G

Garny077

Usuario (Argentina)

Primer post: 27 mar 2011Último post: 28 mar 2011
2
Posts
452
Puntos totales
2
Comentarios
Juan Gelman - Biografia y obras
Juan Gelman - Biografia y obras
InfoporAnónimo3/27/2011

Segundo post en T!.. otro trabajo q me mandaron a hacer en el cole y el cual disfrute mucho del poeta Juan Gelman... espero que les guste! Juan Gelman Biografia Juan Gelman nace en el barrio de Villa Crespo, Buenos Aires, el 3 de mayo. Es el tercer hijo de un matrimonio de inmigrantes ucranianos. Su padre, José Gelman era un obrero ferroviario, carpintero y que había participado de la revolución rusa de 1905. Su madre, Paulina Burichson, hija de un rabino, había sido estudiante de medicina en Odesa. Sus dos hermanos mayores son Boris y Teodora. Su padre decepcionado por el giro que toma la revolución rusa decide irse del país y es así como Juan nace lejos de la tierra de sus padres. Desde muy niño demuestra curiosidad por la palabra, sobretodo en su forma hablada. Una oralidad que podemos encontrar en toda su obra. Menciona "yo no le entendía nada, pero me llamaba la atención como sonaba" refiriéndose al recuerdo de una lectura de versos de Pushkin que escuchaba en ruso de su hermano mayor. A su corta edad de once años publica su primer poema en la revista Rojo y Negro, un poema de amor que comenzaba: "Al amor, sueño eterno y poderoso, / el destino furioso lo cambié". Entre 1943 y 1948 estudia en el Colegio Nacional de Buenos aires, y a la edad de quince años ingresa en la Juventud Comunista Inicia estudios universitarios de química, que abandonará mientras decide dedicarse a la poesía. Trabaja como camionero, vendedor de autopartes, etc., hasta que comienza a ejercer el periodismo. Comienza a trabajar como redactor en varios diarios entre 1954 y 1955, en ese último año, junto con Héctor Negro, Hugo Ditaranto, Julio César Silvain y otros compañeros más o menos próximos a la juventud comunista, crea el grupo de poesía "El pan duro", al que más tarde se incorporaría Juana Bignozzi, con el fin de autopublicar sus libros de poesía mediante un sistema de venta de bonos anticipados y realización de recitales públicos de poesía en bibliotecas y clubes de barrio. En uno de esos recitales, en el teatro La Máscara, toma contacto con Raúl González Tuñón, el poeta consagrado que el grupo toma como referente más importante. En 1956 Gelman publica su primer libro, “Violín y otras cuestiones”. Libro de poemas que tuvo buena aceptación y que incluía una presentación del poeta Gonzalez Tuñon. En el ’58 participará del grupo que edita la revista Nueva Expresión. Comienza a sumarse a las corrientes internas que -a partir de la Revolución Cubana- critican las políticas del PC argentino, actitud que en alguna medida incidirá en su alejamiento del grupo "El pan duro". En 1959 publica: “El juego en que andamos.”, 1961: “Velorio del Solo”, y 1962: “Gotan” Se edita la antología El pan duro en el ‘63, con un prólogo dedicado a Gelman, José Luis Mangieri y Navalesi, que están encarcelados tras la proscripción del Partido Comunista y la persecución política desatada desde el Plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado). La antología incluye poemas de Gelman, Navalesi, Ditarantom entre otros. El Movimiento por la Legalidad democrática edita en Buenos Aires el cuaderno “Traigo una voz encarcelada” con textos de Gelman y otros escritores presos. Gelman en el ‘64 Se aleja definitivamente del PC, "absolutamente convencido de su derechismo". Se suma a la redacción de La rosa blindada, dirigida por Carlos Alberto Brocato y José Luis Mangieri. 1965: publica su libro “Cólera buey.” Y en 1969: “Traducciones III. Los poemas de Sidney West.” Durante estos años su militancia política se ha ligado al peronismo revolucionario. Se desempeña como jefe de redacción de la revista Panorama. Escribe en Primera Plana, Los libros, y otras revistas. 1971: edita “Cólera buey” (1962-1968, edición aumentada con las Traducciones I y II) y publica “Fábulas”. En 1973 publica “Relaciones”. Llega a convertirse en Jefe de redacción del diario “Noticias de los Montoneros” en el año 1974 1975 : Aunque estaba amenazado por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina, banda armada de ultraderecha comandada por José López Rega, Ministro de Bienestar Social de Isabel Martínez de Perón) se aleja del país por una resolución política del Movimiento Montoneros del cual estaba integrado, para dar a conocer las violaciones a los derechos humanos que ocurrían en la Argentina de Isabel Perón; despues su situación sería más como un en exilio forzado. Va a Roma para trabajar en una agencia de noticias Inter Press Service. En 1976 pasa clandestinamente por la Argentina. El 26 de agosto la dictadura militar secuestra a sus hijos Nora Eva, de 19 años de edad, y Marcelo Ariel, de 20, y a la mujer de éste, María Claudia Iruretagoyena, de 19 años, embarazada de siete meses, quienes pasan a engrosar la lista de los detenidos-desaparecidos (Nora Eva aparecerá después, a diferencia de su hermano y cuñada). Nora es liberada días mas tarde, pero Marcelo y Claudia formaron parte de los 30.000 detenidos desaparecidos consecuencias del Golpe de Estado en la Argentina. De su nuera Claudia se supo que fue llevada a Montevideo, donde se la dejó tener a su Bebé -la que fue regalada- pero jamás se encontraron sus restos. Su nieto/a habría nacido en un campo de concentración. Según Horacio Verbitsky, fue Gelman quien obtuvo la primera declaración pública de repudio al Estado terrorista argentino por parte de varios jefes de gobierno y de la oposición de los principales países de Europa. Esto se publica en Le Monde con las firmas, entre otros, de Francois Mitterrand y Olof Palme. De aquí en adelante vivirá alternativamente en Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y México. Modifica su actividad política contra la dictadura militar con trabajos de traducción para la UNESCO. En 1978 se entera por un cura de la Secretaría de Estado del Vaticano que su nuera había dado a luz en un campo de concentración. A fin de ese año la dirigencia de Montoneros retoma su línea militarista y propone la incalificable "contraofensiva estratégica". Gelman decide abandonar el grupo Montoneros en 1979, ya que estaba en desacuerdo con su verticalismo militarista. Los Montoneros acusan de traición a Gelman y lo condenan a muerte. En 1980 publica “Hechos y relaciones”, “Si dulcemente”, y “Gotán” es traducido al italiano y obtiene el premio "Mondello". En “Hechos y Relaciones” Gelman escribe sobre la lucha contra la dictadura, la derrota, el exilio y las muertes, pero sobre todo a partir de ese libro la poesía de Gelman incluye el dolor y el desgarramiento interno, transmitiendo todo su sufrimiento y conmocionando emocionalmente a través de sus poesías. En 1982 publica “Citas y comentarios” y “Hacia el sur” y en 1983 “Bajo la lluvia ajena (notas al pie de una derrota)”. A pesar del fin de la dictadura militar con la presidencia de Alfonsín el 10 de diciembre, queda impedido de regresar al país por una causa judicial. En 1985 publica “La junta luz”. El juez federal Miguel Guillermo Pons inicia un proceso en su contra por asociación ilícita y en junio es ordenada su captura. En 1986 el juez Pons lo declara en rebeldía. Publica en ese año “Interrupciones I”. Gana el premio "Boris Vian" por “Com/posiciones” y comienza a colaborar en el diario Página/12 en 1987. Muchos escritores e intelectuales reclaman públicamente contra el exilio judicial de Gelman. El 31 de diciembre Horacio Verbitsky, con el patrocinio de Carlos Auyero, solicita nuevamente la eximición de prisión. El 7 de enero de 1988 la Cámara Federal de la Capital Federal modifica la resolución del juez Pons, y lo exime de prisión bajo fianza juratoria. Gelman regresa a la Argentina en junio, luego de trece años de proscripción y persecución judicial. Publica “Interrupciones II” y “Anunciaciones”. Vuelve a marcharse a México donde vive actualmente. En 1989 se entera telefónicamente de la muerte de su madre de cáncer y más tarde recibe una carta de ella fechada veinte días antes. Gelman, motivado por ese hecho, publica uno de sus libros cumbre, “Carta a mi madre”. El libro mismo es un largo poema. El 8 de octubre el presidente justicialista Carlos Menem indulta a 216 militares condenados o procesados por crímenes violatorios de los derechos humanos, y a 64 ciudadanos considerados miembros de organizaciones guerrilleras, entre ellos, Gelman. El poeta protesta en una nota en Página/12. El 7 de enero de 1990 el equipo de antropología forense identifica los restos de su hijo Marcelo, secuestrado en el campo de concentración Automotores Orletti y luego asesinado de un tiro en la nuca la noche del 13 de octubre, su cadáver fue arrojado al canal de San Fernando, oculto en un tambor de aceite. En 1992 compone un libro de sonetos, algunos de los cuales se publican en medios periodísticos. En 1993 publica “Salarios del impío” y “Antología personal” y en el ’94 publica “Dibaxu”. En 1997 publica “Ni el flaco perdón de Dios”, un libro con testimonios reunidos de hijos de detenidos-desaparecidos, en coautoría con su esposa Mara Lamadrid. Un jurado integrado por Francisco Madariaga, Horacio Salas, Héctor Yánover, entre otros, le otorga el Premio Nacional de Poesía, la máxima distinción que otorga el Estado a los poetas (consistente en 15.000 dólares y en una pensión vitalicia). En el acto de entrega del premio, Gelman habló contra la política socioeconómica del gobierno de Carlos Menem, menciona, de "los esbirros de la dictadura militar que pasean impunemente por las calles del país y por los cargos públicos" y dedicó su premio a las "víctimas con vida de la dictadura, a las víctimas que se dio en llamar desaparecidos, a los que luchan en las rutas de Jujuy en las carpas (de protesta de los maestros) de Buenos Aires, a su hijo y nuera desaparecidos y al hijo o hija de ambos". Publica “Incompletamente”. En 1999 inicia una campaña judicial y de prensa contra el General Eduardo Cabanillas, responsable del robo de su nieta o nieto nacido en cautiverio; y más tarde, por el mismo motivo, con el presidente Julio María Sanguinetti del Uruguay, país donde se presume residirían su nieta y los apropiadores de esta. Ya en el año 2000, y luego de una tenaz búsqueda que incluyó polémicas públicas con el Comandante en Jefe del Ejército Argentino, teniente general Balza, y con el presidente Julio María Sanguinetti del Uruguay, encuentra e identifica a su nieta, residente en Montevideo. Luego de ser verificada su identidad, la joven decidió tomar los apellidos de sus verdaderos padres, llamándose así María Macarena Gelman García. Periodista, escritor, hincha de Atlanta, tangero, traductor, revolucionario y poeta. Juan Gelman es hoy en día uno de los poetas más reconocidos e importantes de nuestro país. Libros publicados * Violín y otras cuestiones (1956) * El juego en que andamos (1959) * Velorio del solo (1961) * Gotán (1962) * Cólera buey (1964) * Traducciones III. Los poemas de Sydney West (1969) * Fábulas (1971) * Relaciones (1973) * Hechos y relaciones (1980) * Si dulcemente (1980) * Citas y Comentarios (1982) * Hacia el Sur (1982) * Com/posiciones (1986) * Interrupciones I (1986) * Interrupciones II (1988) * Anunciaciones (1988) * Carta a mi madre (1989) * Salarios del impío (1993) * Dibaxu (1994) * Incompletamente (1997) * Valer la pena (2001) * País que fue será (2004) * Mundar (2007) Poemas Oración de un desocupado Padre, desde los cielos bájate, he olvidado las oraciones que me enseñó la abuela, pobrecita, ella reposa ahora, no tiene que lavar, limpiar, no tiene que preocuparse andando el día por la ropa, no tiene que velar la noche, pena y pena, rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente. Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces, que me muero de hambre en esta esquina, que no sé de qué sirve haber nacido, que me miro las manos rechazadas, que no hay trabajo, no hay, bájate un poco, contempla esto que soy, este zapato roto, esta angustia, este estómago vacío, esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre cavándome la carne, este dormir así, bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido te digo que no entiendo, Padre, bájate, tócame el alma, mírame el corazón, yo no robé, no asesiné, fui niño y en cambio me golpean y golpean, te digo que no entiendo, Padre, bájate, si estás, que busco resignación en mí y no tengo y voy a agarrarme la rabia y a afilarla para pegar y voy a gritar a sangre en cuello por que no puedo más, tengo riñones y soy un hombre, bájate, qué han hecho de tu criatura, Padre? un animal furioso que mastica la piedra de la calle? El juego en que andamos Si me dieran a elegir, yo elegiría esta salud de saber que estamos muy enfermos, esta dicha de andar tan infelices. Si me dieran a elegir, yo elegiría esta inocencia de no ser un inocente, esta pureza en que ando por impuro. Si me dieran a elegir, yo elegiría este amor con que odio, esta esperanza que come panes desesperados. Aquí pasa, señores, que me juego la muerte. Hechos mientras el dictador o burócrata de turno hablaba en defensa del desorden constituido del régimen él tomó un endecasílabo o verso nacido del encuentro entre una piedra y un fulgor de otoño afuera seguía la lucha de clases/el capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/ la represión/la muerte/las sirenas policiales cortando la noche/él tomó el endecasílabo y con mano hábil lo abrió en dos cargando de un lado más belleza y más belleza del otro/cerró el endecasílabo/puso el dedo en la palabra inicial/apretó la palabra inicial apuntando al dictador o burócrata salió el endecasílabo/siguió el discurso/siguió la lucha de clases/el capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/la represión/ la muerte/las sirenas policiales cortando la noche este hecho explica que ningún endecasílabo derribó hasta ahora a ningún dictador o burócrata aunque sea un pequeño dictador o un pequeño burócrata/y también explica que un verso puede nacer del encuentro entre una piedra y un fulgor de otoño o del encuentro entre la lluvia y un barco y de otros encuentros que nadie sabría predecir/o sea los nacimientos/ casamientos/ los disparos de la belleza incesante Arte poética Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío, como un amo implacable me obliga a trabajar de día, de noche, con dolor, con amor, bajo la lluvia, en la catástrofe, cuando se abren los brazos de la ternura o del, alma, cuando la enfermedad hunde las manos. A este oficio me obligan los dolores ajenos, las lágrimas, los pañuelos saludadores, las promesas en medio del otoño o del fuego, los besos del encuentro, los besos del adiós, todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre. Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos, rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte. Don Luis Gracias, compañero Cernuda, gracias por recordamos la nobleza humana en este tiempo de la despasión. Gracias por recordarla con belleza, como sol que entra en una casa vacía. La llenás con la memoria de los sueños y más, con sueños y horizontes que pueden volver. Gracias por dejamos la palabra que vuela en un claro de la tempestad a ciertas dichas, ciertas esperanzas. Transparente de niños te fuiste, pero no. Bailamos nuestra danza contra clausuras de la nada. Todo el día viví con tu ausencia mejor dicho... todo el día viví con tu ausencia mejor dicho todo el día viví de tu ausencia ya que los terremotos otros desastres internacionales no me distrajeron de ti yo soy un hombre mundial me interesa la revolución en Pakistán la falta de revolución en el Yorkshire donde una vez vi que lloraban de hambre o de rabia nomás ¿cómo es posible entonces que entre las tempestades o sus calmas que vienen a ser lo mismo desde cierto punto de vista yo no haya olvidado tu valor la suave apariencia que adquirís y todo sea como tu olor después de haber amado antes de haber amado sea como tu olor? XCI toda poesía es hostil al capitalismo puede volverse seca y dura pero no porque sea pobre sino para no contribuir a la riqueza oficial puede ser su manera de protestar de volverse flaca ya que hay hambre amarilla de sed y penosa de puro dolor que hay puede ser que en cambio abra los callejones del delirio y las bestias canten atropellándose vivas de furia de calor sin destino puede ser que se niegue a sí misma como otra manera de vencer a la muerte así como se llora en los velorios poetas de hoy poetas de este tiempo nos separaron de la grey no sé que será de nosotros conservadores comunistas apolíticos cuando suceda lo que sucederá pero toda poesía es hostil al capitalismo Gelman en la epoca de la Dictadura Lazos entre Gelman y su nieta Juan Gelman sufrió terribles consecuencias a causa de la Dictadura Militar en 1976: su hijo Marcelo Ariel y su nuera María Claudia fueron detenidos-desaparecidos. Claudia llevaba 7 meses de embarazo en el momento de su desaparición. El poeta pudo averiguar que había dado a luz en un centro clandestino de detención, en Uruguay. Menciona en una entrevista el proceso de la búsqueda de su nieta robada en aquellos años, y entre ello, una carta abierta dedicada a su nieta (que en esos momentos conocía poco y nada sobre ella): Periodista -En la búsqueda de tu nieta no estuviste solo. Juan Gelman -Quien hizo realmente la investigación para encontrarla fue Mara La Madrid, mi segunda mujer, que no es la madre de mis hijos. Ella, como ciudadana, se interesó mucho y con rigor; archivos, documentos, todas las noches nos reuníamos, desechábamos información, incorporábamos otra, porque cada vez que yo venía a la Argentina no faltaban personas que me venían a ver con fotos y me decían: “Mire, qué parecida a su nuera”, o “qué parecido a su hijo”. No sabíamos si era niña o niño. Entonces una noche con mi mujer decidimos que no era ésa la forma de buscar, que lo que teníamos que buscar era el destino de mi nuera, María Claudia García Iruretagoyena. Por ese camino sí pudimos dar con ella, después de más de tres años de investigación y de una campaña internacional que yo hice con la ayuda de un poeta alemán y uno colombiano. P. -¿El desenlace cómo fue? Gelman -Ubicamos a mi posible nieta. Yo le pedí a un obispo uruguayo que intermediara con la supuesta madre de la chica, el supuesto padre ya había fallecido. En realidad era la única madre que había conocido en su vida. Porque a los dos meses de nacer la separaron de María Claudia, a quien raptaron en Uruguay. A Macarena la pusieron en una canastita y la dejaron en el umbral de la casa de esta familia; él era jefe de policía en un departamento de Uruguay y muy amigo del presidente Sanguinetti. Le di todos los datos al obispo; le digo: “Mire, nosotros tenemos noventa y tanto por ciento de seguridad de que esta persona es mi nieta, vive en tal lado con la señora que la crió y lo que le ruego es que usted hable con ella”. Porque la habían anotado como propia, sabés, y a una edad en la que en aquel entonces no era posible que ese matrimonio pudiera concebir un hijo. Bueno, el obispo habló. Mientras tanto, la campaña internacional estaba a pleno. Ahí Sanguinetti cometió una serie de faltas imperdonables. Por ejemplo, Günter Grass escribió una carta y él prácticamente lo calificó de idiota útil y de ignorante. Eso provocó más indignación todavía. La carta por mi nieta fue firmada por más de cien mil personas de cien países, doce premios Nobel, escritores, gente de a pie… A mí siempre me pareció una cosa extraordinaria, porque ¿cómo hacés después de veintitrés años para recuperar a alguien cuya madre fue secuestrada, su padre secuestrado y asesinado y ella… vaya a saber en manos de quién? ~~~~Carta abierta a mi nieta o nieto~~~~ por Juan Gelman Dentro de seis meses cumplirás 19 años. Habrás nacido algún día de octubre de 1976 en un campo de concentración. Poco antes o poco después de tu nacimiento, el mismo mes y año, asesinaron a tu padre de un tiro en la nuca disparado a menos de medio metro de distancia. El estaba inerme y lo asesinó un comando militar, tal vez el mismo que lo secuestró con tu madre el 24 de agosto en Buenos Aires y los llevó al campo de concentración Automotores Orletti que funcionaba en pleno Floresta y los militares habían bautizado "el Jardín". Tu padre se llamaba Marcelo. Tu madre, Claudia. Los dos tenían 20 años y vos, siete meses en el vientre materno cuando eso ocurrió. A ella la trasladaron -y a vos con ella- cuando estuvo a punto de parir. Debe haber dado a luz solita, bajo la mirada de algún médico cómplice de la dictadura militar. Te sacaron entonces de su lado y fuiste a parar -así era casi siempre- a manos de una pareja estéril de marido militar o policía, o juez, o periodista amigo de policía o militar. Había entonces una lista de espera siniestra para cada campo de concentración: Los anotados esperaban quedarse con el hijo robado a las prisioneras que parían y, con alguna excepción, eran asesinadas inmediatamente después. Han pasado 12 años desde que los militares dejaron el gobierno y nada se sabe de tu madre. En cambio, en un tambor de grasa de 200 litros que los militares rellenaron con cemento y arena y arrojaron al Río San Fernando, se encontraron los restos de tu padre 13 años después. Está enterrado en La Tablada. Al menos hay con él esa certeza. Me resulta muy extraño hablarte de mis hijos como tus padres que no fueron. No sé si sos varón o mujer. Sé que naciste. Me lo aseguró el padre Fiorello Cavalli, de la Secretaría de Estado del Vaticano, en febrero de 1978. Desde entonces me pregunto cuál ha sido tu destino. Me asaltan ideas contrarias. Por un lado, siempre me repugna la posibilidad de que llamaras "papá" a un militar o policía ladrón de vos, o a un amigo de los asesinos de tus padres. Por otro lado, siempre quise que, cualquiera hubiese sido el hogar al fuiste a parar, te criaran y educaran bien y te quisieran mucho. Sin embargo, nunca dejé de pensar que, aún así, algún agujero o falla tenía que haber en el amor que te tuvieran, no tanto porque tus padres de hoy no son los biológicos -como se dice-, sino por el hecho de que alguna conciencia tendrán ellos de tu historia y de como se apoderaron de tu historia y la falsificaron. Imagino que te han mentido mucho. También pensé todos estos años en que hacer si te encontraba: si arrancarte del hogar que tenías o hablar con tus padres adoptivos para establecer un acuerdo que me permitiera verte y acompañarte, siempre sobre la base de que supieras vos quién eras y de dónde venías. El dilema se reiteraba cada vez -y fueron varias- que asomaba la posibilidad de que las Abuelas de Plaza de Mayo te hubieran encontrado. Se reiteraba de manera diferente, según tu edad en cada momento. Me preocupaba que fueras demasiado chico o chica -por ser suficientemente chico o chica- para entender lo que había pasado. Para entender por qué no eran tus padres los que creías tus padres y a lo mejor querías como a padres. Me preocupaba que padecieras así una doble herida, una suerte de hachazo en el tejido de tu subjetividad en formación. Pero ahora sos grande. Podés enterarte de quién sos y decidir después qué hacer con lo que fuiste. Ahí están las Abuelas y su banco de datos sanguíneos que permiten determinar con precisión científica el origen de hijos de desaparecidos. Tu origen. Ahora tenés casi la edad de tus padres cuando los mataron y pronto serás mayor que ellos. Ellos se quedaron en los 20 años para siempre. Soñaban mucho con vos y con un mundo más habitable para vos. Me gustaría hablarte de ellos y que me hables de vos. Para reconocer en vos a mi hijo y para que reconozcas en mí lo que de tu padre tengo: los dos somos huérfanos de él. Para reparar de algún modo ese corte brutal o silencio que en la carne de la familia perpetró la dictadura militar. Para darte tu historia, no para apartarte de lo que no te quieras apartar. Ya sos grande, dije. Los sueños de Marcelo y Claudia no se han cumplido todavía. Menos vos, que naciste y estás quién sabe dónde ni con quién. Tal vez tengas los ojos verdegrises de mi hijo o los ojos color castaño de su mujer, que poseían un brillo especial, tierno y pícaro. Quién sabe como serás si sos varón. Quién sabe cómo serás si sos mujer. A lo mejor podés salir de ese misterio para entrar en otro: el del encuentro con un abuelo que te espera. 12 de abril de 1995 - Escrita en 1995 y publicada en Brecha, el 23 de diciembre de 1998 Al término de una entrevista mantenida recientemente entre Gelman y el presidente uruguayo, Jorge Batlle, Gelman dio a conocer la noticia sobre la aparición de su nieta aunque preservó la identidad de la joven. Tan sólo dijo "vive con su familia que la quiere y a la cual quiere" y añadió que su nieta se mostró dispuesta a someterse a los estudios de ADN para confirmar su identidad. En octubre de 1997 Gelman recibió el primer dato concreto a través de una de las sobrevivientes uruguayas. Según ella, había indicios sólidos de que una prisionera embarazada había sido trasladada a Uruguay. En mayo de 1998 se pudo confirmar que una muchacha prisionera en Montevideo, había sido ingresada en noviembre de 1976 en el Hospital Militar para dar a luz. Después de tantos años, costó mucho ubicar a los sobrevivientes y en algunos casos el dolor vivido les impedía hablar. A comienzos del año pasado, y ya con la certeza que su nuera había tenido un bebé en Uruguay, Gelman viajó a Montevideo para establecer los primeros contactos personales. Algunos meses más tarde, el presidente uruguayo, Julio María Sanguinetti declaró públicamente que "en Uruguay nunca hubo casos de niños secuestrados, como en la Argentina". Tras meses de promesas incumplidas y declaraciones vagas, el poeta decidió publicar una carta abierta al mandatario uruguayo. A partir de allí Sanguinetti comenzó a recibir cartas de todo el mundo exigiendo respuestas: los Premios Nobel José Saramago, Adolfo Pérez Esquivel, Dario Fo, Rigoberta Menchú, Günter Grass, Seamus Heaney y Wole Soyinka, además de grupos de poetas, académicos, científicos: todas las voces pedían lo mismo: el esclarecimiento de la verdad. Sanguinetti perdía la paciencia y la compostura. El mandatario ya bastante airado reiteraba que en Uruguay no había información que dar. Pero gracias a todas estas cartas abiertas, la gente reaccionó y comenzó a comunicar datos que afloraban a la memoria. […] Fragmento de la carta abierta del poeta Juan Gelman: […] Hay numerosos nombres de militares involucrados en el capítulo uruguayo del Plan Cóndor, que operaban en Orletti y otras cárceles argentinas; han sido denunciados tantas veces que sus apellidos ya resultan familiares. La presencia de una mujer embarazada en la cárcel clandestina del SID fue denunciada por el ex militar J.C. Barboza y por otros ex detenidos ante la Justicia uruguaya y la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados en 1985. Es decir, que las autoridades uruguayas tenían desde el primer año de gobierno constitucional las pistas para investigar; pero en lugar de hacerlo, las ocultaron y borraron, haciendo más difícil la búsqueda de los familiares. ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ Poema dedicado a su hijo Ariel Marcelo "deshijándote mucho/deshijándome/ buscándote por tu suavera/ paso mi padre solo de vos/pasa la voz secreta que tejés/paciente/ como desalmadura de mi estar/ ¿niñito que pasás volando por los trabajos grandísimos?/ ¿atando?/¿desatando?/¿atando para que no me quepa en vos?/¿me fuese afuera de este dolor?/¿a dónde?/¿qué país sangrás/para que sangre carnemente?/ ¿por dónde andás/tristísimo de tibio? ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ La madre de Juan Gelman falleció de cáncer en 1989 cuando el se encontraba exiliado en México, tratando de obtener un pasaporte falso para volver a verla antes de morir. Motivado y a la vez de alguna forma conmovido por lo sucedido, Gelman se dedica a escribir y publicar uno de sus libros más cumbres denominado: “Carta a mi madre”. El libro mismo es un poema largo dedicado a ella. Carta a mi madre (fragmento) Recibí tu carta 20 días después de tu muerte y cinco minutos después de saber que habías muerto / una carta que el cansancio, decías, te interrumpió / te habían visto bien por entonces / aguda como siempre / activa a los 85 años de edad pese a las tres operaciones contra el cáncer que finalmente te llevó / ¿te llevó el cáncer? / ¿no mi última carta? / la leíste, respondiste, moriste / ¿adivinaste que me preparaba a volver? / yo entraría a tu cuarto y no te ibas a admitir / y nos besábamos / nos abrazamos y lloramos / y nos volvemos a besar / a nombrar / y estamos juntos / no en estos fierros duros / vos / que contuviste tu muerte tanto tiempo / ¿por qué no me esperaste un poco más? / ¿temías por mi vida? / ¿me habrás cuidado de ese modo? / ¿jamás crecí para tu ser? / ¿alguna parte de tu cuerpo siguió vivida de mi infancia? / ¿por eso me expulsaste de tu morir? / ¿como antes de vos? / ¿por mi carta? / ¿intuiste? / ENTREVISTA A LA NIETA DE JUAN GELMAN La entrevista es una cena en un céntrico hotel de Montevideo, al que llega con vaqueros, camisa y pulóver, un atuendo parco y sencillo, difícil de recordar, como si reclamara para sí una vulgaridad de la que definitivamente carece. De los jovencísimos padres que nunca conoció habla con ternura y, a veces, en presente. –¿Cómo le dieron la noticia de que usted era hija de otros? –Me lo dijo mi mamá. Mi papá había muerto cuatro meses atrás y mi madre me dijo que mi abuelo estaba buscándome. En realidad, toda mi familia biológica me estaba buscando. Mis papás biológicos tenían 19 y 20 años. Eran argentinos. Vivían en Buenos Aires. Los secuestran el 24 de agosto de 1976. –Su madre tendría ahora 51 años. –No sé si llegó a cumplir los 20. La última vez que la ven con vida es el 22 de diciembre, y a mí me dejan en la casa de los papás que me criaron el 14 de enero de 1977. […] los secuestran, los llevan a un centro clandestino de detención que se llamaba Automotores Orletti. Allí permanecen. A mi papá lo matan en el año 1976 mismo, a finales de septiembre u octubre. Y a mi mamá la trasladan a Uruguay dentro de la operación que se llamaba Plan Cóndor. Estaba embarazada de siete meses y medio cuando la secuestran. –¿Sabía usted qué fue el Plan Cóndor? –En aquel momento no, pero fue de lo primero que me enteré. Porque cuando mi mamá me cuenta que no soy hija biológica de ellos, me dice que si quiero saber algo más tengo que hablar con el obispo Pablo Galimberti, que era la persona que mi abuelo había contactado para hablar con nosotros. Según supe después, mi abuelo sabía que mis padres eran muy devotos y que era la mejor manera de acercarse a mi familia adoptiva. Mi mamá le había dicho a monseñor Galimberti que yo no sabía nada y que, de hecho, ella y mi papá habían planeado contarme la verdad ese mismo año, en 2000. Pero nunca llegaron a hacerlo. Mi padre murió de cáncer cuatro meses antes del encuentro con el obispo. –¿Nunca sospechó usted nada, ningún indicio de que sus padres no fueran realmente sus padres? –No, absolutamente nada. –¿Le molestó la noticia? ¿Se enfadó con su madre? –Tanto en ese momento como después, siempre pensé que la verdad era mejor que cualquier otra cosa. […] el parto fue el 10 de noviembre. […] Después del 22 de diciembre, última fecha en la que nos ven juntas y viva a mi mamá, ya no se sabe nada hasta el 14 de enero, día en que me dejan en la puerta de la casa de mis papás. Según ellos, una noche tocaron el timbre, abrieron la puerta y había una canastita con un bebé y un cartelito. Era yo. –Un regalito, vaya. –Sí, un regalito (se ríe). Un regalito que habían robado de algún lado. De mi mamá no se supo nunca más nada. […] –¿Se resistió en algún momento a conocer la verdad? –No, nunca. Enseguida llamé a monseñor Garimbaldi y, cuando me senté a hablar con él, lo primero que me contó es la historia de la Operación Cóndor, […] Me contó todo lo que mi abuelo había podido averiguar. Lo que él sabía. Que a efectos de confirmar mi identidad había que hacer una prueba de ADN, cosa que yo manejaba perfectamente (estudia Bioquímica y trabaja en la administración de un hospital). Sabía en qué consistía y sabía que era necesario. Y, bueno, me dijo que lo mejor era ir aproximándome a mi abuelo, al principio, no de forma directa sino con cierta prudencia, durante un tiempo. Siempre a través del obispo. Me consiguió una carpeta con fotos de mi abuelo. […] no sabía quién era mi abuelo. Era la primera vez que oía su nombre. Y, desde luego, tuve la inquietud de entrar en contacto con él inmediatamente, así que mi abuelo y su mujer viajan a Montevideo y ahí nos conocemos. Fue por esas fechas, febrero de 2000, que se supo oficialmente mi paradero. –¿Tuvo miedo de toda esta nueva situación en su vida? –Sí, bastante. Mucho. Conocí a mi abuelo y quedamos en hacerme la prueba del ADN. No tenía sentido quedarme con la duda. Los análisis despejaron todas las dudas: al 99,99 por ciento de probabilidades era yo. Durante el tiempo de espera del resultado me relacioné mucho con mi abuelo. –Supongo que a raíz de todo esto conoció a un montón de nuevos familiares. –Sí. Ahora tengo también una abuela paterna que vive en Buenos Aires. Tengo un primo y una tía en Buenos Aires, también por parte de mi papá. Y tengo un abuelo y un tío en España, en Barcelona, por parte de mi mamá. También hay primos de mis padres, amigos... He tratado de conocer a toda la gente que he podido. La verdad es que ha sido muy rico como experiencia y también en aporte de datos para reconstruir la historia. […]–¿Y cómo ha vivido todo esto su familia adoptiva? ¿Cambiaron las relaciones entre ustedes? –Mi mamá, con la que vivo al día de hoy, además de aceptar el hecho de que no era su hija, mostró toda su colaboración en mi investigación, en el sentido de no ocasionarme dolor. Al contrario. Siempre me apoyó en todo lo que quise hacer. Lo hizo incluso en el juicio de filiación, que se llevó a cabo en 2004 y que fue lo más difícil. –Para ella tuvo que ser muy doloroso. –Por supuesto. Pero siempre tuvo una actitud de acompañarme más que de cuestionarme. Ella incluso siente un gran aprecio por mi abuelo Juan Gelman. Es mayor. Ahora tiene 76 años y está muy delicada de salud. Supongo que todo esto la ha influido mucho. –¿Ayudó la forma en la que ella le dio la noticia? ¿Cómo fue exactamente? –Un día volvía a casa y me la encontré llorando. Le pregunté qué le pasaba. Me dijo que tenía que hablar conmigo, pero que no podía hacerlo mientras yo entraba y salía (siempre andaba de acá para allá). Me dijo que mejor hablábamos cuando volviera de trabajar. Lloraba tanto que decidí quedarme. Le preguntaba y le preguntaba y ella sólo lloraba. Casi no podía hablar. Le pregunté si tenía que ver con papá, con ella. Me dijo que con los tres. Y entonces, no me pregunte por qué, yo nunca sospeché, lo cierto es que, ante su silencio y su llanto, le pregunté ¿es que no soy hija de ustedes? Y ella me dijo: ¿quién te lo dijo? Ahí fue cuando me di cuenta de lo que había dicho. –De modo que de alguna forma, aunque fuera de forma inconsciente, usted lo sabía. –Parece que voy a tener que terminar aceptando que sí. Entonces, ahí ella ya me cuenta cómo llego a la casa de ellos, y me dice que desconocía de dónde provenía yo hasta que este señor que era mi abuelo se puso en contacto con ella. Obviamente, me puse a llorar. No entendía lo que me pasaba en la cabeza. –Antes dijo que a raíz de todo esto se relacionó mucho con su abuelo. ¿Le gustó? –Sí. Yo iba con un miedo terrible la primera vez, y él me imagino que tendría un montón de dudas. Pero a partir de ahí todo fue una avalancha. Había decisiones que tomar en un momento histórico y político en el que todavía se negaba la existencia de niños robados en Uruguay. El tema de los desaparecidos siempre se dejaba de lado. Aquí se negaban la mayoría de las cosas. –¿Y hasta entonces nunca se había preocupado usted por estos asuntos? –No. Tampoco tenía afiliación política alguna. No me interesaba la política partidaria, aunque militaba en un sindicato estudiantil. La Ley de Caducidad no permite que los responsables de crímenes de la dictadura sean investigados. En cierta manera no permite ni la investigación, si bien este gobierno ha hecho mucho por permitir todas las investigaciones abiertas. El problema es que es una ley aprobada por referéndum. El gobierno consideró que el caso de mi mamá no debía estar incluido en la ley. Pero, a pesar de eso, la causa judicial, ya archivada, que presentó mi abuelo en el año 2002 y que yo pedí reabrir en febrero de este año, fue de nuevo archivada en base a esa ley. Eso ha cerrado las puertas a la investigación a nivel judicial. –Por todo ello empieza usted a darle publicidad a toda su historia. –No, esto es muy reciente. No he empezado a hablar con la prensa hasta este mismo año. Porque es ahora cuando está ampliamente probado que lo que me pasó a mí le pasó a muchísima gente en lo que tiene que ver con Argentina y Uruguay. Esto pasó. Fue muy cruel. –La colaboración de la dictadura uruguaya con la argentina fue muy estrecha. –Sí, y hay que luchar por la verdad y para que esto no vuelva a pasar. Es la causa de mucha gente. –¿Ha contactado gente con historias similares? –Sí, por supuesto. Llega un momento en que tu entorno no te satisface. Es muy difícil hablar de algunas cosas. Mis amigos me han manifestado muchas veces que les cuesta mucho tratar esta parte de mi historia. Que no saben si hablarme, si no hablarme, si preguntarme. Y, de hecho, de muchas cosas se van enterando por la prensa, porque, obviamente, uno no llega a una reunión y dice, bueno, a ver, cuéntame. –¿Es más fácil hablar con otros niños robados? –Sí, entre nosotros hay una empatía. Es algo bastante especial, Una comunicación más allá del conocimiento personal. Al menos a mí me ha pasado. Espontáneamente surge el tema, las experiencias. Y uno se siente entendido. –¿Hay asociaciones de niños robados en las que usted se haya implicado? –Sí, y organizan actividades para reconstruir sus historias. En Argentina es mucho más común, así que allí me siento más cómoda, menos rara. –En todo caso, usted está ahora totalmente movilizada. –Sí. Es verdad que hay cosas muy íntimas que no cuento públicamente, pero, aunque emocionalmente es un gran esfuerzo, no me incomoda contar mi historia. Lo que me pasó a mí le pasó a mucha gente, y creo que vale la pena que se sepa que estas cosas sucedieron. –Usted ha tenido la suerte de contar con un abuelo que no se rindió. –Sí. La verdad es que en lo personal estoy superagradecida porque colaboró muchísima gente, tanto en la búsqueda como después en las distintas etapas, si bien naturalmente uno se llega a sentir muy solo porque resulta que la que es mi familia no lo es, y la que es, no lo fue. Y no está acá. La distancia es algo positivo y negativo a la vez. Compartir las cosas en la distancia es complicado. Ahora viajo bastante a Argentina a ver a mis nuevos parientes. A veces voy cuando los extraño y a veces quiero irme corriendo. –¿Se siente ahora más argentina que uruguaya? –Bueno, el corazón está dividido. –¿Sigue interesada en saber algo más de su madre? –Cada vez tengo más interés. Quiero saber qué pasó con ella y dónde está. Y, bueno, todo es muy difícil. Te dicen, mira, tus papás son éstos. Tienes que conocerlos a través de otra gente. Cuando me enteré de su existencia yo ya había vivido más de lo que ellos vivieron. Las circunstancias tan trágicas y tan injustas... –Me imagino sus ansias de ver sus fotos. –Sí, sí. Aparte es que yo era de chiquita, hasta los 13 años, muy parecida a mi mamá. Muy parecida. Ahora me dicen que tengo una mezcla de los dos. Que incluso me parezco más a mi papá. Eso impresiona mucho. –¿Qué idea se ha hecho usted de cómo eran? –Sé que eran muy buenas personas. Mi papá era introvertido, un chico muy maduro para la edad que tenía, pensativo, preocupado por lo que pasaba. Dulce. No muy deportista. Y mi mamá... Me la describen como alegre e inquieta, graciosa. Los amigos los querían muchísimo. –Me imagino que exprime usted ahora a la familia y a los amigos para que le cuenten. –Sí, me encanta que me cuenten cosas. A veces me cuesta pedírselo, la verdad. –¿Avanza la investigación por encontrar a su madre? –Eso está ahora un poco estancado. Y con el tiempo la angustia crece. Los militares tienen un pacto de silencio y no hablan. Yo siempre tengo la expectativa de que se rompa ese pacto. Pero por lo que he visto es muy difícil. –En la prensa se publican hallazgos de vez en cuando. –El problema es que la búsqueda, con la escasez de datos que hay, es muy complicada. Pero el gobierno actual de Tabaré Vázquez tiene una gran disposición a seguir investigando. –¿Realmente se siente amparada por el gobierno? –Sí. El gobierno anterior, de Julio María Sanguinetti, a su manera, también colaboró. Nunca me han puesto dificultades. Todos me han dado su apoyo. Se hizo una Comisión para la Paz, que investigó en 2000 con potestades muy limitadas, pero fue un primer paso importantísimo que dio el gobierno del presidente Jorge Batlle. Y a partir de entonces el tema se ha mantenido. La Comisión para la Paz terminó y no se logró mucho respecto a mi mamá, pero esa comisión fue valiosa. Con el gobierno de izquierda de Tabaré Vázquez, obviamente, las cosas tomaron otra fuerza. –Sin embargo, su abuelo mantuvo un duro encontronazo con Sanguinetti por su falta de colaboración para desvelar los atropellos de la dictadura. –Sí. Y también se habló de la vinculación que pudo haber tenido mi papá adoptivo con la gente que me robó y me dejó en la puerta de su casa. Incluso se manejó que era amigo de Sanguinetti o de alguno de los asesinos de mi mamá. No hay nada probado. Sin duda tuvieron una relación política. Mi papá era inspector de policía. Pero para mí todo esto es una incógnita. –¿Y qué dice su madre? ¿No sabe nada? –Mi madre desconocía realmente... creo. No estoy segura, obviamente. Y no sé lo que pudo llegar a saber mi papá. Sé que supo antes de morir que mi abuelo me andaba buscando. No me lo dijo. No es una cosa fácil de decir. –No parece que haya anidado rencor hacia su familia adoptiva. –Mis sentimientos respecto de mi familia adoptiva no han cambiado. Me dieron una muy buena educación y una muy buena infancia. No tengo nada negativo contra ellos. Todo lo que vino después es una conjunción de historias de tanta gente... Sé que mi papá no tuvo nada que ver con la muerte de mi mamá. –¿Ha leído a Juan Gelman? –He leído todo lo que he podido. La poesía siempre me ha gustado. Mi papá también escribía. De hecho, me hicieron llegar unos cuadernos suyos. Era una poesía también muy fuerte para la edad que tenía. Dura. Negro, muerte, sangre. Algo premonitorio. Había un poema incluso en el que se despedía de los amigos ¡a los 15 años! Supongo que eso tiene que ver también con una generación que yo no termino de conocer. Quizás eso no estaba tan fuera de lugar en ese momento. Para mí fue fuerte. Que mi papá tuviera esa visión... * De El País Semanal. Especial para para Página/12. -Bibliografia -Radio Netherlands Online: http://static.rnw.nl/ -Wikipedia –La enciclopedia Libre-: Wikipedia.net -Taringa! – Inteligencia Colectiva: taringa.net -Solo Literatura: http://sololiteratura.com/ -Equipo de Investigaciones Rodolfo Walsh: http://www.rodolfowalsh.org/ -A media Voz: http://amediavoz.com/ -Comisión Provincial de Derechos Humanos: http://www.cpdhcorrientes.com.ar/ ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ Me costo un poco armar este trabajo pero tuvo buenos resultados (: asi que si lo queres compartir en otro lado, agradeceme en alguna partecita del post Antes que nada, quiero decir que he visto muchos post de este tipo los cuales recibian comentarios agresivos o con peleas que no llevan a ningun lado, usuarios que quieran hacer comentarios de ese tipo sin ningun objetivo en particular sólo molestar, abstenerse.. este post es informativo y va más alla de la politica que tenga cada uno, asi que espero que les guste lo que hayan leido saludos!!

2
0
E
El Matadero (de Esteban Echeverria): Cuento y análisis
Apuntes Y MonografiasporAnónimo3/28/2011

Como a todos en algun momento me tocó el tormento de realizar una tarea sobre este cuento que, si bien esta buenisimo, no da para leerlo obligatoriamente y más analizar cada cosa vueltera de él! pero bue en fin Les dejo acá: el cuento de Echeverria, un cuestionario que me mandaron a hacer y sus respuestas obviamente... el cuestionario es un análisis del cuento, asi que espero que les sirva y espero salvar vidas (?) con él ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ El matadero Esteban Echeverría A pesar de que la mía es historia, no la empezaré por el arca de Noé y la genealogía de sus ascendientes como acostumbraban hacerlo los antiguos historiadores españoles de América que deben ser nuestros prototipos. Temo muchas razones para no seguir ese ejemplo, las que callo por no ser difuso. Diré solamente que los sucesos de mi narración, pasaban por los años de Cristo de 183... Estábamos, a más, en cuaresma, época en que escasea la carne en Buenos Aires, porque la iglesia adoptando el precepto de Epitecto, sustine abstine (sufre, abstente) ordena vigilia y abstinencia a los estómagos de los fieles, a causa de que la carne es pecaminosa, y, como dice el proverbio, busca a la carne. Y como la iglesia tiene ab initio y por delegación directa de Dios el imperio inmaterial sobre las conciencias y estómagos, que en manera alguna pertenecen al individuo, nada más justo y racional que vede lo malo. Los abastecedores, por otra parte, buenos federales, y por lo mismo buenos católicos, sabiendo que el pueblo de Buenos Aires atesora una docilidad singular para someterse a toda especie de mandamiento, solo traen en días cuaresmales al matadero, los novillos necesarios para el sustento de los niños y de los enfermos dispensados de la abstinencia por la Bula..., y no con el ánimo de que se harten algunos herejotes, que no faltan, dispuestos siempre a violar los mandamientos carnificinos de la iglesia, y a contaminar la sociedad con el mal ejemplo. Sucedió, pues, en aquel tiempo, una lluvia muy copiosa. Los caminos se anegaron; los pantanos se pusieron a nado y las calles de entrada y salida a la ciudad rebosaban en acuoso barro. Una tremenda avenida se precipitó de repente por el Riachuelo de Barracas, y extendió majestuosamente sus turbias aguas hasta el pie de las barrancas del alto. El Plata creciendo embravecido empujó esas aguas que venían buscando su cauce y las hizo correr hinchadas por sobre campos, terraplenes, arboledas, caseríos, y extenderse como un lago inmenso por todas las bajas tierras. La ciudad circunvalada del Norte al Este por una cintura de agua y barro, y al Sud por un piélago blanquecino en cuya superficie flotaban a la ventura algunos barquichuelos y negreaban las chimeneas y las copas de los árboles, echaba desde sus torres y barrancas atónitas miradas al horizonte como implorando misericordia al Altísimo. Parecía el amago de un nuevo diluvio. Los beatos y beatas gimoteaban haciendo novenarios y continuas plegarias. Los predicadores atronaban el templo y hacían crujir el púlpito a puñetazos. Es el día del juicio, decían, el fin del mundo está por venir. La cólera divina rebosando se derrama en inundación. ¡Ay de vosotros pecadores! ¡Ay de vosotros unitarios impíos que os mofáis de la iglesia, de los santos, y no escucháis con veneración la palabra de los ungidos del Señor! ¡Ay de vosotros si no imploráis misericordia al pie de los altares! Llegará la hora tremenda del vano crujir de dientes y de las frenéticas imprecaciones. Vuestra impiedad, vuestras herejías, vuestras blasfemias, vuestros crímenes horrendos, han traído sobre nuestra tierra las plagas del Señor. La justicia y el Dios de la Federación os declarará malditos. Las pobres mujeres salían sin aliento, anonadadas del templo, echando, como era natural, la culpa de aquella calamidad a los unitarios. Continuaba, sin embargo, lloviendo a cántaros, y la inundación crecía acreditando el pronóstico de los predicadores. Las campanas comenzaron a tocar rogativas por orden del muy católico Restaurador, quien parece no las tenía todas consigo. Los libertinos, los incrédulos, es decir, los unitarios, empezaron a amedrentarse al ver tanta cara compungida, oír tanta batahola de imprecaciones. Se hablaba ya como de cosa resuelta de una procesión en que debía ir toda la población descalza y a cráneo descubierto, acompañando al Altísimo, llevado bajo palio por el Obispo, hasta la barranca de Balcarce, donde millares de voces conjurando al demonio unitario de la inundación, debían implorar la misericordia divina. Feliz, o mejor, desgraciadamente, pues la cosa habría sido de verse, no tuvo efecto la ceremonia, porque bajando el Plata, la inundación se fue poco a poco escurriendo en su inmenso lecho sin necesidad de conjuro ni plegarias. Lo que hace principalmente a mi historia es que por causa de la inundación estuvo quince días el matadero de la Convalecencia sin ver una sola cabeza vacuna, y que en uno o dos, todos los bueyes de quinteros y aguateros se consumieron en el abasto de la ciudad. Los pobres niños y enfermos se alimentaban con huevos y gallinas, y los gringos y herejotes bramaban por el beef-steak y el asado. La abstinencia de carne era general en el pueblo, que nunca se hizo más digno de la bendición de la iglesia, y así fue que llovieron sobre él millones y millones de indulgencias plenarias. Las gallinas se pusieron a 6 $ y los huevos a 4 reales y el pescado carísimo. No hubo en aquellos días cuaresmales promiscuaciones ni excesos de gula; pero en cambio se fueron derechito al cielo innumerables ánimas y acontecieron cosas que parecen soñadas. No quedó en el matadero ni un solo ratón vivo de muchos millares que allí tenían albergue. Todos murieron de hambre o ahogados en sus cuevas por la incesante lluvia. Multitud de negras rebusconas de achuras, como los caranchos de presa, se desbandaron por la ciudad como otras tantas harpías prontas a devorar cuanto hallaran comible. Las gaviotas y los perros inseparables rivales suyos en el matadero, emigraron en busca de alimento animal. Porción de viejos achacosos cayeron en consunción por falta de nutritivo caldo; pero lo más notable que sucedió fue el fallecimiento casi repentino de unos cuantos gringos herejes que cometieron el desacato de darse un hartazgo de chorizos de Extremadura, jamón y bacalao y se fueron al otro mundo a pagar el pecado cometido por tan abominable promiscuación. Algunos médicos opinaron que si la carencia de careo continuaba, medio pueblo caería en síncope por estar los estómagos acostumbrados a su corroborante jugo; y era de notar el contraste entre estos tristes pronósticos de la ciencia y los anatemas lanzados desde el púlpito por los reverendos padres contra toda clase de nutrición animal y de promiscuación en aquellos días destinados por la iglesia al ayuno y la penitencia. Se originó de aquí una especie de guerra intestina entre los estómagos y las conciencias, atizada por el inexorable apetito y las no menos inexorables vociferaciones de los ministros de la iglesia, quienes, como es su deber, no transigen con vicio alguno que tienda a relajar las costumbres católicas: a lo que se agregaba el estado de flatulencia intestinal de los habitantes, producido por el pescado y los porotos y otros alimentos algo indigestos. Esta guerra se manifestaba por sollozos y gritos descompasados en la peroración de los sermones y por rumores y estruendos subitáneos en las casas y calles de la ciudad o donde quiera concurrían gentes. Alarmose un tanto el gobierno, tan paternal como previsor, del Restaurador creyendo aquellos tumultos de origen revolucionario y atribuyéndolos a los mismos salvajes unitarios, cuyas impiedades, según los predicadores federales, habían traído sobre el país la inundación de la cólera divina; tomó activas providencias, desparramó sus esbirros por la población y por último, bien informado, promulgó un decreto tranquilizador de las conciencias y de los estómagos, encabezado por un considerando muy sabio y piadoso para que a todo trance y arremetiendo por agua y todo se trajese ganado a los corrales. En efecto, el decimosexto día de la carestía víspera del día de Dolores, entró a nado por el paso de Burgos al matadero del Alto una tropa de cincuenta novillos gordos; cosa poca por cierto para una población acostumbrada a consumir diariamente de 250 a 300, y cuya tercera parte al menos gozaría del fuero eclesiástico de alimentarse con carne. ¡Cosa estraña que haya estómagos privilegiados y estómagos sujetos a leyes inviolables y que la iglesia tenga la llave de los estómagos! Pero no es extraño, supuesto que el diablo con la carne suele meterse en el cuerpo y que la iglesia tiene el poder de conjurarlo: el caso es reducir al hombre a una máquina cuyo móvil principal no sea su voluntad sino la de la iglesia y el gobierno. Quizá llegue el día en que sea prohibido respirar aire libre, pasearse y hasta conversar con un amigo, sin permiso de autoridad competente. Así era, poco más o menos, en los felices tiempos de nuestros beatos abuelos que por desgracia vino a turbar la revolución de Mayo. Sea como fuera; a la noticia de la providencia gubernativa, los corrales del Alto se llenaron, a pesar del barro, de carniceros, achuradores y curiosos, quienes recibieron con grandes vociferaciones y palmoteos los cincuenta novillos destinados al matadero. -Chica, pero gorda -exclamaban.- ¡Viva la Federación! ¡Viva el Restaurador! Porque han de saber los lectores que en aquel tiempo la Federación estaba en todas partes, hasta entre las inmundicias del matadero y no había fiesta sin Restaurador como no hay sermón sin Agustín. Cuentan que al oír tan desaforados gritos las últimas ratas que agonizaban de hambre en sus cuevas, se reanimaron y echaron a correr desatentadas conociendo que volvían a aquellos lugares la acostumbrada alegría y la algazara precursora de abundancia. El primer novillo que se mató fue todo entero de regalo al Restaurador, hombre muy amigo del asado. Una comisión de carniceros marchó a ofrecérselo a nombre de los federales del matadero, manifestándole in voce su agradecimiento por la acertada providencia del gobierno, su adhesión ilimitada al Restaurador y su odio entrañable a los salvajes unitarios, enemigos de Dios y de los hombres. El Restaurador contestó a la arenga rinforzando sobre el mismo tema y concluyó la ceremonia con los correspondientes vivas y vociferaciones de los espectadores y actores. Es de creer que el Restaurador tuviese permiso especial de su ilustrísima para no abstenerse de carne, porque siendo tan buen observador de las leyes, tan buen católico y tan acérrimo protector de la religión, no hubiera dado mal ejemplo aceptando semejante regalo en día santo. Siguió la matanza y en un cuarto de hora cuarenta y nueve novillos se hallan tendidos en la playa del matadero, desollados unos, los otros por desollar. E1 espectáculo que ofrecía entonces era animado y pintoresco aunque reunía todo lo horriblemente feo, inmundo y deforme de una pequeña clase proletaria peculiar del Río de la Plata. Pero para que el lector pueda percibirlo a un golpe de ojo preciso es hacer un croquis de la localidad. El matadero de la Convalescencia o del Alto, sito en las quintas al Sud de la ciudad, es una gran playa en forma rectangular colocada al extremo de dos calles, una de las cuales allí se termina y la otra se prolonga hacia el Este. Esta playa con declive al Sud, está cortada por un zanjón labrado por la corriente de las aguas pluviales, en cuyos bordes laterales se muestran innumerables cuevas de ratones y cuyo cauce, recoge en tiempo de lluvia, toda la sangrasa seca o reciente del matadero. En la junción del ángulo recto hacia el Oeste está lo que llaman la casilla, edificio bajo, de tres piezas de media agua con corredor al frente que da a la calle y palenque para atar caballos, a cuya espalda se notan varios corrales de palo a pique de ñandubay con sus fornidas puertas para encerrar el ganado. Estos corrales son en tiempo de invierno un verdadero lodazal en el cual los animales apeñuscados se hunden hasta el encuentro y quedan como pegados y casi sin movimiento. En la casilla se hace la recaudación del impuesto de corrales, se cobran las multas por violación de reglamentos y se sienta el juez del matadero, personaje importante, caudillo de los carniceros y que ejerce la suma del poder en aquella pequeña república por delegación del Restaurador. -Fáciles calcular qué clase de hombre se requiere para el desempeño de semejante cargo. La casilla por otra parte, es un edificio tan ruin y pequeño que nadie lo notaría en los corrales a no estar asociado su nombre al del terrible juez y a no resaltar sobre su blanca cintura los siguientes letreros rojos: «Viva la Federación», «Viva el Restaurador y la heroína doña Encarnación Ezcurra», «Mueran los salvajes unitarios». Letreros muy significativos, símbolo de la fe política y religiosa de la gente del matadero. Pero algunos lectores no sabrán que la tal heroína es la difunta esposa del Restaurador, patrona muy querida de los carniceros, quienes, ya muerta, la veneraban como viva por sus virtudes cristianas y su federal heroísmo en la revolución contra Balcarce. Es el caso que en un aniversario de aquella memorable hazaña de la mazorca los carniceros festejaron con un espléndido banquete en la casilla a la heroína, banquete a que concurrió con su hija y otras señoras federales, y que allí en presencia de un gran concurso ofreció a los señores carniceros en un solemne brindis su federal patrocinio, por cuyo motivo ellos la proclamaron entusiasmados patrona del matadero, estampando su nombre en las paredes de la casilla donde se estará hasta que lo borre la mano del tiempo. La perspectiva del matadero a la distancia era grotesca, llena de animación. Cuarenta y nueve reses estaban tendidas sobre sus cueros y cerca de doscientas personas hollaban aquel suelo de lodo regado con la sangre de sus arterias. En torno de cada res resaltaba un grupo de figuras humanas de tez y raza distintas. La figura mas prominente de cada grupo era el carnicero con el cuchillo en mano, brazo y pecho desnudos, cabello largo y revuelto, camisa y chiripá y rostro embadurnado de sangre. A sus espaldas se rebullían caracoleando y siguiendo los movimientos una comparsa de muchachos, de negras y mulatas achuradoras, cuya fealdad trasuntaba las harpías de la fábula, y entremezclados con ella algunos enormes mastines, olfateaban, gruñían o se daban de tarascones por la presa. Cuarenta y tantas carretas toldadas con negruzco y pelado cuero se escalonaban irregularmente a lo largo de la playa y algunos jinetes con el poncho calado y el lazo prendido al tiento, cruzaban por entre ellas al tranco o reclinados sobre el pescuezo de los caballos echaban ojo indolente sobre uno de aquellos animados grupos, al paso que mas arriba, en el aire, un enjambre de gaviotas blanquiazules que habían vuelto de la emigración al olor de carne, revoloteaban cubriendo con su disonante graznido todos los ruidos y voces del matadero y proyectando una sombra clara sobre aquel campo de horrible carnicería. Esto se notaba al principio de la matanza. Pero a medida que adelantaba, la perspectiva variaba; los grupos se deshacían, venían a formarse tomando diversas aptitudes y se desparramaban corriendo como si en medio de ellos cayese alguna bala perdida o asomase la quijada de algún encolerizado mastín. Esto era, que inter el carnicero en un grupo descuartizaba a golpe de hacha, colgaba en otro los cuartos en los ganchos a su carreta, despellejaba en éste, sacaba el sebo en aquél, de entre la chusma que ojeaba y aguardaba la presa de achura salía de cuando en cuando una mugrienta mano a dar un tarazcón con el cuchillo al sebo o a los cuartos de la res, lo que originaba gritos y explosión de cólera del carnicero y el continuo hervidero de los grupos, -dichos y gritería descompasada de los muchachos. -Ahí se mete el sebo en las tetas, la tía -gritaba uno. -Aquel lo escondió en el alzapón -replicaba la negra. -¡Che!, negra bruja, salí de aquí antes que te pegue un tajo -exclamaba el carnicero. -¿Qué le hago ño, Juan?, ¡no sea malo! Yo no quiero sino la panza y las tripas. -Son para esa bruja: a la m... -¡A la bruja! ¡a la bruja! -repitieron los muchachos-: ¡se lleva la riñonada y el tongorí! -y cayeron sobre su cabeza sendos cuajos de sangre y tremendas pelotas de barro. Hacia otra parte, entre tanto, dos africanas llevaban arrastrando las entrañas de un animal; allá una mulata se alejaba con un ovillo de tripas y resbalando de repente sobre un charco de sangre, caía a plomo, cubriendo con su cuerpo la codiciada presa. Acullá se veían acurrucadas en hilera 400 negras destejiendo sobre las faldas el ovillo y arrancando uno a uno los sebitos que el avaro cuchillo del carnicero había dejado en la tripa como rezagados, al paso que otras vaciaban panzas y vejigas y las henchían de aire de sus pulmones para depositar en ellas, luego de secas, la achura. Varios muchachos gambeteando a pie y a caballo se daban de vejigazos o se tiraban bolas de carne, desparramando con ellas y su algazara la nube de gaviotas que columpiándose en el aire celebraba chillando la matanza. Oíanse a menudo a pesar del veto del Restaurador y de la santidad del día, palabras inmundas y obscenas, vociferaciones preñadas de todo el cinismo bestial que caracteriza a la chusma de nuestros mataderos, con las cuales no quiero regalar a los lectores. De repente caía un bofe sangriento sobre la cabeza de alguno, que de allí pasaba a la de otro, hasta que algún deforme mastín lo hacia buena presa, y una cuadrilla de otros, por si estrujo o no estrujo, armaba una tremenda de gruñidos y mordiscones. Alguna tía vieja salia furiosa en persecución de un muchacho que le había embadurnado el rostro con sangre, y acudiendo a sus gritos y puteadas los compañeros del rapaz, la rodeaban y azuzaban como los perros al toro y llovían sobre ella zoquetes de carne, bolas de estiércol, con groseras carcajadas y gritos frecuentes, hasta que el juez mandaba restablecer el orden y despejar el campo. Por un lado dos muchachos se adiestraban en el manejo del cuchillo tirándose horrendos tajos y reveses; por otro cuatro ya adolescentes ventilaban a cuchilladas el derecho a una tripa gorda y un mondongo que habían robado a un carnicero; y no de ellos distante, porción de perros flacos ya de la forzosa abstinencia, empleaban el mismo medio para saber quién se llevaría un hígado envuelto en barro. Simulacro en pequeño era este del modo bárbaro con que se ventilan en nuestro país las cuestiones y los derechos individuales y sociales. En fin, la escena que se representaba en el matadero era para vista no para escrita. Un animal había quedado en los corrales de corta y ancha cerviz, de mirar fiero, sobre cuyos órganos genitales no estaban conformes los pareceres porque tenía apariencias de toro y de novillo. Llegole su hora. Dos enlazadores a caballo penetraron al corral en cuyo contorno hervía la chusca a pie, a caballo y horquetada sobre sus ñudosos palos. Formaban en la puerta el más grotesco y sobresaliente grupo varios pialadores y enlazadores de a pie con el brazo desnudo y armados del certero lazo, la cabeza cubierta con un pañuelo punzó y chaleco y chiripá colorado, teniendo a sus espaldas varios jinetes y espectadores de ojo escrutador y anhelante. El animal prendido ya al lazo por las astas, bramaba echando espuma furibundo y no había demonio que lo hiciera salir del pegajoso barro donde estaba como clavado y era imposible pialarlo. Gritábanlo, lo azuzaban en vano con las mantas y pañuelos los muchachos prendidos sobre las horquetas del corral, y era de oír la disonante batahola de silbidos, palmadas y voces tiples y roncas que se desprendía de aquella singular orquesta. Los dicharachos, las exclamaciones chistosas y obscenas rodaban de boca en boca y cada cual hacia alarde espontáneamente de su ingenio y de su agudeza excitado por el espectáculo o picado por el aguijón de alguna lengua locuaz. -Hi de p... en el toro. -Al diablo los torunos del Azul. -Mal haya el tropero que nos da gato por liebre. -Si es novillo. -¿No está viendo que es toro viejo? -Como toro le ha de quedar. ¡Muéstreme los c..., si le parece, c...o! -Ahí los tiene entre las piernas. No los ve, amigo, más grandes que la cabeza de su castaño; ¿o se ha quedado ciego en el camino? -Su madre sería la ciega, pues que tal hijo ha parido. ¿No ve que todo ese bulto es barro? -Es emperrado y arisco como un unitario. -Y al oír esta mágica palabra todos a una voz exclamaron: ¡mueran los salvajes unitarios! -Para el tuerto los h... -Sí, para el tuerto, que es hombre de c... para pelear con los unitarios. -El matahambre a Matasiete, degollador de unitarios. ¡Viva Matasiete! -¡A Matasiete el matahambre! -Allá va, gritó una voz ronca interrumpiendo aquellos desahogos de la cobardía feroz. ¡Allá va el toro! -¡Alerta! Guarda los de la puerta. Allá va furioso como un demonio! Y en efecto, el animal acosado por los gritos y sobre todo por dos picanas agudas que le espoleaban la cola, sintiendo flojo el lazo, arremetió bufando a la puerta, lanzando a entrambos lados una rojiza y fosfórica mirada. Diole el tirón el enlazador sentando su caballo, desprendió el lazo de la asta, crujió por el aire un áspero zumbido y al mismo tiempo se vio rodar desde lo alto de una horqueta del corral, como si un golpe de hacha la hubiese dividido a cercén una cabeza de niño cuyo tronco permaneció inmóvil sobre su caballo de palo, lanzando por cada arteria un largo chorro de sangre. -Se cortó el lazo -gritaron unos-: allá va el toro -pero otros deslumbrados y atónitos guardaron silencio porque todo fue como un relámpago. Desparramose un tanto el grupo de la puerta. Una parte se agolpó sobre la cabeza y el cadáver palpitante del muchacho degollado por el lazo, manifestando horror en su atónito semblante, y la otra parte compuesta de jinetes que no vieron la catástrofe se escurrió en distintas direcciones en pos del toro, vociferando y gritando: ¡Allá va el toro! ¡Atajen! ¡Guarda! -Enlaza, Siete pelos. -¡Que te agarra, Botija! -Ya furioso; no se le pongan delante. -¡Ataja, ataja morado! -Dele espuela al mancarrón. -Ya se metió en la calle sola. -¡Que lo ataje el diablo! El tropel y vocería era infernal. Unas cuantas negras achuradoras sentadas en hilera al borde del zanjón oyendo el tumulto se acogieron y agazaparon entre las panzas y tripas que desenredaban y devanaban con la paciencia de Penélope, lo que sin duda las salvó porque el animal lanzó al mirarlos un bufido aterrador, dio un brinco sesgado y siguió adelante perseguido por los jinetes. Cuentan que una de ellas se fue de cámaras; otra rezó diez salves en dos minutos, y dos prometieron a San Benito no volver jamás a aquellos malditos corrales y abandonar el oficio de achuradoras. No se sabe si cumplieron la promesa. El toro entre tanto tomó hacia la ciudad por una larga y angosta calle que parte de la punta más aguda del rectángulo anteriormente descripto, calle encerrada por una zanja y un cerco de tunas, que llaman soles por no tener mas de dos casas laterales y en cuyo aposado centro había un profundo pantano que tomaba de zanja a zanja. Cierto inglés, de vuelta de su saladero vadeaba este pantano a la sazón, paso a paso en un caballo algo arisco, y sin duda iba tan absorto en sus cálculos que no oyó el tropel de jinetes ni la gritería sino cuando el toro arremetía al pantano. Azorose de repente su caballo dando un brinco al sesgo y echó a correr dejando al pobre hombre hundido media vara en el fango. Este accidente, sin embargo, no detuvo ni refrenó la carrera de los perseguidores del toro, antes al contrario, soltando carcajadas sarcásticas: -Se amoló el gringo; levántate, gringo -exclamaron, y cruzando el pantano amasando con barro bajo las patas de sus caballos, su miserable cuerpo. Salió el gringo, como pudo, después a la orilla, más con la apariencia de un demonio tostado por las llamas del infierno que de un hombre blanco pelirrubio. Más adelante al grito de ¡al toro! ¡al toro! cuatro negras achuradores que se retiraban con su presa se zabulleron en la zanja llena de agua, único refugio que les quedaba. El animal, entre tanto, después de haber corrido unas 20 cuadras en distintas direcciones azorando con su presencia a todo viviente se metió por la tranquera de una quinta donde halló su perdición. Aunque cansado, manifestaba bríos y colérico ceño; pero rodeábalo una zanja profunda y un tupido cerco de pitas, y no había escape. Juntáronse luego sus perseguidores que se hallaban desbandados y resolvieron llevarlo en un señuelo de bueyes para que espiase su atentado en el lugar mismo donde lo había cometido. Una hora después de su fuga el toro estaba otra vez en el Matadero donde la poca chusma que había quedado no hablaba sino de sus fechorías. La aventura del gringo en el pantano excitaba principalmente la risa y el sarcasmo. Del niño degollado por el lazo no quedaba sino un charco de sangre: su cadáver estalla en el cementerio. Enlazaron muy luego por las astas al animal que brincaba haciendo hincapié y lanzando roncos bramidos. Echáronle, uno, dos, tres piales; pero infructuosos: al cuarto quedó prendido de una pata: su brío y su furia redoblaron; su lengua estirándose convulsiva arrojaba espuma, su nariz humo, sus ojos miradas encendidas -¡Desgarreten ese animal! exclamó una voz imperiosa. Matasiete se tiró al punto del caballo, cortole el garrón de una cuchillada y gambeteando en torno de él con su enorme daga en mano, se la hundió al cabo hasta el puño en la garganta mostrándola en seguida humeante y roja a los espectadores. Brotó un torrente de la herida, exhaló algunos bramidos roncos, vaciló y cayó el soberbio animal entre los gritos de la chusma que proclamaba a Matasiete vencedor y le adjudicaba en premio el matambre. Matasiete extendió, como orgulloso, por segunda vez el brazo y el cuchillo ensangrentado y se agachó a desollarle con otros compañeros. Faltaba que resolver la duda sobre los órganos genitales del muerto clasificado provisoriamente de toro por su indomable fiereza; pero estaban todos tan fatigados de la larga tarea que la echaron por lo pronto en olvido. Mas de repente una voz ruda exclamó: aquí están los huevos, sacando de la barriga del animal y mostrando a los espectadores dos enormes testículos, signo inequívoco de su dignidad de toro. La risa y la charla fue grande; todos los incidentes desgraciados pudieron fácilmente explicarse. Un toro en el Matadero era cosa muy rara, y aun vedada. Aquél, según reglas de buena policía debió arrojarse a los perros; pero había tanta escasez de carne y tantos hambrientos en la población, que el señor Juez tuvo a bien hacer ojo lerdo. En dos por tres estuvo desollado, descuartizado y colgado en la carreta el maldito toro. Matasiete colocó el matambre bajo el pellón de su recado y se preparaba a partir. La matanza estaba concluida a las 12, y la poca chusma que había presenciado hasta el fin, se retiraba en grupos de a pie y de a caballo, o tirando a la cincha algunas carretas cargadas de carne. Mas de repente la ronca voz de un carnicero gritó: -¡Allí viene un unitario!, y al oír tan significativa palabra toda aquella chusma se detuvo como herida de una impresión subitánea. -¿No le ven la patilla en forma de U? No trae divisa en el fraque ni luto en el sombrero. -Perro unitario. -Es un cajetilla. -Monta en silla como los gringos. -La mazorca con él. -¡La tijera! -Es preciso sobarlo. -Trae pistoleras por pintar. -Todos estos cajetillas unitarios son pintores como el diablo. -¿A que no te le animas, Matasiete? -¿A que no? -A que sí. Matasiete era hombre de pocas palabras y de mucha acción. Tratándose de violencia, de agilidad, de destreza en el hacha, el cuchillo o el caballo, no hablaba y obraba. Lo habían picado: prendió la espuela a su caballo y se lanzó a brida suelta al encuentro del unitario. Era este un joven como de 25 años de gallarda y bien apuesta persona que mientras salían en borbotón de aquellas desaforadas bocas las anteriores exclamaciones trotaba hacia Barracas, muy ajeno de temer peligro alguno. Notando empero, las significativas miradas de aquel grupo de dogos de matadero, echa maquinalmente la diestra sobre las pistoleras de su silla inglesa, cuando una pechada al sesgo del caballo de Matasiete lo arroja de los lomos del suyo tendiéndolo a la distancia boca arriba y sin movimiento alguno. -¡Viva Matasiete! -exclamó toda aquella chusma cayendo en tropel sobre la víctima como los caranchos rapaces sobre la osamenta de un buey devorado por el tigre. Atolondrado todavía el joven fue, lanzando una mirada de fuego sobre aquellos hombres feroces, hacia su caballo que permanecía inmóvil no muy distante a buscar en sus pistolas el desagravio y la venganza. Matasiete dando un salto le salió al encuentro y con fornido brazo asiéndolo de la corbata lo tendió en el suelo tirando al mismo tiempo la daga de la cintura y llevándola a su garganta. Una tremenda carcajada y un nuevo viva estertóreo volvió a victoriarlo. ¡Qué nobleza de alma! ¡Qué bravura en los federales!, siempre en pandilla cayendo como buitres sobre la víctima inerte. -Degüéllalo, Matasiete -quiso sacar las pistolas-. Degüéllalo como al Toro. -Pícaro unitario. Es preciso tusarlo. -Tiene buen pescuezo para el violín. -Tócale el violín. -Mejor es resbalosa. -Probemos -dijo Matasiete y empezó sonriendo a pasar el filo de su daga por la garganta del caído, mientras con la rodilla izquierda le comprimía el pecho y con la siniestra mano le sujetaba por los cabellos. -No, no le degüellen -exclamó de lejos la voz imponente del Juez del Matadero que se acercaba a caballo. -A la casilla con él, a la casilla. Preparen la mashorca y las tijeras. ¡Mueran los salvajes unitarios! ¡Viva el Restaurador de las leyes! -Viva Matasiete. ¡Mueran! ¡Vivan!, repitieron en coro los espectadores y atándole codo con codo, entre moquetes y tirones, entre vociferaciones e injurias arrastraron al infeliz joven al banco del tormento como los sayones al Cristo. La sala de la casilla tenía en su centro una grande y fornida mesa de la cual no salían los vasos de bebida y los naipes sino para dar lugar a las ejecuciones y torturas de los sayones federales del Matadero. Notábase además en un rincón otra mesa chica con recado de escribir y un cuaderno de apuntes y porción de sillas entre las que resaltaba un sillón de brazos destinado para el Juez. Un hombre, soldado en apariencia, sentado en una de ellas cantaba al son de la guitarra la resbalosa, tonada de inmensa popularidad entre los federales, cuando la chusma llegando en tropel al corredor de la casilla lanzó a empellones al joven unitario hacia el centro de la sala. -A ti te toca la resbalosa -gritó uno. -Encomienda tu alma al diablo. -Está furioso como toro montaraz. -Ya le amansará el palo. -Es preciso sobarlo. -Por ahora verga y tijera. -Si no, la vela. -Mejor será la mazorca. -Silencio y sentarse -exclamó el Juez dejándose caer sobre su sillón. Todos obedecieron, mientras el joven de pie encarando al Juez exclamó con voz preñada de indignación: -Infames sayones, ¿qué intentan hacer de mí? -¡Calma! -dijo sonriendo el juez-; no hay que encolerizarse. Ya lo verás. El joven, en efecto, estaba fuera de sí de cólera. Todo su cuerpo parecía estar en convulsión: su pálido y amoratado rostro, su voz, su labio trémulo, mostraban el movimiento convulsivo de su corazón, la agitación de sus nervios. Sus ojos de fuego parecían salirse de la órbita, su negro y lacio cabello se levantaba erizado. Su cuello desnudo y la pechera de su camisa dejaban entrever el latido violento de sus arterias y la respiración anhelante de sus pulmones. -¿Tiemblas? -le dijo el Juez. -De rabia, por que no puedo sofocarte entre mis brazos. -¿Tendrías fuerza y valor para eso? -Tengo de sobra voluntad y coraje para ti, infame. -A ver las tijeras de tusar mi caballo; túsenlo a la federala. Dos hombres le asieron, vino de la ligadura del brazo, otro de la cabeza y en un minuto cortáronle la patilla que poblaba toda su barba por bajo, con risa estrepitosa de sus espectadores. -A ver -dijo el Juez-, un vaso de agua para que se refresque. -Uno de hiel te haría yo beber, infame. Un negro petizo púsosele al punto delante con un vaso de agua en la mano. Diole el joven un puntapié en el brazo y el vaso fue a estrellarse en el techo salpicando el asombrado rostro de los espectadores. -Éste es incorregible. -Ya lo domaremos. -Silencio -dijo el Juez-, ya estás afeitado a la federala, sólo te falta el bigote. Cuidado con olvidarlo. Ahora vamos a cuentas. -¿Por qué no traes divisa? -Porque no quiero. -No sabes que lo manda el Restaurador. -La librea es para vosotros, esclavos, no para los hombres libres. -A los libres se les hace llevar a la fuerza. -Sí, la fuerza y la violencia bestial. Ésas son vuestras armas; infames. El lobo, el tigre, la pantera también son fuertes como vosotros. Deberíais andar como ellas en cuatro patas. -¿No temes que el tigre te despedace? -Lo prefiero a que maniatado me arranquen como el cuervo, una a una las entrañas. -¿Por qué no llevas luto en el sombrero por la heroína? -Porque lo llevo en el corazón por la Patria, por la Patria que vosotros habéis asesinado, ¡infames! -No sabes que así lo dispuso el Restaurador. -Lo dispusisteis vosotros, esclavos, para lisonjear el orgullo de vuestro señor y tributarle vasallaje infame. -¡Insolente! Te has embravecido mucho. Te haré cortar la lengua si chistas. -Abajo los calzones a ese mentecato cajetilla y a nalga pelada denle verga, bien atado sobre la mesa. Apenas articuló esto el Juez, cuatro sayones salpicados de sangre, suspendieron al joven y lo tendieron largo a largo sobre la mesa comprimiéndole todos sus miembros. -Primero degollarme que desnudarme; infame canalla. Atáronle un pañuelo por la boca y empezaron a tironear sus vestidos. Encogíase el joven, pateaba, hacía rechinar los dientes. Tomaban ora sus miembros la flexibilidad del junco, ora la dureza del fierro y su espina dorsal era el eje de un movimiento parecido al de la serpiente. Gotas de sudor fluían por su rostro grandes como perlas; echaban fuego sus pupilas, su boca espuma, y las venas de su cuello y frente negreaban en relieve sobre su blanco cutis como si estuvieran repletas de sangre. -Átenlo primero -exclamó el Juez. -Está rugiendo de rabia -articuló un sayón. En un momento liaron sus piernas en ángulo a los cuatro pies de la mesa volcando su cuerpo boca abajo. Era preciso hacer igual operación con las manos, para lo cual soltaron las ataduras que las comprimían en la espalda. Sintiéndolas libres el joven, por un movimiento brusco en el cual pareció agotarse toda su fuerza y vitalidad, se incorporó primero sobre sus brazos, después sobre sus rodillas y se desplomó al momento murmurando: -Primero degollarme que desnudarme, infame canalla. Sus fuerzas se habían agotado; inmediatamente quedó atado en cruz y empezaron la obra de desnudarlo. Entonces un torrente de sangre brotó borbolloneando de la boca y las narices del joven y extendiéndose empezó a caer a chorros por entrambos lados de la mesa. Los sayones quedaron inmobles y los espectadores estupefactos. -Reventó de rabia el salvaje unitario -dijo uno. -Tenía un río de sangre en las venas -articuló otro. -Pobre diablo: queríamos únicamente divertirnos con él y tomó la cosa demasiado a lo serio -exclamó el juez frunciendo el ceño de tigre-. Es preciso dar parte, desátenlo y vamos. Verificaron la orden; echaron llave a la puerta y en un momento se escurrió la chusma en pos del caballo del Juez cabizbajo y taciturno. Los federales habían dado fin a una de sus innumerables proezas. En aquel tiempo los carniceros degolladores del Matadero eran los apóstoles que propagaban a verga y puñal la federación rosina, y no es difícil imaginarse que federación saldría de sus cabezas y cuchillas. Llamaban ellos salvaje unitario, conforme a la jerga inventada por el Restaurador, patrón de la cofradía, a todo el que no era degollador, carnicero, ni salvaje, ni ladrón; a todo hombre decente y de corazón bien puesto, a todo patriota ilustrado amigo de las luces y de la libertad; y por el suceso anterior puede verse a las claras que el foco de la federación estaba en el Matadero. FIN ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ ANÁLISIS DEL CUENTO Cuestionario que me mandaron para analizar el cuento •1) En que época del año se ubica la acción y por qué ésto da lugar a la critica a la iglesia? •2) Que es lo que en realidad se le critica a la iglesia? •3) Describan el ambiente del matadero •4) Señalen los personajes que representan los dos grupos antagónicos en los que se dividía la sociedad argentina de la época. Caracterice ambos grupos (aspecto físico, vestimenta, modales, sociolecto, etc) y explique la relación que existía entre ellos. Justifique la respuesta con citas textuales. •5) Que relación establece Echeverria entre el matadero y los federales? •6) Por qué muere el unitario? •7) De qué manera el texto hace una critica al gobierno? Justificar •8) Indique las características románticas que se manifiestan en la obra. Ejemplifique con citas textuales EN TODOS EJEMPLIFICAR CON CITAS DEL TEXTO RESPUESTAS 1) Se ubica en los años de 1830, tiempo de cuaresma y época en que escasea la carne. Es durante el mandamiento de Rosas, federal, y da lugar de crítica a la iglesia ya que los federales eran quienes explotaba la iglesia para poder controlar a la gente a través de ella, asi como tambien al discurso político del país, además de que la iglesia adopto el precepto de Epitecto, sustine abstine (sufre, abstente) manejando los estomagos de la gente con la escusa de que la carne es precaminosa y “busca la carne” 2) Se critica a la iglesia por tratar de dominar al individuo a través de la conciencia y por el estómago, por ser una herramienta de control de la sociedad de los federales. Aunque la iglesia habia dictado que no se debía comer bajo el pretexto del pecado, no fue igual de estricta con los gobernantes y el mismo cuerpo religioso, lo que nos demuestra la falsedad del gobierno y la iglesia. Se la critica por el modo de hacer las cosas, siendo siempre para el propio beneficio, se nota en el cuento aquella imagen que tiene el poder religioso y lo demuestra con frases irónicas como por ejemplo: "cosa extraña que haya estomágos privilegiados y estomágos sujetos a leyes inviolables y que la iglesia tenga la llave de los estomágos! Pero no es extraño supuesto que el diablo con la carne suele meterse en al cuerpo y quela iglesia tiene el poder de conjurarlo: el caso es reducir al hombre a una máquina, cuyo móvil principal no sea su voluntad, sino la de la iglesia y el gobierno” 3) El matadero de la Convalecencia o del Alto, situado en las quintas al sur de la ciudad, es una gran playa en forma rectangular, colocada al extremo de dos calles, una de las cuales allí termina y la otra se prolonga hasta el este. Esta playa, con declive al sur, está cortada por un zanjón labrado por la corriente de las aguas pluviales, en cuyos bordes laterales se muestran innumerables cuevas de ratones y cuyo cause recoge en tiempo de lluvia toda la sangranza seca o reciente del matadero. La gente allí era vulgar y se relacionan de manera violenta especialmente con los que eran diferenes, por ejemplo, los unitarios: allí ellos eran unos intrusos, absolutamente externo al matadero. El grupo entero allí dentro tenian un sentimiento de compañerismo por el hecho de que todos allí buscan y adoran la carne, pero aun asi el mismo grupo esta dividido: los que eran cercanos al carnicero y –por ejemplo- la chusma. Entre esos dos grupos se relacionan de mala manera, y el dominante es el del carnicero, ya que se expone a los negros del matadero como que eran deshonestos diciendo mentiras y que se robaban entre si. Se escuchan palabras inmundas y obscenas, se hablan de una manera descarada, cínica y brutal. La multitud aparece como un grupo cruel a la vez que tonto, que vive por el cuchillo, la carne, y disfruta en la tortura de los que no están de acuerdos con ellos y las creencias políticas del estado federal. Tiene un ambiente homogéneo-federal. El unitario allí es un intruso, es externo al matadero, al igual que los que eran considerados enemigos o los que no estaban de acuerdo. El matadero es un lugar que ya con su propio nombre nos da ideas y sensaciones más que nada a la barbarie que a lo civilizado; no solo conviven animales allí sino gente de características descritas arriba. El único objetivo allí es matar ganado como nos lo dice su nombre. El matadero en la obra se produce en una zona marginal de la ciudad, en los límites de lo rural y lo urbano, caracterizado por un clima de turbulencia, descontrol y desborde. 4) Los personajes dentro de los dos grupos antagónicos en los que la sociedad se dividía en la argentina de la época son: FEDERALES: "La figura mas prominente de cada grupo era el carnicero con el cuchillo en mano, brazo y pecho desnudos, cabello largo y revuelto, camisa y chiripá y rostro embadurnado de sangre." Estos son los que militaban en el partido federal, teniendo como caudillo a Rosas, y son representados como personas crueles, bárbaros, violentos, vulgares y/o obscenos, teniendo un parecido entre los personajes que entran en el grupo de los federales a animales (buitres, lobos, panteras y tigres) –y siendo comparados por el autor- por el gusto a la sangre, una depredadora actitud, y por la dominación a través del temor y la violencia. “Por un lado dos muchachos se adiestraban en el manejo del cuchillo tirándose horrendos tajos y reveses; por otro cuatro ya adolescentes ventilaban a cuchilladas el derecho a una tripa gorda y un mondongo que habían robado a un carnicero; y no de ellos distante, porción de perros flacos ya de la forzosa abstinencia, empleaban el mismo medio para saber quién se llevaría un hígado envuelto en barro. “ “El lobo, el tigre, la pantera también son fuertes como vosotros. Deberíais andar como ellas en cuatro patas.” Los personajes que están dentro del grupo de los federales son: en este grupo meto al matadero, el restaurador y gobierno, la iglesia, encarnación, y los más simbólicos con respecto al salvajismo son Matasiete, la Chusma grosera y el juez. Todos estos personajes son pertenecientes a la sociedad de la clase baja, la más católica, mestizos o negros. De sociolecto bajo, expresiones groseras, vocabulario americano y su vestimenta era caracterizado como rudimentario.: “Oíanse a menudo a pesar del reto del Restaurador y de la santidad del día, palabras inmundas y obscenas, vociferaciones preñadas de todo el cinismo bestial que caracteriza a la chusma de nuestros mataderos” Matasiete, el carnicero del matadero, es el personaje principal que puede decidir en el lugar, con su poder puede decidir vida o muerte. Este personaje representa una figura de un gaucho astuto, hábil y experimentado, asimismo como un ciudadano que fue elegido para ser jefe dentro del bajo nivel social. “Matasiete era hombre de pocas palabras y de mucha acción. Tratándose de violencia, de agilidad, de destreza en el hacha, el cuchillo o el caballo, no hablaba y obraba.” En conclusión, este grupo era quienes propagaban la federación Rosina de la época: “no es difícil imaginarse que federación saldría de sus cabezas y cuchillas” UNITARIOS: Los personajes que entran en el grupo de unitarios se los representa como personas de clase culta, amigos de las luces y amantes de la libertad. También usualmente ricos y blancos. Desafiantes y vigorosos, los unitarios eran todos los que no eran degolladores, carniceros, ni salvajes, ni ladrones. Eran hombres decentes y patrióticos, de buen corazón. Era el grupo civilizado a comparación de los federales, pero éstos los describían como si fueran la desgracia, los opositores, entre otras relacionadas. “Llamaban ellos salvaje unitario, conforme a la jerga inventada por el Restaurador, patrón de la cofradía, a todo el que no era degollador, carnicero, ni salvaje, ni ladrón; a todo hombre decente y de corazón bien puesto, a todo patriota ilustrado amigo de las luces y de la libertad” Hay una relación con respecto al episodio del toro y del unitario, se comparan la figura del toro (que aguanta hasta el final) y el joven unitario (que “revienta de rabia” antes de que sea humillado). Ambos luchan contra un mismo objetivo: los federales. El toro para mi representa el miedo de la sociedad hacia aquella dictadura, mientras que el unitario representa una manera de pensar distinta, la valentía, esta en la misma situación que el toro, pero en vez de miedo demuestra coraje, la forma en la que muere el unitario es una exageración a propósito por parte del autor, quizás para demostrar la terrible furia o impotencia que sentía hacia los federales. Al unitario se lo describe “como de 25 años de gallarda y bien apuesta persona que mientras salían en borbotón de aquellas desaforadas bocas las anteriores exclamaciones trotaba hacia Barracas, muy ajeno de temer peligro alguno” “-¿No le ven la patilla en forma de U? No trae divisa en el fraque ni luto en el sombrero. “ ~~~~~~ Echeverría muestra también otras figuras sociales de la época de ese momento, como por ejemplo los gringos y la plebe. Al pueblo lo muestra como inculto, hambriento y miserable; gente pobre y marginada, en medio de los perros, gatos, el fango, y el hambre. Con esto justifico las escenas en la que hay hombres que pelean como perros para alcanzar aunque sea los intestinos o trozos de carne de las reses sacrificadas. Mezcla el lenguaje culto con el coloquial: expresiones que son recogidas de la calle, las coloquiales, asi se muestra un mundo distintivo y particular, paisajes y ambientes de la Argentina de ese entonces. Los personajes que pertenecen al grupo de la plebe, como por ejemplo las negras achuradoras y los muchachos que se deleitan con en el manejo del cuchillo, se muestran como personas vulgares y fácilmente manipulables, de esa forma conforman con las intenciones del restaurador o los mandamientos de la iglesia, olvidando rápidamente los hechos, como por ejemplo cuando es degollado un niño por el lazo en el episodio del toro. “Del niño degollado por el lazo no quedaba sino un charco de sangre: su cadáver estalla en el cementerio.” La relación que existía entre el grupo de los U y los F era la semejanza con respecto hacia su lucha por los poderes políticos y su patriotismo, defendiendo cada uno sus ideales a muerte. 5)La relación que establece Echeverría entre el matadero y los federales es: Dentro de El Matadero, se puede ver las dos antagónicas posturas reflejadas de la sociedad Argentina de aquella época que se debate: la del progreso y la del atraso. Echeverría reconoció ese problema que enfrentaba a los argentinos y mantuvo la necesidad de la unión entre ambos. Se negó a formarse en alguno de aquellos bandos que estaban en pelea, unitarios y federales, y planteó la creación de un nuevo orden que tomaría lo mejor de cada facción. No obstante, se le imponía una realidad frente a él la cual debió elegir: el quiebre social. El de la violencia. Esta violencia y quiebre social, la expresa y muestra de manera brutal en el cuento del matadero como reflejo de los federales de la realidad. Esto es el aspecto que tienen en común el matadero y los federales: la barbarie, la violencia; concentrada especialmente dentro del matadero. 6) El joven unitario se caracteriza por su fuerte ideología política, contraría a personaje Matasiete. Este personaje muere al reventar de rabia. Muere por la terrible furia que siente hacia los federales, a los que estaban allí en el matadero, presenciando su tortura, no muere por la tortura física misma. Lo torturaron del mismo modo que lo hacen con los toros y novillos, y al igual que éstos, lo ataron a la mesa de pies y manos. La intención de matarlo es para rendirle fidelidad al restaurador, ya que como se lo nombra, el muchacho era unitario. De alguna manera el autor hace una excentricidad por cómo muere éste personaje. 7) El texto crítica al gobierno a través de aquel quiebre social que ocurría en la época, mediante un símbolo en el que el matadero representa a la Federación que gobierna el país. Echeverría remarca la desastrosa situación que soportaba la argentina a través del cuento, mostrando la bestialidad de lo que realmente era Rosas y su federalismo: el autoritarismo, la ignorancia, la censura y la represión de la libertad a través de la violencia. “¡Cosa estraña que haya estómagos privilegiados y estómagos sujetos a leyes inviolables y que la iglesia tenga la llave de los estómagos! Pero no es extraño, supuesto que el diablo con la carne suele meterse en el cuerpo y que la iglesia tiene el poder de conjurarlo: el caso es reducir al hombre a una máquina cuyo móvil principal no sea su voluntad sino la de la iglesia y el gobierno. Quizá llegue el día en que sea prohibido respirar aire libre, pasearse y hasta conversar con un amigo, sin permiso de autoridad competente” Concretando, todo el cuento en si es una crítica hacia rosas y su federalismo. 8) Características romanticas en el cuento: Se caracterizó por el valor que se le tenia al tema de la independencia, protesta, rebeldía, etc. En el cuento se lo ve por el enfrentamiento hacia rosas y la lucha por la libertad. La oposición a la iglesia que limitaba a la gente en sus libertades. En el dialecto, la defensa de la lengua local. La lucha por la independencia política, económica e ideológica. Sentimiento de Identidad: en un caso como éste, la identidad no era la basada en una nación, sino en los bloques de la identidad de los unitarios y los federales “«Viva la Federación», «Mueran los salvajes unitarios».“ “-Porque lo llevo en el corazón por la Patria, por la Patria que vosotros habéis asesinado, ¡infames! “ Americanismo: relacionada con el patriotismo nacional: muestra la realidad geográfica, histórica, cultural, las ideas y sus temáticas del momento. “Los abastecedores, por otra parte, buenos federales, y por lo mismo buenos católicos, sabiendo que el pueblo de Buenos Aires atesora una docilidad singular para someterse a toda especie de mandamiento, solo traen en días cuaresmales al matadero, los novillos necesarios para el sustento de los niños y de los enfermos dispensados de la abstinencia por la Bula..., y no con el ánimo de que se harten algunos herejotes, que no faltan” “Las campanas comenzaron a tocar rogativas por orden del muy católico Restaurador, quien parece no las tenía todas consigo.” “Sucedió, pues, en aquel tiempo, una lluvia muy copiosa. Los caminos se anegaron; los pantanos se pusieron a nado y las calles de entrada y salida a la ciudad rebosaban en acuoso barro. Una tremenda avenida se precipitó de repente por el Riachuelo de Barracas, y extendió majestuosamente sus turbias aguas hasta el pie de las barrancas del alto. El Plata creciendo embravecido empujó esas aguas que venían buscando su cauce y las hizo correr hinchadas por sobre campos, terraplenes, arboledas, caseríos, y extenderse como un lago inmenso por todas las bajas tierras” “Quizá llegue el día en que sea prohibido respirar aire libre, pasearse y hasta conversar con un amigo, sin permiso de autoridad competente. Así era, poco más o menos, en los felices tiempos de nuestros beatos abuelos que por desgracia vino a turbar la revolución de Mayo. “ Lo popular: se distingue en esta literatura romántica, el popularismo sobre lo aristocrático. “en aquel tiempo la Federación estaba en todas partes, hasta entre las inmundicias del matadero y no había fiesta sin Restaurador como no hay sermón sin Agustín. “ “El primer novillo que se mató fue todo entero de regalo al Restaurador, hombre muy amigo del asado. Una comisión de carniceros marchó a ofrecérselo a nombre de los federales del matadero, manifestándole in voce su agradecimiento por la acertada providencia del gobierno, su adhesión ilimitada al Restaurador y su odio entrañable a los salvajes unitarios, enemigos de Dios y de los hombres.” Contraste: las oposiciones que usa y representándolas, por ejemplo, el federal es representante del mal así como el unitario es representante del bien Tendencia del romanticismo social: el narrador pone en uso la literatura como una instrucción social “creyendo aquellos tumultos de origen revolucionario y atribuyéndolos a los mismos salvajes unitarios, cuyas impiedades, según los predicadores federales, habían traído sobre el país la inundación de la cólera divina” Ideal Romántico: haciendo de su aparición en la muerte del unitario, que “revienta de rabia”, expresando los pensamientos sobre ellos especialmente antes de que el unitario muriese “-Sí, la fuerza y la violencia bestial. Ésas son vuestras armas; infames. El lobo, el tigre, la pantera también son fuertes como vosotros. Deberíais andar como ellas en cuatro patas. “ “-Primero degollarme que desnudarme; infame canalla.“ Libertad: el ideal de la independencia y la lucha por la libertad de las ideologías y la política individual. Lo muestra jugando sus frases con la ironía y mezclado con la brutalidad. “¡Qué nobleza de alma!¡Que bravura en los federales!, ¡Siempre en pandillas cayendo como buitres sobre la victima inerte!.“ “porque la iglesia adoptando el precepto de Epitecto, sustine abstine (sufre, abstente) ordena vigilia y abstinencia a los estómagos de los fieles” “Quizá llegue el día en que sea prohibido respirar aire libre, pasearse y hasta conversar con un amigo, sin permiso de autoridad competente. “ “el animal acosado por los gritos y sobre todo por dos picanas agudas que le espoleaban la cola, sintiendo flojo el lazo, arremetió bufando a la puerta, lanzando a entrambos lados una rojiza y fosfórica mirada” “-¿Por qué no traes divisa? -Porque no quiero. -No sabes que lo manda el Restaurador. -La librea es para vosotros, esclavos, no para los hombres libres. “ El yo del escritor: se refleja él mismo en la obra, del lado unitario, como en el personaje del joven unitario. A través del mismo, demuestra sus pensamientos hacia los federales, se acumulan las obsesiones y pesadillas del escritor que lleva un deseo de libertad “Llamaban ellos salvaje unitario, conforme a la jerga inventada por el Restaurador, patrón de la cofradía, a todo el que no era degollador, carnicero, ni salvaje, ni ladrón; a todo hombre decente y de corazón bien puesto, a todo patriota ilustrado amigo de las luces y de la libertad” Sentimientos: principalmente hacia lo ideológico, lo religioso y Dios “La cólera divina rebosando se derrama en inundación. ¡Ay de vosotros pecadores! ¡Ay de vosotros unitarios impíos que os mofáis de la iglesia, de los santos, y no escucháis con veneración la palabra de los ungidos del Señor! ¡Ay de vosotros si no imploráis misericordia al pie de los altares! Llegará la hora tremenda del vano crujir de dientes y de las frenéticas imprecaciones. Vuestra impiedad, vuestras herejías, vuestras blasfemias, vuestros crímenes horrendos, han traído sobre nuestra tierra las plagas del Señor.” ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ CONSEJOS -para chamullar mejor el trabajo- 1) lee bien lo q te pidieron para hacer y las respuestas que puse, puede que haya algunas cosas que estén mal o que tu profe pensaria que no es la respuesta que busca.. asi que analizá bien lo que te piden y en base a eso, respondé 2) capaz vos escribas de otra manera y acá esta todo escrito en mi idioma -por asi decirlo- y los profes sospechen que no es tuyo... asi que cambia algunas palabras o oraciones a la manera en que vos escribis, asi se muestra que es original tuyo 3) hay varias paginas donde hacen distintos tipos de analisis sobre este cuento.. busca bien en google, junta todos los analisis que encuentres, y saca de ellos un analisis único que abarca todo lo que te pidan ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ Si lo vas a poner en otra página, agradeceme o poné que lo hice yo.. realmente me costo MUCHISIMO hacerlo y comparto mi trabajo con el fin de ayudar a otros que pasan por esa misma situacion (: espero que les haya servido, o que les sirva saludos!!

450
0
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.