Segundo post en T!.. otro trabajo q me mandaron a hacer en el cole y el cual disfrute mucho del poeta Juan Gelman... espero que les guste!
Juan Gelman
Biografia
Biografia
Juan Gelman nace en el barrio de Villa Crespo, Buenos Aires, el 3 de mayo. Es el tercer hijo de un matrimonio de inmigrantes ucranianos. Su padre, José Gelman era un obrero ferroviario, carpintero y que había participado de la revolución rusa de 1905. Su madre, Paulina Burichson, hija de un rabino, había sido estudiante de medicina en Odesa. Sus dos hermanos mayores son Boris y Teodora. Su padre decepcionado por el giro que toma la revolución rusa decide irse del país y es así como Juan nace lejos de la tierra de sus padres.
Desde muy niño demuestra curiosidad por la palabra, sobretodo en su forma hablada. Una oralidad que podemos encontrar en toda su obra. Menciona "yo no le entendía nada, pero me llamaba la atención como sonaba" refiriéndose al recuerdo de una lectura de versos de Pushkin que escuchaba en ruso de su hermano mayor. A su corta edad de once años publica su primer poema en la revista Rojo y Negro, un poema de amor que comenzaba: "Al amor, sueño eterno y poderoso, / el destino furioso lo cambié".
Entre 1943 y 1948 estudia en el Colegio Nacional de Buenos aires, y a la edad de quince años ingresa en la Juventud Comunista Inicia estudios universitarios de química, que abandonará mientras decide dedicarse a la poesía. Trabaja como camionero, vendedor de autopartes, etc., hasta que comienza a ejercer el periodismo.
Comienza a trabajar como redactor en varios diarios entre 1954 y 1955, en ese último año, junto con Héctor Negro, Hugo Ditaranto, Julio César Silvain y otros compañeros más o menos próximos a la juventud comunista, crea el grupo de poesía "El pan duro", al que más tarde se incorporaría Juana Bignozzi, con el fin de autopublicar sus libros de poesía mediante un sistema de venta de bonos anticipados y realización de recitales públicos de poesía en bibliotecas y clubes de barrio. En uno de esos recitales, en el teatro La Máscara, toma contacto con Raúl González Tuñón, el poeta consagrado que el grupo toma como referente más importante.
En 1956 Gelman publica su primer libro, “Violín y otras cuestiones”. Libro de poemas que tuvo buena aceptación y que incluía una presentación del poeta Gonzalez Tuñon.
En el ’58 participará del grupo que edita la revista Nueva Expresión. Comienza a sumarse a las corrientes internas que -a partir de la Revolución Cubana- critican las políticas del PC argentino, actitud que en alguna medida incidirá en su alejamiento del grupo "El pan duro".
En 1959 publica: “El juego en que andamos.”, 1961: “Velorio del Solo”, y 1962: “Gotan”
Se edita la antología El pan duro en el ‘63, con un prólogo dedicado a Gelman, José Luis Mangieri y Navalesi, que están encarcelados tras la proscripción del Partido Comunista y la persecución política desatada desde el Plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado). La antología incluye poemas de Gelman, Navalesi, Ditarantom entre otros. El Movimiento por la Legalidad democrática edita en Buenos Aires el cuaderno “Traigo una voz encarcelada” con textos de Gelman y otros escritores presos.
Gelman en el ‘64 Se aleja definitivamente del PC, "absolutamente convencido de su derechismo". Se suma a la redacción de La rosa blindada, dirigida por Carlos Alberto Brocato y José Luis Mangieri.
1965: publica su libro “Cólera buey.” Y en 1969: “Traducciones III. Los poemas de Sidney West.” Durante estos años su militancia política se ha ligado al peronismo revolucionario. Se desempeña como jefe de redacción de la revista Panorama. Escribe en Primera Plana, Los libros, y otras revistas.
1971: edita “Cólera buey” (1962-1968, edición aumentada con las Traducciones I y II) y publica “Fábulas”. En 1973 publica “Relaciones”.
Llega a convertirse en Jefe de redacción del diario “Noticias de los Montoneros” en el año 1974
1975 : Aunque estaba amenazado por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina, banda armada de ultraderecha comandada por José López Rega, Ministro de Bienestar Social de Isabel Martínez de Perón) se aleja del país por una resolución política del Movimiento Montoneros del cual estaba integrado, para dar a conocer las violaciones a los derechos humanos que ocurrían en la Argentina de Isabel Perón; despues su situación sería más como un en exilio forzado. Va a Roma para trabajar en una agencia de noticias Inter Press Service.
En 1976 pasa clandestinamente por la Argentina. El 26 de agosto la dictadura militar secuestra a sus hijos Nora Eva, de 19 años de edad, y Marcelo Ariel, de 20, y a la mujer de éste, María Claudia Iruretagoyena, de 19 años, embarazada de siete meses, quienes pasan a engrosar la lista de los detenidos-desaparecidos (Nora Eva aparecerá después, a diferencia de su hermano y cuñada). Nora es liberada días mas tarde, pero Marcelo y Claudia formaron parte de los 30.000 detenidos desaparecidos consecuencias del Golpe de Estado en la Argentina. De su nuera Claudia se supo que fue llevada a Montevideo, donde se la dejó tener a su Bebé -la que fue regalada- pero jamás se encontraron sus restos. Su nieto/a habría nacido en un campo de concentración.
Según Horacio Verbitsky, fue Gelman quien obtuvo la primera declaración pública de repudio al Estado terrorista argentino por parte de varios jefes de gobierno y de la oposición de los principales países de Europa. Esto se publica en Le Monde con las firmas, entre otros, de Francois Mitterrand y Olof Palme.
De aquí en adelante vivirá alternativamente en Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y México. Modifica su actividad política contra la dictadura militar con trabajos de traducción para la UNESCO.
En 1978 se entera por un cura de la Secretaría de Estado del Vaticano que su nuera había dado a luz en un campo de concentración.
A fin de ese año la dirigencia de Montoneros retoma su línea militarista y propone la incalificable "contraofensiva estratégica".
Gelman decide abandonar el grupo Montoneros en 1979, ya que estaba en desacuerdo con su verticalismo militarista. Los Montoneros acusan de traición a Gelman y lo condenan a muerte.
En 1980 publica “Hechos y relaciones”, “Si dulcemente”, y “Gotán” es traducido al italiano y obtiene el premio "Mondello". En “Hechos y Relaciones” Gelman escribe sobre la lucha contra la dictadura, la derrota, el exilio y las muertes, pero sobre todo a partir de ese libro la poesía de Gelman incluye el dolor y el desgarramiento interno, transmitiendo todo su sufrimiento y conmocionando emocionalmente a través de sus poesías.
En 1982 publica “Citas y comentarios” y “Hacia el sur” y en 1983 “Bajo la lluvia ajena (notas al pie de una derrota)”. A pesar del fin de la dictadura militar con la presidencia de Alfonsín el 10 de diciembre, queda impedido de regresar al país por una causa judicial.
En 1985 publica “La junta luz”. El juez federal Miguel Guillermo Pons inicia un proceso en su contra por asociación ilícita y en junio es ordenada su captura. En 1986 el juez Pons lo declara en rebeldía. Publica en ese año “Interrupciones I”.
Gana el premio "Boris Vian" por “Com/posiciones” y comienza a colaborar en el diario Página/12 en 1987. Muchos escritores e intelectuales reclaman públicamente contra el exilio judicial de Gelman. El 31 de diciembre Horacio Verbitsky, con el patrocinio de Carlos Auyero, solicita nuevamente la eximición de prisión.
El 7 de enero de 1988 la Cámara Federal de la Capital Federal modifica la resolución del juez Pons, y lo exime de prisión bajo fianza juratoria. Gelman regresa a la Argentina en junio, luego de trece años de proscripción y persecución judicial. Publica “Interrupciones II” y “Anunciaciones”. Vuelve a marcharse a México donde vive actualmente.
En 1989 se entera telefónicamente de la muerte de su madre de cáncer y más tarde recibe una carta de ella fechada veinte días antes. Gelman, motivado por ese hecho, publica uno de sus libros cumbre, “Carta a mi madre”. El libro mismo es un largo poema.
El 8 de octubre el presidente justicialista Carlos Menem indulta a 216 militares condenados o procesados por crímenes violatorios de los derechos humanos, y a 64 ciudadanos considerados miembros de organizaciones guerrilleras, entre ellos, Gelman. El poeta protesta en una nota en Página/12.
El 7 de enero de 1990 el equipo de antropología forense identifica los restos de su hijo Marcelo, secuestrado en el campo de concentración Automotores Orletti y luego asesinado de un tiro en la nuca la noche del 13 de octubre, su cadáver fue arrojado al canal de San Fernando, oculto en un tambor de aceite.
En 1992 compone un libro de sonetos, algunos de los cuales se publican en medios periodísticos. En 1993 publica “Salarios del impío” y “Antología personal” y en el ’94 publica “Dibaxu”. En 1997 publica “Ni el flaco perdón de Dios”, un libro con testimonios reunidos de hijos de detenidos-desaparecidos, en coautoría con su esposa Mara Lamadrid.
Un jurado integrado por Francisco Madariaga, Horacio Salas, Héctor Yánover, entre otros, le otorga el Premio Nacional de Poesía, la máxima distinción que otorga el Estado a los poetas (consistente en 15.000 dólares y en una pensión vitalicia). En el acto de entrega del premio, Gelman habló contra la política socioeconómica del gobierno de Carlos Menem, menciona, de "los esbirros de la dictadura militar que pasean impunemente por las calles del país y por los cargos públicos" y dedicó su premio a las "víctimas con vida de la dictadura, a las víctimas que se dio en llamar desaparecidos, a los que luchan en las rutas de Jujuy en las carpas (de protesta de los maestros) de Buenos Aires, a su hijo y nuera desaparecidos y al hijo o hija de ambos".
Publica “Incompletamente”.
En 1999 inicia una campaña judicial y de prensa contra el General Eduardo Cabanillas, responsable del robo de su nieta o nieto nacido en cautiverio; y más tarde, por el mismo motivo, con el presidente Julio María Sanguinetti del Uruguay, país donde se presume residirían su nieta y los apropiadores de esta.
Ya en el año 2000, y luego de una tenaz búsqueda que incluyó polémicas públicas con el Comandante en Jefe del Ejército Argentino, teniente general Balza, y con el presidente Julio María Sanguinetti del Uruguay, encuentra e identifica a su nieta, residente en Montevideo. Luego de ser verificada su identidad, la joven decidió tomar los apellidos de sus verdaderos padres, llamándose así María Macarena Gelman García.
Periodista, escritor, hincha de Atlanta, tangero, traductor, revolucionario y poeta. Juan Gelman es hoy en día uno de los poetas más reconocidos e importantes de nuestro país.
Libros publicados
* Violín y otras cuestiones (1956)
* El juego en que andamos (1959)
* Velorio del solo (1961)
* Gotán (1962)
* Cólera buey (1964)
* Traducciones III. Los poemas de Sydney West (1969)
* Fábulas (1971)
* Relaciones (1973)
* Hechos y relaciones (1980)
* Si dulcemente (1980)
* Citas y Comentarios (1982)
* Hacia el Sur (1982)
* Com/posiciones (1986)
* Interrupciones I (1986)
* Interrupciones II (1988)
* Anunciaciones (1988)
* Carta a mi madre (1989)
* Salarios del impío (1993)
* Dibaxu (1994)
* Incompletamente (1997)
* Valer la pena (2001)
* País que fue será (2004)
* Mundar (2007)

Poemas
Oración de un desocupado
Padre,
desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.
Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
tócame el alma, mírame
el corazón,
yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello
por que no puedo más, tengo riñones
y soy un hombre,
bájate, qué han hecho
de tu criatura, Padre?
un animal furioso
que mastica la piedra de la calle?
El juego en que andamos
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.
Hechos
mientras el dictador o burócrata de turno hablaba
en defensa del desorden constituido del régimen
él tomó un endecasílabo o verso nacido del encuentro
entre una piedra y un fulgor de otoño
afuera seguía la lucha de clases/el
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/
la represión/la muerte/las sirenas policiales cortando
la noche/él tomó el endecasílabo y
con mano hábil lo abrió en dos cargando
de un lado más belleza y más
belleza del otro/cerró el endecasílabo/puso
el dedo en la palabra inicial/apretó
la palabra inicial apuntando al dictador o burócrata
salió el endecasílabo/siguió el discurso/siguió
la lucha de clases/el
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/la represión/
la muerte/las sirenas policiales cortando la noche
este hecho explica que ningún endecasílabo derribó hasta ahora
a ningún dictador o burócrata aunque
sea un pequeño dictador o un pequeño burócrata/y también explica que
un verso puede nacer del encuentro
entre una piedra y un fulgor de otoño
o del encuentro entre la lluvia y un barco y de
otros encuentros que nadie sabría predecir/o sea
los nacimientos/ casamientos/ los
disparos de la belleza incesante
Arte poética
Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío,
como un amo implacable
me obliga a trabajar de día, de noche,
con dolor, con amor,
bajo la lluvia, en la catástrofe,
cuando se abren los brazos de la ternura o del, alma,
cuando la enfermedad hunde las manos.
A este oficio me obligan los dolores ajenos,
las lágrimas, los pañuelos saludadores,
las promesas en medio del otoño o del fuego,
los besos del encuentro, los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.
Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,
rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.
Don Luis
Gracias, compañero Cernuda,
gracias por recordamos la nobleza humana
en este tiempo de la despasión.
Gracias por recordarla con belleza,
como sol que entra en una casa vacía.
La llenás con la memoria de los sueños
y más, con sueños y horizontes
que pueden volver.
Gracias por dejamos la palabra
que vuela en un claro de la tempestad
a ciertas dichas, ciertas esperanzas.
Transparente de niños te fuiste, pero no.
Bailamos nuestra danza contra
clausuras de la nada.
Todo el día viví con tu ausencia mejor dicho...
todo el día viví con tu ausencia mejor dicho
todo el día viví de tu ausencia ya que los
terremotos
otros desastres internacionales
no me distrajeron de ti
yo soy un hombre mundial me interesa
la revolución en Pakistán la falta
de revolución en el Yorkshire donde
una vez vi que lloraban
de hambre o de rabia nomás
¿cómo es posible entonces que
entre las tempestades o sus calmas
que vienen a ser lo mismo desde
cierto punto de vista yo
no haya olvidado tu valor la
suave apariencia que adquirís y todo
sea como tu olor después de haber amado
antes de haber amado sea como tu olor?
XCI
toda poesía es hostil al capitalismo
puede volverse seca y dura pero no
porque sea pobre sino
para no contribuir a la riqueza oficial
puede ser su manera de protestar de
volverse flaca ya que hay hambre
amarilla de sed y penosa
de puro dolor que hay puede ser que
en cambio abra los callejones del delirio y las bestias
canten atropellándose vivas de
furia de calor sin destino puede
ser que se niegue a sí misma como otra
manera de vencer a la muerte
así como se llora en los velorios
poetas de hoy
poetas de este tiempo
nos separaron de la grey no sé que será de nosotros
conservadores comunistas apolíticos cuando
suceda lo que sucederá pero
toda poesía es hostil al capitalismo
Gelman en la epoca de la Dictadura
Lazos entre Gelman y su nieta
Juan Gelman sufrió terribles consecuencias a causa de la Dictadura Militar en 1976: su hijo Marcelo Ariel y su nuera María Claudia fueron detenidos-desaparecidos. Claudia llevaba 7 meses de embarazo en el momento de su desaparición. El poeta pudo averiguar que había dado a luz en un centro clandestino de detención, en Uruguay. Menciona en una entrevista el proceso de la búsqueda de su nieta robada en aquellos años, y entre ello, una carta abierta dedicada a su nieta (que en esos momentos conocía poco y nada sobre ella):
Periodista -En la búsqueda de tu nieta no estuviste solo.
Juan Gelman -Quien hizo realmente la investigación para encontrarla fue Mara La Madrid, mi segunda mujer, que no es la madre de mis hijos. Ella, como ciudadana, se interesó mucho y con rigor; archivos, documentos, todas las noches nos reuníamos, desechábamos información, incorporábamos otra, porque cada vez que yo venía a la Argentina no faltaban personas que me venían a ver con fotos y me decían: “Mire, qué parecida a su nuera”, o “qué parecido a su hijo”. No sabíamos si era niña o niño. Entonces una noche con mi mujer decidimos que no era ésa la forma de buscar, que lo que teníamos que buscar era el destino de mi nuera, María Claudia García Iruretagoyena. Por ese camino sí pudimos dar con ella, después de más de tres años de investigación y de una campaña internacional que yo hice con la ayuda de un poeta alemán y uno colombiano.
P. -¿El desenlace cómo fue?
Gelman -Ubicamos a mi posible nieta. Yo le pedí a un obispo uruguayo que intermediara con la supuesta madre de la chica, el supuesto padre ya había fallecido. En realidad era la única madre que había conocido en su vida. Porque a los dos meses de nacer la separaron de María Claudia, a quien raptaron en Uruguay. A Macarena la pusieron en una canastita y la dejaron en el umbral de la casa de esta familia; él era jefe de policía en un departamento de Uruguay y muy amigo del presidente Sanguinetti. Le di todos los datos al obispo; le digo: “Mire, nosotros tenemos noventa y tanto por ciento de seguridad de que esta persona es mi nieta, vive en tal lado con la señora que la crió y lo que le ruego es que usted hable con ella”. Porque la habían anotado como propia, sabés, y a una edad en la que en aquel entonces no era posible que ese matrimonio pudiera concebir un hijo. Bueno, el obispo habló. Mientras tanto, la campaña internacional estaba a pleno. Ahí Sanguinetti cometió una serie de faltas imperdonables. Por ejemplo, Günter Grass escribió una carta y él prácticamente lo calificó de idiota útil y de ignorante. Eso provocó más indignación todavía. La carta por mi nieta fue firmada por más de cien mil personas de cien países, doce premios Nobel, escritores, gente de a pie… A mí siempre me pareció una cosa extraordinaria, porque ¿cómo hacés después de veintitrés años para recuperar a alguien cuya madre fue secuestrada, su padre secuestrado y asesinado y ella… vaya a saber en manos de quién?
~~~~Carta abierta a mi nieta o nieto~~~~
por Juan Gelman
Dentro de seis meses cumplirás 19 años. Habrás nacido algún día de octubre de 1976 en un campo de concentración. Poco antes o poco después de tu nacimiento, el mismo mes y año, asesinaron a tu padre de un tiro en la nuca disparado a menos de medio metro de distancia. El estaba inerme y lo asesinó un comando militar, tal vez el mismo que lo secuestró con tu madre el 24 de agosto en Buenos Aires y los llevó al campo de concentración Automotores Orletti que funcionaba en pleno Floresta y los militares habían bautizado "el Jardín". Tu padre se llamaba Marcelo. Tu madre, Claudia. Los dos tenían 20 años y vos, siete meses en el vientre materno cuando eso ocurrió. A ella la trasladaron -y a vos con ella- cuando estuvo a punto de parir. Debe haber dado a luz solita, bajo la mirada de algún médico cómplice de la dictadura militar. Te sacaron entonces de su lado y fuiste a parar -así era casi siempre- a manos de una pareja estéril de marido militar o policía, o juez, o periodista amigo de policía o militar.
Había entonces una lista de espera siniestra para cada campo de concentración: Los anotados esperaban quedarse con el hijo robado a las prisioneras que parían y, con alguna excepción, eran asesinadas inmediatamente después. Han pasado 12 años desde que los militares dejaron el gobierno y nada se sabe de tu madre. En cambio, en un tambor de grasa de 200 litros que los militares rellenaron con cemento y arena y arrojaron al Río San Fernando, se encontraron los restos de tu padre 13 años después. Está enterrado en La Tablada. Al menos hay con él esa certeza.
Me resulta muy extraño hablarte de mis hijos como tus padres que no fueron. No sé si sos varón o mujer. Sé que naciste. Me lo aseguró el padre Fiorello Cavalli, de la Secretaría de Estado del Vaticano, en febrero de 1978. Desde entonces me pregunto cuál ha sido tu destino. Me asaltan ideas contrarias. Por un lado, siempre me repugna la posibilidad de que llamaras "papá" a un militar o policía ladrón de vos, o a un amigo de los asesinos de tus padres. Por otro lado, siempre quise que, cualquiera hubiese sido el hogar al fuiste a parar, te criaran y educaran bien y te quisieran mucho. Sin embargo, nunca dejé de pensar que, aún así, algún agujero o falla tenía que haber en el amor que te tuvieran, no tanto porque tus padres de hoy no son los biológicos -como se dice-, sino por el hecho de que alguna conciencia tendrán ellos de tu historia y de como se apoderaron de tu historia y la falsificaron. Imagino que te han mentido mucho.
También pensé todos estos años en que hacer si te encontraba: si arrancarte del hogar que tenías o hablar con tus padres adoptivos para establecer un acuerdo que me permitiera verte y acompañarte, siempre sobre la base de que supieras vos quién eras y de dónde venías. El dilema se reiteraba cada vez -y fueron varias- que asomaba la posibilidad de que las Abuelas de Plaza de Mayo te hubieran encontrado. Se reiteraba de manera diferente, según tu edad en cada momento. Me preocupaba que fueras demasiado chico o chica -por ser suficientemente chico o chica- para entender lo que había pasado. Para entender por qué no eran tus padres los que creías tus padres y a lo mejor querías como a padres. Me preocupaba que padecieras así una doble herida, una suerte de hachazo en el tejido de tu subjetividad en formación. Pero ahora sos grande. Podés enterarte de quién sos y decidir después qué hacer con lo que fuiste. Ahí están las Abuelas y su banco de datos sanguíneos que permiten determinar con precisión científica el origen de hijos de desaparecidos. Tu origen.
Ahora tenés casi la edad de tus padres cuando los mataron y pronto serás mayor que ellos. Ellos se quedaron en los 20 años para siempre. Soñaban mucho con vos y con un mundo más habitable para vos. Me gustaría hablarte de ellos y que me hables de vos. Para reconocer en vos a mi hijo y para que reconozcas en mí lo que de tu padre tengo: los dos somos huérfanos de él. Para reparar de algún modo ese corte brutal o silencio que en la carne de la familia perpetró la dictadura militar. Para darte tu historia, no para apartarte de lo que no te quieras apartar. Ya sos grande, dije.
Los sueños de Marcelo y Claudia no se han cumplido todavía. Menos vos, que naciste y estás quién sabe dónde ni con quién. Tal vez tengas los ojos verdegrises de mi hijo o los ojos color castaño de su mujer, que poseían un brillo especial, tierno y pícaro. Quién sabe como serás si sos varón. Quién sabe cómo serás si sos mujer. A lo mejor podés salir de ese misterio para entrar en otro: el del encuentro con un abuelo que te espera.
12 de abril de 1995 - Escrita en 1995 y publicada en Brecha, el 23 de diciembre de 1998
Al término de una entrevista mantenida recientemente entre Gelman y el presidente uruguayo, Jorge Batlle, Gelman dio a conocer la noticia sobre la aparición de su nieta aunque preservó la identidad de la joven. Tan sólo dijo "vive con su familia que la quiere y a la cual quiere" y añadió que su nieta se mostró dispuesta a someterse a los estudios de ADN para confirmar su identidad.
En octubre de 1997 Gelman recibió el primer dato concreto a través de una de las sobrevivientes uruguayas. Según ella, había indicios sólidos de que una prisionera embarazada había sido trasladada a Uruguay. En mayo de 1998 se pudo confirmar que una muchacha prisionera en Montevideo, había sido ingresada en noviembre de 1976 en el Hospital Militar para dar a luz. Después de tantos años, costó mucho ubicar a los sobrevivientes y en algunos casos el dolor vivido les impedía hablar. A comienzos del año pasado, y ya con la certeza que su nuera había tenido un bebé en Uruguay, Gelman viajó a Montevideo para establecer los primeros contactos personales.
Algunos meses más tarde, el presidente uruguayo, Julio María Sanguinetti declaró públicamente que "en Uruguay nunca hubo casos de niños secuestrados, como en la Argentina".
Tras meses de promesas incumplidas y declaraciones vagas, el poeta decidió publicar una carta abierta al mandatario uruguayo. A partir de allí Sanguinetti comenzó a recibir cartas de todo el mundo exigiendo respuestas: los Premios Nobel José Saramago, Adolfo Pérez Esquivel, Dario Fo, Rigoberta Menchú, Günter Grass, Seamus Heaney y Wole Soyinka, además de grupos de poetas, académicos, científicos: todas las voces pedían lo mismo: el esclarecimiento de la verdad. Sanguinetti perdía la paciencia y la compostura. El mandatario ya bastante airado reiteraba que en Uruguay no había información que dar. Pero gracias a todas estas cartas abiertas, la gente reaccionó y comenzó a comunicar datos que afloraban a la memoria. […]
Fragmento de la carta abierta del poeta Juan Gelman:
[…] Hay numerosos nombres de militares involucrados en el capítulo uruguayo del Plan Cóndor, que operaban en Orletti y otras cárceles argentinas; han sido denunciados tantas veces que sus apellidos ya resultan familiares. La presencia de una mujer embarazada en la cárcel clandestina del SID fue denunciada por el ex militar J.C. Barboza y por otros ex detenidos ante la Justicia uruguaya y la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados en 1985. Es decir, que las autoridades uruguayas tenían desde el primer año de gobierno constitucional las pistas para investigar; pero en lugar de hacerlo, las ocultaron y borraron, haciendo más difícil la búsqueda de los familiares.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Poema dedicado a su hijo Ariel Marcelo
"deshijándote mucho/deshijándome/
buscándote por tu suavera/
paso mi padre solo de vos/pasa
la voz secreta que tejés/paciente/
como desalmadura de mi estar/
¿niñito que pasás volando por
los trabajos grandísimos?/
¿atando?/¿desatando?/¿atando para
que no me quepa en vos?/¿me fuese afuera
de este dolor?/¿a dónde?/¿qué país
sangrás/para que sangre carnemente?/
¿por dónde andás/tristísimo de tibio?
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
La madre de Juan Gelman falleció de cáncer en 1989 cuando el se encontraba exiliado en México, tratando de obtener un pasaporte falso para volver a verla antes de morir. Motivado y a la vez de alguna forma conmovido por lo sucedido, Gelman se dedica a escribir y publicar uno de sus libros más cumbres denominado: “Carta a mi madre”. El libro mismo es un poema largo dedicado a ella.
Carta a mi madre (fragmento)
Recibí tu carta 20 días después de tu muerte y cinco minutos después de saber que habías muerto / una carta que el cansancio, decías, te interrumpió / te habían visto bien por entonces / aguda como siempre / activa a los 85 años de edad pese a las tres operaciones contra el cáncer que finalmente te llevó /
¿te llevó el cáncer? / ¿no mi última carta? / la leíste, respondiste, moriste / ¿adivinaste que me preparaba a volver? / yo entraría a tu cuarto y no te ibas a admitir / y nos besábamos / nos abrazamos y lloramos / y nos volvemos a besar / a nombrar / y estamos juntos / no en estos fierros duros /
vos / que contuviste tu muerte tanto tiempo / ¿por qué no me esperaste un poco más? / ¿temías por mi vida? / ¿me habrás cuidado de ese modo? / ¿jamás crecí para tu ser? / ¿alguna parte de tu cuerpo siguió vivida de mi infancia? / ¿por eso me expulsaste de tu morir? / ¿como antes de vos? / ¿por mi carta? / ¿intuiste? /
ENTREVISTA A LA NIETA DE JUAN GELMAN


La entrevista es una cena en un céntrico hotel de Montevideo, al que llega con vaqueros, camisa y pulóver, un atuendo parco y sencillo, difícil de recordar, como si reclamara para sí una vulgaridad de la que definitivamente carece. De los jovencísimos padres que nunca conoció habla con ternura y, a veces, en presente.
–¿Cómo le dieron la noticia de que usted era hija de otros?
–Me lo dijo mi mamá. Mi papá había muerto cuatro meses atrás y mi madre me dijo que mi abuelo estaba buscándome. En realidad, toda mi familia biológica me estaba buscando. Mis papás biológicos tenían 19 y 20 años. Eran argentinos. Vivían en Buenos Aires. Los secuestran el 24 de agosto de 1976.
–Su madre tendría ahora 51 años.
–No sé si llegó a cumplir los 20. La última vez que la ven con vida es el 22 de diciembre, y a mí me dejan en la casa de los papás que me criaron el 14 de enero de 1977. […] los secuestran, los llevan a un centro clandestino de detención que se llamaba Automotores Orletti. Allí permanecen. A mi papá lo matan en el año 1976 mismo, a finales de septiembre u octubre. Y a mi mamá la trasladan a Uruguay dentro de la operación que se llamaba Plan Cóndor. Estaba embarazada de siete meses y medio cuando la secuestran.
–¿Sabía usted qué fue el Plan Cóndor?
–En aquel momento no, pero fue de lo primero que me enteré. Porque cuando mi mamá me cuenta que no soy hija biológica de ellos, me dice que si quiero saber algo más tengo que hablar con el obispo Pablo Galimberti, que era la persona que mi abuelo había contactado para hablar con nosotros. Según supe después, mi abuelo sabía que mis padres eran muy devotos y que era la mejor manera de acercarse a mi familia adoptiva. Mi mamá le había dicho a monseñor Galimberti que yo no sabía nada y que, de hecho, ella y mi papá habían planeado contarme la verdad ese mismo año, en 2000. Pero nunca llegaron a hacerlo. Mi padre murió de cáncer cuatro meses antes del encuentro con el obispo.
–¿Nunca sospechó usted nada, ningún indicio de que sus padres no fueran realmente sus padres?
–No, absolutamente nada.
–¿Le molestó la noticia? ¿Se enfadó con su madre?
–Tanto en ese momento como después, siempre pensé que la verdad era mejor que cualquier otra cosa. […] el parto fue el 10 de noviembre. […] Después del 22 de diciembre, última fecha en la que nos ven juntas y viva a mi mamá, ya no se sabe nada hasta el 14 de enero, día en que me dejan en la puerta de la casa de mis papás. Según ellos, una noche tocaron el timbre, abrieron la puerta y había una canastita con un bebé y un cartelito. Era yo.
–Un regalito, vaya.
–Sí, un regalito (se ríe). Un regalito que habían robado de algún lado. De mi mamá no se supo nunca más nada. […]
–¿Se resistió en algún momento a conocer la verdad?
–No, nunca. Enseguida llamé a monseñor Garimbaldi y, cuando me senté a hablar con él, lo primero que me contó es la historia de la Operación Cóndor, […] Me contó todo lo que mi abuelo había podido averiguar. Lo que él sabía. Que a efectos de confirmar mi identidad había que hacer una prueba de ADN, cosa que yo manejaba perfectamente (estudia Bioquímica y trabaja en la administración de un hospital).
Sabía en qué consistía y sabía que era necesario. Y, bueno, me dijo que lo mejor era ir aproximándome a mi abuelo, al principio, no de forma directa sino con cierta prudencia, durante un tiempo. Siempre a través del obispo. Me consiguió una carpeta con fotos de mi abuelo. […] no sabía quién era mi abuelo. Era la primera vez que oía su nombre. Y, desde luego, tuve la inquietud de entrar en contacto con él inmediatamente, así que mi abuelo y su mujer viajan a Montevideo y ahí nos conocemos. Fue por esas fechas, febrero de 2000, que se supo oficialmente mi paradero.
–¿Tuvo miedo de toda esta nueva situación en su vida?
–Sí, bastante. Mucho. Conocí a mi abuelo y quedamos en hacerme la prueba del ADN. No tenía sentido quedarme con la duda. Los análisis despejaron todas las dudas: al 99,99 por ciento de probabilidades era yo. Durante el tiempo de espera del resultado me relacioné mucho con mi abuelo.
–Supongo que a raíz de todo esto conoció a un montón de nuevos familiares.
–Sí. Ahora tengo también una abuela paterna que vive en Buenos Aires. Tengo un primo y una tía en Buenos Aires, también por parte de mi papá. Y tengo un abuelo y un tío en España, en Barcelona, por parte de mi mamá. También hay primos de mis padres, amigos... He tratado de conocer a toda la gente que he podido. La verdad es que ha sido muy rico como experiencia y también en aporte de datos para reconstruir la historia.
[…]–¿Y cómo ha vivido todo esto su familia adoptiva? ¿Cambiaron las relaciones entre ustedes?
–Mi mamá, con la que vivo al día de hoy, además de aceptar el hecho de que no era su hija, mostró toda su colaboración en mi investigación, en el sentido de no ocasionarme dolor. Al contrario. Siempre me apoyó en todo lo que quise hacer. Lo hizo incluso en el juicio de filiación, que se llevó a cabo en 2004 y que fue lo más difícil.
–Para ella tuvo que ser muy doloroso.
–Por supuesto. Pero siempre tuvo una actitud de acompañarme más que de cuestionarme. Ella incluso siente un gran aprecio por mi abuelo Juan Gelman. Es mayor. Ahora tiene 76 años y está muy delicada de salud. Supongo que todo esto la ha influido mucho.
–¿Ayudó la forma en la que ella le dio la noticia? ¿Cómo fue exactamente?
–Un día volvía a casa y me la encontré llorando. Le pregunté qué le pasaba. Me dijo que tenía que hablar conmigo, pero que no podía hacerlo mientras yo entraba y salía (siempre andaba de acá para allá). Me dijo que mejor hablábamos cuando volviera de trabajar. Lloraba tanto que decidí quedarme. Le preguntaba y le preguntaba y ella sólo lloraba. Casi no podía hablar. Le pregunté si tenía que ver con papá, con ella. Me dijo que con los tres. Y entonces, no me pregunte por qué, yo nunca sospeché, lo cierto es que, ante su silencio y su llanto, le pregunté ¿es que no soy hija de ustedes? Y ella me dijo: ¿quién te lo dijo? Ahí fue cuando me di cuenta de lo que había dicho.
–De modo que de alguna forma, aunque fuera de forma inconsciente, usted lo sabía.
–Parece que voy a tener que terminar aceptando que sí. Entonces, ahí ella ya me cuenta cómo llego a la casa de ellos, y me dice que desconocía de dónde provenía yo hasta que este señor que era mi abuelo se puso en contacto con ella. Obviamente, me puse a llorar. No entendía lo que me pasaba en la cabeza.
–Antes dijo que a raíz de todo esto se relacionó mucho con su abuelo. ¿Le gustó?
–Sí. Yo iba con un miedo terrible la primera vez, y él me imagino que tendría un montón de dudas. Pero a partir de ahí todo fue una avalancha. Había decisiones que tomar en un momento histórico y político en el que todavía se negaba la existencia de niños robados en Uruguay. El tema de los desaparecidos siempre se dejaba de lado. Aquí se negaban la mayoría de las cosas.
–¿Y hasta entonces nunca se había preocupado usted por estos asuntos?
–No. Tampoco tenía afiliación política alguna. No me interesaba la política partidaria, aunque militaba en un sindicato estudiantil. La Ley de Caducidad no permite que los responsables de crímenes de la dictadura sean investigados. En cierta manera no permite ni la investigación, si bien este gobierno ha hecho mucho por permitir todas las investigaciones abiertas. El problema es que es una ley aprobada por referéndum. El gobierno consideró que el caso de mi mamá no debía estar incluido en la ley. Pero, a pesar de eso, la causa judicial, ya archivada, que presentó mi abuelo en el año 2002 y que yo pedí reabrir en febrero de este año, fue de nuevo archivada en base a esa ley. Eso ha cerrado las puertas a la investigación a nivel judicial.
–Por todo ello empieza usted a darle publicidad a toda su historia.
–No, esto es muy reciente. No he empezado a hablar con la prensa hasta este mismo año. Porque es ahora cuando está ampliamente probado que lo que me pasó a mí le pasó a muchísima gente en lo que tiene que ver con Argentina y Uruguay. Esto pasó. Fue muy cruel.
–La colaboración de la dictadura uruguaya con la argentina fue muy estrecha.
–Sí, y hay que luchar por la verdad y para que esto no vuelva a pasar. Es la causa de mucha gente.
–¿Ha contactado gente con historias similares?
–Sí, por supuesto. Llega un momento en que tu entorno no te satisface. Es muy difícil hablar de algunas cosas. Mis amigos me han manifestado muchas veces que les cuesta mucho tratar esta parte de mi historia. Que no saben si hablarme, si no hablarme, si preguntarme. Y, de hecho, de muchas cosas se van enterando por la prensa, porque, obviamente, uno no llega a una reunión y dice, bueno, a ver, cuéntame.
–¿Es más fácil hablar con otros niños robados?
–Sí, entre nosotros hay una empatía. Es algo bastante especial, Una comunicación más allá del conocimiento personal. Al menos a mí me ha pasado. Espontáneamente surge el tema, las experiencias. Y uno se siente entendido.
–¿Hay asociaciones de niños robados en las que usted se haya implicado?
–Sí, y organizan actividades para reconstruir sus historias. En Argentina es mucho más común, así que allí me siento más cómoda, menos rara.
–En todo caso, usted está ahora totalmente movilizada.
–Sí. Es verdad que hay cosas muy íntimas que no cuento públicamente, pero, aunque emocionalmente es un gran esfuerzo, no me incomoda contar mi historia. Lo que me pasó a mí le pasó a mucha gente, y creo que vale la pena que se sepa que estas cosas sucedieron.
–Usted ha tenido la suerte de contar con un abuelo que no se rindió.
–Sí. La verdad es que en lo personal estoy superagradecida porque colaboró muchísima gente, tanto en la búsqueda como después en las distintas etapas, si bien naturalmente uno se llega a sentir muy solo porque resulta que la que es mi familia no lo es, y la que es, no lo fue. Y no está acá. La distancia es algo positivo y negativo a la vez. Compartir las cosas en la distancia es complicado. Ahora viajo bastante a Argentina a ver a mis nuevos parientes. A veces voy cuando los extraño y a veces quiero irme corriendo.
–¿Se siente ahora más argentina que uruguaya?
–Bueno, el corazón está dividido.
–¿Sigue interesada en saber algo más de su madre?
–Cada vez tengo más interés. Quiero saber qué pasó con ella y dónde está. Y, bueno, todo es muy difícil. Te dicen, mira, tus papás son éstos. Tienes que conocerlos a través de otra gente. Cuando me enteré de su existencia yo ya había vivido más de lo que ellos vivieron. Las circunstancias tan trágicas y tan injustas...
–Me imagino sus ansias de ver sus fotos.
–Sí, sí. Aparte es que yo era de chiquita, hasta los 13 años, muy parecida a mi mamá. Muy parecida. Ahora me dicen que tengo una mezcla de los dos. Que incluso me parezco más a mi papá. Eso impresiona mucho.
–¿Qué idea se ha hecho usted de cómo eran?
–Sé que eran muy buenas personas. Mi papá era introvertido, un chico muy maduro para la edad que tenía, pensativo, preocupado por lo que pasaba. Dulce. No muy deportista. Y mi mamá... Me la describen como alegre e inquieta, graciosa. Los amigos los querían muchísimo.
–Me imagino que exprime usted ahora a la familia y a los amigos para que le cuenten.
–Sí, me encanta que me cuenten cosas. A veces me cuesta pedírselo, la verdad.
–¿Avanza la investigación por encontrar a su madre?
–Eso está ahora un poco estancado. Y con el tiempo la angustia crece. Los militares tienen un pacto de silencio y no hablan. Yo siempre tengo la expectativa de que se rompa ese pacto. Pero por lo que he visto es muy difícil.
–En la prensa se publican hallazgos de vez en cuando.
–El problema es que la búsqueda, con la escasez de datos que hay, es muy complicada. Pero el gobierno actual de Tabaré Vázquez tiene una gran disposición a seguir investigando.
–¿Realmente se siente amparada por el gobierno?
–Sí. El gobierno anterior, de Julio María Sanguinetti, a su manera, también colaboró. Nunca me han puesto dificultades. Todos me han dado su apoyo. Se hizo una Comisión para la Paz, que investigó en 2000 con potestades muy limitadas, pero fue un primer paso importantísimo que dio el gobierno del presidente Jorge Batlle. Y a partir de entonces el tema se ha mantenido. La Comisión para la Paz terminó y no se logró mucho respecto a mi mamá, pero esa comisión fue valiosa. Con el gobierno de izquierda de Tabaré Vázquez, obviamente, las cosas tomaron otra fuerza.
–Sin embargo, su abuelo mantuvo un duro encontronazo con Sanguinetti por su falta de colaboración para desvelar los atropellos de la dictadura.
–Sí. Y también se habló de la vinculación que pudo haber tenido mi papá adoptivo con la gente que me robó y me dejó en la puerta de su casa. Incluso se manejó que era amigo de Sanguinetti o de alguno de los asesinos de mi mamá. No hay nada probado. Sin duda tuvieron una relación política. Mi papá era inspector de policía. Pero para mí todo esto es una incógnita.
–¿Y qué dice su madre? ¿No sabe nada?
–Mi madre desconocía realmente... creo. No estoy segura, obviamente. Y no sé lo que pudo llegar a saber mi papá. Sé que supo antes de morir que mi abuelo me andaba buscando. No me lo dijo. No es una cosa fácil de decir.
–No parece que haya anidado rencor hacia su familia adoptiva.
–Mis sentimientos respecto de mi familia adoptiva no han cambiado. Me dieron una muy buena educación y una muy buena infancia. No tengo nada negativo contra ellos. Todo lo que vino después es una conjunción de historias de tanta gente... Sé que mi papá no tuvo nada que ver con la muerte de mi mamá.
–¿Ha leído a Juan Gelman?
–He leído todo lo que he podido. La poesía siempre me ha gustado. Mi papá también escribía. De hecho, me hicieron llegar unos cuadernos suyos. Era una poesía también muy fuerte para la edad que tenía. Dura. Negro, muerte, sangre. Algo premonitorio. Había un poema incluso en el que se despedía de los amigos ¡a los 15 años! Supongo que eso tiene que ver también con una generación que yo no termino de conocer. Quizás eso no estaba tan fuera de lugar en ese momento. Para mí fue fuerte. Que mi papá tuviera esa visión...
* De El País Semanal. Especial para para Página/12.
-Bibliografia
-Radio Netherlands Online: http://static.rnw.nl/
-Wikipedia –La enciclopedia Libre-: Wikipedia.net
-Taringa! – Inteligencia Colectiva: taringa.net
-Solo Literatura: http://sololiteratura.com/
-Equipo de Investigaciones Rodolfo Walsh: http://www.rodolfowalsh.org/
-A media Voz: http://amediavoz.com/
-Comisión Provincial de Derechos Humanos: http://www.cpdhcorrientes.com.ar/
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Me costo un poco armar este trabajo pero tuvo buenos resultados (: asi que si lo queres compartir en otro lado, agradeceme en alguna partecita del post
Antes que nada, quiero decir que he visto muchos post de este tipo los cuales recibian comentarios agresivos o con peleas que no llevan a ningun lado, usuarios que quieran hacer comentarios de ese tipo sin ningun objetivo en particular sólo molestar, abstenerse.. este post es informativo y va más alla de la politica que tenga cada uno, asi que espero que les guste lo que hayan leido
saludos!!

