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costumbres y leyenda vikingas 2da parte

Info1/19/2011


ESTE POST ES DEDICADO A ESTEBUSSIGURD DE TARINGA.. Gracias amor si no fuera por vos no conoceria los devoradores de cadaveres......te amo!



COSTUMBRE, CUENTOS Y LEYENDAS VIKINGAS 2 DA PARTE


LA ERA VIKINGA




Los "Eddas" son poesías de temas heroicos y mitológicos. Los primeros estan relacionados con los poemas de la vieja tradición germanica: algunos se remontan a la época de Atila y sus luchas con los godos, otros tratan los temas que siglos mas tarde popularizaría Wagner, como Siegfried, los Nibelungos o el Crepúsculo de lo Dioses. Los mitológicos hablan del origen y el fin del mundo, de los dioses y sus relaciones con los hombres. Gracias a estos poemas conocemos bastante bien la vida cotidiana de los dioses vikingos.

La Edda poética es una colección de 34 poeams islándicos, intercalados con prosa. Estos poemas anónimos en su mayoría tratan sobre mitología Nórdica y leyendas. Puede ser dividida en dos secciones, una mitológica y una heróica.

Se sabe que fueron escritos alrededor de 1284; el manuscrito que los contiene fue descubierto en el siglo 17 por Brynjólfur Sveinsson quien lo confundió con el trabajo de Saemund el Aprendido. Entre el siglo 13 y el 17, la Edda en prosa de Snorri Sturlusson era la ínica Edda.

Los poemas míticos de la Edda poética:

1. Voluspa o "La profecía de la mujer sabia" Odin revive a Volva, quien canta sobre el cosmos. El voluspa nos muestra una clara visión del paganismo describiendo los eventos desde la historia del mundo, pasado, presente y futuro.

2. Hávamál o "Los dichos de Hár". "La Balada del Alto" - Odin como Hár, "El Alto" da consejos sobre comportamiento, sobre las mujeres, como obtener el aguamiel de la poesía, y da una lista de encantamientos. Contiene el Runatal, la historia de como Odin consiguió las runas.

3. Vafrúdnismál o "Los dichos de Vafrúdnir": Tan pronto como Odin consigue un trago del pozo de Mimir, viaja a Jotunheim (como Gagnrath) para luchar con Vafthrudnir, el mas entendido de los gigantes. Casi pierde.

4. Grimnismál o "Los dichos de Grimnir" Agnar y Geirrod son hermanos príncipes e hijos adoptivos de Frigg y Odin. Geirrod el mas joven engañó a su hermano para poder ser Rey. Frigg convence a Odin de que visita a su favorito, Geirrod, acusándolo de poca hospitalidad, un crimen terrible. Sin embargo ella también se aparece frente a Geirrod, y le advierte que se cuide de un visitante. Odin llega disfrazado a casa de Geirrod, diciendo que es Grimnir. Geirrod encierra a Grimnir entre dos fuegos por ocho días. Odin se venga a si mismo profetizando que el rey morirá por su propia espada. Geirrod saca su espada, pero se espanta cuando Odin se transforma en su forma divina, se cae sobre su propia espada y muere, cumpliendo así con la profesía.

5.- Skirnismal o "Los dichos de Skirnir": Frey se enamora de Gerd así que envía a su sirviente Skikir para ganarla para él. Pero Gerd no cede facilmente.

6.- Hárbarthljód o "Los dichos de Hárbarth" Thor en un lado del río y Odin en el otro (como Hábarth el barquero) juegan a "las docenas" un concurso de abuso verbal y presunción de sus hazañas.

7.- Hymiskvida o "Los dichos de Hymir": Thor yTyr viajan a la casa del gigante Hymir a buscar una olla lo suficientemente grande para que Aegir fermente cerveza para la fiesta de los dioeses. Mientras estan con el gigante, salen a pescar para buscar el desayuno Hymir atrapa dos ballenas, pero Thor atrapa a la serpiente de Midgard. Hymir temiendo que los volteará y que los comerá corta la cuerda que la sujeta dejándola caer al mar.

8.- Lokasenna o "La mofa de Loki": Loki interrumpe en una celebración privada de los Aegir, y los insulta y se mofa de cada uno de ellos.

9.- Thrymskvida o "Los dichos de Thrim": El gigante Thyrm roba el martillo de Thor y dice que solo lo devolverá si puede casarse con Freya. Freya no quiere saber nada del trato, así que Thor se pone un vestido imitando a Freya llendo a su boda, con Loki como su padrino. Tan pronto como tiene al alcance el martillo, Thor lo usa en los Gigantes ahí reunidos.

10. Alvíssmál o "La balada de Alvís": El enano Alvís quiere casarse con la hija de Thor, Thrud. Termina en un concurso de conocimiento donde es vencido por Thor, quien mantiene al duende despierto hasta que sale el sol, convirtiéndolo así en piedra.

11.- Baldrs draumar o los sueños de Balder: Balder tiene pesadillas, por lo que Odin viaja al inframundo para averiguar lo que estos sueños quieren decir

12.- Rigsþula o la canción de Rig: Rig, otro de los nombres de Heimdall recorre la tierra media estableciendo las tres clases sociales del hombre, esclavos, hombres libres y nobles.

13.- Hyndluljóð o los dichos de Hyndla. Freya cabalga sobre su amante Ottar (en forma de oso) hasta las tierras de Hyndla, donde hace que la mujer sabia declare la ascendencia de Ottar.

14.- Vöuspá hin skamma o "La profecía corta de Vala": Una versión mas corta de las historia del mundo y el futuro del unvierso.

y por último tenemos:

15.- Svipdagsmál: Grógaldr, Fjölsvinnsmál or "Los dichos de Svipdag: El hechizo de Gróa, Los dichos de Fjölsvith": Svipdag es empujado por su madre para que encuentre al amor de su vida y gane a la muchacha.


FIORDOS




La palabra fiordo, (en nórdico antiguo Fjörthr), se usa para designar antiguos valles excavados por los glaciares. Los fiordos se encuentran en lugares donde la glaciación ha llegado al nivel del mar. Se forman cuando un glaciar llega al mar y se derrite. Esto deja a su paso un valle, que queda inundado por el mar al retirarse el hielo. Suelen ser largos, estrechos y de gran profundidad.

Su característica principal y lo que los hace únicos para el resto del globo terráqueo, es su penetración en el interior de la tierra y lo escarpado de sus costas.

Muchos de los fiordos son profundos, abruptos y estrechos, con cascadas y laderas de montañas que se arrojan en picado al mar.

La ruta de los fiordos va desde Bergen a Trondheim en Noruega.

Cada fiordo tiene un nombre propio vinculado, en algunos casos, con su tradición más misteriosa y entrañable como es el caso de los "trolls".

Son lugares al filo de lo inmaterial en el que el visitante puede tomar conciencia de lo que es flotar en todos sus sentidos: navegar corporalmente y dar rienda suelta al ensueño serán sus armas básicas de viaje. El color y los matices luminosos que los glaciares emiten pronuncian el secreto de una tierra habitada por lo humanamente desconocido.

Los únicos barcos en la epoca antigua que podían navegar por estas aguas eran los drakkars, fuertes y ligeros que servian a nuetsros ancestros para transportarse aun por rios grandes. Los vikingos fueron grandes navegantes que heredaron ese arte tras ser desarrollado a lo largo de generaciones.


LA MUJER VIKINGA




Convendría relatar un poco el papel femenino en esta sociedad vikinga que, al contrario de lo que pueda parecer, no era un núcleo exclusivamente masculinista, en la que únicamente contaban los valores viriles. Es evidente que los hombres, dados los siglos IX, X y XI, se veían privilegiados, pero no por esa razón quedaba la mujer anulada en la sociedad, como sí ocurría en el resto de la Europa de aquella época.

Las mujeres jugaban un rol muy importante en la sociedad vikinga manteniendo la propiedad. Su importancia se revela en los ofrecimientos que se hacían como dote por una novia, que se pagaban a la familia de la joven cuando ésta se casaba. Aunque las mujeres tendían solo a casarse con otros de su misma clase social, estos matrimonios usualmente eran beneficiosos para ambas familias. Los vikingos no se casaban por amor, pero sus sentimientos concernientes al matrimonio potencial eran muy importantes.

La esposa del vikingo libre, la husfreyja, gozaba de un estatuto completamente privilegiado, indicado ya por las llaves que lleva en su cintura. Ciertamente, no tiene el derecho de promover acciones de justicia y está excluida de los asuntos públicos, si hemos de creer la Saga de Snorri el Godi, más por razones de orden físico, ya que había que unir la fuerza a la ley con frecuencia para obtener satisfacción, que por consideraciones de inferioridad.

Las mujeres son las autoridades morales de la sociedad escandinava. La mujer es el alma de una sociedad en la que su marido no es más que el brazo. Pues es guardiana de las tradiciones familiares, tanto de las suyas propias como las de su marido, que inculca a sus hijos. Ella defiende el honor de su clan, recuerda a los hombres de la casa su derecho de venganza en caso de ultraje, mediante gestos altamente simbólicos o intolerables palabras sarcásticas. Esto puede culminar en situaciones como las que describe la Edda Poética, en sus grandes heroínas, especialmente Gundrun Gjukadottir, a quien vemos presa entre la necesidad de vengar a sus hermanos y obtener justicia para su esposo. Se observará que, en general, esas heroínas permanecen fieles, en primer lugar, a la ley de su propio clan.

La mujer escandinava, aun cuando no ocupara un lugar en el thing, aunque no tomara parte en los combates, gozaba de una estima considerable. Las sagas de los contemporáneos prueban que jamás fue considerada un objeto de placer, que se la respetaba y que sus consejos siempre eran escuchados. Pues era la señora indiscutida innan huss (en el interior de la casa), o de manera más precisa, innan stokks, pasada la viga del umbral, que delimitaba jurídicamente el territorio doméstico. Más allá de esa viga, utan stokks, nos encontramos en el dominio del hombre. A él corresponden los trabajos exteriores, su gestión al menos; las empresas de carácter político (el thing), marcial o económico. Pero innan stokks, reina la husfreyja -esposa- y nadie le disputa esta prerrogativa.

La mujer tenía un rol especial en la familia, que era el mantener la casa y las propiedades. Nadie, incluyendo al marido, se atrevía a contradecirla en esos asuntos.

Si el marido moría, las propiedades pasaban a ella. Si la esposa moría, pasaban al hijo mayor, si no había hijos, entonces pasaban a la hija.

La mujer vikinga, a diferencia de otras partes de Europa, no era un pedazo de propiedad que podía ser utilizado para ganar poder político. Ella tenía un rol en la sociedad y en la casa. En Mayo, cuando su esposo se iba en los raids o para comerciar, ella se quedaba en casa, mantenía las propiedades y hacía cosas como ropa y bordados.

En Islandia, las mujeres podían tomar otros deberes. Incluso podía presidir en la corte hablanda, algo que no era posible en el continente. En algunas ocasiones hasta iban a la batalla. No era un objeto, en su lugar era un miembro valioso de la sociedad y fuente de descendencia.


CABALLOS VIKINGOS




Los caballos eran animales muy importantes en la era Vikinga, y aun hasta nuestros días son muy valorados por los pueblos escandinavos.

Los caballos originales de la antiguedad eran de dos tipos: Unos eran pequeños, de patas cortas y fuertes, de cuello grueso y pelaje espeso. A este tipo se le conoce como caballo islandés, porque aun en nuestros días es posible encontrar este tipo de caballos en la isla.
Eran usados para moverse en la nieve, entre otras cosas.
Había también un segundo tipo, éstos eran caballos que eran especialmente criados y elegidos para cabalgar o para peleas de caballos. Los ejemplares mas hermosos y grandes generalmente eran de grandes Jarls o chieftains. Estos eran particularmente comunes en el sur de Suecia donde se les criaba con mucho esmero.
Los caballos servían un gran número de propósitos en la sociedad vikinga; se usaban para cabalgar, los hombres pobres lo hacían a pelo, pero los nombles lo hacían con sillas talladas de madera y adornadas con incrustaciones de metal, generalmente iban recubiertas de lana y cuero para hacerlas mas cómodas; los estribos eran de metal y a veces también eran adornadas. Las bridas llevaban muchos adornos de bronce o cobre con lindos diseños. Algo muy comun era encontrar que se les colgaban cascabeles o campanas, quizás para alejar a los malos espíritus, quizás para encontrarlos mas fácilmente entre la niebla y nieve.
Los potros también eran criados para pelear. En algunos lugares de Noruega también se llegó a organizar carreras de caballos, se elegía el mejor de cada región y se hacían competencias entre ellos, los jinetes iban a pelo y fustigaban tanto al caballo como a los otros jinetes. Generalmente el final de la carrera venía tras un salto espectacular desde alguna roca para darle mas emoción a la carrera.
Generalmente los vikingos no luchaban a caballo, aunque si usaban sus caballos para llegar rápidamente a las batallas, pero entonces desmontaban y luchaban a pie.
En las granjas también eran útiles pues se utilizaban para jalar cosas pesadas o arar para la siembra. Como los inviernos son tan crudos, en el otoño se seleccionaban los animales fuertes que podrían sobrevivir, y el resto eran sacrificados, algunas veces como ofrendas a los dioses.
Servían para tirar de trineos y carretas, y las bridas y riendas eran bastante avanzadas, ya que les permitían tirar de un arado sin asfixiarlos como pasaba con los que estaban diseñados para usar en toros.
Los caballos blancos eran los mas preciados, pero también los negros y rojos; se decía que los caballos podían dar mensajes de los dioses y muchas veces se utilizaban para saber lo que deparaba el destino por sus movimientos y comportamiento.
El potro era el símbolo de Freyr y había caballos que se criaban exclusivamente para sus ritos, estos caballos no podían ser montados por ningun hombre y se reservaban para sacrificios.



CLASES SOCIALES




El jefe o cacique a veces llamado Jarl. Era la persona más importante de su parte de tierra. Él es dueño de toda la tierra pero consigue ayuda de los esclavos, sus hijos, y de su esposa para cultivarla y mantenerla. Tenía mucho dinero e iba a atacar otros países cada verano, volvía con un considerable botín y más esclavos para sus tierras. En este tiempo su esposa se ocupaba de la granja

La esposa del jefe permanecía en casa ocupada atendiendo la granja cuando su marido estaba ausente. Ella hilaba, tejía, cocinaba y elaboraba una cerveza cerveza muy fuerte y enseñaba a su hija las labores domesticas. Ella si podría leer y escribir. Posiblemente se casaba a la edad de 16.

El hijo primogenito, es quien heredaba todas las propiedades de sus padres, joyas tierras y dinero cuando su padre muere. Todos sus hermanos más jóvenes tendrían que ir encontrar su propia tierra.

El vikingo libre. Eran muchos los hombres libres que trabajaron en granjas. Casi nunca poseyeron tierra alguna, pero el cacique les permitía que vivieran en su tierra a cambio de cultivar la tierra, trabajar el hierro y construir barcos para sus invasiones veraniegas.

Los herreros eran los hombres libres más importante. Hacían joyería hermosa y eran expertos en la fabricacion de armas, herramientas y demás.

Los comerciantes iban de aldea en aldea para negociar sus mercancías que por lo general eran tesoros robados de las expediciones veraniegas, barcos, animales, cosechas o esclavos.

Los esclavos hacían todo el trabajo sucio tal como cavar para obtener el hierro y demás minerales. Un cacique tenía normalmente alrededor 12 esclavos, los esclavos nunca tuvieron permitido llevar cualquier arma encima y tenian un collarin de hierro al cuello que los denotaba como tales.


EL FUNERAL VIKINGO




Por: EluNNeH
"los devoradores de cadaveres/Eaters of the dead" de Michael Crichton

El 21 de junio del 921, un grupo de viajeros partió desde Bagdad. Esta nueva embajada era encabezada por Nadir al-Haramí que portaba mensajes amistosos del califa abbasí al-Muqtadir (908-932) para ser entregados al rey de la Rusia vikinga, Igor (877-945), hijo de Rurik (m. 879), fundador de la dinastía homónima. La embajada, que llegó a su destino en mayo de 922, era en realidad una delicada misión diplomática destinada a lograr un alianza contra un enemigo común: Bizancio. Igor lideraría una fracasada expedición contra Constantinopla en 941-944 que contó con el apoyo del califa al-Mutaqqí.

Entre los viajeros se contaba un sagaz y observador secretario, Ahmad Ibn Abbás Ibn Fadlan quien recorrería enormes extensiones de Escandinavia, Rusia central, el mar Negro y el Caspio. En 922 llevó a la madurez un diario de ruta llamado en árabe Risala ("Tratado", también conocido como Viaje al país de los búlgaros del Volga. Sus observaciones, caracterizadas por un afán de objetividad, son muy valiosas, pese a que de vez en cuando se manifieste en ellas la indignación por las costumbres de pueblos no musulmanes como los eslavos y los turcos paganos (Ibn Fadlan: Voyages chez les Bulgares de la Volga, Sindbad, París, 1988).

A partir de la crónica de Ibn Fadlan y del poema épico sajón Beowulf, el famoso escritor norteamericano Michael Crichton escribió en 1976 una novela titulada Eaters of The Dead (Devoradores de cadáveres, ed. Plaza y Janés, 1993), llevada posteriormente (1999) al cine bajo el título de The 13Th Warrior (titulada en España El Guerrero nº 13 y en Hispanoamérica 13 Guerreros), dirigida por John McTiernan y protagonizada por Antonio Banderas.

A continuación escribimos un fragmento del relato de Ibn Fadlan, en el que describe los prolegómenos y ceremonias de los funerales de un jefe vikingo.

"Un día murió uno de los jefes de la expedición vikinga y el embajador pudo seguir los ritos funerarios desde su comienzo hasta su final. Para empezar colocaron el cadáver en una tumba provisional sobre la que instalaron un tosco tejado y allí estuvo durante diez días mientras le confeccionaban el vestuario mortuorio.

Si el difunto era un hombre pobre construían una rudimentaria barca en la que le colocaban y le quemaban después. Pero si era un hombre rico, de su fortuna hacían tres partes: una para su familia, otra para los vestidos mortuorios y otra para preparar una bebida muy fuerte, llamada nabidh, que los deudos y amistades del difunto bebían sin descanso hasta el día de la incineración del cadáver.

Cuando un gran personaje muere los familiares preguntan a sus esclavos, hombres y mujeres, quién quiere morir con él y acompañar al difunto a ultratumba. Si alguien dice «yo», ya no puede volverse atrás. La esclava, porque generalmente son mujeres las que se ofrecen para el sacrificio, se ve separada de la familia y confiada a dos jóvenes muchachas que cuidan de ella, la acompañan adondequiera que va y la lavan cuidadosamente.

Mientras tanto se confeccionan los vestidos que ha de llevar el cadáver y la esclava bebe y canta continuamente sin perder la alegría.

Cuando llegó el día en que el hombre tenía que ser incinerado y la muchacha con él, los asistentes cogieron una barca, la colocaron sobre las arenas de la playa y a su alrededor pusieron gran cantidad de madera.

Sobre la barca depositaron la cama en que había dormido el difunto y la cubrieron con colchones y almohadas de brocado. Llegó en esto una vieja, a la que llamaban el Angel de la Muerte, encargada de arreglar todo el paramento que se había preparado y de matar a la esclava.

Fueron luego todos a la tumba en que habían sepultado al muerto, al que desenterraron junto con unas botellas de nabidh, frutas y otros alimentos. Vistieron el cadáver con pantalones, botas, una túnica y un caftán de brocado con botones de oro y colocaron sobre su cabeza una gorra de brocado y pieles de marta. Le llevaron a la barca, le sentaron sobre el colchón y lo sostuvieron con cojines y almohadas. Colocaron junto a él el imprescindible nabidh, frutas, plantas olorosas, pan, carne y cebolla. Después partieron en dos a un perro y lo dejaron a sus pies. Mataron dos caballos a los que previamente habían hecho correr hasta que estuvieron sudados, los cortaron a trozos con los sables y su carne fue colocada sobre la barca; lo mismo hicieron con dos vacas, un gallo y una gallina.

Mientras esto sucedía la esclava que debía morir visitaba a los diversos jefes del campamento y se unía sexualmente con ellos, que, cuando terminaban la agradable ceremonia, le decían: «Di a tu amo que lo hemos hecho por amor a él.»

Cuando llegó el momento de la oración del viernes pusieron los hombres a la esclava sobre una ancha tabla y la levantaron tres veces lo más arriba que podían mientras ella pronunciaba unas palabras. Cuando terminó la ceremonia le presentaron una gallina a la que cortó la cabeza y que fue depositada en la barca como se había hecho con los otros animales.

El viajero que narra esta ceremonia preguntó a un intérprete qué había dicho la muchacha mientras la elevaban sobre la tabla. La primera vez había dicho: «He aquí que veo a mi padre y a mi madre.» La segunda vez: «He aquí que veo sentados a todos mis parientes muertos.» Y la tercera: «He aquí que veo a mi amo sentado en el paraíso y el paraíso es hermoso y verde. Con él hay hombres y muchachas y me llama. Llevadme hacia él.»

La llevaron a la barca, en donde ella se quitó dos brazaletes y los entregó a la mujer llamada el Ángel de la Muerte. Dio otras joyas a las muchachas y subió inmediatamente a la barca funeraria.

Después los hombres la rodearon con escudos y bastones. Le entregaron una copa de nabidh que bebió de un trago. Después cantó la joven unas estrofas con las que se despedía de sus compañeras. Le entregaron una segunda copa y varias más, tras lo cual entró en el lugar que ocupaba el cadáver de su amo.

Los hombres golpeaban sus escudos para que no se oyesen los gritos de la esclava y uno tras otro, hasta seis, cohabitaron con ella. A continuación la acostaron al lado de su amo. Dos la cogieron por los pies y otros dos por las manos. El Angel de la Muerte le colocó una cuerda en el cuello dándole una vuelta y entregó las extremidades a dos hombres para que tirasen de ella. Se acercó a la muchacha y con un puñal le atravesó el corazón mientras los dos hombres la estrangulaban.

A continuación el más joven de los parientes del muerto cogió una antorcha y completamente desnudo, con una mano cubriendo el orificio de su ano, prendió fuego a los maderos que rodeaban la barca. Después todos, con teas y leños, ayudaron a propagar el incendio, que destruyó la barca y todo lo que contenía".


BEBIDA TIPICA VIKINGA: Aguamiel / Hidromiel




Ingredientes:
-Agua
-Miel
-Levadura
-Opcionalmente puedes incluir frutas y/o especias.

Modo de prepararse:

Mezcla 3 kilos y medio de miel con 17 litros de agua en una olla grande. No utilices una olla de fierro! el metal le da un sabor horrible al aguamiel! Lentamente calienta la miel con el agua hasta los 30 - 40°C no mas alto porque destruirás los sabores! Solo quieres matar cualquier levadura silvestre que tenga. Tras unos minutos agrega el resto del agua fría hasta obtener 25 a 30 litros en el recipiente donde lo dejarás fermentar, asegurate de agitar desordenadamente para que se oxigene la mezcla. Deja enfriar a temperatura ambiente (27°C aprox) y agrega la levadura. (se puede usar levadura comercial, como la usada para la cerveza, o se puede usar levadura silvestre... pero tienes que hacer pruebas hasta que obtengas una buena fermentación) Revuelve nuevamente para agregar mas oxígeno y cubre perfectamente.

Desde ahora no debes permitir que la mezcla entre en contacto con el oxígeno, pero debes dejar salir el bióxido de carbono, para esto, puedes poner una tapa hermética y una pequeña manguera cuya punta libre este sumergida en un recipiente con agua.

Luego de un día o dos comenzarás a ver salir burbujas del tubo, a veces las burbujas comienzan a salir en unas cuantas horas. Si nada pasa luego de 3 o 4 días, tendrás que volver a mezclar tu aguamiel, usando cucharas esterilizadas para no contaminar tu mezcla. Las frutas y hierbas se deben agregar cuando ya esta algo fermentado, y deben estar también ligeramente hervidas para matar cualquier levadura ajena.

Ahora toca ser paciente y esperar de 3 a 4 semanas para que termine de fermentar, esto es cuando ya no salen mas burbujas o salen demasiado pocas; tendrás un contenido de alcohol colo del 4 al 5% si quieres hacerlo mas fuerte, agrega otros 3 kilos de miel y deja que vuelva a fermentar.

Cuando este en el punto deseado, debes pasarlo a un lugar fresco por 5 a 10 días La levadura se moriría y sedimentará, es momento de empacarlo en contenedores herméticos, ya sea un barril o botellas de vino bien selladas con un corcho.

Dejalo reposar de menos un mes antes de comenzar a tomarlo.

Salud!


REZO DE UN VIKINGO




He aqui veo a mi padre.
He aqui veo a mi madre,
a mis hermanos y a mis hermanas.
He aqui que veo y nace mi pueblo
hasta sus principios
He aqui, que me llaman,
me piden que ocupe mi lugar entre ellos.
pero, en los atrios del valhalla,
en el lugar donde viven los valientes para siempre.


LEYENDA VIKINGA


LA PROMESA DEL VIKINGO



SUECIA:

En el Mar Báltico, cerca de la desembocadura del Oder, hay una isla que lleva actualmente el nombre de Wolin, pero que antaño se llamaba Ioms, y poseía una villa fortificada, Iomsborg.

Allí, bajo el reinado del rey danés Svend, que llevaba el sobrenombre de “Barba doble” fundó Palnatoke, una colonia de Vikingos. Esta colonia se hizo casi independiente, tuvo su gobierno y su derecho consuetudinario y pronto se hizo próspera.

La isla servía de base para fructosas operaciones sobre las costas vecinas, y pronto albergó una flota numerosa y el rico botín traído de las aventuras.

Los guerreros que la habitaban, libres e intrépidos, se sometían, no obstante, a reglas rigurosas. Habían promulgado leyes que ninguno podía infringir sin que le fuera en ello la vida. Prevenían así la relajación de las costumbres y conservaban en un alto grado las virtudes militares. Las mujeres estaban proscritas en la villa y, en periodo de paz, los vikingos no habían de permanecer fuera de las murallas más de tres noches consecutivas.

Al rey Svend “Barba doble” no le gustaban los vikingos de Ioms, cuyas expediciones no respetaban el país danés. Pero los temía por su audacia y no se atrevía a atacarlos abiertamente. Sin embargo, tramaba acabar con ellos con la astucia y buscaba en su propia temeridad el instrumento de su ruina.

Después de largas reflexiones, decidió invitarlos a una gran fiesta funeraria que se celebraba a la memoria del rey Haroldo, su padre. Envió, pues, mensajeros a Ioms, ante el duque Sigvald, quien gobernaba a los vikingos, rogándole que asistiera con sus guerreros a las solemnidades que preparaba.

El día señalado, la escuadra de los vikingos de Ioms se armó y se hizo a la vela en dirección a Dinamarca. El rey Svend la aguardaba en la isla de Seeland, en la que se celebrara la conmemoración y , cuando la flota estuvo a la vista, contó en ella sesenta navíos, todos ellos magníficamente aparejados, que cubrían todo el mar hasta el horizonte.

Para dar una buena acogida a sus huéspedes, Svend había ordenado celebrar unas ceremonias pomposas y había invitado a todo lo que de noble e ilustre había en Dinamarca. Conforme a la usanza, habían puesto grandes mesas para el festín.

Ya la primera noche, los vikingos se pusieron a beber sin moderación las bebidas fermentadas, la cerveza y el hidromiel, que les servían unos solícitos servidores. Y se pusieron a reír estrepitosamente, a cantar, a bromear y a pronunciar palabras desatinadas. Cuando el rey vio que los vapores de la embriaguez empezaban a turbar su razón, alzó la voz y dijo:

— Señores, no olvidemos que este día está consagrado al recuerdo de mi venerable padre. Bebo pues, y os pido que bebáis conmigo por Haroldo, rey de Dinamarca.

Llenaron los cuernos de metal cincelado y les dieron a los vikingos los más grandes, que rebosaban de la mas fuerte bebida. Y toda la asamblea bebió en honor de Haroldo.

— Ahora, dijo Svend, conviene que alabemos a Dios por los bienes y la gloria que concede a cada uno de nosotros. Bebo, pues, y os pido que bebáis conmigo por el nombre de Cristo.

De nuevo circularon entre los convidados los cuernos llenos; los que colocaron ante los vikingos tenían la altura de un niño. Y toda la asamblea bebió en honor de Cristo.

El rey continuó:

— Es justo también, en una reunión de guerreros, que se rinda homenaje al patrono de los hombres de guerra; el duque de las legiones celestiales. Bebo pues, y os pido que bebáis conmigo por el nombre de San Miguel.

Los cueros fueron llenados por tercera vez, y los que cogieron los vikingos superaban cualquier medida conocida. La asamblea bebió en honor de San Miguel.

El rey Svend comprendió entonces que los vikingos no eran ya dueños de sus palabras. Extendió el brazo para apagar el rumor que se elevaba y exclamó con un tono de buen humor:

— Señores, mi corazón se alegra grandemente por el espectáculo que se ofrece a mi vista; nunca han visto estas murallas compañía tan buena y numerosa, ni festín tan agradable por la alegría y la resistencia. Y un acontecimiento tan singular como éste, ¿no ha de dejar huella? Desearía que se produjera, hoy, en este lugar, un hecho único y extraordinario que hiciera este día para siempre memorable.

El duque Sigvald se levantó. Tenía la cara larga y la nariz encorvada; su tez era de natural pálida, sus ojos eran claros y brillantes. Entorpecido por la embriaguez, apenas podía tenerse en pie. Y respondió al rey:

— Tu proposición, Svend, merece ser tomada en consideración. Pero no olvidemos que tú estas por encima de nosotros, como la montaña esta por encima del océano; es a ti, pues, a quien corresponde dar el ejemplo de las acciones admirables que harán célebre este festín en este tiempo y en los tiempos por venir. Aquello que ti harás primero, nosotros lo haremos a continuación; me comprometo a ello delante de todos.

El rey le dio las gracias y dijo:

— Es costumbre, durante las fiestas como éstas, en las que están reunidos eminentes personajes, que se formulen promesas solemnes, propias para ennoblecer a quien las hace y para servir al interés común. Yo me plegaré de buen grado a esta respetable usanza, convencido como estoy de que seré seguido por vos, señores, y quizás superado; pues, así como los vikingos de Ioms son superiores a todos los demás hombres del Norte, del mismo modo sus promesas y sus proezas deben superar a todas las promesas y a todas las proezas. Vos, señores, sois cautivos de vuestra valentía y de vuestro renombre; no podéis emprender nada que no sea singular y maravillosamente llevado a término; vuestras aventuras llenarán de asombro a la posteridad.

Estas alabanzas obtuvieron un murmullo de aprobación. El rey Svend sonrió y continuó.

— Puesto que me corresponde a mí hablar primero, he aquí mi promesa: me comprometo a expulsar de sus Estados, antes del tercer invierno, a Ethelred, rey de Inglaterra; y digo que si no es expulsado de ellos, será muerto por mi mano sobre el suelo de su país, y quiero incorporar su reino al mío en el plazo que he declarado. Ahora te toca a ti, Sigvald, duque y caudillo de Iomsborg; te desafío a que hagas una promesa que valga con loa que yo acabo de hacer.

Sigvald replicó:

— Tu reto, rey Svend, es digno de tí y también de mí. Pero primero beberé, como tu hiciste hace un instante, a la memoria de mi padre, el duque Strutharald, quien, con prudencia y acierto, gobernó la provincia de Skaane, en Suecia (*__*)

Y cuando se hubieron vaciado los cuernos, Sigvald prosiguió:

— Escuchad cual es mi promesa: haré la guerra a Noruega con mis solas fuerzas, con mis compañeros y mis soldados; antes de dos años, habré expulsado de sus Estados o muerto por mi mano al duque Haakon (deja vú @_@); y si esto no es así, sabed, señores, que dormiré mi último sueño bajo el túmulo de piedras de tierra noruega.

— ¡Esta es, exclamó el rey, la promesa que podía esperarse de un guerrero como tú! ¡Honor a ti, Sigvald, duque y caudillo de Iomsborg! Pero veo a tu lado a tu hermano Thorkel el grande, cuya estatura es la de un roble adulto. ¿Qué promesa hará él? Creo que, si abre la boca, oiremos palabras notables.

Thorkel el grande se volvió hacia el rey y dijo:

— Hace un rato que pienso en ello. Mi promesa será esta: como la sombra no deja a la lanza bajo el sol, yo no dejaré tampoco a mi hermano Sigvald; no huiré antes de que vea la popa de su nave vuelta hacia el enemigo. Y si él pone pie a tierra en las playas de Noruega, yo permaneceré en ésta tanto tiempo como su estandarte ondee sobre una línea de batalla.

El rey replicó:
— Nunca han contemplado mis ojos a hombre más capaz que tú de cumplir lo que prometes. Y tú, Bue el corpulento, cuyo peso hace doblegarse a un caballo y vacilar a la nave de mejor puente, ¿qué nos dirás? Si tu promesa está a la altura de tu corpulencia, palabras formidables van a herir nuestros oídos.
Bue era enorme, como una de esas peñas que quebranta la furia de las olas; tres hombres habrían cabido holgadamente en la cota que ceñía su torso.

— Esta es mi promesa, rey Svend — dijo él con voz de trueno —: marcharé coy el duque Sugvald en esta expedición, y sólo huiré cuando haya mas guerreros abatidos que en pie; e, incluso entonces, si el duque Sigvald lo quiere, yo resistiré.

— No esperaba menos de ti replicó el rey —. Ahora es tu vez, Sigurd, a quien llaman “manto”, tú, cuya intrepidez, si damos crédito al rumor popular, no tiene igual. Ya has oído a Bue, tu hermano; dinos ahora qué harás tu.

Sigurd-Manto se puso en pie. Era bello, poco hablador y tímido.
Respondió:

— Mi promesa es corta, señor. Seguiré a mi hermano; huiré si él huye, moriré si el muere.

— Lo sabía —dijo el rey—, estáis unidos, no sólo por la sangre, sino por el valor de vuestras almas. Ahora tú, Vagn, hijo de Aege. Tus tíos Bue y Sigurd te muestran el camino. Se sostiene que tu fidelidad nunca flaqueó, y que si sólo existe un hombre capaz de cumplir su palabra, tú eres ese hombre. Y tengo curiosidad por oírte, pues aquellos de quienes desciendes fueron intrépidos guerreros y audaces navegantes.

Vagn avanzó hasta el centro de la sala. Era alto y bello, y toda su persona respiraba juventud y fuerza; llevaba una armadura resplandeciente, un collar de oro y un casco cuya cimera brillaba como la media luna.

— Rey Svend, dijo, ésta es mi promesa: También yo iré con el duque Sigvald hasta Noruega; combatiré junto a Bue, mi tío, a quien amo mas que a ninguna otra persona en el mundo, y mientras Bue viva, él tocará mi mano y verá relucir mi espada. Pero yo haré dos promesas más: la primera es la de no volver a Dinamarca antes de haberme acostado en la cama de Ingeborg, la hija del noruego Thorkel Lera, la más hermosa doncella del Norte, y ello sin el consentimiento o incluso contra la voluntad de su padre y de toda su familia. La segunda es la de no volver a Dinamarca antes de haber matado a Thorkel Lera, que es el primero entre los hombres de Noruega.

Guardó silencio, y el rey exclamó:

— La promesa mas grata y la más temeraria es la que tú has hecho, Vagn, y esto no puede sorprender a nadie, pues tú te elevas, por la audacia y la constancia, por encima de los héroes de este país y de los que viven en otras regiones.

Entonces, bebió en honor de Vagn y la asistencia lanzó largas aclamaciones.

* * *


Un viejo poeta cantó la batalla que libraron los vikingos con el duque Haakon sobre las playas de Noruega, en el fiordo de Hiörungevaag.

En los gavilanes del mar, en las grandes naves veloces, los vikingos llevan espadas y cotas; la velocidad es su gozo, el azote de la brisa, su placer. Y se lanzan a través de las líquidas praderas.

Por todas partes, del mediodía a septentrión, ha resonado el fragor de las armas. Tú no esperabas tan pronto, Noruega, este choque formidable. Y tú, oh duque, el destructor de los feroces navíos, de los monstruos marinos, tu tiemblas ante la nueva de que, en el sur, llevadas y mecidas por las olas, ascienden las naves de Dinamarca.

Por el mar profundo, condicen los guerreros sus naves, sus embarcaciones ligeras. Y ahora, poeta, entona el canto de honor para los héroes valerosos, para aquellos que han combatido, han remado, han tensado el arco con los ojos clavados en el suelo natal, y que han muerto realizando grandes hechos.

El horizonte se cubre de barcos impacientes. El viento impele con viveza a los vikingos hacia el norte. En las velas y las jarcias, retumba y ruge la tempestad. Sobre las montañas de espuma, galopan los corceles de la mar; su pecho hiende las azules aguas; a sus flancos se levantan y se desploman gélidas cascadas; sus pies dominan el furor de la ola.

Los corceles de la mar han conducido a sus amos hasta la tierra de Noruega, y el estrépito de las batallas pronto llena los aires. Allí se encuentran y chocan innumerables navíos; los escudos retumban bajo el golpe de las espadas, y para los cuervos se prepara un inmenso botín.

El duque Haakon ha escogido a sus hombres más valientes, a sus soldados más decididos para hacer frente al asalto de Sigvald. Ha formado en orden de combate a sus mejores navíos. Los remos emparejados tiemblan bajo el vigoroso esfuerzo de los remeros, pero el corazón de los guerreros que se abren camino por las olas no ha temblado.

A la cabeza de los vikingos van tres caudillos de renombre: Sigvald el duque, que es fuerte y buen capitán; Bue el corpulento, de brazo terrible; y Vagn, el mas bello joven. Toda una flota obedece a cada uno de ellos, una flota que recibe de sus labios la orden de vencer.
Largo tiempo perdurará el recuerdo de aquellos cuyas armas han levantado este tumulto. Para siempre será famoso el combate librado en el ancho Hiörungevaag.

Las naves danesas, blancas y puras como vírgenes del océano, se deslizan a lo largo de las riberas. Algunas ya están vacías de marineros, muchos corceles que vagan por el agua ya no llevan sino cadáveres. En lo más alto de los mástiles se agitan las banderas. El viento de las espadas cortantes desgasta las camisas de hierro. ¡Cuántas vidas destruidas bajo las hondas y las lanzas! Sobre los grandes escudos, cantan las espadas desnudas.

Cabezas y manos saltan por encima de la borda. A los lobos atraídos a la ribera, el mar les trae su presa.
El vikingo hiende los cascos de bronce y corta las cotas más sólidas. El vikingo asesta golpes redoblados en la masa enemiga. Aquel que hace frente al vikingo corre al encuentro de la muerte.

Ningún arma permanece inactiva; los puños golpean los pechos; con rabia remolinean las espadas; las hachas buscan ávidamente los cráneos; en espesa nube vuelan las flechas; con grandes voces, cantan, sobre los escudos, las espadas ensangrentadas.
Cuando brilla la espada fogosa, la cota, cosida bien tupida por las manos de las mujeres, se rasga de arriba a abajo; defensa inútil en lo sucesivo, buena para lanzar al mar.
Los gavilanes de la mar se doblan y gimen bajo el peso de los muertos. Las espadas prontas a abrir heridas abaten a los héroes intrépidos; sobre las cabezas cantan las espadas relucientes; los cascos rotos ya no preservan de la muerte.
Crece el fragor de la batalla. Se oye a lo lejos, en el mar y en tierra firme. Y he aquí que, ante el furor de los vikingos, en el huracán de dardos, entre los quejidos y el clamoreo, los hombres de Noruega retroceden.

Con la cólera y la desesperación en el corazón, el duque Haakon debe retroceder. Gana la playa y desembarca en la arena. Entonces, echa mano de un cuchillo afilado, hace venir a su hijo pequeño, Erling, un hermoso niño, y lo degüella, lo sacrifica a los dioses, invocando la victoria. No obstante, Bue el temible ha roto la línea enemiga. Su nave vuela a través de las filas. Hace un gran trabajo para los cuervos, y el canto de las espadas ahoga el rumor del mar.

Y de repente, del norte, acude contra los vikingos la tempestad. Un tremendo temporal se abate sobre los guerreros de Dinamarca. El pedrisco crepita sobre los cascos; las nubes dejan caer piedras de hielo; el viento ciega a los héroes. Las heridas se abren, la sangre mana.

Cada pedrisco es tan grande como una moneda, y cada pedrisco le da a un hombre. La sangre roja se derrama por el mar, pero el agua del cielo borra pronto sus huellas. Con la lluvia se mezclan flechas y azagayas, y, de pronto, los nubarrones se animan: en la bruma, galopa y carga el ejército de las valquirias.

¡Noruega, Noruega, un nuevo ardor te posee! ¡Lanza adelante, oh duque, la nave en que ondea tu bandera!
En la proa de esta nave hay una mujer de pie. Los vikingos, llenos de espanto, lo han visto. Ella extiende los brazos; sus ojos lanzan llamas maravillosas; de sus dedos salen flechas, numerosas como las gotas de lluvia. Abte la horrible hechicera, caen los más nobles guerreros; nada puede salvarlos de la muerte. Nunca tan dura prueba ha sorprendido a unos héroes; nunca tan gran desorden ha turbado el inmenso mar.

El miedo habla con su voz funesta a los oídos del duque Sigvald: «¡Saca a tus naves de la batalla, iza la vela, coge el timón! ¡Allá abajo donde está la tierra de Dinamarca, una esposa amada espera tu regreso!».

Las velas suben a lo alto de los mástiles, la ola impulsa a los barcos, en el viento hincha sus alas blancas, y hacía el horizonte huye Sigvald el cobarde.

Pero Bue y Bagn no han huído. ¡Que se alejen hacia Dinamarca los barcos traidores! ¡Que otros, privados de guerreros, se dispersen a la ventura! en el de Bue y en el de Vagn permanecen los hombres valientes. El que los aborda es repelido con violencia, el que los ataca es precipitado al agua profunda.

Pero Bue, el héroe fornido, es golpeado duramente; su nasal está destrozado, sus labios, cortados, sus mejillas, rajadas, su mentón, roto. Pero el enemigo no lo capturará- En el fondo de la nave hay dos cofres llenos de tesoros. Bue se apodera de ellos y se arroja al mar, que traga al valiente.

Vagn ha combatido como el águila; bajo su espada ha sometido a los más fuertes, a los más audaces. Ha dado a las aves de rapiña una abundante cantidad de alimento. Pero el número lo abruma, la fatiga lo aplasta; sus heridas le escuecen, su sangre le quema como el fuego. Con treinta de los suyos, es capturado por los noruegos.

Los vencedores ganaron la costa con sus prisioneros. Ataron a éstos unos con otros con una larga cadena y los encerraron bajo la vigilancia de esclavos. Luego, los noruegos encendieron fuegos, sacrificaron reses y prepararon un festín en el que pasaron el tiempo hasta el anochecer. Cuando estuvieron saciados, fueron a ver a los prisioneros, y el duque Haakon dijo feliz;

— Señores, he decidido, para regocijaros después de la bebida, que todos estos vikingos sean decapitados antes de la noche; y he decidido también que el mas digno y mas glorioso de nosotros, Thorkel Lera, el primer guerrero de este país, lleve a cabo esta mueva proeza.

— Ella no me asusta nada — Dijo Thorkel Lera —, y que pierda vuestra estima, señores, si me hago culpable de blandura. Acomodaos y ved actuar a la espada de Thorkel Lera.

Desataron a algunos de los vikingos mas heridos, y tres de ellos fueron arrastrados ante él. Los esclavos, ocupados hasta entonces en vigilarlos, les tiraron de los cabellos hacia atrás para que el cuello quedase bien al descubierto. Thorkel levantó su espada e hizo caer las tres cabezas una detrás de otra. Luego volviéndose hacia el duque, dijo orgullosamente:

— Una vieja leyenda pretende que no pueden cortarse tres cabezas seguidas sin demudarse. ¿Es eso cierto, duque Haakon?

El duque contestó:

— Tu rostro no se ha demudado, Thorkel, durante la tarea, pero has palidecido, me parece, antes de empezarla.

Hicieron avanzar a un cuarto vikingo, que sufría también graves heridas y apenas podía moverse. Thorkel lo miró de hito en hito y le dijo:
—Hete aquí buen cerca de la muerte, amigo mio. ¿Qué piensas de ello?

El vikingo respondió tranquilamente:

—Pienso que esto mismo le llegó a mi padre, a mi abuelo y a todos mis antepasados, y que preciso es que me llegue a mi también. Los esclavos le hicieron arrodillarse, tiraron hacia sí de sus cabellos, y Thorkel lo mató.

Trajeron al quinto vikingo. Thorkel Lera le preguntó:
—¿No encuentras desagradable morir?
El hombre dijo:
—Sabe que las leyes de Iomosborg no enseñan ni el miedo ni el lamento.
El mismo se inclinó y presentó el cuello a la espada.

Con la sexta víctima, Thorkel repitió su pregunta y recibió esta respuesta:
—Es preferible morir honrosamente como yo que vivir vergonzosamente como aquel que hace oficio de verdugo.
El séptimo vikingo se acercó. Tenía en la mano un chuchillo que no habían podido arrebatarle. Cuando Thorkel le hubo preguntado contestó:
— Estoy contento de morir de este modo y sólo deseo una cosa, que tu golpe sea rápido y certero. En Iomosborg, hemos discutido muchas veces sobre si un hombre al que decapitan conserva algo de conocimiento en el instante que sigue a la caída de su cabeza. Quiero hacer esta experiencia con este cuchillo, y te ruego que me observes con atención cuando me hayas cortado la cabeza; si conservo algo de conocimiento, agitaré mi cuchillo; sin o, mis dedos lo dejarán escapar.
Thorkel se lo prometió y le asestó un golpe rápido como el rayo. El vikingo cayó rodando al suelo y el cuchillo le saltó de la mano.

El octavo vikingo, hombre de aspecto feroz, con ojos encendidos, le respondió:
—Moriré sin queja, como todos los vikingos de Ioms, pero no quiero ser tratado como un cordero. Permíteme sentarme; entonces, me golpearás en pleno rostro y observarás bien si cambio de expresión, pues éste es también un problema sobre el que no nos ponemos de acuerdo.
Se hizo lo que él deseeaba, y Thorkel le golpeó con su espada en pleno rostro. Las facciones del vikingo permanecieron inmíviles, excepto los párpados, que se cerraron cuando la muerte los tocó.
A continuación, los esclavos empujaron hacia adelante a un muchacho que tenía una magnífica cabellera rubia y sedosa.
—No sientes mucho dejarnos tan pronto? — le preguntó Thorkel Lera.

—¿Porqué habría de sentirlo? — respondió—.Lo mejor de mi vida ya ha pasado, y acabo de ver morir a tan grandes guerreros, que me sonrojo al pensar que yo pueda sobrevivirles. No obstante, me repugna ser arrastrado a la muerte por unos esclavos. Exigo que un hombre libre ture de mis cabellos, y que ponga cuidado en que la sangre que saltará no los manche.
Un noruego se acercó y agarró la cabellera del adolescente. Tuvo que enroscarla varias veces en torno de sus muñecas, de tan largos y finos como eran sus rizos; luego, tiró violentamente. Thorkel hizo oscilar su espada, pero, en el preciso instante en que el arma caía, el vikingo hizo un movimiento hacia atras con la cabeza, de manera que el golpe alcanzó al que sostenía los cabellos y le cortó limpiamente los brazos a la altura del codo. El muchacho se puso en pie de un salto y exclamó echándose a reir.
—¿Quién de vosotros, señores, ha olvidado sus manos entre mis cabellos?

El duque Haakon dijo a los de su corte:
—Verdaderamente, éstos son unos temibles adversarios; no conozco nada que esté a la altura de su valor y su astucia. Y, dirigiéndose a Thorkel Lera, añadió;
—Apresurate a matar a todos los que todavía viven; sino, las cosas pueden tomar un mal cariz.

Entonces, su hijo, el duque Erik, que estaba a su lado, le hizo señas a Thorkel Lera de que esperase y dijo:
—Dudo de que haya de terminar esta tarea. Su audacia y su genio me llenan, no de espanto, sino de admiración. Sería mas prudente ganarnos a estos valientes que exterminarlos como malhechores. Informémonos, por lo menos, de su ascendencia; la mayoría de ellos no pueden ser de raza vil.

Y preguntó al joven vikingo cómo se llamaba.
—Me llamo Svend, soy hijo de Bue el corpulento y de nobleza danesa.
—¿Qué edad tienes?
—Cumpliría dieciocho años el próximo invierno si viviera hasta entonces.
—Vivirás; me comprometo a ello.

Y le hizo entrar en su séquito. El duque Haakon frunció el ceño. Una cólera sorda le llenaba el pecho, pero la contenía, pues temía a Erik, que era querido en Noruega y resistía mal la autoridad paterna.
—¡Sea! —dijo—, éste te pertenece. Y ahora, ¡que Thorkel Lera acabe de una vez!

Erik intervino de nuevo:
—Todavía no. Quiero conversar con estos hombres y decidir sobre la suerte de cada uno de ellos.
El duque Haakon guardó silencio. Trajeron a otro prisionero, que era alto, bello y de aspecto vigoroso. Thorkel le dijo:
— Y tu vikingo, ¿no echas de menos alguna cosa, ahora que vas a morir?
—Nada, dijo el hombre, salvo no haber podido cumplir antes una promesa solemne que hice.
El duque Erik preguntó:
—¿Cómo te llamas y cuál es la promesa?
El vikingo respondió:
—Soy Vagn, hijo de Aage y nieto de Palnatoke, el fionés.
—¿Y tu promesa?
—Me comprometí, su desembarcaba en el suelo de Noruega, a matar a Thorkel Lera, después de haberme acostado, contra su voluntad y la de los suyos, en la cama de Ingeborg, su hija, que es la doncella mas seductora del Norte. Y afirmo, señores, que moriré apesadumbrado, que habré malogrado mi vida, si no puedo cumplir mi promesa.

Al oir estas palabras, Thorkel Lera exclamó:
—¡Ya te lo impediré yo!
Se arrojó sobre Vagn, con la espada al puño. Pero su enemigo, rápido como el rayo, evitó el choque. Thorkel golpeó el aire y, arrastrado por el peso del arma, cayó pesadamente, perdiendo su espada. Vagn se apoderó de ella y, antes de que nadie pudiese detenerlo, dio con ella un golpe terrible en la nuca de Thorkel, diciendo:

—Por lo menos habré cumplido la mitad de mi promesa y moriré contento a medias.
El duque Haakon se levantó, presa de una extrema agitación, y acuciaba a sus hombres a matar a Vagn. Pero el duque Erik se precipitó delante de los noruegos y les dijo:
—Si me es permitido levantar aquí la voz, os juro que antes pasareis por mi cadáver que tocareis a este vikingo.

El duque Haakon palideció. Vio a su hijo sereno y decidido; vio a sus fieles, vacilantes, bajar sus lanzas y retroceder; y extendió su mano en signo de paz.
—No nos pelearemos por tan poca cosa, hijo mío —dijo—; que se haga tu voluntad, ya que eres tú, ahora, quien habla como dueño y señor.

—Señor —respondió Erik—, algún día me daréis la razón por haberos conservado la vida de este hombre. Por lo que se refiere a Thorkel Lera, no os sorprendáis de su fin repentino. Vos mismo, padre mío, lo habéis anunciado hace un momento al decirle: «Has palidecido al comenzar tu tarea». Y nadie ignora que la palidez de la frente de aquel que va a dar muerte a otros es el presagio cierto de una muerte próxima.

El ejército noruego levantó pronto el campo para volver a sus ciudades. Vagn se sentó junto al duque Erik. Cabalgó hasta el anochecer hasta que llegaron a la villa de Vigen. Y aquella noche, se acostó en la cama de Ingeborg, la virgen mas bella del Norte, y permaneció junto a ella todo el invierno.


les dejo el link de la primera parte!


BUENO GENTE ESPERO QUE LES GUSTEN YA HABRA UNA TERCERA PARTE!! COMENTEN POR FAVOR Y AYUDEN QUE SEAN UN TOP! SOLO PARA SABER QUE SE SIENTE
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