Los movimientos masculinista y feminista no están en contradicción alguna. Cada uno de ellos se dispone a proteger los derechos y encuadra problemas que pueden tener las personas de cada sexo.
Pero no hay que tomarlo como "un asunto de hombres contra mujeres y mujeres contra hombres", porque cuando las personas no piden lo que no se ganaron, ni exigen cosas que no es razonable pedir, no existe tal contradicción de intereses. Lo explico con un ejemplo: no hay contradicción entre una persona que vende y una que compra, cada parte dice qué es lo que espera y la compra/venta no se concreta si alguno de los dos no está de acuerdo. Cada uno aboga por lo que le conviene pero debe convencer al otro, entregando algo que se llegue a considerar conveniente como contraparte. Si esa condición no se da, la venta/compra no se concreta.
En asuntos que engloban lo que aparentan ser bandos, debe tomarse en cuenta a los individuos y jamás prejuzgar en función de grupos aparentes. En la realidad, hombres y mujeres no están separados. No sería correcto catalogarlos por sexo, sino más bien por situaciones, conductas, ideas y actitudes. Esto no niega, de ninguna forma, que se puedan estudiar las circunstancias, vivencias y perspectivas, según el sexo. Los hechos son útiles para entender las cosas y deben ser puestos en primer lugar. Renunciar a la capacidad de discernir sería sumergirse en una locura.
Para entender lo que es adecuado, hay que enterarse de lo que le pasa a las personas de distinto sexo, pero a la vez debería uno tener una ideología sana, no sesgada. Es un problema desde el momento en que aceptamos todo a favor de un bando, si bien nosotros tenemos nuestro interés particular como hombres y mujeres, hay un cierto reconocimiento del derecho humano que evitaría negar los derechos de otras personas. Cuando no se tiene muy claro esto, la gente puede caer en posturas que "le convengan" pero que son injustas. Es decir, es necesario creer primero en que todos tenemos ciertos derechos básicos, en que conviene que sea así, porque lo que queda para el que no lo considera de esa forma es tratar de conseguir la mayor parte de pastel que pueda, lo cual lleva a la destrucción. La costumbre de quitar derechos a otros arbitrariamente acarrea la corrupción social y no creo que haga falta mencionar adónde lleva ese camino. A la Venezuela chavista y a la Argentina peronista, por si lo preguntan, a la URSS y a la Alemania nazi. Una sociedad no progresa si perjudica a las personas que actúan bien y favorece a los que actúan mal. Se podrán transpasar las riquezas pero no el éxito; se podrán robar las patentes pero no la capacidad intelectual. Por lo tanto, la condena es tan grande como la misma inmoralidad: cría cuervos y te sacarán los ojos.
Retomando el ejemplo de la venta/compra, las dos partes están pactando por voluntad. Pero ¿qué pasaría si una de esas personas no reconociera el derecho humano a la propiedad que tiene el otro? Podría querer tomarlo por la fuerza y él vería esto como una situación en la que uno gana a costa del otro. Eso es porque el ladrón no produce nada que pueda entregar a cambio de lo que quita. No puede sustentarse él mismo, necesita de otra persona de la cual abusarse y el día que no la tenga, se morirá de hambre, porque de su propio esfuerzo no vive. El ladrón es el que busca abolir el derecho ajeno, alguien que no quiere pactar porque no quiere ofrecer nada a cambio. Se darán cuenta de este detalle enseguida cuando observen a las personas que creen que uno debe ganar a costa del otro: no ofrecen nada a cambio, quieren todo de regalo. Esperan lo valioso a cambio de lo inútil, lo lindo a cambio de lo feo, lo bueno a cambio de lo malo. Dicen que la vida es el uno contra el otro porque no son honrados, no creen en la justicia, no les gusta ganarse las cosas. No quieren estar con una persona por ser deseables sino por el propio deseo que tienen, como si el mismo deseo les diera un derecho.
Si no consideran esto una cosa grave, será que no han visto lo suficiente. Vi a personas acusar a otras de sexismo a causa de que la otra persona no quería que se malinterprete la situación como de interés amoroso, ya que la primera no tenía atractivo físico. También, vi a personas proponiendo que el sexo opuesto no disponga de medios para ganarse la vida, hasta tanto no se comprometa amorosamente con alguien. Son casos extremos, es cierto. Pero, si esas personas entendieran que tienen que ofrecer algo a cambio y que cada uno puede elegir su forma de vivir pero no con los medios ajenos, no obrarían de esa forma. Tales chantajes están fuera del feminismo y del masculinismo, ya no se pueden llamar una lucha por los derechos o un intento de mejorar la situación. Son intentos de forzar una vida por encima de las posibilidades que cada persona tiene a costa de perjudicar a los demás. Es la maldad en su máxima expresión.
Todo empieza por entender que no se deben pedir cosas irracionales, no hay que esperar que las personas obren en contra de su conveniencia para darnos el gusto. No hay que chantajear, ni pedir leyes unilaterales. Se enojan con el mundo porque quieren lo que no se merecen. Y no vayas a decírselo, porque te ponen cualquier etiqueta encima, con tal de no aceptar la responsabilidad de lo que les pasa. Yo se los digo igual.
Los hombres no son malos. Las mujeres no son malas. Hay hombres malos y hay mujeres malas. Hay hombres buenos y hay mujeres buenas. Parece muy sencillo, pero no falta la gente que no lo entiende... porque no quiere entenderlo. Sigan haciéndose las víctimas, cuando consigan el mundo que buscan, si es que lo consiguen, van a seguir siendo la misma escoria, no va a cambiar nada, no van a ser mejores por usurpar. La corona les va a quedar demasiado grande. Un cetro sobre una montaña de basura no se luce. Y no se crean que nadie comprende lo que están pensando: por mucho que sepan fingir, la maldad no está oculta a los ojos de personas inteligentes. Casi les leemos el pensamiento. ¿Cuánto tiempo pretenden apelar a la corrupción ajena con el aspecto de una buena causa? ¿No es fácil quitar una manta que tapa los excrementos de un perro? La misma facilidad hay para revelar sus planes. No dan nunca argumentos razonables porque no los tienen. Todo se trata de que les pongan el mundo a los pies porque así se les ocurre.
La guerra de los sexos no va a existir, no mientras haya gente como yo que crea en los seres humanos y en su capacidad. Nadie está condenado de antemano, todos son dueños de elegir y eligen bien o eligen mal. Por mucho que no nos guste, hay personas que eligen mal y se merecen las malas consecuencias. No debemos ni podemos evitarlo. Deben pagarlo, porque si no paga el malo, paga el bueno. Si son honrados, van a aprender de sus errores, pero lo contrario puede llevar al intento de cargar el peso de sus fardos y sus malas decisiones sobre los demás. Lo vemos todo el tiempo. Hombres y mujeres empoderados por la fuerza, es decir, no por mérito, consiguen hacer sufrir tanto a hombres como a mujeres que merecen lo bueno, porque no vivimos en mundos aparte (y a menos que seamos lesbianas y gays, no creo que venga muy al caso empoderar a ningún sexo). Una ex empoderada puede arruinar la vida de una pareja, un ex empoderado puede matar a la mujer amada por un hombre de bien. Nadie debería contar con esa oportunidad y se supone que la idea del Derecho es proteger a las personas de bien de la maldad de las que no aportan. Un límite para los trastornados mentales que no asumen que ya no les debe nada quien los dejó, que por muy mala que fuera la otra persona, desde el momento de abandonar la pareja, deja de tener obligaciones hacia la parte abandonada. Puede elegir vivir sin la otra persona, si así lo quiere, y eso es lo que debe garantizar la ley. Si se legisla a favor de la maldad, entonces no va ser otra cosa que amargar la vida de gente valiosa para que infelices se autoengañen y se alegren por arruinar a otro, ya que felices no pueden ser y no quieren que lo sea nadie más.