La República de Haití es un país del Caribe, en la parte occidental de la isla La Española, limitando, al este, con la República Dominicana. Su área total es de 27.750 km² y su capital es Puerto Príncipe.
Haití es una antigua colonia francesa, fue el segundo país americano en declarar su independencia (primero de Latinoamérica), tras Estados Unidos.
Haití es recordada en los anales de la Historia de la Humanidad por ser el primer caso en que los esclavizados abolieron el sistema esclavista de forma autónoma y perdurable en el tiempo, sentando un precedente definitivo para el fin de la esclavitud en el Mundo.
Los primeros pobladores de Haití, también conocida como La Española o Hispaniola, llegaron a la isla varios miles de años antes de cristo, posiblemente hacia el 7000 adC. Su procedencia puede haber sido la Florida o Yucatán. Se trataba de cazadores, recolectores y pescadores, que indudablemente eran navegantes. Posteriormente habrían llegado desde Sudamérica grupos más avanzado, con dominio de la cerámica y la agricultura, fundamentalmente de origen arahuaco.
El 5 de diciembre de 1492 Cristóbal Colón arriba a La Hispaniola es parte de las que serán llamadas Antillas Mayores. Antes de la llegada española, estaba habitada por las culturas Arawak, Caribes y Taínos; su población estimada entonces era de unos 300.000 habitantes.
A mediados del Siglo, Haití, ocupada por Francia bajo un férreo y cruel sistema esclavista cuenta con una población de 300.000 esclavos y apenas 12000 personas libre, blancos y mulatos principalmente.
El 14 de agosto de 1791 se habría producido en Bois-Cayman una ceremonia del sacerdote vudú Boukman que es considerada como el punto de partida de la Revolución Haitiana. El largo proceso emancipador tiene por protagonista a François Dominique Toussaint-Louverture que entre 1793 y 1802 dirige la revolución haitiana con sagacidad y enfrentando a Españoles, Ingleses y Franceses, hasta su captura, destierro y muerte en Francia.
En 1803, Jean Jacques Dessalines vence definitivamente a la tropas francesas en la Batalla de Vertierres y en 1804 proclama la independencia de Haití erigiéndose en Emperador. En 1822, las tropas haitianas invadieron la parte oriental de la isla de La Española (República Dominicana), que no recobró su independencia hasta 1844. La gran inestabilidad política del país sirvió a Estados Unidos como pretexto para invadirlo y ejercer así un control absoluto hasta 1934.
Los sucesos siguientes reflejaron la pugna entre las autoridades mulatas y las masas populares afrodescendientes.
En 1957 fue elegido como Presidente de Haití François Duvalier, conocido popularmente como Papa Doc, quien gobernó dictatorialmente con ayuda militar y financiera de Estados Unidos, e incluso en 1964 se hizo proclamar presidente vitalicio. Su hijo Jean-Claude Duvalier (Baby Doc) lo sucedió en 1971. En enero de 1986 una insurrección popular le obligó a exiliarse y el ejército se hizo con el control del poder mediante la formación de un Consejo Nacional de Gobierno, presidido por el general Henri Namphy.
En enero de 1988 fue presidente Leslie François Manigat, depuesto en julio del mismo año por Namphy. Derrocado a su vez por Prosper Avril. Tras una presidencia de provisional de Ertha Pascal Trouillot, depuesta por un golpe de Estado, fue presidente electo a partir de febrero de 1991 Jean-Bertrand Aristide.
Jean-Bertrand Aristide es también depuesto por un golpe de Estado en el año 2004. De ahí resurgieron violentos episodios que culminaron en la ocupación de Haití por parte de los "Cascos Azules" de la ONU. En el 2006, René Préval resulta electo presidente del país.
¿Qué hace la ONU en Haití?
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=null
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=null
Haití tras Arístide - Video:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=44257
La economía de Haití es menos desarrollada para un país del hemisferio occidental. Indicadores sociales y económicos colocan a Haití en puestos descendentes detrás de otros países en vías en desarrollo de bajos ingresos (particularmente en el hemisferio) desde los años 80. Haití está en la posición 150 de 177 países en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU.
Aproximadamente un 70% de la población vive en la pobreza. Cerca del 70% de los haitianos depende de la agricultura, que consiste principalmente de agricultura de subsistencia a pequeña escala y emplea cerca de las dos terceras partes de la población económicamente activa. El país ha tenido muy pocos puestos nuevos de trabajo desde que el Presidente René Préval tomó posesión en febrero de 2006, aunque la economía informal está en crecimiento. El fracaso en el intento de lograr acuerdos con patrocinadores internacionales han impedido que Haití obtenga asistencia para un presupuesto y programas de desarrollo.
Al año 2007 Haití tiene una población de 8.706.497 habitantes. 95 % de los haitianos son principalmente de ascendencia africana y el restante 5 % esta compuesto por blancos y mestizos. El idioma oficial es el francés. La esperanza de vida es de 57 años. El promedio de hijos por mujer es de 4,86 (el promedio más alto del continente americano). La tasa de crecimiento poblacional es del 2,45% por año. Tan sólo el 52,9% de la población está alfabetizada. Aunque Haití promedia cerca de 270 personas por kilómetro cuadrado, su población está concentrada más fuertemente en las zonas urbanas, planicies costeras y valles.
Haití fue muy importante para Europa y para el proceso de acumulación originaria de capital, durante los siglos XVII, XVIII y XIX. Fue el despliegue del llamado Comercio Triangular, tres continentes (Europa, América y África) y tres productos (caña de azúcar, productos industriales y esclavos), a través del cual los conquistadores europeos y luego estadounidenses, montaron el más feroz y criminal intercambio desigual, que echó las bases de la Revolución Industrial y del gran despliegue del Sistema Capitalista Mundial.
En ese tiempo como ahora, se necesitaban intelectuales que justificaran estos dramáticos acontecimientos. Tal como señaló Clausewitz, la guerra es un asunto muy serio para dejarlo solo en manos de los militares. Entonces el Sr. Montesquieu señaló:
“El azúcar sería demasiado cara si no trabajaran los esclavos en su producción.
Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro”.
Por supuesto, “una comunidad bandida”.
Desafortunadamente, Haití siguió siendo importante para la acumulación de capital a escala mundial y aun cuando en 1803 se convirtió en la primera república negra independiente, en 1915 EEUU invadió el territorio haitiano y por la misma época ocupó Nicaragua y República Dominicana. Una vez más el Secretario de EEUU de ese tiempo buscó las palabras justificatorias de siempre:
“la raza negra es tan incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización”. Naturalmente, “una comunidad bandida”. Esta fue la época cuando el guerrillero haitiano Carlomagno Peralta organizó la resistencia y fue derrotando batalla tras batalla a las fuerzas estadounidenses hasta que éstas, financiando la traición, lo asesinaron.
En lo que va del siglo XXI, las fuerzas de ocupación, encabezadas ahora por la ONU, continúan la matanza. Hace más o menos dos años, EEUU volvió a ocupar militarmente a Haití, secuestró al Presidente Aristide y lo envió por avión a una república africana, violando una vez más el derecho internacional y rompiendo las normas de la convivencia pacífica. Luego, con la lamentable participación de soldados de Brasil, Argentina y Chile, se ha organizado una fuerza multinacional comandada por el General Heleno, de nacionalidad brasileña y como bien se sabe, los asesinatos, las torturas y la violencia generalizada continúan. Hoy la situación es más grave, pues la invasión, como suele ocurrir, complica más las cosas. En Internet está un artículo del cual tomé el siguiente párrafo:
Hoy es Haití uno de los países más pobres del mundo. El 65% de los habitantes de Haití viven por debajo de la línea de la pobreza, el 30% de la población no tiene acceso a ningún servicio social básico.
Según las Naciones Unidas, 4 millones de personas (la mitad de la población) necesita ayuda humanitaria para sobrevivir.
La deforestación, una de las más rápidas del mundo está quemando los últimos recursos del país. Haití es un país afectado por diversas epidemias, como la tifoidea, la tuberculosis y en particular el sida. En Haití se concentra el 60% de todos los casos de sida registrados por la Organización Mundial de la Salud en el Caribe, entre 1980 y el 2001 más de 300.000 haitianos murieron víctimas de esa enfermedad, situación sólo comparable a lasmás empobrecidas naciones africanas.
ONU EN HAITÍ
Un despacho de Associated Press intitulado “Soldados usan el fútbol para poner de su lado a los haitianos” por Alfred de Montesquiou nos cuenta cómo soldados brasileños desplegados por la ONU juegan fútbol con residentes en Bel Air para contrarrestar la intensa resistencia popular al golpe del 29 de febrero de 2004 contra el presidente Jean-Bertrand Aristide y la subsiguiente ocupación militar extranjera de Haití.
Otro artículo titulado “Matanza de hinchas del fútbol provoca temores de terror estatal”, escrito por el periodista independiente Reed Lindsay, nos cuenta como un escuadrón de la muerte paramilitar y de la Policía Nacional Haitiana blandiendo machetes, bajo las narices de las fuerzas de la ONU, atacó a espectadores el 20 de agosto en un partido de fútbol auspiciado por la Agencia de Desarrollo Internacional de EE.UU. (USAID, por sus siglas en inglés), matando a por lo menos ocho. La discrepancia entre estos dos informes da en el corazón mismo del problema: ¿Cuál es el papel de la ONU en Haití?
¿Quién es responsable en realidad? A medida que continúan apareciendo informes sobre el infierno de derechos humanos en el que se ha convertido Haití, cualquier observador independiente tiene que preguntar: ¿cuántas masacres cometerá la policía haitiana bajo la tutela de las fuerzas de la ONU antes de que se responsabilice a esta última? ¿Están las fuerzas de la ONU a cargo de la PNH, como lo estipula su mandato, o aceptamos simplemente su excusa de que son incapaces de detener la violencia policial contra los partidarios de Aristide?
¿Por qué hay que recompensar a los perpetradores? Como ha informado HIP; la policía haitiana ha matado a tiros a manifestantes de Lavalas desarmados en varias ocasiones durante el último año e incluso ha colocado armas sobre los cadáveres de sus víctimas. El jefe de policía durante estas operaciones fue Léon Charles, ungido por EE.UU., aceptado por la ONU e impuesto al pueblo haitiano. Si alguien es el responsable, es Charles.
¿Y dónde se encuentra Charles actualmente? Es el Jefe de Seguridad y Adquisición de Armas de facto del gobierno en la embajada haitiana en Washington D.C., con un salario anual de 150.000 dólares. Charles obtuvo esta posición de lujo a pesar de afirmaciones de que dirigió una estafa para cobrar los salarios de empleados fantasmas de la PNH para llenar sus propios bolsillos. También está siendo recompensado por supervisar la masacre de partidarios de Lavalas durante manifestaciones pacíficas.
¿Y quién paga el salario de Charles en Washington? Los contribuyentes de EE.UU., Canadá y Europa, que proveen a sus gobiernos el “dinero de donantes internacionales” recolectado bajo los auspicios de la ONU para construir la “democracia” en Haití. La ONU prefiere tener a Charles aparcado en un puesto bien remunerado en Washington que hacerlo responsable por los asesinatos, caso en el que podría revelar la complicidad de EE.UU.
El “arreglo” de Bush se halla en otro caso de hipocresía que fue suministrado recientemente por el embajador saliente de EE.UU: James B. Foley. Lamentó la reciente liberación de Louis Jodel Chamblain – asesino condenado y vicepresidente del Frente por el Adelanto y el Progreso en Haití (FRAPH), escuadrón de la muerte paramilitar financiado por la CIA. Foley no mencionó que su gobierno sigue dando refugio al líder del FRAPH Emmanuel "Toto" Constant en algún sitio del área metropolitana de Nueva York. Desde 1996, Constant ha obtenido asilo político en EE.UU. Si Foley desea realmente justicia en Haití, podría comenzar por exigir que “Toto” Constant sea deportado a Haití para ser juzgado y encarcelado. En la actualidad hay una superabundancia de lágrimas de cocodrilo en Haití en la embajada de EE.UU. y en la misión de la ONU. Los sound bites reemplazan la realidad mientras los partidarios de Lavalas son matados salvajemente o hechos prisioneros políticos.
Mientras tanto, la administración Bush ha presentado su propio candidato a las elecciones haitianas planificadas para noviembre. El empresario basado en Texas
Dumarsais "Dumas" Siméus tendrá de jefe de su campaña a Rob Allyn, un consultor político republicano y hombre duro de Bush en la campaña de reelección de Bush de 2004. Allyn anunció falsamente que el presidente venezolano Hugo Chávez había perdido el referendo revocatorio del año pasado y fue el arquitecto de la victoria electoral del presidente Vicente Fox en 2000 en México.
Las verdaderas preguntas
¿Cuántas matanzas como la que las fuerzas de la ONU realizaron el 6 de julio en Cité Soleil, deben cometerse antes de que reconozcamos que su papel en Haití está lejos de ser altruista? ¿Cuántos prisioneros políticos más tienen que pudrirse en las cárceles haitianas, mientras la ONU continúa apoyando y fortaleciendo el régimen instalado por EE.UU. del primer ministro de facto Gérard Latortue? ¿Cuántas veces ha llamado la ONU a que se investiguen las violaciones de los derechos humanos por parte de la policía haitiana sólo para que no conduzcan a ninguna parte, mientras sigue la carnicería de haitianos inocentes? ¿Cuándo admitiremos que la misión en sí de la ONU es fundamentalmente corrupta?
La ONU es responsable de la creación del ambiente mismo que ha originado el estado policial en Haití. Algunas organizaciones de derechos humanos creen que la ONU puede jugar un rol positivo, si se la presiona para que lo haga. Piensan que sólo la ONU se encuentra entre la represión brutal de la policía haitiana y la mayoría de la población que sigue exigiendo el retorno de Aristide. Pero esa idea es ingenua y peligrosa.
Es peligrosa porque en última instancia ve a la mayoría pobre como si fuera impotente, y sirve los intereses de los que quieren arrebatar aún más el poder y la voz de los pobres de Haití. Es ése, precisamente, el rol jugado por la ONU, cuyo objetivo fundamental es legitimar el golpe del año pasado mediante elecciones ficticias este otoño. El régimen de Latortue instalado por EE.UU. no permanecería en el poder durante más de una semana sin los fusiles de la ONU que lo protegen en el palacio presidencial. Y las elecciones ficticias tampoco serían realizables.
Objetivamente, la ONU ha demostrado una y otra vez que está imponiendo la agenda del golpe de Washington y que es responsable en última instancia por la pesadilla de los derechos humanos en Haití actual.
“Bay kou, bliye. Pote mak, sonje”
(“Quien golpea, olvida. Quien recibe, recuerda” Proverbio haitiano.)
http://es.wikipedia.org/wiki/Haiti
http://www.rebelion.org/haiti/040228elizalde.htm
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=18740
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=18740
www.chekov.org/anarcho/newswire.php?story_id=3521
Haití es una antigua colonia francesa, fue el segundo país americano en declarar su independencia (primero de Latinoamérica), tras Estados Unidos.
Haití es recordada en los anales de la Historia de la Humanidad por ser el primer caso en que los esclavizados abolieron el sistema esclavista de forma autónoma y perdurable en el tiempo, sentando un precedente definitivo para el fin de la esclavitud en el Mundo.
Los primeros pobladores de Haití, también conocida como La Española o Hispaniola, llegaron a la isla varios miles de años antes de cristo, posiblemente hacia el 7000 adC. Su procedencia puede haber sido la Florida o Yucatán. Se trataba de cazadores, recolectores y pescadores, que indudablemente eran navegantes. Posteriormente habrían llegado desde Sudamérica grupos más avanzado, con dominio de la cerámica y la agricultura, fundamentalmente de origen arahuaco.
El 5 de diciembre de 1492 Cristóbal Colón arriba a La Hispaniola es parte de las que serán llamadas Antillas Mayores. Antes de la llegada española, estaba habitada por las culturas Arawak, Caribes y Taínos; su población estimada entonces era de unos 300.000 habitantes.
A mediados del Siglo, Haití, ocupada por Francia bajo un férreo y cruel sistema esclavista cuenta con una población de 300.000 esclavos y apenas 12000 personas libre, blancos y mulatos principalmente.
El 14 de agosto de 1791 se habría producido en Bois-Cayman una ceremonia del sacerdote vudú Boukman que es considerada como el punto de partida de la Revolución Haitiana. El largo proceso emancipador tiene por protagonista a François Dominique Toussaint-Louverture que entre 1793 y 1802 dirige la revolución haitiana con sagacidad y enfrentando a Españoles, Ingleses y Franceses, hasta su captura, destierro y muerte en Francia.
En 1803, Jean Jacques Dessalines vence definitivamente a la tropas francesas en la Batalla de Vertierres y en 1804 proclama la independencia de Haití erigiéndose en Emperador. En 1822, las tropas haitianas invadieron la parte oriental de la isla de La Española (República Dominicana), que no recobró su independencia hasta 1844. La gran inestabilidad política del país sirvió a Estados Unidos como pretexto para invadirlo y ejercer así un control absoluto hasta 1934.
Los sucesos siguientes reflejaron la pugna entre las autoridades mulatas y las masas populares afrodescendientes.
En 1957 fue elegido como Presidente de Haití François Duvalier, conocido popularmente como Papa Doc, quien gobernó dictatorialmente con ayuda militar y financiera de Estados Unidos, e incluso en 1964 se hizo proclamar presidente vitalicio. Su hijo Jean-Claude Duvalier (Baby Doc) lo sucedió en 1971. En enero de 1986 una insurrección popular le obligó a exiliarse y el ejército se hizo con el control del poder mediante la formación de un Consejo Nacional de Gobierno, presidido por el general Henri Namphy.
En enero de 1988 fue presidente Leslie François Manigat, depuesto en julio del mismo año por Namphy. Derrocado a su vez por Prosper Avril. Tras una presidencia de provisional de Ertha Pascal Trouillot, depuesta por un golpe de Estado, fue presidente electo a partir de febrero de 1991 Jean-Bertrand Aristide.
Jean-Bertrand Aristide es también depuesto por un golpe de Estado en el año 2004. De ahí resurgieron violentos episodios que culminaron en la ocupación de Haití por parte de los "Cascos Azules" de la ONU. En el 2006, René Préval resulta electo presidente del país.
¿Qué hace la ONU en Haití?
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=null
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=null
Haití tras Arístide - Video:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=44257
La economía de Haití es menos desarrollada para un país del hemisferio occidental. Indicadores sociales y económicos colocan a Haití en puestos descendentes detrás de otros países en vías en desarrollo de bajos ingresos (particularmente en el hemisferio) desde los años 80. Haití está en la posición 150 de 177 países en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU.
Aproximadamente un 70% de la población vive en la pobreza. Cerca del 70% de los haitianos depende de la agricultura, que consiste principalmente de agricultura de subsistencia a pequeña escala y emplea cerca de las dos terceras partes de la población económicamente activa. El país ha tenido muy pocos puestos nuevos de trabajo desde que el Presidente René Préval tomó posesión en febrero de 2006, aunque la economía informal está en crecimiento. El fracaso en el intento de lograr acuerdos con patrocinadores internacionales han impedido que Haití obtenga asistencia para un presupuesto y programas de desarrollo.
Al año 2007 Haití tiene una población de 8.706.497 habitantes. 95 % de los haitianos son principalmente de ascendencia africana y el restante 5 % esta compuesto por blancos y mestizos. El idioma oficial es el francés. La esperanza de vida es de 57 años. El promedio de hijos por mujer es de 4,86 (el promedio más alto del continente americano). La tasa de crecimiento poblacional es del 2,45% por año. Tan sólo el 52,9% de la población está alfabetizada. Aunque Haití promedia cerca de 270 personas por kilómetro cuadrado, su población está concentrada más fuertemente en las zonas urbanas, planicies costeras y valles.
Haití fue muy importante para Europa y para el proceso de acumulación originaria de capital, durante los siglos XVII, XVIII y XIX. Fue el despliegue del llamado Comercio Triangular, tres continentes (Europa, América y África) y tres productos (caña de azúcar, productos industriales y esclavos), a través del cual los conquistadores europeos y luego estadounidenses, montaron el más feroz y criminal intercambio desigual, que echó las bases de la Revolución Industrial y del gran despliegue del Sistema Capitalista Mundial.
En ese tiempo como ahora, se necesitaban intelectuales que justificaran estos dramáticos acontecimientos. Tal como señaló Clausewitz, la guerra es un asunto muy serio para dejarlo solo en manos de los militares. Entonces el Sr. Montesquieu señaló:
“El azúcar sería demasiado cara si no trabajaran los esclavos en su producción.
Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro”.
Por supuesto, “una comunidad bandida”.
Desafortunadamente, Haití siguió siendo importante para la acumulación de capital a escala mundial y aun cuando en 1803 se convirtió en la primera república negra independiente, en 1915 EEUU invadió el territorio haitiano y por la misma época ocupó Nicaragua y República Dominicana. Una vez más el Secretario de EEUU de ese tiempo buscó las palabras justificatorias de siempre:
“la raza negra es tan incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización”. Naturalmente, “una comunidad bandida”. Esta fue la época cuando el guerrillero haitiano Carlomagno Peralta organizó la resistencia y fue derrotando batalla tras batalla a las fuerzas estadounidenses hasta que éstas, financiando la traición, lo asesinaron.
En lo que va del siglo XXI, las fuerzas de ocupación, encabezadas ahora por la ONU, continúan la matanza. Hace más o menos dos años, EEUU volvió a ocupar militarmente a Haití, secuestró al Presidente Aristide y lo envió por avión a una república africana, violando una vez más el derecho internacional y rompiendo las normas de la convivencia pacífica. Luego, con la lamentable participación de soldados de Brasil, Argentina y Chile, se ha organizado una fuerza multinacional comandada por el General Heleno, de nacionalidad brasileña y como bien se sabe, los asesinatos, las torturas y la violencia generalizada continúan. Hoy la situación es más grave, pues la invasión, como suele ocurrir, complica más las cosas. En Internet está un artículo del cual tomé el siguiente párrafo:
Hoy es Haití uno de los países más pobres del mundo. El 65% de los habitantes de Haití viven por debajo de la línea de la pobreza, el 30% de la población no tiene acceso a ningún servicio social básico.
Según las Naciones Unidas, 4 millones de personas (la mitad de la población) necesita ayuda humanitaria para sobrevivir.
La deforestación, una de las más rápidas del mundo está quemando los últimos recursos del país. Haití es un país afectado por diversas epidemias, como la tifoidea, la tuberculosis y en particular el sida. En Haití se concentra el 60% de todos los casos de sida registrados por la Organización Mundial de la Salud en el Caribe, entre 1980 y el 2001 más de 300.000 haitianos murieron víctimas de esa enfermedad, situación sólo comparable a lasmás empobrecidas naciones africanas.
ONU EN HAITÍ
Un despacho de Associated Press intitulado “Soldados usan el fútbol para poner de su lado a los haitianos” por Alfred de Montesquiou nos cuenta cómo soldados brasileños desplegados por la ONU juegan fútbol con residentes en Bel Air para contrarrestar la intensa resistencia popular al golpe del 29 de febrero de 2004 contra el presidente Jean-Bertrand Aristide y la subsiguiente ocupación militar extranjera de Haití.
Otro artículo titulado “Matanza de hinchas del fútbol provoca temores de terror estatal”, escrito por el periodista independiente Reed Lindsay, nos cuenta como un escuadrón de la muerte paramilitar y de la Policía Nacional Haitiana blandiendo machetes, bajo las narices de las fuerzas de la ONU, atacó a espectadores el 20 de agosto en un partido de fútbol auspiciado por la Agencia de Desarrollo Internacional de EE.UU. (USAID, por sus siglas en inglés), matando a por lo menos ocho. La discrepancia entre estos dos informes da en el corazón mismo del problema: ¿Cuál es el papel de la ONU en Haití?
¿Quién es responsable en realidad? A medida que continúan apareciendo informes sobre el infierno de derechos humanos en el que se ha convertido Haití, cualquier observador independiente tiene que preguntar: ¿cuántas masacres cometerá la policía haitiana bajo la tutela de las fuerzas de la ONU antes de que se responsabilice a esta última? ¿Están las fuerzas de la ONU a cargo de la PNH, como lo estipula su mandato, o aceptamos simplemente su excusa de que son incapaces de detener la violencia policial contra los partidarios de Aristide?
¿Por qué hay que recompensar a los perpetradores? Como ha informado HIP; la policía haitiana ha matado a tiros a manifestantes de Lavalas desarmados en varias ocasiones durante el último año e incluso ha colocado armas sobre los cadáveres de sus víctimas. El jefe de policía durante estas operaciones fue Léon Charles, ungido por EE.UU., aceptado por la ONU e impuesto al pueblo haitiano. Si alguien es el responsable, es Charles.
¿Y dónde se encuentra Charles actualmente? Es el Jefe de Seguridad y Adquisición de Armas de facto del gobierno en la embajada haitiana en Washington D.C., con un salario anual de 150.000 dólares. Charles obtuvo esta posición de lujo a pesar de afirmaciones de que dirigió una estafa para cobrar los salarios de empleados fantasmas de la PNH para llenar sus propios bolsillos. También está siendo recompensado por supervisar la masacre de partidarios de Lavalas durante manifestaciones pacíficas.
¿Y quién paga el salario de Charles en Washington? Los contribuyentes de EE.UU., Canadá y Europa, que proveen a sus gobiernos el “dinero de donantes internacionales” recolectado bajo los auspicios de la ONU para construir la “democracia” en Haití. La ONU prefiere tener a Charles aparcado en un puesto bien remunerado en Washington que hacerlo responsable por los asesinatos, caso en el que podría revelar la complicidad de EE.UU.
El “arreglo” de Bush se halla en otro caso de hipocresía que fue suministrado recientemente por el embajador saliente de EE.UU: James B. Foley. Lamentó la reciente liberación de Louis Jodel Chamblain – asesino condenado y vicepresidente del Frente por el Adelanto y el Progreso en Haití (FRAPH), escuadrón de la muerte paramilitar financiado por la CIA. Foley no mencionó que su gobierno sigue dando refugio al líder del FRAPH Emmanuel "Toto" Constant en algún sitio del área metropolitana de Nueva York. Desde 1996, Constant ha obtenido asilo político en EE.UU. Si Foley desea realmente justicia en Haití, podría comenzar por exigir que “Toto” Constant sea deportado a Haití para ser juzgado y encarcelado. En la actualidad hay una superabundancia de lágrimas de cocodrilo en Haití en la embajada de EE.UU. y en la misión de la ONU. Los sound bites reemplazan la realidad mientras los partidarios de Lavalas son matados salvajemente o hechos prisioneros políticos.
Mientras tanto, la administración Bush ha presentado su propio candidato a las elecciones haitianas planificadas para noviembre. El empresario basado en Texas
Dumarsais "Dumas" Siméus tendrá de jefe de su campaña a Rob Allyn, un consultor político republicano y hombre duro de Bush en la campaña de reelección de Bush de 2004. Allyn anunció falsamente que el presidente venezolano Hugo Chávez había perdido el referendo revocatorio del año pasado y fue el arquitecto de la victoria electoral del presidente Vicente Fox en 2000 en México.
Las verdaderas preguntas
¿Cuántas matanzas como la que las fuerzas de la ONU realizaron el 6 de julio en Cité Soleil, deben cometerse antes de que reconozcamos que su papel en Haití está lejos de ser altruista? ¿Cuántos prisioneros políticos más tienen que pudrirse en las cárceles haitianas, mientras la ONU continúa apoyando y fortaleciendo el régimen instalado por EE.UU. del primer ministro de facto Gérard Latortue? ¿Cuántas veces ha llamado la ONU a que se investiguen las violaciones de los derechos humanos por parte de la policía haitiana sólo para que no conduzcan a ninguna parte, mientras sigue la carnicería de haitianos inocentes? ¿Cuándo admitiremos que la misión en sí de la ONU es fundamentalmente corrupta?
La ONU es responsable de la creación del ambiente mismo que ha originado el estado policial en Haití. Algunas organizaciones de derechos humanos creen que la ONU puede jugar un rol positivo, si se la presiona para que lo haga. Piensan que sólo la ONU se encuentra entre la represión brutal de la policía haitiana y la mayoría de la población que sigue exigiendo el retorno de Aristide. Pero esa idea es ingenua y peligrosa.
Es peligrosa porque en última instancia ve a la mayoría pobre como si fuera impotente, y sirve los intereses de los que quieren arrebatar aún más el poder y la voz de los pobres de Haití. Es ése, precisamente, el rol jugado por la ONU, cuyo objetivo fundamental es legitimar el golpe del año pasado mediante elecciones ficticias este otoño. El régimen de Latortue instalado por EE.UU. no permanecería en el poder durante más de una semana sin los fusiles de la ONU que lo protegen en el palacio presidencial. Y las elecciones ficticias tampoco serían realizables.
Objetivamente, la ONU ha demostrado una y otra vez que está imponiendo la agenda del golpe de Washington y que es responsable en última instancia por la pesadilla de los derechos humanos en Haití actual.
“Bay kou, bliye. Pote mak, sonje”
(“Quien golpea, olvida. Quien recibe, recuerda” Proverbio haitiano.)
http://es.wikipedia.org/wiki/Haiti
http://www.rebelion.org/haiti/040228elizalde.htm
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=18740
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=18740
www.chekov.org/anarcho/newswire.php?story_id=3521