La historia y el desarrollo de una nacion
Ya conformados como nación, los armenios conocieron la amargura de la derrota y la sumisión; Ciaxares, rey de los medos, luego de derrotar a Asiria, extendió su dominación sobre Armenia. Con Ciro y posteriormente con Darío, Persia sustituyó a los medos, y aunque Armenia gozaba de gran autonomía dentro del imperio, fue impregnada por la cultura irania.
Cuando Alejandro Magno invadió y destruyó el imperio persa, Armenia quedó dominada por los macedonios. Esto tuvo para Armenia una doble y gran importancia; por una parte condujo luego de no pocas vicisitudes a la independencia de Armenia; y por otra, puso a los armenios en contacto con la civilización griega. De esta manera se generó una síntesis entre las civilizaciones de Oriente y Europa, que con el aditamento cultural propio constituyó el genio de los armenios, "los europeos de Asia".
Al morir Alejandro, Armenia quedó integrada al imperio Seléucida (fundado por Seleuco general de Alejandro) en una región que comprendía Irán, Mesopotamia, Siria y Asia Menor, con capital en Antioquía. Antíoco III Megas (el Grande), sucesor de su hermano Seleuco III Cerauno, dividió Armenia en dos provincias y confió su gobierno a dos príncipes nativos: Artaxias (Ardashés) en Armenia mayor (al este del Eufrates, regiones de Erzerum, Mush, Van, Ereván) y Zareh en Armenia menor (al oeste del Eufrates, Sivás, Erzingán y Melés).
Luego de la derrota de Antíoco a manos de los romanos en la batalla de Magnesia y con el consentimiento de éstos, Zareh y Artaxias se declararon soberanos independientes. Con la muerte de Zareh, Artaxias anexó su reino en detrimento de los pueblos limítrofes, como los albanos, que habitaban el actual Azerbaiján y los íberos, que habitaban lo que hoy es la República de Georgia.
Pero fue con Tigranes II (Dikrán) el Grande (95 a.c.) cuando Armenia conoció a su más grande y prestigioso soberano. Yerno de Mitrídates Eupator, rey del Ponto, emprendió una serie de victoriosas conquistas en diversas direcciones; atacó a los partos (eternos enemigos de los armenios) y les quitó la Media del Norte, el Kurdistán y todo el norte de la Mesopotamia. Así también atacó el reino Seléucida y lo conquistó, anexando Cilicia y Siria, junto a Antioquía, que para ese entonces ya era una ciudad de enormes riquezas.
Armenia alcanzó su mayor poder y esplendor; Tigranes II dominaba toda el Asia Oriental hasta límites que sólo habían alcanzado los persas aqueménidas y los seléucidas de Siria. Monarca instruido, apasionado por el helenismo, construyó una nueva capital que llamó Tigranocerta (actual Diyarbekir, Turquía) con fabulosos tesoros y construcciones.
Lógicamente esta expansión debía atraer la hostilidad de Roma que no toleraba amenaza alguna a su hegemonía. Primero Lúculo, quien no pudo sojuzgarlo, cometiendo la torpeza de invadir un estado soberano sin el auspicio del Senado, y luego Pompeyo y sus formidables cohortes romanas, con quien Tigranes II renunció a combatir sometiéndose a éste, completaron la dominación romana en la región. El general romano, magnánimo volvió a colocar en la cabeza de Tigranes II la corona que éste acababa de quitarse, pero el soberano armenio debió aceptar el protectorado romano, pagar un tributo considerable y perder todas sus conquistas.
Desde el año 2 hasta el 53 Armenia fue gobernada por príncipes extranjeros impuestos por Roma por lo que hubieron grandes desórdenes en los cuales participó la nobleza, totalmente corrompida. Estos colocaron al rey Tirídates (Trdat), coronado por el mismísimo Nerón, el que hizo construir una nueva ciudad capital llamada Artashat, con la ayuda de arquitectos enviados también por el emperador romano. Con su coronación comienza la dinastía de los Arsácidas (o Arshagunís), que reinará durante más de tres siglos.
En el año 224 se produjo un acontecimiento que acarrearía trágicas consecuencias para los armenios; los sasánidas eliminaron a los partos y se establecieron en el trono de Irán. Años después, Anac un príncipe parto del Irán se refugió en la corte del rey de Armenia Trdat II, una vez instalado lo asesinó traidoramente. En la confusión, los persas invadieron Armenia y se instalaron en ella. Antes de morir Trdat II tuvo tiempo de hacer ejecutar a Anac y los suyos. Gregorio, hijo de aquél, fue uno de los pocos que escapó de la ira del rey traicionado.
El joven Trdat fue a Roma donde recibió educación militar. Era famoso en el ejército romano por su fuerza y coraje. Tras una exitosa campaña con el emperador Aureliano contra los persas, entró en Armenia y se hizo coronar rey con el nombre de Trdat III.
En esta época se sitúa la conversión de Armenia al cristianismo. La misma fue obra de Gregorio "el iluminador", apóstol de los armenios. Gregorio, hijo de Anac, converso al cristianismo en Cesarea (Kayseri), comenzó a predicar la nueva religión hacia el año 280, en el mismo momento en que Trdat III reconquistaba Armenia. Tenía gran ascendiente sobre Khosrovidukht, una de las hermanas del rey, gracias a lo cual acabó gozando de la privanza del soberano. Persuadido por su hermana, el rey Trdat III envió a Gregorio en delegación a Cesarea (Kayseri) y allí fue hecho obispo. Poco después se convirtieron Trdat III y su esposa Arshken, promulgándose un edicto por el cual todos los súbditos quedaban obligados a abrazar la religión del soberano.
Se trata ésta de la primera proclamación del cristianismo como religión pero cuya fecha exacta sigue siendo objeto de no pocas controversias, no así el hecho de que se inicia un período de feroces persecuciones contra el paganismo instaurado desde tiempos remotos en Armenia y sus fronteras.
Respaldado y protegido por el rey converso, Gregorio se dedicó a destruir concienzudamente los templos para reemplazarlos por iglesias cristianas, dotadas generosamente a costa de las arcas del reino. En Ashtishat, la antigua Artaxata, que había sido un centro destacado del politeísmo, Gregorio arrasó el templo de Vahagn (Hércules), el de Astlik (Venus) y el de Anahit. Luego hizo edificar una iglesia cristiana particular, destinada a ser el nuevo "santuario nacional"de Armenia; sobre los cimientos de un templo pagano y con planos que según la leyenda se le habrían aparecido en sueños.
Este ejemplo se repitió a lo largo y ancho del reino por lo que casi la totalidad de las iglesias armenias encontraron su fundamento en las piedras de las antiguas edificaciones paganas. La prueba mas evidente la conforma Echmiadzín, máxima catedral armenia bajo la cual permanece un templo con su imponente altar consagrado al fuego (Aduryan), al que se puede acceder mediante visitas guiadas.
Al tiempo que sucedía esto también hizo construir un palacio para uso propio. Fue nombrado Arzobispo, primer dignatario del reino después del rey y Catolicós. Título, adoptado también por los arzobispos de Persia, Etiopía, Iberia y Albania, que resultaba más que significativo, ya que antiguamente era el que le correspondía al alto funcionario de la hacienda pública.
Gregorio no dejó de atender a las necesidades propias y la de los suyos, utilizando las propiedades y fondos del reino en beneficio personal y el de sus parientes. Nombró obispo y sucesor en calidad de Catolicós a su hijo menor, Aristakes; y tan alta dignidad, que implicaba el mando sobre doce obispados y la primacía espiritual de la nación, se fue heredando en el seno de la familia hasta que se extinguió, sin dejar descendencia, en su último representante, el Catolicós Sahak (390-438), tras lo cual la sucesión pasó a una rama próxima, la de la familia Mamikonian.
Al principio, y esto es bien significativo, el cristianismo arraigó sólo entre la aristocracia, y es posible imaginar cuál sería la profundidad de sus convicciones. El motivo verdadero de la conversión del monarca, y de la subsiguiente conversión a escala nacional, no fue otro sino la desconfianza y la enemistad frente a los persas. En esto coincidían los intereses de los armenios y de los romanos, ya que éstos se veían en la necesidad de tener en cuenta la importancia estratégica del país y su constante política de juego a dos barajas entre las grandes potencias. De manera que se produjo la alianza y la cristiana Armenia, lo mismo que la cristiana Roma, se embarcó en una serie de campañas militares.
En el siglo tan turbulento e incierto que le siguió a la adopción del cristianismo, ocurrió un hecho extraordinario y de gran importancia para el desarrollo del país. En el año 405 Mesrop Mashdotz compuso y dio forma al alfabeto armenio. Hasta ese momento los armenios usaban los caracteres griegos para las obras literarias y los persas para tareas administrativas. Presionados por estas dos culturas admirables pero extranjeras y sin un alfabeto nacional, habrían perdido en los siglos siguientes, su identidad como nación y casi con seguridad esa voluntad de independencia que han afirmado tan magníficamente a lo largo de su dramática historia.
En el s. V los príncipes armenios aceptaron el protectorado de Persia y al entrar en funciones el primer marspan, el rey de Irán pretendió convertir a los armenios al mazdeísmo. Al saber esto los armenios convocaron a una gran asamblea en la que participaron el Catolicós, la nobleza y el clero. En la misma expresaron la sumisión política, pero afirmaron la adhesión a la fe cristiana.
Así planteado el problema, en junio del año 451 tuvo lugar la batalla de Avarair en donde la resistencia armenia dirigida por Vartán Mamikonian trabó combate contra las tropas persas. La feroz batalla dejó a los armenios con la derrota y con su líder tendido muerto en el campo, pero las considerables pérdidas del lado vencedor hicieron desistir a su monarca de las intenciones que tenía reservadas para su nuevo protectorado.
Ya en el s. VII se produjo un acontecimiento que debía transformar el aspecto y la vida del Oriente: el nacimiento del Islam y la creación del Imperio Arabe.
Al mismo tiempo, las dos potencias que se habían repartido hasta entonces esta parte del mundo (Bizancio y Persia), estaban sumamente debilitadas por sus desórdenes internos. Ambas se derrumbaron ante el fanatismo de las fuerzas árabes: Persia, el imperio de los sasánidas, fue conquistado y Bizancio, perdió Siria y Egipto. Más tarde, mientras el grueso de las fuerzas árabes se lanzaba sobre occidente, otro ejército, al mando del general Abd-el-Rahman invadía Armenia y conquistaba una parte del país. Los armenios combatieron con la ayuda de Bizancio y a las órdenes del General Teodoro Reshtuní. Pero después, malquistados con los griegos, aceptaron someterse a los árabes y firmaron con el califa un tratado honorable.
Movido por ese tratado, el emperador Constante II de Bizancio, invadió Armenia al frente de 100.000 soldados; Reshtuní la reconquistó meses más tarde con ayuda de los árabes. Por este éxito, los árabes lo nombraron gobernador no sólo de Armenia, sino también de Iberia (Georgia).
Desde allí y durante un siglo, Armenia fue marcada por el reflujo incesante de los ejércitos árabes y bizantinos. Durante décadas, al mando de generales emergentes de la familia Bagratuní, combatieron alternativamente contra griegos y árabes. Exasperado de tanto cambio de frente, el califa de turno en el año 852 envió contra los armenios un ejército de 200.000 hombres al mando del general turco Baghá-al-Kabir quien aplastó a los armenios junto con sus ciudades y aldeas. De esta manera conocieron devastaciones como jamás habían visto.
Sin embargo Armenia no demoraría en renacer de sus cenizas y, como ocurrió frecuentemente a lo largo de los siglos, halló en el exceso de su desgracia, las fuerzas que la llevarían a una de las cumbres de la historia.
El príncipe Ashot Bagratuní obró de manera tan hábil y eficaz, que el califa habiendo aplacado en sangre su venganza contra los armenios, deseoso de reconstruir lo que había destruido, lo nombró sucesivamente, príncipe de los príncipes; gobernador y finalmente en el año 885, rey de Armenia. Así se fundó la dinastía de los bagrátidas, que durante cerca de dos siglos reinó trayendo brillo y esplendor para después ensombrecerse en una de las catástrofes cíclicas que jalonan su trágica historia.
La dinastía había comenzado bajo auspicios halagüeños e inquietantes ya que Ashot Bagratuní no había recibido una corona sino dos. El emperador de Bizancio Basilio I no quería ser menos que el califa y para atestiguar que no renunciaba a una teórica soberanía sobre Armenia, imitó el gesto de su vecino árabe. Ashot maniobró con sutileza y durante los cinco años de su reinado, mantuvo relaciones amistosas con árabes y griegos. Al morir, su hijo Sembat recibió a su vez las dos coronas.
Este extendió las fronteras de la nación, pero chocó con el emir árabe de Azerbaiján contra quien guerreó durante todo su reinado. Fue traicionado por algunos nobles armenios; entre los que se destacaron los Ardzruní, príncipes de Vaspuragán, familia que siempre había sido favorable a los árabes. Sembat hecho prisionero por el emir Yusuf de Azerbaiján, fue ejecutado y su lugar fue dado como premio a un Ardzruní; pero no por mucho tiempo, ya que el hijo de Sembat, Ashot II "Yergat" (el rey de hierro), lo apresó, conquistó su reino y venció a los árabes. Su hijo y sucesor Abeas I hizo la paz con Azerbaiján. Debió luchar con los abjases vecinos establecidos en las costas del Mar Negro, a quienes venció; y trasladó la capital del reino a la ciudad de Aní. Aquí es cuando comienza la edad de oro de Armenia.
Aní, la ciudad de cuarenta puertas, de cien palacios y de mil iglesias, ubicada en el margen del río Arpatchai, se convirtió en el baluarte de la civilización occidental y cristiana enfrentando al Asia.
Los sucesores de Ashot III no cesaron de fortificar y embellecer la ciudad, que alcanzó a ser una de las capitales más prestigiosas de Oriente. Desgraciadamente, Aní la más hermosa ciudad de Armenia, no solo no debía ser eterna, sino que fue una de las más efímeras; consagrada capital en el año 952, fue aniquilada en el 1064 por la más espantosa invasión, la de los turanios.
Su desaparición siguió de cerca a la dinastía que la había creado y embellecido, pues los bagrátidas, después de alcanzar su apogeo bajo el reinado de Gaguík I, no demoraron en sucumbir. Tres causas concurrieron a la caída de la dinastía, a la destrucción de Aní y a la pérdida de Armenia: la secesión del reino, los ataques de Bizancio y la invasión de los turanios.
En el s. X, el rey Ashot había cedido la provincia de Kars a su hermano, quien había creado un pequeño reinado armenio. Al morir Gaguík I, sus dos hijos combatieron y, el menor, quitó a su hermano el norte de los Estados, donde fundó el reino de Lorí. Y como la provincia de Vaspuragán, feudo de los Ardzruní, era desde hacía mucho tiempo independiente del poder central, Armenia estaba al comienzo del s. XI dividida en cuatro reinos: Aní, Kars, Lorí y Vaspuragán. El país se debilitaba dividiéndose, en el mismo momento en que surgía en sus fronteras la terrorífica amenaza de las hordas turanias.
Los turanios o turcotártaros eran originario del Asia Central (Turquestán y Mongolia). Por la dirección de sus invasiones, más que por sus particularidades étnicas, se les ha dividido en mongoles, los que llegaron hasta Europa pero también volviéndose especialmente hacia China; tártaros, los que irrumpieron sobre la actual Rusia y en turcos, los que ocuparon el Medio Oriente.
Los turcos seldjúcidas atacaron Armenia desde los comienzos del s. XI, pero el reino de los bagrátidas les infligió una y otra vez serias derrotas, en particular en 1021 bajo los muros de Aní. Por el contrario, el pequeño reino de Vaspuragán se vio en peligro de ser sometido. Su rey concluyó un tratado de permuta con el emperador Basilio II a cambio de la ciudad y de la región de Sivás, abandonó su reino y se instaló allí con cerca de 40.000 de sus súbditos. Esta primera gran migración, debilitó el conjunto de Armenia en un momento crucial de su historia y sin duda precipitó su ruina.
Al morir Sembat III, el emperador de Bizancio pretendió sustituir al sucesor legítimo Gaguík II, sobrino del primero, con su propio candidato, Vest Sarquís. Pero ante el rechazo de los armenios se alió con el rey de los albanos y atacó a Armenia lanzando la totalidad de sus fuerzas. El ejército bizantino fue aplastado delante de Aní por el general Vahram Pahlavaní, quedando 20.000 bizantinos en el campo de batalla.
Librados de griegos y albanos, el joven rey Gaguík II y su general se volvieron contra los turcos y les infligieron una severa derrota. Lo que no pudieron las armas, pudo hacerlo la traición. El emperador bizantino invitó a Gaguík II a firmar un tratado de paz perpetua cosa que éste aceptó. Se puso en camino, dejando de regente al Catolicós Pedrós; apenas llegado a Bizancio, el emperador lo hizo encerrar y envió un nuevo ejército a su reino. El Catolicós, vergonzosamente traidor, entregó Aní a los griegos y de esta manera, desamparados los armenios, se sometieron a Bizancio en el año1045. Así terminó por lo menos en Aní, la gloriosa dinastía de los bagrátidas, y lo que las armas de los griegos, de los albanos, de los turcos y de los árabes, reunidos en un solo ejército no pudieron destruir, sí lo logró la traición de algunos súbditos. Finalmente los turcos acamparon en Armenia y Aní cayó en el año 1064, cometiendo una matanza y devastación sin nombre, matando a sus moradores e incendiando todos sus edificios e iglesias.
El reino de Kars también había sido destruido por los turcos. Solo el reino de Lorí que gozaba de una situación geográfica más favorable subsistió más de un siglo; pero la gran Armenia, había visto su ocaso. Durante siglos conoció los horrores de la ocupación de los turanios; turcos seldjúcidas, mongoles de Gengis Khan y de Tamerlán, los turcomanos y finalmente a partir del s. XVI, los turcos otomanos.
Armenia había desaparecido como potencia independiente; pero no había desaparecido el pueblo Armenio. En el momento de la invasión turania, se habían agrupado alrededor de un príncipe bagrátida, Rubén. Así emprendieron una extraordinaria migración en dirección a la zona mediterránea de Cilicia. Otros armenios se refugiaron en Moldavia, en Hungría y en Polonia. Fue ésta, sin duda, la segunda más importante migración armenia.
En Cilicia existían pequeñas colonias armenias vasallas de Bizancio; Rubén reunió a algunos de los jefes de esas colonias y sacudió el yugo de los griegos fundando alrededor del burgo de Bartzerbert un principado que debía ser el núcleo de un nuevo estado, la Nueva Armenia, llamada también a veces, Armenia menor. Rubén fundó allí la nueva dinastía surgida de la familia de los Bagratuní, llamada Roupenian o rubeniana.
Sus primeros soberanos tomaron el título de barón, que adoptaron de la cultura occidental. Como el comienzo de las cruzadas casi coincidió con la fundación de la Nueva Armenia, Constantino, hijo de Rubén, vio llegar los primeros cruzados y ayudó naturalmente a sus hermanos de religión, participando en el sitio de Antioquia. Casi inmediatamente hubo alianzas familiares entre los barones armenios y los señores francos.
Cuando Federico Barbarroja llegó a Oriente para combatir a Salah Eddín (Saladino), se benefició con el concurso del príncipe armenio León II. En recompensa de sus servicios, recibió de los soberanos de Occidente y del Papa la dignidad real, siendo coronado en la iglesia de Santa Sofía de Tarso en el año1199.
En el reinado de León II, llamado "El Magnífico", la Nueva Armenia conoció su mayor prosperidad junto con un período de paz. Le dio una gran organización económica, fundó una nueva capital, Sís, una ciudad floreciente, y finalmente venció a los turcos y a los árabes. Lamentablemente no dejó sino una hija llamada Zabel. Su dinastía se extinguió y Hetum, hijo de su general y marido de Zabel, fundó la nueva familia reinante.
La Nueva Armenia se hallaba entonces en peligro; los estados cruzados, sus aliados naturales, vacilaban bajo los golpes de los mamelucos de Egipto, mientras los armenios debían defenderse contra los ataques combinados de los mamelucos y los turcos. Las invasiones mongólicas en cierta manera les dieron un respiro ya que los mongoles eran más hostiles a los musulmanes que a los cristianos. Hetum llegó hasta Karacorum y concluyó una alianza con Ogotai Khan, nieto de Gengis Khan, probando su sagacidad. Los mongoles habían entrado en contacto con el cristianismo y algunos de ellos habían adoptado el culto nestoriano. Si los cruzados hubieran aceptado el consejo y se hubieran aliado con los mongoles, éstos se hubieran convertido al cristianismo y el mundo habría cambiado; pero los cruzados se rehusaron. La mayoría de los mongoles se hicieron musulmanes y los estados latinos desaparecieron de Oriente.
En el año1342 la dinastía hetumiana se extinguió como un siglo antes la rubeniana, por falta de heredero varón. La reemplazó una familia francesa: la de los Lusignan que ya reinaba en Chipre. Subió al trono Guy de Lusignan, hijo de Zabel, hermana de Hetum II y de Amauri, hermano del rey de Chipre Enrique II. Pero la dinastía Lusignan no fue más feliz. Los señores y el pueblo de Armenia, fieles a su iglesia tradicional, eran hostiles a esos príncipes latinos que querían instalar la iglesia católica en el país y Guy de Lusignan fue asesinado. Por otra parte los mongoles se habían alejado, los príncipes francos habían desaparecido y los armenios debían resistir solos los rudos golpes que les propinaban los mamelucos y los turcomanos. La traición acabó por perder el reino; los señores armenios a quienes León V, hijo de Guy de Lusignan, había encargado defender Sís, entregaron la ciudad a los musulmanes en el año 1375.
Así, también por la traición terminó Armenia Menor, al igual que la mayor, de una manera indigna del heroísmo de ambas.
Los tres siglos de existencia de Armenia Menor (1080 - 1375), tuvieron gran importancia tanto para los francos como para los armenios ya que facilitó considerablemente a los francos el éxito de las primeras cruzadas gracias a la irremplazable base de avanzadas que era Cilicia.; pero también esos tres siglos permitieron a los armenios conocer occidente; el de los francos, con la belleza de su cultura y la nobleza de su caballería.
Después de la caída de Aní en 1604, Armenia Mayor fue sometida al yugo de los turcos seldjúcidas. Fue éste el comienzo de la ocupación turania que, al menos en una parte del territorio, sería definitiva (la mayor parte del territorio de Armenia Mayor está hoy incorporado a Turquía). A lo largo de este período, Armenia debió padecer la cruel experiencia de ser ocupada por todas las variedades de la especie turania.
En el s. XIII vio surgir las hordas mongólicas de Gengis Khan, que acababa de edificar de un extremo a otro de Asia su "imperio de la desolación". Un siglo y medio después los mongoles reaparecían conducidos por Tamerlán, siendo aún más feroces que la primera invasión. A los mongoles les sucedieron los turcomanos; su rey Kará Yusuf conquistó Armenia y su hermano Iscandar fue proclamado soberano con el título de Shah I Armen. Este se apresuró a atacar al hijo de Tamerlán, Shabruj, lo que llevó una vez más sobre el territorio de los desdichados armenios, el ir y venir de bárbaros que devastaban todo a su paso.
En el s. XV se produjeron grandes acontecimientos que tuvieron para Armenia consecuencias opuestas: la toma de Constantinopla por los turcos en el año 1453, con lo que Armenia pareció quedar definitivamente separada de Europa y librada para siempre a los bárbaros amarillos. El segundo acontecimiento fue la resurrección de Persia. En el año 1472 logró arrojar a sus ocupantes y retomar inmediatamente un papel esencial en oriente. Esta resurrección debía mitigar las miserias de los armenios, pero los persas no se mostraron nada benévolos hacia ellos.
A principios del s. XVII el Shah Abbas I, rey de Persia quitó a los turcos la provincia armenia de Ararat. Pero rechazado por un contraataque de los turcos, decidió aplicar la táctica de la tierra arrasada y en su retirada devastó la provincia, llevando en pos de su ejército a los 50.000 armenios que la habitaban. Al llegar a Persia, había perecido la mitad de la columna. Abbas instaló a los sobrevivientes cerca de Ispahán, conciente de las ventajas que podría obtener de su trabajo y de su industria. Estos fundaron la ciudad de Nueva Djulfá y en la paz ya encontrada, se enriquecieron y prosperaron.
En el año 1620 fue firmado un pacto entre turcos y persas, por el cual aquellos abandonaban a los persas una provincia armenia: el Karabaj. Los persas administraron directamente esta población indómita que preservó su autonomía en los cinco principados en los que se dividía: Gulistá, Djrarberd, Jatshén, Varandá y Tisac. Dirigidos por sus señores que llevaban el título de melik, se mantuvieron hasta el s. XVIII. Estos habían sido en las horas más sombrías de la historia, el último refugio de la independencia armenia.
Un nuevo tratado atribuyó a Persia toda la parte oriental de Armenia en al año 1639. Estas regiones no tuvieron autonomía y estuvieron sometidas a una administración casi tan dura y corrompida como la de los turcos. Los armenios no renunciaban a la independencia y desaparecido el imperio bizantino, tenían dos recursos posibles: la vieja Europa o un nuevo estado que no cesaba de crecer, Rusia.
En el año1678 el Catolicós Hagop V partió de Echmiadzín para Roma a fin de pedir al Papa que provocara una intervención de las potencias cristianas de Europa en Armenia, a cambio estaba dispuesto a poner a la Iglesia Armenia bajo la obediencia de Roma. Desgraciadamente el Catolicós murió en el camino y su delegación volvió a Armenia, menos Israel Orí. Este era hijo de un melik de Karabaj y tenía 19 años. Se presentó ante el príncipe elector del palatinado proponiendo la corona de Armenia si la liberaba; éste sorprendido le aconsejó dirigirse ante el emperador de Alemania Leopoldo I, quien a su vez le declaró que nada podía hacer si no contaba con la ayuda de Rusia de la cual al momento carecía. En el año 1700, Orí se presentó ante Pedro el Grande quien se mostró entusiasmado con el proyecto pero también ocupado en guerra. con Suecia. Finalmente en año 1722 el ejército ruso lanzó una ofensiva contra los persas; avanzó a lo largo de la depresión caspiana, pero fue contenido delante de Shamají. Simultáneamente los rusos y georgianos atacaron a los turcos. Pero los turcos eran militarmente más fuertes de lo que el Zar había imaginado; por lo que firmó un tratado con Persia y renunció a la liberación de Armenia.
Los armenios estaban sometidos a la opresión de sus vecinos asiáticos y tuvieron una gran esperanza cuando a fines del s. XVIII, los rusos aparecieron en las crestas del Cáucaso. Así se restablecería, pensaban inocentemente, el contacto perdido desde la caída de Constantinopla con los cristianos de Europa y aparecería una nueva aurora. Se equivocaron.
Los rusos atacaron primero a los persas después de ocupar Georgia. Y luego a los turcos, sus viejos enemigos a quienes combatían desde hacía mucho tiempo en Ucrania y Crimea. Los rusos tuvieron no menos de cuatro guerras con los persas. El ejército persa al mando de un notable general, el príncipe heredero Abbas Mirzá, les infligió severas derrotas, pero finalmente gracias en gran parte al concurso de tropas voluntarias armenias, los rusos alcanzaron el triunfo. Por el Tratado de Turcmenchai (1828), Rusia que ya ocupaba Georgia, se anexó además del Karabaj, las provincias de Ereván y Najicheván. Además el tratado estipulaba el derecho de los armenios que vivían en Persia a trasladarse a las provincias anexadas por Rusia por lo que 35.000 armenios de la región de Urmiá aprovecharon la oportunidad.
En el frente turco, los rusos obtuvieron éxitos decisivos. Ocuparon gran parte de la Armenia turca: Erzerum, Kars y Ardahán, pero por la intervención de Inglaterra que protegía a Turquía, los rusos devolvieron esas tierras a los turcos mediante el Tratado de Adrianópolis. Este tratado también preveía la posibilidad para los armenios de Turquía de pasar a la zona rusa así que 100.000 armenios aumentaron la población de esa zona.
Las guerras ruso-turcas siguieron adelante a lo largo de tres cuartos de siglo. Pero en el año 1878, después de las victorias del general armenio-ruso Lorís Melikián, Rusia mediante los tratados de San Stéfano y Berlín adquirió la posesión de Kars y Ardahán. Se podía pensar que Rusia, a la que los armenios habían ayudado grandemente en sus conquistas les acordaría cierta autonomía, pero no fue así; y si bien los rusos habían suprimido el yugo feudal de los turcos y de los persas, lo habían sustituido por una administración centralizada, con una gestión implacable y a veces tan brutal que les limitaba completamente sus libertades. No tardaron en inmiscuirse en los asuntos religiosos de la comunidad, llegando hasta en 1903 a confiscar los bienes de la iglesia.
Esta política debía llegar a su fin y ese fin, por una trágica fatalidad, se expresa siempre en la historia armenia con la misma palabra: matanza, la que tuvo varios ejecutores y un solo fin, la desaparición del pueblo armenio y su cultura.
Hoy Armenia es una República libre e independiente con capital en Ereván. Luego de haber obtenido su primera independencia en 1918, el ejército bolchevique ató el destino de los armenios a ser parte de la Unión Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), desde 1921 hasta su reciente emancipación soberana en 1991.
http://www.genocidioarmenio.org/imagenes/notas/2medianas/ARMHIS3.JPG
Un problema, una solución
Los alegatos turcos suelen hablar de la "Traición Armenia" luego de una convivencia entre turcos y armenios de 600 años dentro del Imperio Otomano.
No se puede negar, hubo una convivencia de seis siglos, pero con un final nada feliz para uno de los protagonistas. Los armenios sirvieron al progreso cultural, económico y político del Imperio Otomano. Es más, los consejeros de los más grandes Sultanes Otomanos siempre han sido armenios, ya que como antiguos habitantes de la región, poseían conocimientos estrátegicos avanzados.
El Imperio paulatinamente fue perdiendo el territorio europeo, lo que llevó a las autoridades otomanas a reforzar lo único que les quedaba: El Asia Menor. Para ello, trazarían el plan Pan-turánico de reunir bajo un solo territorio un amplio cinturón imperial de pueblos de origen turco-mongol (Tajikiztan, Uzbekistán y otros). Volverían a la gran raíz. El escollo eran los antiguos habitantes y conocedores ancestrales de la zona: los armenios, que para principios del siglo XIX, se encontraban leyendo ideas progresistas e iluministas provenientes de Europa que proponían en la población la autonomía que habían obtenido países tales como Bulgaria. Pesados tributos, desigualdad de trato, saqueos constantes y demás situaciones comenzaron a vivir los armenios, quienes ya no podían soportar más ser considerados ciudadanos de segunda categoría en su propia tierra. Las rebeliones comenzaron a ser sofocadas con la masacre...que terminó en el plan de exterminio planificado minuciosamente. No se puede esbozar un Numerus Clausus (Número Cerrado) de causas del porqué del Genocidio Armenio ya que por más que la responsabilidad sea hoy el principal heredero, es decir la República de Turquía, en aquél momento no solo turcos y armenios vivían en el Imperio, sino también kurdos, circasianos, cherkezes, y hasta judiós sefaraditas, los cuales aguardaban con creciente interés respecto a lo que ocurriría, si los hábiles armenios desapareciesen cultural y económicamente del Imperio. Desde el Sultán Abdul Hamid II, pasando por el Triunvirato Ittihad, hasta Mustafá Kemal: El Genocidio Armenio, desde 1880 hasta 1923.
1º ETAPA: Abdul Hammid (1878-1908)
La sangre del sultan Rojo
Abdul Hamid II, era hijo del Sultán Abdul Aziz y hermano del Sultán Murat V. En 1876 su hermano asumiría como el nuevo Sultán del Imperio Otomano.
Su débil carácter e ineptitud llevó a Abdul Hamid a tomar las riendas de la Sublime Puerta. Su gobierno marcó el principio del fin del Imperio Otomano como también el principio de lo que ha dado en llamarse la "Causa Armenia". La ira que desató la orden de aniquilamiento de 300.000 armenios durante los años 1895 y 1896, provienen de este nefasto personaje al cual la historia bautizó como el Sultán Rojo o el Gran Asesino.Su nieta se da lujos tales como tener una página en honor a su abuelo. Su primer crimen fue el de rechazar la creación del tan anhelado parlamento otomano.
Su hermano Murat V lo había propuesto de la mano del constitucionalista turco Midhat Pashá, quien fue el creador de la primera Constitución turca en 1876. La llegada de Hamid significó la llegada del autoritarismo extremo, del absolutismo ultrajante en el cual el poder se concentra en una sola persona. Es así, que la constitución turca que otorgaba prerrogativas claras para todas las minorías étnicas del Imperio fue derogada y Midhat Pashá expulsado hacia el exilio sin retorno. La guerra ruso-turca (1877-1878) produjo varias consecuencias que tensionaron sobremanera la convivencia entre las distintas etnias del Imperio. Una de ellas fue la inmigración de circasianos y tártaros a la región de Anatolia. Éstos y los kurdos se encontraban amparados por leyes totalitarias como la llamada Haffir o Derecho de Protección, en la cual se otorgaba permiso al pillaje hacia los cristianos. Más aún, uno de los permisos más retrógrados que otorgaba el absolutismo "Hamidiyé" era aquel por el cual "cualquier musulmán tenía permiso de probar su sable en el cuello de un cristiano". Rusia había avanzado sobre las ciudades de Batúm, Ardahán y Kars. A los armenios se los culpaba de traición por haber ayudado al avance de las tropas del Zar. Como escarmiento, el Sultán Hamid alentaba a que kurdos, circasianos y tártaros formasen escuadrillas de ataque llamadas "Hamidiyé", que se encargaban de saquear los hogares armenios, hasta dar muerte en caso de resistencia. Los rusos deseaban anexar a su Imperio, las ciudades que habían ocupado, poniendo como condición que protegerían debidamente a la población armenia. Es así que el 3 de Marzo de 1878 se firma el Tratado de San Stefano, en el cual el Imperio Otomano a través del artículo 16, propone a los rusos que dejen los territorios ocupados a cambio de la implementación de mejoras a las provincias habitadas por armenios. Meses más tarde, el 13 de Julio, se firma en el Congreso de Berlín, pero se invierte el número de artículo 16 por el 61, otorgando el mismo texto ambiguo sin especificaciones reales de mejoras para la población. Fue la primera vez que la diplomacia mundial tomaba cartas en el tema armenio. El Sultán Hamid entendió que los armenios aprovecharían la reforma administrativa del territorio del Imperio de 1864 la cual determinaba a Van, Erzerum (Garín), Bitlís (Paghesh), Sivás (Sepastiá), Diarbekir (Dikranapert) y Harpout (Kharpert), como las seis provincias del Imperio Otomano, para junto al zar conseguir la autonomía como lo había hecho Bulgaria años antes.
Por su lado, los armenios resplandecían desde Tiflís (actual Capital de Georgia y centro cultural de la intelectualidad y aristocracia armenia históricamente), esparciendo ideas iluministas hacia toda la población armenia.
Los conceptos de libertad y revolución fueron introducidos por autores como Hagop Melik Hagopián (Raffí) y Jachadur Apovian entre otros. El despertar nacional fue inminente. Fue así que a partir de 1885 y en adelante se formarían los principales partidos políticos armenios en el exterior pero con intensa actividad dentro del Imperio Otomano. A saber los principales exponentes eran: El Partido Armenagán, La Federación Revolucionaria Armenia, el Partido Hunchakian y el partido Ramgavar.
Las rebeliones comenzaron a hacerse fuertes en varias ciudades y pueblos como Zeitún y Sassoun. Los armenios respondían los ataques que los kurdos realizaban por mandato del Sultán. El mismo, ya no podía soportar que los armenios tuvieran contactos con el mundo exterior y con el protestantismo a través de los misioneros evangelistas que habitaban toda la Anatolia en busca de nuevos adeptos. De esta manera, a mediados de 1895 el Sultán Rojo ordenó que masacrasen armenios en toda la región de Anatolia, especialmente con aquellos vinculados a los partidos políticos y misiones religiosas de cualquier índole. Las reformas esperadas nunca llegarían. A comienzos de 1896, los armenios arremeten contra los kurdos por primera vez en la Batalla de Janasor y el 14 de Agosto en Constantinopla (Istambul) un grupo de armenios toma al Banco Otomano (Bank Ottoman) y amenaza con volarlo sino se llevaban a cabo las medidas prometidas. Era un llamado de atención hacia las potencias que financieramente dominaban el Banco. Los hombres no detonaron la bomba pero si detonaron la furia de Abdul Hamid quien ordenó nuevas masacres para las poblaciones aledañas a Istambul. La popularidad de Abdul Hamid en toda Europa y en América a causa de las muertes que dio éste a los armenios y más aún a los misioneros de las distintas potencias, se encontraba gravemente quebrantada. Mientras tanto, el emperador prusiano y los empresarios británicos se disputaban el trazado de líneas férreas en el Imperio Otomano. El descontento era grande y la tensión causada por las pérdidas territoriales en los balcanes era insostenible. Fue así que fue gestándose en Salónica (Hoy Thessalonikí, Grecia) un movimiento secreto, supuestamente progresista y racional: el Ittihad o "Partido de los Jóvenes Turcos". Sus conexiones con miembros de varias Organizaciones Secretas y diplomáticas de Europa y los Estados Unidos, harían al desplomar al Sultán Hamid. Fue justamente un 24 de Abril de 1908, cuando toda la población otomana, inclusive los armenios festejaron el cambio de régimen sin sospechar que la semilla destructiva que germinó Abdul Hamid II crecería potencialmente de la mano de los Jóvenes Turcos.
2º ETAPA: Ittihad Jóvenes Turcos (1909-1918)
El progreso en reversa
A principios de 1900 las masas reclamaban garantías y derechos constitucionales; los obreros y campesinos no querían ser explotados.
Los pueblos y minorías étnicas que conformaban el Imperio Otomano, además de estos reclamos, exigían no ser tratados como ciudadanos de segunda con derechos limitados y garantías suspendidas. Solicitaban a las autoridades un corte definitivo a las constantes violaciones sufridas a la propiedad privada y a los ataques sobre su población.
Cuando los reclamos armenios comenzaron a hacerse escuchar, el Sultán Hamid II reaccionó con más masacres sobre los pueblos y aldeas armenias.En el Imperio comenzaba a crecer una nueva fuerza que prometía construir un estado laico con igualdad de derechos y garantías inclusive para las minorías étnicas. En 1905, en Salónica la comunidad Donmeh (Judíos Sefaradíes convertidos al Islam), había desarrollado grupos secretos que deseaban desembarcar sobre Istambul para apoderarse del Imperio y terminar con la predominante presencia comercial de los armenios. Se conformaba el Partido "Unión y Progreso" (Ittihad ve Terakkí) de los Jóvenes Turcos. El partido estaba liderado por Ismael Enver, Ministro de Guerra, Mehmet Talaat, Ministro del Interior y Ahmed Djemal (Çemal) Ministro de Marina y Gobernador. Igualmente todos sus miembros estaban muy íntimamente emparentados: Halil Mentese, era tío de Enver y comandante de las fuerzas otomanas, como así también Nurí Killigil; Jevjedt Bey era cuñado de Enver y Gobernador de Van, mientras que Mustafá Abdulhalik Rendá era cuñado de Talaat y gobernador de Bitlís. Todos ellos conocían muy bien a los armenios. Conocían el poder de sus intelectuales y poetas capaces de organizar cualquier tipo y forma de revolución y la valentía de sus hombres y mujeres a la hora de defenderse y atacar al enemigo, la cual fue demostrada en varias oportunidades dentro del propio ejército turco (guerra de los Balcanes). El Ittihad ve Terakkí prometía un parlamento con participación en el mismo de todas las minorías del Imperio. Se trazó pues, la meta de amputar el tiranismo del Sultán Rojo. En esta oportunidad, los armenios no dudaron en apoyar a los jóvenes turcos en el proyecto de derrocamiento de Abdul Hamid. El 24 de Abril de 1908 (fecha emblemática para las decisiones del Partido), los Jóvenes Turcos se abalanzaron desde Salónica contra la Sublime Puerta de Abdul Hamid, logrando así su derrocamiento. Para no perder la significación de la figura sultánica, los dirigentes del Partido Unión y Progreso ubicaron como Sultán a Murat V, hermano de Hamid. Estos dirigentes tenían todo ya planificado desde su formación secreta en Salónica. Formaron una pantomima parlamentaria que albergaba diputados de distintas vertientes, inclusive varios de origen armenio. No obstante, las ideas de Unión y Progreso no albergaban la cohesión de todos los pueblos del Imperio y su desarrollo, sino más bien tenían encubierta la póstuma idea de la Turquificación total de todos los factores sociales del Imperio. Turquificación era sinónimo de Panturanismo (Anhelo Imperial de Unión con las razas mongoloides del Asia Central) y por ende implicaba el germen del futuro Genocidio Armenio. En reuniones secretas del Ittihad, el Dr. Nazim (ideólogo e importante miembro del partido) junto al Dr. Bahaeddín Shakir, hablaban sobre los armenios como enemigos internos, que habían demostrado que era imposible turquificarlos por la fuerza y que seguramente, como lo indicaba la historia, apoyarían a cualquier poder en el mundo que les asegurase la posibilidad de recrear un Estado Armenio independiente. La causa búlgara tuvo como resultado Bulgaria, lo mismo sucedió con otras causas y pueblos que se independizaban del Imperio en occidente destruyéndolo. Pero nunca permitirían una Causa Armenia.
Hacia oriente y bajo el control de Rusia en Asia central, existían varios pueblos de origen turco que simbolizaban la posibilidad de restaurar el Imperio Otomano conformando un mercado común turco.
Con salida al Mar Mediterráneo, este proyecto se conoce como Panturquismo y sólo habían dos obstáculos para esto: los armenios y Rusia. Los armenios, porque podrían interrumpir este proyecto logrando la independencia de su Estado provocando una barrera geográfica entre Turquía y el resto de los pueblos de origen turco. De esta manera darían lugar a establecerse en la zona a cualquier potencia enemiga de Turquía que ayudase a concretar la restauración de un Estado Armenio.
La esperanza de gozar de derechos civiles, económicos y sociales dignos, se esfumó con la matanza de 30.000 armenios en la ciudad de Adaná en 1909. Ya entonces muchos grupos de autodefensa reconocieron que la reconstitucionalización inspirada por Midhat Pashá era nuevamente una farsa. Muchos grupos de autodefensa organizados por los partidos políticos armenios comenzaron su propia lucha. Los turcos pidieron a los dirigentes armenios que convenzan a sus pares bajo el dominio de Rusia para que apoyen al ejército turco en una probable invasión del mismo a la región del Cáucaso. Los dirigentes armenios respondieron que frente a una nueva contienda entre Rusia y Turquía, los armenios serán leales a los respectivos estados aunque esto signifique una guerra entre compatriotas enrolados en ejércitos opuestos. Fue así que los armenios avanzan tempestuosamente sobre los turcos en 1917. Con la ayuda de Rusia, el ejército armenio cacheteó fuertemente al Ministro de Guerra Enver Pashá, quién respondería con el método genocida sus derrotas en Mush y Sarikamish. Los turcos tenían un plan secreto contra los armenios que pondrían en práctica en cuanto llegase la oportunidad, y lamentablemente el comienzo de la Primera Guerra Mundial, fue "esa" oportunidad. Haciendo honor a sus ancestros mongoles, el plan consistía en una gran masacre pero más organizada y letal que las que ya se habían registrado en la época del Sultán Hamid II. El plan fue ideado, premeditado, planificado y sistemáticamente ejecutado. Se pueden diferenciar varias etapas:
Desarme: Se confiscaron las armas de la gran mayoría de la población. Armas que habían sido entregadas a la población para la guerra Ruso-Turca.
Decapitación Intelectual del Pueblo: Primeramente se desharían de los intelectuales, políticos, poetas y religiosos, para evitar que el pueblo pueda organizar una rápida y eficiente defensa. El secuestro de más de 600 intelectuales comenzó precisamente un nefasto 24 de Abril de 1915, en la ciudad de Estambul.
Desmasculinización: No habían dejado nada al azar, con la excusa de la Gran Guerra enrolaron en el ejército turco a todos los hombres armenios entre 15 y 45 años, lo suficientemente fuertes como para sostener un fusil que nunca se les entregó. A los soldados sólo se los utilizó como mano de obra para construir trincheras que inmediatamente se transformarían en sus propias tumbas.
Eterna Caravana hacia la Muerte: La Deportación. Los turcos debían borrar de la faz de la tierra a los armenios y todo vestigio de cultura armenia, para que nunca exista una "Causa Armenia" basada en reclamos territoriales o garantías y derechos para las minorías. Las órdenes las dio el mismo ministro del interior Talaat y debían ser cumplidas "… sin titubeos y haciendo caso omiso a la conciencia…", decía su terrorífico telegrama. Sucede que las órdenes eran tan inhumanas que algunos soldados turcos o jefes del ejército, no podían creer lo que se les estaba pidiendo, y pedían explicaciones o aclaraciones. El resultado: fueron fusilados aquellos que se negaron a responder las tales órdenes.
Talaat había sido muy claro, "… los armenios habían perdido el derecho a la vida en el Imperio Otomano… " pero como no se podía malgastar municiones en ahorro de guerra, se los debía matar a cuchillo, o ahogándolos en el río Eufrates, entre otras metodologías abominables. En los poblados y aldeas solo quedarían hombres enfermos, adolescentes, mujeres y ancianos. A ellos les esperaba la otra parte del plan: la deportación. Se colgaba en la plaza central de cada pueblo, un aviso el cual decía que la población debía partir para la "reubicación". El pretexto consistía en hacer creer a los armenios que se reubicaría a la población para llevarlos a una zona de exclusión bélica, que los protegería de los efectos de la guerra reinante. Estaban planificadas todas las rutas de deportación, al norte se los ahogaría en el Mar Negro, los que vivían en el centro de Anatolia, serían llevados sin víveres y caminando hasta el desierto de Der Zor, donde serían arrojados a los pozos naturales de éste desierto para luego quemarlos. Los métodos de aniquilamiento eran realmente espantosos y obviamente no se respetaba ni el sexo ni la edad de las víctimas. Las órdenes de Talaat aclaraban que no debían vivir ni en el vientre de sus madres. El río Eufrates de aguas cristalinas, durante días presentó un color rojo de transportar cientos de cadáveres. Por otra parte, miles de mujeres y niños terminaron sirviendo en los harenes de los Pashá (Jefes) Turcos, por lo que hoy día muchos ciudadanos turcos desconocen que su verdadero origen pertenece a la raza armenia.
Los Sobrevivientes: El plan de exterminio del pueblo armenio era perfecto, pero lo que impidió su consumación efectiva fueron las fuerzas rebeldes armenias conformadas por hombres y mujeres voluntarios que con gran valentía impidieron, al menos por varios meses la invasión de los turcos en algunos pueblos y aldeas, por lo que hubo algunos sobrevivientes al Genocidio. Otros sobrevivieron porque fueron confundidos con cadáveres, o porque se pudieron esconder durante la deportación o ya fuere que fueran comprados por los árabes. Cabe hacer referencia que hubieron muchos que sobrevivieron gracias a algún vecino turco o kurdo que no aceptaba la política de su Imperio. En tal caso, era la pena de muerte lo que les esperaba a aquellos turcos que transgredieran o dieran cobijo a algún armenio. El Imperio Otomano sumido en una vergonzosa derrota bélica llega a su fin. Los griegos, franceses, ingleses e italianos se reparten de momento, los restos del Imperio. Mientras tanto, muchos armenios se repatriaban nuevamente hacia sus hogares ancestrales, sin sospechar que con el resurgimiento de Turquía, continuaría el plan genocida. Aunque los Jóvenes Turcos son condenados a la pena de muerte por un tribunal turco, acusados de organizar y ejecutar el Genocidio contra el pueblo armenio, el mismo prometía un continuador. Mientras los Jóvenes Turcos disfrutaban de su exilio y falsa condena, el gobierno turco es tomado por la fuerza y queda en manos de Mustafá Kemal "Atatürk", quién llevará a cabo meticulosamente con el plan genocida contra el pueblo armenio hasta el año 1923.
3º ETAPA: Mustafá Kemal (1919-1923)
El padre de todo lo que es Turquía
A los 25 años ya Mustafá Kemal obtiene el diploma de capitán de estado mayor. Su llegada a Estambul sucede en tiempos de tensión política ya que el malestar acerca del Sultán Abdul Hamid II era notorio.
Es más, Kemal junto a otros jóvenes forman una asociación secreta llamada "VATAN" (patria) en la cual volcaban mediante periódicos del mismo nombre, su malestar acerca del régimen del califato otomano y la propuesta de la reforma democrática del Imperio. Kemal por poco pierde la vida al ser desbaratada la agrupación. El Imperio sufre el golpe: la insurrección de los Jóvenes Turcos se abalanza sobre Estambul, muchos armenios en ese entonces esperanzados, festejan abrazados por las calles de Estambul el advenimiento de esta agrupación.
El triunvirato todavía no está constituido, pero el mando se concentraba en la figura de Enver Pashá, quien siempre competiría con Kemal. El Ittihad consagra a Mehmet V como Sultán simbólico más que operativo, ya que se crea un parlamento y un gabinete, en el que algunos de sus miembros eran de origen armenio. Comienzan a cometerse asesinatos en torno al aparato de poder de Abdul Hamid II. La primera guerra balcánica y la guerra ítalo-turca, constituyen en sí el desastre bélico que da comienzo a la pérdida total del territorio europeo, vale decir se asiste al principio del fin de lo que otrora fuera el gran Imperio Otomano. A comienzos de la Primera Guerra Mundial, Kemal es designado con el cargo de seguir el movimiento de las fuerzas francesas. Entre tanto, Rusia avanza por la Región del Cáucaso hasta la zona del Lago Van. El avance ruso resulta una bofetada para el ministro de guerra Enver, quién se encontró humillado y culpó de su desastre como estratega a los armenios, quienes vencieron de modo aplastante al ejército turco en la batalla de Sarí-Kamish a comienzos de 1915. Por otra parte, Enver tenía expresas directivas alemanas para empezar a construir el ferrocarril hacia Bakú; su gestión no fue para nada eficiente. A raíz de ello, éste junto al triunvirato ya constituido, habían hallado el pretexto para llevar a cabo su sistemático plan de exterminio. Talaat y Djemal, serían quienes se encargarían de consumar el plan y "cortinarlo" a los ojos de un mundo ocupado en el caos de la Primera Guerra. Cabe resaltar algo muy importante; Kemal ya se había incorporado al partido y aunque fue un miembro que no ocultaba su desagrado hacia el triunvirato, demostró su antipatía hacia la Causa Armenia. Más adelante, durante el año 1918 cuando acompañó al funcionario Bahaeddín a Alemania, al exponerle uno de los gobernadores de ese país quejándose por la situación de los armenios, éste respondió: "… Me sorprende que un gobernador alemán, un hombre de valer, haya escogido un tema semejante para conversar con vuestro aliado y a favor de los armenios, que tratan de engañar al mundo para restablecer una existencia nacional que se pierde en la noche de los tiempos. Hemos venido aquí no para hablar sobre la cuestión armenia, sino para darnos cuenta de la situación del ejército alemán, nuestro aliento y nuestro sostén…" Para entonces, los aliados arremeten sobre los Dardanelos. Es aquí lo que detonaría la historia de Kemal Atatürk, quien fue promocionado al grado de coronel y que triunfa en la costa oeste en la llamada batalla de Anafartá. Luego de la derrota de Gallipolí, los aliados se retiran cabizbajos. Kemal se encarga en semanas de recuperar parte de las proximidades del cáucaso, vale decir de las ciudades de las planicies de Mush y Bitlís, a quienes no había podido vencer Enver Pashá. Esto enfurece tanto a éste, como a las misiones americanas evangelizadoras quienes protagonizan los desmanes que ejerce el ejército turco para con la población armenia. Hay que tener en cuenta algo: con suma sagacidad, el Ittihad junto a Kemal lograron enquistar en el poder de la sociedad turca, a la casta turco-sefaradí que fueron quienes a principios de siglo, advirtieron que el pueblo armenio era el único escollo económico, social y político de toda la región. Anexar el concepto Panturánico de Ziá Gok Alp, uno de sus fervientes propagandistas, daría a entender con mayor exactitud los anhelos de aquella dirigencia: "¡Mi Atila! ¡Mi Gengis! ¡Figuras de héroes que son la gloria de mi raza! Oguz me llena el corazón. La patria de los turcos no es Turquía; ni es el Turquestán. Es una vasta y eterna región: ¡El Turán!". La Revolución Rusa de 1917 cambió sustancialmente el panorama para la Turquía-Otomana. La armenia oriental quedaba expuesta y débil ante un supuesto ataque del ejército turco. Esto le resultaba muy favorable como excusa hacia el soñado anhelo turánico. No ocurría lo mismo con la vasta zona occidental del agonizante Imperio que estaba siendo nuevamente abatida por las potencias aliadas. Llegaría el armisticio de Mudrós, que daría fin a las hostilidades contra el Imperio, o mejor dicho, con lo que quedaba de éste. Comienza el resurgimiento. Mientras Armenia vivía en plena confusión entre el surgimiento del movimiento bolchevique y la creación del SEIM transcaucásico que duró unos meses, el Imperio Otomano llegaba a su fin. Entre Rusia y Alemania se pacta el Tratado de Brest-Litovsk, donde entregan a Turquía las provincias de Ardahán, Kars y Batúm. Estos no tardan en ocuparlas, utilizando para ello la barbarie contra los ciudadanos armenios, quienes se debatieron hasta más allá de sus fuerzas.
Para entonces, el gobierno pone fin a la misión militar de Kemal en la Primera Guerra Mundial. No es de su conformidad esta decisión ya que éste imagina como las fuerzas aliadas pronto desembarcarían nuevamente sobre los Dardanelos y penetrarían por toda la región de Anatolia. Muere el Sultán Mehmet V y ocupa su lugar el último Sultán heredero de la raíz osmánica: Mehmet VI Vahdettín, quien había viajado meses antes con Atatürk a Alemania. Pronto se abrirían congresos de vertiente nacional-militar para planear el futuro del presente desastre.
Mientras tanto, el pueblo armenio resiste heroicamente en la batalla de Sardarabad; ello no impide que una pequeña parte del ejército turco llegue a Bakú y se encuentre con que las ideas de izquierda ya habían hecho gobierno allí. Más adelante, Mustafá Kemal no dudaría en coquetear con la incipiente Unión Soviética. Congresos y Asambleas se llevan a cabo mientras las fuerzas francesas se afianzan en Cilicia, las fuerzas inglesas mantienen su poderío en el norte de Irak, específicamente en la ciudad de Mosul y tanto Italia como Grecia preparan desembarcar en los Dardanelos. Todos preparan sus cubiertos para repartirse la torta del ex imperio. Miles de armenios desterrados de la zona de Cilicia se repatrian nuevamente creyendo que las nobles potencias ya estarían allí para protegerlos por siempre. El Dr. Taner Akcam bien dijo: Los militares crearon la Turquía moderna y son ellos los encargados de custodiar los tabúes e incongruencias de su historia, mediando la fuerza, claro está. Pues así empezaron ellos, primero en Amasyá, luego en Erzerum hasta el Congreso Clave: El Congreso de Sivás. Allí Kemal se hizo notar y acentuó su idea de decretar una dictadura militar para salvaguardar lo que quedaba del Imperio. Se perdió Europa, se perdió toda Siria, se estaba por perder casi toda la Anatolia y los Dardanelos. La espada tenía que volver a actuar. Se redacta y se aprueba el Pacto Nacional, con miras y fronteras delimitadas como objetivo. Cabe destacar que el Ittihad queda disuelto y condenados a muerte sus máximos representantes y burócratas, ello no era impedimento que muchos miembros de éstos, se alistaran a la rama nacionalista-militar. Las comitivas bélicas pro-kemalistas necesitaban del manejo de información de los ex Ittihad, por lo que los juicios políticos fueron disminuyendo, hasta reducirse por completo. Las fuerzas aliadas ocupan Estambul y los griegos toman Adrinópolis. El Imperio queda reducido a la Anatolia Central y a la concentración de poder emanado desde Ankara. Comenzarán las tratativas del histórico y paladín de la justicia contractual de esa época: El Tratado de Sevres, firmado en Agosto de 1920. El presidente norteamericano Woodrow Wilson proyectó una Armenia Independiente que contenía siete de sus provincias históricas, mientras que se le otorgaba a Grecia, la ciudad de Estambul y gran parte de los Dardanelos y a Italia parte de Tracia. Además, se proclamaba las ansias de libertad de un pueblo que nunca había bajado los brazos; los kurdos y el Kurdistán Libre se consagraba junto a este Tratado. Delegados turcos firman el Tratado. Mientras firmaban el tratado con la mano derecha, preparaban las bayonetas con su mano izquierda. Por ejemplo, se otorgaba a Armenia siete provincias que tenía que volver a poblar. Los aliados no se encargarían, palabras explícitas del británico Lloyd George, de seguir una guerra especialmente para el caso turco, sino que los armenios se tendrían que encargar de invadir esas tierras nuevamente. Paralelamente el ejército turco se rearmaba y empezaba su última gran ofensiva. Es más, la expedición se denominaba "Campaña a Armenia". Sería el golpe final a la cuestión de "limpiar armenios en la zona". Los armenios quienes habían vertido toda su confianza en las fuerzas aliadas, se veían desprotegidas e inmersas en la indiferencia política que les otorgaban las grandes potencias. No sería descabellado proponerle a la Standard Oil que explique sus negociados de entonces. Un gobierno pro turco-sefaradí, negociando el futuro armenio junto a la compañía anglosajona más importante de petróleo. Su fundador Rockefeller, otorgó a los refugiados armenios de ese entonces, grandes sumas de dinero. La popularidad de Wilson pronto se esfumó, lo que sumado a su enfermedad lo alejaron del tema Sevres. De ese modo Kemal y su ejército recomenzaron su ofensiva. Retomaron Marash, Hadjín, y Ourfá, entre otros pueblos. Las epopeyas de sus gentes pueblos fueron impresionantes. Lucharon hasta el último aliento. En Aintab, también se realizó una contienda con aquellos armenios que no estaban dispuestos a retirarse nuevamente de sus tierras. Los armenios ingenuamente tenían un lema: "Mère des Armeniens France notre espérance" ignorando los varios convenios que posteriormente los franceses firmarían con Ankará otorgando los protectorados de Mousá Dagh y alrededores. Atatürk se encargó de esta ciudad, a la cual rebautizaron GazyAntep, por la "brillante" (Gazy) toma del pueblo. A Kemal lo bautizan con los honores de "Gazy", por lo dicho anteriormente. El ejército turco devastó toda la armenia histórica; toma venganza en Sarí Kamish y se encarga de encarcelar o ajusticiar en masa como criminal de guerra a cualquier persona de origen armenio. Se implementa la ley de Dictadura Militar, Kemal acentúa sus fuerzas ahora hacia el oeste de Ankará. Se zambulle en Esmirna, quemando el barrio armenio y griego (ver recuadro), y combate a las fuerzas griegas de Eleftheriós Venizelós. No triunfa, pero apuesta todo replegando sus fuerzas sobre el rió Sakariá donde espera a los griegos para el avance final. Kemal Atatürk resulta vencedor. Cuando vence, limpia el lugar, lo que equivale a dejar miles de muertos masacrados en la zona. Su ejército no es un ejército nuevo sino el mismo que utilizaba el Ittihad, que se componía por mercenarios sin disciplina alguna y menos aún escrúpulos hacia los que eran extranjeros o cristianos. Las fuerzas aliadas dan un paso al costado. Solo proyectan intereses sobre lo que sería la nueva y moderna República de Turquía, el puente que uniría a las potencias con el petróleo de Bakú. Se firma pues en 1923, el Tratado de Lausana que ratifica las fronteras de la actual Turquía gracias a la perseverancia de dirigentes, como el íntimo amigo de Kemal, Ismet Pashá, encargado de las relaciones internacionales en ese entonces.
Años atrás una revista pro-kurda preguntaba: ¿A quién pertenece Turquía? Enumeraba las etnias y pueblos que la habitaban contemporáneamente:
griegos, armenios, kurdos, circasianos, nestorianos, asirios, tártaros, lazes, t
Ya conformados como nación, los armenios conocieron la amargura de la derrota y la sumisión; Ciaxares, rey de los medos, luego de derrotar a Asiria, extendió su dominación sobre Armenia. Con Ciro y posteriormente con Darío, Persia sustituyó a los medos, y aunque Armenia gozaba de gran autonomía dentro del imperio, fue impregnada por la cultura irania.
Cuando Alejandro Magno invadió y destruyó el imperio persa, Armenia quedó dominada por los macedonios. Esto tuvo para Armenia una doble y gran importancia; por una parte condujo luego de no pocas vicisitudes a la independencia de Armenia; y por otra, puso a los armenios en contacto con la civilización griega. De esta manera se generó una síntesis entre las civilizaciones de Oriente y Europa, que con el aditamento cultural propio constituyó el genio de los armenios, "los europeos de Asia".
Al morir Alejandro, Armenia quedó integrada al imperio Seléucida (fundado por Seleuco general de Alejandro) en una región que comprendía Irán, Mesopotamia, Siria y Asia Menor, con capital en Antioquía. Antíoco III Megas (el Grande), sucesor de su hermano Seleuco III Cerauno, dividió Armenia en dos provincias y confió su gobierno a dos príncipes nativos: Artaxias (Ardashés) en Armenia mayor (al este del Eufrates, regiones de Erzerum, Mush, Van, Ereván) y Zareh en Armenia menor (al oeste del Eufrates, Sivás, Erzingán y Melés).
Luego de la derrota de Antíoco a manos de los romanos en la batalla de Magnesia y con el consentimiento de éstos, Zareh y Artaxias se declararon soberanos independientes. Con la muerte de Zareh, Artaxias anexó su reino en detrimento de los pueblos limítrofes, como los albanos, que habitaban el actual Azerbaiján y los íberos, que habitaban lo que hoy es la República de Georgia.
Pero fue con Tigranes II (Dikrán) el Grande (95 a.c.) cuando Armenia conoció a su más grande y prestigioso soberano. Yerno de Mitrídates Eupator, rey del Ponto, emprendió una serie de victoriosas conquistas en diversas direcciones; atacó a los partos (eternos enemigos de los armenios) y les quitó la Media del Norte, el Kurdistán y todo el norte de la Mesopotamia. Así también atacó el reino Seléucida y lo conquistó, anexando Cilicia y Siria, junto a Antioquía, que para ese entonces ya era una ciudad de enormes riquezas.
Armenia alcanzó su mayor poder y esplendor; Tigranes II dominaba toda el Asia Oriental hasta límites que sólo habían alcanzado los persas aqueménidas y los seléucidas de Siria. Monarca instruido, apasionado por el helenismo, construyó una nueva capital que llamó Tigranocerta (actual Diyarbekir, Turquía) con fabulosos tesoros y construcciones.
Lógicamente esta expansión debía atraer la hostilidad de Roma que no toleraba amenaza alguna a su hegemonía. Primero Lúculo, quien no pudo sojuzgarlo, cometiendo la torpeza de invadir un estado soberano sin el auspicio del Senado, y luego Pompeyo y sus formidables cohortes romanas, con quien Tigranes II renunció a combatir sometiéndose a éste, completaron la dominación romana en la región. El general romano, magnánimo volvió a colocar en la cabeza de Tigranes II la corona que éste acababa de quitarse, pero el soberano armenio debió aceptar el protectorado romano, pagar un tributo considerable y perder todas sus conquistas.
Desde el año 2 hasta el 53 Armenia fue gobernada por príncipes extranjeros impuestos por Roma por lo que hubieron grandes desórdenes en los cuales participó la nobleza, totalmente corrompida. Estos colocaron al rey Tirídates (Trdat), coronado por el mismísimo Nerón, el que hizo construir una nueva ciudad capital llamada Artashat, con la ayuda de arquitectos enviados también por el emperador romano. Con su coronación comienza la dinastía de los Arsácidas (o Arshagunís), que reinará durante más de tres siglos.
En el año 224 se produjo un acontecimiento que acarrearía trágicas consecuencias para los armenios; los sasánidas eliminaron a los partos y se establecieron en el trono de Irán. Años después, Anac un príncipe parto del Irán se refugió en la corte del rey de Armenia Trdat II, una vez instalado lo asesinó traidoramente. En la confusión, los persas invadieron Armenia y se instalaron en ella. Antes de morir Trdat II tuvo tiempo de hacer ejecutar a Anac y los suyos. Gregorio, hijo de aquél, fue uno de los pocos que escapó de la ira del rey traicionado.
El joven Trdat fue a Roma donde recibió educación militar. Era famoso en el ejército romano por su fuerza y coraje. Tras una exitosa campaña con el emperador Aureliano contra los persas, entró en Armenia y se hizo coronar rey con el nombre de Trdat III.
En esta época se sitúa la conversión de Armenia al cristianismo. La misma fue obra de Gregorio "el iluminador", apóstol de los armenios. Gregorio, hijo de Anac, converso al cristianismo en Cesarea (Kayseri), comenzó a predicar la nueva religión hacia el año 280, en el mismo momento en que Trdat III reconquistaba Armenia. Tenía gran ascendiente sobre Khosrovidukht, una de las hermanas del rey, gracias a lo cual acabó gozando de la privanza del soberano. Persuadido por su hermana, el rey Trdat III envió a Gregorio en delegación a Cesarea (Kayseri) y allí fue hecho obispo. Poco después se convirtieron Trdat III y su esposa Arshken, promulgándose un edicto por el cual todos los súbditos quedaban obligados a abrazar la religión del soberano.
Se trata ésta de la primera proclamación del cristianismo como religión pero cuya fecha exacta sigue siendo objeto de no pocas controversias, no así el hecho de que se inicia un período de feroces persecuciones contra el paganismo instaurado desde tiempos remotos en Armenia y sus fronteras.
Respaldado y protegido por el rey converso, Gregorio se dedicó a destruir concienzudamente los templos para reemplazarlos por iglesias cristianas, dotadas generosamente a costa de las arcas del reino. En Ashtishat, la antigua Artaxata, que había sido un centro destacado del politeísmo, Gregorio arrasó el templo de Vahagn (Hércules), el de Astlik (Venus) y el de Anahit. Luego hizo edificar una iglesia cristiana particular, destinada a ser el nuevo "santuario nacional"de Armenia; sobre los cimientos de un templo pagano y con planos que según la leyenda se le habrían aparecido en sueños.
Este ejemplo se repitió a lo largo y ancho del reino por lo que casi la totalidad de las iglesias armenias encontraron su fundamento en las piedras de las antiguas edificaciones paganas. La prueba mas evidente la conforma Echmiadzín, máxima catedral armenia bajo la cual permanece un templo con su imponente altar consagrado al fuego (Aduryan), al que se puede acceder mediante visitas guiadas.
Al tiempo que sucedía esto también hizo construir un palacio para uso propio. Fue nombrado Arzobispo, primer dignatario del reino después del rey y Catolicós. Título, adoptado también por los arzobispos de Persia, Etiopía, Iberia y Albania, que resultaba más que significativo, ya que antiguamente era el que le correspondía al alto funcionario de la hacienda pública.
Gregorio no dejó de atender a las necesidades propias y la de los suyos, utilizando las propiedades y fondos del reino en beneficio personal y el de sus parientes. Nombró obispo y sucesor en calidad de Catolicós a su hijo menor, Aristakes; y tan alta dignidad, que implicaba el mando sobre doce obispados y la primacía espiritual de la nación, se fue heredando en el seno de la familia hasta que se extinguió, sin dejar descendencia, en su último representante, el Catolicós Sahak (390-438), tras lo cual la sucesión pasó a una rama próxima, la de la familia Mamikonian.
Al principio, y esto es bien significativo, el cristianismo arraigó sólo entre la aristocracia, y es posible imaginar cuál sería la profundidad de sus convicciones. El motivo verdadero de la conversión del monarca, y de la subsiguiente conversión a escala nacional, no fue otro sino la desconfianza y la enemistad frente a los persas. En esto coincidían los intereses de los armenios y de los romanos, ya que éstos se veían en la necesidad de tener en cuenta la importancia estratégica del país y su constante política de juego a dos barajas entre las grandes potencias. De manera que se produjo la alianza y la cristiana Armenia, lo mismo que la cristiana Roma, se embarcó en una serie de campañas militares.
En el siglo tan turbulento e incierto que le siguió a la adopción del cristianismo, ocurrió un hecho extraordinario y de gran importancia para el desarrollo del país. En el año 405 Mesrop Mashdotz compuso y dio forma al alfabeto armenio. Hasta ese momento los armenios usaban los caracteres griegos para las obras literarias y los persas para tareas administrativas. Presionados por estas dos culturas admirables pero extranjeras y sin un alfabeto nacional, habrían perdido en los siglos siguientes, su identidad como nación y casi con seguridad esa voluntad de independencia que han afirmado tan magníficamente a lo largo de su dramática historia.
En el s. V los príncipes armenios aceptaron el protectorado de Persia y al entrar en funciones el primer marspan, el rey de Irán pretendió convertir a los armenios al mazdeísmo. Al saber esto los armenios convocaron a una gran asamblea en la que participaron el Catolicós, la nobleza y el clero. En la misma expresaron la sumisión política, pero afirmaron la adhesión a la fe cristiana.
Así planteado el problema, en junio del año 451 tuvo lugar la batalla de Avarair en donde la resistencia armenia dirigida por Vartán Mamikonian trabó combate contra las tropas persas. La feroz batalla dejó a los armenios con la derrota y con su líder tendido muerto en el campo, pero las considerables pérdidas del lado vencedor hicieron desistir a su monarca de las intenciones que tenía reservadas para su nuevo protectorado.
Ya en el s. VII se produjo un acontecimiento que debía transformar el aspecto y la vida del Oriente: el nacimiento del Islam y la creación del Imperio Arabe.
Al mismo tiempo, las dos potencias que se habían repartido hasta entonces esta parte del mundo (Bizancio y Persia), estaban sumamente debilitadas por sus desórdenes internos. Ambas se derrumbaron ante el fanatismo de las fuerzas árabes: Persia, el imperio de los sasánidas, fue conquistado y Bizancio, perdió Siria y Egipto. Más tarde, mientras el grueso de las fuerzas árabes se lanzaba sobre occidente, otro ejército, al mando del general Abd-el-Rahman invadía Armenia y conquistaba una parte del país. Los armenios combatieron con la ayuda de Bizancio y a las órdenes del General Teodoro Reshtuní. Pero después, malquistados con los griegos, aceptaron someterse a los árabes y firmaron con el califa un tratado honorable.
Movido por ese tratado, el emperador Constante II de Bizancio, invadió Armenia al frente de 100.000 soldados; Reshtuní la reconquistó meses más tarde con ayuda de los árabes. Por este éxito, los árabes lo nombraron gobernador no sólo de Armenia, sino también de Iberia (Georgia).
Desde allí y durante un siglo, Armenia fue marcada por el reflujo incesante de los ejércitos árabes y bizantinos. Durante décadas, al mando de generales emergentes de la familia Bagratuní, combatieron alternativamente contra griegos y árabes. Exasperado de tanto cambio de frente, el califa de turno en el año 852 envió contra los armenios un ejército de 200.000 hombres al mando del general turco Baghá-al-Kabir quien aplastó a los armenios junto con sus ciudades y aldeas. De esta manera conocieron devastaciones como jamás habían visto.
Sin embargo Armenia no demoraría en renacer de sus cenizas y, como ocurrió frecuentemente a lo largo de los siglos, halló en el exceso de su desgracia, las fuerzas que la llevarían a una de las cumbres de la historia.
El príncipe Ashot Bagratuní obró de manera tan hábil y eficaz, que el califa habiendo aplacado en sangre su venganza contra los armenios, deseoso de reconstruir lo que había destruido, lo nombró sucesivamente, príncipe de los príncipes; gobernador y finalmente en el año 885, rey de Armenia. Así se fundó la dinastía de los bagrátidas, que durante cerca de dos siglos reinó trayendo brillo y esplendor para después ensombrecerse en una de las catástrofes cíclicas que jalonan su trágica historia.
La dinastía había comenzado bajo auspicios halagüeños e inquietantes ya que Ashot Bagratuní no había recibido una corona sino dos. El emperador de Bizancio Basilio I no quería ser menos que el califa y para atestiguar que no renunciaba a una teórica soberanía sobre Armenia, imitó el gesto de su vecino árabe. Ashot maniobró con sutileza y durante los cinco años de su reinado, mantuvo relaciones amistosas con árabes y griegos. Al morir, su hijo Sembat recibió a su vez las dos coronas.
Este extendió las fronteras de la nación, pero chocó con el emir árabe de Azerbaiján contra quien guerreó durante todo su reinado. Fue traicionado por algunos nobles armenios; entre los que se destacaron los Ardzruní, príncipes de Vaspuragán, familia que siempre había sido favorable a los árabes. Sembat hecho prisionero por el emir Yusuf de Azerbaiján, fue ejecutado y su lugar fue dado como premio a un Ardzruní; pero no por mucho tiempo, ya que el hijo de Sembat, Ashot II "Yergat" (el rey de hierro), lo apresó, conquistó su reino y venció a los árabes. Su hijo y sucesor Abeas I hizo la paz con Azerbaiján. Debió luchar con los abjases vecinos establecidos en las costas del Mar Negro, a quienes venció; y trasladó la capital del reino a la ciudad de Aní. Aquí es cuando comienza la edad de oro de Armenia.
Aní, la ciudad de cuarenta puertas, de cien palacios y de mil iglesias, ubicada en el margen del río Arpatchai, se convirtió en el baluarte de la civilización occidental y cristiana enfrentando al Asia.
Los sucesores de Ashot III no cesaron de fortificar y embellecer la ciudad, que alcanzó a ser una de las capitales más prestigiosas de Oriente. Desgraciadamente, Aní la más hermosa ciudad de Armenia, no solo no debía ser eterna, sino que fue una de las más efímeras; consagrada capital en el año 952, fue aniquilada en el 1064 por la más espantosa invasión, la de los turanios.
Su desaparición siguió de cerca a la dinastía que la había creado y embellecido, pues los bagrátidas, después de alcanzar su apogeo bajo el reinado de Gaguík I, no demoraron en sucumbir. Tres causas concurrieron a la caída de la dinastía, a la destrucción de Aní y a la pérdida de Armenia: la secesión del reino, los ataques de Bizancio y la invasión de los turanios.
En el s. X, el rey Ashot había cedido la provincia de Kars a su hermano, quien había creado un pequeño reinado armenio. Al morir Gaguík I, sus dos hijos combatieron y, el menor, quitó a su hermano el norte de los Estados, donde fundó el reino de Lorí. Y como la provincia de Vaspuragán, feudo de los Ardzruní, era desde hacía mucho tiempo independiente del poder central, Armenia estaba al comienzo del s. XI dividida en cuatro reinos: Aní, Kars, Lorí y Vaspuragán. El país se debilitaba dividiéndose, en el mismo momento en que surgía en sus fronteras la terrorífica amenaza de las hordas turanias.
Los turanios o turcotártaros eran originario del Asia Central (Turquestán y Mongolia). Por la dirección de sus invasiones, más que por sus particularidades étnicas, se les ha dividido en mongoles, los que llegaron hasta Europa pero también volviéndose especialmente hacia China; tártaros, los que irrumpieron sobre la actual Rusia y en turcos, los que ocuparon el Medio Oriente.
Los turcos seldjúcidas atacaron Armenia desde los comienzos del s. XI, pero el reino de los bagrátidas les infligió una y otra vez serias derrotas, en particular en 1021 bajo los muros de Aní. Por el contrario, el pequeño reino de Vaspuragán se vio en peligro de ser sometido. Su rey concluyó un tratado de permuta con el emperador Basilio II a cambio de la ciudad y de la región de Sivás, abandonó su reino y se instaló allí con cerca de 40.000 de sus súbditos. Esta primera gran migración, debilitó el conjunto de Armenia en un momento crucial de su historia y sin duda precipitó su ruina.
Al morir Sembat III, el emperador de Bizancio pretendió sustituir al sucesor legítimo Gaguík II, sobrino del primero, con su propio candidato, Vest Sarquís. Pero ante el rechazo de los armenios se alió con el rey de los albanos y atacó a Armenia lanzando la totalidad de sus fuerzas. El ejército bizantino fue aplastado delante de Aní por el general Vahram Pahlavaní, quedando 20.000 bizantinos en el campo de batalla.
Librados de griegos y albanos, el joven rey Gaguík II y su general se volvieron contra los turcos y les infligieron una severa derrota. Lo que no pudieron las armas, pudo hacerlo la traición. El emperador bizantino invitó a Gaguík II a firmar un tratado de paz perpetua cosa que éste aceptó. Se puso en camino, dejando de regente al Catolicós Pedrós; apenas llegado a Bizancio, el emperador lo hizo encerrar y envió un nuevo ejército a su reino. El Catolicós, vergonzosamente traidor, entregó Aní a los griegos y de esta manera, desamparados los armenios, se sometieron a Bizancio en el año1045. Así terminó por lo menos en Aní, la gloriosa dinastía de los bagrátidas, y lo que las armas de los griegos, de los albanos, de los turcos y de los árabes, reunidos en un solo ejército no pudieron destruir, sí lo logró la traición de algunos súbditos. Finalmente los turcos acamparon en Armenia y Aní cayó en el año 1064, cometiendo una matanza y devastación sin nombre, matando a sus moradores e incendiando todos sus edificios e iglesias.
El reino de Kars también había sido destruido por los turcos. Solo el reino de Lorí que gozaba de una situación geográfica más favorable subsistió más de un siglo; pero la gran Armenia, había visto su ocaso. Durante siglos conoció los horrores de la ocupación de los turanios; turcos seldjúcidas, mongoles de Gengis Khan y de Tamerlán, los turcomanos y finalmente a partir del s. XVI, los turcos otomanos.
Armenia había desaparecido como potencia independiente; pero no había desaparecido el pueblo Armenio. En el momento de la invasión turania, se habían agrupado alrededor de un príncipe bagrátida, Rubén. Así emprendieron una extraordinaria migración en dirección a la zona mediterránea de Cilicia. Otros armenios se refugiaron en Moldavia, en Hungría y en Polonia. Fue ésta, sin duda, la segunda más importante migración armenia.
En Cilicia existían pequeñas colonias armenias vasallas de Bizancio; Rubén reunió a algunos de los jefes de esas colonias y sacudió el yugo de los griegos fundando alrededor del burgo de Bartzerbert un principado que debía ser el núcleo de un nuevo estado, la Nueva Armenia, llamada también a veces, Armenia menor. Rubén fundó allí la nueva dinastía surgida de la familia de los Bagratuní, llamada Roupenian o rubeniana.
Sus primeros soberanos tomaron el título de barón, que adoptaron de la cultura occidental. Como el comienzo de las cruzadas casi coincidió con la fundación de la Nueva Armenia, Constantino, hijo de Rubén, vio llegar los primeros cruzados y ayudó naturalmente a sus hermanos de religión, participando en el sitio de Antioquia. Casi inmediatamente hubo alianzas familiares entre los barones armenios y los señores francos.
Cuando Federico Barbarroja llegó a Oriente para combatir a Salah Eddín (Saladino), se benefició con el concurso del príncipe armenio León II. En recompensa de sus servicios, recibió de los soberanos de Occidente y del Papa la dignidad real, siendo coronado en la iglesia de Santa Sofía de Tarso en el año1199.
En el reinado de León II, llamado "El Magnífico", la Nueva Armenia conoció su mayor prosperidad junto con un período de paz. Le dio una gran organización económica, fundó una nueva capital, Sís, una ciudad floreciente, y finalmente venció a los turcos y a los árabes. Lamentablemente no dejó sino una hija llamada Zabel. Su dinastía se extinguió y Hetum, hijo de su general y marido de Zabel, fundó la nueva familia reinante.
La Nueva Armenia se hallaba entonces en peligro; los estados cruzados, sus aliados naturales, vacilaban bajo los golpes de los mamelucos de Egipto, mientras los armenios debían defenderse contra los ataques combinados de los mamelucos y los turcos. Las invasiones mongólicas en cierta manera les dieron un respiro ya que los mongoles eran más hostiles a los musulmanes que a los cristianos. Hetum llegó hasta Karacorum y concluyó una alianza con Ogotai Khan, nieto de Gengis Khan, probando su sagacidad. Los mongoles habían entrado en contacto con el cristianismo y algunos de ellos habían adoptado el culto nestoriano. Si los cruzados hubieran aceptado el consejo y se hubieran aliado con los mongoles, éstos se hubieran convertido al cristianismo y el mundo habría cambiado; pero los cruzados se rehusaron. La mayoría de los mongoles se hicieron musulmanes y los estados latinos desaparecieron de Oriente.
En el año1342 la dinastía hetumiana se extinguió como un siglo antes la rubeniana, por falta de heredero varón. La reemplazó una familia francesa: la de los Lusignan que ya reinaba en Chipre. Subió al trono Guy de Lusignan, hijo de Zabel, hermana de Hetum II y de Amauri, hermano del rey de Chipre Enrique II. Pero la dinastía Lusignan no fue más feliz. Los señores y el pueblo de Armenia, fieles a su iglesia tradicional, eran hostiles a esos príncipes latinos que querían instalar la iglesia católica en el país y Guy de Lusignan fue asesinado. Por otra parte los mongoles se habían alejado, los príncipes francos habían desaparecido y los armenios debían resistir solos los rudos golpes que les propinaban los mamelucos y los turcomanos. La traición acabó por perder el reino; los señores armenios a quienes León V, hijo de Guy de Lusignan, había encargado defender Sís, entregaron la ciudad a los musulmanes en el año 1375.
Así, también por la traición terminó Armenia Menor, al igual que la mayor, de una manera indigna del heroísmo de ambas.
Los tres siglos de existencia de Armenia Menor (1080 - 1375), tuvieron gran importancia tanto para los francos como para los armenios ya que facilitó considerablemente a los francos el éxito de las primeras cruzadas gracias a la irremplazable base de avanzadas que era Cilicia.; pero también esos tres siglos permitieron a los armenios conocer occidente; el de los francos, con la belleza de su cultura y la nobleza de su caballería.
Después de la caída de Aní en 1604, Armenia Mayor fue sometida al yugo de los turcos seldjúcidas. Fue éste el comienzo de la ocupación turania que, al menos en una parte del territorio, sería definitiva (la mayor parte del territorio de Armenia Mayor está hoy incorporado a Turquía). A lo largo de este período, Armenia debió padecer la cruel experiencia de ser ocupada por todas las variedades de la especie turania.
En el s. XIII vio surgir las hordas mongólicas de Gengis Khan, que acababa de edificar de un extremo a otro de Asia su "imperio de la desolación". Un siglo y medio después los mongoles reaparecían conducidos por Tamerlán, siendo aún más feroces que la primera invasión. A los mongoles les sucedieron los turcomanos; su rey Kará Yusuf conquistó Armenia y su hermano Iscandar fue proclamado soberano con el título de Shah I Armen. Este se apresuró a atacar al hijo de Tamerlán, Shabruj, lo que llevó una vez más sobre el territorio de los desdichados armenios, el ir y venir de bárbaros que devastaban todo a su paso.
En el s. XV se produjeron grandes acontecimientos que tuvieron para Armenia consecuencias opuestas: la toma de Constantinopla por los turcos en el año 1453, con lo que Armenia pareció quedar definitivamente separada de Europa y librada para siempre a los bárbaros amarillos. El segundo acontecimiento fue la resurrección de Persia. En el año 1472 logró arrojar a sus ocupantes y retomar inmediatamente un papel esencial en oriente. Esta resurrección debía mitigar las miserias de los armenios, pero los persas no se mostraron nada benévolos hacia ellos.
A principios del s. XVII el Shah Abbas I, rey de Persia quitó a los turcos la provincia armenia de Ararat. Pero rechazado por un contraataque de los turcos, decidió aplicar la táctica de la tierra arrasada y en su retirada devastó la provincia, llevando en pos de su ejército a los 50.000 armenios que la habitaban. Al llegar a Persia, había perecido la mitad de la columna. Abbas instaló a los sobrevivientes cerca de Ispahán, conciente de las ventajas que podría obtener de su trabajo y de su industria. Estos fundaron la ciudad de Nueva Djulfá y en la paz ya encontrada, se enriquecieron y prosperaron.
En el año 1620 fue firmado un pacto entre turcos y persas, por el cual aquellos abandonaban a los persas una provincia armenia: el Karabaj. Los persas administraron directamente esta población indómita que preservó su autonomía en los cinco principados en los que se dividía: Gulistá, Djrarberd, Jatshén, Varandá y Tisac. Dirigidos por sus señores que llevaban el título de melik, se mantuvieron hasta el s. XVIII. Estos habían sido en las horas más sombrías de la historia, el último refugio de la independencia armenia.
Un nuevo tratado atribuyó a Persia toda la parte oriental de Armenia en al año 1639. Estas regiones no tuvieron autonomía y estuvieron sometidas a una administración casi tan dura y corrompida como la de los turcos. Los armenios no renunciaban a la independencia y desaparecido el imperio bizantino, tenían dos recursos posibles: la vieja Europa o un nuevo estado que no cesaba de crecer, Rusia.
En el año1678 el Catolicós Hagop V partió de Echmiadzín para Roma a fin de pedir al Papa que provocara una intervención de las potencias cristianas de Europa en Armenia, a cambio estaba dispuesto a poner a la Iglesia Armenia bajo la obediencia de Roma. Desgraciadamente el Catolicós murió en el camino y su delegación volvió a Armenia, menos Israel Orí. Este era hijo de un melik de Karabaj y tenía 19 años. Se presentó ante el príncipe elector del palatinado proponiendo la corona de Armenia si la liberaba; éste sorprendido le aconsejó dirigirse ante el emperador de Alemania Leopoldo I, quien a su vez le declaró que nada podía hacer si no contaba con la ayuda de Rusia de la cual al momento carecía. En el año 1700, Orí se presentó ante Pedro el Grande quien se mostró entusiasmado con el proyecto pero también ocupado en guerra. con Suecia. Finalmente en año 1722 el ejército ruso lanzó una ofensiva contra los persas; avanzó a lo largo de la depresión caspiana, pero fue contenido delante de Shamají. Simultáneamente los rusos y georgianos atacaron a los turcos. Pero los turcos eran militarmente más fuertes de lo que el Zar había imaginado; por lo que firmó un tratado con Persia y renunció a la liberación de Armenia.
Los armenios estaban sometidos a la opresión de sus vecinos asiáticos y tuvieron una gran esperanza cuando a fines del s. XVIII, los rusos aparecieron en las crestas del Cáucaso. Así se restablecería, pensaban inocentemente, el contacto perdido desde la caída de Constantinopla con los cristianos de Europa y aparecería una nueva aurora. Se equivocaron.
Los rusos atacaron primero a los persas después de ocupar Georgia. Y luego a los turcos, sus viejos enemigos a quienes combatían desde hacía mucho tiempo en Ucrania y Crimea. Los rusos tuvieron no menos de cuatro guerras con los persas. El ejército persa al mando de un notable general, el príncipe heredero Abbas Mirzá, les infligió severas derrotas, pero finalmente gracias en gran parte al concurso de tropas voluntarias armenias, los rusos alcanzaron el triunfo. Por el Tratado de Turcmenchai (1828), Rusia que ya ocupaba Georgia, se anexó además del Karabaj, las provincias de Ereván y Najicheván. Además el tratado estipulaba el derecho de los armenios que vivían en Persia a trasladarse a las provincias anexadas por Rusia por lo que 35.000 armenios de la región de Urmiá aprovecharon la oportunidad.
En el frente turco, los rusos obtuvieron éxitos decisivos. Ocuparon gran parte de la Armenia turca: Erzerum, Kars y Ardahán, pero por la intervención de Inglaterra que protegía a Turquía, los rusos devolvieron esas tierras a los turcos mediante el Tratado de Adrianópolis. Este tratado también preveía la posibilidad para los armenios de Turquía de pasar a la zona rusa así que 100.000 armenios aumentaron la población de esa zona.
Las guerras ruso-turcas siguieron adelante a lo largo de tres cuartos de siglo. Pero en el año 1878, después de las victorias del general armenio-ruso Lorís Melikián, Rusia mediante los tratados de San Stéfano y Berlín adquirió la posesión de Kars y Ardahán. Se podía pensar que Rusia, a la que los armenios habían ayudado grandemente en sus conquistas les acordaría cierta autonomía, pero no fue así; y si bien los rusos habían suprimido el yugo feudal de los turcos y de los persas, lo habían sustituido por una administración centralizada, con una gestión implacable y a veces tan brutal que les limitaba completamente sus libertades. No tardaron en inmiscuirse en los asuntos religiosos de la comunidad, llegando hasta en 1903 a confiscar los bienes de la iglesia.
Esta política debía llegar a su fin y ese fin, por una trágica fatalidad, se expresa siempre en la historia armenia con la misma palabra: matanza, la que tuvo varios ejecutores y un solo fin, la desaparición del pueblo armenio y su cultura.
Hoy Armenia es una República libre e independiente con capital en Ereván. Luego de haber obtenido su primera independencia en 1918, el ejército bolchevique ató el destino de los armenios a ser parte de la Unión Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), desde 1921 hasta su reciente emancipación soberana en 1991.
http://www.genocidioarmenio.org/imagenes/notas/2medianas/ARMHIS3.JPG
Un problema, una solución
Los alegatos turcos suelen hablar de la "Traición Armenia" luego de una convivencia entre turcos y armenios de 600 años dentro del Imperio Otomano.
No se puede negar, hubo una convivencia de seis siglos, pero con un final nada feliz para uno de los protagonistas. Los armenios sirvieron al progreso cultural, económico y político del Imperio Otomano. Es más, los consejeros de los más grandes Sultanes Otomanos siempre han sido armenios, ya que como antiguos habitantes de la región, poseían conocimientos estrátegicos avanzados.
El Imperio paulatinamente fue perdiendo el territorio europeo, lo que llevó a las autoridades otomanas a reforzar lo único que les quedaba: El Asia Menor. Para ello, trazarían el plan Pan-turánico de reunir bajo un solo territorio un amplio cinturón imperial de pueblos de origen turco-mongol (Tajikiztan, Uzbekistán y otros). Volverían a la gran raíz. El escollo eran los antiguos habitantes y conocedores ancestrales de la zona: los armenios, que para principios del siglo XIX, se encontraban leyendo ideas progresistas e iluministas provenientes de Europa que proponían en la población la autonomía que habían obtenido países tales como Bulgaria. Pesados tributos, desigualdad de trato, saqueos constantes y demás situaciones comenzaron a vivir los armenios, quienes ya no podían soportar más ser considerados ciudadanos de segunda categoría en su propia tierra. Las rebeliones comenzaron a ser sofocadas con la masacre...que terminó en el plan de exterminio planificado minuciosamente. No se puede esbozar un Numerus Clausus (Número Cerrado) de causas del porqué del Genocidio Armenio ya que por más que la responsabilidad sea hoy el principal heredero, es decir la República de Turquía, en aquél momento no solo turcos y armenios vivían en el Imperio, sino también kurdos, circasianos, cherkezes, y hasta judiós sefaraditas, los cuales aguardaban con creciente interés respecto a lo que ocurriría, si los hábiles armenios desapareciesen cultural y económicamente del Imperio. Desde el Sultán Abdul Hamid II, pasando por el Triunvirato Ittihad, hasta Mustafá Kemal: El Genocidio Armenio, desde 1880 hasta 1923.
1º ETAPA: Abdul Hammid (1878-1908)
La sangre del sultan Rojo
Abdul Hamid II, era hijo del Sultán Abdul Aziz y hermano del Sultán Murat V. En 1876 su hermano asumiría como el nuevo Sultán del Imperio Otomano.
Su débil carácter e ineptitud llevó a Abdul Hamid a tomar las riendas de la Sublime Puerta. Su gobierno marcó el principio del fin del Imperio Otomano como también el principio de lo que ha dado en llamarse la "Causa Armenia". La ira que desató la orden de aniquilamiento de 300.000 armenios durante los años 1895 y 1896, provienen de este nefasto personaje al cual la historia bautizó como el Sultán Rojo o el Gran Asesino.Su nieta se da lujos tales como tener una página en honor a su abuelo. Su primer crimen fue el de rechazar la creación del tan anhelado parlamento otomano.
Su hermano Murat V lo había propuesto de la mano del constitucionalista turco Midhat Pashá, quien fue el creador de la primera Constitución turca en 1876. La llegada de Hamid significó la llegada del autoritarismo extremo, del absolutismo ultrajante en el cual el poder se concentra en una sola persona. Es así, que la constitución turca que otorgaba prerrogativas claras para todas las minorías étnicas del Imperio fue derogada y Midhat Pashá expulsado hacia el exilio sin retorno. La guerra ruso-turca (1877-1878) produjo varias consecuencias que tensionaron sobremanera la convivencia entre las distintas etnias del Imperio. Una de ellas fue la inmigración de circasianos y tártaros a la región de Anatolia. Éstos y los kurdos se encontraban amparados por leyes totalitarias como la llamada Haffir o Derecho de Protección, en la cual se otorgaba permiso al pillaje hacia los cristianos. Más aún, uno de los permisos más retrógrados que otorgaba el absolutismo "Hamidiyé" era aquel por el cual "cualquier musulmán tenía permiso de probar su sable en el cuello de un cristiano". Rusia había avanzado sobre las ciudades de Batúm, Ardahán y Kars. A los armenios se los culpaba de traición por haber ayudado al avance de las tropas del Zar. Como escarmiento, el Sultán Hamid alentaba a que kurdos, circasianos y tártaros formasen escuadrillas de ataque llamadas "Hamidiyé", que se encargaban de saquear los hogares armenios, hasta dar muerte en caso de resistencia. Los rusos deseaban anexar a su Imperio, las ciudades que habían ocupado, poniendo como condición que protegerían debidamente a la población armenia. Es así que el 3 de Marzo de 1878 se firma el Tratado de San Stefano, en el cual el Imperio Otomano a través del artículo 16, propone a los rusos que dejen los territorios ocupados a cambio de la implementación de mejoras a las provincias habitadas por armenios. Meses más tarde, el 13 de Julio, se firma en el Congreso de Berlín, pero se invierte el número de artículo 16 por el 61, otorgando el mismo texto ambiguo sin especificaciones reales de mejoras para la población. Fue la primera vez que la diplomacia mundial tomaba cartas en el tema armenio. El Sultán Hamid entendió que los armenios aprovecharían la reforma administrativa del territorio del Imperio de 1864 la cual determinaba a Van, Erzerum (Garín), Bitlís (Paghesh), Sivás (Sepastiá), Diarbekir (Dikranapert) y Harpout (Kharpert), como las seis provincias del Imperio Otomano, para junto al zar conseguir la autonomía como lo había hecho Bulgaria años antes.
Por su lado, los armenios resplandecían desde Tiflís (actual Capital de Georgia y centro cultural de la intelectualidad y aristocracia armenia históricamente), esparciendo ideas iluministas hacia toda la población armenia.
Los conceptos de libertad y revolución fueron introducidos por autores como Hagop Melik Hagopián (Raffí) y Jachadur Apovian entre otros. El despertar nacional fue inminente. Fue así que a partir de 1885 y en adelante se formarían los principales partidos políticos armenios en el exterior pero con intensa actividad dentro del Imperio Otomano. A saber los principales exponentes eran: El Partido Armenagán, La Federación Revolucionaria Armenia, el Partido Hunchakian y el partido Ramgavar.
Las rebeliones comenzaron a hacerse fuertes en varias ciudades y pueblos como Zeitún y Sassoun. Los armenios respondían los ataques que los kurdos realizaban por mandato del Sultán. El mismo, ya no podía soportar que los armenios tuvieran contactos con el mundo exterior y con el protestantismo a través de los misioneros evangelistas que habitaban toda la Anatolia en busca de nuevos adeptos. De esta manera, a mediados de 1895 el Sultán Rojo ordenó que masacrasen armenios en toda la región de Anatolia, especialmente con aquellos vinculados a los partidos políticos y misiones religiosas de cualquier índole. Las reformas esperadas nunca llegarían. A comienzos de 1896, los armenios arremeten contra los kurdos por primera vez en la Batalla de Janasor y el 14 de Agosto en Constantinopla (Istambul) un grupo de armenios toma al Banco Otomano (Bank Ottoman) y amenaza con volarlo sino se llevaban a cabo las medidas prometidas. Era un llamado de atención hacia las potencias que financieramente dominaban el Banco. Los hombres no detonaron la bomba pero si detonaron la furia de Abdul Hamid quien ordenó nuevas masacres para las poblaciones aledañas a Istambul. La popularidad de Abdul Hamid en toda Europa y en América a causa de las muertes que dio éste a los armenios y más aún a los misioneros de las distintas potencias, se encontraba gravemente quebrantada. Mientras tanto, el emperador prusiano y los empresarios británicos se disputaban el trazado de líneas férreas en el Imperio Otomano. El descontento era grande y la tensión causada por las pérdidas territoriales en los balcanes era insostenible. Fue así que fue gestándose en Salónica (Hoy Thessalonikí, Grecia) un movimiento secreto, supuestamente progresista y racional: el Ittihad o "Partido de los Jóvenes Turcos". Sus conexiones con miembros de varias Organizaciones Secretas y diplomáticas de Europa y los Estados Unidos, harían al desplomar al Sultán Hamid. Fue justamente un 24 de Abril de 1908, cuando toda la población otomana, inclusive los armenios festejaron el cambio de régimen sin sospechar que la semilla destructiva que germinó Abdul Hamid II crecería potencialmente de la mano de los Jóvenes Turcos.
2º ETAPA: Ittihad Jóvenes Turcos (1909-1918)
El progreso en reversa
A principios de 1900 las masas reclamaban garantías y derechos constitucionales; los obreros y campesinos no querían ser explotados.
Los pueblos y minorías étnicas que conformaban el Imperio Otomano, además de estos reclamos, exigían no ser tratados como ciudadanos de segunda con derechos limitados y garantías suspendidas. Solicitaban a las autoridades un corte definitivo a las constantes violaciones sufridas a la propiedad privada y a los ataques sobre su población.
Cuando los reclamos armenios comenzaron a hacerse escuchar, el Sultán Hamid II reaccionó con más masacres sobre los pueblos y aldeas armenias.En el Imperio comenzaba a crecer una nueva fuerza que prometía construir un estado laico con igualdad de derechos y garantías inclusive para las minorías étnicas. En 1905, en Salónica la comunidad Donmeh (Judíos Sefaradíes convertidos al Islam), había desarrollado grupos secretos que deseaban desembarcar sobre Istambul para apoderarse del Imperio y terminar con la predominante presencia comercial de los armenios. Se conformaba el Partido "Unión y Progreso" (Ittihad ve Terakkí) de los Jóvenes Turcos. El partido estaba liderado por Ismael Enver, Ministro de Guerra, Mehmet Talaat, Ministro del Interior y Ahmed Djemal (Çemal) Ministro de Marina y Gobernador. Igualmente todos sus miembros estaban muy íntimamente emparentados: Halil Mentese, era tío de Enver y comandante de las fuerzas otomanas, como así también Nurí Killigil; Jevjedt Bey era cuñado de Enver y Gobernador de Van, mientras que Mustafá Abdulhalik Rendá era cuñado de Talaat y gobernador de Bitlís. Todos ellos conocían muy bien a los armenios. Conocían el poder de sus intelectuales y poetas capaces de organizar cualquier tipo y forma de revolución y la valentía de sus hombres y mujeres a la hora de defenderse y atacar al enemigo, la cual fue demostrada en varias oportunidades dentro del propio ejército turco (guerra de los Balcanes). El Ittihad ve Terakkí prometía un parlamento con participación en el mismo de todas las minorías del Imperio. Se trazó pues, la meta de amputar el tiranismo del Sultán Rojo. En esta oportunidad, los armenios no dudaron en apoyar a los jóvenes turcos en el proyecto de derrocamiento de Abdul Hamid. El 24 de Abril de 1908 (fecha emblemática para las decisiones del Partido), los Jóvenes Turcos se abalanzaron desde Salónica contra la Sublime Puerta de Abdul Hamid, logrando así su derrocamiento. Para no perder la significación de la figura sultánica, los dirigentes del Partido Unión y Progreso ubicaron como Sultán a Murat V, hermano de Hamid. Estos dirigentes tenían todo ya planificado desde su formación secreta en Salónica. Formaron una pantomima parlamentaria que albergaba diputados de distintas vertientes, inclusive varios de origen armenio. No obstante, las ideas de Unión y Progreso no albergaban la cohesión de todos los pueblos del Imperio y su desarrollo, sino más bien tenían encubierta la póstuma idea de la Turquificación total de todos los factores sociales del Imperio. Turquificación era sinónimo de Panturanismo (Anhelo Imperial de Unión con las razas mongoloides del Asia Central) y por ende implicaba el germen del futuro Genocidio Armenio. En reuniones secretas del Ittihad, el Dr. Nazim (ideólogo e importante miembro del partido) junto al Dr. Bahaeddín Shakir, hablaban sobre los armenios como enemigos internos, que habían demostrado que era imposible turquificarlos por la fuerza y que seguramente, como lo indicaba la historia, apoyarían a cualquier poder en el mundo que les asegurase la posibilidad de recrear un Estado Armenio independiente. La causa búlgara tuvo como resultado Bulgaria, lo mismo sucedió con otras causas y pueblos que se independizaban del Imperio en occidente destruyéndolo. Pero nunca permitirían una Causa Armenia.
Hacia oriente y bajo el control de Rusia en Asia central, existían varios pueblos de origen turco que simbolizaban la posibilidad de restaurar el Imperio Otomano conformando un mercado común turco.
Con salida al Mar Mediterráneo, este proyecto se conoce como Panturquismo y sólo habían dos obstáculos para esto: los armenios y Rusia. Los armenios, porque podrían interrumpir este proyecto logrando la independencia de su Estado provocando una barrera geográfica entre Turquía y el resto de los pueblos de origen turco. De esta manera darían lugar a establecerse en la zona a cualquier potencia enemiga de Turquía que ayudase a concretar la restauración de un Estado Armenio.
La esperanza de gozar de derechos civiles, económicos y sociales dignos, se esfumó con la matanza de 30.000 armenios en la ciudad de Adaná en 1909. Ya entonces muchos grupos de autodefensa reconocieron que la reconstitucionalización inspirada por Midhat Pashá era nuevamente una farsa. Muchos grupos de autodefensa organizados por los partidos políticos armenios comenzaron su propia lucha. Los turcos pidieron a los dirigentes armenios que convenzan a sus pares bajo el dominio de Rusia para que apoyen al ejército turco en una probable invasión del mismo a la región del Cáucaso. Los dirigentes armenios respondieron que frente a una nueva contienda entre Rusia y Turquía, los armenios serán leales a los respectivos estados aunque esto signifique una guerra entre compatriotas enrolados en ejércitos opuestos. Fue así que los armenios avanzan tempestuosamente sobre los turcos en 1917. Con la ayuda de Rusia, el ejército armenio cacheteó fuertemente al Ministro de Guerra Enver Pashá, quién respondería con el método genocida sus derrotas en Mush y Sarikamish. Los turcos tenían un plan secreto contra los armenios que pondrían en práctica en cuanto llegase la oportunidad, y lamentablemente el comienzo de la Primera Guerra Mundial, fue "esa" oportunidad. Haciendo honor a sus ancestros mongoles, el plan consistía en una gran masacre pero más organizada y letal que las que ya se habían registrado en la época del Sultán Hamid II. El plan fue ideado, premeditado, planificado y sistemáticamente ejecutado. Se pueden diferenciar varias etapas:
Desarme: Se confiscaron las armas de la gran mayoría de la población. Armas que habían sido entregadas a la población para la guerra Ruso-Turca.
Decapitación Intelectual del Pueblo: Primeramente se desharían de los intelectuales, políticos, poetas y religiosos, para evitar que el pueblo pueda organizar una rápida y eficiente defensa. El secuestro de más de 600 intelectuales comenzó precisamente un nefasto 24 de Abril de 1915, en la ciudad de Estambul.
Desmasculinización: No habían dejado nada al azar, con la excusa de la Gran Guerra enrolaron en el ejército turco a todos los hombres armenios entre 15 y 45 años, lo suficientemente fuertes como para sostener un fusil que nunca se les entregó. A los soldados sólo se los utilizó como mano de obra para construir trincheras que inmediatamente se transformarían en sus propias tumbas.
Eterna Caravana hacia la Muerte: La Deportación. Los turcos debían borrar de la faz de la tierra a los armenios y todo vestigio de cultura armenia, para que nunca exista una "Causa Armenia" basada en reclamos territoriales o garantías y derechos para las minorías. Las órdenes las dio el mismo ministro del interior Talaat y debían ser cumplidas "… sin titubeos y haciendo caso omiso a la conciencia…", decía su terrorífico telegrama. Sucede que las órdenes eran tan inhumanas que algunos soldados turcos o jefes del ejército, no podían creer lo que se les estaba pidiendo, y pedían explicaciones o aclaraciones. El resultado: fueron fusilados aquellos que se negaron a responder las tales órdenes.
Talaat había sido muy claro, "… los armenios habían perdido el derecho a la vida en el Imperio Otomano… " pero como no se podía malgastar municiones en ahorro de guerra, se los debía matar a cuchillo, o ahogándolos en el río Eufrates, entre otras metodologías abominables. En los poblados y aldeas solo quedarían hombres enfermos, adolescentes, mujeres y ancianos. A ellos les esperaba la otra parte del plan: la deportación. Se colgaba en la plaza central de cada pueblo, un aviso el cual decía que la población debía partir para la "reubicación". El pretexto consistía en hacer creer a los armenios que se reubicaría a la población para llevarlos a una zona de exclusión bélica, que los protegería de los efectos de la guerra reinante. Estaban planificadas todas las rutas de deportación, al norte se los ahogaría en el Mar Negro, los que vivían en el centro de Anatolia, serían llevados sin víveres y caminando hasta el desierto de Der Zor, donde serían arrojados a los pozos naturales de éste desierto para luego quemarlos. Los métodos de aniquilamiento eran realmente espantosos y obviamente no se respetaba ni el sexo ni la edad de las víctimas. Las órdenes de Talaat aclaraban que no debían vivir ni en el vientre de sus madres. El río Eufrates de aguas cristalinas, durante días presentó un color rojo de transportar cientos de cadáveres. Por otra parte, miles de mujeres y niños terminaron sirviendo en los harenes de los Pashá (Jefes) Turcos, por lo que hoy día muchos ciudadanos turcos desconocen que su verdadero origen pertenece a la raza armenia.
Los Sobrevivientes: El plan de exterminio del pueblo armenio era perfecto, pero lo que impidió su consumación efectiva fueron las fuerzas rebeldes armenias conformadas por hombres y mujeres voluntarios que con gran valentía impidieron, al menos por varios meses la invasión de los turcos en algunos pueblos y aldeas, por lo que hubo algunos sobrevivientes al Genocidio. Otros sobrevivieron porque fueron confundidos con cadáveres, o porque se pudieron esconder durante la deportación o ya fuere que fueran comprados por los árabes. Cabe hacer referencia que hubieron muchos que sobrevivieron gracias a algún vecino turco o kurdo que no aceptaba la política de su Imperio. En tal caso, era la pena de muerte lo que les esperaba a aquellos turcos que transgredieran o dieran cobijo a algún armenio. El Imperio Otomano sumido en una vergonzosa derrota bélica llega a su fin. Los griegos, franceses, ingleses e italianos se reparten de momento, los restos del Imperio. Mientras tanto, muchos armenios se repatriaban nuevamente hacia sus hogares ancestrales, sin sospechar que con el resurgimiento de Turquía, continuaría el plan genocida. Aunque los Jóvenes Turcos son condenados a la pena de muerte por un tribunal turco, acusados de organizar y ejecutar el Genocidio contra el pueblo armenio, el mismo prometía un continuador. Mientras los Jóvenes Turcos disfrutaban de su exilio y falsa condena, el gobierno turco es tomado por la fuerza y queda en manos de Mustafá Kemal "Atatürk", quién llevará a cabo meticulosamente con el plan genocida contra el pueblo armenio hasta el año 1923.
3º ETAPA: Mustafá Kemal (1919-1923)
El padre de todo lo que es Turquía
A los 25 años ya Mustafá Kemal obtiene el diploma de capitán de estado mayor. Su llegada a Estambul sucede en tiempos de tensión política ya que el malestar acerca del Sultán Abdul Hamid II era notorio.
Es más, Kemal junto a otros jóvenes forman una asociación secreta llamada "VATAN" (patria) en la cual volcaban mediante periódicos del mismo nombre, su malestar acerca del régimen del califato otomano y la propuesta de la reforma democrática del Imperio. Kemal por poco pierde la vida al ser desbaratada la agrupación. El Imperio sufre el golpe: la insurrección de los Jóvenes Turcos se abalanza sobre Estambul, muchos armenios en ese entonces esperanzados, festejan abrazados por las calles de Estambul el advenimiento de esta agrupación.
El triunvirato todavía no está constituido, pero el mando se concentraba en la figura de Enver Pashá, quien siempre competiría con Kemal. El Ittihad consagra a Mehmet V como Sultán simbólico más que operativo, ya que se crea un parlamento y un gabinete, en el que algunos de sus miembros eran de origen armenio. Comienzan a cometerse asesinatos en torno al aparato de poder de Abdul Hamid II. La primera guerra balcánica y la guerra ítalo-turca, constituyen en sí el desastre bélico que da comienzo a la pérdida total del territorio europeo, vale decir se asiste al principio del fin de lo que otrora fuera el gran Imperio Otomano. A comienzos de la Primera Guerra Mundial, Kemal es designado con el cargo de seguir el movimiento de las fuerzas francesas. Entre tanto, Rusia avanza por la Región del Cáucaso hasta la zona del Lago Van. El avance ruso resulta una bofetada para el ministro de guerra Enver, quién se encontró humillado y culpó de su desastre como estratega a los armenios, quienes vencieron de modo aplastante al ejército turco en la batalla de Sarí-Kamish a comienzos de 1915. Por otra parte, Enver tenía expresas directivas alemanas para empezar a construir el ferrocarril hacia Bakú; su gestión no fue para nada eficiente. A raíz de ello, éste junto al triunvirato ya constituido, habían hallado el pretexto para llevar a cabo su sistemático plan de exterminio. Talaat y Djemal, serían quienes se encargarían de consumar el plan y "cortinarlo" a los ojos de un mundo ocupado en el caos de la Primera Guerra. Cabe resaltar algo muy importante; Kemal ya se había incorporado al partido y aunque fue un miembro que no ocultaba su desagrado hacia el triunvirato, demostró su antipatía hacia la Causa Armenia. Más adelante, durante el año 1918 cuando acompañó al funcionario Bahaeddín a Alemania, al exponerle uno de los gobernadores de ese país quejándose por la situación de los armenios, éste respondió: "… Me sorprende que un gobernador alemán, un hombre de valer, haya escogido un tema semejante para conversar con vuestro aliado y a favor de los armenios, que tratan de engañar al mundo para restablecer una existencia nacional que se pierde en la noche de los tiempos. Hemos venido aquí no para hablar sobre la cuestión armenia, sino para darnos cuenta de la situación del ejército alemán, nuestro aliento y nuestro sostén…" Para entonces, los aliados arremeten sobre los Dardanelos. Es aquí lo que detonaría la historia de Kemal Atatürk, quien fue promocionado al grado de coronel y que triunfa en la costa oeste en la llamada batalla de Anafartá. Luego de la derrota de Gallipolí, los aliados se retiran cabizbajos. Kemal se encarga en semanas de recuperar parte de las proximidades del cáucaso, vale decir de las ciudades de las planicies de Mush y Bitlís, a quienes no había podido vencer Enver Pashá. Esto enfurece tanto a éste, como a las misiones americanas evangelizadoras quienes protagonizan los desmanes que ejerce el ejército turco para con la población armenia. Hay que tener en cuenta algo: con suma sagacidad, el Ittihad junto a Kemal lograron enquistar en el poder de la sociedad turca, a la casta turco-sefaradí que fueron quienes a principios de siglo, advirtieron que el pueblo armenio era el único escollo económico, social y político de toda la región. Anexar el concepto Panturánico de Ziá Gok Alp, uno de sus fervientes propagandistas, daría a entender con mayor exactitud los anhelos de aquella dirigencia: "¡Mi Atila! ¡Mi Gengis! ¡Figuras de héroes que son la gloria de mi raza! Oguz me llena el corazón. La patria de los turcos no es Turquía; ni es el Turquestán. Es una vasta y eterna región: ¡El Turán!". La Revolución Rusa de 1917 cambió sustancialmente el panorama para la Turquía-Otomana. La armenia oriental quedaba expuesta y débil ante un supuesto ataque del ejército turco. Esto le resultaba muy favorable como excusa hacia el soñado anhelo turánico. No ocurría lo mismo con la vasta zona occidental del agonizante Imperio que estaba siendo nuevamente abatida por las potencias aliadas. Llegaría el armisticio de Mudrós, que daría fin a las hostilidades contra el Imperio, o mejor dicho, con lo que quedaba de éste. Comienza el resurgimiento. Mientras Armenia vivía en plena confusión entre el surgimiento del movimiento bolchevique y la creación del SEIM transcaucásico que duró unos meses, el Imperio Otomano llegaba a su fin. Entre Rusia y Alemania se pacta el Tratado de Brest-Litovsk, donde entregan a Turquía las provincias de Ardahán, Kars y Batúm. Estos no tardan en ocuparlas, utilizando para ello la barbarie contra los ciudadanos armenios, quienes se debatieron hasta más allá de sus fuerzas.
Para entonces, el gobierno pone fin a la misión militar de Kemal en la Primera Guerra Mundial. No es de su conformidad esta decisión ya que éste imagina como las fuerzas aliadas pronto desembarcarían nuevamente sobre los Dardanelos y penetrarían por toda la región de Anatolia. Muere el Sultán Mehmet V y ocupa su lugar el último Sultán heredero de la raíz osmánica: Mehmet VI Vahdettín, quien había viajado meses antes con Atatürk a Alemania. Pronto se abrirían congresos de vertiente nacional-militar para planear el futuro del presente desastre.
Mientras tanto, el pueblo armenio resiste heroicamente en la batalla de Sardarabad; ello no impide que una pequeña parte del ejército turco llegue a Bakú y se encuentre con que las ideas de izquierda ya habían hecho gobierno allí. Más adelante, Mustafá Kemal no dudaría en coquetear con la incipiente Unión Soviética. Congresos y Asambleas se llevan a cabo mientras las fuerzas francesas se afianzan en Cilicia, las fuerzas inglesas mantienen su poderío en el norte de Irak, específicamente en la ciudad de Mosul y tanto Italia como Grecia preparan desembarcar en los Dardanelos. Todos preparan sus cubiertos para repartirse la torta del ex imperio. Miles de armenios desterrados de la zona de Cilicia se repatrian nuevamente creyendo que las nobles potencias ya estarían allí para protegerlos por siempre. El Dr. Taner Akcam bien dijo: Los militares crearon la Turquía moderna y son ellos los encargados de custodiar los tabúes e incongruencias de su historia, mediando la fuerza, claro está. Pues así empezaron ellos, primero en Amasyá, luego en Erzerum hasta el Congreso Clave: El Congreso de Sivás. Allí Kemal se hizo notar y acentuó su idea de decretar una dictadura militar para salvaguardar lo que quedaba del Imperio. Se perdió Europa, se perdió toda Siria, se estaba por perder casi toda la Anatolia y los Dardanelos. La espada tenía que volver a actuar. Se redacta y se aprueba el Pacto Nacional, con miras y fronteras delimitadas como objetivo. Cabe destacar que el Ittihad queda disuelto y condenados a muerte sus máximos representantes y burócratas, ello no era impedimento que muchos miembros de éstos, se alistaran a la rama nacionalista-militar. Las comitivas bélicas pro-kemalistas necesitaban del manejo de información de los ex Ittihad, por lo que los juicios políticos fueron disminuyendo, hasta reducirse por completo. Las fuerzas aliadas ocupan Estambul y los griegos toman Adrinópolis. El Imperio queda reducido a la Anatolia Central y a la concentración de poder emanado desde Ankara. Comenzarán las tratativas del histórico y paladín de la justicia contractual de esa época: El Tratado de Sevres, firmado en Agosto de 1920. El presidente norteamericano Woodrow Wilson proyectó una Armenia Independiente que contenía siete de sus provincias históricas, mientras que se le otorgaba a Grecia, la ciudad de Estambul y gran parte de los Dardanelos y a Italia parte de Tracia. Además, se proclamaba las ansias de libertad de un pueblo que nunca había bajado los brazos; los kurdos y el Kurdistán Libre se consagraba junto a este Tratado. Delegados turcos firman el Tratado. Mientras firmaban el tratado con la mano derecha, preparaban las bayonetas con su mano izquierda. Por ejemplo, se otorgaba a Armenia siete provincias que tenía que volver a poblar. Los aliados no se encargarían, palabras explícitas del británico Lloyd George, de seguir una guerra especialmente para el caso turco, sino que los armenios se tendrían que encargar de invadir esas tierras nuevamente. Paralelamente el ejército turco se rearmaba y empezaba su última gran ofensiva. Es más, la expedición se denominaba "Campaña a Armenia". Sería el golpe final a la cuestión de "limpiar armenios en la zona". Los armenios quienes habían vertido toda su confianza en las fuerzas aliadas, se veían desprotegidas e inmersas en la indiferencia política que les otorgaban las grandes potencias. No sería descabellado proponerle a la Standard Oil que explique sus negociados de entonces. Un gobierno pro turco-sefaradí, negociando el futuro armenio junto a la compañía anglosajona más importante de petróleo. Su fundador Rockefeller, otorgó a los refugiados armenios de ese entonces, grandes sumas de dinero. La popularidad de Wilson pronto se esfumó, lo que sumado a su enfermedad lo alejaron del tema Sevres. De ese modo Kemal y su ejército recomenzaron su ofensiva. Retomaron Marash, Hadjín, y Ourfá, entre otros pueblos. Las epopeyas de sus gentes pueblos fueron impresionantes. Lucharon hasta el último aliento. En Aintab, también se realizó una contienda con aquellos armenios que no estaban dispuestos a retirarse nuevamente de sus tierras. Los armenios ingenuamente tenían un lema: "Mère des Armeniens France notre espérance" ignorando los varios convenios que posteriormente los franceses firmarían con Ankará otorgando los protectorados de Mousá Dagh y alrededores. Atatürk se encargó de esta ciudad, a la cual rebautizaron GazyAntep, por la "brillante" (Gazy) toma del pueblo. A Kemal lo bautizan con los honores de "Gazy", por lo dicho anteriormente. El ejército turco devastó toda la armenia histórica; toma venganza en Sarí Kamish y se encarga de encarcelar o ajusticiar en masa como criminal de guerra a cualquier persona de origen armenio. Se implementa la ley de Dictadura Militar, Kemal acentúa sus fuerzas ahora hacia el oeste de Ankará. Se zambulle en Esmirna, quemando el barrio armenio y griego (ver recuadro), y combate a las fuerzas griegas de Eleftheriós Venizelós. No triunfa, pero apuesta todo replegando sus fuerzas sobre el rió Sakariá donde espera a los griegos para el avance final. Kemal Atatürk resulta vencedor. Cuando vence, limpia el lugar, lo que equivale a dejar miles de muertos masacrados en la zona. Su ejército no es un ejército nuevo sino el mismo que utilizaba el Ittihad, que se componía por mercenarios sin disciplina alguna y menos aún escrúpulos hacia los que eran extranjeros o cristianos. Las fuerzas aliadas dan un paso al costado. Solo proyectan intereses sobre lo que sería la nueva y moderna República de Turquía, el puente que uniría a las potencias con el petróleo de Bakú. Se firma pues en 1923, el Tratado de Lausana que ratifica las fronteras de la actual Turquía gracias a la perseverancia de dirigentes, como el íntimo amigo de Kemal, Ismet Pashá, encargado de las relaciones internacionales en ese entonces.
Años atrás una revista pro-kurda preguntaba: ¿A quién pertenece Turquía? Enumeraba las etnias y pueblos que la habitaban contemporáneamente:
griegos, armenios, kurdos, circasianos, nestorianos, asirios, tártaros, lazes, t