link:
--------------------------------------------------------------------------
Carta te Patriju a todo Ooak
hace unos dias recibi la triste noticia que mi bebote tiene tgd(autismo) la verdad e que yo sabia que algo anda mal desde hace mucho , mi nene tiene 2 años y 10 meses y no habla,por eso recurri a todo medico que pude hasta que en el Fleni le descubrieron lo que tenia, la
verdad es que yo tenia otra imprecion de los niños con autismo y ahora que estoy
informada debido a mi caso es que comprendo que no hay solo una forma de autismo
sino varias y que cada nene precenta distintos signos. cuando me confirmaron la
noticia pense que me moria, pero conforme estan pasando Los dias lo voy
asumiendo y entendiendo, pero sigue doliendo mucho, el solo pensar en el futuro
me aterra, pero hay que darle para adelante porque el gordo me necesita. Estoy
tratando de hacer los tramites para un certificado de discapacidad porque sino
la obra social no me cubre el tratamiento,como todo en este pais esta al reves,
en vez de ayudar te ponen palos en la rueda, bueno les pido a todos y a todas
que pasen por la siguiente direccion y firmen por la ley de discapacidad para
que la manga de ladrones de los politicos dejen de pensar en boludeces y ayuden
a los que realmente lo necesitan , muchas gracias y si tienen tiempo se pueden
informar en el sitio y votar tambien
http://www.tgd-padres.com.ar/ GRACIAS
-----------------------------------------------------------------------------
¿Qué es el TGD?
Trastorno generalizado del Desarrollo - Espectro Autista
El siguiente material escrito fue tomado de la División de Educación General del Ministerio de Educación de Chile (MINEDUC)
Descargar archivo (Pdf)
¿Qué son los trastornos del espectro autista?
El autismo fue descrito en 1943 por el Dr. Leo Kanner -quien aplicó este término a un grupo de niños/as ensimismados y con severos problemas de índole social, de comportamiento y de comunicación-,
sin embargo, recién en 1980 fue considerado por primera vez como entidad
nosológica independiente, con el nombre de Autismo Infantil. Posteriormente,
en 1987, se lo deja de denominar autismo infantil para nombrarlo como hoy
día se conoce:
Trastorno Autista. Con este cambio de nombre se trata de eliminar la idea de que el autismo es una alteración exclusiva de la infancia y se encuadra en un nuevo grupo de
trastornos de inicio infantil: los
Trastornos Generalizados del Desarrollo. Los Trastornos Generalizados del
Desarrollo comprenden una serie de trastornos neurobiológicamente diversos y
son estados caracterizados por déficits masivos en diferentes áreas del
funcionamiento, que conducen a un deterioro generalizado del proceso
evolutivo (Hales y Yudofsky, 2000). Se caracterizan por ser una forma de
perturbación grave, extraordinariamente incapacitante y crónica; que demanda
cuidados y atenciones prácticamente durante toda la vida. Este tipo de
trastornos (Trastorno Autista,Trastorno de Asperger, Síndrome de Rett,
Trastorno Desintegrativo y Trastorno del Desarrollo no Especificado) se
inician antes de los 3 años y afectan a varias áreas del desarrollo,
especialmente las relativas a las habilidades para
la interacción social, las habilidades comunicativas y lingüísticas y las
habilidades para el juego y el desarrollo de actividades e intereses
y se presenta con un amplio espectro de gravedad. Los primeros síntomas
suelen ser poco claros y es frecuente que provoquen, en los padres y
familiares, sentimientos de intranquilidad y temor más que una actitud
eficaz de búsqueda de ayuda profesional. Los trastornos del espectro autista
tienen un curso continuo. En niños/as de edad escolar y en adolescentes son
frecuentes los progresos evolutivos en algunas áreas como por ejemplo, el
creciente interés por la actividad social a medida que alcanzan la edad
escolar. Algunos sujetos se deterioran conductualmente, mientras que otros
mejoran.
PRIMERA PARTE 1. Características generales de los
trastornos del espectro autista
Es importante distinguir el autismo del retraso mental. Hoy día existe acuerdo en cuanto a considerar que el retraso mental o déficit psíquico es una característica que no tiene por qué formar parte
del diagnóstico de los trastornos generalizados del desarrollo, siendo
importante que, cuando esté presente, se diagnostique por separado. Tanto
las habilidades lingüísticas como el nivel intelectual constituyen factores
que se relacionan más significativamente con el pronóstico a largo plazo.
¿Cuáles son las características del autismo?
El trastorno autista, de acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV-TR 2000), implica un inicio temprano de alteración en la interacción social, déficits
de comunicación y un repertorio restringido de actividades e intereses. Las
manifestaciones del trastorno varían mucho en función del nivel de
desarrollo y de la edad cronológica del sujeto. Las personas con trastorno
autista pueden mostrar una amplia gama de síntomas comportamentales, en la
que se incluyen la hiperreactividad, ámbitos atencionales muy breves,
impulsividad, agresividad, conductas autolesivas y rabietas. Puede haber
respuestas extrañas a estímulos sensoriales, por ejemplo umbrales altos al
dolor, hipersensibilidad a los sonidos o al ser tocados, reacciones
exageradas a las luces y olores y fascinación por ciertos estímulos.
Aunque no son criterios necesarios para diagnosticar autismo, con cierta frecuencia se observan también alteraciones en la conducta alimentaria y en el sueño, cambios inexplicables del estado
de ánimo, falta de respuesta a peligros reales, o en el extremo opuesto,
temor inmotivado a estímulos que no son peligrosos. El autismo en un sentido
estrícto es sólo un conjunto de síntomas que se define por la conducta.
No es una “enfermedad”. Puede estar asociado a muy diversos trastornos
neurobiológicos y a niveles intelectuales muy variados.
1 Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, 4a Edición, Texto Revisado (DSM IV – TR), 2002.
Criterios diagnósticos del Trastorno Autista,
según el DSM-IV-TR, 20021
Para dar un diagnóstico de autismo deben cumplirse seis o más manifestaciones del conjunto de trastornos
(1) de la relación,
(2) de la comunicación, y
(3) de la flexibilidad
cumpliéndose como mínimo dos elementos de (1), uno de (2) y uno de (3).
1. Alteración Cualitativa de la interacción Social, manifestada al menos por dos de las siguientes características:
a) Importante alteración del uso de múltiples comportamientos no verbales, como son contacto ocular, expresión facial, posturas corporales y gestos reguladores de la interacción social.
b) Incapacidad para desarrollar relaciones con compañeros adecuadas al nivel de desarrollo.
c) Ausencia de la tendencia espontánea para compartir con otras personas disfrutes, intereses y objetivos (p. ej., no mostrar, traer o señalar objetos de interés).
d) Falta de reciprocidad social o emocional.
2. Alteración Cualitativa de la Comunicación, manifestada al menos por una de las siguientes características:
a) Retraso o ausencia completa del desarrollo del lenguaje oral (que no se intenta compensar con otros medios alternativos de comunicación, como los gestos o la mímica).
b) En personas con habla adecuada, alteración importante en la capacidad de iniciar o mantener una conversación con otro/a.
c) Empleo estereotipado o repetitivo del lenguaje, o uso de un lenguaje idiosincrásico.
d) Ausencia de juego de realista espontáneo y variado, o de juego de imitación social propio del nivel de desarrollo.
3. Patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos, repetitivos y estereotipados, manifestados al menos por una de las siguientes características:
a) Preocupación absorbente por uno o más patrones estereotipados y restrictivos de interés que resulta anormal, sea en su intensidad, sea en su objetivo.
b) Adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos, no funcionales.
c) Estereotipias motoras repetitivas (por ejemplo, sacudir las manos, retorcer los dedos, movimientos complejos de todo el cuerpo, etc.).
d) Preocupación persistente por partes de objetos.
Antes de los tres años, deben producirse retrasos o alteraciones en una de estas tres áreas:
(1) interacción social, (2) empleo comunicativo del lenguaje y (3) juego simbólico o imaginativo.
¿Porqué se habla de trastornos del espectro autista?
El concepto de continuo autista o espectro autista, hace referencia a otros trastornos que comparten aspectos comportamentales importantes con el autismo, pero que no cumplen
completamente los criterios del trastorno autista. Los demás trastornos se
diferencian de ese prototipo, principalmente, en gravedad y en función del
número de áreas afectadas; pero pueden diferenciarse, además, por otros
aspectos como la edad de aparición, la presencia de retraso en el desarrollo
cognitivo o del lenguaje, o la presencia de alteraciones asociadas. La idea
de un "espectro autista", alude entonces a que los rasgos autistas pueden
situarse en un conjunto de continuos que no sólo estarían alterados en el
autismo sino también en otros cuadros que afectan al desarrollo, entre los
que se pueden señalar:
Trastorno de Asperger
Es definido como una alteración grave y persistente de la interacción social y del desarrollo de patrones del comportamiento, intereses y actividades restrictivas y repetitivas. El
trastorno puede dar lugar a un deterioro clínicamente significativo social,
laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. Aunque
Asperger (1991) describiera el lenguaje de estos niños como el de un adulto,
lo cierto es que en los niños con este trastorno el lenguaje se caracteriza
por la ausencia de entonación adecuada al contexto, un volumen inapropiado
(generalmente más alto del necesario) y con un contenido no adaptado a la
situación ni a las características e intereses del oyente.
Se caracteriza por lo siguiente:
a) Trastorno Cualitativo de la relación: Incapacidad
de relacionarse con iguales. Falta de sensibilidad a las señales sociales.
Alteraciones de las pautas de relación expresiva no verbal. Falta de
reciprocidad emocional. Limitación importante en la capacidad de adaptar las
conductas sociales a los contextos de relación. Dificultades para comprender
intenciones ajenas y especialmente las “dobles intenciones”.
b) Inflexibilidad mental y comportamental: Interés
absorbente y excesivo por ciertos contenidos. Rituales. Actitudes
perfeccionistas extremas que dan lugar a gran lentitud en la ejecución de
tareas. Preocupación por “partes” de objetos, acciones, situaciones o
tareas, con dificultad para detectar totalidades coherentes.
c) Problemas de habla y lenguaje: Retraso en la adquisición del lenguaje,
con anomalías en la forma de adquirirlo. Uso de lenguaje rebuscado,
formalmente excesivo, inexpresivo, con alteraciones prosódicas y
características extrañas del tono, ritmo, modulación, etc. Dificultades para
interpretar enunciados no literales o con doble sentido. Problemas para
saber “de que conversar” con otras personas. Dificultades para producir
emisiones relevantes a las situaciones y los estados mentales de los
interlocutores.
d) Alteraciones de la expresión emocional y motora: Limitaciones y anomalías en el uso de
gestos. Falta de correspondencia entre gestos expresivos y sus referentes.
Expresión corporal desmañada. Torpeza motora en exámenes neuropsicólogicos.
e) Capacidad normal de “inteligencia impersonal”:
Frecuentemente habilidades especiales en áreas restringidas.
El trastorno de Asperger se diferencia del Autismo Clásico de Kanner principalmente por dos aspectos:
Los niños/as y adultos con Síndrome de Asperger, no presentan deficiencias estructurales de lenguaje. En algunos casos pueden tener capacidades lingüísticas formales extraordinarias. Su lenguaje puede
ser “superficialmente” muy correcto,rebuscado, con formulaciones sintácticas
muy complejas y un vocabulario extraño: tiene limitaciones pragmáticas, como
instrumento de comunicación, y prosódicas, en su melodía (o falta de ella)
que llaman la atención.
Los niños/as y adultos con síndrome de Asperger tienen capacidades normales de “inteligencia impersonal”, y frecuentemente competencias extraordinarias en campos restringidos. Si bien pueden
racionalmente entender las emociones de las otras personas, les es difícil
ser empáticos (ponerse en el lugar del otro), también es frecuente encontrar
en ellos extraordinarias habilidades de memoria, de cálculo matemático, como
por ejemplo aprenderse de memoria todos los recorridos implementados en el
nuevo plan de transporte de Santiago.
Trastorno de Rett
Dentro de los trastornos generalizados del desarrollo, el trastorno de Rett, se sitúa en el extremo opuesto al Síndrome de Asperger. Se cree (aunque hay alguna discusión al respecto) que se da
sólo en niñas, por implicar mutación genética en cromosoma X, que daría
lugar a inviabilidad de los embriones varón.La característica esencial de
este trastorno, que se acompaña siempre de retraso mental severo o profundo,
es el desarrollo de múltiples déficits específicos tras un periódo de
funcionamiento normal después del nacimiento. Se define por una evolución
normal hasta al menos los 5 meses de edad, después de esa edad y hasta los
48 meses se inicia una desaceleración progresiva en el desarrollo. Se pierde
el uso propositivo de las manos que se hubiera adquirido, se inicia una
microcefalia progresiva y una pérdida del control postural.
También es característico de este trastorno las alteraciones graves (o ausencia en muchos casos) del desarrollo del lenguaje receptivo y expresivo, los movimientos estereotipados de las manos (se las
frotan como si se las estuvieran lavando), alteración de patrones
respiratorios, con hiper o hipo ventilación frecuentes, ausencia de relación
con objetos y pronóstico pobre a largo plazo.
Trastorno Desintegrativo de la Niñez
La característica esencial de este trastorno es una marcada regresión a partir de los dos años (y antes de los 10) en habilidades adquiridas previamente y de modo normal. Generalmente pierden
habilidades comunicativas y lingüísticas, sociales y de juego. Pero también
pierden el control de esfínteres y las habilidades motrices. Antes de
iniciarse la pérdida de habilidades el niño/a es completamente normal y
después de la pérdida no se distingue de un niño/a con el trastorno autista.
La única diferencia es la edad y proceso de aparición de los síntomas.
Este trastorno recibía antiguamente el nombre de Síndrome de Heller o Psicosis regresiva, y coincide con el Autismo en los siguientes aspectos:
Alteraciones cualitativas de las capacidades de relación y comunicación.
Pautas restrictivas y estereotipadas de conducta y actividad mental.
A diferencia del autismo, no es raro que en este trastorno también aparezcan alteraciones parecidas a las alucinaciones y delirios.
Trastorno Generalizado del Desarrollo no especificado
Esta última categoría diagnóstica que puede ser incluido bajo el concepto de trastornos del espectro autista, agrupa a los niños y niñas que presentan alteraciones en habilidades sociales, y en
habilidades comunicativas, así como un repertorio limitado de intereses,
pero que aparecen más tarde de la edad establecida como criterio (tres años)
o con una presentación atípica o incompleta de los síntomas. Algunos
profesionales llaman a los niños/as que presentan un trastorno generalizado
del desarrollo no especificado, niños con “autismo atípico”. Aunque, en
general se recomienda no usar este diagnóstico pues sólo sirve para
confundir tanto a especialistas como a los padres de los niños/as.
Hay muchas alteraciones y retrasos del desarrollo que se acompañan de síntomas o características autistas, sin ser propiamente cuadros de autismo. En este sentido, es importante la consideración del autismo como un continuo, que se
presenta en diferentes grados en diferentes trastornos del desarrollo, de
los cuales solo una pequeña minoría, no más del 10%, corresponde a las
características descritas por Kanner.
Interacción social
Alteración en la utilización de comportamientos no verbales. El contacto
ocular puede estar ausente o, estando presente, puede resultar molesto a las
otras personas. Su expresión facial puede ser totalmente inexpresiva o
claramente inapropiada por su intensidad, variedad o por su indefinición,
así como la postura del cuerpo y los gestos para regular la interacción,
como negar con la cabeza, señalar con el índice, gesticular con las manos
para apoyar los argumentos, encoger los hombros para expresar dudas, y otros
gestos expresivos como los de saludo o despedida.
Incapacidad para establecer relaciones sociales adecuadas con los personas de su misma edad.
Pueden mostrar muy poco o ningún interés
por compartir; o estando interesados en las relaciones sociales, carecen de
la comprensión de las convenciones de la interacción social. Se vinculan con
algunos adultos, no con sus pares.
Alteración en la tendencia a compartir disfrutes, intereses y objetivos con otras personas;
No manifiestan espontáneamente placer por
la felicidad de los demás, ni conductas como señalar o mostrar objetos u
otros estímulos que pudieran serles interesantes. Es más evidente en los
niños más pequeños, o más afectados, manifestándose en sus dificultades en
la atención conjunta, en la imitación y en actividades de juego compartido
con otros. Cuando hay menor afectación, se manifiesta en la dificultad para
compartir temas de interés con otros.
Falta de reciprocidad socio-emocional, que se
expresa en la incapacidad para participar activamente en juegos sociales
simples, en su preferencia por las actividades solitarias, o por implicar a
otros en actividades pero sólo como herramientas. La conciencia de los otros
está muy afectada y pueden carecer de todo concepto relativo a las
necesidades de los demás, o no percibir el malestar de otra persona.
Comunicación verbal y no verbal
Retraso, o ausencia total del desarrollo del lenguaje oral, que no se intenta compensar con medios alternativos de comunicación, como los gestos o la mímica.
Muestran el balbuceo a la edad en que lo hacen normalmente todos los niños, pero fracasan en el desarrollo de la habilidad para utilizar palabras para referirse a objetos o personas.
Algunos niños pueden presentar una adquisición normal de la primeras palabras (entre los 12 y los 18 meses) y luego perderlas progresivamente sin aprender nuevas palabras y establecer las
rutinas comunicativas en las que participaban anteriormente. En niños y
niñas que han desarrollado lenguaje oral se da una “importante alteración en
la capacidad para iniciar o mantener una conversación con otros que le
interese también a otras personas. Aquellos que han adquirido un vocabulario
extenso puede que sólo lo usen para hacer monólogos relativos a temas poco
habituales o extraños y sean incapaces de participar en diálogos y
conversaciones simples y cotidianas pero que no se refieren a sus temas de
interés.
Utilización estereotipada y repetitiva del lenguaje o la utilización de un lenguaje idiosincrásico.
Uso del pronombre personal “tú” en lugar
del pronombre “yo”; utilización de frases como metáforas para expresar
deseos o necesidades y que sólo las entienden quienes están muy
familiarizados con su estilo comunicativo (por ejemplo decir “no levantes la
tapa de la cazuela” para preguntar qué hay de comer); y la repetición, con
una entonación similar, de palabras o frases oídas anteriormente (ecolalias
).
Ausencia de juego realista espontáneo, variado, o de juego imitativo, social propio del nivel de desarrollo.
Algunos niños/as con autismo no llegan
nunca a desarrollar habilidades de juego propias de su nivel cognitivo,
muchos nunca manifiestan interés ni comportamientos indicativos de
capacidades de juego simbólico o de actividad imaginativa; otros realizan
actos de juego funcional, o incluso simbólico, de forma tan rígida y
estereotipada (siempre las mismas secuencias de juego, siempre las mismas
palabras o frases durante el juego), que no se pueden considerar formas
normales de juego.
Repertorio restringido de actividades e intereses
Preocupación anormal por uno o más patrones estereotipados y restringidos de
interés, que es anormal en su intensidad o en su
objetivo. Aquellos más capaces pueden mostrar un interés exagerado por datos
que no son relevantes debido a su escasa aplicabilidad o a lo restringido
del tema. Por ejemplo, pueden interesarse por datos meteorológicos de
ciudades del mundo, por nombres de ríos, o de montañas, o de cualquier
accidente geográfico, por nombres de periódicos, por fechas de cumpleaños,
etc. Este fenómeno es diferente del proceso de pérdida del lenguaje
plenamente adquirido que tiene lugar en el trastorno desintegrativo infantil
que va acompañado de afectaciones en otras áreas como la conducta motora y
la coordinación.Idiosincrásicos: que son distintivos y propios de un
individuo o de una colectividad. Lo peculiar no está sólo en el simple hecho
de interesarse y memorizar esa información,sino en la forma en que se
recoge, organiza y utiliza.
Adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos no funcionales.
Por ejemplo, pueden insistir en ordenar
sus juguetes siempre de la misma manera una y otra vez; pueden empeñarse en
comer sólo determinados alimentos y si están condimentados de una forma
concreta. Rechazando ese alimento si le falta determinado ingrediente;
pueden empeñarse en hacer siempre el mismo recorrido para ir o venir del
colegio. A veces, sus reacciones a los cambios en el ambiente, en las
rutinas o en su repertorio de actividades va seguido de reacciones
catastróficas o rabietas fuertes.
Manierismos motores estereotipados y repetitivos que incluyen
comportamientos que el niño repite con frecuencia como el de sacudir las
manos (aletear, dar golpecitos con los dedos, etc.) mover la cabeza, o
balancearse (inclinar el cuerpo hacia delante y atrás o hacia los lados).
También pueden mostrar anomalías posturales, como andar de puntillas, o
adoptar posturas extravagantes. Cuanto mayor sea la afectación de la
persona, más probable es la presencia de estos comportamientos.
Preocupación persistente por partes de objetos. Algunos
niños/as con autismo pueden tener un acercamiento peculiar a los objetos,
oliéndolos, jugando con una parte del juguete (por ejemplo sólo con las
ruedas del coche, o solo abriendo y cerrando la puerta de la casita de
juguete, etc.) o atendiendo sólo a una parte del objeto (las bisagras de la
puerta, las grietas de la pared, las gafas de la gente, etc.).
¿Cuál es el origen o causas del Autismo?
Al día de hoy, todavía pareciera ser que son más las cosas que se ignoran del autismo que las que se saben con certeza. A pesar de las numerosas investigaciones existentes y del desarrollo de gran
cantidad de teorías explicativas, que desde diferentes enfoques intentan
aproximarse a sus orígenes, su etiología es compleja y, en la mayoría de los
casos, se desconoce el mecanismo patológico subyacente al trastorno autista.
No obstante, pareciera haber consenso respecto a la existencia de un déficit
en el equipamiento neurobiológico que afecta el funcionamiento del niño o la
niña , aunque no se tiene una respuesta precisa, ni segura, respecto a qué
conjunto de vías o centros nerviosos, se encontrarían alterados, funcional o
estructuralmente, en dicho trastorno. “En todo caso, parece necesario
integrar la intervención de factores orgánicos con factores del entorno
relacional y educativo, que interaccionan constantemente como
codeterminantes del desarrollo y del comportamiento” (Lasa Zulueta, 1998).
Se reconoce que el autismo obedece a múltiples etiologías, que van desde alteraciones genéticas a trastornos metabólicos o procesos infecciosos que pueden intervenir en diversas fases del desarrollo
prenatal, perinatal o post natal, y que afectan al sistema nervioso.
Las investigaciones más recientes han tratado de encontrar evidencia de alteraciones genéticas, congénitas, en el funcionamiento cerebral y en el funcionamiento de procesos neuroquímicos o
inmunológicos. Una de las ideas más aceptadas por la comunidad científica,
es que el autismo puede relacionarse con un desarrollo atípico de distintas
áreas cerebrales. Sobre los indicios derivados de los estudios
epidemiológicos, se sabe que el autismo es más común en varones que en
mujeres; que se asocia con cierta frecuencia a retraso mental (cerca del 75%
de los autistas tienen retraso mental); que la epilepsia se observa casi en
el 30% de los adolescentes con autismo, especialmente en los más afectados;
que es frecuente encontrar signos de disfunción neurológica, como anomalías
en el EEG, nistagmus anormales, o persistencia anormal de ciertos reflejos
infantiles; y que se asocia a síndromes de distinto tipo y origen.
¿Cuales son los factores que es necesario tomar en consideración para la integración escolar?
Las necesidades educativas especiales del niño/a con autismo dependen tanto del propio niño/a y de sus propias dificultades, como del entorno en el que vive y de los recursos disponibles en el centro y
en la comunidad. Por ello, su educación tiene que tener en cuenta diversas
variables: la naturaleza del autismo y las características personales del
niño/a, además de su estado afectivo, su nivel intelectual y su capacidad de
comunicación y de socialización; el marco de referencia ofrecido por el
desarrollo normal y por el currículo ordinario; el análisis de los entornos
en los que vive; y las necesidades y deseos de su familia y del propio
niño/a.
Debido a las grandes dificultades que todos los niños/as con autismo tienen para relacionarse, hay que crear las condiciones más favorables que les permitan desarrollar estrategias para fomentar su
máximo desarrollo, bienestar y participación, sin olvidar a los otros niños
y niñas.
De manera más especifica, en el caso de los niños/as autistas de edades preescolares los contextos educativos de tratamiento individualizado pueden ser muy eficaces. Además, los ambientes
menos restrictivos que implican oportunidades de relación con iguales, han
demostrado su eficacia para promover sus competencias sociales (Koegel y
Koegel, 1995).
Lo ideal en estas edades es la integración en un centro de educación infantil, pero con apoyo permanente, tanto en situaciones de grupo como en condiciones de tratamiento individualizado. Sin
embargo, algunos niños y niñas van a requerir condiciones de escolarización,
atenciones y cuidados que sólo pueden ofrecerse en un centro específico de
educación especial.
De esta manera, la decisión sobre la escolarización más adecuada para cada alumno/a con
trastornos del espectro autista va a
depender no sólo de sus características individuales sino que,
principalmente, de los recursos con los que cuente el centro escolar para
asegurar una respuesta adecuada a sus necesidades educativas, incluidas las
ocasionadas por el autismo.
“Cada niño/a autista, según su edad, situación clínica y capacidades intelectuales y de autonomía, tiene diferentes posibilidades de integración. Y también cada escuela, en función de su
situación geográfica, experiencia y medios. La integración real en un
entorno, escolar y luego laboral, normal es el ideal, difícil de alcanzar,
deseado por todos. Alcanzarlo, exige un progreso gradual del niño/a autista
desde entornos más especializados hacia otros más normalizados, en la medida
en que su edad, su evolución, y los medios reales existentes, lo permiten”.
Siguiendo a Rivière (2001), hay que tener en cuenta una serie de factores no solo del niño/a sino también del centro educativo.
Factores del centro educativo
Son preferibles los centros escolares pequeños en tamaño y número de alumnos,que no exijan interacciones de excesiva complejidad social.
Factores del niño/a
Capacidad intelectual (en general, deben integrarse los niños/as con Cl superior a 70. No debe excluirse la posible integración en la gama 55-70). Nivel comunicativo y lingüístico (capacidades
declarativas y lenguaje expresivo como criterios importantes para el éxito
de la integración). Alteraciones de conducta (las autoagresiones,
agresiones, o rabietas incontrolables, pueden cuestionar la integración si
no hay solución previa). Grado de inflexibilidad cognitiva y comportamental
(puede exigir adaptaciones y ayudas terapéuticas en los casos integrados).
Nivel de desarrollo social. Los niños/as con edad social inferior a 8-9
meses por lo general sólo tienen oportunidades reales de aprendizaje en
condiciones de interacción uno a uno con adultos expertos. Son preferibles
centros estructurados, con estilos didácticos directivos y formas de
organización que hagan "anticipable" la jornada escolar. Es imprescindible
un compromiso real del claustro de profesores y de los profesores concretos
que atienden al niño/a con TGD o autismo.Es importante la existencia de
recursos complementarios, en especial de psicopedagogo y de logopeda. Es muy
conveniente proporcionar a los compañeros del niño autista claves para
comprenderle y apoyar sus aprendizajes y relaciones.
¿Qué indicadores nos permiten detectar la presencia de Trastornos del Espectro Autista?
La importancia de la detección e intervención temprana de los niños o niñas con alteraciones del desarrollo, que se enmarcan dentro de un cuadro de espectro autista, es fundamental para
alentar un pronóstico positivo de su evolución. Para que esto ocurra es
fundamental que padres, educadores de párvulos y profesionales del área de
la salud, como pediatras y enfermeras, estén interiorizados sobre las
señales que indiquen alguna alteración del desarrollo normal del niño o niña
y lo refieran, lo más pronto posible a profesionales especializados en el
área.
Las señales a las que se debe prestar atención, tienen relación con dificultades del niño/a en la adquisición de conductas o habilidades relacionadas con la socialización, la comunicación y desarrollo
del lenguaje, de la flexibilidad mental, además del desarrollo de la
cognición y la motricidad
En el período de 18 a 36 meses
a) No se interesa por otros niños/as
b) No hace uso del juego SIMULADO, por ejemplo, hacer como si sirviera una taza de café usando una cafetera y una taza de juguete
c) Presenta juego poco imaginativo, repetitivo o rituales de ordenar en fila, de interesarse sólo por un juguete concreto, etc.
d) No utiliza el dedo índice para señalar, para indicar INTERÉS por algo.
e) No trae objetos con la intención de MOSTRARLOS.
f) Da la sensación de no querer compartir actividades.
g) Tiende a no mirar a los ojos y, cuando mira, su mirada tiende a ser corta y “de reojo”.
h) En ocasiones parece sordo, aunque otras puede parecer especialmente sensible a ciertos sonidos.
i) Presenta movimientos raros, como balanceos, poner los dedos en posiciones extrañas, etc.
Indicadores de alerta de autismo en las diferentes edades Sugerencias para la detección, derivación
e intervención temprana
De 3 a 5 años
a) Baja respuesta a las llamadas (requerimientos verbales) de los padres o adultos, o a otros reclamos, aunque existen evidencias de que no hay sordera.
b) Dificultades para establecer o mantener relaciones en las que se exija atención o acción conjunta.
c) Escasa atención a lo que hacen otras personas, en general.
d) Retraso en la aparición del lenguaje que no es sustituido por otro modo alternativo de comunicación.
e) Dificultades para entender mensajes a través del habla.
f) Inquietud más o menos acusada que se traduce en correteos o deambulaciones “sin sentido” que dificultan centrar la atención.
g) Pocos elementos de distracción y los que existen pueden llegar a ser altamente repetitivos y obsesivos.
h) Dificultades para soportar cambios dentro de la vida cotidiana, por ejemplo, en los horarios o en los lugares en los que se hacen determinadas actividades, etc.
i) Alteraciones sensoriales reflejadas en la escasa tolerancia a determinados sonidos, olores, sabores, etc., y que afectan a hábitos de la vida como la alimentación, el vestido, etc.
j) Escaso desarrollo del juego simbólico o del uso funcional de objetos.
k) Alteraciones cognitivas (percepción, memoria, simbolización) que afectan a la resolución de problemas propios de estas edades.
l) Problemas de comportamiento que pueden ir desde los correteos o conductas estereotipadas del tipo balanceos o aleteos, hasta rabietas de intensidad variable.
A partir de los 5 años: comprobar si los síntomas anteriormente
descritos están presentes o lo han estado. Para aquellos casos del espectro
autista más “leves” habría que comprobar a partir de esta edad lo siguiente:
a) Dificultades para compartir intereses o juegos con otros niños y niñas.
b) Tendencia a la soledad, en recreos o situaciones similares o a abandonar rápidamente los juegos de otros niños y niñas por falta de habilidad para la comprensión de “su papel” dentro del
juego.
c) Juegos o actividades que, aún siendo propias de su edad, llaman la atención, por ser muy persistentes, incluso obsesivas.
La detección e identificación oportuna de los niños/as con riesgo de autismo, tiene como propósito remitirlos tan pronto como sea posible a una evaluación diagnóstica completa y que pueda acceder a
las intervenciones que requiere. La evidencia señala, que una intervención
temprana intensiva en un marco educativo óptimo conduce a una mejoría en el
pronóstico de la mayoría de los niños con autismo, incluyendo el lenguaje en
un 75% o más, y significativos incrementos en las ratios de progreso
evolutivo y rendimiento intelectual”
INDICADORES PARA EVALUACIÓN INMEDIATA:
Ausencia de balbuceo a los 12 meses
Ausencia de actividad gestual (señalar, decir adios con la mano, etc) a los 12 meses.
Ausencia de palabras aisladas a los16 meses.
No dice frases espontáneas de dos palabras (no simplemente ecolálicas) a los 2 años. Cualquier pérdida de lenguaje o habilidades sociales o escolares a cualquier edad.
¿Qué hacer ante la sospecha de que un niño o niña pueda presentar autismo?
Si se tienen sospechas de que un niño o niña presenta síntomas de autismo, es necesario analizar la información recabada con el resto del equipo educativo y definir una estrategia de las acciones a seguir. Si las sospechas son
fundadas, planifique una entrevista con la familia o adultos responsables
del niño o niña, para señalarles la inquietud y sugerir que el párvulo sea
evaluado por los profesionales médicos que corresponda, pues será necesario
que se le realice un examen clínico, detallado y extenso (psiquiátrico,
neurológico, psicológico, de lenguaje) para evaluar sus características
relacionales y su evolución en las diferentes líneas de desarrollo, corporal
y psíquico.