Nos hará falta Néstor.
Nos hará falta el líder, el batallador carismático, el que resucito la patria y le dio vida, una y mil veces, a la esperanza que me arremete. Néstor, mi presidente eterno, ese que andaba cuando todos se detenían, ese que no olvido, ni un solo momento, en momentos de amnesia obligatoria, ese que forjo mi costado y me dio un espejismo que seguir. Néstor, ese estoico que supo poner a la patria de pie.
Es curioso como la vida, apresuradamente, nos desposee a tramos de las mezquinas certidumbres cotidianas y nos arroja impiadosa al infinito de la perplejidad.
Kirchner era joven, porque la juventud no depende del número de documento, la edad depende de las ideas, porque nunca se nace joven, la juventud se adquiere, se forja, con ideas.
Nos hará falta Néstor, el insigne, ese que nos tomo la mano y, trémulo de pavor, arrastro el mundo y, a él, con nosotros.
Adiós amigo del alma.
Gonzalo Pereyra Saez
27 de octubre de 2010
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