Enfocar
Quien aprende a enfocar su atención en aquello que desea, dejando de lado todo lo demás, es una persona que está a un paso de obtenerlo. Lo único que debe evitar, por cualquier medio es: dudar
Si consigue lo que desea una vez, aprende el proceso y entonces es capaz de obtener cada vez más cosas.
A veces cuando logramos enfocar el objetivo dudamos del proceso elegido para llegar allí y eso destruye nuestra concentración. Entonces realizamos la acción con dudas y el resultado cae en el mundo de las probabilidades que invocamos al preguntarnos ¿Cómo se hará? Cada vez que pensas el cómo invocas al mundo de la probabilidades. En cambio sí confías en tu visión el cómo se presenta con naturalidad.
El cómo es la mejor excusa que podes encontrar para justificar tu miedo a hacer lo que amas.
Si eres capaz de enfocar el resultado final cumplido no pierdas el tiempo, la energía y la concentración para entender el proceso por el cual lo vas a alcanzar.
Muchas veces el proceso resulta súper simple en su apariencia exterior y es complejísimo en su funcionamiento, tanto que no podríamos entenderlo en su totalidad. Sería algo así como pedirle a un chimpancé que haga el balance de una empresa. El hermoso animal puede sumar, restar, multiplicar y dividir pero hasta cierto punto, de allí en adelante no puede avanzar más.
Con nosotros sucede lo mismo, podemos pensar la cadena de causa y efecto hasta un punto elemental. Luego somos el chimpancé y su balance.
Así como el chimpancé tiene habilidades diferentes porque” fue hecho” para eso, como trepar por los arboles –ya quisiera yo moverme con esa agilidad- nuestra mente no fue hecha para entender los procesos complejos por los cuales las ideas se materializan en la realidad.
Si podemos ver el objetivo cumplido, entonces este se cumplirá. No dudemos y dejemos que las cosas pasen como tengan que pasar.
Liberar energía
Mientras enfocamos concentramos una gran cantidad de energía. Esa energía es la que pondrá en marcha al universo para traernos lo que deseamos.
Si vives enfocado en lo que deseas, es decir pensando día y noche, mantienes esa energía acumulada dentro de ti y como el agua estancada termina por pudrirse y hacerte daño.
Debes liberar esa energía, dejar que fluya como un rio y dejarte llevar por ella.
La energía que acumulaste conoce bien cómo hacer para atraer hacia ti lo que deseas, sabe dónde ir. Liberála y confía.
No debes tratar de controlarla, porque al hacer esto lo único que consigues es frenar su desarrollo y entorpecerlo. No le digas a donde ir ni que hacer pensando en el cómo.
Tu única tareas, y de muchísima importancias fue la de concentrar y acumular la energía y decirle que quieres.
¿Cómo liberarla?
Para liberar la energía y dejarla que haga su tarea tenemos que llevar nuestra atención a otra cosa que no sea nuestro deseo.
Aquí por ejemplo propongo dedicarnos a los hobbies, a nuestros pasatiempos, esas cosas que nos gustan hacer solo por el placer de hacerlas y en las que no ponemos demasiadas expectativas más que la de pasarla bien.
En mi caso me gusta dibujar. Cuando lo hago desaparezco, no me importa dónde estoy ni nada más a mí alrededor, soy uno con el lápiz y la hoja.
Lo importante es ocupar tu mente en esa tarea.
Otras actividades pueden ser leer, construir (cualquier cosa), coleccionar y clasificar objetos. Un pasatiempo ideal es el deporte ya que ocupa tu mente y tu cuerpo en su realización, te llena de energía, te da felicidad y te pone de buen humor, y si además es en equipo compartís la vivencia con otras personas, te oxigena el cerebro, te da un buen estado físico para no sentirte cansado y agobiado y te mejora la salud….en fin es una buena idea que tu pasatiempo sea un deporte.
También podes hacer un curso de algún tema que te interese. Estudiar es muy placentero, en especial cuando lo haces como pasatiempo ya que no existe la presión de recibirte o de pensar cómo vas a conseguir trabajo luego y al mismo tiempo y si te lo tomas en serio, te pone en situación de organizarte, ser responsable y disciplinado, lo cual siempre tiene beneficios.
Meditar y estar presente
Otras dos formas que propongo para liberar la energía y evitar que nuestra mente se vuelva a enfocar en el deseo son: meditar y estar presente.
El “problema” que puede tener un hobby o pasatiempo es que una vez que terminamos de hacerlo nuestra mente regresa a ocuparse de nuestros deseos y necesidades.
Eso no quita por supuesto su efectividad ya que durante el tiempo que nos ocupamos de nuestro pasatiempo la energía liberada ya comenzó a actuar para atraernos lo que deseamos.
Además muchas personas dejan de pensar por un buen tiempo después de terminar con el pasatiempo ya que su mente se relajó y se ocupó de otras cosas.
Meditar tiene en cambio como aspecto positivo que a medida que practicamos, aprendemos a recuperar el estado de paz a voluntad en cualquier situación cotidiana. Comenzamos a tener la opción de “apagar nuestra mente” cuando no la necesitamos y usarla solo para aquello que nos es realmente útil. De este modo cuando comienza el parloteo mental que nos absorbe la energía y nos desgasta física, mental y emocionalmente, podemos girar el interruptor a apagado y así evitarlo.
Estar presente, es la otra forma de evitar pensar y obsesionarnos con nuestros deseos.
Consiste básicamente en traer nuestra atención al momento presente y se puede ejercitar del siguiente modo:
Nos hacemos preguntas como por ejemplo: ¿Qué veo? Y luego nos respondemos con el mayor detalle posible. Veo la pared, veo el color blanco de la pared, veo la heladera y los imanes que hay pegaos en ella, veo un cuadro con fotos, ¿Que más veo?...
Luego nos preguntamos ¿Qué oigo? Y prestamos atención a nuestros oídos y a los sonidos que nos llegan desde diferentes sitios. Oigo la tv encendida en la otra habitación, los autos en la calle, oigo un pájaro que canta a lo lejos, oigo el sonido de mi respiración.
¿Qué siento? Siento mi ropa, mi columna esta torcida, la zapatilla me aprieta, una brisa suave me acaricia el rostro, siento el peso de los lentes en mi nariz. Si estoy andando, siento los músculos como se contraen al pisar.
¿Qué huelo? El aroma a café, mi perfume, el olor flores del jardín.
¿Qué saboreo? Un caramelo, la bebida que acabo de tomar, el sabor de la carne asada, etc.
Estos simples ejercicios ponen toda nuestra atención en el presente, en nuestro entorno y en las tareas que estamos haciendo de modo que frenan el parloteo mental.
Al igual que la meditación cuando lo practicamos varias veces aprendemos a entrar en ese estado cada vez con más facilidad y sin ningún esfuerzo, la mente se sitúa en el presente automáticamente y deja de ocuparse de los deseos.
De hecho vivir en el presente se vuelve nuestro estado habitual y se consigue una paz y tranquilidad inmensa.
Espero les haya interesado y los invito a ver otros post que hice:
Quien aprende a enfocar su atención en aquello que desea, dejando de lado todo lo demás, es una persona que está a un paso de obtenerlo. Lo único que debe evitar, por cualquier medio es: dudar
Si consigue lo que desea una vez, aprende el proceso y entonces es capaz de obtener cada vez más cosas.
A veces cuando logramos enfocar el objetivo dudamos del proceso elegido para llegar allí y eso destruye nuestra concentración. Entonces realizamos la acción con dudas y el resultado cae en el mundo de las probabilidades que invocamos al preguntarnos ¿Cómo se hará? Cada vez que pensas el cómo invocas al mundo de la probabilidades. En cambio sí confías en tu visión el cómo se presenta con naturalidad.
El cómo es la mejor excusa que podes encontrar para justificar tu miedo a hacer lo que amas.
Si eres capaz de enfocar el resultado final cumplido no pierdas el tiempo, la energía y la concentración para entender el proceso por el cual lo vas a alcanzar.
Muchas veces el proceso resulta súper simple en su apariencia exterior y es complejísimo en su funcionamiento, tanto que no podríamos entenderlo en su totalidad. Sería algo así como pedirle a un chimpancé que haga el balance de una empresa. El hermoso animal puede sumar, restar, multiplicar y dividir pero hasta cierto punto, de allí en adelante no puede avanzar más.
Con nosotros sucede lo mismo, podemos pensar la cadena de causa y efecto hasta un punto elemental. Luego somos el chimpancé y su balance.
Así como el chimpancé tiene habilidades diferentes porque” fue hecho” para eso, como trepar por los arboles –ya quisiera yo moverme con esa agilidad- nuestra mente no fue hecha para entender los procesos complejos por los cuales las ideas se materializan en la realidad.
Si podemos ver el objetivo cumplido, entonces este se cumplirá. No dudemos y dejemos que las cosas pasen como tengan que pasar.
Liberar energía
Mientras enfocamos concentramos una gran cantidad de energía. Esa energía es la que pondrá en marcha al universo para traernos lo que deseamos.
Si vives enfocado en lo que deseas, es decir pensando día y noche, mantienes esa energía acumulada dentro de ti y como el agua estancada termina por pudrirse y hacerte daño.
Debes liberar esa energía, dejar que fluya como un rio y dejarte llevar por ella.
La energía que acumulaste conoce bien cómo hacer para atraer hacia ti lo que deseas, sabe dónde ir. Liberála y confía.
No debes tratar de controlarla, porque al hacer esto lo único que consigues es frenar su desarrollo y entorpecerlo. No le digas a donde ir ni que hacer pensando en el cómo.
Tu única tareas, y de muchísima importancias fue la de concentrar y acumular la energía y decirle que quieres.
¿Cómo liberarla?
Para liberar la energía y dejarla que haga su tarea tenemos que llevar nuestra atención a otra cosa que no sea nuestro deseo.
Aquí por ejemplo propongo dedicarnos a los hobbies, a nuestros pasatiempos, esas cosas que nos gustan hacer solo por el placer de hacerlas y en las que no ponemos demasiadas expectativas más que la de pasarla bien.
En mi caso me gusta dibujar. Cuando lo hago desaparezco, no me importa dónde estoy ni nada más a mí alrededor, soy uno con el lápiz y la hoja.
Lo importante es ocupar tu mente en esa tarea.
Otras actividades pueden ser leer, construir (cualquier cosa), coleccionar y clasificar objetos. Un pasatiempo ideal es el deporte ya que ocupa tu mente y tu cuerpo en su realización, te llena de energía, te da felicidad y te pone de buen humor, y si además es en equipo compartís la vivencia con otras personas, te oxigena el cerebro, te da un buen estado físico para no sentirte cansado y agobiado y te mejora la salud….en fin es una buena idea que tu pasatiempo sea un deporte.
También podes hacer un curso de algún tema que te interese. Estudiar es muy placentero, en especial cuando lo haces como pasatiempo ya que no existe la presión de recibirte o de pensar cómo vas a conseguir trabajo luego y al mismo tiempo y si te lo tomas en serio, te pone en situación de organizarte, ser responsable y disciplinado, lo cual siempre tiene beneficios.
Meditar y estar presente
Otras dos formas que propongo para liberar la energía y evitar que nuestra mente se vuelva a enfocar en el deseo son: meditar y estar presente.
El “problema” que puede tener un hobby o pasatiempo es que una vez que terminamos de hacerlo nuestra mente regresa a ocuparse de nuestros deseos y necesidades.
Eso no quita por supuesto su efectividad ya que durante el tiempo que nos ocupamos de nuestro pasatiempo la energía liberada ya comenzó a actuar para atraernos lo que deseamos.
Además muchas personas dejan de pensar por un buen tiempo después de terminar con el pasatiempo ya que su mente se relajó y se ocupó de otras cosas.
Meditar tiene en cambio como aspecto positivo que a medida que practicamos, aprendemos a recuperar el estado de paz a voluntad en cualquier situación cotidiana. Comenzamos a tener la opción de “apagar nuestra mente” cuando no la necesitamos y usarla solo para aquello que nos es realmente útil. De este modo cuando comienza el parloteo mental que nos absorbe la energía y nos desgasta física, mental y emocionalmente, podemos girar el interruptor a apagado y así evitarlo.
Estar presente, es la otra forma de evitar pensar y obsesionarnos con nuestros deseos.
Consiste básicamente en traer nuestra atención al momento presente y se puede ejercitar del siguiente modo:
Nos hacemos preguntas como por ejemplo: ¿Qué veo? Y luego nos respondemos con el mayor detalle posible. Veo la pared, veo el color blanco de la pared, veo la heladera y los imanes que hay pegaos en ella, veo un cuadro con fotos, ¿Que más veo?...
Luego nos preguntamos ¿Qué oigo? Y prestamos atención a nuestros oídos y a los sonidos que nos llegan desde diferentes sitios. Oigo la tv encendida en la otra habitación, los autos en la calle, oigo un pájaro que canta a lo lejos, oigo el sonido de mi respiración.
¿Qué siento? Siento mi ropa, mi columna esta torcida, la zapatilla me aprieta, una brisa suave me acaricia el rostro, siento el peso de los lentes en mi nariz. Si estoy andando, siento los músculos como se contraen al pisar.
¿Qué huelo? El aroma a café, mi perfume, el olor flores del jardín.
¿Qué saboreo? Un caramelo, la bebida que acabo de tomar, el sabor de la carne asada, etc.
Estos simples ejercicios ponen toda nuestra atención en el presente, en nuestro entorno y en las tareas que estamos haciendo de modo que frenan el parloteo mental.
Al igual que la meditación cuando lo practicamos varias veces aprendemos a entrar en ese estado cada vez con más facilidad y sin ningún esfuerzo, la mente se sitúa en el presente automáticamente y deja de ocuparse de los deseos.
De hecho vivir en el presente se vuelve nuestro estado habitual y se consigue una paz y tranquilidad inmensa.
Espero les haya interesado y los invito a ver otros post que hice: