Futbol y heroes en el Verano del 42'
TOMENSÉ EL TIEMPO DE LEERLA YA QUE ES UNA HISTORIA MUY IMPACTANTE Y QUE ES VERDADERA.
ESTO VA DEDICADO A CADA JUGADOR DEL START QUE SUPO LO QUE ES JUGAR CON EL CORAZÓN.
ESTO VA DEDICADO A CADA JUGADOR DEL START QUE SUPO LO QUE ES JUGAR CON EL CORAZÓN.
HISTORIA COMPLETA:
Es posible que la historia de un equipo de fútbol venciendo a los nazis te suene, y es que Hollywood, como siempre, moldeó a su antojo una historia real y la convirtió en película: Evasión o Victoria, protagonizada por Michael Caine, Sylvester Stallone, Max von Sidow y Pelé y que nos cuenta la historia de cómo un equipo de fútbol formado por prisioneros ingleses vence a una selección alemana para luego, en medio de la confusión, darse a la fuga. La historia real, como siempre, es más épica y más trágica que la de ficción.
19 de septiembre de 1941. Avanzada ya la guerra y en plena fase de conquista alemana, la ciudad ucraniana de Kiev cae en manos nazis. El régimen del terror nazi impera en las calles. La ciudad se convirtió en un infierno y durante los meses siguientes llegaron cientos de prisioneros de guerra a los que no se les permitía trabajar ni vivir en casas, por lo que la ciudad se llenó de soldados enfermos y desnutridos convertidos ahora en indigentes. Entre ellos se encontraba Nikolai Trusevich, portero del Dinamo de Kiev.
A pesar de todo la vida continuaba en la ciudad, y como cada mañana la gente que tenía ese privilegio iba a trabajar. Gente como Josef Kordik, un panadero alemán no perseguido por los nazis por su origen germano. Fanático del Dinamo, un día caminando por la calle descubrió en las facciones de uno de los vagabundos de la ciudad a su ídolo: Nikolai Trusevich.
Josef se las ingenió para contratar a Trusevich para su panadería. Poco a poco la amistad entre ellos fue creciendo hasta que el panadero tuvo la idea de encomendarle a Trusevich la misión de encontrar al resto de sus compañeros del Dinamo, sin dejar de constar como trabajador de su panadería de forma oficial.
Encantado, Trusevich fue buscando por toda la ciudad a sus compañeros de equipo al tiempo que Josef les daba trabajo a todos en su panadería. Por el camino Trusevich encontró también algunos rivales de la liga rusa, tres jugadores de la Lokomotiv, que también fueron rescatados. Poco a poco se fue formando un equipo completo.
Como la cabra tira al monte, los jugadores no tardaron en volver a jugar. La guerra había destrozado sus vidas, matado a sus familias, y el fútbol era la única cosa que les quedaba de su feliz vida anterior.
Así nació el F.C. START (el Dinamo estaba prohibido), equipo que poco a poco empezó a jugar contra equipos de soldados enemigos y selecciones de la órbita del Reich, consiguiendo resultados espectaculares. Su primer partido, el 7 de junio de 1942, lo vencieron 7-2. Después se enfrentaron a un equipo formado por jugadores de la guarnición húngara y ganaron 6-2. Después le endosaron 11 chicharros a un conjunto rumano.
Fue entonces cuando, el 17 de julio de ese mismo año, la historia del F.C. Start llegó al punto de no retorno. Se enfrentaron con un equipo formado por soldados del ejército alemán y el Start ganó 6-2. La creciente fama de este grupo de panaderos empezó a molestar y mucho entre la plana mayor alemana, que decidió buscar un equipo mejor con la misión de vencerles y acabar con la leyenda que se estaba creando entorno al Start. Cual Chuck Norris en El Furor del Dragón, el MSG húngaro se enfrentó al Start y fue apalizado por 5-1.
Los alemanes prepararon entonces un equipo con miembros de la Luftwaffe llamado Flakelf, un gran equipo que era utilizado como instrumento de propaganda de Hitler. Los nazis estaban decididos a aplastar al Start (cuya fama entre el pueblo sometido era cada vez mayor) y para ello formaron al mejor equipo posible. El 6 de agosto se enfrentaron ambos conjuntos y para sorpresa alemana, el Start venció 5-1 pese al juego sucio alemán. El Start era invencible.
Con un cabreo mayúsculo que iba aumentando por momentos, los nazis descubrieron la maniobra del panadero. Desde Berlín llegó la orden de ejecutarlos a todos, pero los jerarcas nazis no querían que los jugadores del Start fueran mártires victoriosos, querían primero vencerlos en el terreno de juego. Recordemos que la superioridad de la raza aria, en particular en el deporte, era una obsesión para Hitler y sus altos mandos. Después de la humillación de las olimpíadas de 1936, no se podía permitir otra afrenta deportiva. Antes de fusilarlos querían ganarles un partido de fútbol. Debían ganarles un partido de fútbol, por el honor del Reich.
El 9 de agosto se anunció la revancha. Con un clima tremendo y amenazas a tutiplén, el repleto estadio Zénit fue el escenario de lo que más tarde se conoció como el partido de la muerte. Antes del partido, un oficial de la SS entró en el vestuario y comunicó a los jugadores del Start, en ruso: “soy el árbitro, respeten las reglas y saluden con el brazo en alto”.

Ambos conjuntos saltaron al campo. El Start vestía camiseta roja y pantalon blanco. Formaron como lo hacen aún hoy los conjuntos (como en la foto de arriba, captura de la película Evasión o Victoria), alzaron el brazo, pero en el momento del saludo se lo llevaron al pecho y en lugar de decir “¡Heil Hitler!” gritaron “¡Fizculthura!”, un eslogan soviético que proclamaba la cultura física. Los alemanes, con su clásica equipación de camiseta blanca y pantalón negro (que aún hoy viste la Mannschaft), se adelantaron en el marcador, pero se llegó al descanso con el Start venciendo 2-1.
En el descanso hubo más visitas al vestuario, pero esta vez menos sutil. El comandante de ocupación, el general Major Eberhardt, que presidía el palco, bajó al vestuario y recordó al Start que “el equipo de las Fuerzas Armadas Alemanas no ha perdido nunca, y menos en territorios ocupados”, una invitación a dejarse ganar que acojonó literalmente a los jugadores ucranianos, que incluso pensaron en no salir en la segunda parte. Pero pensaron en sus familias, en los crímenes que se cometían, en la gente de las gradas, que tenía la oportunidad única de ver al Reich arrodillado en directo y decidieron salir. Y se lió parda, como diría aquella científica.
Los jugadores del Start dieron un auténtico recital de fútbol. Bailaron a los alemanes. 5-2 favorable a los ucranianos era el marcador. La humillación alemana era un hecho, la delegación alemana había huido con el rabo entre las piernas tras el quinto gol, pero entonces el delantero del Start, Klimenko se quedó mano a mano con el portero alemán. Le dribló, se quedó sólo a portería vacía y cuando parecía que iba a marcar, el tiempo se detuvo. Klimenko se dio la vuelta y lanzó el balón hacia el centro del campo. Un gesto de desprecio, de burla y de superioridad que hizo enloquecer al público. El estadio se vino abajo.
Los jugadores salieron vivos de ese partido e incluso días después ganaron al Rukh 8 a 0, pero su final estaba escrito: tras esa última victoria, la Gestapo visitó la panadería de Josef.
El primero en morir torturado fue Kortkykh. Los demás arrestados fueron enviados a los campos de concentración de Siretz. Alli mataron brutalmente a Kuzmenko, Klimenko y al portero Trusevich, que murió con su camiseta puesta. Goncharenko y Sviridovsky, que no estaban en la panadería, fueron los únicos que sobrevivieron, escondidos, hasta la liberación de Kiev en noviembre de 1943. El resto del equipo fue torturado hasta la muerte.
John Huston, en su Evasión o Victoria hizo lo que el destino no se atrevió: salvar a los héroes.
Todavía hoy, los poseedores de una entrada para aquél partido tienen derecho a un asiento gratis en el estadio del Dinamo de Kiev.
En las escalinatas del club, custodiado en forma permanente, se conserva actualmente un monumento que saluda y recuerda a aquellos héroes del Start, los indomables prisioneros de guerra del Ejército Rojo a los que nadie pudo derrotar durante una decena de históricos partidos, entre 1941 y 1942.
Los mataron entre torturas y fusilamientos, pero hay un recuerdo, una fotografía que, para los hinchas del Dinamo, vale más que todas las joyas del Kremlin. Allí figuran los nombres de los jugadores y una leyenda: “de la rosa solo nos queda el nombre”.
En Ucrania, los jugadores del FC Start hoy son héroes patrios y su ejemplo de coraje se enseña en los colegios.
CANCIÓN DE NÚCLEO TERCO :
Esta historia se hizo canción con el grupo de Núcleo Terco y muestra el coraje de nuestra gente y su esperanza durante la 2da guerra mundial.
Hace años, en Kiev, me contaron por qué los jugadores del Dinamo habían merecido una estatua. Me contaron una historia de los años de la guerra,en la Ucrania ocupada por los nazis.
Donde los alemanes organizan un partido de fútbol, la selección nacional de sus fuerzas armadas contra el Dinamo de Kiev, formado por obreros de la fábrica de paños, los superhombres contra los muertos de hambre.
El estadio está repleto, las tribunas se encogen silenciosas cuando el ejército vencedor mete el primer gol de la tarde.
Se encienden cuando el Dinamo empata, estallan cuando el primer tiempo termina con los alemanes perdiendo 2 a 1.
El comandante de las fuerzas de ocupación nazi envía a su asistente a los vestuarios,
los jugadores del Dinamo escuchan la advertencia: “Nuestro equipo nunca fue vencido en territorios ocupados”
y la amenaza: “si ganan, los fusilaremos!!!”
Los jugadores vuelven al campo, a los pocos minutos, ¡¡¡¡tercer gol del Dinamo!!!!,
el público sigue el juego en pie y en un solo y largo grito ¡¡¡¡cuarto gol!!!!
El estadio se viene abajo!!!!.
Súbitamente antes de la hora, el juez da por terminado el partido,
los fusilaron con los equipos puestos en lo alto de un barranco!
TEMA DE NUCLEO TERCO:
link:
Estatua situada en KIEV,UCRANIA.
En el estadio Zenit una placa reza “a los jugadores que murieron con la frente en alto ante el invasor nazi”.
ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO Y QUE COMENTEN YA QUE NO CUESTA NADA.

