zona donde podría haber estado la próstata aparece la zona del punto G. Algunas autoridades médicas son escépticas sobre la existencia de éste punto pues es muy difícil de ubicar mediante autopsias y solo adquiere un tamaño relevante mediante la excitación sexual.
El punto G se halla ubicado a lo largo de la parte superior frontal de la pared vaginal, avanzando unos cinco centímetros hacia el estómago. La mejor forma de localizarlo es insertar uno o dos dedos algo doblados hacia arriba. Realice un movimiento como queriendo decir con un gesto “ven aquí”. El área es del tamaño de un pequeño garbanzo pero que al excitarse adquiere el tamaño de una nuez y es probable que al ser estimulada la mujer sienta necesidad de orinar. Eso es porque al igual que la próstata cuando se agranda presiona nervios que controlan la vejiga urinaria. Si continúa la estimulación la molestia es reemplazada en muchas mujeres por una sensación placentera.
Y más aún, algunas mujeres pueden llegar a experimentar orgasmo, incrementando en otras la longitud del orgasmo y habilitando multi-orgasmos.
Los hombres también tendrían su Punto G
Al parecer ésta zona o glándula no está a la vista. Para acceder a esa zona el hombre debería permitir que su pareja haga algo similar a lo descrito para la ubicación de ese punto en la mujer, pero en éste caso por el único orificio disponible: por el ano, lo cual dificulta su conocimiento en nuestra cultura. No obstante proliferan negocios que venden toda clase de aparatos para estimular estos puntos en ambos sexos.
Uno de los métodos para llegar al orgasmo es la estimulación erógena y los expertos en sexología han comprobado que las áreas que provocan más excitación en la mujer son la boca, a través de los besos, ya sean suaves o apasionados; desde el nacimiento del cabello hasta la frente; las sienes, las cejas, los párpados y las mejillas. Una bomba atómica son el lóbulo de la oreja, el cuello, los senos y el área alrededor del ombligo. Y para culminar, el punto máximo femenino es el clítoris, donde la sensibilidad y el placer se unen.
Para el hombre, carente del llamado punto G, las caricias en los genitales son estímulos que provocan una excitación inmediata, muy parecida a la que puede recibir la mujer cuando se le estimula esa zona rugosa de la vagina que los expertos definieron como punto G.
Los hombros, las palmas de la mano, la espalda, el pecho y los pezones son sus otros puntos débiles en la intimidad. El frenillo, zona justo debajo del glande con el pene erecto, puede resultar muy estimulante. Pero sin duda alguna el hombre encuentra en los testículos uno de los llamados puntos G.
Para casi todos los hombres es muy relajante que les acaricien los testículos, eso sí, siempre con suavidad. Para experimentar placer se debe de coger el pene con la mano y usar la otra para cubrir y recorrer los testículos y acariciar la zona entre estos y el ano. Esta zona es muy sensible. El escroto (bolsa que contiene los testículos) es como si fueran los labios exteriores de la mujer, por eso aunque las caricias y los besos produzcan sensaciones muy agradables, no es probable que desemboquen en un orgasmo.
La localización del punto G en la mujer es mucho más complicada. Para ello, se debe mover el dedo hacia arriba y hacia abajo, adentro y afuera, la presión debe ser rítmica, fuerte y sostenida por 4 o 5 minutos. Muchos hombres se desesperan y muchas mujeres dicen no sentir placer por que no dan el tiempo suficiente para estimular esta zona; si se ha detectado bien, la mujer siente deseos de orinar en un principio, algo parecido a lo que le sucede al hombre cuando se le estimulan los testículos. En el caso de la mujer se debe detectar este punto antes de la penetración.
En las mujeres es importante tener bien fortalecidos los músculos vaginales que son los que rodean la vagina y el ano. Estos músculos se fortalecerán con los ejercicios de Kegel, que ha visto que la estimulación, no solo puede ser por vía vaginal. En los hombres de igual manera la sensación de placer será mayor cuanto más fortalecidos tengan el pene y los testículos. En ambos casos la estimulación del punto G no es más que una masturbación que consiste en procurarse placer sexual uno mismo.
Los hombres podrían disfrutar de una parte de su cuerpo equivalente al Punto G en la mujer, la glándula prostática, aunque no se suele estimular por el lugar en el que está (está escondido y los hombres no se suelen dejar tocar esa zona).
Esta glándula no está a la vista, y para muchos de los hombres nunca existirá porque no se dejarán tocar su Punto G. Para acceder a él hay que introducir un dedo en su ano unos cinco centímetros y presionar hacia delante (hacia su pene) un pequeño abultamiento que se debe notar a esa altura.
Quienes lo han probado no dudan en repetir, aunque son muchos los que no quieren descubrir este punto por miedo. Todavía quedan estos tabúes, pero cada pareja es libre de experimentar. El consejo de los expertos es utilizar un preservativo u otra cosa para lubricar la zona y evitar hacer daño.
Continua....
El Beso
La Caricia
La Virginidad
Sexo Seguro
Sexo sin amor
Sexo sin temor
Punto G masculino & femenino
Masturbación masculina & femenina
Orgasmo masculino & femenino
Sexo anal
Sexo oral
Drogas y sexo
Alcohol y sexo
Fantasías sexuales
Juegos sexuales
El Beso
El beso es el primer contacto con nuestra nueva pareja. Y ese primer contacto puede llegar a ser tan importante como para decidir basándonos en él si tendrá lugar una segunda cita o no. Quizás sean las mujeres las que más importancia le den a ese primer beso.
El primer beso puede ser bastante preocupante para personas muy tímidas, que temen en extremo ser rechazadas. Para ellos un consejillo:Si quieres estar seguro que tu beso será correspondido, coge una mano de tu nueva pareja y colócala entre las tuyas. Si la retira, espera a una mejor ocasión. Pero si el/ella permite este contacto durante unos minutos e incluso coloca su otra mano libre sobre las tuyas, lánzate a por ese beso.Muchas personas, sobre los más jóvenes (y pasionales), confunden la acción de besar con la de pegar sellos: puro ejercicio lingüístico. Nada más lejos de la realidad.
El beso es todo sentimiento, y besamos de forma totalmente intuitiva, ya que no es asignatura en el instituto. Pero dentro de esa intuición, hay ciertas pautas lógicas que debemos tener en cuenta, por ejemplo:
Si estáis en un lugar público, evita emitir sonidos. No es muy agradable ir al cine y escuchar los sorbetones de la pareja de al lado.
Cuida tu aliento. Sobre todo si uno de los dos fuma el beso puede resultar como pegarle un lametón a un cenicero.
Si los dos usáis gafas, quítatelas antes de besar a tu pareja.
Y siempre, siempre, traga saliva antes de besar "con lengua". Los besos húmedos están muy bien, pero chorreando no le gusta a nadie.
Y ahora pasemos a los diferentes tipos de besos. Dejaremos, por supuesto, a un lado los besitos esos que damos por compromiso a la familia y conocidos, y que hacen más ruido que otra cosa. Esos no cuentan.
Los besos "sin lengua"
Son los más sensuales. Pero no debéis limitaros al "muac" labios contra labios. Jugad con ellos. Atrapa uno de los dos tu pareja con los tuyos. Besa sus comisuras. Extiéndete por toda su cara, sus mejillas, su frente, sus párpados... Roza sus labios con la punta de tu lengua (sin llegar a introducirla en su boca) entre beso y beso.
Los besos "con lengua"
Comportan una mayor carga sexual. Si están bien dados, claro. En caso contrario, casi revuelven el estómago y ya sabemos con quién no volver a salir en la vida. Porque no consisten en "meter la lengua hasta la garganta", como muchos creen. También deberás tener en cuenta que tal vez a tu pareja le guste respirar de vez en cuando, así que no debemos agobiar con besos demasiado largos y profundos.
Cuando beses "con lengua" comienza introduciendo la punta de tu lengua suavemente en su boca para acariciar con ella la lengua de tu pareja. Juguetea dentro de su boca. Acaricia sus dientes, su paladar, explora su boca. Pero permitiendo que tu pareja también juegue en la tuya.
Lo mejor es alternar los dos tipos de besos para que resulte sensual y sexual al mismo tiempo.
Los besos pueden ser considerados una señal de amor, así que no olvides besar a tu compañero/a con la mayor frecuencia posible.
Todo un Secreto... El Labio Superior de la Mujer
Para muchas mujeres el beso dulce y tierno es uno de los excitantes más eficaces. Pero es importante considerar las distintas fases. Empiece con los labios juntos, tiernos y calientes. Después de cierto grado de excitación siga con besos más intensos y húmedos. Pasado este estado pruebe con la lengua, introduciendo la punta en la boca de su pareja y viendo la reacción de ésta; si al retirar su lengua ella le sigue con la suya, aventúrese a más.
Recuerde que los músculos de la cara y la boca deben estar distendidos, así se podrá establecer un contacto más intenso y gozar de una mayor sensibilidad.
Los tratados eróticos establecen que el labio superior de la mujer es una de las zonas más erógenas de su cuerpo, incluso se hace referencia al canal nervioso que une directamente el labio superior con el clítoris.
El Kama-Sutra al igual que otros textos indica que si el hombre estimula el labio superior de su compañera mordiéndolo y succionándolo suavemente, mientras ella juega en el inferior de él, es muy posible que se provoquen olas de placer para ambos.
La técnica japonesa (Shiatsu) hace referencia también a que el masaje del labio superior en la mujer libera energía sexual y estimula el deseo.
Tipos de Besos:
El beso expresa una amplia gama de emociones, desde la gentileza y la ternura, la consideración hasta las sensaciones profundas de erotismo y de pasión.
EL BESO NOMINAL. Es el simple beso de contacto entre los labios de la pareja.
EL BESO DE SUCCIÓN. La mujer toma entre sus labios el labio inferior de su pareja y lo introduce en su boca mientras el hombre ejerce una movimiento de succión.
EL BESO DE LENGUA. La mujer toca con su lengua los labios del hombre y cerrando los ojos coge al hombre por la sien e introduce la lengua dentro de la boca de su pareja y viceversa.
Otras variantes:
EL BESO DIRECTO. Los dos labios buscan contacto con los de su pareja.
EL BESO INCLINADO. Los dos amantes se besan los labios con la cabeza colgando hacia detrás.
EL BESO VUELTO. Cada uno de los miembros de la pareja gira su cabeza en sentidos opuestos para besarse mutuamente e incluso se pueden coger o acariciar el mentón al mismo tiempo.
EL BESO DE PRESIÓN. En el que uno de los amantes aprieta fuertemente sus labios contra el labio inferior del otro.
EL BESO DE GRAN PRESIÓN. Uno de los amantes, toca con el dedo el labio del otro y además le besa con la lengua.
EL BESO DEL LABIO SUPERIOR DE LA MUJER. El hombre besa el labio superior de la mujer mientras que ella besa el inferior del hombre.
EL BESO GRAPA. Uno de los amantes toma entre sus labios los labios del otro.
EL COMBATE DE LENGUAS. Los amantes introducen sus lenguas en la boca del contrario y tocan también con ellas los dientes al paladar.
EL BESO DE SEGUIMIENTO. Se espera que uno de los amantes inicie la acción de besar y el otro le siga alcanzando un ritmo frenético.
EL BESO DE LOS DOS AMANTES. Entre amantes se juega a quien ser el primero que atrapar con sus labios el labio inferior del otro.
EL BESO DE TENTACIÓN. La mujer besa al hombre de todas las formas posibles y el hombre permanece individual sin corresponder hasta que no puede más.
No olvide los besos de después. Al finalizar la relación sexual es muy importante que bese tiernamente a su pareja en los labios, nariz, el cuello... Así demostrará a su pareja su felicidad por tener al lado una mujer que ha sabido provocarle tanto placer. No olvide que los besos posteriores al acto sexual son tan importantes como los preliminares.
"Cada cosa que uno de los amantes hace por su pareja debe ser devuelta por el otro. Beso por beso, caricia por caricia, golpe por golpe".
La Caricia
Acariciar es un arte.
Es muy importante aprender a acariciarse y a dejarse acariciar. No se debe concentrar únicamente en las zonas erógenas comunes, ya que su piel está compuesta de una infinidad de puntos sensibles que deber descubrir día tras día.
Acariciarse suavemente con sus labios y su lengua los lóbulos de las orejas, continuando por el cuello, alrededor de su boca, la nariz y sus mejillas. Continúe por su pecho, siguiendo lentamente sus curvas. Párese en los pezones, chupándolos y lamiéndolos con dulzura. Siga deslizando sus labios por la espalda, los costados, el vientre, la zona anal, la zona interna, los muslos, la parte trasera de las rodillas, el ombligo, los pies, etc...
También es importante morder de vez en cuando todas las zonas descritas anteriormente pero siempre con mucha delicadeza y observando la reacción de su pareja. Muchas personas disfrutan de estos mordiscos incluso durante el acto sexual.
La estimulación por pellizcos es muy gratificante y se debe realizar a través de gestos breves y simples, por todo el cuerpo de la pareja. Normalmente se utilizan los dedos pulgar e índice de la mano, aunque también es posible realizarlos con los labios. En ambos casos hay que ser extremadamente delicado en su ejecución para así obtener el efecto de excitación deseado.
Tipos de Caricias:
Cabellos El estímulo del cuero cabelludo produce un relax muy placentero al comienzo de la relación.
Orejas El lóbulo de la oreja, la cavidad del pabellón auricular y la zona de detrás de la oreja aumentan su sensibilidad durante la excitación sexual, pero también como prólogo resultan muy sensibles a la estimulación oral.
Ojos Los nervios parasimpáticos de los párpados pueden ser estimulados con algunos besos suaves sobre los ojos cerrados, produciendo una relajación que hace más sensible la relación.
Boca y lengua La sensibilidad de los labios aumenta con la excitación haciéndolos muy sensibles al roce y la caricia de otros labios. La lengua permite un juego activo con las diferentes zonas del cuerpo.
Nuca, cuello y hombros Con las manos o la boca se pueden estimular estas zonas de especial sensibilidad produciendo los placenteros escalofríos.
Zona axilar y cara interna del antebrazo La estimulación manual suave resulta placentera en esta zona, pero siempre que se evite producir cosquillas. Como extensión de la línea mamaria requiere una estimulación muy suave.
Dedos Su receptividad nerviosa es utilizada continuamente para sentir las texturas,formas y rugosidades de las cosas. Esta sensibilidad los convierte en un medio muy adecuado para sentir el cuerpo de la pareja.
Parte interna del codo De carácter secundario y muy lento tiene utilidad en combinación con otras zonas, pero no de forma independiente.
Cintura y cadera Acariciando suavemente toda la superficie de estas partes se produce una estimulación suave que puede combinarse con otras de mayor intensidad.
Espalda A los lados de la columna vertebral se localizan una serie de nervios que pueden estimularse de forma muy efectiva por medio oral o manual, siempre en sentido ascendente o descendente. Frente al hueso sacro existe una zona más sensible que el resto.
Perineo La zona comprendida entre los órganos genitales y el ano resulta sensible a la estimulación manual.
Ano De gran sensibilidad tanto en el hombre como en la mujer, su estimulación sensibiliza toda la plataforma orgásmica.
La Virginidad
Un tema común entre los jóvenes es el relacionado con la virginidad. Tanto los hombres, como las mujeres a menudo quieren saber qué hacer y cuánto esperar para tener por primera vez relaciones sexuales (es decir, penetración pene-vagina), más adelante aclararemos que los jóvenes actualmente tienen relaciones sexuales y no las consideran como tal.
Para poder dar una respuesta a esto es necesario aclarar que el evento de tener relaciones sexuales por primera vez, sobre todo para el caso de las mujeres, tiene un dignificado social, además del significado propio de las emociones, sensaciones y sentimientos que existen para que una joven decida tener relaciones sexuales.
Este evento en la vida de una persona, esta en medio de los valores familiares, religiosos, sociales, etc., que en muchos de los casos son como frenos que impiden el libre ejercicio del placer de la sexualidad.
Se considera virgen aquellas mujeres quienes no han sido penetradas sexualmente y por lo tanto cuentan con su himen, a pesar de que existen diversos puntos de vista tanto médicos, religiosos y sociales.
Desde la perspectiva social, es virgen aquella mujer que llega al matrimonio sin haber tenido ninguna relación sexual, sin embargo el contexto fisiológico supone que es virgen la mujer que conserva intacto su himen.
A pesar de que las dos tendencias anteriores no son completamente exactas, la existencia del himen se refiere a una delgada membrana elástica que obstruye el paso hacia la vagina y que protege los órganos internos del aparto reproductor femenino. Existen diferentes clases de himen, los cuales pueden ser tan elásticos que incluso se llegan a romper en el momento del alumbramiento. Los hay en forma de rejas, y también muy duros que se quiebran en la adolescencia o infancia al practicar ejercicio o con alguna caída.
Hay mujeres que congénitamente carecen de himen. El himen puede sangrar cuando se desgarra, lo que ocurre durante la penetración en los primeros contactos sexuales o por lesión accidental. Si se ha tomado plena conciencia de perder la virginidad, hay que tomar en cuenta diversos factores que determinarán que la primera vez sea placentera o dificultosa, según las convicciones de quien la experimente.
El experimentar una relación sexual es cuestión de elección personal, para quienes la quieran poner en práctica es importante tener previo conocimiento a lo que se va a enfrentar y a los miedos lógicos de la primera vez. Para muchas mujeres el primer contacto sexual difiere mucho del momento más placentero de su vida o la noche de sus sueños, ya que la penetración se dificulta de sobre manera causando un gran dolor para algunas y sangrado para otras.
Para ello, nada mejor que contar con una pareja de confianza que ayude a ser más placentero el momento. Previo al coito, se pueden poner en práctica juegos que estimulen la relajación de la mente y cuerpo, logrando así una atmósfera idóneo para la penetración.
No sólo la entrada del pene a la vagina es el sexo, esto va más allá de ello, por lo tanto las caricias, los besos y las palabras juegan un papel preponderante en la excitación de ambas partes, que se verá reflejado en el grado de lubricación y así facilitar la penetración, que no siempre tiene por que ser dolorosa.
Desde el punto de vista de algunas religiones, la virginidad es considerada como un tesoro irrefutable que determina la pureza de una mujer, sin embargo los tiempos cambian y actualmente la mujer comienza a conocer más su cuerpo y a descubrir que sus órganos sexuales no sólo fueron hechos para la reproducción, sino también para disfrutar plenamente su sexualidad, ya sea con una pareja o con ella misma.
Y no olvidemos que muchos hombres son también vírgenes en sus años de adolescencia y aún cuando son jóvenes adultos. Los hombres homosexuales, hombres que tienen sexo con hombres u hombres que tienen experiencias de penetración anal con su pareja femenina, pueden también tener una primera experiencia dolorosa, sobre todo si su pareja no es cuidadosa.
Asegurarse de tener suficiente lubricación y darle tiempo al cuerpo para que se estire es lo más importante. Otra vez, los ejercicios de Kegel pueden ayudar a aliviar parte de la incomodidad.
El erotismo debe ser considerado como parte fundamental en la vida del ser humano para un desarrollo sano de la mente y cuerpo, y no como una cuestión pecaminosa y de vergüenza. Si bien es cierto que la virginidad está estrechamente relacionado a un concepto meramente tradicional y religioso, las mujeres no tienen que ser valoradas ni estigmatizadas por el hecho de tener himen o no, pues antes que eso, el valor de un ser humano va más allá de las condiciones sexuales con las que vive.
La virginidad no garantiza el no haber tenido relaciones sexuales, es tiempo de desechar tabúes y miedos que sólo reprimen la sexualidad en los seres humanos y hacen menos satisfactoria la relación entre parejas. Aunque muchos mitos suponen que la virginidad es un sello de garantía de la mujer para el hombre, esto es absolutamente falso, puesto que la mujer no es un artículo que se pueda comprar y después de usado, desecharlo a la basura.
Otra de las creencias populares es que si una mujer sigue siendo virgen es una persona amargada y frustrada, también es absolutamente falso; la decisión de tener relaciones sexuales es una cuestión meramente personal que se hace por convicción.
Sexo Seguro
Sexo seguro
Entendemos por sexo seguro la toma de precauciones, que disminuyen el riesgo de transmisión y adquisición de enfermedades de transmisión sexual (ETS), al tener relaciones sexuales.
La abstinencia es una respuesta absoluta para prevenir ETS pero no es práctica ni, en la mayoría de los casos, deseable.
Una relación monógama con una persona de la que se sabe que no ha contraído ninguna ETS es, probablemente, la medida preventiva más aceptable que se puede tomar en la sociedad actual. Conocer a su pareja. Antes de tener una relación sexual con una pareja nueva es prudente resguardarse de la presencia de ETS, especialmente VIH y hepatitis B.
El uso de preservativos por ambos sexos disminuye notablemente la probabilidad de contraer una ETS, pero los preservativos deben usarse adecuadamente. El preservativo debe estar en su lugar desde el principio hasta el final de la actividad sexual y debe usarse cada vez que un individuo se compromete en una actividad sexual con una pareja no monógama u otra pareja sospechosa.
Los preservativos son baratos considerando las consecuencias que se derivan de contraer una ETS.
Otras medidas
Conozca a su pareja
Esto suena obvio, pero mucha gente se compromete en una actividad sexual sin establecer antes una relación comprometida que permita una confianza y comunicación abierta. Usted debería discutir con su pareja historias sexuales pasadas y cualquier ETS o uso de drogas intravenosas, así como también su estado actual de salud. Debe sentirse libre para iniciar o terminar una relación, sin sentirse forzado a tener contacto sexual.
Use barreras para evitar el contacto con el semen, fluidos vaginales o sangre.
Es imprescindible el uso uniforme y correcto del preservativo. El uso adicional de lubricantes puede disminuir el efecto barrera. Se recomienda el uso de preservativos de látex tanto para relaciones vaginales como orales. La gente que elige participar en actividades sexuales que involucran contacto anal debe buscar información adicional para poder reducir los riesgos, consultando a sus propios consejeros o a especialistas en salud pública disponibles en la mayoría de clínicas o centros especializados en VIH.
Permanecer sobrio
El uso de alcohol o drogas puede disminuir la capacidad de comunicación y la coordinación requerida para utilizar barreras o lubricantes. El alcohol y las drogas pueden menoscabar la capacidad para hacer elecciones apropiadas sobre el sexo.
Sea considerado con su pareja
Las personas con infección por VIH o SIDA, desde un punto de vista moral, ético y legal, dichas personas deben advertir a cualquier presunta pareja sexual de su situación. No deben intercambiar fluidos corporales durante la actividad sexual y deben usar cualquier medida preventiva (tal como un preservativo de látex) que aporte más protección a la pareja.
Si está embarazada, tome precauciones
Las mujeres con una ETS deben ser aconsejadas antes de llegar a quedarse embarazadas, ya que su hijo corre riesgo. La mujer embarazada debe pedir atención médica para prevenir la infección en el feto. Las mujeres VIH positivas no deben dar de mamar a su bebé.
Sexo Sin Amor
¿Es necesario estar enamorada y que él lo esté para vivir una pasión sin límites?
No siempre amamos a quien deseamos, ni deseamos a quien amamos. Y esto a veces crea un cierto mal de conciencia. Pero, ¿acaso no se puede disfrutar de la sexualidad sin que haya un compromiso de por medio? Las opiniones son muchas, y tan diferentes... Pero la opción ha de ser tuya.
La problemática del sexo, como fuerza irrefrenable, ha pasado del más severo de los controles a la más bella de las satisfacciones. Muchas veces el camino hacia el sexo es lo más parecido a una carrera de obstáculos, pero esta vez, morales. Y es que a veces parece que el amor da al sexo una especie de cubierta ética que hace que la vida sexual pueda vivirse sin culpas. Esa moralidad está constituida por un conjunto de normas que nos dicta lo que está bien hacer y lo que está mal.
"Definitivamente está mal tomar al otro como objeto sexual", nos dictan las convenciones culturales y sociales. Pero llegado el momento de la intimidad ¿quién podría afirmar si es sujeto u objeto de deseo? ¿No se es, acaso, las dos cosas al mismo tiempo? El deseo por lo que está por venir Dejarse seducir es un pasaporte a la aventura. Como todo viaje a lo desconocido, implica riesgos y limitaciones a las que una se expone.
Abandonar el miedo y dejarse conducir por los territorios inexplorados del erotismo, propio y ajeno, es posible tanto entre un matrimonio como entre un hombre y una mujer que se acaban de conocer. El deseo aparece cuando no se conoce lo que está por venir. Descubrir el secreto que se esconde debajo de los atuendos cotidianos es una invitación al placer. Es tomarse vacaciones de la realidad, y dar lugar a las fantasías.
Cuando se produce un encuentro con un desconocido lo previsible queda absolutamente de lado, nada sabemos de ese otro: sólo que nos resulta atractivo y nos provoca ese "extraño cosquilleo".
¿Quién pude negar la jovialidad que imprime en nuestro ánimo sentirse deseado por la persona que nos gusta? Se necesita un poco de suspenso, aceptar el desconocimiento de esa "verdad" que será revelada en unos momentos. Esperar con ansias el instante de la revelación, de la experiencia mística de lo extraño
¿DISFRUTAN ELLAS EL SEXO SIN AMOR?
“El sexo sin amor de por medio, te sirve y es de suma utilidad en algunos momentos en que no quería saber de compromisos o líos extraños. Yo después de terminar una relación de seis años, tuve dos encuentros diferentes de sexo sin amor y te digo que los disfrute bastante porque al ser sólo placer como que se intensifica la cosa. Yo lo recomendaría en esas situaciones, te sube hasta el autoestima”, revela Gloria de 26 años, soltera, quien acaba de salir de una relación sentimental estable. En su caso el sentimiento de vacío no existía porque tenía claras las cosas desde el comienzo: “solo placer”.
¿Por qué unas disfrutan y otras no?
La respuesta a las distintas posturas debe tener tantas respuestas como mujeres existen, sin embargo, la reflexión de la diputada socialista española, ex ministra de Cultura y escritora Carmen Alborch, da una luz al respecto. Para ello cita las declaraciones de Carlos Castilla del Pino a El País, en las cuales afirma que en la cultura masculina "el sexo tiene un carácter más compulsivo, quizás porque tenemos erección. Al menos es más visible. La cultura masculina es de exterioridad, la presunción juega un papel importante, mientras que la femenina es de intimidad". Asimismo, pone énfasis en las confesiones de la antropóloga norteamericana Leanna Wolfe "Mi cabeza no podría admitir sexo sin amor, y si de alguna manera se aproximaba lo rechazaba".
Pero ojo, Alborch, autora del libro “Solas” asegura que no todas ven las cosas como Wolfe. “Hay mujeres que pueden separar el sexo del amor, piensan en satisfacer sus propios deseos y creen que combinar sexo con amor es una mera construcción cultural y no una práctica universal. Igualmente, hay mujeres que tienen miedo a las emociones y eluden las situaciones o las relaciones que pueden hacerla sentir víctimas de la necesidad de poseer o ser poseídas. Me contaba recientemente una amiga que, cuando hacía el amor y funcionaba bien, se sentía poseída y se venían abajo todos sus planteamientos, porque notaba el poder masculino y ello la convertía en una mujer dependiente, incluso sumisa. Perdía autonomía.
Por el contrario, algunas mujeres declaran que necesitan afecto y conexión emocional, y consideran el sexo ocasional peligroso y no demasiado divertido. Entonces, ¿por qué hacerlo? De una u otra manera llegan a la sublimación por medio del trabajo, el compromiso político o la vida intelectual, descargan energías a través del ejercicio físico”, explica en una teoría bastante lógica.
Lo claro es que las mujeres tampoco piensan igual todo el tiempo. Pasan por etapas en que su autoestima es más o menos buena y de acuerdo a ello actúan, sienten y quieren. Pero, el sexo sin amor –casual- ya es parte de la experiencia femenina, el cómo se sientan frente a él guarda directa relación con la etapa de la vida en la que se encuentran.
Sexo Sin Temor
El romance, el amor y el sexo son una parte muy importante en la vida, y deben provocarte gran placer y felicidad, nunca malestar
Desde que eres pequeña desarrollas una curiosidad en torno al sexo; recordarás que jugar “al doctor” y “a la casita” con mucha cercanía física se vuelven un poco eróticos, y entonces la educación familiar interviene para determinar lo que es bueno y lo que es malo.
Pero también de niña te enseñaron a alejarte de las personas que quisieran tocar tu cuerpo, a decir no para protegerte de alguien que no tuviera buenas intenciones. Pero hoy que eres adulta, ¿realmente sabes decir no fuerte y claramente?
¿Te sientes presionada?
Si tienes novio, está junto a ti el chico que tanto te gusta o eres casada, debes saber que en cualquier relación sentimental se deben respetar los deseos sexuales de la pareja.
Si tu voz interior te dice que no debes hacer algo, es porque no estás convencida. Entonces di no fuerte y claramente, y ese no incluye desde un beso, hasta una caricia o una relación sexual. Sigue tus sentimientos y no tengas pena de no querer acceder a las presiones de nadie.
Incluso besar a un chico sin estar completamente convencida de querer hacerlo, crea una situación de estrés entre él y tú, y te hace sentir tan incómoda que se puede ocasionar una fractura en la relación.
Cuidado con los pasos en falso
No experimentes cosas nuevas sólo porque los demás lo hacen, tú vive tu propio momento cuando sientas que estás preparada para disfrutarlo y sin sentirte culpable. Piensa que el sexo debe ejercerse libremente, cuando tú te sientas bien y a gusto con la persona con la que estás.
Sé siempre coherente con lo que piensas y actúa de acuerdo con lo que sabes que no te ocasionará sentimientos de culpa o arrepentimiento.
Si tú sientes que alguien te está presionando sexualmente, con un beso, con cercanía física corporal, con la mirada, etc., aléjate de esa persona y si lo crees necesario habla con alguien de tu confianza sobre lo que está ocurriendo y pide ayuda.
Lo mejor es que no te precipites para aceptar tener sexo, porque corres el riesgo de herirte a ti misma. Toma tus propias decisiones, no para darle gusto a nadie más, ni para ser aceptada en algún grupo, sino para sentirte bien contigo y con tu pareja.
Punto G
Descúbrete
Descubre los misteriosos rincones de tu cuerpo. Como quiza ya sepas, el punto G femenino forma parte de tu anatomía y es un tejido que se encuentra en la pared frontal de la vagina, a aproximadamente cinco centímetros de su entrada.
Es sumamente sensible porque está rodeado de terminaciones nerviosas y la mejor manera de estimularlo es explorarlo y tocarlo, o tener una penetración por detrás durante el acto sexual.
Este enigmático y pequeño espacio de la anatomía femenina, se considera el foco de la máxima excitación en la mujer. Es una masa compuesta por nervios, situada a dos o tres pulgadas de la entrada de la vagina, y de forma parecida a un fríjol. Su tamaño es, aproximadamente, el de una moneda mediana, aunque su localización y dimensión, pueden variar entre una mujer y otra.
Descubrir el Punto G, sin embargo, no es una tarea fácil, por lo que algunas mujeres llegan a creer que no lo poseen. Aquellas que sí lo han encontrado, dicen disfrutar mucho la posición de “perrito” durante el acto sexual, ya que le permite al pene del hombre, un mejor acceso a la pared del frente de la vagina, donde se encuentre dicho punto. Una presión firme, un ritmo rápido y mucha fricción, facilitarán el logro del orgasmo del Punto G. Es curioso cómo muchas mujeres, sienten una sensación parecida al deseo de orinar, cuando se comienza a estimular el punto, por lo que te recomendamos ir al baño antes de comenzar a hacer el amor. Es posible, además, que eyacules una pequeña cantidad de un líquido blanco o transparente, cuando llegues al clímax. Tal vez, a tu pareja y a ti, les cueste un poco de trabajo encontrar el “mágico Punto G” pero sin embargo, vale la pena, pues podrán adicionar placer, experiencia y nuevas sensaciones a la relación sexual. Así que, ¡inténtalo! ¡No pierdas la oportunidad de experimentar un nuevo tipo de orgasmo!
Sin embargo, en años recientes se ha descubierto que el hombre también cuenta con un ‘sitio estratégico’ de sensibilidad extrema que si se sabe explorar, puede ser estimulado para desencadenar orgasmos de dimensiones no experimentadas.
Muchos hombres no quieren descubrir este punto por considerarlo antihigiénico o por miedo a perder algo de su masculinidad, pero la realidad es que quienes lo han probado no dudan en repetir esta experiencia extremadamente satisfactoria.
Se le ha llamado el punto G masculino, aunque en realidad se trata de la próstata, una glándula que genera el líquido seminal que transporta a los espermatozoides.
Atrévete a estimularlo
Si recibe un adecuado masaje, la próstata incita al hombre al orgasmo. Sin embargo, él no puede estimularse a sí mismo tan fácilmente, ya que su punto G está dentro del recto, por lo tanto será necesaria tu colaboración. ¿Quieres tratar? ¡Lo volverás loco!
* Podrás sentir la forma de nuez que tiene la próstata si introduces con toda suavidad y delicadeza un dedo por el conducto anal y lo guías a través de su pared frontal.
* Aproximadamente a cinco centímetros presionas hacia adelante, es decir, hacia su pene hasta notar el pequeño abultamiento a esa altura.
* La posición que facilitará esta actividad es estando él acostado boca arriba con las rodillas contra el pecho, que para él será más excitante si tú lo pones en esa postura e inicias la exploración.
* Dale un suave y pausado masaje hasta que lo hagas llegar al orgasmo, que será mucho más intenso que uno normal.
Es importante insistir en que es sumamente delicado emplear el tacto en la zona anal, pues es un tejido muy susceptible de lastimarse si lo no lo haces con sutileza o si no empleas un lubricante.
¿Quieres que él goce el doble? Prodúcele un mayor placer estimulando su punto G al mismo tiempo que le practicas sexo oral o cuando él te esté penetrando.
Sugerencias importantes
Atrévete a darle a tu amor el enorme regalo de experimentar un nuevo placer desmedido. Pero es muy importante que antes tengas en cuenta los siguientes consejos:
* Evita molestias o heridas teniendo las uñas bien recortadas.
* Usa guantes de látex o un preservativo para una mayor protección.
* Aplica en el dedo un lubricante a base de agua que encontrarás en cualquier farmacia.
* Antes de introducirlo, toca suavemente la parte externa del ano, haciendo círculos.
* Introduce la punta del dedo un centímetro dentro del conducto anal y gíralo pausadamente haciendo círculos en su interior.
* Pregúntale a cada instante qué sensaciones que le produce cada movimiento.
Aumenta el Placer
Descubre nuevas formas de placer. El goce que produce la contemplación del cuerpo de la pareja se puede multiplicar infinitamente si se agregan caricias, besos y abrazos en el momento de la relación sexual. ¡Basta ya de sentirte reprimida! Es hora de dialogar con tu pareja sobre dónde y cómo te gustaría que te tocara para que ambos puedan disfrutar a plenitud y sin obstáculos del sexo.
Uno de los métodos para llegar al orgasmo es la estimulación erógena, y los expertos en sexología han comprobado que las áreas que provocan más excitación en la mujer son la boca, a través de los besos, ya sean suaves o apasionados; desde el nacimiento del cabello hasta la frente; las sienes, las cejas, los párpados y las mejillas. Una bomba atómica son el lóbulo de la oreja, el cuello, los senos y el área alrededor del ombligo. Y para culminar, el punto máximo femenino es el clítoris, donde la sensibilidad y el placer se unen.
Para el hombre, las caricias en los genitales son estímulos que provocan una excitación inmediata. Los hombros, las palmas de la mano, la espalda, el pecho y los pezones son sus otros puntos débiles en la intimidad. Con estos datos en cuenta, desde hoy comienza una nueva etapa en tu relación, y pídele a tu pareja que te ayude a localizar los rincones de sus cuerpos donde se esconde el placer. Comiencen la exploración erógena con besos en las manos y los dedos en un ambiente relajado, y extiéndanlos por todo el cuerpo. Mientras más se prolongue y se esmeren en el juego previo, mejor será el resultado final. Apresurarse y perder el tiempo quitándose la ropa inmediatamente, restará placer y beneplácito.
Punto G Femenino
El punto G
Nuestra mitología erótica incluye miles de narraciones en las cuales da cuenta de la existencia de un punto secreto dentro del órgano sexual femenino sobre el que se centra la excitación sexual. Hoy esa creencia está científicamente probada. El punto G o G-Spot en Inglés es embriológicamente un equivalente de la próstata en el hombre, descubierta por el médico alemán Ernst Grafenberg quién escribió la obra acerca de “Una Zona Erótica Femenina”, ubicada en la pared anterior de la vagina a lo largo de la uretra, la cual se hincha mediante la estimulación sexual. Todas las mujeres lo tienen pero ello no significa que todas se estimulen positivamente y es más: a algunas mujeres les desagrada.
El punto G implica que ciertas células del embrión humano se desarrollan de una u otra forma dependiendo de si corresponde a un varón o a una hembra. Así en las niñas, en la zona donde podría haber estado la próstata aparece la zona del punto G. Algunas autoridades médicas son escépticas sobre la existencia de éste punto pues es muy difícil de ubicar mediante autopsias y solo adquiere un tamaño relevante mediante la excitación sexual.
El punto G se halla ubicado a lo largo de la parte superior frontal de la pared vaginal, avanzando unos cinco centímetros hacia el estómago. La mejor forma de localizarlo es insertar uno o dos dedos algo doblados hacia arriba. Realice un movimiento como queriendo decir con un gesto “ven aquí”. El área es del tamaño de un pequeño garbanzo pero que al excitarse adquiere el tamaño de una nuez y es probable que al ser estimulada la mujer sienta necesidad de orinar. Eso es porque al igual que la próstata cuando se agranda presiona nervios que controlan la vejiga urinaria. Si continúa la estimulación la molestia es reemplazada en muchas mujeres por una sensación placentera.
Y más aún, algunas mujeres pueden llegar a experimentar orgasmo, incrementando en otras la longitud del orgasmo y habilitando multi-orgasmos.
Punto G Masculino
Los hombres también tendrían su Punto G
Al parecer ésta zona o glándula no está a la vista. Para acceder a esa zona el hombre debería permitir que su pareja haga algo similar a lo descrito para la ubicación de ese punto en la mujer, pero en éste caso por el único orificio disponible: por el ano, lo cual dificulta su conocimiento en nuestra cultura. No obstante proliferan negocios que venden toda clase de aparatos para estimular estos puntos en ambos sexos.
Uno de los métodos para llegar al orgasmo es la estimulación erógena y los expertos en sexología han comprobado que las áreas que provocan más excitación en la mujer son la boca, a través de los besos, ya sean suaves o apasionados; desde el nacimiento del cabello hasta la frente; las sienes, las cejas, los párpados y las mejillas. Una bomba atómica son el lóbulo de la oreja, el cuello, los senos y el área alrededor del ombligo. Y para culminar, el punto máximo femenino es el clítoris, donde la sensibilidad y el placer se unen.
Para el hombre, carente del llamado punto G, las caricias en los genitales son estímulos que provocan una excitación inmediata, muy parecida a la que puede recibir la mujer cuando se le estimula esa zona rugosa de la vagina que los expertos definieron como punto G.
Los hombros, las palmas de la mano, la espalda, el pecho y los pezones son sus otros puntos débiles en la intimidad. El frenillo, zona justo debajo del glande con el pene erecto, puede resultar muy estimulante. Pero sin duda alguna el hombre encuentra en los testículos uno de los llamados puntos G.
Para casi todos los hombres es muy relajante que les acaricien los testículos, eso sí, siempre con suavidad. Para experimentar placer se debe de coger el pene con la mano y usar la otra para cubrir y recorrer los testículos y acariciar la zona entre estos y el ano. Esta zona es muy sensible. El escroto (bolsa que contiene los testículos) es como si fueran los labios exteriores de la mujer, por eso aunque las caricias y los besos produzcan sensaciones muy agradables, no es probable que desemboquen en un orgasmo.
La localización del punto G en la mujer es mucho más complicada. Para ello, se debe mover el dedo hacia arriba y hacia abajo, adentro y afuera, la presión debe ser rítmica, fuerte y sostenida por 4 o 5 minutos. Muchos hombres se desesperan y muchas mujeres dicen no sentir placer por que no dan el tiempo suficiente para estimular esta zona; si se ha detectado bien, la mujer siente deseos de orinar en un principio, algo parecido a lo que le sucede al hombre cuando se le estimulan los testículos. En el caso de la mujer se debe detectar este punto antes de la penetración.
En las mujeres es importante tener bien fortalecidos los músculos vaginales que son los que rodean la vagina y el ano. Estos músculos se fortalecerán con los ejercicios de Kegel, que ha visto que la estimulación, no solo puede ser por vía vaginal. En los hombres de igual manera la sensación de placer será mayor cuanto más fortalecidos tengan el pene y los testículos. En ambos casos la estimulación del punto G no es más que una masturbación que consiste en procurarse placer sexual uno mismo.
Los hombres podrían disfrutar de una parte de su cuerpo equivalente al Punto G en la mujer, la glándula prostática, aunque no se suele estimular por el lugar en el que está (está escondido y los hombres no se suelen dejar tocar esa zona).
Esta glándula no está a la vista, y para muchos de los hombres nunca existirá porque no se dejarán tocar su Punto G. Para acceder a él hay que introducir un dedo en su ano unos cinco centímetros y presionar hacia delante (hacia su pene) un pequeño abultamiento que se debe notar a esa altura.
Quienes lo han probado no dudan en repetir, aunque son muchos los que no quieren descubrir este punto por miedo. Todavía quedan estos tabúes, pero cada pareja es libre de experimentar. El consejo de los expertos es utilizar un preservativo u otra cosa para lubricar la zona y evitar hacer daño.
Continua....