Los nenés son una especie de manifestación imprecisa. Poco se conoce sobre ellos debido a su dificultoso estudio.
Los psicólogos (denominados escépticos por lo creyentes) aseguran que los nenés son variables del sueño que se presentan en el momento justo antes de conciliarlo, generando molestias que se desencadenan en insomnio. Estos también osaron en llamarlos "inventos de la imaginación" o "manifestaciones subconscientes".
Un nené tiene diferentes formas de mostrarse, no físicamente, pero cuando tratás de dormir: juega con tu pelo, te acaricia, te destapa, te suelta bichitos invisibles que caminan por tus piernas, o por la cara, inclusive se los llegaron a sentir en los oídos.
Pero, cuando querés mirar desaparecen (o quizás sean invisibles).
Algunos ven a los nenés como un perrito, que cuando el sueño tiene las puertas abiertas, es decir, cuando recién se lo está adquiriendo, logra escapar. Por más ficción que parezca, hay quienes dicen haber visto a aquel perro. El problema para comprobarlo es que no es seguro si el perro que vio fue un nené o parte de un sueño (el que estaba conciliándose) que pareció tan real que lo asimilo como tal.
Otros afirman que los nenés son espíritus condenados al fracaso, se dice que hay billones, trillones talvez. Estos son espíritus de personas que vivieron una vida tan sumida en el fracaso que, incluso cuando murieron, fracasaron subiendo al cielo. Estos espíritus lograrán subir (o bajar) cuando logren triunfar en algo. En base a suposiciones, la misión de un nené es cuidarnos en el sueño (momento en donde el ser humano es vulnerable), pero, todavía sumergidos en mares de derrota, siempre, accidentalmente nos patean, nos rozan o estornudan y terminan despertándonos. Ese nené, aquella noche, no logrará partir.