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Kung Fu

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Según los historiadores, las primeras referencias al Boxeo chino hacen mención a un emperador llamado Huang ti, allá por el año 2675 a. de C., quien se vio en la necesidad de formar un ejército invencible incluso sin armas, para derrotar a un rebelde llamado Chi hyu. El entrenamiento fue muy duro y algunas de las pruebas a las que tenían que someterse para comprobar su destreza eran: ser capaces de atravesar con una flecha una pluma mientras caía, saltar sobre un sendero polvoriento sin dejar huella y cortar gruesos árboles con la espada. Este primer arte guerrero sería llamado Go-Ti.

Después de este emperador, las referencias claras a cualquier estilo de lucha definido se pierden casi totalmente, aunque se deja patente el que todas las castas guerreras sabían técnicas de lucha, bien sea como danza guerrera (Kan Chiwu) o combate popular entre soldados (Chiacki).

Hasta los años 600 a. de C. no se vuelve a encontrar una referencia clara, y ésta se debe al filósofo Lao Tse, quien en su libro Tao-Te-Ching (El libro del poder y el camino) crea las bases para la escuela interna del Boxeo chino y las mezcla con la meditación, la medicina y la alquimia. Después, en los años 130 a. de C. y durante la construcción de la Gran Muralla, se afianzan las artes guerreras entre las tropas y hasta los monjes confucionistas comienzan a practicadas: éstos para sobrevivir a la persecución religiosa, y el pueblo para evitar el reclutamiento obligatorio en la construcción de la muralla, ya que nunca más volvían a regresar a sus casas. El primer libro de que tenemos constancia- fue escrito por el emperador Han_Wu Ti (9-52 d. de t.) y se tituló Manual sobre las artes combativas; en él dedica seis capítulos a la lucha cuerpo a cuerpo. En esa misma época, el médico Hua-to crea el Wu-Chin-si, gimnasia preventiva, y que sería conocida como El juego de los cincos animales. Se piensa que más tarde estos ejercicios fueron recopilados por los monjes de los templos y modificados. Estas técnicas imitativas de animales y el estilo Chang chuan, que aún perdura hoy en día, sería la base definitiva para el desarrollo del Kung-fú actual. La llegada a los templos Shaolín de un monje llamado Tamo, al que estudiaremos ahora, contribuyó a que se estableciesen unas bases más sólidas en las artes marciales chinas.

Denominado de diferentes maneras, Daruma en Japón, Pu-ti Tamo y Dat-Mor en China, así como Bodhidharmtt en sánscrito, este monje budista llega a China aproximadamente en el año 525, con el fin de reconvertir a los monjes chinos al dogma del budismo. Su intención no fue bien acogida por el emperador Liang Wu Ti, por lo que se ve en la necesidad de refugiarse en el monasterio Chor Jo lurn. Una vez allí, comprueba sus teorías sobre la degradación de las doctrinas budistas y decide formar a los monjes, tanto espiritual como físicamente. Con la ayuda de algunos monjes hindúes, les instruye en el combate a manos desnudas, con el fin doble de fortalecerles y proporcionarles suficientes medios de autodefensa como para que no sigan siendo presa fáciles de los bandidos. Esta enseñanza se llamaba «los dieciocho movimientos de las manos de Lo Han» y fue escritos en dos libros: el Khin Ching y el Hsier. Siu Ching, considerándose, por tanto, que fueron la base para todo el desarrollo del Kung-fú. Posteriormente, un monje llamado Chueh Yuan elaboró un total de 72 movimientos, ampliándolos más tarde a 172.

En el siglo XVII los monjes del templo adquirieron justa fama de luchadores a raíz de la ayuda que les solicitó el emperador Kang Shi para que expulsaran a los saqueadores bárbaros. Un total de ciento veintiocho monjes del templo Fukien lucharon con efectividad y fue tanta su destreza que ninguno de ellos resultó con daño alguno, consiguiendo expulsar del país a los enemigos bárbaros. Fue tanta la fama que desde entonces alcanzaron los monjes que las envidias crecieron rápidamente en torno a ellos y el gobernador de Fukien les acusó de intentar derrocar al emperador. Temeroso éste de que fuera cierto, mandó a su guardia privada para que les eliminara, siendo rechazada fácilmente por los habitantes del templo. Reunió entonces un gigantesco ejército y exterminó a los monjes, de los que solamente sobrevivieron cinco de ellos, que se dispersaron por toda China. Según la leyenda, se reunieron de nuevo y formaron una sociedad llamada «liga Hung», la cual durante muchísimos años puso en serias dificultades a toda la dinastía Ching. Hoy en día perdura la esencia de dicha unión, pero bajo el nombre de «la tríada» y sus fines, ya no están tan claros.

Los cinco estilos primitivos nacidos del templo serían el Shaolín chuam (igual al practicado en el templo), el Mu fa chuan, el Mok du san, el Pak mei pai y el Weng chun hok. Pero no fue la matanza de aquellos primeros monjes expertos en Kung-fú la causante principal de la gran confusión y el difícil camino de las artes marciales chinas, sino que cuando los estilos se habían unificado algo y las artes de lucha eran practicadas por toda China, una nueva matanza vino a poner un caos total en la difusión del Kung-fú: la de los boxers, el 27 de agosto de 1900. Las tropas europeas que dominaban China, ayudadas por cuerpos mercenarios de Japón, India y Argelia (España también contribuía a este genocidio), masacran a los boxers así como a sus maestros, utilizando ocho mil hombres, cien cañones y veinte ametralladoras; anteriormente lo habían intentado una y otra vez con la lucha «noble», cuerpo a cuerpo, pero la superioridad de las artes de lucha china les puso en ridículo.

Después, algunos viejos maestros sobrevivientes se reúnen en Formosa y tratan de expandir su arte hacia América, pero la gran diversidad de estilos malogra su intención y no son bien entendidos en el resto del mundo. Un japonés, Dishinso, profundiza en la historia de los templos Shaolín tsu (Shorinji en japonés) y logra recopilar una gran diversidad de técnicas y conceptos antiguos, a los que pone el nombre de Shorinji Kempo (el puño de Shaolín). La rigidez, el autoritarismo y la codificación más severa, desvirtúan grandemente la idea del arte primero, sin que los maestros chinos hagan nada por evitado.

Pero el Kung-fú es demasiado rico en técnica y demasiado complejo en su variedad, como para que pueda ser sintetizado y codificado. Tratar de resumir en uno solo un arte marcial tan enorme, es ridiculizado. Basta recordar algunos factores para darnos cuenta de ello.

La lucha a mano desnuda tiene en China dos grandes vertientes: Norte y Sur, según la separación que proporciona el río Yang tse, y dos modos de llegar a un mismo fin, interno o externo. Difundidas las dos tendencias a ambos márgenes del río, la externa (Wie chic) se caracteriza por su influencia taoísta ataque, fuerza y proezas y la interna (Nei chic) por su origen hindú, control mental.

Lo cierto es que tan grande ha sido la influencia del Kung-fú en las técnicas de lucha, que incluso hoy siguen apareciendo estilos que un día se consideraron autóctonos, pero que tienen sus raíces en algún maestro chino.

Bajo el nombre de «templo Shaolín» se agrupan una gran cantidad de estilos de Kung-fú, en un intento de dar credibilidad a sistemas de lucha que por sí mismos no tendrían difusión alguna. Basta con decir que los orígenes de un estilo provienen del mítico templo, para que la boca de asombro de los novatos se abra con entusiasmo. Por desgracia, la posibilidad de comprobar esos maravillosos orígenes no está al alcance de todo el mundo.

Algunos estudiosos de la historia antigua cuestionan incluso la existencia de numerosos templos y dicen que solamente existió uno y que los demás se edificaron posteriormente, cuando nada tenían que ver ya con las artes marciales. El gobierno chino, en un intento de comercializar turísticamente esa zona, haría restaurar posteriormente los demás templos Shaolín para que los visitantes pudieran ser más numerosos.

El problema para averiguar el origen del Kung-fú estriba en que no existe constancia escrita fidedigna, ya que los conocimientos de lucha se transmitían básicamente de forma oral, de familia a familia. Los pocos escritos que se conservan sobre el templo Shaolín fueron realizados una vez destruido el o los templos, y quizá sus historiadores pusieron demasiado interés en mitificarles y dotarles de una fantasía más atractiva.

Sabemos que la historia de China está plagada de destrucciones y construcciones de templos, según fueran del agrado o no de los dirigentes, y se cuenta que en una de las mayores persecuciones del budismo fueron destruidos 4.600 templos. Con el fin de preservar los más importantes, algunos monjes prefirieron mantenerse en el anonimato y ocultar sus templos en las montañas. Por este motivo, algunos templos construidos a partir del siglo III (d. de C.) se han localizado en montañas remotas y desde el siglo XVI algunas montañas fueron santuarios budistas. El comprobar, por tanto, que un determinado estilo proviene de un templo Shaolín, es una labor imposible de realizar y el único camino posible sería analizar las características del templo Shaolín y sus enseñanzas, así como el modo de vida de sus monjes. Aquellos estilos que tengan gran similitud con esa línea, pudiera ser que se hubieran originado en el templo.

Un templo Shaolín era similar a una universidad occidental y sus enseñanzas eran muy especializadas. Se aprendían numerosos estilos de lucha y algunos de los más conocidos, como la Mantis religiosa y el Tai chi chuan, fueron desarrollados fuera del templo en su fase inicial y posteriormente incorporados a las enseñanzas colectivas. No son, por tanto, originales de Shaolín, aunque sí provienen de allí.

Cada estilo tenía su propio profesor y los estudiantes eran situados con uno u otro, según sus características físicas y mentales. Como resultado de esa especialización, cuando un graduado abandonaba el templo llevaba consigo una mínima parte de los conocimientos de Shaolín. Esos pocos conocimientos no eran suficientes para impartir clases con eficacia y el nuevo instructor se veía en la obligación de añadir e incluso modificar técnicas al estilo. Así quedarían explicadas las diferencias tan notables que existen entre estilos procedentes de Shaolín e igualmente podemos comprender la similitud que existe entre algunos de ellos. Incluso el nombre Shaolín está mal utilizado y más del 90% de los estilos que se dicen provienen del templo no tienen su origen cierto en él.

Las técnicas reales del templo Shaolín sabemos que eran muy directas, buscando más que nada la efectividad. Las florituras y las posturas exageradas que tanto abundan en los «estilos de Shaolín», no pueden ser ciertamente originales. La idea básica era no atentar contra la mente del oponente, solamente golpearle e impedirle que se levantase posteriormente del suelo. Los movimientos complicados no tienen cabida en esta lucha, ya que son solamente un gasto de energía.

Otra cosa eran las formas o kuens, las cuales se enseñaban en toda su amplitud, buscando incluso posturas muy plásticas y de gran belleza estética. Pero estas formas no se enseñaban como un fin bélico, sino como un ejercicio físico y mental completo. Se guardaban celosamente de la curiosidad ajena y se enseñaban siempre en privado, nunca en una clase colectiva: Este último hecho ha provocado el que sistemas con el mismo origen no posean formas iguales.

En el siglo X parece ser que se edificaron nuevos templos Shaolín, aunque los datos son confusos ya que de ser cierto no se declararon a las autoridades como tales. En los años 1600 el templo Song shan, de la provincia de Honan, fue destruido y el control de los templos fue establecido en Fukien. Después de permanecer en ruinas durante varios años fue reconstruido y ocupado.

En 1849 nació en China un niño cuyo cuerpo estaba cubierto de largo pelo, lo que motivó el que sus supersticiosos padres lo abandonasen en la jungla. Fue encontrado por los monjes del templo Shaolín de Fukien, los cuales le dieron el nombre de Shu Kong tai Djin. Una vez crecido, su posición en el monasterio no era definida, ya que no tenía la categoría de estudiante. Su libertad para aprender y andar por el templo era total y esto motivó el que aprendiera de todos los estilos allí enseñados y se convirtiera con el paso de los años en el gran maestro de Shaolín. Sabía manejar 140 tipos diferentes de armas y 200 estilos de lucha, así como también dominaba el arte de la muerte.

En esa época el templo de Shaolín corría serio peligro de ser atacado de nuevo y para ello los monjes decidieron prenderle fuego ellos mismos, no sin antes decidir dónde quedaría de nuevo enclavado otro igual. Shu Kong había salido apenas dos veces en su vida del templo, ya que por su apariencia de hombre lobo temía la reacción de las gentes al verle. Se refugió en las montañas y allí continuó enseñando las técnicas del templo hasta su muerte, a la edad de 79 años. Con anterioridad, en 1928, pasó el título de gran maestro de Shaolín a Chang Ming, quien había nacido en Fukien en 1880. Fue también un gran maestro y digno descendiente de Shu y poseía una gran energía que había desarrollado mediante la meditación. Mientras que los monjes meditaban, él aprovechaba el tiempo para hacer ejercicios isométricos, respiratorios y de tensión en la posición de meditación, sin que nadie fuera consciente de ello. Solía dormir con su cabeza en una silla y los talones en otra, sin ningún otro soporte. El resultado de todo fue que desarrolló una tremenda fuerza física y gran energía mental. En este personaje se inspiró la legendaria serie de televisión Kung-fú, interpretada por David Carradine.

Con la caída de la dinastía manchú se produjo un caos en China y en una ocasión Chang se vio obligado a matar a once soldados del dictador. Escapó del cerco que le pusieron y huyó cerca de Bangdung, en lndonesia. Allí los chinos eran discriminados a causa de la fama que traían de vagabundos y ladrones, y los estilos chinos no eran apreciados. Por este motivo, Chang cambió sustancialmente las técnicas para que no se viera su origen chino y estableció el sistema de rangos mediante cinturones. En 1968 alcanzó el grado de cinturón negro y entregó el título de gran maestro de Shaolín a Sing Kwang The, poco antes de morir en 1973, en Indonesia. Este nuevo maestro sabemos que nació en lndonesia en 1945 y que comenzó sus estudios a los siete años y posteriormente bajo las directrices del maestro Chang durante siete horas diarias. Ese entrenamiento se realizaba todos los días de la semana, sin descanso, y se prolongó durante doce años.

El examen para cinturón negro incluía seis luchas contra otros tantos estudiantes.Fue el maestro más joven de todos, llegando a alcanzar el Décimo Dan a la edad de 25 años. El estilo que divulgó constaba de .veintiuna técnicas largas y treinta formas cortas, así como numerosas técnicas de lucha en una progresión hasta el cinturón negro. También enseñaba técnicas con armas y diez formas de estilo de animales.

Hoy en día, el «estilo Shaolín» es más una leyenda o una forma de vida, que un estilo definido. Como hemos visto por este corto repaso, nadie puede estar seguro de que su estilo provenga del templo Shaolín, ya que incluso no sabemos cuál era el verdadero templo Shaolín. Actualmente se piensa que cada templo se especializaba en una forma de lucha, bien sea en la lucha con armas o en la meditación con fines guerreros.

Del templo de Honan sabemos que hacía hincapié en la imitación a la forma de lucha de los animales y que se imitaban con preferencia la grulla y la mantis religiosa. No existe, con toda seguridad, ninguna lista fidedigna que nos diga los estilos que se practicaban en los diversos templos.

El sistema del monasterio Shaolín compilaba finalmente treinta y seis formas de Kung-fú externo, y setenta y dos formas de Kung-fú interno para el combate a mano vacía; los ejercicios para el combate con armas sumaban otras ciento ocho formas. Los ejercicios de Kung-fú interno se dividían en tres etapas: la primera consistía en entrar en el Chor cho um, seguido del Law tong hon y finalmente Dar mor yuen, alcanzando así el más alto nivel posible en el Kung-fú interno.
En el Dar mor yuen, por ejemplo, los principales métodos eran los ataques a los puntos de presión, paralización del pulso y las técnicas para dañar tendones y huesos. El que llegase a terminar este curso de entrenamiento podía causar la -muerte a cualquiera con sólo levantar el brazo o un movimiento de las piernas. Por este motivo, todos los practicantes tenían que prestar juramento de que nunca usarían por capricho las técnicas que habían aprendido y sólo lo harían en caso de que existiera una auténtica razón para ello. De los millares de monjes Shaolín, sólo una minoría completaba este curso de entrenamiento.

En lo concerniente al Kung-fu externo, los ejercicios eran cinco formas diferentes relativas a cinco animales, a saber: el dragón, que representa el espíritu; la serpiente, para el endurecimiento de huesos y tendones; el tigre para la fortaleza; el leopardo para el aliento, y la grulla para la elasticidad, cualidades que pueden perdurar toda la vida.

Básicamente, como al aprender un idioma, el alfabeto debe conocerse antes. Así pues, los fundamentos del Kung-fu deben practicarse antes que las formas (kuens), para terminar seleccionando unos pocos movimientas y concentrarse en adquiridos como especialidades y como técnicas invencibles.

Cuando el adepto Shaolín había completado todo el curso y quería abandonar el monasterio, tenía que combatir a lo largo del corredor de los muñecos de madera, aunque en realidad, estos muñecos eran simplemente practicantes de Kung-ru. Unos treinta de éstos se escondían en el corredor -que estaba totalmente oscuro- y emboscaban al participante en la prueba. Le lanzaban a su paso puñetazos, patadas, golpes de palma, garras, dedos, etc., de los que tenía que defenderse evadiendo y respondiendo a los ataques. Muy a menudo le producían heridas paralizantes y muerte en la lucha.

Al final del corredor, había una olla de bronce que contenía incienso ardiendo. En los lados de la olla estaban grabados dos dragones. Cuando una persona abrazaba la olla sobre estos dragones, los antebrazos quedarían marcados con las dos figuras, constituyendo estas marcas el «certificado de graduación»> que todo alumno debía poseer al finalizar su estancia en el templo.

Infinidad de instructores afirman ser discípulas de verdaderos maestros en Kung-ru y manifiestan que su estilo es Shaolín Norte, Shaolín Sur, Shaolín de Shandeng, Shaolín de Szuchuan, Shaolín de Cantón o Shaolín de Fukien; por supuesto, todos ellos relacionados directamente con el templo Shaolín. Incluso preguntando a los chinos residentes en occidente sobre temas relacionados con Shaolín, se puede uno encontrar con personas faltas de total cultura china y que, sin embargo, hablan como si conocieran verdaderamente la verdad. Lo cierto es que la mayoría de los estilos de Kung-fu actuales no tienen su origen en los templos tradicionales.

El templo Shaolín está situado en la montaña Sung, en la comarca de Dengfeng, y hasta el año 2000 estuvo dirigido por Liang Yin Chuan. A raíz del éxito de la serie televisiva Kung-fú todo el mundo sufrió una especie de fiebre por conocer el templo y terminaron creyéndose lo que mostraba la película, inclusive las gentes que vivían en Japón y Hong Kong. Muchos adolescentes escaparon entonces de sus casas y llegaron al templo Shaolín con la esperanza de convertirse en discípulos, pero lo triste del caso es que poco arte marcial quedaba ya en los templos. Al mismo tiempo, muchas personas deshonestas se aprovecharon de la situación y estafaron a los jóvenes con el «Kung-fú Shaolín». La prensa China dio a conocer la situación y se enviaron gentes para evaluar el mal y exigir responsabilidades, pero en aquel entonces había ya unas cincuenta escuelas alrededor del templo. Los alumnos no tenían donde dormir, comían mal, no tenían ropa para cambiarse y ni siquiera una ducha. Estaban sucios, demacrados, frustrados y malolientes, aunque pensaban que eso formaba parte del entrenamiento, y los supuestos maestros no eran otra cosa que granjeros. El gobierno hizo desaparecer las seudo escuelas, dejando únicamente cuatro para promover el buen Kung-fú Shaolín. Una escuela está localizada cerca del templo Chongyueh, otra en los terrenos del templo, la tercera al pie de las colinas del templo, y una última -la escuela Tangfang- tiene cerca de quinientos alumnos (80% de varones) y está considerada la mejor de las cuatro. En este templo se incluyen métodos de entrenamiento básicos, formas a mano vacía, armas y formas a dos personas. Los ejecutantes son jóvenes y hay entrenadores y viejos maestros, incluyendo antiguos monjes y al director Lang.
El programa básico quizá no es bastante eficaz, ya que proporciona a los estudiantes una base inadecuada, deficiencia que proporcionará a los estudiantes pocas aptitudes para llegar a niveles superiores. Hoy en día los estudiantes ya no son monjes y su atención y tiempo está dividido entre los muchos asuntos de la escuela, lo que no es bueno para su formación marcial. No obstante, las demostraciones a mano vacía son bastante adecuadas y resulta obvio que este Shaolín chuan no es Chang chuan (boxeo largo), ya sea estilo islámico u otras variedades de boxeo largo del norte.

Para entrar al templo Shaolín hay que atravesar un asfaltado bien conservado, con la montaña Sung detrás apuntando al cielo. Normalmente hay una gran cantidad de autocares repletos de turistas aparcados, en especial japoneses, así como monjes, chinos inmigrantes hablando cantonés, europeos de todas las naciones, chinos de Shangai comiendo semillas de melón, ciruelas agridulces y aperitivos «cinco especias», vendedores que ofrecen libros explicativos sobre el templo, libros de Kung-fú, fotógrafos ofreciendo sacarte un retrato, vendedores de alimento y, por supuesto, mucha gente en pie con la boca abierta.

Una vez que se franquea la puerta del templo la impresión es igual se trate de un turista o un artista marcial: el templo es uno de los grandes tesoros del mundo. El Bosque de las pagadas, con unas doscientas veinte pagadas, el monumento en honor a los monjes que ayudaron al gobierno a derrotar a los insurgentes durante la dinastía Tang y los antiguos salones de entrenamiento en artes marciales, son todos de valor incalculable.

En lo concerniente al Kung-fú Shaolín, poco hay que ver dentro del templo en sí. El templo Chin Na Lou es conocido como el guardián que, según la leyenda, dio origen al bastón Shaolín. Además de las huellas dejadas por los artistas marciales en el suelo de piedra, también hay pinturas representando escenas de artes marciales y reproducciones de armas, así como una gran pintura de Buda que cubre 288 cm cuadrados.

El templo ha sido destruido en parte varias veces a lo largo de la historia y aún sufrió más daños durante la revolución cultural. Ahora, con el auge de la industria turística y el entusiasmo de los aficionados a las artes marciales, el gobierno está gastando dinero en la renovación del templo. La reconstrucción del Ta Shong, el principal templo del lugar, casi está acabada y se ha destinado una zona para representar prácticas de entrenamiento, formas Shaolín, entrenamiento básico, entrenamiento con armas, monjes derrotando a los japoneses y escenas de Wushu moderno.

Estilos animales del Kung fu

Simplemente quería redactar este articulo en el cual se muestran un poco las diferencias entre distintos estilos animales su relación con el propio animal que representan y más adelante incluir las formas de dichos estilos. Siempre ha despertado en mi el interés sobre la filosofía de la lucha de imitar a animales, sobre todo el como combinarlos y como usar cada estilo en cada situación especifica. Creo que es interesante conocer dichos estilos y estudiar sus particularidades.

- Tigre: Fortalece los huesos, se basa en ataques frontales, agresividad y fuerza, tiene muchos rompimientos y desgarramientos.
- Leopardo: Entrena buscando la fuerza muscular, es mas preciso que el tigre, se basa en una gran fuerza de cintura. El leopardo emplea mucha técnicas de aplastamiento y golpes internos con las manos, de cerca es donde hace mas daño.
- Grulla Blanca: Entrena la flexibilidad, prefiere trabajar a distancia del oponente y en sus ángulos fuera de la línea de sus ataques. La grulla tiene un equilibrio excelente y es muy buena para arruinar el equilibrio de los demás.
- Dragón: Entrena el temple, usa técnicas simples y básicas con una estrategia de movimientos complementarios a los del oponente.
- Serpiente: Entrena el chi (energía interna). La serpiente busca los puntos vitales, los ojos la garganta y la nuez, entre otros
- Mantis Religiosa: La estrategia fundamental de la mantis religiosa es esperar pacientemente a que haya una apertura, para trabar los brazos del oponente con una técnica de agarra y golpear áreas blandas y centros nerviosos.
- Pájaro Shaolin: Su estrategia consiste en saltar hacia delante con una ráfaga de golpes y volver a saltar hacia atrás, o provocando al oponente que ataque y esquivarle mientras golpea. El estilo del pájaro se caracteriza por cambios rápidos entre ataques y posiciones altas y bajas.
- Mono: El practicante del estilo del mono, salta, rueda, se sacude y escala para evitar a su atacante. Ataca desde ángulos extraños y contorsiona su cuerpo para golpear cuando el oponente se crea a si mismo a salvo.
- Garra de Águila: Este estilo se basa en técnicas de agarre, presa, de torsión y de llaves muy potentes para inmovilizar o castigar al atacante.
y otros como el Simio Blanco, Caballo Salvaje, 10.000 Abejas, Ciempiés Dorado

Kung-fu del Sur

Originariamente había cinco sistemas principales de Kung-fú del Sur, todos en línea recta con Shaolín y que eran designados por la palabra Gar (en cantonés), que quiere decir «familia» o clan, refiriéndose en este caso a la familia de Kung-fú.

Los sistemas de las cinco familias se originaron como artes de lucha, usadas para combatir a los gobernantes de la dinastía Ching, al contrario que los estilos del norte, que eran más viejos y se habían desarrollado en períodos de paz, cuando los discípulos podían estudiar sus artes marciales durante años antes de poder alcanzar niveles altos.

Los maestros del sur tenían que apresurar el entrenamiento y enseñar rápidamente a sus estudiantes cómo luchar, sin titubeos ni filigranas. Como resultado de ello, se enseñaba primero a usar la fuerza externa y después venía el entrenamiento de la fuerza interna. Las posiciones eran más abiertas y más bajas, siendo el trabajo de las piernas menos activo en el sur que en el norte. Se confiaba mayormente en el vigor del practicante y en el desarrollo de la máxima fuerza en el golpe, mediante combinaciones hábiles y efectivas a la hora de defenderse, así como el estudio detallado de los desplazamientos.

Las familias eran:

- HUNG GAR: Fundado por Hung Hei Gung, usa ejercicios de fuerza y tensión dinámica y es excelente para desarrollar los músculos y las posiciones bajas y resistentes.
- LAU GAR: Fundada por Lau Soam Ngan, es un sistema de brazos de media distancia que no se enseña normalmente en la actualidad, a excepción de Inglaterra y Hong Kong.
- CHOY GAR: El patriarca del sistema fue el monje Choy Fok, monje de Shaolín de la provincia de Fukien y que enseñó su sistema a Chan Heung, el creador del Choy li fut. También se cree que no mantiene relación alguna con el Choy li fut que fue fundado por Choy Gau Yee, y que es un estilo de Boxeo largo.
- LI GAR: Fundado por Li Yau Sun (también uno de los creadores del Choy li fut). Este sistema, raramente enseñado, se caracteriza por su vigoroso puño en la línea intermedia.
- MOK GAR: Fundado por Mok Ching Giu, el cual era famoso en Cantón por sus patadas. Este sistema hace énfasis en técnicas de mano corta y fuertes patadas.

Con la excepción de Hung gar, el resto de los estilos de las familias del Sur raramente son vistos hoy en día en sus formas originales.

La mayoría de los populares del Sur, incluyendo el Choy li fut, Wing chun y Grulla blanca, tienen su origen en las artes marciales del templo Shaolín o en otros estilos de norte. Cuando los revolucionarios, en su huida, trasplantaron estas artes al sur de China, adoptaron muchas de las características de los estilos nativos. La combinación de elementos del norte y del sur hacen a estos estilos de Kung-fú especialmente versátiles y efectivos como sistemas de defensa personal y combate.

Bajo el nombre de «templo Shaolín» se agrupan una gran cantidad de estilos de Kung-fú, en un intento de dar credibilidad a sistemas de lucha que por sí mismos no tendrían difusión alguna. Basta con decir que los orígenes de un estilo provienen del mítico templo, para que la boca de asombro de los novatos se abra con entusiasmo. Por desgracia, la posibilidad de comprobar esos maravillosos orígenes no está al alcance de todo el mundo.

Algunos estudiosos de la historia antigua cuestionan incluso la existencia de numerosos templos y dicen que solamente existió uno y que los demás se edificaron posteriormente, cuando nada tenían que ver ya con las artes marciales. El gobierno chino, en un intento de comercializar turísticamente esa zona, haría restaurar posteriormente los demás templos Shaolín para que los visitantes pudieran ser más numerosos.

El problema para averiguar el origen del Kung-fú estriba en que no existe constancia escrita fidedigna, ya que los conocimientos de lucha se transmitían básicamente de forma oral, de familia a familia. Los pocos escritos que se conservan sobre el templo Shaolín fueron realizados una vez destruido el o los templos, y quizá sus historiadores pusieron demasiado interés en mitificarles y dotarles de una fantasía más atractiva.

Sabemos que la historia de China está plagada de destrucciones y construcciones de templos, según fueran del agrado o no de los dirigentes, y se cuenta que en una de las mayores persecuciones del budismo fueron destruidos 4.600 templos. Con el fin de preservar los más importantes, algunos monjes prefirieron mantenerse en el anonimato y ocultar sus templos en las montañas. Por este motivo, algunos templos construidos a partir del siglo III (d. de C.) se han localizado en montañas remotas y desde el siglo XVI algunas montañas fueron santuarios budistas. El comprobar, por tanto, que un determinado estilo proviene de un templo Shaolín, es una labor imposible de realizar y el único camino posible sería analizar las características del templo Shaolín y sus enseñanzas, así como el modo de vida de sus monjes. Aquellos estilos que tengan gran similitud con esa línea, pudiera ser que se hubieran originado en el templo.

Un templo Shaolín era similar a una universidad occidental y sus enseñanzas eran muy especializadas. Se aprendían numerosos estilos de lucha y algunos de los más conocidos, como la Mantis religiosa y el Tai chi chuan, fueron desarrollados fuera del templo en su fase inicial y posteriormente incorporados a las enseñanzas colectivas. No son, por tanto, originales de Shaolín, aunque sí provienen de allí.

Cada estilo tenía su propio profesor y los estudiantes eran situados con uno u otro, según sus características físicas y mentales. Como resultado de esa especialización, cuando un graduado abandonaba el templo llevaba consigo una mínima parte de los conocimientos de Shaolín. Esos pocos conocimientos no eran suficientes para impartir clases con eficacia y el nuevo instructor se veía en la obligación de añadir e incluso modificar técnicas al estilo. Así quedarían explicadas las diferencias tan notables que existen entre estilos procedentes de Shaolín e igualmente podemos comprender la similitud que existe entre algunos de ellos. Incluso el nombre Shaolín está mal utilizado y más del 90% de los estilos que se dicen provienen del templo no tienen su origen cierto en él.

Las técnicas reales del templo Shaolín sabemos que eran muy directas, buscando más que nada la efectividad. Las florituras y las posturas exageradas que tanto abundan en los «estilos de Shaolín», no pueden ser ciertamente originales. La idea básica era no atentar contra la mente del oponente, solamente golpearle e impedirle que se levantase posteriormente del suelo. Los movimientos complicados no tienen cabida en esta lucha, ya que son solamente un gasto de energía.

Otra cosa eran las formas o kuens, las cuales se enseñaban en toda su amplitud, buscando incluso posturas muy plásticas y de gran belleza estética. Pero estas formas no se enseñaban como un fin bélico, sino como un ejercicio físico y mental completo. Se guardaban celosamente de la curiosidad ajena y se enseñaban siempre en privado, nunca en una clase colectiva: Este último hecho ha provocado el que sistemas con el mismo origen no posean formas iguales.

En el siglo X parece ser que se edificaron nuevos templos Shaolín, aunque los datos son confusos ya que de ser cierto no se declararon a las autoridades como tales. En los años 1600 el templo Song shan, de la provincia de Honan, fue destruido y el control de los templos fue establecido en Fukien. Después de permanecer en ruinas durante varios años fue reconstruido y ocupado.

En 1849 nació en China un niño cuyo cuerpo estaba cubierto de largo pelo, lo que motivó el que sus supersticiosos padres lo abandonasen en la jungla. Fue encontrado por los monjes del templo Shaolín de Fukien, los cuales le dieron el nombre de Shu Kong tai Djin. Una vez crecido, su posición en el monasterio no era definida, ya que no tenía la categoría de estudiante. Su libertad para aprender y andar por el templo era total y esto motivó el que aprendiera de todos los estilos allí enseñados y se convirtiera con el paso de los años en el gran maestro de Shaolín. Sabía manejar 140 tipos diferentes de armas y 200 estilos de lucha, así como también dominaba el arte de la muerte.

En esa época el templo de Shaolín corría serio peligro de ser atacado de nuevo y para ello los monjes decidieron prenderle fuego ellos mismos, no sin antes decidir dónde quedaría de nuevo enclavado otro igual. Shu Kong había salido apenas dos veces en su vida del templo, ya que por su apariencia de hombre lobo temía la reacción de las gentes al verle. Se refugió en las montañas y allí continuó enseñando las técnicas del templo hasta su muerte, a la edad de 79 años. Con anterioridad, en 1928, pasó el título de gran maestro de Shaolín a Chang Ming, quien había nacido en Fukien en 1880. Fue también un gran maestro y digno descendiente de Shu y poseía una gran energía que había desarrollado mediante la meditación. Mientras que los monjes meditaban, él aprovechaba el tiempo para hacer ejercicios isométricos, respiratorios y de tensión en la posición de meditación, sin que nadie fuera consciente de ello. Solía dormir con su cabeza en una silla y los talones en otra, sin ningún otro soporte. El resultado de todo fue que desarrolló una tremenda fuerza física y gran energía mental. En este personaje se inspiró la legendaria serie de televisión Kung-fú, interpretada por David Carradine.

Con la caída de la dinastía manchú se produjo un caos en China y en una ocasión Chang se vio obligado a matar a once soldados del dictador. Escapó del cerco que le pusieron y huyó cerca de Bangdung, en lndonesia. Allí los chinos eran discriminados a causa de la fama que traían de vagabundos y ladrones, y los estilos chinos no eran apreciados. Por este motivo, Chang cambió sustancialmente las técnicas para que no se viera su origen chino y estableció el sistema de rangos mediante cinturones. En 1968 alcanzó el grado de cinturón negro y entregó el título de gran maestro de Shaolín a Sing Kwang The, poco antes de morir en 1973, en Indonesia. Este nuevo maestro sabemos que nació en lndonesia en 1945 y que comenzó sus estudios a los siete años y posteriormente bajo las directrices del maestro Chang durante siete horas diarias. Ese entrenamiento se realizaba todos los días de la semana, sin descanso, y se prolongó durante doce años.

El examen para cinturón negro incluía seis luchas contra otros tantos estudiantes.Fue el maestro más joven de todos, llegando a alcanzar el Décimo Dan a la edad de 25 años. El estilo que divulgó constaba de .veintiuna técnicas largas y treinta formas cortas, así como numerosas técnicas de lucha en una progresión hasta el cinturón negro. También enseñaba técnicas con armas y diez formas de estilo de animales.

Hoy en día, el «estilo Shaolín» es más una leyenda o una forma de vida, que un estilo definido. Como hemos visto por este corto repaso, nadie puede estar seguro de que su estilo provenga del templo Shaolín, ya que incluso no sabemos cuál era el verdadero templo Shaolín. Actualmente se piensa que cada templo se especializaba en una forma de lucha, bien sea en la lucha con armas o en la meditación con fines guerreros.

Del templo de Honan sabemos que hacía hincapié en la imitación a la forma de lucha de los animales y que se imitaban con preferencia la grulla y la mantis religiosa. No existe, con toda seguridad, ninguna lista fidedigna que nos diga los estilos que se practicaban en los diversos templos.

El sistema del monasterio Shaolín compilaba finalmente treinta y seis formas de Kung-fú externo, y setenta y dos formas de Kung-fú interno para el combate a mano vacía; los ejercicios para el combate con armas sumaban otras ciento ocho formas. Los ejercicios de Kung-fú interno se dividían en tres etapas: la primera consistía en entrar en el Chor cho um, seguido del Law tong hon y finalmente Dar mor yuen, alcanzando así el más alto nivel posible en el Kung-fú interno.

En el Dar mor yuen, por ejemplo, los principales métodos eran los ataques a los puntos de presión, paralización del pulso y las técnicas para dañar tendones y huesos. El que llegase a terminar este curso de entrenamiento podía causar la -muerte a cualquiera con sólo levantar el brazo o un movimiento de las piernas. Por este motivo, todos los practicantes tenían que prestar juramento de que nunca usarían por capricho las técnicas que habían aprendido y sólo lo harían en caso de que existiera una auténtica razón para ello. De los millares de monjes Shaolín, sólo una minoría completaba este curso de entrenamiento.
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