En lo concerniente al Kung-fu externo, los ejercicios eran cinco formas diferentes relativas a cinco animales, a saber: el dragón, que representa el espíritu; la serpiente, para el endurecimiento de huesos y tendones; el tigre para la fortaleza; el leopardo para el aliento, y la grulla para la elasticidad, cualidades que pueden perdurar toda la vida.
Básicamente, como al aprender un idioma, el alfabeto debe conocerse antes. Así pues, los fundamentos del Kung-fu deben practicarse antes que las formas (kuens), para terminar seleccionando unos pocos movimientas y concentrarse en adquiridos como especialidades y como técnicas invencibles.
Cuando el adepto Shaolín había completado todo el curso y quería abandonar el monasterio, tenía que combatir a lo largo del corredor de los muñecos de madera, aunque en realidad, estos muñecos eran simplemente practicantes de Kung-ru. Unos treinta de éstos se escondían en el corredor -que estaba totalmente oscuro- y emboscaban al participante en la prueba. Le lanzaban a su paso puñetazos, patadas, golpes de palma, garras, dedos, etc., de los que tenía que defenderse evadiendo y respondiendo a los ataques. Muy a menudo le producían heridas paralizantes y muerte en la lucha.
Al final del corredor, había una olla de bronce que contenía incienso ardiendo. En los lados de la olla estaban grabados dos dragones. Cuando una persona abrazaba la olla sobre estos dragones, los antebrazos quedarían marcados con las dos figuras, constituyendo estas marcas el «certificado de graduación»> que todo alumno debía poseer al finalizar su estancia en el templo.
Infinidad de instructores afirman ser discípulas de verdaderos maestros en Kung-ru y manifiestan que su estilo es Shaolín Norte, Shaolín Sur, Shaolín de Shandeng, Shaolín de Szuchuan, Shaolín de Cantón o Shaolín de Fukien; por supuesto, todos ellos relacionados directamente con el templo Shaolín. Incluso preguntando a los chinos residentes en occidente sobre temas relacionados con Shaolín, se puede uno encontrar con personas faltas de total cultura china y que, sin embargo, hablan como si conocieran verdaderamente la verdad. Lo cierto es que la mayoría de los estilos de Kung-fu actuales no tienen su origen en los templos tradicionales.
El templo Shaolín está situado en la montaña Sung, en la comarca de Dengfeng, y hasta el año 2000 estuvo dirigido por Liang Yin Chuan. A raíz del éxito de la serie televisiva Kung-fú todo el mundo sufrió una especie de fiebre por conocer el templo y terminaron creyéndose lo que mostraba la película, inclusive las gentes que vivían en Japón y Hong Kong. Muchos adolescentes escaparon entonces de sus casas y llegaron al templo Shaolín con la esperanza de convertirse en discípulos, pero lo triste del caso es que poco arte marcial quedaba ya en los templos. Al mismo tiempo, muchas personas deshonestas se aprovecharon de la situación y estafaron a los jóvenes con el «Kung-fú Shaolín». La prensa China dio a conocer la situación y se enviaron gentes para evaluar el mal y exigir responsabilidades, pero en aquel entonces había ya unas cincuenta escuelas alrededor del templo. Los alumnos no tenían donde dormir, comían mal, no tenían ropa para cambiarse y ni siquiera una ducha. Estaban sucios, demacrados, frustrados y malolientes, aunque pensaban que eso formaba parte del entrenamiento, y los supuestos maestros no eran otra cosa que granjeros. El gobierno hizo desaparecer las seudo escuelas, dejando únicamente cuatro para promover el buen Kung-fú Shaolín. Una escuela está localizada cerca del templo Chongyueh, otra en los terrenos del templo, la tercera al pie de las colinas del templo, y una última -la escuela Tangfang- tiene cerca de quinientos alumnos (80% de varones) y está considerada la mejor de las cuatro. En este templo se incluyen métodos de entrenamiento básicos, formas a mano vacía, armas y formas a dos personas. Los ejecutantes son jóvenes y hay entrenadores y viejos maestros, incluyendo antiguos monjes y al director Lang.
El programa básico quizá no es bastante eficaz, ya que proporciona a los estudiantes una base inadecuada, deficiencia que proporcionará a los estudiantes pocas aptitudes para llegar a niveles superiores. Hoy en día los estudiantes ya no son monjes y su atención y tiempo está dividido entre los muchos asuntos de la escuela, lo que no es bueno para su formación marcial. No obstante, las demostraciones a mano vacía son bastante adecuadas y resulta obvio que este Shaolín chuan no es Chang chuan (boxeo largo), ya sea estilo islámico u otras variedades de boxeo largo del norte.
Para entrar al templo Shaolín hay que atravesar un asfaltado bien conservado, con la montaña Sung detrás apuntando al cielo. Normalmente hay una gran cantidad de autocares repletos de turistas aparcados, en especial japoneses, así como monjes, chinos inmigrantes hablando cantonés, europeos de todas las naciones, chinos de Shangai comiendo semillas de melón, ciruelas agridulces y aperitivos «cinco especias», vendedores que ofrecen libros explicativos sobre el templo, libros de Kung-fú, fotógrafos ofreciendo sacarte un retrato, vendedores de alimento y, por supuesto, mucha gente en pie con la boca abierta.
Una vez que se franquea la puerta del templo la impresión es igual se trate de un turista o un artista marcial: el templo es uno de los grandes tesoros del mundo. El Bosque de las pagadas, con unas doscientas veinte pagadas, el monumento en honor a los monjes que ayudaron al gobierno a derrotar a los insurgentes durante la dinastía Tang y los antiguos salones de entrenamiento en artes marciales, son todos de valor incalculable.
En lo concerniente al Kung-fú Shaolín, poco hay que ver dentro del templo en sí. El templo Chin Na Lou es conocido como el guardián que, según la leyenda, dio origen al bastón Shaolín. Además de las huellas dejadas por los artistas marciales en el suelo de piedra, también hay pinturas representando escenas de artes marciales y reproducciones de armas, así como una gran pintura de Buda que cubre 288 cm cuadrados.
El templo ha sido destruido en parte varias veces a lo largo de la historia y aún sufrió más daños durante la revolución cultural. Ahora, con el auge de la industria turística y el entusiasmo de los aficionados a las artes marciales, el gobierno está gastando dinero en la renovación del templo. La reconstrucción del Ta Shong, el principal templo del lugar, casi está acabada y se ha destinado una zona para representar prácticas de entrenamiento, formas Shaolín, entrenamiento básico, entrenamiento con armas, monjes derrotando a los japoneses y escenas de Wushu moderno.
Imagenes
Youtube vids
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=ms_9iuGxyQA
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Básicamente, como al aprender un idioma, el alfabeto debe conocerse antes. Así pues, los fundamentos del Kung-fu deben practicarse antes que las formas (kuens), para terminar seleccionando unos pocos movimientas y concentrarse en adquiridos como especialidades y como técnicas invencibles.
Cuando el adepto Shaolín había completado todo el curso y quería abandonar el monasterio, tenía que combatir a lo largo del corredor de los muñecos de madera, aunque en realidad, estos muñecos eran simplemente practicantes de Kung-ru. Unos treinta de éstos se escondían en el corredor -que estaba totalmente oscuro- y emboscaban al participante en la prueba. Le lanzaban a su paso puñetazos, patadas, golpes de palma, garras, dedos, etc., de los que tenía que defenderse evadiendo y respondiendo a los ataques. Muy a menudo le producían heridas paralizantes y muerte en la lucha.
Al final del corredor, había una olla de bronce que contenía incienso ardiendo. En los lados de la olla estaban grabados dos dragones. Cuando una persona abrazaba la olla sobre estos dragones, los antebrazos quedarían marcados con las dos figuras, constituyendo estas marcas el «certificado de graduación»> que todo alumno debía poseer al finalizar su estancia en el templo.
Infinidad de instructores afirman ser discípulas de verdaderos maestros en Kung-ru y manifiestan que su estilo es Shaolín Norte, Shaolín Sur, Shaolín de Shandeng, Shaolín de Szuchuan, Shaolín de Cantón o Shaolín de Fukien; por supuesto, todos ellos relacionados directamente con el templo Shaolín. Incluso preguntando a los chinos residentes en occidente sobre temas relacionados con Shaolín, se puede uno encontrar con personas faltas de total cultura china y que, sin embargo, hablan como si conocieran verdaderamente la verdad. Lo cierto es que la mayoría de los estilos de Kung-fu actuales no tienen su origen en los templos tradicionales.
El templo Shaolín está situado en la montaña Sung, en la comarca de Dengfeng, y hasta el año 2000 estuvo dirigido por Liang Yin Chuan. A raíz del éxito de la serie televisiva Kung-fú todo el mundo sufrió una especie de fiebre por conocer el templo y terminaron creyéndose lo que mostraba la película, inclusive las gentes que vivían en Japón y Hong Kong. Muchos adolescentes escaparon entonces de sus casas y llegaron al templo Shaolín con la esperanza de convertirse en discípulos, pero lo triste del caso es que poco arte marcial quedaba ya en los templos. Al mismo tiempo, muchas personas deshonestas se aprovecharon de la situación y estafaron a los jóvenes con el «Kung-fú Shaolín». La prensa China dio a conocer la situación y se enviaron gentes para evaluar el mal y exigir responsabilidades, pero en aquel entonces había ya unas cincuenta escuelas alrededor del templo. Los alumnos no tenían donde dormir, comían mal, no tenían ropa para cambiarse y ni siquiera una ducha. Estaban sucios, demacrados, frustrados y malolientes, aunque pensaban que eso formaba parte del entrenamiento, y los supuestos maestros no eran otra cosa que granjeros. El gobierno hizo desaparecer las seudo escuelas, dejando únicamente cuatro para promover el buen Kung-fú Shaolín. Una escuela está localizada cerca del templo Chongyueh, otra en los terrenos del templo, la tercera al pie de las colinas del templo, y una última -la escuela Tangfang- tiene cerca de quinientos alumnos (80% de varones) y está considerada la mejor de las cuatro. En este templo se incluyen métodos de entrenamiento básicos, formas a mano vacía, armas y formas a dos personas. Los ejecutantes son jóvenes y hay entrenadores y viejos maestros, incluyendo antiguos monjes y al director Lang.
El programa básico quizá no es bastante eficaz, ya que proporciona a los estudiantes una base inadecuada, deficiencia que proporcionará a los estudiantes pocas aptitudes para llegar a niveles superiores. Hoy en día los estudiantes ya no son monjes y su atención y tiempo está dividido entre los muchos asuntos de la escuela, lo que no es bueno para su formación marcial. No obstante, las demostraciones a mano vacía son bastante adecuadas y resulta obvio que este Shaolín chuan no es Chang chuan (boxeo largo), ya sea estilo islámico u otras variedades de boxeo largo del norte.
Para entrar al templo Shaolín hay que atravesar un asfaltado bien conservado, con la montaña Sung detrás apuntando al cielo. Normalmente hay una gran cantidad de autocares repletos de turistas aparcados, en especial japoneses, así como monjes, chinos inmigrantes hablando cantonés, europeos de todas las naciones, chinos de Shangai comiendo semillas de melón, ciruelas agridulces y aperitivos «cinco especias», vendedores que ofrecen libros explicativos sobre el templo, libros de Kung-fú, fotógrafos ofreciendo sacarte un retrato, vendedores de alimento y, por supuesto, mucha gente en pie con la boca abierta.
Una vez que se franquea la puerta del templo la impresión es igual se trate de un turista o un artista marcial: el templo es uno de los grandes tesoros del mundo. El Bosque de las pagadas, con unas doscientas veinte pagadas, el monumento en honor a los monjes que ayudaron al gobierno a derrotar a los insurgentes durante la dinastía Tang y los antiguos salones de entrenamiento en artes marciales, son todos de valor incalculable.
En lo concerniente al Kung-fú Shaolín, poco hay que ver dentro del templo en sí. El templo Chin Na Lou es conocido como el guardián que, según la leyenda, dio origen al bastón Shaolín. Además de las huellas dejadas por los artistas marciales en el suelo de piedra, también hay pinturas representando escenas de artes marciales y reproducciones de armas, así como una gran pintura de Buda que cubre 288 cm cuadrados.
El templo ha sido destruido en parte varias veces a lo largo de la historia y aún sufrió más daños durante la revolución cultural. Ahora, con el auge de la industria turística y el entusiasmo de los aficionados a las artes marciales, el gobierno está gastando dinero en la renovación del templo. La reconstrucción del Ta Shong, el principal templo del lugar, casi está acabada y se ha destinado una zona para representar prácticas de entrenamiento, formas Shaolín, entrenamiento básico, entrenamiento con armas, monjes derrotando a los japoneses y escenas de Wushu moderno.
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