No todo lo que haces en tu rutina de aseo es muy saludable. Entérate de qué errores estás cometiendo sin darte cuenta.
Tomar una ducha muy larga
Aunque parezca relajante y divertido, las duchas muy prolongadas pueden hacer que la piel pierda hidratación, por ello es posible que después de un baño demasiado largo te pique o se te reseque. Lo recomendable es no exceder los 10 minutos.
Enjabonar todo el cuerpo
El jabón posee una fórmula para disolver la suciedad y el aceite del cuerpo. Pero existen zonas, como tus brazos y piernas, que no acumulan mucho aceite y que podrían verse afectadas por el jabón. Por eso se recomienda limitar el enjabonado solo las zonas grasosas y que causan el olor en tu piel: cara, axilas, nalgas, ingle y pies.
Dejar la esponja mojada en la ducha
Si eres de los que deja la esponja húmeda en la ducha, debes saber que estás propiciando la aparición de gérmenes y bacterias que podrían afectar tu piel. Al terminar tu baño, asegúrate de lavarla bien, escurrirla y dejarla secar en un ambiente fresco y de ser posible, expuesta al sol. Además, no olvides renovarla periódicamente.
Enrollarse la toalla alrededor de la cabeza
Hacerte un turbante con la toalla no es lo mejor, ya que es una de las cosas que más daños causa al cabello. En vez de eso, escurre con delicadeza el exceso de agua utilizando una toalla seca, y no lo frotes, para evitar la aparición de enredos.
Esperar mucho tiempo para humectar la piel
Al terminar el baño, se aconseja secar el excedente de agua en el cuerpo e inmediatamente hidratar la piel con cremas corporales ricas en aceites naturales. Lo recomendable es no esperar más de tres minutos después de salir de la ducha, para evitar que el aire le robe cierta humedad valiosa a la piel. Aunque no parezca, esta fase del aseo personal es crucial. No hacerlo puede resecar la piel y agrietarla, permitiendo así la entrada de bacterias y alérgenos.
Tomar una ducha muy larga
Aunque parezca relajante y divertido, las duchas muy prolongadas pueden hacer que la piel pierda hidratación, por ello es posible que después de un baño demasiado largo te pique o se te reseque. Lo recomendable es no exceder los 10 minutos.
Enjabonar todo el cuerpo
El jabón posee una fórmula para disolver la suciedad y el aceite del cuerpo. Pero existen zonas, como tus brazos y piernas, que no acumulan mucho aceite y que podrían verse afectadas por el jabón. Por eso se recomienda limitar el enjabonado solo las zonas grasosas y que causan el olor en tu piel: cara, axilas, nalgas, ingle y pies.
Dejar la esponja mojada en la ducha
Si eres de los que deja la esponja húmeda en la ducha, debes saber que estás propiciando la aparición de gérmenes y bacterias que podrían afectar tu piel. Al terminar tu baño, asegúrate de lavarla bien, escurrirla y dejarla secar en un ambiente fresco y de ser posible, expuesta al sol. Además, no olvides renovarla periódicamente.
Enrollarse la toalla alrededor de la cabeza
Hacerte un turbante con la toalla no es lo mejor, ya que es una de las cosas que más daños causa al cabello. En vez de eso, escurre con delicadeza el exceso de agua utilizando una toalla seca, y no lo frotes, para evitar la aparición de enredos.
Esperar mucho tiempo para humectar la piel
Al terminar el baño, se aconseja secar el excedente de agua en el cuerpo e inmediatamente hidratar la piel con cremas corporales ricas en aceites naturales. Lo recomendable es no esperar más de tres minutos después de salir de la ducha, para evitar que el aire le robe cierta humedad valiosa a la piel. Aunque no parezca, esta fase del aseo personal es crucial. No hacerlo puede resecar la piel y agrietarla, permitiendo así la entrada de bacterias y alérgenos.
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