Hay dos cuestiones sobre los cuales los porteños pueden conversar durante horas sin ponerse de acuerdo jamás: fútbol y pizza. Con toda nuestra subjetividad a cuestas, en JOY decidimos determinar cuáles son las pizzas más deliciosas de Buenos Aires. Para conformar a tradicionalistas e innovadores, elegimos cinco pizzerías clásicas y cinco modernas. Aquí están, éstas son… las pizzas que ningún porteño debe dejar de probar. 1. La napolitana de EL CUARTITO Mucho se ha escrito sobre El Cuartito, que el año pasado cumplió 75 años y cuya fama excede las fronteras. Miguel López, el pizzaiolo, se jacta de la calidad de la Napolitana. Y es cierto porque la media masa en molde con mozzarella, salsa de tomate natural, rodajas de tomate, provenzal y queso rallado es un autentico festín. 2. La Súper Guerrín de GUERRIN Una de las viejas pizzerías de la avenida Corrientes, inaugurada en 1932 donde en horas pico es inevitable hacer cola para comer porciones de “dorapa” en el mostrador. La Super Guerrín es un manjar cargado de mozzarella, jamón, morrones y cebolla. Las pizzas de la casa levan muy bien y salen con un gratinado perfecto. Se pueden pedir a la piedra o media masa. 3. La fugazza con queso de BANCHERO En 1932 también abrió Banchero, un mojón ineludible en la historia de la pizza porteña. El genovés Agustín Banchero fue el inventor de la famosa fugazza con queso, pero fue su hijo Juan quien inauguró la pizzería que lleva su apellido. La fugazza con queso es adecuadamente grasosa, cargada de queso fresco y cebolla gratinada, toda una experiencia sensorial. Se puede pedir de molde, media masa o a la piedra. 4. La muzza de BURGIO Esta vieja pizzería fue fundada en 1928 (visionarios que se anticiparon a la apertura de Banchero, Guerrín y El Cuartito). Actualmente la administra la familia Méndez. Burgio, que duda cabe, es “la pizza de Belgrano”. Su mozzarella de molde salida de un horno de 75 años de antigüedad alimentado con sauce y quebracho es un regalo divino. Pocas experiencias son más porteñas que acodarse en su barra y pedirse una birra con una buena porción de “muzza”. Abre todos los días mediodía y noche. 5. La fugazzeta rellena de LA MEZZETTA La primera impresión que brinda La Mezzetta no parece muy alentadora: unos tristes tubos de neón, servilletas usadas por el piso y pilas de cajas de cartón son las primeras cosas que se ven al cruzar el umbral de la casa. Sin embargo, en la fugazzeta rellena tienen el as de espadas. Basta una porción para darse por bien comido. Esos pantagruélicos triángulos rebosantes de mozzarella hechos con masa de molde son únicos en la ciudad. En La Mezzetta no hay mesas. Se come de dorapa, o se retiran las pizzas para llevar a casa. Abre de lunes a sábados todo el día. 6. La de tomates caramelizados, mozzarella y rúcula de MORELIA Morelia fue de las primeras pizzerías en plantar bandera en Las Cañitas. Se destaca por su pizza a la parrilla (la masa se seca mejor que en el horno y da por resultado una pizza más crocante). El caballito de batalla de Morelia es la de tomates caramelizados, mozzarella de búfala y rúcula. Deliciosa. Otros atractivos de la casa son la música “beat house” y el buen jazz. Abre todos los días por la noche. 7. La de espinacas a la crema de GRAPPA Grappa también apostó por las pizzas a la parrilla cocinadas al carbón; el resultado es un disco finito y crocante, irresistible para los seguidores de esta variante de pizza. El “must” de es la de espinacas a la crema, pizza poco ortodoxa para el conservador mercado porteño, pero muy rica. A fin de cuentas, la función originaria de la pizza es albergar sobre su superficie a cualquier ingrediente. 8. La Ai Fruto di Mare de FILO Es difícil catalogar a Filo. Se podría decir que es una mezcla entre cantina pop y under con cocina de corte italo-veneto. Suele ser frecuentada por un público de lo más “chic”. La humilde pizza “A le Patate” hecha con rodajas de papa, romero, pimienta y aceite de oliva es notable por su sabor y sencillez. Pero la mejor quizás sea la “Ai frutti di mare” a la piedra, hecha con una base de tomate maduro, perejil y un perfume de ajo, además de maricos del mercado. Curiosa pizza para el comensal porteño promedio, casi refractario al pescado. Abre todos los días mediodía y noche. 9. La Mantova de PIOLA En la lista de las pizzerías modernas no puede faltar Piola, una pizzería de vanguardia, iconoclasta, frecuentada por la gente más dispar. Por sus mesas comen desde Paolo Rocca hasta Juan Pérez. Las periódicas muestras de arte son una de sus cartas de presentación. Su “punto alto” es la pizza “Mantova”, preparada con salsa de tomate natural, mozzarella, tomate concassé, brie, rúcula y carpaccio de ternera: el resultado es excelente. 56 pesos la grande y 44 la chica. Todas están hechas con una masa delgada y se cuecen en horno a leña. Abre de lunes a viernes mediodía y noche. Sábados y domingo sólo por la noche. 10. La de queso de cabra, mozzarella y espinacas de SIAMO NEL FORNO Siamo nel forno, pizzería de reciente apertura, prepara unas pizzas como las que se pueden comer en la Campania italiana. Néstor Gattorna, el pizzaiolo, se enorgullece del horno importado de Italia cuyo combustible son troncos de eucaliptus. Trabajan unas pizzas delgadas en el medio pero inflada en los bordes. La mejor quizás sea la de queso feta de cabra, parmesano, mozzarella “fior di latte”, con tres láminas de ajo y pimienta. Cuando sale del horno se le agregan espinacas frescas y aceite de oliva extra virgen. Abre de martes a sábados por la noche y domingo al mediodía. No todas las imagenes corresponden a los locales, pero la mayoria si. Las direcciones las borre para que no parezca spam. Los que puedan vayan y pruebenlas. De esta lista recomiendo las de Banchero y la de Guerrin. Abrazo.
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