BUENO GENTE AQUI LES DEJO LA 3RA PARTE DE LOS NORDICOS, ESPERO QUE LES GUSTEN
MITOLOGIAS
Ursa Major (Osa Mayor)
Esta constelación es sin lugar a dudas una de mas mas famosas de las circumpolares del norte principalmente por su asterismo formado por 7 estrellas y conocido como el cucharón (la cola de la Osa). Este asterismo desde la antigüedad a llevado a los navegantes del hemisferio norte a ubicar la estrella polar.
Abreviatura: UMa
Genitivo: Ursae Majoris
Significado en español: Osa Mayor
Visible para latitudes: Entre 90° y -30°
Numero de estrellas con magnitud aparente < 3: 6
Estrella más brillante - Magnitud aparente: Dubhe (a UMa) - 1.8
Se trata de la constelación más famosa en el hemisferio norte, y por lo tanto, la más destacable en términos históricos. A parte de tener un asterismo claramente identificable, se le suma el hecho de que es una constelación circumpolar, visible por lo tanto durante todo el año.
Es una de las pocas constelaciones ya conocidas por los griegos en tiempos de Homero desde esa época se le denomina alternativamente “Carro”, nombre que perdurá hasta nuestros días.
La importancia de esta constelación radica en servir de guía a los navegantes:
La Osa Mayor tiene siete estrellas de escaso brillo en su cabeza, dos sobre cada uno de sus hombros; una más brillante sobre los omóplatos, una sobre el pecho (una sobre la garra delantera Talitha ^o^), una brillante sobre el lomo, dos sobre las garras traseras, dos en el extremo de la pata y tres sobre la cola. Todas suman veintitrés.
Uno de los nombres latinos populares de la Osa Mayor: Triones, es decir bueyes. Puesto que son siete las estrellas más brillantes de la constelación, se solía anteponer “siete” al nombre, de ahí septem triones (siete bueyes), o septentrión (nombre que recibió el viento del norte), palabra de la que deriva el adjetivo septentrional, y que pasó a denominar las regiones norteñas (respecto a Roma, se entiende), y que todavía es utilizado, aunque su significado se puede extender a todo el hemisferio norte.
Algo similar ocurrió con la acepción griega de la Osa, de donde deriva el adjetivo ártico, que como sabemos designa las regiones situadas cerca del polo norte, aunque en un principio era sinónimo de septentrional.
Sin embargo, lo más llamativo es el hecho de que muy diversas culturas, aparte de los griegos, hayan visto en ella la figura de un oso. Por ejemplo, entre los yakutios de Siberia o entre diversas tribus indias de Norteamérica, como los iroqueses, los algonquin o los kootenay. Otras tribus, los narragansetts y los illinois consideraban a la Estrella del Norte como un oso.
Los micmac identifican el cuadrilátero del asterismo con un oso, lo cierto es que todas estas coincidencias ponen de relieve un misterio aún sin resolver. Quizás, puesto que el oso es un animal común en todas estas regiones y que además siempre ha llamado la atención de todas las culturas en contacto con él, no es extraño que la constelación más destacable desde latitudes nórdicas se identifique con un oso.
Desde la antigüedad, las siete estrellas de la Osa se han relacionado con grupos de personas ilustres (Los Siete sabios), como en la gran leyenda finlandesa, el Kalevala, donde la Osa mayor es el Seitsen Tahtinen.
En la poesía galesa, la Osa es vista como un símbolo del rey Arturo, cuyo nombre celta se dice que deriva de Arth-Uthyr, “el oso maravilloso”, aunque es más lógico que derive del griego Arcturo, por el que es conocido, que significa “guardián del oso”. Ese es el motivo de por qué los antiguos bretones vieron el carro de Arturo en la constelación.
En Irlanda era el carro del rey David; en Dinamarca y Suecia era el Stori Vagn, o “gran carro”. Para las tribus germánicas era el Karls Vagn o carro de Thor. Igualmente, los vikingos veían en la Osa el Carro de Wotan u Odín.
El nombre árabe de esta constelación en el Almagesto era Al Dub al Akbar, “El Oso Grande”, relacionado con el fenicio dub y el hebreo dobh, de donde deriva el Dubhe de Alfa UMa. Sin embargo, la tradición árabe veía un muerto seguido de un grupo de plañideras, como en el relato Banat Na’ash al Kubra, “las siete hijas del fallecido”, que los cristianos identificaron con Lázaro, cuyo asesino el Al Jati, la estrella Polar. Diodoro de Sicilia contaba como los viajeros en los desiertos de Arabia “dirigían su rumbo según las osas, de la misma manera que hacemos nosotros en el mar”.
Actualmente a la Osa se le denomina “el Arado”, the Plough, en el Reino Unido, aunque en Estados Unidos es the Big Dipper, “el Gran Cucharón”.
Nombre de las estrellas que la conforman:
alfa : Dubhe, Dubh o Dubb, del árabe antiguo Thahr al Dub al Akbar, “La espalda del gran oso”.
beta : Merak o Mirak, del árabe Al Marakk, “la cadera”.
gamma : Phad, Phacd, Phekha o Phecda. Del árabe Al Fahdh, “el muslo”.
delta : Megrez. Del árabe antiguo Al Maghrez, “la base de la cola”.
epsilón : Alioth, Allioth. También se conoce como Alioto, Alhaiath y Aliath. El origen no está muy claro, podría ser Alyat, que se usa para la “cola plana” de un animal, o bien Al Haur o Al Hawar, “el blanco del ojo” o el “ojo brillante”.
zeta : Mizar. De Mi’Zar, “faja” o “fajín”. Los nombres Mirza o Mizat aparecen en manuscritos medievales, pero a veces asignados a otras estrellas de la figura. También se le denominó Anak al Banat, o “cuellos de las doncellas”. En las tablas de Ulug Beg, aparece como Al Inak o Al ’Inz, “la cabra”, en vez de Anak.
Mizar que, con su compañera Alcor (h), da origen al sistema doble más bello que puede discernirse a simple vista. La primaria, de magnitud 2,3 y color blanco, está separada 14,4" de arco de su compañera, que tiene una magnitud 4,0 y un color azul esmeralda. La pareja dista de nuestro planeta unos 88 años luz. Para ver esta estrella, Alcor, se necesitaba antiguamente una agudeza visual muy refinada.
eta : Benetnasch, a veces también llamada Alkaid. Ambos derivan de Ka’id Banat al Na’ash, “el gobernador de las hijas del difunto”, o a veces “el líder de las hijas de las plañideras”. Bayer lo registró como Elkeid y también Benenacx.
kappa : no tiene nombre propio, aunque parece que el término Sarir Banat al Na’ash, “el trono de las plañideras”, se usaba para designar Theta, Upsilon, Phi, y otras estrellas débiles.
iota : Talita o Talitha. ^o^ Del árabe antiguo Al Kafzah al Thalithah, “el tercer paso”, “la tercera primavera” o “la tercera vértebra”. "Talitha kumi", que significa "Niña, te lo mando levántate".
Si hay más estrellas pero sin importancia (???)
MITLOGIAS REFERENTES:
Osa Mayor (La Virgen Osa cambiante)
En la mitología de los Navajos, Ursa Maior, la Osa Mayor, se originó de la historia de la Virgen Osa cambiante. En la Historia, una niña acepta a un oso como esposo. La hermana joven le dice a su padre, quién mata al oso. Furiosa, la hermana mayor se convierte en una osa para vengarse.
La hermana menor y los siete hermanos trataron de escaparse de la hermana. La osa se vuelve a convertir en una niña y persigue a sus hermanos. Ella eventualmente mató a seis de sus hermanos.
Los siete hermanos volaron al cielo y se convirtieron en la Osa Mayor.
Los siete hermanos se convirtieron en Osa Mayor. El gran cucharón es la parte más famosa de esa constelación.
theta : Al Kaprah. Aunque este nombre se asigna a veces a Chi.
lamda : Tania Borealis. De Al Kafzah al Thaniyah, “el segundo paso” o “la segunda primavera”.
mu : Tania Australis.
sigma : Alula Australis. De Al Kafzah al Ula, “la primera primavera”.
omicrón : Muscida. Parece que proviene de “hocico”, según Bayer. Muy acertado
LA OSA MAYOR, LA OSA MENOR Y EL DRAGÓN

En el cielo se dibujan un dragón, una Osa y su hija. ¿Nunca os habéis parado a pensar por qué están ahí? ¿Por qué están dispuestas de esa forma? Pocos conocen la historia, pero afortunadamente un sabio cangrejo me lo susurró al oído en agradecimiento un día que lo encontré perdido por las calles de mi ciudad y decidí devolverlo al agua. Así comienza la historia:
"Hace mucho, mucho tiempo, cuando el cielo no era más que una enorme bóveda de pizarra, negra como el tizón, vivía en las montañas una gran Osa. Esta Osa era de color plateado, pues así are el color de los osos antes de que el hombre pisara la tierra, pero un plateado tan brillante que cuando se ponía al Sol nadie era capaz de mirarla sin entrecerrar los ojos. Era hermosa, pero no solo eso, también era increíblemente sabia y fuerte, y por ello era la reina de la montaña. Todos los seres sin excepción le respetaban como su líder y protectora ante el peligro. Con el tiempo la Osa concibió una pequeña Osita tan plateada como ella. Todos en la montaña estaban encantados con la criaturita ya que era alegre y juguetona. Siempre estaba jugando entre las flores, bañándose en el río, persiguiendo a las mariposas y haciendo sonreír de ternura a todo el que la veía.
Un día, el Dragón de Plata, señor del Valle del Agua que lindaba con la montaña, decidió dar un paseo por los límites del valle. Hemos de decir que el Dragón de Plata era el ser más vanidoso que podía encontrarse en todo el mundo y ante todo estaba orgulloso de sus escamas de plata. Es por eso que cuando vio a la Osita jugando en un río, no pudo evitar que el brillo del pelo de la criaturita hiciera que su corazón se llenara de envidia. Voló trazando unos círculos en torno a ella y a cada vuelta que daba mayor era la rabia y la envidia que sentía. Estaba a punto de abalanzarse sobre la Osita para devorarla cuando llegó su madre, la Osa. Entonces fue el colmo para el Dragón de Plata, dos criaturas con una piel más brillante que la suya era ya demasiado. Pero el Dragón se guardó de hacer nada porque había oído hablar de la legendaria fuerza de la Osa, por eso se retiró a su cubil en la Fosa del Fuego para idear un plan con el que acabar con la dicha de la Osa.
Un día la Osita estaba jugando cuando vio algo brillante en el cielo que llamó su atención. Poco a poco el Dragón de Plata se perfiló en el cielo. La Osita lo siguió con la mirada con gran interés mientras el Dragón se acercaba y se posaba cerca de ella. Entonces el Dragón de Plata le dijo:
- Hola Osita, tu madre la Osa me ha dicho que te recoja, sube a mi lomo e iremos a verla. -
La Osita en un principio se mostró reacia ya que su madre le había repetido hasta la saciedad que nunca fuese con desconocidos. Pero si lo mandaba su madre ya no era un desconocido y además le hacía mucha ilusión eso de volar. Así que sin rechistar se subió al lomo del Dragón y se fueron volando.
En la cueva de la Osa estaban reunidos los representantes de todas las familias de la montaña. El asunto era urgente, la Osita había desaparecido y no se sabía nada de su paradero. Los Lobos habían rastreado toda la montaña y no habían descubierto la menor pista. Los Topos habían recorrido sus túneles preguntando a los seres del mundo subterráneo si sabían algo, pero nada. Y los Halcones no habían visto nada desde las alturas.
Finalmente un sapo entró en la cueva y torpemente se dirigió a la Osa:
- Ilustrísima Señora de la Montaña. Soy un mensajero del Dragón de Plata, señor del Valle del Agua. Mi señor os informa de que tiene cautiva a vuestra hija en su cubil de la Fosa del Fuego. Si queréis recuperarla deberéis ir allí y entregarle vuestra piel a cambio de vuestra hija. -
Un gran revuelo se organizó en la cueva. Todos los representantes de las familias de la montaña se ofrecían para organizar una partida de rescate y darle una lección a ese presuntuoso dragón. La Osa les agradeció a todos su ofrecimiento pero lo rechazó. Era ella la que debía ir a encontrarse con el Dragón de Plata.
Tras una dura y peligrosa marcha la Osa llegó al cubil del Dragón de Plata. En realidad era un agujero en la pared del valle de un río de lava al que se accedía por una estreche cornisa. Tras acostumbrarse a la oscuridad vio a su hija al fondo del cubil, encogida por el miedo, y a su lado al Dragón de Plata quien exhibía una amplia sonrisa de triunfo. La Osa fue la primera que habló:
- Aquí me tienes, ahora deja ir a mi hija. -
El Dragón se rió y contestó:
- Pobre ilusa. No puedo permitir que haya nadie en el mundo con una piel más lustrosa que la mía. Ni tú ni tu hija escaparéis jamás de aquí, porque vuestros hijos seguirán teniendo esa piel de plata más brillante que la mía. -
Diciendo esto se lanzó sobre la Osa. Entablaron una lucha sin igual que duró siete días con sus siete noches. Y en ningún momento la lucha se inclinó del lado de ninguno. Pero los Dragones son criaturas mágicas por lo que la Osa comenzó a sentirse débil después de tanto tiempo de pelear. Sabiéndose perdida, decidió salvar a su hija de las garras del Dragón dando su vida. Reuniendo las pocas fuerzas que le quedaban se abrazó al Dragón y saltó con él al río de lava.
La Osita se quedó sola y comenzó a llorar la muerte de su madre, y sus lágrimas eran de plata. Fue entonces cuando Dios tomó las lágrimas de la Osita y le dijo, no te preocupes, porque podrás ver a tu mamá todas las noches en el firmamento. Y con las lágrimas dibujó a su madre la Osa Mayor, peleando con el Dragón, para salvarla a ella la Osa Menor. Y quiso Dios que todo el mundo pudiera ver la escena para que aprendiesen que siempre hay almas nobles que luchan contra la envidia y es por ello que convirtió las lágrimas en estrellas."
LA LEYENDA DE LA OSA MAYOR
(Cuento Ingles)
Hacía mucho tiempo que la lluvia no regaba la tierra. El calor era tan fuerte y estaba toda tan seco que las flores se marchitaban, la hierba se veía seca y amarillenta y hasta los árboles más grandes y fuertes se estaban muriendo. El agua de los arroyos y los ríos se había secado, pozos estaban yermos y las fuentes cesaron de manar. Las vacas, los perros, los caballos, los pajaros y la gente se morían de sed. Todo el mundo estaba preocupado y deprimido.
Había una niñita cuya madre cayó gravamente enferma.
-Oh!-dijo la niña-, estoy segura de que mi madre se pondría buena de nuevo si pudiera lleverle un poca de agua. Tengo que encontrarla. Así que cogío un pequeño cucharón y salío en busca de agua.
Andando, andando, encontró un manantial diminuto en la lejana ladera de la montaña. Estaba casi seco. Las gotas de agua caían muy lentamente de debajo de la roca. La niña sostuvo el cucharón con cuidado para recoger aquellas gotitas. Al cabo de mucho, mucho tiempo, acabó de llenarse.
Entonces la niña emprendío el regreso asiendo el cazo con muchísimo cuidado porque no quería derramar ni una gota.
Por el camino se cruzó con un pobre perrito que aduras penas podía arrastrarse. El animal jadeaba y sacaba la lengua fuera de tan seca que la tenia. -Oh, pobre perrito -dijo la niña-, qué sediento estás.
No puedo irme sin ofrecerte unas gotas de agua. Aunque te dé un poco, todavía quedará bastante para mi madre.
Así que la niña derramó un poco de agua en la palma de su mano y se la ofrecío al perrito. Éste la lamio con avidez y se sintió mucho mejor.
El animal se puso a brincar y a ladrar, talmente como si dijera:
-Gracias, niña!
Ella no se dio cuenta, pero el cucharón de latón ahora era de plata y entaba tan lleno como antes. Se acordó de su madre y siguío su camino tan rápido como pudo. Cuando llegó a casa casi había oscurecido.
La niña abrío la puerta y se dirigío rápidamente a la habitación de su madre. Al entrar, la vieja sirvienta que había trabajado durante todo el día cuidando a la enferma se acercó a ella. La criada estaba tan cansada y sedienta que apenas pudo hablar a la niña.
-Dale un poca de agua -dijo su madre-. Ha trabajado duro todo el día y la necesita más que yo. La niña acercó el cazo a los labios de la sirvienta y ésta bebió un poco;en seguida se sintió mejor y más fuerte, se acercó a la enferma, y la ayudó a enderezarse.
La niña no se percató que el cucharón era ahora de oro y que estaba tan lleno como al principio. La pequeña acercó el cazo a los labios de su madre y ésta bebió y bebió.
¡ Se encontró tan bien! cuando terminó, aún quedaba un poco de agua en el fondo.
La niña iba a llevárselo a los labios cuando alguien llamó a la puerta. La sirvienta fue a abrir a apareció un forastero. Estaba pálido y cubierto de polvo por el largo viaje.
-Estoy sediento -dijo-. Podrias darme un poca de agua?
La niña contestó:
-Claro que sí, estoy segura de que usted la necesita mucho más que yo. Bébasela toda.
El forastero sonrió y tomó el cucharón. Al hacerló, éste se convirtio en un cucharón hecho de diamantes. El forastero dio la vuelta al cazo y el agua se derramó por el suelo.
Y allí donde cayó, brotó una fuente. EL agua fresca fluía a borbotones en cantidad suficiente como para que la gente y los animales de toda la comarca bebieran tanta como les apeteciera. Distraídos con el agua se olvidaron del forastero, pero, cuando lo buscaron, éste había desaparecido. Creyeron verlo desvanecerse en el cielo, y, en efecto, allá en lo alto del firmamento destellaba algo parecido a un cucharón de diamantes.
Allí sigue brillando todavía para recordar a la gente a esa niña amable y generosa. Es la constelación que conocemos por la Osa Mayor.
El Cantar de Los Nibelungos
Existen varias versiones de este poema, pero retomaremos la versión germanica que es la más extendida y la que al parecer se baso la adaptación de la serie.
Autor Anónimo: Este poema fue elaborado en la edad media, alrededor del año 1200.
Genero y corriente: Cantar de gesta.
Estructura: Está dividido en 39 cantos.
Sinopsis: El príncipe Siegfried, famoso por su fuerza, vencedor de los nibelungos –a quienes arrebató su tesoro y la capa mágica que hace invisible a su portador–, hijo de los reyes de Xanten, en el bajo Rhin, ha oído hablar de la hermosa Kriemhild, de la corte de Worms, en Borgoña, altiva doncella desdeñosa del amor, hermana del rey Gunther. Anhelando hacerla su esposa, Siegfried llega a Worms y durante su estancia ahí se enamora de Kriemhild y la pide al rey Gunther. Éste accede; pero solicita a cambio su alianza para vencer y conquistar a la guerrera Brunhild, la bella reina del norte (Islandia), quien somete a sus pretendientes a diversas pruebas de fuerza y valor con la promesa de casarse con el ganador. Siegfried, valiéndose de su destreza y de su capa mágica, ayuda a Gunther y juntos derrotan a la virgen del norte, quien se ve obligada a casarse con el rey borgoñón, persuadida de haber sido vencida en buena ley. Tiene lugar así una doble ceremonia matrimonial.
Después de la noche de bodas, Gunther le pide a Siegfried que doblegue la resistencia de Brunhild, pues no quiere entregársele; así lo hace aquél, fingiéndose el marido legítimo. Como recuerdo de aquella noche, Siegfried quita a la nueva reina un anillo de oro y le roba el cinturón, los cuales entrega indiscretamente a Kriemhild contándole lo sucedido. Años después, cuando ambas mujeres disputan sobre cuál de sus respectivos esposos tiene mayor jerarquía en la corte, Kriemhild revela a Brunhild el engaño de que fue víctima. Terriblemente ofendida, esta última pide a Gunther vengar el agravio, mas sólo la apoya Hagen, guerrero y fiel vasallo al servicio del rey. Días más tarde, durante una cacería, Hagen mata a Siegfried a traición, clavándole al héroe una lanza en la espalda, el único punto vulnerable de su cuerpo (detalle que la imprudente Kriemhild le había revelado para que lo protegiera). Como el regalo de bodas de Siegfried a Kriemhild había sido el cuantioso tesoro de los nibelungos, ahora, ya viuda, le pertenece esa fortuna. Los borgoñones comienzan a preocuparse: con tal riqueza, Kriemhild puede resultar peligrosa. Hagen entonces se apodera del tesoro y lo entierra junto al Rhin (más tarde lo arrojará a las aguas) para que Kriemhild no pueda utilizarlo en perjuicio de los borgoñones. Kriemhild pide a su hermano, el rey, le entregue al asesino de Siegfried, pero Gunther se niega reiteradamente.
Ella comienza en esa época a urdir su futura venganza. Han pasado 13 años desde la muerte de Siegfried y un día Etzel, el rey de los hunos, solicita la mano de Kriemhild. Hagen no está de acuerdo, pero Gunther da su aprobación para la boda. Ella también acepta, pensando que así podrá vengarse de sus enemigos. Ya en la corte del rey huno como su esposa, Kriemhild le pide invitar a Gunther y a toda la corte de Worms a un gran banquete en su honor. Parten Gunther, Hagen y más de mil caballeros hacia el país de los hunos y reciben malos augurios en el camino. Desde el arribo de los borgoñones, Kriemhild se encara con Hagen y ambos no pueden disimular el odio que se profesan mutuamente. Al día siguiente del banquete, provocada una disputa entre los guerreros hunos y los integrantes del séquito de Gunther, se entabla una feroz lucha en la que mueren todos, menos Hagen y el rey Gunther que logran salvarse a pesar de la orden dada por Kriemhild de incendiar el palacio donde ha ocurrido el combate. Hagen y Gunther son vencidos luego por el guerrero Dietrich de Bern. Cuando éste los entrega a Kriemhild, ella cumple su venganza mandando decapitar a Gunther y cortando con la espada de Sigfrido la cabeza de Hagen. El anciano Hildebrand, furioso por lo ocurrido, quiere vengar la muerte del valiente Hagen, a pesar de haber sido su enemigo, y con su espada, a su vez, mata a Kriemhild. Así termina el poema, con una grandiosa y trágica nota de sangre y desolación. El cantar de los nibelungos amalgama muchas de las leyendas existentes acerca de aquel pueblo, mezcladas con hechos históricos y creencias mitológicas y, por la profundidad de su contenido, complejidad y variedad de motivos, se convirtió en la epopeya nacional alemana, con la misma jerarquía literaria del poema del Mío Cid para España o el cantar de Roldán en Francia.
Ginnungagap
"Es el abismo primigenio situado entre el norte helado y el ardiente sur. Doce arroyos se derramaban en este vacío y se congelaban formando enormes bloques de hielo. Al sur, unas llamas de fuego lo derretían lentamente, y de las gotas nació un gigante de hielo."
En el principio solo había Ginnungagap, el profundo vacío o el vasto abismo. Era una región tan enorme, tan ilimitada, que se extendía para siempre en todas las direcciones, con espacio para albergar a billones de universos y aun así con sitio para más. El solo contemplarlo podía marear, hacer sentir ingrávidez a su espectador, y atemorizar a la mente, porque carecía de longitud, de anchura, de parte superior o inferior. En el comienzo no habia nada Ginnungagap, ni una gota de agua, ni una hoja de hierba o una ramita, ni tan siquiera un grano de arena. No había luz ni oscuridad, tampoco silencio, y aun así no había sonidos: tan sólo el hondo vacío. Aunque semejante nada resultaba tan vasta e informe, con todo, no estaba vacía. Tan solo los dioses conocían este secreto. Y luego esa nada comenzó a ser algo y se pudo comprobar que existían dos regiones muy contrastadas.
Primero estaba la región del fuego, llamada Muspellheim. Ninguna persona normal podía vivir en ella, pues la tierra permanecía encendida y el aire igualmente en llamas. Más adelante los gigantes, cuya combustión se realizaba en tal fuego, empezaron a construir Muspellheim, que sería su hogar. Muspellheim significa "el hogar de los destructores del mundo" y, como veremos más adelante, nada podía irle mejor que un nombre tan terrorífico. Los Asir tuvieron buen cuidado de no acercarse a los límites de aquella tierra, porque el calor era tan intenso, las llamas tan tremendas, que incluso a un millón de kilómetros todo quedaba calcinado y consumido.
Para hacer la cuestión todavía más espeluznante, Surt, el más feroz de los gigantes, actuaba como centinela en la llameante frontera, aferrando en su ardiente mano una espada de fuego. Impedía el paso a todo posible intruso, aun a los propios Asir, los dioses. Estuvo allí desde el comienzo, y se encontraría en el mismo sitio en el final, el Ragnarok o día de la muerte de los dioses. El cabello de Surt aparecía envuelto en llamas, lanzando chispas brillantes en todas las direcciones, cual cometas trabados a ellos; su cabeza y rostro semejaban fuego fundido y ríos de lava descendían de continuo por su mal conformado cuerpo. ¡No debe, pues, maravillar que se profetizase que al final del mundo él lanzaría una cantarina llama y un hediondo humo por todo el universo, convirtiendo a todo ser vivo en cenizas ennegrecidas!. Los tres extraños informantes dijeron a Gylfi que la segunda de las grandes regiones en el vasto abismo de Ginnungagap era una salvaje soledad, fría y desolada, compuesta de hielo, nieve y congelantes nubes y niebla, por nombre Niflheim.
Niflheim, como Muspellheim, había existido durante incontables eras antes de ser creada nuestra tierra. En su centro brotaba de pronto, espumeante, la poderosa fuente de todas las aguas, un rabioso surtidor denominado Vergelmir o caldera rugiente. Todos los ríos de cualquier época, procedían de Vergelmir. Sus nombres eran terribles y mágicas sus formas: uno se llamaba Aullador y otros Tormentoso, Horroroso y Estalla Burbujas. Se comenta de uno que estaba enteramente compuesto con carámbanos de hielo que se abrían paso en forma de armas: azagayas, lanzas, espadas, hachas de combate. Otra tumultuosa fuente o manantial que existía en Niflheim era la llamada Elivagar u Ondas Gélidas. Elivagar había surgido, asimismo, de su desconocida fuente desde épocas muy inmemoriales. Algunos afirman que Vergelmir y Elivagar eran tan sólo distintos nombres de un manantial primigenio, virgen; sea como fuere, las montañas de hielo que componían Elivagar, trituradoras, chirriantes, crujientes, se expandieron y explotaron al cabo, extendiendo capa tras capa de glaciares por toda el área norte de Ginnungagap. Y a través de las siempre crecientes cadenas montañosas de hielo zumbaban en torbellino unas ventoleras de granizo, heladas lluvias y ventiscas totales. Y lo que es más importante, como veremos, resulta que borboteaba por doquiera en Elivagar una venenosa escoria que acababa asentándose como salida de un horno. Ese material se endurecía, formando hielo negro. Cuando semejante masa dejaba de fluir y su marcha se detenía, quedaba colgando, suspendida y formando colosales carámbanos e icebergs, amontonados y detenidos uno encima de otro, siempre arriba y arriba como troncos que se almacenaban. Así es que ambos lugares, Vergelmir y el envenenado de Elivagar, colmaban por completo la parte norte de Ginnungagap.
Finalmente el tremendo vacío de esa área norteña quedó bloqueado por masas de pesados y demoledores hielos y escarchas totales; en contraste, el firmamento al sur del Ginnungagap centelleaba con chispas y gases fundidos que salían a borbotones en Muspellheim. Resultaba no poco evidente que, transcurridos varios eones de tiempo, las regiones de fuego y hielo dentro del vacío enorme acabarían por encontrarse. Cuando ello, en efecto, terminó por suceder, se suscitó el más sorprendente de todos los fenómenos, que nadie desde que empezó el mundo ha sido aún capaz de explicar: la vida. Allá donde ambos elementos se juntaron en el espacio, el vacío total era tan suave como un ambiente sin aire, pero cuando el hielo del Niflheim rozó el fuego del Muspellheim se produjo una terrible explosión y un fabuloso y creciente estampido brutal.
Las gotas de veneno en fermentación que ascendían, cual burbujas, a la superficie en todo Elivagar resultaron con una vida insuflada por el fuego, y a todo lo ancho de Ginnungagap se conformó el cuerpo de un gigante. Tenía rasgos de hombre y al principio apenas podía moverse. Un caldo de espumoso e hirviente lodo, con hielo, dio origen a su feroz cabeza, a sus brazos, torso y piernas rezumantes de fango. Sus descendientes, los gigantes del hielo, le llamarían Aurgelmir, que significa Hierve Barro, pues ellos conocían el secreto de su creación, pero hubo otros que le conocieron como Ymir.
Durante incontables épocas Ymir estuvo yaciente, durmiendo sobre su mezcla venenosa de lodo y hielo, pero finalmente su cuerpo se solidificó y el gigante empezó a sudar. Bajo su axila crecieron un varón y una hembra. Después, uno de sus pies se emparejó con el otro y produjeron un hijo de seis cabezas. Fue de tales criaturas de donde se originó la raza de los gigantes del hielo. Claro es que no todo el hielo del Niflheim estaba empapado del veneno de Elivagar, y allá donde permanecía puro, pero siempre fundido por los fuegos de Muspellheim, apareció entre el deshielo una enorme vaca. Su panza se extendía a través de los picos y alturas como un colosal cúmulo, y eran sus patas cual columnas en las esquinas del espacio. De las urbes del fabuloso animal fluyeron cuatro ríos de leche que amamantaron al gigante Ymir. Los gigantes del hielo la llamaron Audhumbla (Audhumla), lo que quiere decir la Gran Amamantadora. Por supuesto que la propia Audhumbla necesitaba alimentarse también, así que empezó a chupar los continentes congelados que tenía a su alrededor, hallándolos gustosamente salados para su paladar. Del mismo modo que un escultor contempla, dentro de un bloque de mármol, una imagen que sólo él será capaz de extraer luego, así también, a medida que Audhumbla lamía el hielo, algo nuevo empezó a aparecer. Al anochecer de la primera jornada, su rápida lengua había descubierto el cabello de un hombre. Durante todo el día siguiente estuvo lamiendo hasta que apareció la cabeza de un ser humano, varón. Al tercer día había dado plena conformación material a un hombre entero. Los dioses lo llamaron Buri, porque pretenden que fue su primer antepasado; era verdaderamente hermoso y regocijante de contemplar, un dios grande y poderoso.
A medida que fue transcurriendo el tiempo, Buri tuvo un hijo llamado Bor, que significa "nacido", pues durante todos esos miles de años todavía no había muchas palabras utilizables. La esposa de Bor era Bestla, hija de un gigante conocido como Balethorn. Bor y Bestla tuvieron tres hijos: Odín, Vili y Ve. Todos estos seres, antecesores de los gigantes y los dioses, amén de la vaca universal, Audhumbla, habían sido creados dentro de la primigenia disposición, informe, de Ginnungagap. Dado que el veneno de Elivagar existía, algunos resultaron perversos, mientras otros, como Buri, resultaron buenos. Pero es bien conocido el hecho de que el bien y el mal no pueden existir pacíficamente juntos y no iba a transcurrir mucho tiempo antes de que se suscitara una tremebunda batalla entre los poderes cósmicos. Los gigantes del hielo constituían una raza oscura y violenta, contrahecha, monstruosa y amiga del estrépito.
El hijo del viejo Ymir, nacido de la unión de uno de sus pies con el otro, era un ser semejante a un glaciar, con seis cabezas, llamado Thruthgelmir, o el Poderoso Vociferante, y su hijo era conocido como Bergelmir, o sea, el Vociferante Roquizo. Cuando ambos y sus ancianos padre y abuelo, Ymir - Aurgelmir o Hierve - Barro, se reunían en consejo, el ruido resultaba desagradable, y Odín, Vili y Ve, retoños de Bor, se irritaban más allá de todo límite. Odín y sus hermanos entraron en disputas con el viejo gigante Ymir y, tras un gran combate, le dieron muerte. Al caer, hecho trizas, salió tantísima sangre de su cuerpo que toda su familia gigantesca se ahogó, con excepción del miembro más joven, Bergelmir, y de su esposa. Bergelmir pudo nadar entre las sanguinolentas oleadas arrastrando a su mujer del pelo, hasta ser capaz de izarse penosamente sobre un molino enorme, y allí quedaron ambos, jadeando anhelosamente, intentando respirar mejor. Así pudo continuar la raza de los gigantes del hielo y de los ogros de las colinas. Odín, Vili y Ve arrastraron los restos de Ymir, que todavía lanzaban torrentes de sangre, hasta depositados en mitad de Ginnungagap. Había tantas heridas en el cuerpo de Ymir que su sangre, saliendo a borbotones, acabó formando el mar.
Todos los océanos, lagos, ríos, cascadas, charcos y arroyos tuvieron su origen en la sangre de Ymir. Los hijos de Bor pusieron manos a la obra sobre el cuerpo de Ymir lo golpearon, moldearon, hicieron trizas y acuchillaron, manejando el tremendo cadáver, tirando de su carne y empujándola de acá para allá, cual si fuese arcilla, hasta sentirse satisfechos. Cuando hubieron dado término a la hórrida tarea, habían generado el fundamento de la tierra, es decir, suaves colinas, llanuras, secos lechos de río, vacías cuencas de lagos y el fondo marino carente de agua. En todos esos huecos fueron luego vertiendo la sangre de Ymir, de manera que la tierra, quedaba totalmente rodeada por el mar, al cual afluían los ríos. Hicieron con el hacha pedazos y astillas de los huesos, formándose así los riscos y montañas. A continuación, de sus dedos dentadura y trozos sobrantes de los huesos fragmentados ya, formaron las rocas, individualizadas, separadas, y los cantos rodados de la orilla del mar. Se sirvieron del pelo de Ymir para fabricar árboles y arbustos. Del suelo y tierra, hechos con su carne, brotó espontáneamente una raza de enanos, como ocurre con los gusanos que proceden de la descomposición.
Así pues, los hijos de Bor habían creado ya la tierra, las playas y el mar, pero aún no existía firmamento. En consecuencia, Odín Vili y Ve levantaron penosamente entre los tres el poderoso cráneo de Ymir, para formar una especie de cúpula en la tierra. Ahora tenían que hallar un medio para sujetarlo en semejante posición. Afortunadamente (pues sin cielo la tierra hubiera resultado un sitio misérrimo y oscuro, nada interesante para vivir en él) pronto se halló la solución: pudieron servirse de los enanos. Odín, Vili y Ve ordenaron perentoriamente a cuatro de ellos permanecer de pie en las cuatro esquinas del mundo, sujetando el firmamento. Estos enanos recibieron los nombres de Norte, Sur, Este y Oeste. Un poco más tarde Odín crearía los vientos, apostando un gigante -uno de los hijos de Bergelmir- con forma de águila en los extremos terráqueos, y encargándole que agitase por siempre jamás sus alas. Y en esa corriente de aire así formada, los hijos de Bor desparramaron los sesos de Ymir para formar las nubes.
La cúpula celeste quedaba ahora firmemente asentada, pero seguía resultando oscura, amenazante. Libres de su tarea de soportar el firmamento, los hijos de Bor atraparon las relucientes cenizas y chispas, que salen arrojadas hacia el cielo en Muspellheim, y las depositaron en mitad del tremendo vacío para iluminar el cielo y la tierra. Dieron así mismo su posición a todas las estrellas; algunas debían quedar fijas en el cielo, en tanto otras circularían atrás y adelante según un modelo regularizado. Así quedaron demarcadas las estaciones del año, pero como aún no existían ni el Sol ni la Luna, el día estaba separado de la noche. Odín, Vili y Ve otorgaron a continuación una gran concesión de tierra rodeando en círculo la parte exterior de las orillas marítimas, para que fuese colonizada por los gigantes, y la denominaron Jotunheim o tierra de los gigantes.
Finalmente, los jóvenes dioses tomaron las cejas de Ymir, a fin de establecer un baluarte redondo, de murallas como acantilados, en derredor de la tierra. Y llamaron a esta fortaleza Midgard, es decir, Recinto Medio.
Aesir y Vanir
Los dioses nórdicos aparecen divididos en dos familias o categorías:
· Los Aesir (habitantes de Asgard) .
· Los Vanir (que viven en Vanaheim).
Parece ser que existió una antigua disputa entre los dos clanes y que acabaron firmando la paz. Los dioses del Vanir, se ocupan de asuntos terrenales como las riquezas, el comercio, la fertilidad, etc... "Doce son los Ases de estirpe divina", nos dicen las eddas.
Los Aesir (habitantes de Asgard)

* Odín
Es el más noble y antiguo, y todos le sirven. Frigga, su esposa, conoce el destino de los hombres aunque no sea vidente. Odín es llamado Allfödr (Padre de todos), Valfödr (Padre de los caídos en la lucha, a quienes aguarda el Valhalla) y muchos otros nombres. Él nunca estaba solo, lo acompañaban siempre sus dos cuervos llamados Huginn, que significa pensamiento, y Munnin, que quiere decir memoria. Estos dos animales le traían al dios las noticias de lo que estaba pasando en el mundo. Odín reinaba sobre la vida y la muerte, y no sólo tenía a sus amigos cuervos, sino también un caballo de ocho patas llamado Sleipnir. El arma más preciada era su famosa lanza, Gungnir, y su anillo, Draupner. Su nombre original en el antiguo idioma fue Odhinn, pero en otros idiomas se le conoció también como Woden o Wotan.
* Thor

Es el más fuerte de hombres y dioses. Se le llama Okuthor (Thor del carro) por el carro que posee, que es tirado por dos chivos, Tanngnjóst y Tanngrisnir. Las ruedas del carro al avanzar por los cielos producen el ruido de los truenos. Su martillo Mjolnir es viejo conocido de los gigantes, y con sus guantes de hierro jamás se le escapa el mango. un cinturón mágico acrecienta su fuerza. Su reino se llama Trudvangar y su palacio es Bilskirnir. El día jueves, tiene su correspondencia en el inglés Thursday, que deriva de Thor.
* Balder
El más bello, bueno y sabio de los Aesir. su cabello es blanco y su rostro resplandeciente. Habla tan juiciosamente que nadie puede rechazar su opinión. Vive en el celeste Breidablik, donde no tiene lugar la suciedad.
* Njörd

Que vive en Noatún. Rige los vientos y calma el mar y el fuego. Concede toda suerte de riquezas al ser invocado. Creció en Vanaheim, pero fue tomado por los dioses como rehén y los Vanir se llevaron a cambio a Honir para por fin hacer una alianza entre los dos grupos de deidades.
*Freyr y Freyja

Son los hijos de Njörd, poderosos y bellos. Freyr rige la lluvia y el brillo del sol, la fertilidad de la tierra y las buenas cosechas. Freyja vive en Folkvangar, y elige a la mitad de los caídos en combate. Su palacio es Sessrúmnir. Conduce un carro tirado por dos felinos.
* Tyr
Es el más osado y valeroso, y concede la victoria en las batallas. Tan sabio es que existe el dicho "sabio como Tyr". Perdió su mano cuando los dioses encadenaron al lobo Fenrir.
*Bragi
Es el poeta de entre los Aesir, elocuente como ninguno. Su esposa es Idun, que guarda en un cofre las manzanas de oro que procuran la inmortalidad de los dioses.
*Heimdall

Es llamado el Aesir blanco. Vive en Himinbjörg, junto al Bifrost. Vigila la llegada de los gigantes de las montañas, duerme menos que los pájaros. Ve de noche como de día hasta las 300 leguas. Oye hasta como crece la hierba o la lana de las ovejas. Su cuerno Gjallarnhorn se oye en todos los mundos. Su espada es Hofut.
*Vidar

Es taciturno y lleva gruesos zapatos.
*Ull

Es hijo de Sif, adoptado por Thor. Hábil arquero y esquiador. Es gran guerrero, invocado en combate singular.
*Forseti
Es hijo de Balder y Nanna, la hija de Nep. Su palacio celeste es Glitnir, donde todos los que llegan enemistados marchan acordes. Es el mejor juez de dioses.
Por último está:
* Loki

Enemistador y mentiroso, desdicha de hombres y dioses y despreciado por todos. Es hijo del gigante Farbauti. Su madre es Laufey y sus hermanos son Byleist y Helblindi. Loki es hermoso y bello, pero de mala naturaleza y caprichoso. Es muy astuto. Su mujer se llama Sigyn, su hijo Nari. Nótese que en la versión original, Loki no es hijastro de Odín no hermanastro de Thor, sino compañero de aventuras de ambos.
Los Vanir (que viven en Vanaheim)
*Frigga

Es la diosa más noble, la del matrimonio. Tiene una espléndida mansión llamada Fensalir donde la atienden muchas otras diosas.
* Fulla
Aún es virgen. Lleva el cabellos suelto y una cinta de oro en la cabeza. Lleva la bolsa de Frigga y comparte sus secretos.
*Freyja
Es la diosa del amor. Se casó con Odr y su hija se llama Hnoss, tan bella que da nombre a los tesoros. Odr marchaba a largos viajes y Freyja lo lloraba con lágrimas de rojo oro. Se le llamó de distintas formas cuando buscó a Odr entre los hombres: Mardoll y Horu, Gefu, Syr, Vanadis. Posee el collar mágico Brising.
*Sjofn
Se ocupa de conducir el pensamiento de hombres y mujeres hacia el amor.
*Lofn
Es tan dulce y buena que el invocarla consigue el permiso de Odín y Frigga para las relaciones de hombres y mujeres. Da nombre a la alabanza.
*Var
Escucha los juramentos de los hombres, da nombre a los juramentos solemnes y toma venganza de quienes los rompen.
*Vor
Es sabia e inquisitiva, nada se le oculta.
* Hlin
Está para vigilar a los hombres a quienes Frigga quiere salvar de algún peligro. Snotra es sabia y de gentil porte. Gnar es la mensajera de Frigga. Su caballo Hovfvarpnir corre por aire y mar, hijo de Hamskerpir y Gardrofa.
*Las Valkyrias
Las vírgenes guerreras enviadas por Odín a rescatar a los caídos en batalla para conducirlos al Valhalla cruzandolos por el puente arcoiris del Bifrost hasta Asgard, en el palacio de los muertos preparan las mesas y les sirven el aguamiel: Hildur, Gugr, Rota, Norn, y otras cinco que desempeñan esta función, siendo la más conocida Brunhilda, que por desobedecer a Odín perdiese la inmortalidad y fuese desposada por Sigfried, el hombre sin miedo. Se representan como hermosas y fuertes muchachas rubias, vestidas con armaduras y corselets de guerra, que incluía el famoso casco alado o con cuernos, eran expertas guerreras, se creía que sus cabalgatas causaban las auroras boreales.
EL RAGNARÖK

El Ragnarok, segun la creencia popular significa el "Crepúsculo de los Dioses" en algunos denota el fin del mundo , pero para otros significa "El Destino de los Dioses". La promesa de un nuevo mundo.
Vendrá el invierno de Fimbulvetr, con inmensas nevadas, hielos y vientos gélidos en todas las direcciones. El sol no será capaz de calentar, la Tierra. Tres inviernos seguirán sin ningún verano por medio, pero antes vendrán otros tres, en los que el mundo, Midgard, se sumirá en grandes batallas, y los hermanos se matarán entre sí por avaricia, y no respetarán ni al padre y ni al hijo, ni en las matanzas ni en el incesto.
El lobo que persigue al sol se lo tragará, y lo mismo sucederá con el que sigue a la Luna. Las estrellas se precipitarán desde el cielo. Temblará la tierra y las montañas se derrumbarán, y todas las cadenas se romperán y quebrarán. Entonces se soltará el Lobo Fenris (atrapado gracias al sacrificio de la mano de Tyr por una cadena mágica que construyeron los enanos). Las aguas inundarán la Tierra, pues la Serpiente de Midgard agitara los oceanos. Se soltará entonces el barco Nafglari, hecho con las uñas de los muertos (por eso se evita que un muerto sea enterrado sin cortarle las uñas, para no dar fuerza a ese barco y retrasar el Ragnarok).
Su capitán es el gigante Hymir. Fenris abrirá su boca hasta tocar cielo y tierra, y saldrá fuego por ella. La serpiente Ja escupirá veneno y se encrespará por los aires haciendo compañía al lobo. Se rasgará el cielo y vendrán cabalgando los hijos de Muspell, presididos por Surt y su espada de fuego. Cuando cabalguen sobre Bifrost se romperá. A la llanura de Vigrid también llegarán Loki y Hrym y todos los Gigantes de la Escarcha, y a Loki lo seguirán todas las criaturas del Averno. Y Heimdall se levantará y sonará el cuerno de Gjallarhorn y despertará a todos los dioses y se reunirán en asamblea. Odín cabalgará en Sleipnir su corcel de 8 patas, hasta el puente de Mímir y le pedirá consejo. Entonces temblará hasta el mismo Yggdrasil, el fresno del mundo, y no habrá nadie sin miedo.
Los Asir y los Einherjard, los guerreros del Valhalla, vestirán sus armas y cabalgarán hasta el llano. Primero irá Odín, con su yelmo y su coraza de oro, y su lanza Gungnir, y lo atacará el lobo Fenris, y Thor no le podrá ayudar pues tendrá que enfrentarse a la serpiente de Midgard, Jormungand. Frey luchará contra Surt, mas morirá por no tener la espada que le dio a Skirnir. Entonces soltarán al perro Garm, el más horrible de los monstruos, que está atado ante Gripahell, y luchará contra Tyr y se matarán los dos. Thor dará el golpe de muerte a la serpiente de Midgard y entonces retrocederá nueve pasos y morirá por el veneno de la serpiente. El lobo se tragará a Odín, y así morirá el Padre de Todos. Pero Vidar pisará la mandíbula de Fenris con su zapato hecho de las suelas que los hombres desechan (lo cual es bueno, pues ayuda a los Asir) y se la romperá al tirar de la mandíbula superior. Loki luchará con Heimdall y los dos morirán. Entonces Surt arrojará fuego sobre la tierra y quemará todos los mundos. Pero no todo el mundo morirá. Los que estén en el cielo Gimlé se salvarán y beberán, y también los que estén en el palacio Brimir en Okolnir, pero otros estarán en lugares horribles, palacios hechos de serpientes que escupen ríos de veneno que los asesinos y los que rompen juramentos tendrán que vadear. Y aún peor será en Hvergelmir. Pero la tierra volverá a surgir de los mares y será verde y bella y crecerán los campos sin sembrarlos. Vivirán Vidar y Vali, a quienes el fuego de Surt no dañará, y habitarán en Idavellir, donde estuvo Asgard. Y allí irán Magni y Modi, los hijos de Thor, y tendrán el Mjolnir. Y del infierno vendrán Balder y Hödr, y hablarán de las viejas runas, y encontrarán en la hierba los escaques de oro que pertenecieron a los Ases. En un bosque llamado Hoddmímir se habrán escondido del fuego dos hombres llamados Líf y Leifthrasir, y comerán rocío y serán los padres de una descendencia que habitará todos los mundos. Y el Sol tendrá una hija no menos bella que ella misma. Y nadie puede hablar más allá de la marcha de los tiempos. Y termina la profecía de la vidente con el dragón Nidhögg hundiéndose en los infiernos: Llegará volando el oscuro dragón, la siempre brillante, desde Nídafjöll; llevará en sus plumas los muertos de Nighögg. Allí se hundirá.
El Valhalla
Fácil de reconocer para todos los que vengan, el Valhalla es el palacio de Odin: El lobo está al acecho sobre la puerta del oeste, el aguila vigila justo arriba.
Quinientas y cuarenta puertas constituyen el Valhalla, ochocientos guerreros a una puerta saldrán luchar contra Loki y sus aliados, entre el lobo Fenris y la serpiente de Midgard.
El Valhalla es el palacio de los muertos de oro rojo y brillante, allí Hropt, elige diariamente a los guerreros matados por las armas. El alto pasillo de Odin con lanzas como columnas y los blindajes como lozas que cubren el salón principal. era el hogar de los elegidos.
Ahi los guerreros elegidos cenan con Odin, y sus Valkyrias les llenan las copas de aguamiel, el honor que representaban estar en el Valhalla para luchar con el dios tuerto en el Ragnarok, era la maxima meta en la vida de los vikingos. Por eso eran fieros guerreros quienes no le temian al ma muerte, preferian morir en batalla que de ancianidad. La enfermedad era tambien una muerte degradante.
Los guerreros del Valhalla, los Einherjar, esperan la llegada de la Batalla Final, alimentándose de la carne del jabalí Saehrimnir. Cada día lo cuecen y a la tarde está entero. La cabra Heidrún come las hojas del árbol Leradr, y de sus ubres mana la aguamiell con que los Einherjar se sacian cada día. El ciervo Eikthyrni también mordisquea el árbol, y de sus astas surge un goteo tan grande que llena Hvergelmir, Cuando no beben, los guerreros combaten en los patios y se entrenan cada mañana. Luego vuelven en sus caballos al Valhalla.
El Poderoso Thor

Según las leyendas nórdicas, en un principio no había ni cielo ni tierra, sino solo niebla y oscuridad, y las primeras criaturas vivientes fueron los gigantes del hielo, que eran una raza malvada. Después aparecieron los supervivientes al extremo más alejado del Norte.
Los dioses construyeron sus mansiones en su Cielo, que se llamaba Asgard, y vivían felices bajo la égida de Odín, el Padre Supremo, y Frigga, su esposa, quienes lo conocían todo y crearon la tierra y la poblaron.
A menudo visitaban a los hombres. Cierto día, el hijo de Odín, el gran dios Thor, el que señorea el trueno, se le ocurrió emprender un viaje a la tierra de los gigantes. Thor era el más poderoso entre los dioses, y usaba como arma una maza que, tras dispararla contra un objetivo y alcanzado este, volvía otra vez a sus manos.
Así, pues, Thor se puso en camino llevando en su compañía a Loki, el dios de la travesura, y a su escudero Thialfi, un muchacho ágil como el viento.
Al cabo de muchos días llegaron a un espeso bosque, y como al sorprenderles la noche descubrieron una especie de gruta o caverna, penetraron en ella para descansar. Al fondo de la gruta había cinco habitaciones o galerías pero todo el interior se hallaba vacío.
Cenaron los tres viajeros y se disponían a dormir cuando fueron inquietados por nos ronquidos tan estrepitosos que no solo las paredes de aquellas habitaciones sino la misma tierra parecían estremecerse. Thor, maza en mano, se asomo a la entrada, pero como no vio a nadie, volvió a echarse a dormir.
A la mañana siguiente los viajeros descubrieron atónitos que los ronquidos procedían de un gigante que se hallaba tendido en el suelo a la intemperie. En esto, el gigante abrió los ojos, se reincorporo al ver gente extraña en su cueva y, finalmente se puso de pie. Era tan enorme que los árboles no le llegaban al pecho. Thor, gallardamente se dirigió a él y le pregunto como se llamaba.
- Mi nombre es Skrymir - respondió el gigante mientras se enguantaba su mano derecha - El tuyo, no necesito preguntártelo, pues por tu intrepidez no puedes ser otro que Thor... Pero ¿dónde habré dejado el guante de mi mano izquierda? ¡Ah, helo aquí! - Y agachándose, alzo del suelo aquella prenda, observando mudos de asombro los viajeros que no era otra cosa que la gruta con las cinco galerías en la que habían pasado la noche.
- Si proseguís vuestro camino, podemos marchar juntos - dijo luego.
Echaron a andar, y Thor y sus compañeros tuvieron que esforzarse lo indecible para seguir las zancadas del gigante. Llegada la noche fue en vano que Thor y sus compañeros intentaran conciliar el sueño, pues los ronquidos que se oían eran más estruendosos, si cabe, que los de la noche anterior. Thor, furioso, tomo su maza y, acercándose al gigante, le asesto un tremendo golpe en la cabeza. El gigante no hizo mas que llevarse una mano a la frente:
- ¡Estas hojas de los árboles le hacen a uno cosquillas y no le dejan dormir! - Murmuro, y siguió roncando.
Thor volvió a asestarle un segundo mazazo el gigante abrió un ojo a medias y masculló:
- ¡Deben ser los pajaritos! - y se volvió a quedar dormido.
Con furia redoblada, Thor le abatió la maza sobre el cráneo:
- ¡Alguna bellota! - dijo el gigante y, volviéndose del otro lado, siguió con sus ronquidos.
Thor juzgo inútil insistir mas y aguardo a que amaneciera.
Cuando el gigante despertó, dijo dirigiéndose a Thor:
- Ahora hemos de despedirnos, pues yo llevo otro camino; pero antes, pequeño, quiero darte un consejo. Os halláis en la tierra de los gigantes y pronto llegareis a su capital, donde mora nuestro rey. Allí encontrareis a otros mayores que yo, y os recomiendo seáis comedidos, pues no toleran el orgullo ni soportan bromas como las que soléis gastar vosotros.
Y antes de que el furioso Thor pudiera contestarle desapareció a grandes zancadas.
Siguieron andando Thor y sus compañeros, y llegaron a la ciudad de los gigantes, cuyas murallas eran tan altas que sus almenas se perdían entre las nubes.
El rey les concedió audiencia, y al atravesar la inmensa antecámara vieron a muchos gigantones que ni siquiera pararon mientes en ellos. El rey se hallaba sentado en su trono y los tres viajeros, al acercarse a él, le hicieron una profunda reverencia.
El monarca se echo a reír:
- Conque esta personilla es el gran Thor de quien tanto he oído hablar, ¿eh? - dijo - En mi reino no acogemos a criaturas insignificantes. Si deseáis quedaros debéis probar lo que valéis. ¿De que sois capaces, tu, Thor, y tus camaradas?
Loki, el astuto, dio un paso adelante, pues Thor se hallaba tan furioso que no podía pronunciar palabra.
- Desafío a cualquiera de tus súbditos - dijo - a que coma tan deprisa como yo.
Trajeron dos grandes gamellas con carne, y a una señal del rey, ambos contrincantes empezaron a comer ávidamente. Al cabo de un rato, el rey inspeccionó las gamellas.
- Bien - dijo - Loki se ha comido su carne, pero mi súbdito se ha zampado también los huesos y hasta la mitad de la gamella. Me parece que no hay duda alguna sobre quien ha vencido. ¿No sabéis hacer algo mejor?
Entonces Thialfi, con el rostro encendido por la cólera, barboto:
- ¡A ver si hay alguien que se atreva a competir conmigo a una carrera!
Se dirigieron todos a un prado y Thialfi fue opuesto a un joven gigante. Se dio la señal de partida. Thialfi corría como un ciervo ante los lobos, pero su rival le dejo a la mitad de camino.
- Probad otra vez - dijo el rey.
En esta segunda carrera, los pies de Thialfi casi no tocaban el suelo, peor su contrincante fue más veloz, y el resultado el mismo que la vez primera.
El rey opino que aun debían probar por tercera vez. Mientras Thialfi se sentía ya cansado, el joven gigante parecía tan fresco como al principio, y así, este volvió a ganar con mucha mas ventaja aun que las veces anteriores. Entonces, el rey se volvió hacia Thor y le dijo con ironía:
- ¿Y tú, poderoso Thor? ¿En que piensas aventajar a los demás?
- Puedo beber mucho mas que cualquiera de vosotros - contesto Thor.
Regresaron todos a palacio, y allí ordeno el rey:
- Traed mi cuerno de libaciones - y dirigiéndose a Thor, añadió: Veamos si puedes vaciarlo de un trago. Algunos lo consiguen en dos y los más flojos necesitan tres.
Thor echo un vistazo al recipiente. Era largo pero angosto, y él tenia mucha sed. Lo tomo en sus manos, se lo llevo a la boca y bebió ávidamente. Pero aquel cuerno no se vaciaba nunca. Seguía bebiendo y bebiendo y su contenido no disminuía.
El rey sonrió sarcástico:
- Parece - dijo - que ni los dioses más poderosos pueden competir con los gigantes.
En vano bebió Thor una y otra vez. A cada una de ellas creía haber vaciado el cuerno, pero siempre lo volvía a encontrar casi como al principio. Al cabo, tuvo que renunciar y exclamo furioso:
- ¡Dadme una prueba de fuerza!
El rey volvió a sonreír y replico burlonamente:
- Tenemos un juego en el que suelen ejercitarse nuestros pequeños... ¡Traed al gato!
Un gato enorme fue traído a presencia del rey, quien prosiguió:
- Nuestros niños suelen jugar a levantarlo en brazos. Prueba a ver si eres capaz de hacer lo mismo.
Thor se dirigió al animal, que enarco su lomo; intentó levantarlo, pero por mas esfuerzos que hizo, lo único que consiguió fue alzar una de las patas.
En el colmo de la furia, Thor se presto para combatir con cualesquiera de los presentes. El rey dio otra orden y apareció una vieja enteca y arrugada.
- ¡Esto es vergonzoso! - rugió Thor - ¡No puedo luchar con un carcamal así!
- Pruébalo - Replico el rey con su habitual sonrisa.
Se fue Thor hacia la vieja y esta le asió con manos que parecían garfios.. Por mas esfuerzos que hizo, le fue imposible a Thor zafarse de las garras de aquella bruja. Finalmente no tuvo mas remedio que doblar la rodilla.
- ¡Basta! - dijo el rey - ¡Podéis permanecer aquí esta noche, extranjeros! ¡Ahora ya sabéis que los dioses no pueden prevalecer sobre los gigantes!
A la mañana siguiente, Thor y sus compañeros se despidieron. El rey los acompañó hasta las puertas de la ciudad, y allí pregunto:
- Y bien Thor, ¿ya has encontrado la horma de tu zapato?
- Así me lo parece - respondió sinceramente Thor - Después de esto, me tendrán en bien mezquina opinión en la Tierra de los Gigantes.
El rey sonrió de nuevo y dijo:
- No lo creas. Si hubieses