Para muchos humanos, el vuelo de los pájaros es un símbolo de libertad. Nada parece más libre que aquello capaz de volar. ¿Por qué entonces enjaulamos a los pájaros? ¿Quizá para dominar lo que no podemos poseer? ¿Quizá para disfrutar de lo que no nos pertenece? ¿O simplemente por el placer de su compañía? En todo caso no deja de ser una paradoja.
La costumbre de enjaular pájaros parece ser arcaica. Al igual que ocurre con los canarios, la mayor parte de los pájaros que se crían en cautividad pertenecen al grupo de los denominados "cantores": jilgueros, ruiseñores, alondras, mirlos, petirrojos, verderones, etc. Pero también otras especies son enjauladas por motivos distintos a lo agradable de su canto: periquitos, loros, perdices, zorzales... Los unos, por sus colores, los otros por su exotismo o simpatía.
Con independencia de la razón por la que son enjaulados, se puede dividir a las aves cautivas en dos grandes grupos: los de procedencia silvestre (es decir, ejemplares que son capturados estando en libertad), y los de cría (es decir, ejemplares nacidos de madres cautivas).
La cautividad de aves silvestres es, sin paliativos, una crueldad. El mayor castigo que puede imponerse a un ser nacido libre es, precisamente, privarle de esa libertad. Y ello sin entrar en otros aspectos que dicha costumbre lleva pareja: la captura de animales protegidos y/o en peligro de extinción (todos los pájaros cantores silvestres lo están), el tráfico ilegal, la creación de nuevos efectivos de aves cautivas para reproducción, etc... Cada año, miles de pájaros cantores son capturados legalmente (con permisos especiales) por los denominados silvestristas. A la sombra de tales permisos, otros miles de pájaros son capturados fuera de cupo, ilegalmente. Su único fin es criarlos en cautividad para reproducción y disfrutar de su canto. La Administración extiende dichos permisos con el argumento de que es una práctica tradicional muy arraigada.
En cuanto a los procedentes de cría, no falta quien sostiene que su existencia se justifica precisamente por ello, por ser criados para estar cautivos. Y hay parte de razón: liberar a cualquiera de estos pajarillos significa ineludiblemente su muerte, pues ya no son capaces de sobrevivir por sí mismos. Durante siglos (el primer registro de un canario domesticado se remonta ya a finales del siglo XVI) generación tras generación no han conocido otro espacio que el limitado por los barrotes de su jaula. Esta es quizá la causa por la que, incluso personas con gran sensibilidad hacia los animales, son capaces de mantener pájaros enjaulados pensando que ello no supone sufrimiento para ellos. ¿Pero es esto verdad?. ¿Al no conocer la libertad pueden echarla en falta?. Es imposible decirlo, paro hay algunos detalles que señalan que, a pesar de su procedencia, aún tienen genes que responden a costumbres de libertad. Por ejemplo su mismo canto.
Los pájaros, no importa si cautivos o en libertad, cantan para señalar su territorio, para marcar un entorno que reservan a la hembra que consigan atraer. Los canarios, por ejemplo, dejan de cantar cuando mudan su pluma, pues saben que durante ese período no pueden atraer hembras. También el periquito deja de cantar mientras su hembra anida. Si son capaces de conservar tales recuerdos ¿por qué debemos suponer que no añorarán otros?.
Debemos llegar a comprender que, excepto para cubrir necesidades vitales, el hombre no tiene derecho a privar de libertad a otros seres. Si tienen patas, dejémoslos correr. Si tienen aletas, dejémoslos nadar, Si tienen alas, dejémoslos volar. La Naturaleza no es propiedad del hombre.
No compres pájaros para tenerlos enjaulados. Ayudarás a acabar con una práctica cruel.
El pájaro canta hasta morir
Attaque 77.
Desde un rincón del olvido, solo en su jaula…
desde el infierno mismo donde no debía estar…
Que será lo que te impide oír, tan claro como el agua,
que el pájaro canta hasta morir, su melodía sin fin,
Como esas cosas lujosas que hay en tu casa…
que nunca pueden llenar tu vacío existencial…
Que ironía del destino es haber nacido con alas
y mirar al cielo desde ahí…una tortura cruel…
Hay una espina clavada profundo en mi ser,
en mi costado izquierdo ahí…a donde late mi fe…
Solo duele cuando río, como indicándome que nunca seremos
libres, mientras que no lo sea él.
Que nos hace creernos tan importantes como si el ser humano fuese lo único esencial
Un capricho egoísta y ya justificamos la causa,
la desgracia de un pobre animal, tu pobre felicidad…
fuentes
http://www.asanda.org/
imagenes : paginas varias
video:
La costumbre de enjaular pájaros parece ser arcaica. Al igual que ocurre con los canarios, la mayor parte de los pájaros que se crían en cautividad pertenecen al grupo de los denominados "cantores": jilgueros, ruiseñores, alondras, mirlos, petirrojos, verderones, etc. Pero también otras especies son enjauladas por motivos distintos a lo agradable de su canto: periquitos, loros, perdices, zorzales... Los unos, por sus colores, los otros por su exotismo o simpatía.
Con independencia de la razón por la que son enjaulados, se puede dividir a las aves cautivas en dos grandes grupos: los de procedencia silvestre (es decir, ejemplares que son capturados estando en libertad), y los de cría (es decir, ejemplares nacidos de madres cautivas).
La cautividad de aves silvestres es, sin paliativos, una crueldad. El mayor castigo que puede imponerse a un ser nacido libre es, precisamente, privarle de esa libertad. Y ello sin entrar en otros aspectos que dicha costumbre lleva pareja: la captura de animales protegidos y/o en peligro de extinción (todos los pájaros cantores silvestres lo están), el tráfico ilegal, la creación de nuevos efectivos de aves cautivas para reproducción, etc... Cada año, miles de pájaros cantores son capturados legalmente (con permisos especiales) por los denominados silvestristas. A la sombra de tales permisos, otros miles de pájaros son capturados fuera de cupo, ilegalmente. Su único fin es criarlos en cautividad para reproducción y disfrutar de su canto. La Administración extiende dichos permisos con el argumento de que es una práctica tradicional muy arraigada.
En cuanto a los procedentes de cría, no falta quien sostiene que su existencia se justifica precisamente por ello, por ser criados para estar cautivos. Y hay parte de razón: liberar a cualquiera de estos pajarillos significa ineludiblemente su muerte, pues ya no son capaces de sobrevivir por sí mismos. Durante siglos (el primer registro de un canario domesticado se remonta ya a finales del siglo XVI) generación tras generación no han conocido otro espacio que el limitado por los barrotes de su jaula. Esta es quizá la causa por la que, incluso personas con gran sensibilidad hacia los animales, son capaces de mantener pájaros enjaulados pensando que ello no supone sufrimiento para ellos. ¿Pero es esto verdad?. ¿Al no conocer la libertad pueden echarla en falta?. Es imposible decirlo, paro hay algunos detalles que señalan que, a pesar de su procedencia, aún tienen genes que responden a costumbres de libertad. Por ejemplo su mismo canto.
Los pájaros, no importa si cautivos o en libertad, cantan para señalar su territorio, para marcar un entorno que reservan a la hembra que consigan atraer. Los canarios, por ejemplo, dejan de cantar cuando mudan su pluma, pues saben que durante ese período no pueden atraer hembras. También el periquito deja de cantar mientras su hembra anida. Si son capaces de conservar tales recuerdos ¿por qué debemos suponer que no añorarán otros?.
Debemos llegar a comprender que, excepto para cubrir necesidades vitales, el hombre no tiene derecho a privar de libertad a otros seres. Si tienen patas, dejémoslos correr. Si tienen aletas, dejémoslos nadar, Si tienen alas, dejémoslos volar. La Naturaleza no es propiedad del hombre.
No compres pájaros para tenerlos enjaulados. Ayudarás a acabar con una práctica cruel.
El pájaro canta hasta morir
Attaque 77.
Desde un rincón del olvido, solo en su jaula…
desde el infierno mismo donde no debía estar…
Que será lo que te impide oír, tan claro como el agua,
que el pájaro canta hasta morir, su melodía sin fin,
Como esas cosas lujosas que hay en tu casa…
que nunca pueden llenar tu vacío existencial…
Que ironía del destino es haber nacido con alas
y mirar al cielo desde ahí…una tortura cruel…
Hay una espina clavada profundo en mi ser,
en mi costado izquierdo ahí…a donde late mi fe…
Solo duele cuando río, como indicándome que nunca seremos
libres, mientras que no lo sea él.
Que nos hace creernos tan importantes como si el ser humano fuese lo único esencial
Un capricho egoísta y ya justificamos la causa,
la desgracia de un pobre animal, tu pobre felicidad…
fuentes
http://www.asanda.org/
imagenes : paginas varias
video: