
Por Fabio Fusaro
El boliche es el lugar donde los hombres van a intentar levantar minas.
Muchos podrán decir que es un lugar para divertirse, para encontrarse con amigos, para bailar, para escuchar música… sí…sí…eso también, pero básicamente es el lugar donde los hombres van a “conquistar” (valga la antigüedad del término) mujeres.
Ahora bien, que sea el lugar a donde todos acuden a eso no significa que sea el mejor lugar para lograr ese objetivo.
La poca luz, la música estridente y la enorme competencia hace que todos tipos seamos iguales, como los alumnos del video de “Another brick in the wall” de Pink Floyd rumbo a la picadora de carne.
En esas condiciones, lo único que nos podría diferenciar visualmente es que seamos Brad Pitt. Pero no digo “parecidos” a Brad Pitt sino el mismo Brad Pitt en persona.
Sí… sí… ya sé… ahora van a aparecer un montón de mujeres diciendo “A mí no me gusta Brad Pitt”. Dios, las veces que escuché eso. Yo no sé como se hizo millonario ese muchacho si no le gusta a ninguna mina. En fin…
Volviendo al tema del levante en el boliche, los hombres entonces se preocupan mucho por “el chamuyo”.
¿Cuál sería la definición de chamuyo?
“Frase o comentario que se le puede decir a una mujer para llamar su atención y generar un interés sexual”.
Ese asunto del chamuyo tiene desvelados a muchos hombres que hasta me han llegado a pedir “ejemplos de chamuyos ganadores”.
La verdad, es que el único chamuyo ganador 100% que conozco fue usado por un holandés en un boliche argentino, quien se acercó a una fémina muy linda y le dijo “Hola, soy el príncipe de Holanda”.
El tema es que para que ese chamuyo funcione tiene que ser cierto, por lo que perdería la categoría de chamuyo, el cual generalmente está asociado además a algo no del todo verdadero.
No se trata de mentir sino de abordar de una manera especial, original, impactante.
Claro que cuando quinientos tipos quieren abordar de una manera especial, original e impactante ninguno lo va a conseguir porque sea lo que sea lo que el tipo le diga a la mina lo que ella va a escuchar es “Me gustás y te quiero ganar”, por decirlo de una manera delicada.
Mi respuesta ante esos pedidos siempre es la misma: “Si a una mujer la pudiéramos conquistar con una frase, la estaríamos diciendo todos” por lo cual a mi juicio el chamuyo no existe.
El hombre que conquista en un boliche a una mujer que no conoce previamente, es porque tuvo la suerte (y a veces la desdicha) de llegar en el momento justo al lugar indicado. Y si en vez de llegar él, llegaba uno más o menos parecido o que a la chica físicamente le cerrara, se la ganaba lo mismo, por lo cual el poder del chamuyo queda, a mi juicio, descartado.
Es probable que algunas mujeres aquí no estén de acuerdo con lo expuesto y digan “Sí, hay chamuyos que funcionan… a mí por ejemplo un tipo que no me gustaba demasiado me conquistó diciéndome tal cosa”.
Como dije, creo que no hay chamuyos ganadores, pero si alguien tiene un ejemplo que refute esta teoría y quiere compartir esas “palabras mágicas” posiblemente además de convencerme de que estoy equivocado, podrá contribuir a la formación de cientos de nuevas parejas.
FUENTE.
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Muchos podrán decir que es un lugar para divertirse, para encontrarse con amigos, para bailar, para escuchar música… sí…sí…eso también, pero básicamente es el lugar donde los hombres van a “conquistar” (valga la antigüedad del término) mujeres.
Ahora bien, que sea el lugar a donde todos acuden a eso no significa que sea el mejor lugar para lograr ese objetivo.
La poca luz, la música estridente y la enorme competencia hace que todos tipos seamos iguales, como los alumnos del video de “Another brick in the wall” de Pink Floyd rumbo a la picadora de carne.
En esas condiciones, lo único que nos podría diferenciar visualmente es que seamos Brad Pitt. Pero no digo “parecidos” a Brad Pitt sino el mismo Brad Pitt en persona.
Sí… sí… ya sé… ahora van a aparecer un montón de mujeres diciendo “A mí no me gusta Brad Pitt”. Dios, las veces que escuché eso. Yo no sé como se hizo millonario ese muchacho si no le gusta a ninguna mina. En fin…
Volviendo al tema del levante en el boliche, los hombres entonces se preocupan mucho por “el chamuyo”.
¿Cuál sería la definición de chamuyo?
“Frase o comentario que se le puede decir a una mujer para llamar su atención y generar un interés sexual”.
Ese asunto del chamuyo tiene desvelados a muchos hombres que hasta me han llegado a pedir “ejemplos de chamuyos ganadores”.
La verdad, es que el único chamuyo ganador 100% que conozco fue usado por un holandés en un boliche argentino, quien se acercó a una fémina muy linda y le dijo “Hola, soy el príncipe de Holanda”.
El tema es que para que ese chamuyo funcione tiene que ser cierto, por lo que perdería la categoría de chamuyo, el cual generalmente está asociado además a algo no del todo verdadero.
No se trata de mentir sino de abordar de una manera especial, original, impactante.
Claro que cuando quinientos tipos quieren abordar de una manera especial, original e impactante ninguno lo va a conseguir porque sea lo que sea lo que el tipo le diga a la mina lo que ella va a escuchar es “Me gustás y te quiero ganar”, por decirlo de una manera delicada.
Mi respuesta ante esos pedidos siempre es la misma: “Si a una mujer la pudiéramos conquistar con una frase, la estaríamos diciendo todos” por lo cual a mi juicio el chamuyo no existe.
El hombre que conquista en un boliche a una mujer que no conoce previamente, es porque tuvo la suerte (y a veces la desdicha) de llegar en el momento justo al lugar indicado. Y si en vez de llegar él, llegaba uno más o menos parecido o que a la chica físicamente le cerrara, se la ganaba lo mismo, por lo cual el poder del chamuyo queda, a mi juicio, descartado.
Es probable que algunas mujeres aquí no estén de acuerdo con lo expuesto y digan “Sí, hay chamuyos que funcionan… a mí por ejemplo un tipo que no me gustaba demasiado me conquistó diciéndome tal cosa”.
Como dije, creo que no hay chamuyos ganadores, pero si alguien tiene un ejemplo que refute esta teoría y quiere compartir esas “palabras mágicas” posiblemente además de convencerme de que estoy equivocado, podrá contribuir a la formación de cientos de nuevas parejas.
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