

La mujer es un misterio insondable: interioridad rica y oculta, complicada y maravillosa. Un misterio de grandeza por su capacidad de don, entrega, anhelo de perfección, aprecio y conservación de la vida.
Tu dignidad
A diferencia de los animales, el ser humano posee por esencia una naturaleza racional. La actividad que el ser humano realiza es una manifestación de las facultades que posee por su alma espiritual.
Digno es lo que tiene valor en sí mismo y por sí mismo. La persona por el simple hecho de ser persona es un ente amable, es decir, a una persona se la respeta, se la aprecia, se la ama, en cuanto es persona; solo por ser persona. Así, tu mujer, por ser persona posees una dignidad única que ha de ser respetada siempre.
El fundamento de la dignidad humana es el sujeto permanente, más para los cristianos, la última raíz de la dignidad humana reside en su carácter de imagen de Dios, llamado por El a participar de su gloria: “La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios” (Gaudium et Spes, n. 19).
Hay igualdad absoluta en la dignidad del hombre y de la mujer, pues la dignidad radica en la persona en cuanto es persona.
Es diferente y debe serlo para no ser un monstruo que imita
¿Cómo eres mujer?
La mujer tiene la misma dignidad del hombre, más tiene características específicas que hacen de la mujer, mujer. González, L. en su libro “Formación de Valores” menciona desde características generales, físicas, sensitivas, cognoscitivas, hasta volitivas, religiosas y morales de la mujer. Citemos algunos de estas:
En lo general la mujer es bondadosa, perseverante, con deseos de ser sostenida y acompañada, con deseos de seguridad y de evitar riesgos, su máximo es amar y sentirse amada...
En lo físico, la mujer está hecha para conservar la vida, recogerla, hacerla germinar, florecerla, perfeccionarla, posees instinto maternal y cuidado directo de los hijos, mayor sensibilidad a estímulos afectivos, voz de timbre agudo, complexión fina...
En el ámbito sensitivo, la mujer es afectuosa con deseo de ser cortejada, capta lo particular, los detalles, lo pequeño, lo próximo...
En el ámbito cognoscitivo, en la mujer predomina la captación por los sentidos, la intuición, tiende a lo subjetivo y personal, fija su atención en lo concreto, su pensamiento es profundo, vive de experiencias...
En el ámbito de la voluntad, la mujer es movida por la compasión y la misericordia, se le convence llegándole al corazón, vive por algo, se enfrenta con gran resistencia al sufrimiento...
En el ámbito religioso, la mujer trata de sentir más a Dios, ora con el corazón, es piadosa...
En el aspecto moral, es suave, tierna, apegada a sus principios, atenta, dócil, compasiva....
Estos son sólo algunos ejemplos de ciertas características que, según el autor antes mencionado, predominan en la mujer por ser mujer, habrá que cultivarlas y hacerlas florecer ya que se encuentran en lo más íntimo de la belleza de aquella creatura capaz de dar la vida.
Ser muy femenina para construir el mundo
¿Cuál es tu misión?
De acuerdo a las características específicas de tu sexo (por naturaleza), tienes actividades propias de mujer.
Mujer, no puedes quedar descartada de ninguna actividad humana, en ninguno de sus aspectos, ya que por tu propia manera de ser –mujer–, le das aquel sentido vivo, maternal, acogedor y realizador que necesitan las obras de la tierra.
Si quieres cumplir tu misión debes ser “misterio” para el hombre; debes ser una mujer en todo el sentido de la palabra, una mujer de las que por lástima hoy hay pocas: una mujer de carácter, íntegra, cuyos principios de vida sean firmes y justos, cuya voluntad no se arredre ante las dificultades.
Una joven de carácter HOY, en un tiempo en que sobran las mujeres de alma quebrada, que no sienten interés por ningún problema espiritual, cuya única preocupación parece ser qué traje usarán y cómo se peinarán.
Una joven de carácter es aquella que tiene principios nobles y permanece firme en ellos, aun cuando esta perseverancia fiel le exija sacrificios; a pesar de millares y millares de ejemplos adversos y malos. Y esto se logra con una voluntad que hay que educar teniendo como fuerza un gran ideal.
Michel Quoist nos hace reflexionar cuando nos dice al hablar sobre la mujer, que lo que ella es para el hombre en la construcción del hogar, lo ha de ser para la sociedad en la construcción del mundo. Eres tu la que forma hombres, eres, quien debe recordar al mundo que sería monstruoso si desdeñara el alma humana; tu amor deberá estar presto a todos los sacrificios con tal de redimir y salvar a quien se pierde, debe ser testimonio del poder del amor redentor.
Mujer, has de hacer que el hombre se “CASE” con tus ideas, con tu dulzura, con tu gracia... para dar vida a las organizaciones, a las leyes, a los reglamentos y educar un mundo en el que los hombres puedan desarrollarse y alcanzar la más plena felicidad.
Amar y enseñar a amar
¿Qué quieres ser? ¿Casarte? ¿Ser madre? ¿Será otra tu vocación?
Al realizar la misión de mujer en el matrimonio, la primer responsabilidad es alegrar al hombre que en ti haya puesto su fe. Tu serás su alegría, su paz, su reposo. Sin embargo, no es el único modo de realizar tu misión, hay otros dos caminos: la vida religiosa y el celibato.
Cualquiera que sea la vocación a la que respondas, has de tener en cuenta que llevas en tu ser el don maravilloso de dar la vida, has de llevar y engendrar “lo humano”; no olvides nunca que es dándose a los otros en la vida diaria como descubrirás la vocación profunda de tu vida, tu ves al hombre con el corazón, transforma el suyo.
Y ante todo mujer, sé siempre mujer y valora serlo, porque ser mujer es la maravilla más grande, es ser el alma de la humanidad, en tus manos está el recordarle al mundo entero que existe el amor y que es por lo único que vale la pena vivir y morir.
Mujer, una palabra que esconde todo un mundo misterioso. Hoy, quiero unirme a todos aquellos que agradecen el don de la presencia femenina en el mundo.
misterio
Decía Suzanne Simon que la mujer siempre será un misterio para el hombre. Tal vez tenga razón, pero también es posible descubrirlo en parte acercándose al interior del espíritu femenino.
siempre
Algunos pensamientos que abordan este misterio.
“Ser mujer es una forma de estar en la existencia, una actitud ante la vida, un modo de ver el mundo y de relacionarse con él. La mujer actualiza sus facultades y se instala en la realidad desde su propia perspectiva y desde ella interpreta el mundo, le da sentido y se proyecta”
María Dolores Vila-Coro, Jornadas “La mujer en el umbral del siglo XXI”
“El amor del hombre es algo aparte en su vida, mientras que el de la mujer es su existencia entera” Lord Byron,
“Te doy gracias mujer, ¡por el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu feminidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas” Juan Pablo II, Carta a las mujeres, 1995
Hombre
“No hay nada que un hombre no sea capaz de hacer cuando una mujer le mira” Alejandro Casanova
“Dicen que el hombre no es hombre mientras no oye su nombre de labios de una mujer” Antonio Machado
para
“Sin la mujer, la vida es pura prosa” Rubén Darío
“Cualquier hombre mediocre puede ser conductor de tranvías, como lo puede ser cualquier mujer mediocre, pero sólo la madre de un hijo podrá ser su madre, incluso si ésta es mediocre. Como madre, la mujer es irremplazable” Sigrid Undset, Et kvinnesvnspunkt, 1919
“Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo” Napoleón Bonaparte
misterio
“La mujer está aún más lejos de la naturaleza; supone un más alto grado de perfección; está hecha de la carne del varón, y quizás de sus sueños” Julián Marías
siempre
“Un hombre de noble corazón irá muy lejos, guiado por la palabra gentil de una mujer”
Johann Wolfang Von Goethe
“La mujer fuerte ¿quién la hallará? Vale mucho más que las perlas. En ella confía el corazón de su marido y no carece de ganancia” Proverbios 31, 10.
mujer
“La verdadera sexualidad no es el simple acercamiento de los sexos, sino el trabajo creador del hombre y la maternidad de la mujer” Gregorio Marañón
Juan Pablo II, Carta a las mujeres, 1995
Te doy gracias, mujer-madre, que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida.
Te doy gracias, mujer-esposa, que unes irrevocablemente tu destino al de un hombre, mediante una relación de recíproca entrega, al servicio de la comunión y de la vida.
Te doy gracias, mujer-hija y mujer-hermana, que aportas al núcleo familiar y también al conjunto de la vida social las riquezas de tu sensibilidad, intuición, generosidad y constancia.
Te doy gracias, mujer-trabajadora, que participas en todos los ámbitos de la vida social, económica, cultural, artística y política, mediante la indispensable aportación que das a la elaboración de una cultura capaz de conciliar razón y sentimiento, a una concepción de la vida siempre abierta al sentido del "misterio", a la edificación de estructuras económicas y políticas más ricas de humanidad.
Te doy gracias, mujer-consagrada, que a ejemplo de la más grande de las mujeres, la Madre de Cristo, Verbo encarnado, te abres con docilidad y fidelidad al amor de Dios, ayudando a la Iglesia y a toda la humanidad a vivir para Dios una respuesta "esposa", que expresa maravillosamente la comunión que El quiere establecer con su criatura.
Te doy gracias, mujer, ¡por el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu feminidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas.
El Único Defecto de la Mujer; que se le olvida cuánto vale.

