La ansiedad forma parte de la condición humana y sirve para afrontar situaciones de peligro o riesgo. Sin embargo, cuando es demasiado intensa, se convierte en una fuente de sufrimiento que es necesario controlar. Todos sentimos ansiedad y estrés de vez en cuando. Hay situaciones que suelen despertar sentimientos de ansiedad como, por ejemplo, cumplir plazos de entrega ajustados, obligaciones sociales importantes o conducir con mucho tránsito. Esta ansiedad leve puede ayudar a mantenerlo alerta y concentrado para enfrentarse a situaciones amenazadoras o difíciles. Pero las personas que sienten temor extremo y preocupaciones que perduran pueden estar lidiando con trastornos de ansiedad. La frecuencia e intensidad de este tipo de ansiedad es a menudo debilitante e interfiere con actividades diarias. Pero primero definamos de qué se trata la ansiedad La ansiedad es un mecanismo adaptativo natural que nos permite ponernos alerta ante sucesos comprometidos. En realidad, un cierto grado de ansiedad proporciona un componente adecuado de precaución en situaciones especialmente peligrosas. Una ansiedad moderada puede ayudarnos a mantenernos concentrados y afrontar los retos que tenemos por delante. En ocasiones, sin embargo, el sistema de respuesta a la ansiedad se ve desbordado y funciona incorrectamente. Más concretamente, la ansiedad es desproporcionada con la situación e incluso, a veces, se presenta en ausencia de cualquier peligro ostensible. El sujeto se siente paralizado con un sentimiento de indefensión y, en general, se produce un deterioro del funcionamiento psicosocial y fisiológico. Se dice que cuando la ansiedad se presenta en momentos inadecuados o es tan intensa y duradera que interfiere con las actividades normales de la persona, entonces se la considera como un trastorno. La ansiedad consiste en un estado emocional, en el que una persona se siente inquieta, angustiada y temerosa. Las personas que sufren de ansiedad, suelen tener temor ante situaciones que no pueden controlar, o que parecen amenazantes. Se trata de un estado de desesperación constante, que no permite vivir ni disfrutar el momento del presente. La ansiedad puede ser habitual en determinadas situaciones, o patológica, que caracteriza a distintos trastornos psíquicos. Causas •Causas genéticas: la ansiedad puede heredarse a través de los genes. No obstante, incluso alguien que no es ansioso por naturaleza puede experimentar este sentimiento de temor ante una situación de tensión. •Causas circunstanciales: hechos traumáticos como un accidente de tráfico, un atentado o un incendio pueden provocar ansiedad; en estos casos, el sentimiento de ansiedad puede desaparecer cuando concluye el problema o bien permanecer durante meses o años. Es lo que se conoce como trastorno de estrés postraumático. •Consumo de drogas: Las anfetaminas, el éxtasis o el LSD son sustancias estupefacientes que pueden causar ansiedad. Para algunas personas, también la cafeína o la teína pueden producirla. •Experiencias vitales significativas: sin llegar a ser traumáticos, cambios vitales en el presente como un embarazo, o incluso alteraciones en el ámbito laboral (un despido, un ascenso, etcétera) pueden producir ansiedad. Dos emociones humanas tienen mucha importancia en cuanto a las causas de la ansiedad: la sexualidad y la agresividad. Sin embargo, en la descripción que las personas hacen de su angustia, pueden esgrimir muchas razones que no guardan ninguna relación con deseos agresivos o sexuales. Muchos pacientes, por ejemplo, se sienten extrañados frente al hecho de que la causa de la ansiedad surja precisamente cuando se encuentran más contentos y han conseguido por fin el logro deseado. Otros culpan de su estado al abandono de un ser amado, la mala suerte en los negocios, la soledad, un medio ambiente adverso o el fracaso de un proyecto. Síntomas La ansiedad se manifiesta a nivel emocional y físico. Es importante reconocer ambos tipos de manifestaciones y acudir al médico en cuanto se detectan, ya que una persona con ansiedad que experimente estos síntomas puede considerarlos como signos de una enfermedad grave y, en consecuencia, empeorar en la enfermedad. •Síntomas mentales: preocupación constante, cansancio, irritabilidad y problemas para concentrarse y conciliar el sueño. •Síntomas físicos: pulsaciones elevadas, sudoración excesiva, tensión muscular, temblores, mareos, desmayos, indigestión, diarrea y respiración profunda. Tipos Trastorno de ansiedad generalizada: Se trata de una tensión crónica aún cuando nada parece provocarla. Esta preocupación o nerviosismo excesivo es casi diario y se diagnostica como tal cuando tiene una duración mínima de seis meses. Trastorno de pánico (o ataque de angustia): El paciente experimenta crisis recurrentes de angustia que surgen espontáneamente. Se trata de una ansiedad aguda y extrema en la que es frecuente que la persona que la padece crea que va a morir. Estos ataques repentinos de miedo intenso no tienen una causa directa. En ocasiones, los pacientes que sufren este trastorno desarrollan angustia a experimentar el próximo ataque, cuya ocurrencia no pueden prever, es la llamada ansiedad anticipatoria. Trastorno fóbico: Trastorno que tiene como rasgo esencial la presencia de un temor irracional y persistente ante un objeto específico, actividad o situación con la consecuente evitación del objeto temido. Por ejemplo, el miedo a volar, a los pájaros o a los espacios abiertos. Trastorno obsesivo-compulsivo: Se trata de pensamientos o acciones no voluntarios que el paciente no puede dejar de pensar o hacer para no generar ansiedad. En todo caso, el sujeto reconoce el carácter absurdo de sus pensamientos o acciones. Por ejemplo: lavarse las manos cada poco rato. Trastorno por estrés post-traumático: Se da en aquellos casos en los que se presentan secuelas psicológicas desagradables tras el impacto de un trauma emocional, una guerra, una violación, etc. Se caracteriza por los recuerdos persistentes del suceso traumático, un estado emocional con exaltada vigilancia y la reducción general de interés por los sucesos cotidianos. Consejos que pueden ayudar a reducir los síntomas de la ansiedad: •Acudir a un profesional: la ansiedad acompaña en todos los procesos neuróticos, a las obsesiones y las fobias, las histerias, la angustia, a la depresión y las somatizaciones, a los trastornos y las disfunciones sexuales, y debe ser tratada por psicólogos especialistas. Por eso, si piensas que necesitas ayuda con la ansiedad, una buena opción es buscar psicólogos especialistas en ansiedad que te puedan ayudar. •Entender la ansiedad: esto es muy importante. Hay que tener en cuenta, que la ansiedad llega ante situaciones que el cerebro entiende como peligrosas. Es necesario pensar de manera lógica y racional sobre la ansiedad para luego aprender a superarla. •Aceptar la situación: no hay que huir. Si esperas suficiente tiempo, el miedo termina desapareciendo. Así, aprenderás a poner en práctica el control sobre la ansiedad. Si huyes de la situación, pensarás siempre que la ansiedad es más fuerte que tú, y esto es la gran trampa de la ansiedad. •La respiración: respirar lenta y profundamente. Se trata de utilizar la respiración abdominal, para poder relajarte físicamente y mentalmente, para ir tomando el control de la situación. Al respirar de forma pausada, podrás equilibrar tu organismo y recuperar la energía que necesitas para enfrentarte al día a día. •Tener una actitud positiva: hay que tratar de eliminar los pensamientos negativos y tratar de tener una actitud positiva. No hay que ser catastrofista viendo el lado menos bueno de la vida, ni lamentarse demasiado. Lo mejor es buscar la parte positiva de cada situación, querer seguir adelante y saber cómo tus pensamientos tendrán una influencia sobre la manera de sentirte. Por eso, si piensas bien, te sentirás bien. •Expresar cómo te sientes: es necesario exteriorizar las sensaciones y los miedos. Por eso, debes expresar cómo te sientes a menudo, sin esperar a estallar. Son muchos los que se esfuerzan por tener un control y tratan de que las emociones no aparezcan. Esto resulta inútil y lo que hará será aumentar todavía más la tensión emocional, y de alguna manera ese malestar terminará explotando, de manera brusca y sin ningún control, con un ataque de ansiedad o sin poder dejar de llorar, por ejemplo. •Ser asertivo: aquí de lo que se trata es de tratar de encontrar el equilibrio entre los demás y tú. De esta forma, tienes derecho a hablar sobre lo que piensas, ser tú mismo, olvidándote de lo que piensan los demás. Si das demasiada importancia a lo que piensan los otros, siempre te creará tensión y te quitará libertad. •Vivir sin prisa: si te apresuras a vivir deprisa, cargarás con más cosas. Hay que evitar estar demasiado ocupado, organizarse y priorizar aquello que sea verdaderamente importante. También es bueno delegar las cosas en otras personas, evitar el cúmulo de tareas, y no responsabilizarte de lo que le corresponde a los demás. •No preocuparse demasiado: mucha parte de la ansiedad viene debido a las preocupaciones, pero hay que tener en cuenta, que siempre habrá cosas que no vayan bien y situaciones de agobio en la vida. Por eso, una de las mejores cosas para controlar la ansiedad, es centrarse en el presente, sin preocuparse demasiado por lo que va a pasar en el futuro, y sin pensar demasiado en lo que ha pasado en el pasado. •Tener un buen descanso: dedicar el tiempo suficiente para descansar y contar con las suficientes horas de sueño. Hay que pensar, que el cuerpo necesita reponer las energías después de cada día. •Hacer actividades agradables: hacer actividades que te resulten agradables es una necesidad, ya que todos necesitamos dedicar nuestro tiempo a algunas actividades que nos hagan sentir bien. Estas cosas mejoran nuestro estado anímico, y ayudan a tener menos ansiedad. •Hacer ejercicio: es muy importante estar activo físicamente. El ejercicio elimina el exceso de la activación de la ansiedad y ayuda con la relajación muscular. También ayuda hacer cosas que te hagan moverte, como caminar, jugar con niños, planear determinadas actividades, etc. Lo mejor es tratar de practicar un deporte lúdico que te guste o que ya hayas practicado en el pasado, ya que de paso te proporcionará mayor satisfacción que si te decantas por una gimnasia fría y pesada. •Reunirse con amigos: es necesario buscar momentos para compartir con los amigos, sin aislarte, aunque te sientas mal. Reír y relacionarte son cosas que te ayudarán a sentirte mejor. •Tener una dieta equilibrada: lo que comemos y la manera de comerlo influye de forma directa en el estado de ánimo. Por eso, hacer una dieta equilibrada y variada mejorará tu salud física y tu bienestar emocional. Hay que tener en cuenta, que muchas personas detectan su grado de angustia por las sensaciones que les produce en el estómago, por ejemplo. •Tratar de no buscar una salida rápida a la ansiedad: cosas como acudir al tabaco, al alcohol o a tomar otro tipo de sustancias tranquilizadoras, lo único que harán será aliviarte de forma momentánea. No implican un beneficio para la ansiedad, sino todo lo contrario.
Un mal de estos tiempos: Ansiedad y qué hacer con ella
Datos archivados del Taringa! original
110puntos
270visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos: