No se presta a discusión, nadie lo puede negar, nuestra fisiología no nos deja mentir a la hora de sucumbir al arte de defecar. En ese momento, llegan a manifestarse todo tipo de sentimientos, desde los más irritantes hasta los más placenteros, y no me refiero a ningún tipo de parafilia.
Seguramente alguna de las siguientes cosas te ha ocurrido, es cotidiano, y quien diga que no, miente vilmente, como aquellas que dicen que nunca se les ha caído, ni siquiera escapado, un pedo flato fétido. Todos evacuamos los desechos, y todos nos molestamos por algo cuando vamos al baño, siempre queremos que todo salga bien, claro.
10 Cosas Molestas de Cuando Vamos al Baño:
01 • Está ocupado.- Cuando sentimos que ya es hora de decir adiós a ese trozo nuestro, nos dirigimos inmediatamente al baño más próximo, nos acercamos a la puerta e intentamos girar la perilla, porque ni siquiera tocamos, somos inconcientes cuando sentimos algo al final del camino; pero ¡oh sorpresa!, está ocupado e instantáneamente recordamos a las madres con unas buenas mentadas. El baño está ocupado y nuestro amigo tiene que esperar a la libertad, a lo cual se rehusa enérgicamente, por lo que hace más presión. Solo queda inhalar aire y luchar por aprisionar. Situación bastante incómoda, a eso súmale si estás en un lugar público y hay fila, no te queda más que maldecir una y mil veces tu mala suerte.
02 • Apesta.- Después de que logras entrar al baño, experimentas la primera fase de alivio mental y por ende das una gran inhalada al entorno, desgraciadamente el usuario anterior ha dejado un rastro de mal olor en el baño y ya nos lo hemos tragado, a esas alturas ya no hay tiempo que perder e instintivamente ya nos vamos bajando pantalones, por lo cual ya no hay marcha atrás. Que el baño huela mal, no es el problema, pero que huela mal por culpa de otro, si que lo es. Hay olores que en otras condiciones, serían insoportables.
03 • No hay iluminación.- No hay luz, no hay muchas cosas más incómodas que tener que defecar a oscuras, peor si es un baño que no conoces. En lo que encuentras el inodoro y te cercioras que todo está bien, puede haber pérdidas fecales si la contingencia es grave. Lo más difícil para mí, es con el uso del papel de baño, ya que una vez lo has localizado y procedido a utilizarlo, es difícil determinar cuando nos hemos limpiado correctamente, lo que puede llegar a ser realmente incómodo, ya sea por una ineficaz limpieza o por el método que utilices para determinar que ya es suficiente papel por el momento.
04 • No le bajaron.- Procedemos a levantar la tapa del baño, en dado caso esté abajo. Y nos encontramos con un presente de desagradables características, tanto al olfato como a la vista, seguramente al tacto también, ya no digamos al gusto. Inmediatamente lanzamos la mentada de madre y buscamos bajarle a la taza, porque tus heces no pueden compartir habitación, mucho menos es viable arriesgarse a una salpicada.
05 • Poca carga fecal.- Ésto es decepcionante, después de todas las peripecias que hubo que hacer librando obstáculos para llegar hasta ese momento, es irritante escuchar como salen burlescos los gases, en un falso positivo irritante, con apenas un pequeño trozo, o con suerte serán algunos. Nos vestimos molestos y decepcionados por tal infamia, maldiciendo nuestra pérdida de tiempo.
06 • Están tocando.- Una vez entrados en materia, otra cosa que suele molestar bastante, es que no te dejen defecar cómodamente. Está el impaciente afuera, toque y toque a la puerta, lo que le quita del 90% de placer al momento (nada de parafilias), la presión no es buena en éstos casos y necesitamos del más agradable ambiente para que todo salga bien. No es buena idea forzar el esfínter.
07 • No hay papel.- Ésta es un clásico, una vez hayamos expulsado la materia y sin habernos percatado de que en efecto, no hay papel, entramos en un estado de pánico instintivamente, perdemos toda racionalidad. Hay varias opciones viables, y lo mejor es mantener la calma. Si te sientes con la suficiente confianza de pedir un repuesto de papel, es lo mejor que se puede hacer. En caso contrario se opta por utilizar periódico o revistas al alcance, en un acto inútil por aprender a leer por allá. Ya que si no hay ningún tipo de papel abrasivo, con toda la pena del mundo, ahi que bañarse, eso si estás en casa, y mejor no comentemos los calcetinazos o similares.
08 • Papel aromático.- Ésta es bastante personal, he de admitirlo. Pero me encabrona de sobremanera que el papel tenga aroma. Primero, porque no le veo el sentido, no dejará de apestar, nada, por el simple hecho de limpiarse con papel aromático. Segundo, ¡es irritante!, dejando una indeseable sensación de ardor que perdura por días, sé y entiendo que no a todos les pasa, pero tenía que incluirla, no creo ser el único que sufre en ese aspecto.
09 • No hay agua.- A menos que estés en una letrina sin taza de baño o en un lote baldío, el que no haya agua, imposibilita y entorpece el proceso de evacuación, destruyendo el protocolo necesario de satisfacción general al defecar. Es como dar el tiro de gracia, después de la correspondiente expulsión el adiós es inminente, y simplemente sin agua no es posible. Las peores situaciones en éstas circunstancias llegan a ser muy complejas; puede ser que alguien esté esperando a que salgas para entrar, puede ser que no estés en casa, en un baño público o en la casa de tu pareja. Ésto último si que es una situación alarmante y embarrazosa.
10 • Baño tapado.- En ésta etapa final, después de cerciorarnos que los elementos correspondientes están aptos; hay luz, papel, agua, vamos solo falta bajarle para culminar. De pronto te das cuenta, que el agua no se va, al contrario, prevés un incontrolable desborde fecal desde la taza de baño, es de terror, de lo peor que puede pasar. Trata de imaginarte en una situación similar en casa de tu novia... ya no ya no. Suficiente, sé que es feo. La desesperación puede invadir y nos hace hacer cosas estúpidas, no le deseo a casi nadie ésta situación.
11 (Extra) • Malas condiciones fecales.- Me refiero a las condiciones físicas de las heces, tales pueden ser: formada, líquida, semilíquida, pastosa, café, verde, amarilla, acólica, oleosa, con restos alimenticios, mucosa, sanguinolenta, grumosa, fétida y una que no aplica para alguien que ya sabe leer es el meconio (primeras heces fecales de recién nacido). Lo anterior, en realidad es el código de evacuaciones de enfermería, y describe cada una de las características que puede tener el excremento. No hace falta que se explique mucho sobre éste punto, vamos a combinar algunas características:
Pastosa, con restos alimenticios, sanguinolenta, fétida; con éstas características ya tenemos para pasarlo mal al evacuar y nos indican que las cosas no están bien en el sistema digestivo.
Nota: Con diarrea cada una de los anteriores puntos, suben a la decima potencia, no es broma.
¿Te ha ocurrido alguno de los puntos? ¿Cuál te molesta más? Si tienes algo que añadir, no dudes en usar los comentarios.