La obsesion de Lilith: No más Violencia.
Victoria Aldunate Morales
Marisol en su proceso terapeutico descubrió que “vivir violencia es vivir enjaulada”. Antes lo dijo Lagarde, antropóloga: “las mujeres estamos cautivas…”. Marisol, pobladora, nunca leyó a Lagarde, pero lo comprendió porque es su vivencia…
Este es un escrito recopilado gracias a mujeres consultantes en dos instancias de primera acogida a mujeres. Se inició en 2004… El alfabeto de Ben Sirah, libro judío anterior al Talmud (año 1100 al 600 antes de Cristo) relata que la primera mujer de Adán no fue Eva sino Lilita o Lilth: "Dios creó a Lilita, la primera mujer, como había creado a Adán". Estaba hecha a imagen y semejanza de Elohim (palabra que procede de Eloha que significa diosa). Lilith o Lilita fue hecha con arcilla igual que Adán y no de una de sus costillas. Era hermosa y libre por lo que no quería yacer con Adán estando debajo: "¡Fuimos creados iguales y debemos hacerlo en posiciones iguales¡ ", le reclamó. Adán no aceptó y ella lo abandonó retirándose a una cueva del Mar Rojo. Adán entonces la acusó a Elohim, quien envió a tres ángeles (Senos, Sansenoy y Semangolef) para traérsela de vuelta a Adán. Estos ángeles la encontraron y la amenazaron con que si no regresaba a Adán, morirían cien de sus niñas demoníacas cada día, pero ella prefirió ese castigo a vivir con Adán y dijo que su venganza sería matar a los hijos de Adán. En una versión del Toráh (texto ebreo sagrado) Lilith no parece ser humana, sino una bestia del Edén, la más parecida a Adán, que logra apabullarlo y demostrarle que ella es inteligente y poderosa, lo que Adán no puede soportar. En el libro Yalqut Reubeni (Libro antiguo babilónico) dice que “Adán y Lilith nunca encontraron la paz juntos, pues cuando él quería acostarse con ella, Lilith se negaba, considerando que la postura recostada que él exigía era ofensiva para ella. ¿Por qué he de recostarme debajo de ti? - preguntaba - Yo también fui hecha de polvo y, por consiguiente, soy tu igual". Adán permanece intransigente, entonces Lilith “invoca el nombre mágico de Dios, quien le da alas y ella se aleja, volando, del lado de Adán”.
En la Biblia, el Génesis I y II, que son historias separadas de la Creación, muestran incoherencias en el relato sobre Adán y Eva. El Génesis I (creado por la escuela Deuterónómica), dice: "Dios creó, pues, al hombre, a su imagen, conforme a la imagen de Dios lo creó, y los creó macho y hembra" (27-28), de lo que se deduce que los creó iguales, puesto que Dios no es considerado ni masculino ni femenino sino ambos a la vez (padre y madre). No tiene justificación entonces que el Génesis II vuelva al hombre que antes ya se había nombrado – Adán- y diga: "Y dijo el Señor Dios: ’No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle una ayuda semejante a él’" ( 2,18). ¿Qué pasó entonces con la mujer creada igual a Dios del Génesis I? ¿Es Lilith, la primera, que lo abandonó por machista?
Én la Biblia prácticamente no se hace mención a Lilith, excepto en Isaías 34,14 donde dice: "Los chacales se encontrarán con las hienas y el macho cabrío llamará a su compañero. Lilith morará allí tranquila y encontrará su lugar de reposo". Quizá la versión más famosa de esta Lilith cristiana es la de las pinturas de la Capilla Sixtina, de Miguel Ángel. En éstas, la supuesta Lilith es mostrada como mitad-mujer mitad-serpiente entregándole la manzana a Eva... O sea, la rebelde proponiéndole el conocimiento a la sometida. En la mitología universal a Lilith se la asimila a diferentes divinidades y monstruos femeninos, a las lamias, similares a sirenas, que por lo demás viven en el mar (como Lilith en el Mar Rojo), atraen a los viajeros y los matan, también a las xanas, bellas mujeres que viven en los ríos, son bondadosas con aquellos que las ayudan, pero muy vengativas con los que invaden sus dominios. Otras asociaciones con Lilith, son la diablesa babilonia Lilu, la Diosa Madre celta y Hécate, la diosa de la brujería adorada por hechiceras sumerias que eran partidarias de colocarse encima en el acto sexual como se les ve en representaciones sumerias.
El cine serie B y los grandes éxitos de taquilla de terror se han dedicado a colocar a Lilith como la imagen de la mujer aparentemente bella, pero que se transforma en un peligroso monstruo que mata niños, que odia a las embarazadas e intenta convencer a los santos hombres de pecar. Desde allí se justifica en nuestras consciencias de Evas y Adanes, todo trato cruel contra ella, ya que generalmente en esas historias, se la vence persiguiéndola, quemándola, golpeándola y reduciéndola a polvo… Si bien es cierto ella vuelve a aparecer indomable desde hace 25 siglos.
Pareciera que la Violencia contra la Mujer no es otra cosa que una expresión de terror del Patriarcado hacia la Mujer, su cuerpo y los poderes que de ese cuerpo femenino se desprende, por ejemplo su capacidad de embarazarse, parir y criar, que no es más ni menos, que la capacidad de crear y procrear, de continuar o no con la humanidad. (De hecho varios autores que hablan sobre la Violencia que ellos llaman Intrafamiliar, señalan que el golpeador, por así llamarle puede “estar más proclive” a violentar a su pareja cuando ella está embarazada). La obsesión de Lilith, al parecer fue la dignidad, por ella perdió pan y pedazo y quedó aislada y descalificada en el imaginario patriarcal. Así le respondió el Cristianismo a ella y en ella, a todas las mujeres, dedicándose a enseñar en sus libros y sus hechos la Violencia Contra las Mujeres. La Iglesia Católica cometió en la Edad Media el mayor Holocausto contra las mujeres: torturó hasta la muerte y quemó en la Hoguera entre 40 mil y 70 mil mujeres sólo en Europa, acusándolas de brujas.
"Lilith en la Capilla Sixtina"
Antes que Eva, Lilith
Publicado en la revista Raíces - Abril 1992
por Isabel Monzon
Las cuatro injurias narcisísticas
Freud decía que el ser humano había sido lastimado en su amor propio en tres circunstancias. La primera, cuando Copérnico descubrió que no era la tierra el centro del universo sino el sol. La segunda ocasión fue cuando Darwin demostró que el hombre, al igual que los demás animales y que todo el resto de la naturaleza, era el producto de la evolución. La tercera herida al narcisismo humano fue provocada por el mismo Freud. Desentrañando la complejidad del psiquismo, afirmó que el hombre no conocía totalmente las motivaciones de sus conductas. Por el contrario, la mayor parte de los fenómenos psíquicos son inconscientes y, por lo tanto, resultan inaccesibles a la simple introspección. Copérnico, Darwin y Freud, de diferentes maneras, sacaron al hombre del lugar de privilegio en el que él mismo se había instalado.
Aunque Freud no lo expresara tácitamente, está implícito en sus ideas que otros descubrimientos u otras concepciones científicas pueden provocar más heridas al siempre frágil amor propio del hombre. Por ejemplo, si algún día se demostrara que existe vida en otros planetas. Sin esperar ese momento, tal vez no tan lejano, hay otra evidencia que lastima de continuo el narcisismo del varón: que la mujer es su semejante. A pesar de las diferencias que los caracterizan, ella está con él en una relación de igualdad en tanto ambos son seres humanos y han sido creados de igual forma. La idea no es por cierto novedosa - igualdad en la diferencia, proclama el feminismo - y hasta parece por algunas personas aceptada. Sin embargo, esta realidad es en los hechos negada. Haciendo un trabajo similar, la mujer gana generalmente menos dinero que el hombre. No accede de la misma manera a ciertos lugares de poder, usa velos que ocultan su rostro, leva el apellido del marido, es víctima de violencia doméstica y de violaciones sexuales, etcétera.
La creación del hombre
La concepción de que mujer y varón son semejantes se remonta a muchos siglos antes del nacimiento del feminismo. Leyendo la Biblia nos enteramos que hay allí escritas dos versiones acerca de la creación del hombre. En el capítulo uno del Génesis, se dice: "Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó". Por lo tanto, la mujer y el varón fueron creados al unísono. Una segunda versión aparece relatada en el capítulo dos. Aquí se dice que luego de crear Dios a Adán y convencido de que no era bueno que el varón estuviese sólo, creó a los animales y luego, haciendo caer a Adán en un sueño profundo, "de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre". Esta fue Eva, la de la famosa manzana. Los cabalistas intentaron muchas interpretaciones para explicar la contradicción entre las dos versiones. Una sugiere que Adán fue creado inicialmente como un andrógino que poseía un cuerpo femenino y uno masculino unidos por la espalda. Luego, Dios lo dividió. Otra interpretación aparece en el Alfabeto de Ben Sirá,
midrash del siglo X. Basándose en dicho texto, el mitólogo Robert Graves relata que la primera mujer de Adán no fue Eva sino Lilith: "Dios creó a Lilith, la primera mujer, como había creado a Adán, salvo que utilizó inmundicia y sedimento en lugar de polvo puro.
Sin embargo, tomando otra fuente, el Yalqut Reubeni, Graves nos aporta otro relato, en el que la información choca con la anterior: "Adán y Lilith nunca encontraron la paz juntos, pues cuando él quería acostarse con ella, Lilith se negaba, considerando que la postura recostada que él exigía era ofensiva para ella. ¿Por qué he de recostarme debajo de tí? - preguntaba - Yo también fui hecha de polvo y, por consiguiente, soy tu igual". Como Adán permanece intransigente, Lilith invoca el nombre de Dios, quien le da alas. Ella se aleja, volando, del lado de Adán. El se queja al Creador que, condolido por el desamparo del varón, envía a tres ángeles a buscar a Lilith. Ella se niega a volver. Sabe que, por orden de Dios, a su regreso le espera hacerse cargo de todos los niños recién nacidos. Lilith quiere permanecer en el Mar Rojo, región en la que abundaban los demonios lascivos, con los que había dado a luz a varios lilim (demonios bebé). El castigo de Jehová por esta negativa de Lilith a regresar al lado de Adán consistirá en hacer perecer cada día un centenar de esos hijos.
Leyendo entre líneas
Entender textualmente un relato es quedarse en lo aparente. El Psicoanálisis y la Cábala nos enseñan, con su ejemplo, a ir más allá de lo manifiesto. Leyendo entre líneas enriquecemos nuestras reflexiones, pensamos con autonomía y evitamos caer en dogmatismos siempre empobrecedores. Así ubicados, vemos que las dos versiones contradictorias acerca de con qué material fue creada Lilith, nos indican dos concepciones referentes a la mujer aún vigentes hoy. Si fue hecha de polvo, es un semejante; en cambio, si los materiales que se utilizaron fueron "inmundicia y sedimento", la mujer es inferior al hombre. Desde este punto de vista, la controversia entre Lilith y Adán acerca de la posición que cada uno ocupará en la relación sexual, describe, simbólicamente, un conflicto en relación al poder. Dado que es considerada inferior, Lilith asume su propia defensa. En relación a esto, resulta muy pertinente una reflexión de Robert Graves: " Es característico de las civilizaciones en las que se trata a las mujeres como bienes muebles que deban adoptar la postura recostada durante el coito, a lo que se negó Lilith".
Por otra parte, cuando ella aparece emparentada con lo demoníaco eso nos lleva a pensar, junto con Mircea Eliade, que no siempre el demonio representa al mal. Al fin de cuentas la misma Biblia nos explica que Satán significa adversario, oponente. Y oponerse puede ser necesario, por ejemplo cuando se es víctima de una injusticia. Tal era el caso de Lilith, que no quería someterse a una arbitrariedad de Adán. Si seguimos leyendo entre líneas y, tomando siempre el relato bíblico como una narración mítica, también podemos pensar que Jehová mismo es descrito de variadas maneras. Tanto aparece como un dios justo, que no hace diferencias entre sus hijos, como un padre que, tomando partido por el hijo varón, condena a su hija mujer a someterse a los caprichos de éste.
Lilith y Eva
Una sola vez es mencionada Lilith en la Biblia de Jerusalén y es en Job. Había que cercenar su nombre del texto sagrado, ya que ella, con su cuestionamiento, invitaba a la rebelión. Graves dice que cuando Eva es creada de la costilla de Adan, "se afirma otra vez la supremacía masculina, quedando oculta la divinidad de la mujer". Mas, parafraseando a Freud, encontramos que se produce el retorno de aquello que fuera
reprimido ya que, además de la censurada Lilith, también Eva cuestiona una prohibición. Esta vez y por ser él también víctima, Adán acompaña a su mujer en la rebelión. El hijo varón y la hija mujer desafían la pretensión omnisciente del padre. Porque ellos también quieren saber. Leyendo otra vez entre líneas, decimos que no siempre la curiosidad es malsana. Y que desentrañar un mito no es herejía sino libertad de pensamiento.
Bibliografia
* Costas Antola, Adela; Cubiló, María: El mito de Lilith. La curiosidad, su fuga y expulsión. Publicación interna de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires. 1989.
* Eliade, Mircea: Mefistófeles y el andrógino. Editorial Labor. España.1984
* Graves, Robert; Patai, Rafhael: Los mitos hebreos. Alianza Editorial. Madrid. 1986.
* Scholem, Gershom: La Cábala y su simbolismo. Proyectos Editoriales. Buenos Aires. 1988.
Maria Aldunate Morales
Chilena
Integrante de Memoria Feminista
Feminista autónona desde el año 94
Feminista desde el 90
Terapeuta (adhiero a la Gestalt)
Escritora, comunicadora, Colaboradora de medios independientes:
estocolmo.se
kaosenlared.net
deigualaigual.net
feministastramando.cl
rompiendoelsilencio.cl
entre otros…
Exilios: Argentina, Chile, ex URSS.
Trabajos significativos:
Directora del Periódico Feminista "Puntada con Hilo" 1994-1997
Coordinadora actual del Proyecto Casa de 1ª Acogida a Mujeres por Violencia de la IELCH (Iglesia Evangélica Luterana en Chile)
Cuentos:
"Un Angel muy particular". "Cuentos de Cine" recopilación de Jacqueline Mouesca. LOM Ediciones. Chile.
"La Otra". “Cuentos de Consumo”. I. Muncipalidad de la X región de los Lagos, Chile.
"La Loca". “Mujer Imágenes y testimonios”. Movimiento Manuela Ramos, Perú
"Río furioso". “Mujeres tomando la palabra”, Católicas por el Derecho a Decidir. Argentina.
Isabel Monzón nació en Buenos Aires en el año 1941. Psicóloga y psicoanalista. Egresada de la carrera de Psicología de la UBA y de la Escuela de Psicoterapia para Graduados. Socia fundadora del Ateneo Psicoanalítico. Se especializa en clínica psicoanalítica de adolescentes, adultos y pareja y en temas relacionados con la mujer. Fue docente universitaria y de estudios de postgrado.