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LOS DRAGONES


El dragón (del latín draco, y éste del griego δρακων, drakon, ‘víbora’ o ‘serpiente’) es un animal mitológico que aparece en diversas formas en varias culturas de todo el mundo, con diferentes simbolismos asociados.
Las interpretaciones más familiares de dragones son los Dragones europeos, derivados de la tradición popular y de la mitología de Grecia, Escandinavia y Próximo Oriente, y también las de Dragones orientales. La palabra dragón deriva del griego δράκων (drákōn), "dragón, serpiente de gran tamaño, o serpiente de agua", que probablemente venga del verbo δρακεῖν "ver claramente".


Dragones [Megapost]

Origenes:

El origen de los dragones según los pensadores de la edad media fue junto con el de la tierra, pero en el siglo XVII los científicos empezaron a dudar de la existencia real de estas criaturas, pero concebían que era posible una criatura de tales características, En consecuencia dieron como respuestas que los dragones que se tenían en los museos (como curiosidades) no eran otra cosas que murciélagos momificados, con huesos de otros animales.
Con esto nacía una nueva duda: ¿Cómo nacieron los dragones?, para lo cuál lo primero fue descartar las teorías cristianas sobre la creación, además que existía la duda que si las criaturas eran verdaderas, realmente fueron creadas por dios. Pero la Biblia nunca menciona explícitamente los poderes creativos de dios, por lo que ¿Podría a haber otra vía para la creación de los dragones?, De 1683 a1691 Eberhard Werner Happel publicó sus Relaciones de Curiosidades, una obra con un conjunto de curiosidades y como se relacionaban entre sí, donde relataban los acontecimientos de su época e información sobre las historias de países exóticos, presentando descubrimiento científicos de varias disciplinas y descripciones de los paisajes, sus habitantes y sus leyendas.


fuego

Los poderes de los dragones:

El dragón es el símbolo universal del poder, la inteligencia y la astucia. Los dragones, seres maravillosos, majestuosos y grandiosos, que podemos encontrar en casi todo mitología, para algunas culturas representan al mal y son tomados como demonios mientras que en otras, representan sabiduría y son vistos como dioses. Sus formas son tan variadas como las culturas que lo cobijan. Si acaso, lo único que tienen en común es el parecido que guarda con las serpientes. No todos tienen alas, no todos escupen fuego, aunque por lo general tenían varias cabezas, les salía fuego por los ojos y escupían veneno. Los papeles que le dan son de monstruo al que hay que vencer o el de guardián. Sólo los héroes son capaces de vencerlos y siempre es para obtener algún premio, reclamar un tesoro, salvar al mundo o para conseguir la mano de la princesa o doncella de turno. Muchas de las princesas de los cuentos actuales sufren todavía cautiverio bajo el poder de algún fabuloso dragón.


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Dragones occidentales :

Una gruesa y alta serpiente con garras y alas es quizá la descripción más fiel del Dragón. Puede ser negro, pero conviene que también sea resplandeciente; asimismo suele exigirse que exhale bocanadas de fuego y humo. Lo anterior se refiere, naturalmente, a su imagen actual; los griegos parecen haber aplicado su nombre a cualquier serpiente considerable. Plinio refiere que en el verano el Dragón apetece la sangre del elefante, que es notablemente fría. Bruscamente lo ataca, se le enrosca y le clava los dientes. El elefante exangüe rueda por tierra y muere; también muere el Dragón aplastado por el peso de su adversario. También a su vez, los Dragones de Etiopía, en busca de mejores pastos, suelen atravesar el Mar Rojo y emigrar a Arabia. Para ejecutar esa hazaña, cuatro o cinco Dragones se abrazan y forman una especie de embarcación, con las cabezas fuera del agua.
Otras muchas páginas podría yo escribir acerca de los remedios que se derivan del Dragón. Así sus ojos, secados y batidos con miel, forman un linimento eficaz contra las pesadillas. La grasa del corazón del Dragón guardada en la piel de una gacela y atada al brazo con los tendones de un ciervo asegura el éxito en los litigios; los dientes, asimismo, atados al cuerpo, hacen que los amos sean indulgentes y los reyes graciosos. se menciona con escepticismo una preparación que hace invencibles a los hombres. Se elabora con pelo de león, con la médula de ese animal, con la espuma de un caballo que acaba de ganar una carrera, con las uñas de un perro y con la cola y la cabeza de un Dragón.

mitología

Dragones orientales:

Los dragones asiáticos no eran como los occidentales. En Occidente la relación que se había establecido entre humanos y dragones se había caracterizado siempre por la lucha y la oposición; en Asia, en cambio, compartían el mundo con la humanidad de forma pacífica casi siempre, salvo alguna traición puntual por alguna de las dos partes. Los dragones chinos llegaron a ser venerados como dioses, y se les creía espíritus que traerían bondades o desgracias a la tierra, según el humor con que se levantaran. Todopoderosos, nadie podría hacer nada contra su furia si ésta se desataba... por lo que lo mejor era no despertarla. De todas formas, solían mostrarse benévolos con quienes no se olvidaban de rendirles pleitesía en su culto... y les bastaba un poco de atención para corresponder a su pueblo y alejar de él los malos espíritus (este es el objetivo, por ejemplo, de la ceremonia del dragón con la que en China se da la bienvenida al nuevo año).
Se entendía que los dragones se repartían el espacio según su función. Los dragones celestiales protegían los cielos y sostenían las mansiones de los dioses, evitando que se vinieran abajo. Por su cercanía a los dioses, eran de los pocos que tenían algo de influencia sobre ellos. Los dragones de los ríos determinaban el curso de los mismos, su caudal y sus desbordamientos, y guardaban sus orillas. Se suponía que estos dragones vivían en palacios sepultados bajo las aguas de su río. Los dragones del aire regulaban el tiempo, en sus paseos por el cielo gobernaban la lluvia, el viento, las nubes y las tormentas. Los chinos les temían porque se les sabía de mal genio, que desataban sin mesura de cuando en cuando, provocando grandes catástrofes naturales. Los dragones de la tierra eran los habitantes de los subterráneos y se refugiaban en cavernas profundas, desde donde se cuenta que custodiaban grandes tesoros que acumulaban desde el principio de los tiempos.





Tipos de dragon :

"Dragones Blancos Y Plateados"
Eran sin lugar a dudas los mas nobles y benévolos de todos, solían evitar los enfrentamientos pero cuando estaban en combate podían ser muy agresivos, aunque si podían evitarlo no llegaban a matar.


"Dragones Rojos Y Dorados"
Estos dragones solian vivir en las cimas de los volcanes o en lugares muy calurosos, se caracterizan por sus enormes llamaradas de Fuego, ya que una sola de ellas podía doblar la longitud de su cuerpo, al igual que los dragones negros eran muy agresivos, pero no tan crueles cono ellos, pues atacaban solo si les provocaba. Su maximo ataque era una llamarada capaz de derretir la roca.
alados

"Dragones Verdes"
Esta raza era muy extraña, pues no tenían un carácter definido, unos eran muy agresivos y otros muy pacíficos. No solían ser muy fuertes pero en cambio tenían una inteligencia y picardía descomunal, Vivian en bosques frondosos o en oscuras cuevas, sus garras afiladas como espadas era su principal arma, y no dudaban en usarla al mínimo indicio de peligro. Su técnica especial era lanzar gases venenosos.
leyendas

"Dragones Azules"
Conocidos también como los dragones de hielo, habitaban las zonas mas heladas y recónditas de los continentes, se desplazaban en grupos y no eran muy agresivos, esta raza poseía la piel y escamas mas robusta de todas las razas, hasta los temidos dragones negros se lo pensaban dos veces antes de enfrentarlos. Capaces de hablar su idioma y prácticamente cualquier otra lengua los ponía un paso adelante de los dragones blancos


"Dragones Negros"
Se encuentran tradicionalmente en pantanos y fangales, aunque también habitan guaridas en el subsuelo, suelen medir mas de 9 metros de largo y escupen un ácido corrosivo y letal. Son poderosos en magia y su hechizo preferido es el que crea oscuridad de esta manera pasan inadvertidos. Extremadamente independientes y solamente obedecen algo si esto les trae beneficio propio.
Fuerza





Leyendas :

San Jorge y el Dragón:


De acuerdo a la leyenda contada por Jacobus de Voragine, la historia de San Jorge y el Dragón tomó lugar en Libia. Un pueblo de la localidad tenía un lago que era plagado por un dragón, y para calmar su ira el pueblo le daban ovejas y una virgen como sacrificio, todos los días. Las vírgenes eran escojidas por medio de una lotería, y el día en que la princesa fue elejida, el rey intentó comprar su libertad ofreciendo toda su plata y oro; pero el pueblo rechazó la oferta.
San Jorge se enteró de lo sucedido, y decidió ir a caballo al lago. El miedo se quiso apoderar de él, pero hizo la señal de la Cruz, y se llenó de valor. Con la ayuda de la princesa, San Jorge logró ajustar la corona de ella alrededor del cuello del dragón, y lo obligó ir al pueblo, como si fuese un perro tirado por correa.
San Jorge le dijo al pueblo que si ellos no se convertían al Cristianismo, dejaría suelto a la bestia. Por lo cual todos los habitantes accedieron para evitar tal calamidad, y se bautizaron. Nuestro heroe entonces sacó su espada, y dio fin a la existencia del dragón. Donde murió la bestia, el rey construyó una iglesia bendecida por la Virgen María y San Jorge. De las aguas de sus fuentes, se curaron todas las enfermedades.



La leyenda del dragón y el ave fenix

Cuando todavía las aguas no estaban controladas y los ríos en su desborde arrasaban los campos, la diosa madre procreó benéficos descendientes que terminaron ordenando ese caos diluvial. Trabajando en el control de los ríos, de los lagos, del mar y de las nubes, los brillantes dragones navegaron por las aguas y el cielo. Con zarpas de tigre y garras de águila, rasgaban con estruendo las cortinas de lo alto que chispeando ante el descomunal embate dejaban en libertad a las lluvias. Ellos dieron cauce a los ríos, contención a los lagos y profundidad a los mares. Hicieron cavernas de las que brotaba el agua y por conductos subterráneos las llevaron muy lejos para que surgieran de pronto, sin que el asalto abrasador del sol las detuviera. Trazaron las líneas que se ven en las montañas para que la energía de la tierra fluyera, equilibrando la salud de ese cuerpo gigantesco. Y muy frecuentemente tuvieron que luchar con las obstrucciones que provocaban los dioses y los hombres ocupados en sus irresponsables afanes. De sus fauces brotaba como un humo la niebla, vivificante y húmeda, creadora de mundos irreales. Con sus escamosos cuerpos serpentinos cortaban las tempestades y dividían los tifones. Con sus poderosos cuernos; con sus afilados dientes, ningún obstáculo era suficiente, ningún enredo podía permanecer. Y gustaban de aparecerse a los mortales. A veces en los sueños, a veces en las grutas, a veces en el borde de los lagos, porque en éstos solían tener sus escondidas moradas de cristal en las que bellos jardines se ornaban con frutos destellantes y con las piedras más preciosas. El Long inmortal, el dragón celeste, siempre puso su actividad (su Yang) al servicio del Tao y el Tao lo reconoció permitiéndole estar en todas las cosas, desde lo más grande a lo más pequeño, desde el gran universo hasta la partícula insignificante. Todo ha vivido gracias al Long. Nada ha permanecido inmutable salvo el Tao innombrable, porque aún el Tao nombrable muda y se transforma gracias a la actividad del Long. Y ni aún los que creen en el Cielo y el Infierno pueden asegurar su permanencia. Pero el Long ama al Feng, al ave Fénix que concentra el germen de las cosas, que contrae aquello que el Long estira. Y cuando el Long y el Feng se equilibran el Tao resplandece como una perla bañada en la luz más pura. No lucha el Long con el Feng porque se aman, se buscan haciendo resplandecer la perla. Por ello, el sabio arregla su vida conforme al equilibrio entre el Dragón y el Fénix que son las imágenes de los sagrados principios del Yang y el Ying. El sabio se emplaza en el lugar vacío buscando el equilibrio. El sabio comprende que la no-acción genera la acción y que la acción genera la no-acción. Que el corazón de los vivientes y las aguas del mar, que el día y la noche, que el invierno y el verano, se suceden en el ritmo que para ellos marca el Tao. Al fin de esta edad, cuando el universo haya llegado a su gran estiramiento, volverá a contraerse como piedra que cae. Todo, hasta el tiempo, se invertirá volviendo al principio. El Dragón y el Fénix se reencontrarán. El Yang y el Ying se compenetrarán, y será tan grande su atracción que absorberán todo en el germen vacío del Tao. El cielo es alto, la tierra es baja; con esto están determinados lo creativo y lo receptivo... con esto se revelan los cambios y las transformaciones. Pero nadie puede saber realmente cómo han sido ni cómo serán las cosas, y si alguien lo supiera no podría explicarlo. El que sabe que no sabe es el más grande; el que pretende que sabe pero no sabe, tiene la mente enferma. El que reconoce la mente enferma como que está enferma, no tiene la mente enferma. El sabio no tiene la mente enferma porque reconoce a la mente enferma como la mente enferma.
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Fotos :



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