La gran diferencia entre las grasas ''buenas'' y ''malas'' es cómo están constituidas y la manera en que afectan al cuerpo. Para saber cuál es la cantidad aproximada que deberías consumir, también deberías conocer su clasificación:
Grasas Trans = 100% prohibidas
La razón por la que son tan peligrosas es porque aumentan los niveles de colesterol en sangre y son muy nocivas para el corazón. La buena noticia es que se está tomando más conciencia de cuán dañinas son y cada vez más compañías alimenticias las eliminan de sus productos.
Grasas saturadas = apenas permitidas
Los expertos recomiendan limitar su consumo diario a un 7% de la ingesta calórica diaria en una dieta de 2000 calorías, lo que equivale a 16 gramos o a 140 calorías. Pero en personas que tienen antecedentes familiares con cardiopatías se sugiere que la ingesta se reduzca a un 5 o 6% diario.
Grasas poliinsaturadas = algunas buenas y otras no tanto
Por otro lado, las grasas omega-3 se encuentran en alimentos como el salmón y los frutos secos. Está comprobado que ayudan areducir la inflamación y el riesgo de cardiopatías, además de favorecer el funcionamiento del cerebro. El consumo recomendado de estos es 5 veces mayor al de los omega-6, lo que corresponde aproximadamente a 200 gramos por semana.
Grasas monoinsaturadas = muy buenas
Entonces, ¿cuál es la cantidad adecuada?
Lo que nunca podemos perder de vista es que los alimentos con un alto contenido de grasa suelen ser muy calóricos (9 calorías por cada gramo de grasa), pero la calidad de estas calorías puede ser muy diferente y aportar mejores o peores propiedades a nuestro organismo. Las grasas que siempre debemos incluir en nuestra dieta son los omega-3 y las monoinsaturadas, con un porcentaje de 20 a 25 % diarios en una dieta de 2000 calorías diarias.